Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
seguimos
con nuestras entrevistas, esta vez, con la que nos ha concedido David Porto Díaz. La tenéis completa a
continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
Para mí sigue siendo un
pasatiempo, pero le doy a esa palabra un sentido bastante más profundo. Es algo que me entretiene, me gusta, me llena y
a lo que cada vez he ido dedicando más y más. No recuerdo un momento concreto
en el que pensara «ahora esto es algo serio». Simplemente empecé a escribir
más, a terminar historias, a revisarlas, a publicarlas y a pensar en la
siguiente. Quizá ahí cambió la dimensión del pasatiempo, aunque me gusta seguir
llamándolo así porque quiero conservar precisamente esa parte: escribir porque
disfruto haciéndolo.
©
David Porto Díaz.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritor?
Me ha marcado mucho la fantasía
juvenil. Memorias de Idhún, de Laura Gallego, y la saga Harry Potter son dos
referencias muy claras y están bastante cerca del tipo de fascinación por otros
mundos que después aparece en Samuel entre mundos. Con Las manecillas del
recuerdo quise hacer casi lo contrario: no partir de una lectura concreta, sino
probarme a mí mismo con algo más íntimo y personal, jugar con el tiempo, con
historias entrelazadas, con voces distintas y ver hasta dónde podía llegar
escribiendo fuera de lo que ya conocía.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Ahora mismo estoy leyendo La
península de las casas vacías, de David Uclés, y sí, la recomendaría. Me gusta
especialmente cómo introduce lo imposible dentro de una realidad muy
reconocible y consigue que el realismo mágico no parezca un adorno, sino otra forma
de mirar lo que está ocurriendo. Ese tipo de mezcla entre realidad y extrañeza
me interesa mucho como lector y también me hace pensar en posibilidades distintas
cuando escribo.
¿Cómo
compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con tu propia literatura?
Al final es una cuestión de
organizarse y, sobre todo, de decidir a qué quieres dedicar el tiempo que te queda. Mi trabajo tiene unas horas establecidas y esas horas son las que son. Después llega el resto del día y ahí tienes que elegir. Últimamente una parte muy grande de ese tiempo va a este proyecto: escribir, revisar, leer y trabajar todo lo que rodea a los libros. No hay una fórmula especialmente romántica; simplemente hay cosas que, si de verdad quieres hacerlas, tienes que ponerlas en la agenda y darles tiempo.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Lo veo bien y mal a la vez. A
veces se habla como si la gente hubiera dejado de leer, y yo no lo veo así: sigue habiendo muchísima gente interesada en los libros y buscando historias nuevas. El problema, sobre todo para quien empieza, es la visibilidad. Hoy gran parte del descubrimiento pasa por internet, redes, buscadores, recomendaciones y plataformas,
y posicionar un libro entre toooooodo eso es muy difícil. Por eso creo que
empezar una carrera literaria y pensar desde el principio en vivir al cien por
cien de ella es complicado. No porque no haya lectores, sino porque llegar
hasta ellos cuesta muchísimo.
¿Escribirías
una novela de moda para hacerte famoso?
Creo que, aunque quisieras, sería
muy complejo escribir una novela únicamente para hacerte famoso. Una novela exige tantísimo tiempo, esfuerzo,
correcciones y momentos en los que no apetece seguir que, si la única gasolina
es la fama, probablemente no llegas al final. Otra cosa es que después quieras
que el libro funcione, que llegue a mucha gente o que te abra puertas; claro
que sí. Pero creo que quien dedica tanto tiempo a escribir necesita encontrar
algo más en el propio proceso que la posibilidad de hacerse famoso.
¿Qué
han supuesto para ti los premios literarios que has ganado?
Es una alegría enorme. Cuando
llega un correo o una noticia diciendo que algo que has escrito ha sido
elegido, premiado o ha quedado entre los finalistas, durante un rato es difícil
no pensar: «joder, qué guay». Tú terminas un texto y ya tienes esa satisfacción
de haber creado algo que antes no existía, pero que alguien de fuera lo lea y diga
que también encuentra valor ahí es muy bonito. Me pasó con el Primer Premio de
Letras Como Espada y también al verme entre los finalistas del Juan Andrés
Teno. No cambia todo de repente, pero sí te da un empujón y hace mucha ilusión.
Tu
última novela publicada es Las manecillas
del recuerdo. ¿Qué puedes contarnos de esta obra?
Las manecillas del recuerdo es mi
segunda novela, publicada con Monza Ediciones, y probablemente la que más me
obligó a salir de lo que ya sabía hacer. Es una novela coral construida
alrededor de un reloj que va pasando de mano en mano. Cada persona recibe el
mismo objeto, pero nunca recibe exactamente la misma historia: cambia la época,
cambia la voz, cambia el tono y cambia lo que ese reloj significa. Me
interesaba hablar del tiempo, de la memoria y de lo que heredamos sin hacerlo
de una forma abstracta, sino a través de vidas muy concretas. Venía de Samuel
entre mundos, mucho más apoyada en la fantasía juvenil, los portales y el
worldbuilding, y aquí quise quitarme esas muletas y ver hasta dónde podía
llegar con personajes, registros y estructuras muy distintos.
¿Qué
hace de Las manecillas del recuerdo
una novela diferente a otras del mismo corte?
Para mí, una de las diferencias
está en que no hay un protagonista único que arrastre toda la novela: el reloj es el que mantiene la continuidad. Puede pasar de una historia muy íntima a otra con humor negro,
cambiar de época o incluso llegar a un futuro cercano, y aun así seguimos
hablando del mismo objeto y de todo lo que ha ido acumulando. Dentro de ese
mosaico hay también una historia de amor importante, pero está integrada en la vida
de los personajes y no planteada como una etiqueta del libro. Me interesaba que
cada historia pudiera sostenerse sola y que, al juntarlas, el lector entendiera
algo distinto sobre el tiempo, la memoria y las personas que han llevado ese
reloj.
¿Qué
tiene de ti Las manecillas del recuerdo?
Tiene bastante de mí, aunque no
sea una novela autobiográfica. Tiene mi forma de darle vueltas al tiempo, a las
cosas pequeñas y a cómo un objeto corriente puede acabar cargado de historias
porque ha pasado por determinadas manos. Y tiene también una parte muy personal
en el sentido de que me obligué a escribir sin apoyarme en lo que ya había hecho
antes. Quería probar voces, épocas y tonos distintos sin pensar todo el rato en
qué género debía encajar. Probablemente es el libro en el que más me he
permitido explorar y ver hasta dónde podía llevar una idea simplemente porque
me interesaba.
¿Qué
esperas que los lectores aprendan de tus escritos?
En realidad no espero que aprendan
nada. No escribo pensando en dar una lección ni en que el lector cierre el
libro con una moraleja. Me gusta escribir para entretener: para que alguien
pueda aparcar durante unas horas el trabajo, los problemas, las preocupaciones
o simplemente el día a día y meterse en otra historia. Si después algo se queda
rondando, estupendo, pero para mí ya es muchísimo que un libro consiga que
durante un rato quieras estar en otro sitio y seguir pasando páginas.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo terminada Dónde empieza la
jaula, una novela inédita de fantasía contemporánea adulta con suspense,
ambientada en una Pontevedra actual donde criaturas y portadores están
sometidos a reglas que el resto de la población no tiene que cumplir. La
protagonista, Noa, intenta llevar una vida normal hasta que una anomalía la
obliga a acercarse precisamente al sistema del que siempre ha intentado
mantenerse lejos. Ahora estoy moviendo el proyecto a nivel editorial. Después
de Samuel entre mundos y Las manecillas del recuerdo me apetecía volver a lo fantástico,
pero desde un lugar más adulto, cotidiano y cercano.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sobre todo, agradecer este tipo de
espacios. Entre tanta comunicación rápida y tanta obligación de estar diciendo
algo todo el tiempo, se agradece poder sentarse un rato, responder con calma y
contar por qué haces determinadas cosas sin tener que convertirlo todo en
promoción. Creo que entrevistas así siguen dejando un hueco para voces muy distintas
y eso merece la pena. Y a quien le apetezca seguir lo que voy haciendo,
en davidportodiaz.com voy
reuniendo los libros, artículos, herramientas y proyectos que van saliendo.
Gracias por dejarme charlar un rato.
Muchas
gracias, David, por tu tiempo, tus
respuestas y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga,
próspera y satisfactoria.
Y
a vosotros, amigos de las letras,
gracias por estar siempre atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva









