Queridos amigos
de La Orilla
de las Letras,
acabamos
la semana y el mes de mayo de 2026 con la entrevista que nos ha concedido el
autor Sergio Millán. No tenéis más
que seguir leyendo:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?
Creo que primero descubrí que quería escribir antes incluso de
ponerme realmente a hacerlo. Durante años tuve muchas cosas en la cabeza,
muchas ideas, recuerdos, frases o sensaciones que se me iban acumulando dentro y
mucho más tiempo pensando en escribir que escribiendo realmente. Hasta que un
día simplemente me puse con ello… y ya no pude parar.
De hecho, mi novela El suplente llevaba más de veinte años
dentro de mi cabeza y la terminé escribiendo en el último año. Creo que hay
historias que primero se viven durante muchísimo tiempo y luego, cuando ya no
caben más dentro de uno, terminan saliendo al papel o a un ordenador.
Durante muchos años escribí solo
para mí, casi como quien habla solo cuando nadie mira. Frases sueltas,
recuerdos, reflexiones… cosas que necesitaba sacar de dentro, aunque no supiera
muy bien por qué. Pero hubo un momento en el que entendí que escribir no era
solo un desahogo. Fue cuando otras personas empezaron a leerme y a decirme
cosas como: “parece que has escrito algo que me pasó a mí”. Ahí entendí que la
escritura no iba solo de contar cosas, sino de acompañar a alguien sin
conocerlo.
Y creo que eso ya deja de ser un
pasatiempo.
© Sergio Millán.
¿Qué lecturas
crees te han influido como escritor?
Más que libros concretos, me han influido mucho los autores que
escriben desde la verdad emocional. Los que no intentan parecer brillantes todo
el rato. Por ejemplo, Raymond Carver o Camus me han marcado muchísimo. Esa
forma de contar las cosas casi desde lejos, sin empujarte a sentir algo
concreto, sin decirte continuamente qué tienes que pensar. Simplemente muestran
la vida, las conversaciones, los silencios… y es el lector quien termina
llenando los huecos emocionales. Eso me parece dificilísimo y precioso a la
vez.
Me gusta mucho esa literatura que
explica las cosas sin explicarlas del todo. Donde lo importante muchas veces no
está en lo que se dice, sino en lo que se queda flotando.
Y luego hubo lecturas más
simbólicas o emocionales que también me marcaron mucho, como El principito o El alquimista, sobre todo por cómo hablan de los sueños, de la
búsqueda personal y de esa parte un poco ingenua pero necesaria que todos
intentamos conservar aunque la vida nos vaya endureciendo.
También me han influido muchísimo
las canciones. Probablemente más que muchas novelas. Letras de gente como Robe,
Sabina o Fito tienen una forma de contar las heridas cotidianas que siempre me
ha marcado mucho.
Y luego la propia vida, claro.
Creo que hay libros que primero se escriben viviéndolos.
¿Qué estás
leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Ahora mismo estoy leyendo Los
36 hombres justos, de Sam Bourne, una novela de intriga que parte de una
idea que me parece muy potente: la existencia de treinta y seis personas justas
cuya bondad sostiene, de alguna manera, el equilibrio del mundo. La historia
mezcla asesinatos, misticismo, conspiración y esa pregunta tan incómoda de qué
ocurre cuando alguien empieza a eliminar precisamente a las buenas personas.
Me interesa mucho esa idea de la
gente justa. De las personas buenas que quizá no hacen ruido, que no salen en
ningún sitio, pero que de alguna manera sostienen el mundo sin que nadie les dé
las gracias.
Y a la vez estoy releyendo un
libro de poesía de Marwan que para mí es casi un libro de cabecera. Hay libros
que no los lees una vez y ya está. Hay libros a los que vuelves dependiendo de
cómo estés por dentro.
Sí, los recomendaría. Pero si
tuviera que recomendar un solo libro, recomendaría El principito y leerlo en varias épocas de la vida. Este cambia por
completo. Y diría más, cada vez te sentirías identificado con un personaje
diferente.
¿Eres escritor
mapa o brújula?
Brújula totalmente.
Necesito saber hacia dónde voy
emocionalmente, pero no exactamente cómo llegar. De hecho, muchas veces las
mejores partes aparecen cuando dejo de intentar controlarlo todo.
No suelo construir las historias
desde una estructura matemática ni desde un esquema cerrado. Voy encontrando el
camino mientras escribo, casi igual que uno va entendiendo su propia vida con
el paso del tiempo.
El
suplente nació así. A través de recuerdos, escenas, frases o emociones
que parecían independientes entre sí, hasta que poco a poco todo empezó a
formar un mismo cuerpo.
Creo que escribo igual que
recuerdo: de manera desordenada, humana y emocional.
¿Cómo compaginas
la escritura con tus otras obligaciones en la vida?
Como puedo. Y creo que esa es la respuesta más honesta.
Trabajo, familia,
responsabilidades… la vida real no desaparece porque uno quiera escribir. Así
que muchas veces escribo robándole tiempo al cansancio.
Hay textos escritos en el móvil
antes de dormir, otros en el coche esperando, otros a las seis de la mañana con
un café antes de empezar a trabajar. No tengo una vida romántica de escritor.
Tengo una vida normal intentando hacerle hueco a algo que necesito hacer.
¿Cómo ves el
panorama literario actual?
Creo que estamos viviendo algo curioso. Por un lado, nunca había
sido tan fácil escribir y publicar. Pero por otro, nunca había sido tan difícil
que alguien te escuche entre tanto ruido. Aun así, también creo que hay algo
bonito en todo esto. La gente está empezando a conectar más con la honestidad
que con la perfección. Y eso está dando espacio a voces que antes probablemente
nunca habrían tenido oportunidad.
¿Por qué te has
decantado por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer tu obra?
Porque era la única manera de hacerlo realidad sin esperar
permiso de nadie.
Obviamente tiene cosas difíciles.
La sensación de invisibilidad existe mucho cuando eres autopublicado. Pero
también tiene algo muy bonito: sabes que todo lo que ocurre alrededor del libro
se ha levantado desde cero.
No hay una gran editorial detrás.
Solo tiempo, insistencia y muchas ganas de que la historia llegue a las
personas adecuadas.
Tu último libro
en el mercado es El suplente. ¿Qué nos
puedes contar de este libro?
El
suplente es una novela sobre el desgaste emocional. Sobre lo que pasa
cuando alguien empieza poco a poco a dejar de ser él mismo dentro de una
relación.
Pero no quería escribir una
historia de “buenos y malos”. Me interesaba más hablar de las contradicciones
humanas, de cómo a veces el amor, el miedo y la dependencia se mezclan tanto
que ya no sabes dónde empieza una cosa y termina la otra.
Está escrita en fragmentos breves,
casi como pequeñas gotas de memoria. Y el lector es quien termina uniendo todas
esas piezas.
¿Cuánto tiempo
has tardado en escribir esta historia?
Creo que he tardado veinte años en escribirla… y solo uno en
llevarla al papel. Porque realmente El
suplente llevaba muchísimo tiempo dentro de mi cabeza. Lo curioso es que
durante años pensé que iba a escribir una novela completamente distinta. Más
ficticia, más construida, con giros inesperados, personajes muy elaborados y
una estructura mucho más “novelesca”.
Intenté durante mucho tiempo meter
esta historia dentro de un molde literario más clásico. Pero un día entendí que
esta novela no pedía artificio. Pedía verdad. Y en el momento en que dejé de
intentar convertirla en otra cosa y acepté lo que realmente era, salió
prácticamente sola. Muy rápido.
Creo que me pasé años intentando
darle forma, hasta que comprendí que precisamente esta historia rompía
cualquier molde donde yo quisiera meterla.
¿Qué tiene El suplente?
Creo que tiene verdad.
No digo que sea perfecto
literariamente. Ni falta que hace. Pero creo que cuando alguien lo lee nota que
ahí dentro hay cosas vividas, heridas reales, contradicciones reales y
emociones que no están impostadas.
Y quizá por eso está conectando
con tanta gente.
¿Qué esperas que
los lectores encuentren en El suplente?
Ojalá encuentren compañía. No soluciones mágicas ni frases de
taza de desayuno. Solo la sensación de que quizá eso que sienten no les pasa
solo a ellos.
Si alguien cierra el libro sintiendo que durante unas horas alguien le entendió un poco… para mí ya merece la pena.
© Sergio Millán.
¿Qué nuevos
proyectos tienes en marcha?
Durante estos veinte años no solo tenía esta historia en la
cabeza. En realidad, tenía varias partes de una misma herida.
El
suplente habla de unas decisiones. Pero también hay otra historia que
habla de las consecuencias de esas decisiones, y otra que mira todavía más
atrás, hacia el lugar del que nace una persona antes de llegar a actuar como
actúa.
No quiero contarlo demasiado,
porque hay cosas que necesitan descubrirse leyendo, pero sí puedo decir que mi
intención es seguir explorando ese universo emocional.
Además, al ver cómo El suplente está conectando con gente
que necesitaba leer determinadas cosas, estoy valorando también escribir libros
más sencillos, cercanos y directos. Libros que hablen de emociones complejas
sin disfrazarlas demasiado.
A veces no hace falta escribir más
difícil. Hace falta escribir más cerca.
¿Te gustaría
añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sí. Dar las gracias. A la gente que lee autores desconocidos. A
quien recomienda un libro pequeño. A quien deja una reseña. A quien dedica unas
horas de su vida a entrar en la cabeza de alguien que no conoce. Porque muchas
veces un libro independiente no compite contra otros libros. Compite contra el
ruido del mundo. Y cuando alguien decide quedarse leyendo… eso ya es muchísimo.
Muchas gracias, Sergio, por tu tiempo, tus palabras y
tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y
satisfactoria.
Y
a vosotros, amigos del blog, gracias
por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva










