miércoles, 26 de agosto de 2026

Reseña: SIN NOMBRE, de David J. Skinner

 


¿Te gustan las historias de misterio? ¿Eres un amante del thriller? ¿Estás buscando una novela juvenil que sea diferente a la mayoría de las que se publican hoy en día? Si has contestado afirmativamente a estas preguntas, tal vez tendrías que echarle un vistazo a Sin Nombre, la última novela de David J. Skinner. Te contamos más sobre esta historia a continuación.

La protagonista de esta historia breve pero intensa es una chica inteligente y sensible con un pasado marcado por la desgracia. Si bien algunos de aquellos sucesos que la han marcado han sido obra de personas de su entorno, un buen día descubre que otros, muy graves, han podido ser cosa de ella misma. Gracias a la ayuda de su tía Conchi y de Ernesto, el investigador privado, conseguirá seguir adelante. Pero cuando ya creía que dejaría atrás su lado oscuro, aparece alguien que conoce su secreto: un igual. ¿Podrá confiar en este ser? ¿Y conseguirá salir indemne de la última aventura?

La narradora y protagonista de esta novela, acta tanto para un público juvenil como para el adulto, ha tenido un duro pasado tanto por la gente que la rodeaba como por sus propias acciones. El misterio se cierne sobre ella. Un misterio que intenta dejar atrás en el presente con la ayuda de su protector, Ernesto, su novio Pablo y su amigo Yoshi.

La historia nos hace conocer los truculentos eventos del pasado de nuestra chica así como el emocionante presente que ha de vivir. La acción se sucede; la incertidumbre crece y, por supuesto, como esto es un thriller, la intriga hasta el final está asegurada.

Sin Nombre, en definitiva, es una historia sobre sucesos inexplicables y giros inesperados de guion pero, sobre todo, una novela en la que conoceremos a una chica con ganas de superar el pasado, de crecer como persona, de tener una vida plena a pesar de los obstáculos que encuentre en su camino. Si buscas algo diferente, este es tu libro.

Cristina Monteoliva

martes, 25 de agosto de 2026

Entrevista: LUCÍA MORENO GUZMÁN

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

mientras esperamos a que llegue septiembre, aquí vamos con una nueva entrevista. Nos la concede Lucía Moreno Guzmán y podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Se convirtió en necesidad para mí expresar lo que sentía para comprenderme a mí misma y llegar al autoconocimiento por los problemas que padecía desde toda mi vida, pero especialmente empecé a hacerlo sobre los 13.

Una anécdota te cuento: Cuando tenía unos 5 años, que apenas sabía escribir y murió mi perro Tico, le escribí una carta que incluso sobresalía de la foto por detrás donde la escribí con una cera. Aún recuerdo esa carta y la tengo por ahí guardada. Hacía mis propios rituales cuando un animal moría, desde pequeña.


 
© Lucía Moreno Guzmán.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Para este libro, La matriz del ciclo eterno me ha influenciado mucho leer a Camus, a Bauman, las ideas de Laing, Fisher… y un largo etcétera.

Y para mi escritura e incluso mi espíritu crítico, la trilogía que más me ha marcado ha sido la primera de Millennium de Stieg Larsson. Llevo hasta tatuado el dragón de Lisbeth Salander.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Estoy empezándome El Cuento de la Criada porque había visto parte de la serie y es una lectura nada amena pero sin duda creo que en este momento con la realidad que estamos viviendo es absolutamente necesaria.

¿Cómo compaginas tu trabajo como articulista con la escritura?  

Puedo producir artículos cuando se me viene la inspiración sobre uno, así como producir un ensayo, seguir con mis proyectos… No me quedo quieta. Es imposible para mí.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Hay gran cantidad de autores que pueden ser prometedores porque ahora existe más libertad a la hora de autopublicar, más facilidad digamos. No obstante con la Inteligencia Artificial esto puede afectar a que el arte sea realmente producido por la humanidad.

Háblanos de tus comienzos en la poesía.

Todo comenzó con un concurso que había en el cole al que me presenté con 7 años con un poema sobre un oso que era para mi gusto totalmente absurdo pero me hace mucha ilusión, para qué engañarnos.

Evolucioné, y me mantuve escribiendo poesía hasta hace nada, de hecho el libro incluye algún poema.

Publiqué en concursos a nivel nacional y a nivel de habla hispana poemas, también en revistas culturales a nivel local, siempre he estado escribiendo poemas, nunca lo he dejado de lado.

¿Hay algún género literario que se te resista como escritora?

El género de la dramaturgia escapa totalmente de mi conocimiento, escribir diálogos es lo que peor llevo, sinceramente.

La matriz del ciclo eterno es tu primera obra publicada. ¿Por qué publicar un ensayo filosófico hoy en día?   

En los tiempos que corren, la filosofía es nuestra única arma ante el desorden vital que sufre nuestra sociedad. La única manera de lidiar con el malestar de forma que cobre sentido. Por eso creo que este viaje a la autoconciencia como yo lo denomino, es un hecho necesario en nuestra actualidad.

¿Y por qué te decantaste por Amazon a la hora de publicarlo?   

Sinceramente lo presenté a diferentes editoriales pero era julio-agosto de modo que iba para largo. Y sentí la necesidad de hacer público el manuscrito probando a través de esa plataforma, la autopublicación no determina el mérito detrás de un libro.

¿Qué vamos a encontrar en La matriz del ciclo eterno?   

La matriz del ciclo eterno es un viaje a la autoconciencia, hacia la reflexión y el cuestionamiento de lo impuesto. Una forma de comprender por qué nuestra sociedad contemporánea crea y reproduce de forma cíclica el malestar de las personas con enfermedades y trastornos mentales, cómo los ciclos naturales se repiten así como los sociales. Cómo la muerte convierte de nuevo el individualismo en Comunidad y se crea el que denomino tejido cicatrizal.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de este ensayo?

Simplemente que se atrevan a cuestionar, a reflexionar, no pretendo convencerlos, sino que se cuestionen su propia realidad.

© Lucía Moreno Guzmán.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Ahora mismo estoy enfrascada en una trilogía de novelas llamada Tomhet, también tengo ya preparado para poner en marcha una antología poética autobiográfica con poemas desde 2015 hasta ahora y sigo trabajando en ampliar La matriz del ciclo eterno. Creo que se convertirá en mi propia teoría social.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

A todos los que leéis La Orilla de Las Letras, os animo a echarle un vistazo a mi ensayo, podrá ser un camino lleno de obstáculos pero os prometo que llegará a buen cauce.

Muchas gracias, Lucía, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar siempre pendientes de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

lunes, 24 de agosto de 2026

Entrevista: ALICIA FAYOS FRANCÉS

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

comenzamos la última semana de agosto con la entrevista que nos ha concedido Alicia Fayos Francés. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Creo que la escritura se convirtió en algo más cuando dejó de ser una necesidad de expresarme y empezó a convertirse en una necesidad de contar. Sentía el impulso de poner voz a todo aquello que me inquieta.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Muchísimas, sobre todo, escritas por mujeres. Entre ellas, mi gran referente ha sido Rosa Montero con su fantástico libro El peligro de estar cuerda, con el que tan identificada me sentí. Su escritura intimista me encanta. También añadiría a Sara Mesa y su novela Un amor.

Pero no solo libros, también me han influenciado mucho los artículos, las entrevistas, las conferencias, las series o películas, tanto nacionales como internacionales sobre filosofía, psicología, salud mental y la relación con todo aquello que nos rodea. El club de los poetas muertos es una de mis favoritas.

Me gustaría destacar el gran papel que tienen para mí las citas a la hora de escribir. Me apasiona el poder de reflexión y humor que tienen y cómo, en muy pocas palabras, se puede decir tanto. Siempre las utilizo en mis libros. Se puede decir que soy una coleccionista de citas célebres.


 © Alicia Fayos Francés.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Tengo una pequeña costumbre: durante el día leo en inglés y por la noche, en castellano. Ahora mismo acabo de empezar The Mystery Guest, de Nita Prose y en castellano acabo de terminar La señora March de Virginia Feito. Me ha encantado la historia y su manera de escribir: ágil, elegante, con esa mezcla divertida de humor y horror. Sin lugar a dudas, os lo recomendaría muchísimo.

¿Cómo compaginas tu vida fuera de la escritura con tu carrera literaria?  

Es curioso, pero una vez aparece una idea de una historia en mi cabeza, ya no me abandona; me acompaña a nivel personal y profesional. La idea y los personajes vienen conmigo al trabajo, a las reuniones familiares, con los amigos… No puedo evitar observar y captar todos los pequeños detalles que algún día darán a cada personaje su esencia.

Intento compaginarlo con mi trabajo sin prisas, aprovechando ratitos y, sobre todo, los fines de semana y las vacaciones. No es una obligación, es mi pequeño refugio.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Llevo poco tiempo, pero creo que es un mundo muy amplio. El número de libros que se publican es enorme y eso hace que darse a conocer sea muy complicado. En mi caso, no soy muy amante de las redes sociales, aunque las utilizo porque quiero compartir y mostrar mi trabajo para que futuros lectores puedan llegar a él y, a través de la historia, trasladarse a otras vidas y descubrir nuevos mundos que esconden un mensaje que espero perdure en ellos después de cerrar el libro.

Mi pasión por la lengua inglesa y el deseo de llegar a más lectores me llevaron a traducir Olivas en la arena al inglés, cuyo título es Roots in the Sand. Ha sido una experiencia increíble.

¿Dónde encuentras la inspiración?  

Yo diría que la inspiración me encuentra a mí, cuando menos me lo espero. Caminar junto al mar y la naturaleza activa mi mente y me ayudan a ordenar mis ideas.

Me encanta observar a la gente, sus gestos, sus reacciones, sus opiniones. Eso hace que me convierta en una curiosa del mundo y una aprendiz constante.

Como os comentaba anteriormente, las lecturas, las películas, las conferencias, las entrevistas a escritores y filósofos, así como una conversación profunda con amigos, me inspiran muchísimo. La música también juega un papel muy importante a la hora de escribir. Hay músicos que son verdaderos poetas , entre ellos Joaquin Sabina o Alejandro Sanz.

¿Escribirías una novela de moda para hacerte famosa?   

Todos querríamos que nuestro libro triunfara y nos permitiera vivir de ello, pero no a toda costa. En mi caso, solo escribo cuando tengo una necesidad de contar algo, de aportar mi granito de arena a temas que me conmueven y que considero que necesitan visibilizarse. Entonces es cuando aparece el proceso mágico de investigar, aprender y dar vida a los personajes, de contar historia. En ese punto, me vacío, lo doy todo de mí y voy a lo más profundo de mis pensamientos. No creo que fuera capaz de hacerlo. No sería yo, no me divertiría y eso se notaria en mi escritura.

Publicar una novela no es solo escribirla, es defender con orgullo y pasión lo escrito, que aquello haya salido de tus entrañas y esté acorde con tus valores, le guste más o menos al lector.

Por lo tanto, la respuesta sería no. No pretendo ser famosa sino divertirme escribiendo, visibilizar muchos temas con los que me siento comprometida y conocerme mejor. Si en un futuro puedo crear con los lectores espacios de conversación y reflexión tras la lectura, sería fantástico.

Tu nueva novela es Olivas en la arena. ¿Qué nos puedes contar de ella?  

Es una novela de ficción contemporánea, ambientada entre Ibiza y Formentera. Es una historia sobre la familia, la identidad, el sentido de pertenencia y esos momentos de la vida en los que todo puede cambiar.

El mar es un personaje más de la historia.

Puedo deciros que hay secretos, conexiones inesperadas y un pasado que poco a poco sale a la luz… pero prefiero no contaros demasiado. Creo que es una de esas historias que es mejor descubrir poco a poco.

¿Qué tiene Olivas en la arena para que podamos considerarla una obra diferente a otras del mismo estilo?  

Cada obra tiene algo especial. Yo solo os puedo decir que para mí Olivas en la arena tiene alma, sensibilidad y mucho respeto.

Es una novela fresca, divertida, que te mantiene en vilo y ofrece una mirada distinta sobre nosotros y aquello que nos rodea. Las islas le dan el toque final de luz y color.

¿Y qué tiene esta novela de ti?

Pues, muchísimo. Soy amante del mar y la naturaleza. Ibiza y Formentera son islas que visito desde hace muchos años y nunca dejan de sorprenderme. Sus aguas, su vegetación, su gente y la energía que transmiten son indescriptibles. Es un paraíso que no me gustaría perder.

También hace un guiño a diferentes temas, personas y situaciones que requieren nuestra concienciación y que muchas veces no vemos ni valoramos. Todo ello merece nuestra empatía, admiración, respeto y cuidado.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de tus escritos?

Espero que mis historias despierten la curiosidad y sensibilidad del lector a través de los personajes y que, de alguna manera, le aporten algo. Que desconecte, disfrute y deje atrás por un momento toda la negatividad que nos rodea y viaje a unas islas preciosas para vivir y descubrir otras vidas durante un tiempo.

© Alicia Fayos Francés.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Bueno, ahora mismo estoy centrada en darle alas a Olivas en la arena y que poco a poco encuentre su camino. Me encantaría acercarla a los lectores, tanto nacionales como internacionales a través de lugares originales y generosos como vuestro blog: La Orilla de las Letras, clubs de lectura y otras iniciativas que permitan compartir la historia y los temas que hay detrás de ella.

Y, al mismo tiempo, tengo varias ideas para una próxima novela rondando por mi cabeza. No sé si acabará convirtiéndose en una nueva historia, ni cuándo. No tengo prisa, prefiero disfrutar de este momento al máximo.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Sí, primero de todo agradeceros este espacio y la labor tan importante que estáis haciendo de difusión de novelas a través de vuestro blog.

A veces, la palabra escritor parece tan grande que nos hace sentir pequeños a su lado. Compartir un libro puede dar la impresión de que estás intentando vender o presumir de él, cuando lo único que realmente quieres es compartir y que se lea algo que ha surgido de lo más profundo e íntimo de ti.

También, me gustaría agradecer al lector de esta entrevista su tiempo y curiosidad. Espero que sea la primera de más entrevistas, ha sido una experiencia muy especial. Gracias.

Muchas gracias, Alicia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a todos vosotros, seguidores del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

jueves, 20 de agosto de 2026

Entrevista: VICTORIA CÁCERES

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

en el blog mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido Victoria Cáceres. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Leo y escribo desde que era niña, entonces me sentía ya a gusto al escribir poemas y relatos y, con el correr del tiempo, empecé a dedicar más y más de mi tiempo libre a escribir. Las historias de ficción empezaron a tener más personajes, planeamiento y largo, eran los ´80 y no había internet ni redes sociales, y se convirtió en el lugar para saciar mi curiosidad y verter mi imaginación, aunque nadie lo leyera.

Tras la escuela, me gradué de Licenciada en Letras en Universidad de Buenos Aires. En esa época, estudiar Letras era una actividad académica, y no salías escritor sino crítico literario. Por lo que casi no escribí ficción en todo ese periodo. Cuando terminé, tuve que elegir entre seguir mi trayectoria como investigadora académica o volver a escribir mis propias historias y esto es lo que hice.

Es una decisión de la que nunca me arrepentí y ya entonces esta pasión se tornó en oficio. 

© Victoria Cáceres.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Decididamente, mis primeras lecturas de niña, tanto los clásicos para niños como autores que mi papá, amante de la lectura, me acercaba: Emilio Salgari, Mark Twain, Julio Verne, ciencia ficción y literatura fantástica. Me inculcaron la curiosidad y la sed de aventura que me impulsaron no sólo en mis escritos.

En la universidad leí de todo, pero lo que me apasionó más era la literatura latinoamericana y, en especial, la argentina. En los ´90 y con la vuelta de la democracia plena, leí a García Márquez, José Donoso, Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Vargas Llosa, Borges, Cortázar, a los escritores de Florida y de Boedo de las vanguardias porteñas, y, por mi cuenta, literatura menos formal, como los surrealistas franceses.

Luego de la universidad, pude viajar y traerme libros de escritores europeos y norteamericanos, y descubrí a mi role model, Virginia Woolf, cuyos Diarios y Un cuarto propio me enseñaron el oficio de cómo ser una escritora completa.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

De lo contemporáneo, uno de mis grandes hallazgos es el escritor rumano Mircea Cartarescu, sus novelas Solenoide y la Trilogía Cegador son obras maestras, con un estilo fluido e íntimo y una ficción abierta a lo real y lo surreal. Hay otros escritores que también me gustan, como el norteamericano Don Delillo, el inglés Julian Barnes, el sudafricano JM Coetzee, los españoles Javier Marías y Enrique Vila-Matas, la india Jhumpa Lahiri y también leo mucho escritores de hace un siglo o medio siglo. Es un experimento sobre cuánto puedo entender de otros momentos históricos.

¿Cómo compaginas tu vida fuera de las letras con la escritura?  

Como la literatura difícilmente te de un salario, trabajo de profesora de idiomas, inglés y español, que me gusta mucho. Con el tiempo, tuve que sacrificar el hacer sociales para poder tener tiempo para escribir, y esto es lo que hago hoy. Trabajar durante la semana y escribir en el fin de semana.

Mucha gente dice que no tiene tiempo para leer o escribir. Yo creo que eso se arregla con prioridades.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Caótico. Con la llegada de AI, es imposible saber qué pasara con los humanos que escribimos. No hay leyes que nos defiendan, y las editoriales y librerías no dudan en publicar libros escritos, traducidos y corregidos por AI. El dueño de Barnes and Noble, esa gran cadena de librerías de USA, dijo en una entrevista que, mientras venda, no le preocupa que los textos sean escritos por AI o por humanos.

Si tuvieras que elegir entre relato, novela y ensayo, ¿con cuál te quedarías? 

Sin dudarlo, con la novela. He escrito cuentos y ensayos, pero amo escribir novelas porque es la construcción en detalle de un mundo que no existía, en donde siento que “vivo” durante varios años, donde veo cómo mis palabras construyen lugares, personajes, dilemas, que luego se independizan y tienen vida propia.

Tienes un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has publicado?  

La novela que más lectores conquistó es El corazón cansado. Quise hacer un experimento y la escribí toda en diálogo, pero sin poner quién hablaba, o sea, los lectores tienen que prestar mucha atención para entender qué está pasando. Pero mi favorita es Doméstico banal, una novela donde hablo con crudeza de la ciudad, las obsesiones de las mujeres y de la soledad. Me costó publicarla porque es muy “raw” y tiene escenas sexuales y de violencia con mucho detalle, pero creo que es lo más cercano a cómo me siento en mi generación y mi ciudad, Buenos Aires, de todo lo que escribí.

Tu última novela publicada es Barrio inglés. ¿Qué ha supuesto publicarla en España?

Fue una ilusión cumplida y tanto la edición como el libro fueron una experiencia exitosa. Lamentablemente, la editorial no hace demasiada promoción, y el libro físico no está siempre en librerías, sino que hay que encargarlo. Al estar a la distancia, yo no puedo hacer mucho, porque allá no soy conocida, y más que enviar mensajes a mi editor, no me quedan opciones. Esto me desencanta mucho porque no entiendo por qué las pequeñas editoriales publican autores y después no les dan visibilidad, cuando ellos se quedan con la mayor parte de las ventas.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?  

Es una novela urbana, trata de los secretos que los que nacimos y vivimos en Buenos Aires sabemos, y de cómo vivir en una ciudad grande, que en los últimos años se ha llenado de turistas, es una lucha entre el anonimato y el peligro. Con sus falencias, amo mi ciudad y tengo una vida de explorarla y en esta novela, también en otras, la ciudad es una protagonista más, y me encanta mostrarle al mundo lo que yo veo en ella.

¿Qué tiene Barrio inglés de ti?

De todo. Mi relación de amor-odio con mi ciudad. Mi interés por la arquitectura. La relación entre las personas y las casas donde viven. Los trabajos o proyectos en los que decidimos formar parte sin saber exactamente a quién estamos beneficiando o dañando. La sensación de que en toda urbe hay mil circuitos secretos por descubrir todo el tiempo.

Y mi personaje encarna ese correr hacia el futuro que tengo, no poder mirar atrás, no poder estar en el momento, sólo curiosidad por saber qué sigue.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de tus escritos?

Me encantaría que aprendan lo que yo aprendo de cada libro que leo. Que los libros son ese invento maravilloso que te permite meterte en la cabeza de otra persona y por un tiempo, saber qué ve, qué siente, cómo es su época, su cultura. Dialogar con gente del pasado, del presente, de todas las nacionalidades y edades. Siempre se aprende algo. 

© Victoria Cáceres.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

En este momento estoy viendo cómo publicar un ensayo autobiográfico sobre mi vida de escritora y la última novela que terminé. Y ya comencé mi libro número 13. Se trata de una mujer que luego de trabajar como detective privada durante años, entra a trabajar al Gobierno de la Ciudad como Inspectora de AI, le asignan una de las Comunas en que está dividida Buenos Aires, y al hacer su trabajo, descubre lo que sucede debajo de la superficie de la ciudad. Recién estoy empezando, pero dedico mucho tiempo a investigar sobre lo que escribo y esta vez quise enfocarme en Buenos Aires desde antes de ser “fundada” por los españoles y me fascina todo lo que estoy descubriendo.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Claro. En primer lugar, agradecer por esta oportunidad de llegar a lectores y escritores. Y luego, decir a todos los escritores de cualquier edad que sigan escribiendo sin importar los lectores o el apoyo de los que los rodean. Escribir es un oficio solitario. La gente no te pregunta “¿Cómo va tu novela?” o “¿Y qué estás escribiendo ahora?” porque creen que esto es un hobby, y para muchos es nuestra gran pasión. Si les falta inspiración, lean y lleven un diario personal; si tienen inspiración, escriban, sin pensar en los lectores o el marketing. Todo eso tendrá su cauce, pero no se puede ser escritor sin escribir.

Muchas gracias, Victoria, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

lunes, 17 de agosto de 2026

Entrevista: NATALA GÓMEZ DEL POZUELO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

comenzamos una nueva semana con la entrevista que nos ha concedido la autora Natalia Gómez del Pozuelo, la cual podéis leer a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Creo que mucho antes de saber que quería dedicarme a escribir.

Cuando era adolescente nos trasladamos a Bélgica con mi familia y sentí la necesidad de escribir cartas a mis amigos para no sentirme sola y aislada del grupo. Escribía y recibía una cantidad enorme; algún mes llegaron a cincuenta. Curiosamente, acabé siendo la que mejor conocía las corrientes profundas de la panda, porque por escrito las personas se soltaban más.

Aquellas cartas fueron el germen de mi escritura. Tal vez por eso, tantos años después, mi principal comunicación con los lectores sigue siendo epistolar, a través de una newsletter que envío cada semana. Y tal vez por eso también soy mejor narradora que inventora: me interesa mucho observar lo que sucede y encontrar una forma, a la vez cruda y tierna, de contarlo. 

©Natalia Gómez del Pozuelo.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Lo que uno lee al principio de la vida tiene una gran influencia en la propia mirada y la propia voz.

De pequeña leí a los clásicos españoles en el colegio (El lazarillo de Tormes, La celestina…)

Durante el periodo que viví fuera de España, tuve la suerte de encontrarme con profesores que amaban profundamente la literatura.

En un colegio de habla inglesa, un profesor me puso en contacto con Homero, Shakespeare, Twain, las Brontë… Había una biblioteca espectacular y yo iba cada semana a por nuevos libros. Si nos pedía leer La Odisea, yo leía también La Ilíada; si tocaba El rey Lear, aprovechaba para leer Romeo y Julieta. Esa voracidad lectora hizo que dominara el idioma muy deprisa, casi por ósmosis.

Cuando por fin me sentía cómoda en inglés, me cambiaron a un colegio belga francófono y vuelta a empezar: Flaubert, Balzac, Camus, Sartre, Beauvoir, Proust… Allí tuve otra profesora de literatura que me llegó al alma.

Con el tiempo entendí que al aprender un idioma no incorporas solo palabras: incorporas una cultura, una forma de pensar, incluso una manera distinta de mover la boca. Yo notaba que mi personalidad cambiaba dependiendo del idioma que utilizaba.

Más adelante viví en Colombia y leí a los escritores latinoamericanos….

En gran medida he ido adaptando la lectura a mis circunstancias.

Ahora me atrae especialmente leer a mujeres. Después de décadas identificándome (por fuerza) con personajes masculinos, me interesa muchísimo descubrir cómo contamos el mundo nosotras.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Acabo de terminar dos libros muy diferentes: Una trenza de hierba sagrada, de Robin Wall Kimmerer, y el libro de Gisèle Pelicot.

Recomendaría los dos al cien por cien. Una trenza de hierba sagrada me ha interesado especialmente por esa manera de desmontar la separación entre seres humanos y naturaleza, algo que está muy presente también en mi escritura.

El de Gisèle Pelicot me ha gustado muchísimo porque no es nada sensacionalista y narra los hechos desde un lugar alejadísimo al de la víctima, lo que le da una fuerza mayor. Me parece importante lo que pone delante de nuestros ojos sobre la violencia sexual, el consentimiento y aquello que la sociedad ha aprendido a no mirar.

¿Y a qué te dedicas cuando no estás escribiendo?

A caminar por el monte, cocinar, limpiar, cuidar el huerto… Para escribir necesito mucho tiempo de soledad pero también me gusta mucho pasar tiempo con mis afectos.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

La verdad es que no lo sigo demasiado como “panorama”. Llego a los libros por recomendación, ya sea de una persona —tengo un par de amigas con muy buen gusto y criterio— o a través de otros libros: una referencia, una cita, un/a autor/a que menciona a otro/a...

Supongo que mi mapa literario se construye más así, por conexiones, que siguiendo novedades o listas de éxitos.

Si tuvieras que elegir entre ensayo, novela y autoficción, ¿con cuál te quedarías?

Para leer, con cualquiera de los tres. Para escribir me cuesta mucho elegir porque tiendo precisamente a bailar entre géneros. Varios de mis libros son difícilmente clasificables y eso me gusta.

A veces necesito la libertad de la novela, otras la reflexión del ensayo y otras partir de la experiencia vivida para llevarla a otro lugar. No me interesa demasiado decidir de antemano en qué casilla tiene que entrar un texto.

Tienes un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has publicado?

El código del garbanzo es uno de esos libros difíciles de clasificar: un ensayo novelado o un “cuentito filosófico”, como lo describió una amiga. Y además de un libro es un juego con el lector. Trata sobre lo femenino y lo masculino, un tema que me ha acompañado durante muchos años.

Con Últimas conversaciones con la tía Flor creo que encontré mi voz narrativa. Es probablemente mi texto más íntimo y tiene para mí un lugar especial.

Y ahora está La mirada del corzo, que recoge muchos temas que venía explorando desde hacía años: la autonomía emocional, la naturaleza, el amor, nuestra forma de mirar y los automatismos que condicionan nuestras relaciones.

La mirada del corzo es tu última obra publicada. ¿Cómo surgió la idea de escribirla?

En realidad, el libro no nació como un libro; nació como un viaje.

Tenía desde hacía tiempo una pulsión muy fuerte: salir andando desde la puerta de mi casa, sin etapas ni un destino cerrado, y caminar hacia dónde me llevara la vida. Quería saber qué sucedía si reducía durante unas semanas la vida a lo imprescindible.

Decidí contar el viaje a diario a los lectores de mi newsletter y ,al compartir el proyecto, aquel viaje que hasta entonces solo existía en mi cabeza, se volvió real. Ya no había vuelta atrás.

Durante el camino escribía deprisa, casi de manera anecdótica, porque tenía que caminar, buscar agua, comida, un sitio donde dormir... Pero por debajo se estaban gestando otros textos. Al regresar sentí que necesitaba seguir escribiendo.

Y entonces apareció otra historia que no había previsto: la relación con un hombre al que había conocido durante el viaje. Ahí comprendí que el verdadero libro no iba a ser solamente el relato de una caminata.

¿Qué nos puedes contar de ella?

La mirada del corzo empieza con una mujer de cincuenta y cinco años que sale andando desde su casa hacia Francia sin saber exactamente hasta dónde llegará. Lleva una mochila de diez kilos, duerme muchas noches en el monte y atraviesa la España menos poblada.

Durante ese viaje sucede algo que no esperaba: cuanto más sola está, menos sola se siente. La relación con el entorno, con los animales, las plantas y las personas que va encontrando se intensifica.

Después aparece un hombre y emprenden juntos otro viaje, esta vez en bicicleta. Y sucede algo paradójico: lo que aparentemente debía ser un viaje acompañada empieza a vivirlo en soledad.

Creo que ahí está el corazón de la novela. No tanto en la relación en sí, sino en lo que nos sucede cuando entra el amor —o la expectativa del amor— y empezamos, casi sin darnos cuenta, a mirar con los ojos del otro.

¿Qué crees que diferencia a La mirada del corzo de historias similares?

No he leído una historia que se parezca mucho.

La primera parte puede emparentarse con la literatura de viajes a pie como los de Thoreau o Le Breton, o con libros en los que caminar permite mirar el territorio y mirarse a una misma, como Salvaje de Sheryl Strayed. Pero después el libro se desplaza hacia otro lugar.

No es una novela romántica ni una historia de desamor. Me interesaba observar algo mucho menos espectacular: los pequeños automatismos que aparecen cuando dos personas empiezan a relacionarse y cómo una mujer que se siente autónoma y libre puede comenzar a modificar su mirada sin apenas darse cuenta.

La antropóloga Mari Luz Esteban dijo algo sobre el libro que me gustó mucho: que parecía una etnografía de las relaciones amorosas. Creo que describe bastante bien la segunda parte. Observo la relación casi como si estuviera haciendo trabajo de campo conmigo misma.

¿Qué esperas que los lectores aprendan tras la lectura de este libro?

Nada en concreto. El libro propone preguntas, no respuestas.

No me interesa decirle al lector cómo tiene que amar, vivir o relacionarse. Me interesa que observe sus propios mecanismos.

Y, por lo que me están contando algunos lectores, eso está sucediendo. La escritora María Acaso, por ejemplo, decía que el libro le había hecho pensar en cuánto piloto automático tenemos instalado y hasta qué punto condiciona nuestra vida. Y otro lector, Alessandro, escribió que la novela le había llevado a preguntarse cuánto interpretamos a los demás desde nuestras propias creencias, miedos y expectativas.

Eso me interesa mucho más que transmitir un aprendizaje concreto: que cada lector cierre el libro con preguntas distintas de las que tenía cuando lo abrió. 

©Natalia Gómez del Pozuelo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Acabo de empezar un nuevo texto y estoy chisporroteante de creatividad.

Todavía no quiero hablar mucho sobre él, pero sí puedo contar que he elegido un punto de vista muy curioso para la narradora. Es difícil y, precisamente por eso, me interesa.

Me suelo pasar tres o cuatro años con cada libro, así que necesito que la propuesta me produzca curiosidad durante mucho tiempo. De momento me estoy divirtiendo, que es una buena señal.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Como escritora, me interesa mucho observar qué va a suceder con la inteligencia artificial y la literatura. No tanto entrar en la discusión de si una máquina puede o no escribir una novela, sino ver qué nos obliga a preguntarnos sobre la escritura humana.

Durante mucho tiempo hemos dado valor a determinadas capacidades porque eran exclusivamente nuestras. Cuando una máquina empieza a hacer algunas de ellas razonablemente bien, la pregunta cambia: ¿qué buscamos cuando leemos?

Yo sospecho que tendrá cada vez más valor aquello que nace de una mirada particular, de una experiencia, de un cuerpo que ha vivido, de una contradicción que no está resuelta. Quizá la IA nos obligue a preguntarnos qué hay verdaderamente nuestro en lo que escribimos. Y esa pregunta me parece apasionante.

Muchas gracias, Natalia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva