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viernes, 7 de abril de 2023

Reseña: LOS SOÑADORES, de Francesc Miralles.

 

¿Eres un soñador? ¿Cuál es el sueño que te quita el aliento? ¿Cuándo fue la última vez que tu sueño se convirtió en realidad?

No suelo creer en las casualidades y por ello estoy convencido que el libro Los soñadores de Francesc Miralles llegó a mis manos justo cuando estaba listo para embarcarme en el enésimo viaje hacía un sueño. No es el primer viaje, ni será el último y si hay algo que he aprendido en este periplo llamado vida, es que para llegar lejos hay que ir acompañado. Y no hay mejores compañeros que los protagonistas de cada novela que a su vez componen la primera obra de Francesc Miralles

Seis personajes, seis sueños que esperan ser transformados en realidad. Hacerlo no es fácil. Quizás estés dispuesto a dejarlo todo, a soltar la velas y embarcarse hacia un viaje lleno de incertidumbre.  Cuando estás listos para zarpar, las expectativas, los deseos, los anhelos son tan fuertes que es fácil olvidar que las tormentas puedes aparecer cuando menos te lo esperas; aunque sabes que los vientos pueden volverse en contra, cuando comienza el viaje no hay espacio para pensar que las cosas saldrán de una forma diferente a lo previsto.

Seis sueños que esperan cumplirse y que en algún momento has compartido con los protagonistas: Hasta cuando la vida se revela en toda su dureza, hasta hacerte asumir los contornos de una tragedia.

A lo largo de las páginas de este libro las preguntas emergen con todas sus fuerzas y piden ser respondidas: ¿Qué es lo que te empuja a dejar una existencia cómoda y tranquila? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es lo que dejamos?

Y así como hay infinitas preguntas, infinitos son los sueños que persiguen los protagonistas de este cajón de sastre haciendo que el lector pueda identificarse con alguno de ellos y tomar consciencia de que hay una gran diferencia.

El sueño de la palabra. El sueño del amor. El sueño de Dios. El sueño de la bondad. El sueño del tiempo. ¿Cuál es tu sueño? Si lo sabes, no será difícil navegar a través de las páginas de Los soñadores; si no lo conoces, puedes empezar tu viaje aquí, dispuesto a perderte y que los cantos de sirena te lleven lejos de ti mismo. Porque soñar es sencillo: el verdadero viaje empieza cuando despiertas.

Giuseppe Favale

viernes, 11 de marzo de 2022

Reseña: LA INTELIGENCIA DE LOS BOSQUES, de Enrique García Gómez.

 


Hace tiempo que comprendí que las respuestas están en la naturaleza.

El ritmo de vida frenético al que nos someten nuestras obligaciones, tareas y responsabilidades han hecho merma en nuestra capacidad de mantener la atención. Hace tiempo que me di cuenta de ello, cuando de pronto los días dejaron de tener sentido para transformarse en un simple asunto que despachar para cumplir muchas obligaciones que, si lo pensamos bien, ni siquiera hemos decidido, más bien nos han sido impuestas o sencillamente hemos aceptado.

¿Esto es todo?

Lo cierto es que la sensación de vacío, falta de sentido que se apodera de quienes empiezan a preguntarse si hay algo más, lleva a un cruce donde de alguna manera decidimos si queremos vivir o simplemente existir.

¿Y que tiene a que ver esto con la naturaleza y con los bosques?

Hace tiempo que ya no estamos conectados con la naturaleza y lo peor de todo con nosostr@s mism@s. Si la historia de la humanidad se pudiera representar con una línea, sería muy poca la distancia recorrida desde el momento en el que bajamos de los árboles para transformarnos en “seres humanos”. Pero cuando das un paseo, o hasta te pierdes por un bosque, te das cuenta de que pasan cosas maravillosas, a veces pequeños milagros. Quizás sean los sonidos o los aromas, quizás los colores o las formas que adquieren seres que parecen sacados de alguna película épica. Visiones como las que ofrece un ejército de musgo que coloniza y genera una perfecta simbiosis con un árbol. O seres titánicos que desafían las leyes de la gravedad, capaces de superar lo más de 100 metros de altura.  

Pasado el primer momento de asombro, las preguntas empiezan a brotar para satisfacer nuestro lado racional, ese que nos ha permitido dominar el planeta y que se pregunta cuáles son las claves del espectáculo que tiene lugar en ese momento.

Enrique García Gómez nos ofrece las claves para adentrarnos en un mundo del que somos parte integrante, aunque lo hayamos olvidado. La inteligencia de los bosques es una mano tendida que nos lleva a la comprensión de la misma vida: cómo y por qué las cosas ocurren. No encontraremos todas las respuestas, y tampoco será necesario, pero en sus páginas podremos avanzar y quizás llegar a comprender el mismo significado de la vida. Ser consciente de que la naturaleza y sus “habitantes” tienen sus lados oscuros, pero la búsqueda de la luz hace que olviden sus diferencias y hasta lleguen a cooperar. Un poco como las sociedades modernas.

Quizás pensemos que la tecnología es la clave para el desarrollo; sin embargo nos damos cuenta de la perfección, a veces resultado de una larga evolución, que ofrece una simple hoja para realizar los procesos vitales necesarios a un árbol para vivir.

Hemos perdido la curiosidad, lo damos todo por hecho, y Enrique es capaz de despertar el niño interior, ese que cuando era pequeño no dejaba de preguntar nunca ¿Por qué? Y de eso va La inteligencia de los bosques: páginas y páginas capaces de dar una respuesta a través de un lenguaje sencillo, que no quiere decir simple, por la capacidad de describir procesos a veces tan complejos que necesitaríamos mucho tiempo para llegar a comprender.

Pueda que la clave esté justamente en la curiosidad: sus páginas consiguen mantener atrapado al lector que ama la naturaleza y que necesita saber, comprender, que es lo que hay detrás de este milagro.

He de reconocer que en algunos momento se pierde la imagen de armonía que necesitamos nos acompañe cuando queremos escapar de nuestro mundo y refugiarnos en la naturaleza o en un bosque. Pero no hay que olvidar que el equilibrio es lo que tienden todos los seres y cualquier estrategia que lo haga posible será la que prevalecerá. Al final de cuenta los beneficios serán superiores a cualquier otra alternativa.

Este libro no deja de ser un libro cuyo objetivo es ofrecer una ventana desde la que mirar y encontrar alguna respuesta que estoy convencido más de uno encontrará. Esto era lo que esperaba pasara cuando La inteligencia de los bosques llegó a mis manos y que sin duda contribuirá a ver el bosque con otros ojos.

Giuseppe Favale

lunes, 27 de abril de 2020

Reseña: EL MÉTODO IKIGAI, de Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles.


Título: El método Ikigai
Autores: Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles
Publica: DeBolsillo
Páginas: 304
Precio: 8,95 € (edición de bolsillo)

Stanford ,2005: Steve Jobs pronuncia su legendario discurso. Tres historias nada más, tal y como él dice, y un inestimable regalo para el mundo. Para mí, su frase «Stay hungry, stay foolish» sigue estando presente en cada día y decisión: este fue el comienzo del viaje que me llevaría a descubrir mi propósito.
Tras varias paradas en algunas estaciones que en ese momento no tenían relación con la meta principal, el viaje tomó una dirección muy clara cuando llegó a mis manos el libro El método Ikigai de Héctor García y Francesc Miralles.
Esta vez la parada conllevaba la necesidad de una profunda reflexión y de mirar hacía atrás para comprobar que la teoría de los puntos de la que hablaba Steve Jobs seguía siendo valida. Para ello vino en mi ayuda el libro El hombre en busca de sentido de V. Frankl, una de las obras sobre la que se basa el libro de dúo García-Miralles. Gracias a él pude comprender que si no hay sentido, ya tenemos una misión: buscarlo.
Así que retomé el viaje y la búsqueda que por suerte pude completar con éxito: encontré mi Ikigai. Entendí el significado de una palabra que comprende cuatro dimensiones que al juntarlas generan una energía poderosa: lo que amas, lo que sabes hacer, lo que le mundo necesita y para lo que pueden pagarte.
Aun así faltaba una pieza, un metódo que permitiera establecer las pautas, organizar los pasos, definir los procesos que en definitiva permitieran vivir el Ikigai.
Una vez más Garía y Miralles vinieron en mi ayuda publicando su libro, nunca mejor dicho, El Método Ikigai.
Este es el comienzo de un viaje intertemporal a través de las ciudades de Tokio, simbolo del tuturo; Kioto, que recoge las enseñanzas del pasado; para llegar al templo de Ise, lugar sagrado que se destruye y vuelve a construir cada veinte años, simbolizando nuestro presente. Es un viaje maravilloso a bordo de un tren que a lo largo de sus treinta y cinco paradas muestra y, sobre todo, es capaz de generar armonía entre conceptos que cogidos de forma aislada parecerían simples reflexiones. Una parada tras otra, nos conduce a nuestro destino haciendolo de una forma única: generando felicidad en el camino. Porque la felicidad no está en el camino.
Conforme pasan las páginas del libro, crece el asombro por los conceptos y enseñanzas que me brinda su lectura: muchos de ellos están presentes en la vida diaria pero no solemos hacerles caso por la rapidez a la que nos somete nuestro ritmo de vida. Leer este libro es también un paréntesis necesario para volver a una dimensión en la que somos capaces de decidir.
Las enseñanzas del futuro, del pasado y del presente se mezclan de una forma equilibrada, sin que por ello tengamos la sensación de estar en una dimensión lejana respeto a la que vivimos, o perdidos sin tener ninguna referencia que nos permita llegar a nuestro destino.
El viaje por el futuro lo realizamos a bordo del fantástico Shinkansen, el famoso tren bala. No es una casualidad: para expresar todo nuestro potencial es necesario liberar nuestra imaginación y, para ello, nada mejor que las herramientas que nos proyectan hacia el futuro.
Alcanzaremos Kioto subidos en un tranquillo trenecito que nos permitirá recuperar nuestro pasado sin caer en la nostalgia, para evitar quedarnos atrapados en uno que nunca volverá. Esta parte del viaje será la ocasión para recuperar tradiciones, recuerdos y enseñanzas que nos hicieron felices y lo seguirán haciendo en el futuro. Nuestro pasado es nuestro tesoro y fuente de inspiración.
Finalmente llegaremos a nuestro destino principal: el presente. Las enseñanzas del pasado y del futuro son los pilares para ser consciente y poner atención en cada instante del presente para decidir lo que queremos hacer y ser. Solo así podremos vivir nuestro Ikigai y disfrutar de una vida plena y feliz. Para ello falta un último consejo, cómo afirman sus autores: respirar y abrir la mente.
Que vuestro viaje a través de las páginas del libro sea increíble.
Giuseppe Favale


© Cristina Monteoliva.

domingo, 19 de abril de 2020

Reseña: CHOWA, de Akemi Tanaka.


Título: Chōwa
Autora: Akemi Tanaka
Traducción: Laura Pizarro
Editorial: Kitsune Books
Páginas: 336
Precio: 15,90 €

Por razones personales y profesionales, suelo leer a menudo libros que hablan de Japón. Cada uno de ellos abre una puerta que parece llevar a otra dimensión, tales son la diferencias entre nuestra cultura y la del Grande Wa, el nombre con el que se conoce la nación del Sol Naciente. Así que cuando supe de la existencia de Chōwa, sentí que tenía que leer la obra que Akemi Tanaka ha escrito para que podamos empezar nuestro camino hacia la armonía y la plenitud.
Desde las primeras páginas se hizo evidente que no se trataba de un libro como otros. Aún con palabras y conceptos muy bonitos, me mostraría cosas nuevas que me ayudarían a profundizar en mis conocimientos de mi querido Japón y su cultura. Esta sería una experiencia donde la misma Akemi me acompañaría en un viaje en el que sus vivencias y experiencias serían la brújula que me guiaría a un destino con una recompensa que por los avatares de la vida a veces parece un sueño: la armonía.
El viaje hacia la armonía comienza al llegar a casa: la de Akemi Tanaka. No tardé en descubrir que esta casa representa también la mía. Los gestos, los rituales que tienen lugar para cruzar las metafóricas puertas que separan el ajetreo diario de lo que es nuestro refugio, han sido los primeros peldaños de mi particular escalera hacía la armonía. Quizás este sea el paso más importante. Los ritmos, los sonidos y las personas que están en nuestras casas son los que nos mueven y otorgan sentido a nuestra vida. La misma que muy a menudo nos lleva a distancias de años luz de un sitio y de personas que en realidad tenemos muy cercanas.
Como no podía ser de otra forma, tras haber dejado su morada, Akemi sigue guiándome para que tome consciencia de otro gran aspecto que contribuye a mi felicidad y armonía: el trabajo y las relaciones profesionales. Es una dimensión que cada uno de nosotros conoce muy bien y que probablemente se caracterice por la búsqueda y lucha constante entre las emociones que nacen al no saber qué es lo que queremos de nosotros mismos y de los demás. Estoy muy agradecido a Akemi por llevarme a reflexionar acerca de la mía a través de una figura muy querida: el maestro interior y exterior. Aprender a aprender y enseñar son tareas que en algunos momentos pueden parecer titánicas. Y, sin embargo, una vez que hayamos descubierto para qué queremos hacerlo nuestra meta final estará un poco más cerca. Y así habremos subido el segundo peldaño de nuestra escalera.
El viaje hacia la búsqueda de la armonía llega a su fin cuando comprendemos que esta reside en la persona más importante que hay el universo: nosotros mismos. Si no somos capaces de querernos, difícilmente seremos capaces de hacer lo mismo con los demás y de llevar la armonía a nuestra existencia y relaciones. Para ello es necesario tomar consciencia primero, con nuestro cuerpo y espíritu, de que necesitamos alimentarnos con ingredientes sanos y equilibrados. El acto de la comida se convierte así en un momento vital, pleno, equilibrado y de armonía. Nuestro cuerpo y el mundo quedarán enormemente agradecidos por nuestras decisiones.
No debemos olvidar, además, la naturaleza: es una gran fuente de armonía y sabiduría. Ser consciente de que somos parte de ella nos permite escuchar y aprender que hemos de pasar a la acción para protegerla. Nuestras acciones han de realizarse pensando en el entorno y en el largo plazo. La recompensa es encontrar nuestro equilibrio en ella.
El viaje acaba reflexionando acerca de las personas que pasan por nuestra vida. Si nos paramos a pensar que cada momento compartido es único y que no volverá a repetirse, si fuéramos capaces de comprender el significado y lo efímero de cada segundo, probablemente la vida tendría más sentido.
El viaje hacia la armonía es sin duda la experiencia que todos deberíamos realiza y con Akemi Tanaka y su libro Chōwa es posible.
Giuseppe Favale


© Cristina Monteoliva.