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viernes, 11 de septiembre de 2026

Reseña: ESCRIBIR MICRORRELATO, de Ginés S. Cutillas

 


La buena literatura exige un esfuerzo tanto por parte del sagaz autor como de un lector atento y crítico. Esta reflexión es válida para cualquier género; pero si hay uno que requiere de un escritor que despliegue todas sus armas literarias y de un receptor que sepa rellenar cualquier hueco, ese es el microrrelato. El género de lo literario en su mínima expresión es tan grande como los de la novela y el relato, y aunque mucho se ha hablado de él, se hacía necesario crear un manual que recopilara todo lo que se sabe de tan pequeño gran asunto. Ese libro es Escribir ficción, del micerorrelatista consagrado y profesor de escritura creativa Ginés S. Cutillas: la obra de la que hablaremos en esta reseña.

El microrrelato es una pieza literaria capaz de condensar grandes anécdotas o episodios en unas pocas líneas. Encabezado por un título que le da significado a la obra o la complementa; una primera línea impactante; un desarrollo in crescendo y un final que siempre da que pensar, el buen microrrelato más que leerse, se devora con gusto. Como supondréis, adentrarse en un género que requiere de una gran inventiva, capacidad de síntesis y paciencia para pasar horas y horas reescribiendo hasta dejar el texto bien pulido, no es tan sencillo. Pero, como casi todo en la vida, también a escribir microrrelato se puede aprender.

Escribir microrrelato no es solo un manual para aprender a escribir este tipo de textos. Su autor Ginés S. Cutillas ha querido ir más allá ofreciéndonos el marco histórico de un género que necesitaba a gritos ser reivindicado y múltiples referencias.

Pero volvamos a lo que a casi todos nos importa: aprender a escribir buenas microrrelatos, tan afilados como cuchillos de carnicero. En este libro, descubriremos el arte de la merma, a utilizar el peso del lector, a distinguir las partes del microrrelato y la clasificación de los microrrelatos.

Un apartado que me gusta especialmente es el Decálogo del microrrelato, pues en pocas líneas tenemos en él sintetizado lo fundamental del género.

También me ha resultado muy interesante encontrar un sinfín de ejemplos y antiejemplos, tanto de escritores consagrados como de otros que están empezando en las clases de Ginés S. Cutillas, así como de ejercicios resueltos por el autor. Esto, sin duda, resultará de gran ayuda a los que lean este libro como guía o a los profesores que se apoyen en él en sus clases de escritura creativa.

El libro se completa con dos anexos dedicados a los microrrelatos de dos grandes de las letras: Ana María Shua y José María Merino.

Escribir microrrelato, en definitiva, es un manual de escritura creativa tan completo como necesario, pues es el único, hasta la fecha, que trata el género del microrrelato con tantísimo detalle y de una forma tan cercana y amena. Una obra imprescindible para todo aspirante a buen escritor de microrrelatos y minificciones. Y tú, ¿te atreves con este género?

Cristina Monteoliva

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Reseña: FÁBULAS URBANAS, de Ana Patricia Moya


 

Asignarle nombre a una obra puede ser un verdadero engorro, de ahí que a mí me maraville encontrarme con algunas cuyo título viene a ser el resumen perfecto de lo que vamos a encontrar en su interior. Como ejemplo, la antología de relatos y microrrelatos de Ana Patricia Moya, de la que hablaremos a continuación: Fábulas urbanas.

Buena parte de la población mundial vive en las ciudades. En estas junglas de asfalto, cada vez menos preparadas para el cambio climático que nos acecha, muchos no consiguen a llegar a fin de mes por culpa del estancamiento de los salarios y la subida tanto del precio de la cesta de la compra y los alquileres. Mientras que los menos se ocupan de vivir, muchos otros, asfixiados por sus circunstancias, solo pueden pensar en la subsistencia. La cantidad de historias que surgen de esta opresión, como bien sabe Ana Patricia Moya, es infinita.

Pero volvamos al asunto con el que empezábamos esta reseña: el título de esta obra. Según la RAE, una fábula es un «breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica o crítica, frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados». También sería una «ficción artificiosa con que se encubre o disimula una verdad». Pues bien, Fábulas urbanas es un libro compuesto por cuarenta y cinco relatos y microrrelatos que nos hablan de la vida en la ciudad de una forma crítica. Si bien en ellos no encontramos ninguna moraleja final, lo que sí hallamos es una gran artificiosidad en sus protagonistas, personajes que intentan sobrevivir a la vida en la urbe y a ellos mismos gracias a un sinfín de mentiras.

Como podéis imaginar, cuarenta y cinco piezas dan para mucho. Por estas páginas, encontraremos poetas con grandes sueños que chocan con la realidad; amas de casa que fingen ser grandes señoras cuando se pasean por centros comerciales; opositores que intentan luchar contra el sistema, limpiadores de alcantarillas… Aquí los padres se toman la justicia por su mano, las madres han de apañárselas, los amores son fugaces y agridulces y llegar a la vejez, toda una suerte. Los estudios universitarios no van a garantizarte un futuro mejor en una urbe donde el desempleo y el aburrimiento son una mala combinación. El acoso escolar está a la orden del día y los finales trágicos, irónicos y realistas, a la vuelta de la esquina.

Fábulas urbanas, en definitiva, es un excelente libro de narraciones breves tanto por su buena prosa como por un contenido que dará mucho que pensar al lector. Una obra hija de nuestros tiempos que nos invita a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Un volumen en el que, a pesar de todo, se cuela también la esperanza. Y tú, ¿a qué esperas para descubrirlo?

Cristina Monteoliva

viernes, 4 de septiembre de 2026

Reseña: LA MATRIZ DEL CICLO ETERNO, de Lucía Moreno Guzmán

 


Aunque las clases trabajadoras siempre han tenido que apañárselas, ¿no da la sensación de que el descontento, la infelicidad, es mayor hoy en día que hace unos años? ¿Qué lleva al ser humano a este estado? ¿Se debe a causas particulares de cada uno o, tal vez, haya algo más? ¿No será que la sociedad empuja negativamente? Estas y muchas otras preguntas intentan tener una respuesta en La matriz del ciclo eterno, el breve ensayo de Lucía Moreno Guzmán del que hoy hablaremos.

La matriz del ciclo eterno es un ensayo sociológico y filosófico que pone el foco en el malestar de la sociedad contemporánea. De forma escueta, pero directa y clara, la autora nos lleva a través de estas páginas a analizar el descontento general. Un descontento que a veces se traduce en enfermedad mental y aislamiento.

El libro habla, en tan pocas páginas, de un buen número de conceptos que merecen nuestra atención: la felicidad entendida hoy en día (la que la sociedad espera y la que debería ser), la desgracia, la salud mental, el individualismo, el capitalismo y su influencia perniciosa en el individuo y la sociedad, la autoconsciencia, la importancia de la vida en comunidad, y un largo etcétera.

La autora se apoya no solo en sus conclusiones como socióloga, sino también en las ideas de pensadores y sociólogos como Mark Fisher, Zygmunt Bauman, Norbert Elias, Erving Goffman, Max Weber y R. D. Laing.

El fin último de esta obra, escrita desde la rabia, pero también desde la consciencia y la madurez intelectual, es invitar al lector a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, a pensar por sí mismo, a tomar consciencia de su propio ser y a volver a la vida en comunidad pues solo cuando estamos unidos podemos ser felices y tenemos la fuerza suficiente para luchar contra lo pernicioso del sistema.

Hay obras que tal vez puedan resultar incómodas, pero son también necesarias. Leer La matriz del ciclo eterno no te llevará ni una tarde y te dará mucho en lo que pensar. Es por ello que te recomendamos este libro.

Cristina Monteoliva

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Reseña: EL UMBRAL, de Miguel Aute

 


Tal y como yo lo veo, el futuro es un lienzo en blanco en el que podemos colocar casi cualquier cosa. Así, en función de los parámetros actuales en los que nos basemos, nuestro porvenir devendrá de una forma o de otra. Eso sí: los escritores siempre tenderemos a imaginar futuros distópicos, tiempos y escenarios desfavorables para el ser humano. Un ejemplo de ello es el que nos presenta Miguel Aute en Umbral, no obra de la que hablaremos a continuación.

Nos situamos en el año 2073. Han pasado cuatro décadas desde el Despertar, un evento en el que las IA se rebelaron y la humanidad quedaría sumida en la absoluta oscuridad, literal y metafóricamente. Cuando la humanidad empezó a volver a la normalidad, algunos se dieron cuenta en Estados Unidos de que la gente necesitaba cierta dosis de violencia para no volver a desmadrarse. Así fue como nacieron los Profesionales, asesinos despiadados que subirían vídeos de sus asesinatos a las redes sociales. Llegar a un cierto número de visualizaciones, el llamado Umbral, les garantizaría el indulto del gobierno y el poder seguir matando indiscriminadamente. La cuestión es: ¿y si de pronto aparece muerto el Loco, uno de estos Profesionales más crueles? ¿Qué hay en realidad detrás de este crimen? ¿Qué oscuros secretos esconden los personajes de esta novela coral?

Todo comienza con la muerte de un ser deleznable, el Profesional que trabaja bajo el nombre del Loco. La investigación quedará a cargo de Ben Cassidy y Harry Ward, dos agentes de policía que chocan frontalmente en sus formas de entender la resolución de un caso muy complejo, aunque no por lo que podríamos pensar a la primera.

La narración nos llevará continuamente del pasado al presente de la historia. Gracias a esto, sabremos qué pasaría cuando las IA tomaron conciencia de sí mismas y se rebelaron, los sucesos de los meses posteriores, cómo se llegó a la conclusión de eliminar a las IA de última generación, el momento de la creación de la ley del Umbral y los Profesionales y qué pasó con ciertos experimentos genéticos.

Por supuesto, también conoceremos el pasado y el presente de todos los personajes implicados en la complicada trama principal: Meredith, Fred y Abraham, los fundadores y dueños de la empresa BETA, la misma que gestiona “el trabajo” de los Profesionales y la que se lucra con los asesinatos indiscriminados; Ben, el inspector de policía torturado por su pasado en un orfanato; Andy, el amigo de Ben que conoció en el orfanato; John Raymond, el senador que amenaza con eliminar el Umbral y acabar con los Profesionales; Natalie, la amiga de Ben que puede que llegue a ser algo más; entre otros muchos.

Conforme la narración vaya avanzando, de forma tan detallada, iremos descubriendo todos los oscuros secretos de nuestros personajes. La cuestión es: ¿por qué tuvo que morir el Loco al final? ¿Acabará esto con los Profesionales? ¿Qué hay más allá de todo esto?

Hoy en día podemos encontrar en las librerías y plataformas de autopublicación un sinfín de thrillers. El Umbral es, sin duda, un libro especialmente construido para los lectores que buscan historias complejas, futuros inquietantes y acción, mucha acción. Amantes de la ciencia ficción, los secretos oscuros y las historias que no son lo que parecen. Si buscas algo así, este es tu libro.

Cristina Monteoliva

domingo, 30 de agosto de 2026

Reseña: LA MIRADA DEL CORZO, de Natalia Gómez del Pozuelo

 


Aunque creas saber el camino, una vez te pones en marcha son montones las cosas que pueden ocurrirte. Así, todo gran viaje no quedará nunca exento de gratas sorpresas, pero tampoco de grandes o pequeños contratiempos. Y si no, que se lo digan a Natalia Gómez del Pozuelo, una escritora viajera que nos cuenta sus andanzas tanto por los montes como por la vida en La mirada del corzo. Te contamos más sobre este libro a continuación.

Natalia Gómez del Pozuelo decidió un día liarse la manta a la cabeza, dejar su carrera profesional hasta el momento y dedicarse a lo que verdaderamente le apasionaba: la escritura. Pronto descubriría que tal vez no bastaría solo con vender libros para pagar las facturas, así que buscó actividades complementarias. En el momento del comienzo de la narración de este diario novelado de un año de su vida, Natalia mantiene un fuerte vínculo con sus lectores a través de una newsletter que manda con bastante frecuencia. En ella cuenta al detalle todo lo que le sucede desde que decide salir al monte hasta que descubre que un capítulo de su vida ha terminado.

Pero, ¿qué es lo que cuenta Natalia Gómez del Pozuelo exactamente?

La mirada del corzo es un diario muy detallado (yo diría que hasta la extenuación) de un periodo muy concreto de la vida de su autora. Todo comienza cuando la que escribe decide que ha de emprender un viaje por el campo, en primavera, en dirección a Francia, recorriendo el camino de Santiago a la inversa. Durante el camino, y a pesar de ir muy bien equipada, la excursionista tendrá que afrontar varios desafíos. Gracias a la amabilidad de la gente, conseguirá solventar buena parte de esos obstáculos. Varias de esas personas dejarán huella en ella, hasta el punto de llegar a entablar una relación en los siguientes meses: un amigo y un amante. Lo que comienza como un libro de viajes campestre, se transforma pronto en la exploración de su autora de su nueva relación. ¿Es posible volver a tener una nueva relación cuando todavía pesa una que se dejó hace dos años? ¿Con la edad nos volvemos más reticentes al amor? ¿Y si nuestra mujer está destinada a seguir sola su camino vital?

La mirada del corzo, en definitiva, nos ofrece un viaje más interior que exterior, una exploración de las relaciones humanas desde el punto de vista de su autora y una buena excusa para conocer la escritura de una mujer que no teme ni mirar a los ojos a los corzos ni desnudar su alma ante el lector.

Cristina Monteoliva

miércoles, 26 de agosto de 2026

Reseña: SIN NOMBRE, de David J. Skinner

 


¿Te gustan las historias de misterio? ¿Eres un amante del thriller? ¿Estás buscando una novela juvenil que sea diferente a la mayoría de las que se publican hoy en día? Si has contestado afirmativamente a estas preguntas, tal vez tendrías que echarle un vistazo a Sin Nombre, la última novela de David J. Skinner. Te contamos más sobre esta historia a continuación.

La protagonista de esta historia breve pero intensa es una chica inteligente y sensible con un pasado marcado por la desgracia. Si bien algunos de aquellos sucesos que la han marcado han sido obra de personas de su entorno, un buen día descubre que otros, muy graves, han podido ser cosa de ella misma. Gracias a la ayuda de su tía Conchi y de Ernesto, el investigador privado, conseguirá seguir adelante. Pero cuando ya creía que dejaría atrás su lado oscuro, aparece alguien que conoce su secreto: un igual. ¿Podrá confiar en este ser? ¿Y conseguirá salir indemne de la última aventura?

La narradora y protagonista de esta novela, acta tanto para un público juvenil como para el adulto, ha tenido un duro pasado tanto por la gente que la rodeaba como por sus propias acciones. El misterio se cierne sobre ella. Un misterio que intenta dejar atrás en el presente con la ayuda de su protector, Ernesto, su novio Pablo y su amigo Yoshi.

La historia nos hace conocer los truculentos eventos del pasado de nuestra chica así como el emocionante presente que ha de vivir. La acción se sucede; la incertidumbre crece y, por supuesto, como esto es un thriller, la intriga hasta el final está asegurada.

Sin Nombre, en definitiva, es una historia sobre sucesos inexplicables y giros inesperados de guion pero, sobre todo, una novela en la que conoceremos a una chica con ganas de superar el pasado, de crecer como persona, de tener una vida plena a pesar de los obstáculos que encuentre en su camino. Si buscas algo diferente, este es tu libro.

Cristina Monteoliva

domingo, 19 de julio de 2026

Entrevista: VERÓNICA CRIADO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos a este domingo de julio con la entrevista que nos ha concedido la autora Verónica Criado. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Nunca me planteé escribir un libro. Empecé a escribir para poner orden al caos que tenía en la cabeza. Estaba viviendo una situación muy difícil y necesitaba sacar todos esos pensamientos y emociones que no dejaban de dar vueltas en mi mente.

Al principio solo era una forma de desahogarme, pero un día me di cuenta de que, casi sin buscarlo, llevaba cerca de veinte capítulos escritos. Fue entonces cuando entendí que aquello ya no era solo una terapia personal. Había descubierto que disfrutaba convirtiendo mis emociones en palabras y mis recuerdos en historias.

Creo que fue en ese momento cuando la escritura dejó de ser un simple desahogo y se convirtió en una parte importante de mí.

© Verónica Criado.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Mis gustos literarios son bastante amplios y creo que eso también se refleja en mi forma de escribir. Una de las biografías que más me ha marcado es la de Isadora Duncan, que leí con dieciséis o diecisiete años. Curiosamente, recuerdo perfectamente lo mucho que me impactó, aunque después de tantos años ya no recuerdo quién era su autor.

También disfruto mucho de los clásicos, especialmente Jane Austen. Orgullo y prejuicio me parece una novela extraordinaria. Me apasiona la novela histórica, con títulos como Los pilares de la Tierra, de Ken Follett, o La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Y otro libro que siempre recomiendo es El cuento número trece, de Diane Setterfield, porque consiguió atraparme desde la primera página.

Si tuviera que decir qué tienen en común todas esas lecturas, diría que son historias con personajes muy humanos y con una gran carga emocional. Al final, eso es también lo que intento transmitir cuando escribo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo la última novela de la saga Los Bridgerton, de Julia Quinn. Me encanta la serie y mi marido me regaló la colección completa, así que poco a poco la he ido disfrutando.

Si soy sincera, este último libro me está costando bastante. Es verdad que voy con menos tiempo para leer porque estoy muy centrada en escribir, pero creo que no está al nivel de los anteriores y, personalmente, no sería el primero que recomendaría.

Eso sí, si os gustan las novelas románticas de época, la saga en general me parece una apuesta segura. Siempre intento leer un rato antes de dormir y creo que encontrar un buen libro para terminar el día es uno de esos pequeños placeres que nunca deberían perderse.

¿Cómo compaginas tus tareas fuera del mundo de las letras con la escritura?

No siempre es fácil. Trabajo fuera del mundo literario y, como la mayoría de las personas, tengo responsabilidades, una casa, animales, familia y una vida que atender. No dispongo de jornadas enteras para escribir, así que he aprendido a aprovechar los pequeños momentos que encuentro.

No espero a que llegue la inspiración perfecta. Si tengo una hora, escribo una hora; si tengo veinte minutos, aprovecho esos veinte minutos. Al final, un libro no se escribe en un fin de semana, sino siendo constante durante mucho tiempo.

También he aprendido que escribir no siempre significa estar delante del ordenador. Muchas veces una idea nace mientras trabajo, doy un paseo o conduzco. Después solo queda sentarse y darle forma.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que hoy en día publicar un libro es mucho más accesible que hace unos años. Existen muchas plataformas que te permiten autopublicar con una inversión muy baja. Eso sí, nadie te libra del dolor de cabeza que supone aprender todo el proceso… (ríe).

Lo realmente difícil no es publicar, sino conseguir que los lectores te encuentren. Y todavía más complicado es lograr que vuelvan a leerte. Cuando nadie conoce tu nombre, no basta con escribir; también tienes que aprender sobre redes sociales, marketing y analizar estadísticas para entender qué funciona y qué no. Y aun así, que la gente te conozca no significa que vaya a comprar tu libro.

Respecto a las editoriales, prefiero ser honesta: ni siquiera he intentado publicar con una, así que no puedo opinar desde la experiencia.

¿Y si cambiaría algo del mundo editorial? Sinceramente, todavía no me siento con autoridad para responder a esa pregunta. Acabo de empezar este camino y creo que aún me queda muchísimo por descubrir antes de emitir una opinión fundamentada.

¿Por qué escribir literatura autobiográfica?

Como he comentado antes, todo empezó por un motivo muy distinto a la literatura. Una amiga, que estudiaba Psicología, me recomendó escribir como una forma de afrontar el duelo por la muerte de mi padre y de mi perra Isis. En aquel momento no tenía ninguna intención de escribir un libro; simplemente necesitaba poner orden a todo lo que estaba sintiendo.

Con el paso de los días me di cuenta de que lo que estaba escribiendo era, en realidad, una parte de mi vida. Y entonces apareció otro propósito: quería dejar un legado de mi padre, algo que el tiempo no pudiera borrar.

Por eso escribo literatura autobiográfica. No fue un estilo que eligiera de forma consciente; fue el estilo el que me eligió a mí. Mi historia era la única que necesitaba contar en ese momento.

Creo que las historias reales tienen una fuerza especial porque nacen de emociones que ya han sido vividas. Mi intención nunca ha sido escribir para impresionar, sino escribir con la mayor honestidad posible.

¿En qué momento supiste que tenías que escribir El día que dejé de ser niña?

Hubo un momento muy concreto. Hacía aproximadamente un mes y medio que había muerto mi padre y, desde entonces, no había soñado con él ni una sola vez. Un día, dentro de todo el dolor que estaba viviendo, me encontraba relativamente tranquila. La medicación para la ansiedad me dejó muy adormilada y me quedé medio dormida en el sofá.

De repente, cerré los ojos y vi a mi padre en Villa Bonsái. Creo que estaba hablando con mi madre. Sus movimientos, su voz… todo era tan real que me desperté sobresaltada. Fue una experiencia tan intensa que me provocó un ataque de ansiedad.

Cuando conseguí tranquilizarme, me senté a escribir. Y fue en ese momento cuando supe que El día que dejé de ser niña tenía que existir. Ya no importaba si algún día lo leía mucha gente o solo unas pocas personas. Lo importante era que la historia de mi padre no desapareciera con el paso del tiempo.

Quería que quien abriera ese libro conociera a Marcelino. No solo al hombre que pasó sus últimos días en un hospital, sino al padre, al marido, al trabajador, al soñador, al hombre que me enseñó a conducir y que llenó de bonsáis una parcela llamada Villa Bonsái. Quería que, para quienes lo leyeran, mi padre nunca fuera solo una enfermedad.

¿Qué ha supuesto para ti publicar este libro?

Publicar este libro ha supuesto exponerme al mundo. Ha sido abrirme en canal y mostrar cómo de vulnerable me sentí en uno de los momentos más difíciles de mi vida. No ha sido fácil, porque escribir sobre uno mismo también significa aceptar que los demás conozcan partes de ti que normalmente permanecen en la intimidad.

Todo ello ha venido acompañado de mezcla muy extraña de sentimientos. Por un lado, orgullo por haber sido capaz de terminar un proyecto que jamás imaginé que escribiría. Por otro, miedo, porque siempre existe el vértigo de compartir algo tan personal.

Pero, por encima de todo, este libro ha sido mi forma de rendir homenaje al hombre que fue Marcelino. Si dentro de muchos años alguien abre sus páginas y puede conocer una pequeña parte de quién era mi padre, sentiré que, a pesar de todo, conseguí que una parte de él permaneciera para siempre.

¿Qué nos puedes contar de El día que dejé de ser niña?

El día que dejé de ser niña es un libro que nace del duelo, pero no habla solo de la muerte. Habla de la vida de un hombre corriente llamado Marcelino, de la relación entre un padre y una hija y de cómo una pérdida puede cambiarte para siempre.

A través de sus páginas comparto el proceso que viví durante la enfermedad de mi padre, la ansiedad, el miedo y la sensación de que mi mundo se desmoronaba. Pero también hay recuerdos, momentos felices, anécdotas y pequeñas historias que construyen a la persona que él fue.

No pretendía escribir un libro sobre la enfermedad, sino sobre el hombre que existía mucho antes de ella. Me gustaría que quien lo lea pueda emocionarse, recordar a las personas que quiere y, al cerrar la última página, sienta que también ha conocido un poco a Marcelino.

¿Hay algo que te ha faltado contar en esta obra?

Sí. Creo que siempre quedan cosas por contar. Cuando escribes sobre tu propia vida es imposible recoger cada recuerdo, cada conversación o cada emoción tal y como la viviste. Hubo momentos que decidí no incluir porque no aportaban a la historia y otros que, simplemente, no estaba preparada para escribir.

Además, el duelo cambia con el tiempo. Hay recuerdos que cobran sentido meses después y emociones que solo entiendes cuando has avanzado un poco en el camino. Si volviera a escribir el libro dentro de diez años, probablemente sería diferente.

Pero no porque este esté incompleto, sino porque yo ya no sería la misma persona. Este libro refleja con honestidad quién era en aquel momento y cómo viví aquella etapa de mi vida. Y creo que eso también forma parte de su verdad.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de El día que dejé de ser niña?

No creo que los libros estén para dar lecciones, y mucho menos este. Nunca he pretendido escribir un libro de autoayuda, porque no me siento quién para decirle a nadie cómo debe vivir un duelo o afrontar una pérdida. Cada persona tiene su propia historia y su propia manera de seguir adelante.

Si tuviera que desear algo, me gustaría que quien lo lea recuerde la importancia de aprovechar el tiempo con las personas que quiere. A veces creemos que siempre habrá otra conversación, otra comida en familia o una llamada más, hasta que un día descubrimos que no es así.

También espero que quien esté pasando por un momento difícil pueda sentirse acompañado. No porque yo tenga respuestas, sino porque quizá encuentre en mis palabras a alguien que también sintió miedo, tristeza, rabia o incertidumbre. A veces, saber que no eres el único ya es un pequeño consuelo.

Y, sobre todo, me gustaría que, al cerrar el libro, los lectores no recordaran solo mi historia, sino también a las personas que han marcado la suya. Porque este libro habla de mi padre, pero el amor, la pérdida y los recuerdos son algo que todos compartimos.


 © Verónica Criado.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

La verdad es que nunca imaginé descubrir una pasión por la escritura, pero ahora mismo tengo varios proyectos en marcha.

Estoy trabajando en mi segunda novela, Éramos felices… a ratos, una historia autobiográfica muy diferente a la primera. En ella hablo de las relaciones tóxicas, pero desde un enfoque en el que también hay espacio para el humor, la ironía y la capacidad de reírse de una misma, incluso al recordar momentos difíciles.

Además, ya estoy investigando y escribiendo un tercer libro, El hombre de General Mola, 12, un proyecto que nace de la investigación sobre la historia de mi familia paterna. Es una novela en la que conviven hechos reales con elementos de ficción, porque hay preguntas que los documentos pueden responder y otras que solo la imaginación puede intentar reconstruir. Mi intención no es cambiar la realidad, sino dar vida a una historia que, en muchos aspectos, quedó incompleta.

Ahora mismo mi prioridad es que El día que dejé de ser niña encuentre a sus lectores, pero tengo claro que la escritura ha llegado a mi vida para quedarse y estoy deseando seguir contando historias.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente me gustaría dar las gracias a todas las personas que han dedicado un momento de su tiempo a leer esta entrevista y, por supuesto, a quienes decidan darle una oportunidad a El día que dejé de ser niña.

También quiero agradecer a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que me han acompañado durante este camino. Escribir este libro ha sido un viaje muy personal, pero nunca habría podido recorrerlo sola.

Y, si alguien que esté leyendo estas líneas está pasando por un momento difícil, solo espero que nunca pierda la esperanza. A veces la vida nos rompe por completo, pero incluso en esos momentos somos capaces de descubrir partes de nosotros que no sabíamos que existían. Yo descubrí la escritura cuando más la necesitaba. Nunca imaginé que acabaría escribiendo un libro, y mucho menos que algún día estaría compartiendo mi historia con los lectores.

Muchas gracias, Verónica, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Lamentamos muchísimo tus pérdidas. Asimismo, esperamos que tu faceta como escritora te resulte siempre enriquecedora.

Y vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


lunes, 13 de julio de 2026

Reseña: UN CRUSH SECRETO, de Lisa Williamson y Jess Bradley

 


Pasar del colegio al instituto puede suponer un problema para muchos preadolescentes. Para otros, en cambio, no lo es en absoluto. Me refiero a esas personas que siempre han tenido claro quiénes son y nunca han pensado en encajar. Pero, ¿y si de pronto ocurriera algo que hiciera que una de estas personas se planteara transformarse por completo? Algo como enamorarse de un chico que no se fija en ella, tal y como le sucede a Astrid en Un crush secreto, el tercer volumen de la saga del Instituto Bigg de Lisa Williamson y Jess Bradley del que hablaremos a continuación.

A Astrid le encanta leer, escribir historias de fantasía y no le importa en absoluto lo que la gente diga de su pelo o su ropa. A mitad de curso, sin embargo, se encuentra ante dos desafíos: escribir un relato para un concurso literario y hacer que Teddy, el chico nuevo, se fije en ella. ¿Será que tiene que cambiar para encajar en el grupo y ser así más atractiva para su crush?

Astrid, la protagonista y narradora de esta más que interesante novela juvenil, es una chica que nunca ha estado interesada en hacer lo que el resto por encajar en el grupo. Hija de padres divorciados y con un hermano del segundo matrimonio de su madre, no tiene problema en ir de la casa de su padre a la de su madre y viceversa cada vez que le toca. Creativa, amable, amigable y risueña, nuestra chica sueña con convertirse en una escritora famosa, como la autora de sus libros favoritos, T.S. McCloud.

Astrid, a diferencia de otros chicos del Instituto Bigg, no está especialmente interesada en eso de hacerse mayor. Sin embargo, en este curso se encontrara ante dos retos: conseguir ganar un concurso literario y hacer que Teddy, el nuevo, se fije en ella. Como ya podréis haber imaginado, es bastante probable que nuestra chica haya de enfrentarse a los temidos fracasos. ¿Cómo los encajará?

He de admitir que estoy encantada con la saga del Instituto Bigg. Como ya me pasara con Mejores amigas forever y Doble drama, Un crush secreto me ha parecido una estupenda novela dirigida a un público lector de entre 9 y 11 años, si bien también la he encontrado muy disfrutable a mis 47. Este libro trata temas como los retos a los que nos vamos enfrentando conforme nos vamos haciendo mayores, el saber enfrentarse al fracaso, el valor de la amistad y la familia, los primeros amores y la importancia de ser siempre nosotros mismos a pesar de lo que piensen los demás. Se trata, por tanto, de un fantástico libro con el que aprender valores y a gestionar situaciones del día a día de los jóvenes, pero también pasar un rato la más de divertido.

Cristina Monteoliva

 

domingo, 12 de julio de 2026

Reseña: CON AMOR Y SORDIDEZ, de Jaume Palau Banús

 



Hay autores capaces de crear sus propios mundos. Mundos, complejos, inquietantes: tan absorbentes, que el que se enfrenta a ellos se ve incapaz de no verse arrastrados por su corriente. De esto sabe bastante Jaume Palau Banús, cuya nueva y atrayente antología de cuentos, Con amor y sordidez, reseñaremos a continuación.

Con amor y sordidez es un volumen compuesto por un total de veintisiete textos, entre microrrelatos y relatos más o menos extensos, cuyos personajes se mueven en un mundo en el que el amor y el cariño se ven continuamente fagocitados por lo lúgubre, lo oscuro: la sordidez.

En el universo de este libro, nos encontramos con mujeres que renuncian a sus hijos por amor; obsolescencias programadas; oficinistas con grandes y pequeños sueños; el paso del entusiasmo de la juventud a la decrepitud de la vejez; bromas pesadas; imperfectas relaciones de pareja; pescadores y capitanes de barco que navegan en un mar de desesperanza; personajes que rumian añoranza, tristeza, pura nostalgia; numerosos bares en los que ahogar las penas; momentos en los que perder la noción del tiempo; lecturas estimulantes y desgracias evitables.  

Con una prosa clara y concisa, no exenta de ciertas dosis de ironía y sarcasmo, Palau Banús nos habla en sus textos de hombres indignos de llamarse tales, mujeres infelices con lo que les ha tocado vivir, niños perdidos, personas sin hogar, parejas que enfrenta la noche hasta perderse en ella, santos y otros que no lo son tanto. En definitiva, en este libro vamos a encontrar una interesante galería de personajes cuyo ecosistema natural es la derrota.

Con amor y sordidez, diremos finalmente, un volumen tan variado como sólido, un libro cargado de historias que se mueven en un mundo particular que, a veces, nos recuerda al nuestro y nos hace pensar en nuestra propia existencia. Esta obra ha sido realizada para no dejar indiferente al lector. La cuestión es: ¿le ganará por una vez el amor a la sordidez? Tendrás que leer estos relatos para saberlo.

Cristina Monteoliva

sábado, 11 de julio de 2026

Reseña: UN LUGAR SIN AYERES NI MAÑANAS, de Marta Moral Alonso

 


Si algo he aprendido con los años, es que lo único que tenemos es el momento presente. Pensar en el futuro y mirar al pasado, sin embargo, es inevitable. Tanto, y tan doloroso puede ser, que a veces desearíamos borrar nuestra memoria y dejar de tener la capacidad de mirar hacia adelante. De esto y mucho más va Un lugar sin ayeres ni mañanas, el estupendo libro de relatos de Marta Moral Alonso del que hoy os hablaré.

Un lugar sin ayeres y mañanas es un volumen compuesto por un total de nueve relatos de extensión variable que debe su nombre a uno de los textos que encontraremos en el volumen. Los otros títulos que encontraremos son: Polvo por las esquinas, Un funeral laico, No lloréis por mí, Anatomía de un tulipán herido, Tres horas con linda, Segunda oportunidad, Consecuencias y Sinestesia.

Podría decirse que el volumen consta de la solidez que le da el tema que se repite una y otra vez en sus historias: la pérdida. Así, la mayoría de sus protagonistas, casi siempre mujeres, han de enfrentarse a la desaparición de una tía, una hermana, una hija o una mascota muy querida, lo que en numerosas ocasiones las conduce, a través del miedo y la obsesión, a la pérdida de la estabilidad emocional, incluso, la cordura. Las menos de las veces, lo que desaparece por el camino es un trabajo, la salud una relación real o fantástica o el control sobre su mundo.

Otro punto fuerte a señalar de este libro es la propia naturaleza de los personajes, siempre cercanos; seres vulnerables a la par que resolutivos con los que el lector puede llegar a empatizar totalmente.

Las situaciones comienzan como cotidianas para, poco a poco, volverse cada vez más peculiares, hasta llegar, en ocasiones, a la angustia. El lector las vivirá como un desafío propio, y de seguro, se encontrará dándole vueltas a la trama tras la lectura.

Misteriosas llamadas de teléfono, funerales por seres que fueron o no reales, objetos que recuerdan a personas que ya no están, mujeres que no pueden tener una relación que no autosaboteen, hombres que se enamoran de un ideal, madres que sobreprotegen a sus hijas, maldiciones que no acaban bien, hermanas que se esfuerzan por no olvidar a la que ya no está y cuadros torcidos: las historias que encontraréis aquí viven sobre todo en el mundo real, si bien a veces se adentran en el fantástico para hacernos entender que, al final, la vida es lo que tú quieras creer. Lo que tú decidas sentir.

Un lugar sin ayeres ni mañanas, en definitiva, es un libro de cuentos que, de tan auténticos, se hacen inolvidables. Un volumen escrito con un estilo único que nos invita a preguntarnos qué haríamos nosotros en el lugar de sus personajes. Un volumen extraordinario para todos los que amamos las buenas historias.

Cristina Monteoliva

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Reseña: UNA CHICA DEL ESTE, de Marlena Agata Trelka

 



La forma de relacionarnos ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Parece que estamos más conectados que nunca, pero en realidad hemos perdido bastante por el camino: el salir a la fresca con los vecinos para charlar durante horas las noches de verano; las continuas comidas familiares que acababan rememorando buenos tiempos; el escuchar las andanzas de los mayores… Conocer la historia familiar requiere cada vez más de un arduo trabajo de investigación, como vemos en Una chica del Este, la emotiva obra de Marlena Agata Trelka de la que hablaremos a continuación.

Cuando tenía trece años, el padre de la narradora de esta historia le pidió a su hija que le tradujera una carta en ruso dirigida a unos conocidos de Ucrania. Por aquel entonces, ella no lo sabía, pero su padre había vivido en la Ucrania polaca cuando era un niño. Si bien el posterior viaje a tierras ucranianas no despertó especialmente la curiosidad de la joven, muchos años después, una vez afincada en España, tendría por fin la necesidad de conocer tanto la historia de la familia materna como la paterna para entender sus raíces y a sí misma.

Muchas personas conocen desde siempre las historias familiares; otras, por diferentes razones, no se enfrentan a ellas hasta la edad adulta. Esto es lo que le sucede a la narradora de Una chica del Este, una mujer inteligente y sensible que se ha criado en una familia donde no se solía hablar ni del pasado ni de los sentimientos. Decidida a desentrañar todos los secretos tanto por parte del clan paterno como del materno, se embarca en una empresa de investigación que la llevará no ya solo a conocer las virtudes y los defectos de sus numerosos hermanos y tíos, sino también las contradicciones de todos ellos, las penurias por las que tuvieron que pasar, la dureza de sus vidas a lo largo de un azaroso siglo XX.

Esta es la historia de varias familias polacas; pero también la de una nación a lo largo de los años. Gracias a este libro, descubriremos episodios de la II Guerra Mundial de los que nunca nos han hablado, la dureza del sistema comunista en Polonia y cómo se las tenía que ingeniar la población para salir adelante.

Una chica del Este es una obra sin duda particular, por distintos motivos. En primer lugar porque comienza como una novela para, enseguida, convertirse en un libro de memorias familiares. En segundo, porque el lector no sabrá hasta el final de la lectura quién es en realidad la narradora. Y en tercero, por la crudeza y la sinceridad de sus páginas.

Una chica del Este, en definitiva, es un volumen corto pero intenso en el que descubriremos ya no solo el espíritu de sus personajes, sino también el de toda una nación valerosa y estoica. Un libro que te invita ya no solo a explorar el pasado, sino a hacerte preguntas. Una historia de historias que está esperando a que la descubras.

Cristina Monteoliva

martes, 7 de julio de 2026

Reseña: LA ENRAMADA, de Carlos J. Pérez

 


Según la RAE, entre otras cosas, una enramada es un «conjunto de ramas de árboles espesas y entrelazadas naturalmente». Si lo piensas bien, la vida de casi todos nosotros serían una sucesión de hechos diversos, sentimientos y temores que se van entrecruzando hasta llevarnos a lo que somos actualmente, de ahí que me parece de lo más acertado que Carlos J. Pérez haya titulado La enramada su libro de memorias, el mismo que comentaremos en esta reseña.  

La enramada narra la vida de Carlos J. Pérez desde que era un niño pequeño, a finales de los años 70 del siglo XX, hasta que acabó el instituto, allá por los 90 del pasado siglo.

Carlos J. Pérez nos cuenta que durante unos cuantos años fue hijo único en un seno de una familia humilde. El trabajo de guardia civil de su padre hizo que se mudara varias veces, pasando por Torremuelle y Torrequebrada, aunque sería en Torre del Mar, en casa de su tía María y su abuela de igual nombre, donde pasaría la mayor parte de su infancia.
Como muchos niños de la época, la familia de Carlos no tenía grandes posibles: los abuelos trabajaron siempre en el campo, viviendo en cortijos, y los padres también lo harían parcialmente. No habría grandes lujos, pero sí algún que otro viaje y unión familiar.

Carlos nos cuenta anécdotas divertidas y entrañables de su vida; otras, tal vez no tanto. Serán especialmente estas últimas las que le marcarían durante años, haciendo que se pase todo ese tiempo capeando sus miedos, buscando su voz y decidiendo si creer o no en la religión.

De todas las cosas que le marcarían, una de las más importantes sería su decisión de formar parte de los Testigos de Jehová cuando se fue a vivir con su tía (persona a destacar donde las haya; una mujer que se atrevió a desafiar los convencionalismos de su época) y con su abuela. Más tarde, lo haría el dejar la congregación y encontrar su propio pensamiento con respecto a las religiones.

Abro un paréntesis para decir que tengo unos pocos años menos que el autor, pero también viví en los ochenta y noventa, por lo que muchos de las cotidianidades narradas en esta obra me han producido una enorme nostalgia. Creo que sucederá lo mismo con otros lectores de nuestra misma quinta, como suele decir.

El volumen se completa con dos adendas, una en la que el autor habla de su fe, primero, y su falta de la misma después (sería recomendable que las personas especialmente religiosas y sensibles se saltaran este capítulo) y otra con ciertas directrices para los que se animen a escribir unas memorias (a manera de curso de escritura de biografías).

La enramada, en definitiva, nos narra los años de niñez y juventud de un hombre que intenta entender cómo ha llegado al punto presente y hacérselo ver a los demás. Un libro sobre la influencia de la familia y el entorno, la vida a finales del siglo XX y la necesidad de encontrar cada uno de nosotros nuestra propia voz y lugar en el mundo. Una biografía con la que aprender que no estamos solos en la enramada de la vida.

Cristina Monteoliva

lunes, 6 de julio de 2026

Reseña: ROXANA, O LA CORTESANA AFORTUNADA, de Daniel Defoe

 


Puede que no siempre, pero a veces, las dificultades agudizan el ingenio. Incluso hasta límites insospechados, pienso tras la lectura de Roxana, o la cortesana afortunada, la interesante novela clásica de Daniel Defoe publicada en España por primera por Alba Editorial de la que hablaremos a continuación.

Tras ser abandonada por su marido, el inútil hijo de un cervecero londinense, Roxana ha de plantearse qué hacer para mantenerse a sus cinco hijos y a sí misma. Una vez convencida de que no puede hacerse cargo de su prole, busca la manera de que otros lo hagan por ella. Joven y guapa como es, pronto es cortejada por su casero, un joyero que la trata como a una verdadera dama. Tras el joyero vendrá también un príncipe, un rey y un mercader. Mientras tanto, la fortuna de Roxana irá creciendo a la par que su convencimiento de que no ha de volver a casarse, que lo mejor para ella es quedarse soltera y al cargo de todas sus posesiones. Pero, ¿ocurrirá algo que la haga cambiar de idea?

La narradora y protagonista de esta historia ambientada en el siglo XVIII es la propia Roxana, una mujer con una vida azarosa que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho en ella.

Roxana fue casada con tan solo quince años con un hombre que no servía para nada, excepto para hacer hijos. Una vez este la deja, Roxana se convence de que una mujer como ella ha de convertirse en una hábil cortesana para seguir adelante. Siempre con la ayuda de su fiel doncella Amy, la veremos conquistando a caballeros con posibles, hombres que caían fácilmente rendidos a sus pies. Pero como la vida no es siempre tan sencilla, también veremos a nuestra dama en situaciones de lo más variopintas, enrevesadas, en las que, casi siempre, saldrá victoriosa gracias a su ingenio y a la picaresca.

Roxana nacería en Francia. Poco después, sus padres se mudarían a Inglaterra como refugiados religiosos. A lo largo de estas páginas, la veremos viajando de nuevo a Francia, Italia, Holanda… Y dándonos, de paso, una visión de cómo era la alta sociedad de la época en Europa.

¿Es Roxana, o la cortesana afortunada una obra feminista? Podría decirse que, hasta cierto punto sí, pues nuestra curiosa heroína pronto descubre que lo mejor para ella es permanecer soltera, salvaguardando así el patrimonio conseguido a lo largo de los años.

¿Por qué te recomiendo leer esta singular obra? Pues porque es fresca, entretenida, amena, inteligente: un clásico que merece la pena descubrir. Y tú, ¿a qué esperas para conocer las aventuras de Roxana?

Cristina Monteoliva