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martes, 24 de septiembre de 2019

Reseña: DEERBROOK, de Harriet Martineau.


Título: Deerbrook
Autora: Harriet Martineau
Traductora: Claudia Casanova
Editorial: Ático de los Libros
Páginas: 536
Precio: 25,90 €

En el juego social cada uno debe ocupar el papel que le corresponde, aquel para el que ha nacido. Da igual si es por la clase social, por la familia, por el pueblo en el que se vive o por el sexo que se tenga. ¿Qué sucede cuando alguien se sale de ese guion? Que le señalan con el dedo para indicar quién no es bien recibido en esa sociedad e, incluso, es señalado como enemigo del pueblo y de las buenas costumbres. Muchas de las reclamaciones que hacemos hoy en día sobre la libertad sexual, la igualdad de derechos de la mujer o de la igualdad de oportunidades no deja de tener sus obstáculos en esos pequeños, o no tan pequeños, gestos a pie de calle: quien se sale de las buenas formas no es bien recibido. Y es algo tan dentro de nuestra cultura y, por ende, de nosotros, que la mayoría de las veces no somos conscientes. Sigue siendo importante mantener la estructura social gracias a un inquebrantable sentido de la moral y la hipocresía. Si hoy en día, aunque hayamos conseguido alcanzar algunas libertades, siguen siendo visibles esos comportamientos especialmente en pueblos pequeños, imaginémonos lo que ocurriría en un pueblo pequeño en plena época victoriana.
No necesitamos esforzarnos mucho para imaginarlo, basta con leer Deerbrook, de Harriet Martineau. Deerbrook es una pequeña y bucólica localidad inglesa en la que nunca sucede nada reseñable. Rodeada de bosques y bellos parajes, transcurre la vida de unos ciudadanos que se conocen entre sí perfectamente. El médico, el carnicero del pueblo, el pastor, los agricultores y un par de familias pudientes, los Rowland y los Grey, con un historial de las típicas rencillas y envidias, pero que mantienen apariencia de buena vecindad.
Al pueblo llegan desde Birmingham las hermanas Ibbotson, Hester y Margaret. Familiares de los Grey, estos las acogen por quedarse huérfanas.   Dos muchachas con refinada educación, acostumbradas a la vida en la ciudad y que van descubriendo poco a poco los encantos y la forma de vida de Deerbrook. Por supuesto, su llegada es también un acontecimiento, una novedad, en la que los personajes del pueblo se apuran en participar.   Conocen a los Grey y a los Rowland, y a la maestra de los niños de ambos: la señorita Young, con la que tienen una relación muy especial al ser la más ilustrada, a la par que digna de compasión por estar sola en el mundo y con problemas físicos, secuelas de un accidente de juventud, por lo que se ve obligada a dedicarse a la cultura, aprender idiomas y a ser una gran conversadora sobre filosofía sin participar de forma directa en la vida del pueblo. Conocen al señor Hope, el joven médico del pueblo, muy comprometido y preocupado por sus pacientes e íntimo amigo de los Grey. También conocen al señor Enderby, hermano de la señora Rowland y que se encuentra estudiando derecho en la ciudad, aunque pasa grandes temporadas en Deerbrook.
Todos se vuelcan en organizar actividades para que las hermanas Ibbotson se integren en la vida del pueblo y poder tener contacto con muchachas tan refinadas.  En ese descubrimiento no tardan en evidenciarse las rencillas entre la señora Rowland y los Grey. Esto convierte cualquier actividad en una rivalidad para ver quién organiza mejores eventos, manifestándose envidias muy poco sanas. La capacidad de manipulación y de control sobre el pueblo de la señora Rowland se va incrementando, sobre todo, cuando la mayor de las hermanas Ibbotson, Hester, se promete con el médico, el señor Hope. Que el médico del pueblo emparente con su familia rival hace que ponga toda su capacidad en hundir su reputación en el pueblo. Pero lo peor aún está por llegar, cuando ocurra algo que haga que de verdad su ira estalle.
Harriet Martineau nos presenta una novela en la que las mujeres son las que mueven todos los hilos. Desde la pureza, bondad y honestidad de las señoritas Ibbotson y la maestra Mary Young, hasta el control, el poder  que ejerce la señora Rowland sobre todo el pueblo. Nos da el retrato de una sociedad en la que los auténticos sentimientos individuales se ven perseguidos por esa necesidad de posición social, de dinero o, simplemente, por esa necesidad de ejercer el poder que tienen algunos. No hay lugar para la comprensión, la empatía y mucho menos para el amor desinteresado.   
La autora, Harriet Martineau (1802-1876), es una de las pioneras del feminismo. Su trabajo fundamental se centró en la sociología y la economía desarrollando un intenso trabajo como columnista y escribiendo novelas explicando sus conceptos sobre economía.  Por ello esta novela es interesante para observar los incipientes comienzos de la consciencia del papel de la mujer en la sociedad occidental y la necesidad de visualizar su igualdad frente a un sistema social que la relega a un falso papel secundario.
Sergio M. Planas


© Sergio M. Planas.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Reseña: DISQUISICIONES DE UN PELMA, de Miguel Fernández M.

Título: Disquisiciones de un pelma
Autor: Miguel Fernández M.
Editorial: Amazon
Páginas: 156
Precio: 14,61 € / 7,50 € (Kindle)



Leí en cierta ocasión que si solo dijéramos lo que resulta necesario decir, el uso del lenguaje se abandonaría en dos generaciones. Puede que sea cierto, que gran parte de todo lo que decimos resulta innecesario; pero, al fin y al cabo, eso es el ser humano. ¿Nos hemos llegado a plantear la importancia en el desarrollo de la humanidad la figura del «pelma»? Tal vez lo que somos hoy en día (nuestro lenguaje, nuestros conceptos, nuestro cansancio), se lo debemos a una sucesión histórica de pelmazos. Es posible que en el momento en que cierto homínido dijera «cuando yo era joven eso no lo hacíamos así», descubriera el concepto de «yo», el concepto de «tiempo» y el concepto de «dar la brasa», cuando repitió lo mismo cinco veces. De seguro ese homínido estaba ya jubilado (en aquella época la edad de jubilación rondaría los 30 años) o era el cuñado de alguien. En cualquier caso, tenía todo el tiempo del mundo para pasear y ver a la juventud cazar y recolectar de mala manera, y no como se hacía antes. 
Pues bien, el libro de Miguel Fernández M. Disquisiciones de un pelma, viene a ser al mundo pelmazo lo que el Cantar del Mío Cid al Mester de juglaría: la plasmación escrita de una tradición enteramente oral.
Serafín Tostón (que ni en el nombre pone disimulo) es un jubilado que usa bastón más por estética que por movilidad y que tiene mucho tiempo libre y muchas ganas de hablar. Y con sus ganas y su ojo entre nostálgico y crítico pasea por los lugares más significativos de los tiempos modernos considerando los aspectos más populares de la cultura que nos ha tocado vivir. Así, reflexiona sobre lo que hacemos los fines de semana, o, lo que es lo mismo, sobre el tipo de ocio y la forma de disfrutar ese tiempo libre; la Navidad, una época en la que a la vez que seguimos ciertas tradiciones se ven modificadas paulatinamente por contaminación externa, algo de lo que a lo mejor nosotros no nos damos cuenta pero que para el ojo avizor de Serafín Tostón no pasa desapercibido; y pocos espacios importantes deja de analizar: desde los gimnasios y la cultura de la estética, la playa y la televisión hasta la medicina, la tecnología y el éxito de los nórdicos y sus «chochaos» de diseño. Sus análisis no dejan de ser una periodística comparativa entre lo que era su mundo hace 30 años y lo que es ahora, con sus dosis justas de incomprensión, aburrimiento y muchas evidencias que hemos oído. No olvidemos: es un pelmazo. Y le iremos dando la razón en tanto en cuanto no le falta razón: porque dice evidencias, porque saca el tostón que todos llevamos dentro y porque, hay que decirlo, porque a ver si se calla.
Miguel Fernández M. nos sorprende con un libro original que hace fiel honor a su título, Disquisiciones de un pelma, y que nos pone delante de un personaje que todos podemos identificar fácilmente. Lo hace transcribiendo de forma fidedigna lo que diría un pelma, pero con la composición necesaria para que la lectura sea suficientemente amena. En cualquier caso, es un gran manual para poder sentarnos en un banco y dar la brasa bien, como debe ser, y de paso para reflexionar en cómo han cambiado los tiempos y en ese inevitable choque generacional, abismal en estos tiempos en que la tecnología ha cambiado nuestras costumbres de forma dramática en tan poco tiempo.
Sergio M. Planas

© Sergio M. Planas.


jueves, 17 de enero de 2019

UNA BIBLIOTECA DE TREINTA LIBROS.




Nuestro mundo actual se mueve tan rápido, que los temas de actualidad, incluso los más polémicos, no suelen estar dando vueltas por los medios de comunicación y las redes sociales más de una semana antes de ser reemplazados por otros. Que algo nos haga seguir discutiendo y estrujándonos las neuronas durante diez días ya me parece un logro. Pero si el tema en cuestión ya nos tiene dos semanas haciendo memes graciosos, es que de verdad no hay manera de que nos lo quitemos de la cabeza. Esto ha sucedido (está sucediendo) este mes de enero de 2019 con M. K. (nombrar a la gente con las iniciales debería volver a estar de moda: es más misterioso), la influencer que se ha hecho famosa por su programa de tv (el mismo en el que acude a ayudar a la gente a ordenar su casa) y, sobre todo, por sus consejos para organizar tu casa, especialmente ese que tiene que ver con el número de libros que hay que tener en el hogar.
M. K. dice que solo deberíamos tener treinta libros por casa. Treinta. Yo los he contado y eso son los que tengo en un solo estante de los muchos que tengo. Si lo piensas, treinta son los libros que un buen niño lector puede tener ya a los doce años, por decir una edad temprana. Treinta libros… ¿no podrían ser al menos cien? A ver, que algunos, seleccionando solo los libros que volveríamos a leer alguna vez, podemos tener en casa como trescientos ejemplares. Treinta se me antoja una cifra irrisoria para un buen lector, ¿y en serio el orden es incompatible con la cantidad de libros que queremos tener en casa? Vale que yo tengo libros por todas partes, sobre todo si esperan lectura para luego ser reseñados (apilados en el escritorio, sobre las capetas que hay encima de la papelera, puestos de cualquier manera en una estantería del salón…) Pero, mira, M. K., que yo entiendo que sentimos un apego desmedido por las pertenencias materiales y a lo largo del tiempo acumulamos basura de todo tipo, pero, ¿TREINTA LIBROS? ¿SOLO TREINTA LIBROS? No, no y no, M. K.: los buenos lectores nos negamos a seguir esas reglas de austeridad con nuestras bibliotecas.
Lo siento, pero no dejo de preguntarme cómo un buen lector puede tener solo treinta libros (uno de más de ocho años, quiero decir). Por eso yo creo que no voy a olvidarme de M. K., la sonriente organizadora de casas ajenas, durante bastante tiempo (una nueva excusa, esta de estar obsesionada con este tema, para no estar escribiendo, que es lo que debería estar haciendo ¡ja!).
Por cierto, que M. K. también escribe libros. Igual lo que quería decir es que en casa solo tenemos que tener los treinta de ella, cuando llegue a escribir treinta distintos, ¿no?
Y vosotros, ¿seríais capaces de vivir con solo treinta libros? Os dejo pensando en ello mientras me voy a escribir una reseña, que el trabajo se me acumula.
Cristina Monteoliva


© Sergio M. Planas.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Reseña: CINCO CUENTOS CHINOS, de Jesus A. García Sevilla.


Título: Cinco cuentos chinos
Autor: Jesús A. García Sevilla
Editorial: M.A.R. Editor
Páginas: 236
Precio: 15 €

La relación entre novela, escritor, realidad y ficción siempre ha sido un tema fascinante, en tanto que ahí está el meollo mismo de lo que es narrativa y el asunto fundamental si queremos analizar la necesidad que tiene el ser humano de contar historias. ¿Es la historia un medio para el autor? ¿Es el autor un simple medio para la historia? Tal vez un autor es alguien que sabe ver dónde hay una narración interesante digna de ser contada o quizá un buen autor es el que sabe fascinarnos contándonos casi cualquier cosa. ¿Qué buscamos en las historias que contamos? ¿Entretener? Pero el autor necesita, al fin y al cabo, una historia que pueda hacer suya. Por mucho que busque entretener, ¿no refleja la decisión sobre qué y cómo narrar sus pensamientos sobre la realidad? 
En ese mundo de autores y su búsqueda de historias es donde ha encontrado su profesión Simón Alcántara, uno de los protagonistas e hilo conductor de la novela Cinco cuentos chinos de Jesus A. García Sevilla que hoy os traemos a La Orilla de las Letras. Simón vende ideas a escritores, por lo general, noveles: investiga una historia, se documenta, escribe una buena sinopsis y se la presenta al autor de turno, a quien trata de convencer de que es la mejor para él. Eso hace con Alex Colomer, un novelista de La Palma empeñado en escribir temas locales pero a quien Simón le presenta una tan real como truculenta historia sobre una empresa en Japón que en los años 50 del siglo pasado que, por razones nada claras, sacó una partida de leche infantil envenenada con arsénico, lo que produjo varias muertes además de malformaciones y enfermedades crónicas en miles de niños. 
En los diálogos, en los que Simón y Alex tratan de convencerse mutuamente de sus puntos de vista hasta llegar al cansancio, podemos ver la inseguridad del autor que tiene que decidir si una historia es o no es para él, o en qué parte de la historia o en qué personajes quiere centrarse. A Simón no le gusta la historia de la leche envenenada japonesa repitiendo con insistencia que él quiere temas locales de La Palma para su primera novela. Alex insiste con vehemencia y sigue documentándose. Para Simón, ¿cuál debería ser el tema? ¿Quién el protagonista?  ¿Tachiro Morinaga, el empresario japonés que fundó una pequeña empresa de caramelos y que acabó con una gran empresa, vendiendo leche y camino de santidad? ¿Deberían ser protagonistas los directos responsables del envenenamiento de la leche?  Tal vez Yoyo, que en realidad fue un cabeza de turco que acabó con toda la responsabilidad sobre sus hombros. ¿O tal vez las víctimas del envenenamiento? Todos esos niños que tuvieron que sufrir las consecuencias el resto de su vida. En especial se fija en un superviviente: Akira Tanaka. Después de sufrir el envenenamiento cuando pequeño acabó emigrando a Estados Unidos y trabajando como cuidador de animales que la universidad utiliza para el estudio. Akira destaca por su relación con Leo, un chimpancé de gran inteligencia con el que tiene una profunda amistad y con lo que, de paso, podría hablar sobre los derechos de los animales en centros de laboratorio.  
Alex también ofrece historias a la prima de Simón, Lilit, que también quiere ser escritora. Al igual que un autor puede sentir esa inseguridad al no saber cómo enfocar su historia, otro autor puede verla de una forma totalmente distinta. Lilit busca una historia truculenta. En algunos momentos puede sentir la tentación de abordar la historia de Yoyo, el japonés acusado de haber envenenado la leche y que huyó durante años. Una historia truculenta, como a ella le gustan. O tal vez le podría interesar la condena a guillotina de unas monjas en plena revolución francesa por no renunciar a sus hábitos. Por mucho que Alex esté buscando una truculenta historia para Lilit, más truculenta será la que vivan ellos dos en la realidad a base de gin tonics con cocaína y mucho sexo.
Como podéis comprobar, Jesús A. García Sevilla nos invita en Cinco cuentos chinos a ir atravesando distintas puertas de ficción y a reflexionar sobre  esa relación tan llena de matices que existe entre la realidad y la visión literaria del autor, y en que por mucho que lo intente en el desarrollo de su novela intervienen sus inseguridades, sus creencias y prejucios, el propio ego... Todo influye en la novela que quiere escribir y en lo que al final acabará siendo. Como algo que al principio podría ser una historia puede acabar siendo otra distinta por el enfoque que se le da y cómo puedes seguir los distintos hilos de la realidad sin saber dónde vas a acabar. Una novela interesante para pensar sobre los entresijos de la creación literaria y esa relación entre realidad y ficción que, en especial para los escritores, están separadas por una línea muy delgada. 
Sergio M. Planas


© Sergio M. Planas.

martes, 7 de agosto de 2018

Reseña: LAS NIÑAS CLANDESTINAS DE KABUL, de Jenny Nordberg.


Título: Las niñas clandestinas de Kabul
Autora: Jenny Nordberg
Traductora: María Eugenia Frutos
Editorial: Capitán Swing
Páginas: 384
Precio: 20 €

Todos conocemos por los telediarios los convulsos años que ha sufrido Afganistán desde la invasión estadounidense de 2001. La inestabilidad de la región, sin embargo, viene de muchísimo antes. En la década de los 80 del siglo pasado se produjo la invasión del país por parte de la U.R.R.S. y posteriormente se llevó a cabo la implantación del régimen Talibán, de corte islamista ultraortodoxo. Por su posición y características geográficas, Afganistán ha oscilado en su historia entre el interés en su sometimiento de las grandes potencias y su introversión cultural.
Pero si hay una imagen arquetípica que tenemos asociada a Afganistán es la de la mujer vestida con el burka tradicional, el mismo que las normas sociales le obligan a vestir y que le impide mostrar poco más que los ojos. Ser mujer en Afganistán es estar sometida a multitud de cargas sociales y, como contraprestación, no tener ningún derecho. La mujer no tiene permitido salir ni mucho menos trabajar si no es con el permiso del hombre que ejerza de tutor, ya sea su padre o su marido. Los matrimonios son concertados, siendo la dote muchas veces una fuente de ingresos necesaria para la familia de la novia y, por tanto, la función de esta se limita al hogar y a proveer de hijos a su marido. Cualquier otro planteamiento puede poner muy en riesgo su reputación y, lo que es aún peor, la de toda su familia.
En una sociedad tan patriarcal, el que una familia no tenga varones es un gran problema, tanto que los progenitores se pueden ver obligados a vestir a una de sus niñas como si fuera un niño. Es lo que llaman «bacha posh» y es la realidad que nos va a descubrir el ensayo de investigación Las niñas clandestinas de Kabul de la periodista Jenny Nordberg. En su libro, Nordberg entreteje varias historias reales de astas niñas-niño. Mehram, por ejemplo, es una de las cuatro hijas de Azita, una de las pocas mujeres parlamentarias de Afganistán.
Una mujer que no es capaz de tener hijos varones es llamada peyorativamente «koktar zai» («la que sólo tiene niñas»). Y es que existe la creencia popular de que las mujeres pueden decidir si se concentran o si comen determinados alimentos el sexo de su descendencia. Para la carrera política de Azita, no tener hijos es una pesada carga: ¿cómo va a saber crear políticas para su país si ni siquiera puede darle un hijo varón a su marido? De tal manera que viste a su hija de niño asumiendo esta todo el comportamiento y educación de un niño. Todos ganan: su marido tiene un hijo al que enseñar, Azita puede lucirse como mujer completa por tener un niño varón y Mehram puede acceder a la libertad que no tendría siendo una niña. Curiosamente su entorno, aunque sepa la verdad, no tiene grandes problemas en aceptar la nueva situación. Además, Azita lo considera una oportunidad para Mehram ya que, en su infancia, también fue durante un tiempo una niña-niño.
Puede haber varias razones por las que una familia decide convertir a una de sus hijas en hijos. Existe la creencia de que para que una mujer tenga un niño varón es importante ver habitualmente uno. De esta forma, si una mujer tiene varias niñas viste a una de niño para que la «reprograme». También Nordberg nos cuenta el caso de Shukria, otra niña educada como niño, que tenía como misión proteger y ayudar a su hermano mayor para que no estuviera solo, ya que los padres sufrieron la pérdida de un hijo anterior.
En cualquier caso, las «bacha posh» son educadas como niños hasta, normalmente, la llegada de la pubertad, cuando su físico va cambiando peligrosamente y es difícil de ocultar. El cambio de una persona que ha sido educada como niño, con los privilegios y libertades asociados al hombre, a ser, de repente, una mujer adolescente casadera con su libertad de movimientos coartada, suele ser traumático. Una muchacha de 14 a 16 años puede ser prometida con cualquier persona por decisión de los padres, y ellas apenas pueden intervenir.    Así lo han vivido Zahra  y  Shukria que, después de vivir con actitudes de niño, se enfrentan a graves problemas de adaptación a su nuevo rol. Las mujeres solo pueden trabajar con el permiso del marido, por lo que para Shukria, que había estudiado y trabajaba, era imprevisible saber si podría continuar con algo parecido a su estilo de vida después de casada. Zahra rechaza tajantemente la posibilidad de tener un marido o de adquirir nuevamente los hábitos propios de una mujer.  En realidad, estas chicas ni saben moverse ni tienen las actitudes que tradicionalmente deben tener las mujeres afganas, por lo que tienen dificultades de ser aceptadas tanto por los hombres como, especialmente, por otras mujeres. 
En Las niñas clandestinas de Kabul, Jenny Nordberg, no se limita a contarnos la vida de éstas niñas-niño. Obviamente, sus historias están mezcladas con la vida de las personas que las rodean, de la cultura milenaria del país donde han nacido y de su coyuntura política resultado de las diversas influencias, revoluciones, conquistas de los últimos años.  Debemos tener presente que la vida en las capitales y en los pueblos rurales en Afganistán ha sido muy distinta. Tras la conquista (o el intento) de Afganistán por parte de la U.R.R.S. se trató de implantar una sociedad moderna en la que se apostara por la igualdad de sexos y que produjo una generación que había tenido acceso a estudios superiores. Sin embargo, la toma de poder por parte del régimen Talibán produjo un retroceso de siglos que trata de ser enmendado con mejor o peor fortuna por parte de la comunidad internacional.
Desde mi punto de vista, Las niñas clandestinas de Kabul transciende el hecho de estudiar un país concreto. Afganistán es en realidad una ventana abierta al pasado del propio occidente y una posibilidad de estudiar una sociedad en la que el sexismo se manifiesta de una manera tan radical. Este libro nos ayuda a reflexionar sobre los roles de género que se han tenido en las sociedades tanto en el pasado como en el presente, observando la independencia real de estos roles con la biología con la que se ha nacido. No obstante, las niñas-niños son aceptadas con cierta normalidad, lo que implica que una cultura tan sexista, acepta implícitamente que una persona nacida mujer tiene las mismas capacidades que un hombre, al mismo tiempo que las relega a una posición de inferioridad.  Pero también podemos observar los peligros de intentar imponer esa igualdad desde fuera: la igualdad de la mujer se ve como una imposición de occidente, lo que implica que los conservadores del país se apeguen aún más a esa estructura social.
Como podéis comprobar, en Las niñas Clandestinas de Kabul, Jenny Nordberg acomete de forma brillante una investigación tan compleja en una sociedad tan cerrada y nos ayuda a plantearnos preguntas más allá de su tema central.  Este es un libro necesario para ayudarnos a entender los roles de género y el funcionamiento de una sociedad patriarcal en su máximo exponente. Todo eso llevado a cabo desde una mezcla de objetividad y un acercamiento humano a las personas que se ven inmersas en esa sociedad, quieran o no.
Sergio M. Planas


© Sergio M. Planas.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Reseña: UNA VIDA EN VENTA, de Yukio Mishima.


Título: Una vida en venta
Autor: Yukio Mishima
Traductores: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
Editorial: Alianza Literaria
Páginas: 296
Precio: 18 € / 12,98 € ePub)

De forma recurrente, siempre nos hemos preguntado acerca del sentido de la vida. Tan recurrente, que a estas alturas resulta casi pueril plantearnos que tenga una respuesta universal. Pasaríamos entonces a tratar de encontrarle un sentido a la nuestra en particular, ese significado que cada persona quiere darle a su propia vida y que, tantas veces, resulta igualmente difícil de encontrar. Nacemos y crecemos en un mundo que se nos da, en gran medida, ya hecho y que puede costarnos mucho trabajo entender y encontrar un sitio en él. ¿Pero qué tal si no buscáramos una vida con significado? ¿Y si dejamos de buscar un significado para nuestra vida? ¿Y si, sencillamente, buscamos una muerte con significado?
Eso es lo que parece buscar Hanio Yamada, protagonista de Una vida en venta, del autor Yukio Mishima. A sus 27 años, Hanio es un creativo de éxito en una conocida empresa de publicidad. Un buen día, y por algo que ni él mismo es capaz de explicar muy bien, se acerca a la farmacia, compra unos somníferos y trata de suicidarse. No lo consigue. Sin pensarlo demasiado, como si fuera lo más lógico del mundo, decide entonces poner un anuncio en el periódico: «Vida en venta. Quien la compre puede utilizarla como le plazca».  
Se van sucediendo los clientes que quieren comprar esa vida y sus rocambolescas historias. Si extraño puede resultar que alguien quiera vender su vida, sorprende cuánta gente puede tener interés en comprarla. Así lo hace, por ejemplo, un hombre que ha urdido un extraño plan para vengarse de su tan exuberante como infiel mujer: Hanio deberá acostarse con ella de tal manera que su amante, un peligroso mafioso, los descubra y los asesine a los dos. Sin problema.  Posteriormente también una mujer quiere comprar su vida para cerrar un negocio relacionado con un peligroso veneno. Sin problema. Un joven compra su vida  porque su madre necesita sangre que beber. No hay problema, Hanio tiene y quiere gastarla. Dos espías necesitan a alguien que se sacrifique para obtener un código de encriptación de un país competidor.  Sin problema.
Pero tal vez sí que va surgiendo un problema: por paradójico que resulte, puede ocurrir que cuanto menos nos importa la muerte, más significado tiene nuestra vida.  Cuando el miedo desaparece, el mundo se aclara. ¿Cae Hanio en un círculo vicioso al buscar la muerte sin, realmente, querer morir? ¿Es su búsqueda de una muerte con significado una forma de apegarse a la vida? Pero a lo largo de la historia en la que los distintos personajes no tendrían por qué tener un hilo conductor más que el propio Hanio, ¿hay en realidad un nexo en común? ¿Líneas invisibles que conectan los distintos sucesos? ¿Es la propia vida, cuando no nos preocupamos tanto de ella, la que va buscando su propio significado? Tal vez, empeñados en buscarle un significado a nuestra vida no nos damos cuenta de que ya lo tiene, aunque nosotros no tenemos por qué conocerlo.
Como toda gran novela, y ésta lo es, el libro nos plantea un escenario que podemos disfrutar desde distintos puntos de vista. No os dejéis engañar por mi perorata filosófica. Como toda grandísima novela, lo hace con naturalidad consiguiendo que te adentres en ese mundo un tanto surrealista con la intriga propia de una novela negra. No obstante, esta novela fue publicada por primera vez mediante entregas en la revista Playboy, lo que dice mucho de la calidad de la edición nipona de Playboy y de la conjunción entre entretenimiento y filosofía que posee la novela. 
Y es que Yukio Mishima, nacido en 1925, está considerado uno de los mejores escritores japoneses del siglo XX. No llegó a obtener el premio Nobel, al que fue candidato, porque el autor no consideró oportuno vivir lo suficiente para ello. Mishima fue un gran defensor de la cultura japonesa tradicional en una época en la que, primero por la industrialización, y, posteriormente, por el hecho de perder la Segunda Guerra Mundial, se empujó a Japón por la senda del capitalismo y el consumismo más salvaje, de los que Una vida en venta, también podría considerarse una crítica. De hecho, llegó a fundar una especie de grupo paramilitar para defender la cultura tradicional y poner en valor la figura del emperador, relegado a una figura estética por la intervención estadounidense. Para reponer el poder el emperador y recuperar la cultura japonesa Mishima, en una acción audaz, trató de provocar un levantamiento militar. Ante el fracaso del levantamiento y a modo de protesta Yukio Mishima, llevó a cabo el seppuku, el suicidio ritual japonés, a sus 45 años. 
Como el protagonista de su novela Una vida en venta, Mishima no dejó de buscar en su vida una muerte con significado hasta que la encontró. Ello hace que la propia novela se llene aún más de interés y sus distintas lecturas cobren aún más intensidad y de una forma tan entretenida, clara y ágil que parece que lo hace sin querer. Definitivamente, una novela imprescindible.
Sergio M. Planas


© Sergio M. Planas.

lunes, 7 de mayo de 2018

Reseña: LA MODERNA ATENEA, de María Concepción Regueiro Digón.


Título: La moderna Atenea
Autora: María Concepción Regueiro Digón
Editorial: Triskel Ediciones
Páginas: 204
Precio: 16 € / 3.89 € (ebook)

¿Cuánto ha cambiado España en el último siglo? Está claro que hemos evolucionado en muchos aspectos. ¿Somos conscientes de cuánto trabajo ha costado? Está claro que la historia de España de los últimos siglos no ha sido especialmente sencilla y que hemos ido llegando a la modernidad (a conceptos que hoy nos deberían parecer cuasi evidentes) a fuerza de empujones, luchas y sembrando un reguero de víctimas anónimas que se dejaron la vida o fueron condenados al ostracismo. No digo nada nuevo que no dijeran en su día grandes intelectuales si afirmo que en España la libertad, la educación o la ciencia no han sido los valores destacados frente a otros como la moral, la tradición y las buenas costumbres. 
            Pero en España tampoco faltan héroes y pioneros que intentaban vivir según esas concepciones modernas a pesar de la sociedad, como es el caso de Dorotea Suances, fundadora de La moderna Atenea y cuya vida y trabajo es el hilo conductor de ésta novela de María Concepción Regueiro Digón.
            En la revista del primer semestre del 2003, el boletín local “El prodigio de las letras”, publica un artículo sobre Dorotea Suances, producto de arduas investigaciones con las que trata de dar luz a un personaje de finales del s. XIX y de la que realmente nada claro se sabe.  La autora del artículo es la historiadora Magdalena Luiz que, desgraciadamente, fallece en un accidente de tráfico justo antes de su publicación.
            Lo que no se esperaban los editores es que ésta historia fuese a despertar tanto interés, que tantas personas iban a aportar nuevas líneas de investigación y que iba a desencadenar toda una sucesión de fatales acontecimientos.
            Dorotea trató de llevar la educación a mujeres desfavorecidas que, en la época, estaban condenadas a la servidumbre y al analfabetismo mediante “La moderna Atenea”. Gracias a su padre, ella misma recibió una educación impropia de una mujer: ciencia y cultura en lugar de buenas costumbres. Fue por tanto una pionera del feminismo, intentando ocupar su lugar y dándole la oportunidad a muchas otras de vencer los prejuicios imperantes en aquellos años.
            Pero Dorotea no estaba sola. Junto a ella también aparecen las historias de las personas que le rodean: Cándida, su criada y que tenía cierta relación con el movimiento espiritista, de gran auge en las postrimerías del s. XIX; Emiliano, marido de Dorotea, boticario y relacionado con sociedades de baile (lo que era sinónimo de tener una concepción más libre del amor que la que la sociedad imponía) y Juana, una joven activista de grupos anarquistas que se incorpora a la moderna Atenea.   
            En sucesivos boletines, documentos y emails se van desvelando la biografía de estas personas tan representativas de unos valores en una época.  Pero a partir de cierto momento descubrir los acontecimientos del pasado se hará imprescindible para poder entender los sucesos del presente, ya que, varias desgracias en el equipo de “El prodigio de las letras” (incluida la muerte de Magdalena Luiz) parecen tener relación con la publicación de la historia.
            Maria Concepción Regueiro nos brinda una original novela negra, en la que los entresijos de un pasado aparentemente remoto, juegan un papel fundamental en muertes del presente. Lo hace además de una forma original y extraordinariamente cuidada. La autora prescinde de narradores para enseñarnos los boletines de “El prodigio de las letras”, los emails de su equipo y los artículos preparatorios de la revista.  Pese a lo arriesgado de la forma, consigue desarrollar perfectamente la historia, desvelar los distintos hilos y mostrarnos la vida de los personajes y los aspectos de la sociedad española del s. XIX que quiere resaltar. Realmente una amena lectura que consigue intrigarnos a la vez que nos enfrentamos a un trozo del arduo camino que nos lleva a la España moderna, en algunos aspectos todavía por recorrer. 
Sergio M. Planas

© Sergio M. Planas.

jueves, 12 de abril de 2018

Reseña: EL JARDÍN DE LOS SOSPECHOSOS, de Marina Sanmartín.


Título: El jardín de los sospechosos
Autor: Marina Sanmartín
Editorial: Principal de los libros
Páginas: 152
Precio: 12,90 €

¿Dónde está el origen de la maldad del ser humano? ¿Dónde se encuentran las causas? ¿En la ambición? ¿El placer? ¿El instinto de supervivencia? ¿La protección de nuestro clan? ¿Nuestro ego? Tal vez en cualquier actividad humana, en cualquier de los espacios en los que se mueve, puede encontrarse una semilla para ese mal, en un mundo que muchas veces puede resultar, de por sí, hostil.
            Así de hostil le resulta el mundo al protagonista de El jardín de los sospechosos, la nueva novela de Marina Sanmartín. Martín Guidú es un conocido fotógrafo, razón por la cual posee una aguda visión para los detalles del mundo que le rodea. A Martín le inunda el pesimismo y un cierto cinismo. No obstante su gran especialidad es captar el dolor y el sufrimiento en sus fotografías en blanco y negro. Las circunstancias que le han tocado vivir en este momento no ayudan: su hermano Anakin está enfermo, por lo que ha tenido que ir a sustituirlo en la jornada de padres en el colegio de su sobrino para hablar de su profesión. Lo que podría ser en un primer momento gratificante para él, se complica cuando le llegan las peores noticias del hospital y tiene que dar la charla conteniendo sus emociones y sus sentimientos. 
            Pero puede complicarse aún más. De forma totalmente sorpresiva aparece en el colegio una de las niñas asesinadas. ¿Qué ha ocurrido?  Martín Guidú se encuentra en el epicentro de un caso dramático. Cuando la policía llega a tratar de averiguar lo ocurrido, sospechando de todos y sin descartar ninguna hipótesis, acaba pidiendo al fotógrafo, por sorprendente que resulte, que colabore con ellos en la investigación. Juntos, fotógrafo e inspectores, irán desgranando las posibilidades e indagando las distintas motivaciones de los sospechosos, desvelando el entresijo de bajos instintos que un ojo avizor podría ver en cualquier parte.
            Con El jardín de los sospechosos Marina Sanmartín nos trae una novela negra que nos lleva desde el principio a una realidad áspera, en blanco y negro y con una niebla de sospecha sobre el mundo. Desde los propios recuerdos del protagonista especializado en fotografiar el dolor y la desesperanza, hasta el crimen más atroz que se puede cometer como es el asesinar a una niña. No deja la novela de Marina Sanmartín mucho espacio a la esperanza, ¿os atrevéis a enfrentaros a ese mundo gris y sin sentido?
Sergio M. Planas




lunes, 12 de marzo de 2018

Reseña: EL HOMBRE DE LAS MARIONETAS, de Jostein Gaardner.


Título: El hombre de las marionetas
Autor: Jostein Gaardner
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Publica: Ediciones Siruela
Páginas: 240
Precio: 18.95 € / 9.99 € (ebook)

¿Qué es una familia? ¿Personas relacionadas por lazos de sangre? ¿Es eso lo más importante? Una familia, en el sentido amplio del término, es el núcleo básico de las relaciones humanas, el primer contacto social que tenemos y que marca nuestro aprendizaje a través de la herencia de conocimientos que recibimos de nuestros mayores. Es decir: las relaciones familiares son el núcleo de la transmisión de nuestra cultura. Impresiona echarle un vistazo a nuestro árbol genealógico. Saltando de hijos a padres podemos ir viajando hacia atrás en el tiempo y preguntándonos sobre esos pequeños cambios culturales que se dieron de generación en generación desde el mundo antiguo hasta hoy. Tanto en la época romana, en el Renacimiento o en la Edad Media había un familiar nuestro, estuviera donde estuviera. 
            De la misma forma, las palabras tienen familia. Están emparentadas unas con otras, y no sólo en un idioma, sino que muchas palabras de distintos idiomas tienen los mismos ancestros.  Probablemente, porque lo que están emparentados no son las palabras, sino los propios conceptos que van pasando de generación en generación, de familia en familia, creciendo y evolucionando hasta nuestros días.
            Familia. Eso es justamente lo que le falta al protagonista de El hombre de las marionetas, de Jostein Gaarder. Jakob es un hombre solitario, sin hijos ni parientes cercanos, y que apenas tiene relación con su exmujer. Por ello busca tener el arropo de una familia de dos formas: acudiendo a entierros de personas que no conoce e investigando las familias de palabras, hallando su entronque en los distintos idiomas hasta su ancestro común indoeuropeo. Y es que en un entierro son especialmente visibles las relaciones familiares. Jakob investiga al difunto para poder contar su historia con él y poder hablar con la familia sintiéndose uno de ellos. Así entabla una relación azarosa con la familia de Erik Lundin, con cuyos miembros va coincidiendo a lo largo de los años en distintos entierros, con lo que puede seguir la evolución de los mismos y conocer a través de ellos a Agnes, a quien va dirigida la historia. 
            Jakob necesita contarle toda su historia a Agnes porque, por primera vez en mucho tiempo, siente algo especial. ¿Qué le ocurre a alguien sin familia? Que no encuentra fácilmente su identidad, al no sentirse auténticamente miembro de ningún grupo. Jakob vive como si fuera un espectador, más que como un legítimo integrante de la realidad.  Y para sacar sus auténticos pensamientos tiene que recurrir a su amigo Pelle, una marioneta que le acompaña desde niño y que, una vez que se la enfunda en el brazo, cobra vida sacando su «otro yo».
            Jostein Gaarder, conocido por El mundo de Sofía, continúa con El hombre de las marionetas su trabajo de plantear los entresijos de la filosofía y la cultura a través de sus novelas.  En esta ocasión investiga las relaciones entre personas y su importancia en la creación de nuestra identidad.  Nos brinda la posibilidad de reflexionar sobre el mundo que nos rodea y la evolución de las palabras y los conceptos a los que apunta. ¿Ha cambiado tanto el mundo? Tal vez leer esta novela nos ayude a responder a esa pregunta.
Sergio M. Planas


martes, 13 de febrero de 2018

Reseña: EL BENDITO ARTE DE ROBAR, de Christopher Brookmyre.

Título: El bendito arte de robar
Autor: Christopher Brookmyre
Traducción: Javier Guerrero
Editorial: Malpaso
Páginas: 384
Precio: 24 €

¿Cuál es el trabajo de un mago? ¿No es conseguir crear una ilusión en el espectador? ¿Y cuáles son sus principales herramientas? ¿Unos naipes, una caja, espadas, un serrucho? No: el propio espectador. El objetivo es que el observador mire a un lado mientras el truco está teniendo lugar al otro, que escuche atentamente y sin prestar atención a lo que ve. La relajación del espectador puede ser útil pero también puede ser igualmente útil su ansia por descubrir el artificio y su convencimiento de que no va a ser fácilmente engañado. El buen mago se adapta a las circunstancias y tiene que saber improvisar para aprovecharlo todo en beneficio del espectáculo.  Es todo un arte. El trabajo de un buen mago es estudiar a las personas, su vida, su tendencia a engañarse a sí mismos y ayudarles a hacerlo. El engaño forma parte de nosotros y de nuestra vida diaria, al fin y al cabo, ¿qué es enamorarse? ¿No es enamorarse llenar con nuestras ilusiones lo que desconocemos de otra persona?
            Así visto, el trabajo de un buen mago es el mismo que el de un buen ladrón (y el de un buen escritor).  Y de eso trata el libro que hoy os traemos a La Orilla de las Letras, El bendito arte de robar de Christopher Brookmyre.
            Zal Innez es hijo de un ilusionista de Las Vegas que no siguió el camino de su padre, para disgusto de éste, pero que aprendió el oficio como lo hacemos todos en nuestra infancia, a fuerza de acompañar a su padre a los espectáculos y tratar de imitarlo. Podría haber tenido un gran futuro como ilusionista pero sus gustos iban por otro lado, tal vez también relacionado con la ilusión: el arte. En parte por la dificultad de entrar en ese mundo y en parte por su beligerancia en un ambiente tan creativo a veces como predispuesto a premiar el esnobismo artístico, como ocurre en la ciudad de Nueva York,  acabó mezclando tanto su vocación heredada como la adquirida, llegando a ser uno de los más ingeniosos y sutiles ladrones, cuya especialidad eran los museos.
            Angelique de Xavia es una agente de policía de Glasgow cuyo trabajo está muy bien considerado, a pesar de que ser una mujer «no blanca» en un mundillo donde la testosterona flota en el ambiente y a guardar un oscuro secreto: es hincha de los Rangers de Glasgow. De pronto le sobrevino un gran problema que, aunque previsible, no esperaba que ocurriese: cumplir 30 años. En su día libre más largo del año, en el que está celebrando su triste cumpleaños, es llamada con urgencia por sus superiores: se está produciendo un atraco a un banco con rehenes.
            No hace falta decir que en ese banco es testigo de un atraco nada usual, dirigido por un educado y culto atracador para nada convencional.    Ahí comienza  la relación de policía y ladrón en la que todo dista mucho de ser evidente. Poco a poco Christopher Brookmyre va desvelando la historia de nuestro ladrón y cómo se ha visto envuelto en relaciones poco edificantes con conocidos narcotraficantes norteamericanos.
            El bendito arte de robar es una novela de robos que trata sobre personas.  En ella encontraremos todo un jardín de personajes variopintos y una sucesión de situaciones donde tendremos que estar atentos para ir descubriendo dónde nos lleva y en la que, como suele ser habitual, nuestro protagonista lleva ventaja. Todo salpicado con una gran dosis de humor negro y cinismo que Christopher Brookmyre utiliza como hilo conductor de la historia. ¿Estás dispuesto a dejarte engañar? ¿Crees que podrías adelantarte a lo que va a hacer el protagonista? En cualquier caso, inténtalo: vas a pasar un buen rato con esta novela.   
Sergio M. Planas