Queridos amigos de La Orilla de las Letras,
seguimos nuestro
camino hacia el fin del mes de octubre con la entrevista que nos ha concedido José Antonio Sabino. Podéis leerla a
continuación:
¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más
que un pasatiempo?
Fue hace aproximadamente ocho años, cuando
tenía 36. Mi madre había fallecido el año anterior y, entre las muchas cosas
que me transmitió a lo largo de su vida, estaban la pasión por la lectura y una
manera profundamente espiritual y reflexiva de entender el mundo.
Ella había publicado un
poemario y dejado numerosos poemas inéditos. Mi hermano y yo pensamos que una
hermosa forma de honrar su memoria sería reunirlos y publicarlos. Pero yo
sentía que quería hacer algo más. Quería compartir esa manera de ver la vida
que ella me había enseñado, transmitir algunas de sus reflexiones y, de alguna
forma, mantener vivo su legado a través de mis propias palabras.
Había un pequeño
inconveniente: nunca había escrito un libro. No sabía por dónde empezar y,
sinceramente, no me consideraba escritor.
Entonces, durante una visita al Museo de Ciencias de La Plata, en Argentina, me encontré con una frase de Eduardo Galeano que cambió mi perspectiva: «Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos». Aquellas palabras me hicieron comprender algo muy sencillo, pero profundamente transformador: no necesitaba ser escritor para comenzar a escribir. Necesitaba comenzar a escribir para, quizás algún día, convertirme en uno.
© José Antonio
Sabino.
¿Qué lecturas crees que te han influenciado como
escritor?
Muchísimos libros y autores me han
influenciado. Me gusta mucho la historia narrativa, Santiago Posteguillo, Ken
Follet, Ildefonso Falcones, Maurice Druon son de mis autores preferidos. Pero
también disfruto mucho otros géneros como el suspenso, los thrillers psicológicos, el terror, la fantasía épica, y, por
supuesto, la ciencia ficción.
Entre mis referentes
están Stephen King, Michael Crichton, John Katzenbach, Dan Brown, Sidney
Sheldon, Chufo Lloréns, J. K. Rowling, J. R. R. Tolkien y George R. R. Martin.
Creo que todos ellos, de
maneras diferentes, han influido en mi forma de entender la narrativa y supongo
que Evolución
es, en cierta medida, el resultado de combinar todas esas influencias.
¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo
recomendarías?
Tengo una pequeña manía como escritor: me
cuesta muchísimo leer otras novelas mientras estoy escribiendo.
Siento que, de alguna
manera, lo que leo puede influir inconscientemente en mi estilo y en la forma
de construir mis personajes. Sé que dejarse influir por otros autores es algo
natural y enriquecedor, pero prefiero mantener cierta distancia durante el
proceso creativo. Y ahora mismo estoy trabajando en la tercera entrega de Evolución, que comencé prácticamente al
terminar la segunda. Así que llevo bastante tiempo sin leer ficción ajena a la
saga.
Eso sí, he releído mis
dos primeras novelas unas cuantas veces. Cuando construyes una historia con
múltiples líneas temporales, personajes que evolucionan y acontecimientos que
pueden tener consecuencias muchos años después, mantener la coherencia
narrativa se convierte casi en una investigación detectivesca.
El último libro que leí
por placer fue Bellas durmientes, de
Stephen King y Owen King, y lo disfruté muchísimo. Me pareció especialmente
interesante por su premisa y por la manera en que utiliza una situación
extraordinaria para explorar aspectos muy humanos: las relaciones sociales, los
prejuicios, la convivencia y el papel de hombres y mujeres en nuestra sociedad.
Es precisamente eso lo que más me atrae de la ciencia ficción: cuando una
situación aparentemente imposible termina revelándonos algo muy real sobre nosotros
mismos.
¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de la
literatura con tu escritura?
No siempre es fácil. Soy ingeniero de sistemas
y trabajo en el sector tecnológico, en un entorno bastante exigente que consume
una parte importante de mi tiempo y energía. El principal desafío no es
solamente encontrar tiempo libre, sino conseguir que ese tiempo coincida con la
inspiración.
Hay días en los que
dispongo de varias horas para escribir y las palabras simplemente no llegan.
En esos momentos suelo dedicarme
a investigar, revisar la estructura de la historia o profundizar en alguno de
los conceptos científicos, históricos o filosóficos que quiero incorporar.
Y luego están esos otros
días en los que una idea aparece de repente, mientras estoy en el gimnasio,
caminando por la ciudad o viajando en autobús. Entonces saco el móvil y
comienzo a escribir notas que más tarde intento convertir en escenas.
Creo que mi formación
como ingeniero influye bastante en mi manera de construir historias. Me gusta
entender cómo funcionan las cosas, establecer reglas y explorar las
consecuencias de cada decisión.
En una saga donde existen
viajes temporales, habilidades extraordinarias y múltiples realidades, esa
forma de pensar resulta especialmente útil. Aunque debo reconocer que, a veces,
mis personajes parecen empeñados en complicar todos los planes que había
diseñado para ellos.
¿Cómo ves el panorama literario actual?
Creo que estamos viviendo uno de los momentos
más interesantes y transformadores de la historia de la literatura. La
tecnología ha democratizado enormemente el acceso a los libros. Hoy podemos
descubrir autores de cualquier parte del mundo, acceder a obras que antes
resultaban difíciles de conseguir y elegir entre formatos que van desde el
libro tradicional hasta el audiolibro o las nuevas experiencias narrativas
digitales.
También se han abierto
muchas puertas para los escritores independientes, que ahora disponen de
herramientas para publicar y llegar a lectores sin depender exclusivamente de
los canales tradicionales.
Por supuesto, esta
transformación también plantea desafíos. La enorme cantidad de contenido
disponible dificulta que algunas obras encuentren su público, y las nuevas
tecnologías nos obligan a reflexionar sobre cuestiones como la originalidad,
los derechos de autor y la autenticidad de la creación artística. Pero prefiero
mirar el futuro con optimismo…
La literatura ha
sobrevivido a innumerables transformaciones porque responde a una necesidad
profundamente humana: contar historias y encontrar significado en ellas.
No creo que esa necesidad
vaya a desaparecer. Lo que cambiará serán las herramientas y las formas de
satisfacerla.
¿Qué piensas del avance de la IA también en lo
literario?
Creo que la inteligencia artificial está abriendo
posibilidades extraordinarias, aunque también nos obliga a plantearnos
preguntas importantes. Desde el punto de vista del autor, puede convertirse en
una herramienta muy útil para tareas como la investigación, la revisión
preliminar de manuscritos, la organización de información o la creación de
referencias visuales para ilustradores.
Pero creo que debemos
distinguir entre utilizar la tecnología para potenciar nuestras capacidades
creativas y delegar completamente en ella el proceso de creación.
Para mí, escribir es
mucho más que ordenar palabras. Es transmitir experiencias, emociones,
inquietudes y una manera personal de interpretar el mundo. También me resulta
fascinante lo que la IA puede significar para los lectores. Estamos comenzando
a explorar nuevas formas de experimentar las historias: traducciones más
accesibles, narrativas adaptativas y novelas interactivas donde determinadas
decisiones del lector pueden conducir a diferentes acontecimientos.
Imagina leer una historia
de viajes en el tiempo en la que puedas tomar una decisión diferente a la del
protagonista y descubrir cómo habría cambiado su destino. Es una posibilidad
que me interesa especialmente por la naturaleza de Evolución.
Y hay algo más que
encuentro fascinante: la propia inteligencia artificial es uno de los temas que
exploro en la saga. ¿Qué sucedería si una inteligencia artificial llegara a
desarrollar conciencia? ¿Y si dejara de considerarse una herramienta y
comenzara a verse como una nueva forma de vida?
Quizás lo más interesante
de la IA no sea únicamente lo que puede hacer por la literatura, sino las
historias que todavía nos permitirá imaginar.
¿Cómo surgió la idea de escribir la saga Evolución?
Siempre me ha fascinado la ciencia ficción y,
especialmente, los viajes en el tiempo.
Pero no quería escribir
simplemente una historia sobre una máquina capaz de transportarnos al pasado o
al futuro. Quería imaginar un universo donde la capacidad de alterar el tiempo
pudiera surgir de la propia evolución humana.
A partir de esa idea
comenzó a formarse una pregunta: ¿qué ocurriría si, en algún momento de nuestra
historia, ciertos individuos empezaran a desarrollar capacidades que desafiaran
las leyes que creemos conocer? ¿Los consideraríamos el siguiente paso de
nuestra evolución? ¿O los veríamos como una amenaza?
Así nacieron los
Singulares, seres humanos con habilidades extraordinarias que, lejos de
convertir sus vidas en algo sencillo, terminan enfrentándose a conflictos que
ponen a prueba todo aquello en lo que creen. Pero desde el principio quería que
la historia fuera más allá de sus capacidades.
Me interesaba explorar el
tiempo, la muerte, la inmortalidad, la adaptación y las consecuencias de
nuestras decisiones. Quería enfrentar a los personajes a dilemas donde no
siempre existiera una respuesta correcta.
También quería construir
una historia coral, en la que personajes de diferentes lugares, épocas y
circunstancias fueran formando parte de algo mucho más grande de lo que podían
imaginar.
El escenario distópico surgió
como una consecuencia natural de esas ideas. Porque si la evolución ha sido
siempre uno de los motores de la supervivencia, ¿qué ocurriría si la humanidad
tuviera que evolucionar para evitar su propia extinción?
Esa pregunta se convirtió
en uno de los pilares fundamentales de la saga.
¿Por qué te has decantado por la autopublicación a
la hora de darla a conocer?
Creo que fue una
combinación de desconocimiento, incertidumbre y, por qué no decirlo, un poco de
miedo a enfrentarme por primera vez al mundo editorial.
Cuando terminé mi primera
novela, sabía que quería compartirla con los lectores y que aquella historia
formaría parte de una trilogía. Sin embargo, no tenía muy claro cómo funcionaba
el proceso de publicación, qué pasos debía seguir ni qué posibilidades reales
tenía de acceder a una editorial tradicional.
Desde fuera, el mundo
editorial puede parecer bastante complejo, especialmente cuando eres un autor
novel y no tienes experiencia ni contactos en el sector. Así que, más que
buscar independencia editorial, lo que necesitaba en aquel momento era
encontrar un camino que me permitiera publicar mi primera novela de una manera
relativamente sencilla y, sobre todo, sentirme acompañado durante el proceso.
Fue entonces cuando
descubrí Letrame. Me gustó que explicaran claramente las diferentes etapas de
la publicación y que ofrecieran acompañamiento durante todo el recorrido, desde
la preparación del manuscrito hasta que el libro finalmente llegara a los
lectores. Creo que esa sensación de tener a alguien que pudiera orientarme fue
lo que terminó inclinando la balanza.
Con el tiempo he
aprendido que publicar un libro implica muchísimo más que escribirlo, y que
cada modelo editorial tiene sus ventajas y sus desafíos.
No descarto explorar otras
alternativas en el futuro, pero considero que la autopublicación fue una buena
forma de dar aquel primer paso. Y, al final, hay algo especialmente emocionante
en todo esto: pasar de ser alguien que no sabía si sería capaz de escribir una
novela a sostener entre sus manos un libro que antes solo existía en su
imaginación.
Creo que ese momento hizo
que todas las dudas iniciales merecieran la pena.
¿Qué nos puedes contar de esta saga?
Evolución
es una saga de ciencia
ficción que combina viajes en el tiempo, habilidades extraordinarias, universos
paralelos, conspiraciones y un mundo que se enfrenta a las consecuencias de su
propia transformación. Pero, sobre todo, es una historia sobre las decisiones
que tomamos y cómo estas pueden cambiar nuestro destino y el de quienes nos
rodean.
Todo comienza con una
premisa inquietante: algunas personas han desarrollado capacidades que desafían
nuestra comprensión de la naturaleza.
Entre ellas hay individuos capaces de percibir
acontecimientos que todavía no han sucedido, manipular la materia, alterar el
espacio-tiempo o utilizar su mente de maneras que parecen imposibles. Pero
tener una habilidad extraordinaria no significa saber utilizarla, comprender su
origen ni estar preparado para las consecuencias.
La primera novela, Evolución:
Habilidades singulares, introduce a los personajes y las
conexiones que terminarán vinculando sus destinos. Es una historia llena de
misterio, conspiraciones, conflictos personales y viajes temporales.
Uno de los aspectos que más me gusta es que
los lectores van descubriendo el universo desde diferentes perspectivas. Cada
personaje conoce solo una parte de lo que está sucediendo, y muchas piezas
comienzan a cobrar sentido a medida que avanza la historia.
La segunda entrega, Evolución:
En la oscuridad, nos lleva a un escenario mucho más sombrío.
La humanidad se enfrenta
a un mundo devastado, surgen nuevas formas de organización y supervivencia, y
los conflictos adquieren dimensiones que trascienden a los protagonistas. En
esta novela cobran especial importancia los enfrentamientos entre especies, la
adaptación a un entorno hostil y la manera en que las circunstancias pueden
transformar incluso a quienes creían tener convicciones inquebrantables.
Los viajes temporales y
las premoniciones continúan desempeñando un papel fundamental, pero la historia
comienza a plantear preguntas todavía más complejas. ¿Qué estarías dispuesto a
sacrificar para cambiar el futuro? ¿Y cómo podrías saber que el futuro que
intentas construir será realmente mejor?
Cada libro amplía el
universo y transforma nuestra percepción de los acontecimientos anteriores.
Me gusta pensar que Evolución es una historia en la que nada
es tan sencillo como parece y donde incluso las decisiones tomadas con las
mejores intenciones pueden provocar consecuencias inimaginables.
¿Qué tiene la saga Evolución que la hace diferente a otras también a la venta?
Creo que uno de sus elementos distintivos es
la combinación de diferentes géneros y la manera en que sus historias se
entrelazan. Aunque la ciencia ficción es el eje principal, también hay
elementos de thriller, fantasía,
drama, aventura y narrativa distópica.
Pero hay tres aspectos
que considero especialmente importantes. El primero es su estructura coral. No
existe una única perspectiva desde la que se cuenta toda la historia. Cada
personaje tiene sus motivaciones, conflictos, contradicciones y una forma particular
de interpretar el mundo.
Y algo que me interesa
mucho es que los personajes no sean simplemente buenos o malos. A veces toman
decisiones terribles por razones que consideran justas. Otras veces, intentando
salvar a alguien, terminan perjudicando a muchos otros.
El segundo elemento es el
papel del tiempo. En Evolución, los
viajes temporales no son únicamente un recurso para trasladar personajes de una
época a otra. Forman parte del conflicto central y tienen consecuencias que
afectan a toda la estructura de la historia. Una decisión aparentemente
insignificante puede modificar acontecimientos que sucederán décadas después.
Y, en ocasiones, intentar impedir una tragedia puede terminar provocando otra
todavía mayor.
El tercero es su
componente reflexivo. A lo largo de la saga aparecen preguntas sobre la
evolución, la conciencia, la identidad, la muerte, la inmortalidad y nuestra
relación con el universo.
Me gusta incorporar
referencias científicas, históricas y filosóficas que permitan al lector detenerse
un momento y reflexionar, sin abandonar la aventura.
Hay una pregunta que, de
alguna manera, resume el espíritu de la saga: Si tuvieras el poder de cambiar
el pasado para salvar a alguien que amas, pero hacerlo pudiera condenar a miles
de personas en el futuro, ¿qué decidirías?
Creo que esa combinación
de aventura, conflictos morales y reflexión es lo que intento aportar con Evolución.
¿Qué esperas que los lectores encuentren en estos
libros?
Lo primero que espero es que disfruten la
historia. Que se sorprendan, que se emocionen, que sientan curiosidad por lo
que viene después y que, cuando terminen un capítulo, tengan ganas de comenzar
el siguiente.
Me encantaría que
conectaran con los personajes, que comprendieran sus motivaciones, incluso cuando
no compartan sus decisiones, y que sintieran sus pérdidas, sus esperanzas y sus
contradicciones.
Pero también espero algo
más… Siempre he creído que la literatura tiene una capacidad extraordinaria
para hacernos reflexionar sobre cuestiones que, en nuestra vida cotidiana, rara
vez nos detenemos a considerar. ¿Qué nos convierte realmente en seres humanos?
¿Somos el resultado de nuestras experiencias, de nuestros recuerdos o de
nuestras decisiones? ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para evitar la
muerte? ¿Existe un destino inevitable o somos nosotros quienes lo construimos?
No pretendo ofrecer
respuestas definitivas a esas preguntas. De hecho, muchas veces ni siquiera
estoy seguro de tenerlas.
Lo que me gustaría es que
los lectores encontraran en Evolución una historia que los entretenga y que, al
mismo tiempo, les deje alguna inquietud, alguna idea o una perspectiva
diferente sobre el mundo. Y si después de cerrar el libro alguien se queda
mirando al vacío durante unos minutos, preguntándose qué habría hecho en el
lugar de alguno de los personajes, sentiré que he conseguido algo muy especial.
¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Mi principal proyecto es terminar la tercera
entrega de la Saga Evolución, Evolución:
Energía elemental. Será la conclusión de la trilogía y, probablemente, la
historia más ambiciosa de las tres.
Si el primer libro nos
presenta las habilidades singulares y el segundo explora las consecuencias de
la transformación de la humanidad, el tercero lleva esa evolución hacia sus
límites más extremos. La trama profundiza en la naturaleza de la conciencia, la
energía y la posibilidad de trascender las limitaciones biológicas de nuestra
especie.
También explora una idea
que me resulta especialmente inquietante: ¿qué ocurriría si una nueva forma de
vida estuviera convencida de que puede construir un mundo mejor, pero para
conseguirlo necesitara transformar radicalmente todo aquello que conocemos?
Los viajes temporales y
los universos alternativos adquirirán una relevancia todavía mayor, y varias
historias que comenzaron en las novelas anteriores encontrarán finalmente su
desenlace.
Uno de mis mayores
desafíos está siendo conseguir que todas esas piezas encajen de forma coherente
y, al mismo tiempo, que las decisiones de los personajes conserven su peso
emocional.
Además, estoy explorando nuevas
posibilidades para expandir el universo de Evolución. Me interesa especialmente
la narrativa interactiva, donde los lectores puedan explorar caminos
alternativos, tomar ciertas decisiones y descubrir cómo podrían haber cambiado
los acontecimientos.
También tengo ideas para
desarrollar historias independientes dentro del mismo universo, explorando
personajes, épocas y acontecimientos que no tienen suficiente espacio en la
trama principal.
Creo que todavía quedan muchas historias por contar.
© José Antonio
Sabino.
¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta
entrevista?
Primero, agradecerte este espacio y la
oportunidad de compartir un poco de mi historia y del universo de Evolución.
Para quienes todavía no
conocen la saga, me gustaría invitarlos a descubrirla con una idea en mente: no
todas las personas que intentan salvar el mundo terminan convirtiéndose en
héroes, y no todos los que parecen villanos creen estar haciendo el mal.
En Evolución encontrarán
viajes en el tiempo, personajes con habilidades extraordinarias, misterios,
conspiraciones y una humanidad obligada a enfrentarse a su propia
transformación.
Pero también encontrarán historias sobre el
amor, la pérdida, la amistad, el sacrificio y esa necesidad tan humana de
encontrarle sentido a nuestra existencia.
Si sienten curiosidad,
pueden conocer más sobre los libros, los personajes y las reflexiones que
inspiran la saga en www.sagaevolucion.com, donde también comparto artículos
sobre ciencia ficción, fantasía, filosofía y otros temas que me apasionan.
Y me gustaría terminar
con una reflexión que conecta de alguna manera con el origen de mi aventura
como escritor:
La evolución no consiste
únicamente en aquello en lo que podemos convertirnos, sino también en las
decisiones que tomamos durante el camino.
Muchas gracias por
acompañarme en este pequeño viaje.
Muchas gracias, José
Antonio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos
una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.
Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un
día más al otro lado de la pantalla, siempre atentos. Y ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva





