domingo, 19 de julio de 2026

Entrevista: VERÓNICA CRIADO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos a este domingo de julio con la entrevista que nos ha concedido la autora Verónica Criado. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Nunca me planteé escribir un libro. Empecé a escribir para poner orden al caos que tenía en la cabeza. Estaba viviendo una situación muy difícil y necesitaba sacar todos esos pensamientos y emociones que no dejaban de dar vueltas en mi mente.

Al principio solo era una forma de desahogarme, pero un día me di cuenta de que, casi sin buscarlo, llevaba cerca de veinte capítulos escritos. Fue entonces cuando entendí que aquello ya no era solo una terapia personal. Había descubierto que disfrutaba convirtiendo mis emociones en palabras y mis recuerdos en historias.

Creo que fue en ese momento cuando la escritura dejó de ser un simple desahogo y se convirtió en una parte importante de mí.

© Verónica Criado.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Mis gustos literarios son bastante amplios y creo que eso también se refleja en mi forma de escribir. Una de las biografías que más me ha marcado es la de Isadora Duncan, que leí con dieciséis o diecisiete años. Curiosamente, recuerdo perfectamente lo mucho que me impactó, aunque después de tantos años ya no recuerdo quién era su autor.

También disfruto mucho de los clásicos, especialmente Jane Austen. Orgullo y prejuicio me parece una novela extraordinaria. Me apasiona la novela histórica, con títulos como Los pilares de la Tierra, de Ken Follett, o La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Y otro libro que siempre recomiendo es El cuento número trece, de Diane Setterfield, porque consiguió atraparme desde la primera página.

Si tuviera que decir qué tienen en común todas esas lecturas, diría que son historias con personajes muy humanos y con una gran carga emocional. Al final, eso es también lo que intento transmitir cuando escribo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo la última novela de la saga Los Bridgerton, de Julia Quinn. Me encanta la serie y mi marido me regaló la colección completa, así que poco a poco la he ido disfrutando.

Si soy sincera, este último libro me está costando bastante. Es verdad que voy con menos tiempo para leer porque estoy muy centrada en escribir, pero creo que no está al nivel de los anteriores y, personalmente, no sería el primero que recomendaría.

Eso sí, si os gustan las novelas románticas de época, la saga en general me parece una apuesta segura. Siempre intento leer un rato antes de dormir y creo que encontrar un buen libro para terminar el día es uno de esos pequeños placeres que nunca deberían perderse.

¿Cómo compaginas tus tareas fuera del mundo de las letras con la escritura?

No siempre es fácil. Trabajo fuera del mundo literario y, como la mayoría de las personas, tengo responsabilidades, una casa, animales, familia y una vida que atender. No dispongo de jornadas enteras para escribir, así que he aprendido a aprovechar los pequeños momentos que encuentro.

No espero a que llegue la inspiración perfecta. Si tengo una hora, escribo una hora; si tengo veinte minutos, aprovecho esos veinte minutos. Al final, un libro no se escribe en un fin de semana, sino siendo constante durante mucho tiempo.

También he aprendido que escribir no siempre significa estar delante del ordenador. Muchas veces una idea nace mientras trabajo, doy un paseo o conduzco. Después solo queda sentarse y darle forma.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que hoy en día publicar un libro es mucho más accesible que hace unos años. Existen muchas plataformas que te permiten autopublicar con una inversión muy baja. Eso sí, nadie te libra del dolor de cabeza que supone aprender todo el proceso… (ríe).

Lo realmente difícil no es publicar, sino conseguir que los lectores te encuentren. Y todavía más complicado es lograr que vuelvan a leerte. Cuando nadie conoce tu nombre, no basta con escribir; también tienes que aprender sobre redes sociales, marketing y analizar estadísticas para entender qué funciona y qué no. Y aun así, que la gente te conozca no significa que vaya a comprar tu libro.

Respecto a las editoriales, prefiero ser honesta: ni siquiera he intentado publicar con una, así que no puedo opinar desde la experiencia.

¿Y si cambiaría algo del mundo editorial? Sinceramente, todavía no me siento con autoridad para responder a esa pregunta. Acabo de empezar este camino y creo que aún me queda muchísimo por descubrir antes de emitir una opinión fundamentada.

¿Por qué escribir literatura autobiográfica?

Como he comentado antes, todo empezó por un motivo muy distinto a la literatura. Una amiga, que estudiaba Psicología, me recomendó escribir como una forma de afrontar el duelo por la muerte de mi padre y de mi perra Isis. En aquel momento no tenía ninguna intención de escribir un libro; simplemente necesitaba poner orden a todo lo que estaba sintiendo.

Con el paso de los días me di cuenta de que lo que estaba escribiendo era, en realidad, una parte de mi vida. Y entonces apareció otro propósito: quería dejar un legado de mi padre, algo que el tiempo no pudiera borrar.

Por eso escribo literatura autobiográfica. No fue un estilo que eligiera de forma consciente; fue el estilo el que me eligió a mí. Mi historia era la única que necesitaba contar en ese momento.

Creo que las historias reales tienen una fuerza especial porque nacen de emociones que ya han sido vividas. Mi intención nunca ha sido escribir para impresionar, sino escribir con la mayor honestidad posible.

¿En qué momento supiste que tenías que escribir El día que dejé de ser niña?

Hubo un momento muy concreto. Hacía aproximadamente un mes y medio que había muerto mi padre y, desde entonces, no había soñado con él ni una sola vez. Un día, dentro de todo el dolor que estaba viviendo, me encontraba relativamente tranquila. La medicación para la ansiedad me dejó muy adormilada y me quedé medio dormida en el sofá.

De repente, cerré los ojos y vi a mi padre en Villa Bonsái. Creo que estaba hablando con mi madre. Sus movimientos, su voz… todo era tan real que me desperté sobresaltada. Fue una experiencia tan intensa que me provocó un ataque de ansiedad.

Cuando conseguí tranquilizarme, me senté a escribir. Y fue en ese momento cuando supe que El día que dejé de ser niña tenía que existir. Ya no importaba si algún día lo leía mucha gente o solo unas pocas personas. Lo importante era que la historia de mi padre no desapareciera con el paso del tiempo.

Quería que quien abriera ese libro conociera a Marcelino. No solo al hombre que pasó sus últimos días en un hospital, sino al padre, al marido, al trabajador, al soñador, al hombre que me enseñó a conducir y que llenó de bonsáis una parcela llamada Villa Bonsái. Quería que, para quienes lo leyeran, mi padre nunca fuera solo una enfermedad.

¿Qué ha supuesto para ti publicar este libro?

Publicar este libro ha supuesto exponerme al mundo. Ha sido abrirme en canal y mostrar cómo de vulnerable me sentí en uno de los momentos más difíciles de mi vida. No ha sido fácil, porque escribir sobre uno mismo también significa aceptar que los demás conozcan partes de ti que normalmente permanecen en la intimidad.

Todo ello ha venido acompañado de mezcla muy extraña de sentimientos. Por un lado, orgullo por haber sido capaz de terminar un proyecto que jamás imaginé que escribiría. Por otro, miedo, porque siempre existe el vértigo de compartir algo tan personal.

Pero, por encima de todo, este libro ha sido mi forma de rendir homenaje al hombre que fue Marcelino. Si dentro de muchos años alguien abre sus páginas y puede conocer una pequeña parte de quién era mi padre, sentiré que, a pesar de todo, conseguí que una parte de él permaneciera para siempre.

¿Qué nos puedes contar de El día que dejé de ser niña?

El día que dejé de ser niña es un libro que nace del duelo, pero no habla solo de la muerte. Habla de la vida de un hombre corriente llamado Marcelino, de la relación entre un padre y una hija y de cómo una pérdida puede cambiarte para siempre.

A través de sus páginas comparto el proceso que viví durante la enfermedad de mi padre, la ansiedad, el miedo y la sensación de que mi mundo se desmoronaba. Pero también hay recuerdos, momentos felices, anécdotas y pequeñas historias que construyen a la persona que él fue.

No pretendía escribir un libro sobre la enfermedad, sino sobre el hombre que existía mucho antes de ella. Me gustaría que quien lo lea pueda emocionarse, recordar a las personas que quiere y, al cerrar la última página, sienta que también ha conocido un poco a Marcelino.

¿Hay algo que te ha faltado contar en esta obra?

Sí. Creo que siempre quedan cosas por contar. Cuando escribes sobre tu propia vida es imposible recoger cada recuerdo, cada conversación o cada emoción tal y como la viviste. Hubo momentos que decidí no incluir porque no aportaban a la historia y otros que, simplemente, no estaba preparada para escribir.

Además, el duelo cambia con el tiempo. Hay recuerdos que cobran sentido meses después y emociones que solo entiendes cuando has avanzado un poco en el camino. Si volviera a escribir el libro dentro de diez años, probablemente sería diferente.

Pero no porque este esté incompleto, sino porque yo ya no sería la misma persona. Este libro refleja con honestidad quién era en aquel momento y cómo viví aquella etapa de mi vida. Y creo que eso también forma parte de su verdad.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de El día que dejé de ser niña?

No creo que los libros estén para dar lecciones, y mucho menos este. Nunca he pretendido escribir un libro de autoayuda, porque no me siento quién para decirle a nadie cómo debe vivir un duelo o afrontar una pérdida. Cada persona tiene su propia historia y su propia manera de seguir adelante.

Si tuviera que desear algo, me gustaría que quien lo lea recuerde la importancia de aprovechar el tiempo con las personas que quiere. A veces creemos que siempre habrá otra conversación, otra comida en familia o una llamada más, hasta que un día descubrimos que no es así.

También espero que quien esté pasando por un momento difícil pueda sentirse acompañado. No porque yo tenga respuestas, sino porque quizá encuentre en mis palabras a alguien que también sintió miedo, tristeza, rabia o incertidumbre. A veces, saber que no eres el único ya es un pequeño consuelo.

Y, sobre todo, me gustaría que, al cerrar el libro, los lectores no recordaran solo mi historia, sino también a las personas que han marcado la suya. Porque este libro habla de mi padre, pero el amor, la pérdida y los recuerdos son algo que todos compartimos.


 © Verónica Criado.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

La verdad es que nunca imaginé descubrir una pasión por la escritura, pero ahora mismo tengo varios proyectos en marcha.

Estoy trabajando en mi segunda novela, Éramos felices… a ratos, una historia autobiográfica muy diferente a la primera. En ella hablo de las relaciones tóxicas, pero desde un enfoque en el que también hay espacio para el humor, la ironía y la capacidad de reírse de una misma, incluso al recordar momentos difíciles.

Además, ya estoy investigando y escribiendo un tercer libro, El hombre de General Mola, 12, un proyecto que nace de la investigación sobre la historia de mi familia paterna. Es una novela en la que conviven hechos reales con elementos de ficción, porque hay preguntas que los documentos pueden responder y otras que solo la imaginación puede intentar reconstruir. Mi intención no es cambiar la realidad, sino dar vida a una historia que, en muchos aspectos, quedó incompleta.

Ahora mismo mi prioridad es que El día que dejé de ser niña encuentre a sus lectores, pero tengo claro que la escritura ha llegado a mi vida para quedarse y estoy deseando seguir contando historias.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente me gustaría dar las gracias a todas las personas que han dedicado un momento de su tiempo a leer esta entrevista y, por supuesto, a quienes decidan darle una oportunidad a El día que dejé de ser niña.

También quiero agradecer a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que me han acompañado durante este camino. Escribir este libro ha sido un viaje muy personal, pero nunca habría podido recorrerlo sola.

Y, si alguien que esté leyendo estas líneas está pasando por un momento difícil, solo espero que nunca pierda la esperanza. A veces la vida nos rompe por completo, pero incluso en esos momentos somos capaces de descubrir partes de nosotros que no sabíamos que existían. Yo descubrí la escritura cuando más la necesitaba. Nunca imaginé que acabaría escribiendo un libro, y mucho menos que algún día estaría compartiendo mi historia con los lectores.

Muchas gracias, Verónica, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Lamentamos muchísimo tus pérdidas. Asimismo, esperamos que tu faceta como escritora te resulte siempre enriquecedora.

Y vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


lunes, 13 de julio de 2026

Reseña: UN CRUSH SECRETO, de Lisa Williamson y Jess Bradley

 


Pasar del colegio al instituto puede suponer un problema para muchos preadolescentes. Para otros, en cambio, no lo es en absoluto. Me refiero a esas personas que siempre han tenido claro quiénes son y nunca han pensado en encajar. Pero, ¿y si de pronto ocurriera algo que hiciera que una de estas personas se planteara transformarse por completo? Algo como enamorarse de un chico que no se fija en ella, tal y como le sucede a Astrid en Un crush secreto, el tercer volumen de la saga del Instituto Bigg de Lisa Williamson y Jess Bradley del que hablaremos a continuación.

A Astrid le encanta leer, escribir historias de fantasía y no le importa en absoluto lo que la gente diga de su pelo o su ropa. A mitad de curso, sin embargo, se encuentra ante dos desafíos: escribir un relato para un concurso literario y hacer que Teddy, el chico nuevo, se fije en ella. ¿Será que tiene que cambiar para encajar en el grupo y ser así más atractiva para su crush?

Astrid, la protagonista y narradora de esta más que interesante novela juvenil, es una chica que nunca ha estado interesada en hacer lo que el resto por encajar en el grupo. Hija de padres divorciados y con un hermano del segundo matrimonio de su madre, no tiene problema en ir de la casa de su padre a la de su madre y viceversa cada vez que le toca. Creativa, amable, amigable y risueña, nuestra chica sueña con convertirse en una escritora famosa, como la autora de sus libros favoritos, T.S. McCloud.

Astrid, a diferencia de otros chicos del Instituto Bigg, no está especialmente interesada en eso de hacerse mayor. Sin embargo, en este curso se encontrara ante dos retos: conseguir ganar un concurso literario y hacer que Teddy, el nuevo, se fije en ella. Como ya podréis haber imaginado, es bastante probable que nuestra chica haya de enfrentarse a los temidos fracasos. ¿Cómo los encajará?

He de admitir que estoy encantada con la saga del Instituto Bigg. Como ya me pasara con Mejores amigas forever y Doble drama, Un crush secreto me ha parecido una estupenda novela dirigida a un público lector de entre 9 y 11 años, si bien también la he encontrado muy disfrutable a mis 47. Este libro trata temas como los retos a los que nos vamos enfrentando conforme nos vamos haciendo mayores, el saber enfrentarse al fracaso, el valor de la amistad y la familia, los primeros amores y la importancia de ser siempre nosotros mismos a pesar de lo que piensen los demás. Se trata, por tanto, de un fantástico libro con el que aprender valores y a gestionar situaciones del día a día de los jóvenes, pero también pasar un rato la más de divertido.

Cristina Monteoliva

 

domingo, 12 de julio de 2026

Reseña: CON AMOR Y SORDIDEZ, de Jaume Palau Banús

 



Hay autores capaces de crear sus propios mundos. Mundos, complejos, inquietantes: tan absorbentes, que el que se enfrenta a ellos se ve incapaz de no verse arrastrados por su corriente. De esto sabe bastante Jaume Palau Banús, cuya nueva y atrayente antología de cuentos, Con amor y sordidez, reseñaremos a continuación.

Con amor y sordidez es un volumen compuesto por un total de veintisiete textos, entre microrrelatos y relatos más o menos extensos, cuyos personajes se mueven en un mundo en el que el amor y el cariño se ven continuamente fagocitados por lo lúgubre, lo oscuro: la sordidez.

En el universo de este libro, nos encontramos con mujeres que renuncian a sus hijos por amor; obsolescencias programadas; oficinistas con grandes y pequeños sueños; el paso del entusiasmo de la juventud a la decrepitud de la vejez; bromas pesadas; imperfectas relaciones de pareja; pescadores y capitanes de barco que navegan en un mar de desesperanza; personajes que rumian añoranza, tristeza, pura nostalgia; numerosos bares en los que ahogar las penas; momentos en los que perder la noción del tiempo; lecturas estimulantes y desgracias evitables.  

Con una prosa clara y concisa, no exenta de ciertas dosis de ironía y sarcasmo, Palau Banús nos habla en sus textos de hombres indignos de llamarse tales, mujeres infelices con lo que les ha tocado vivir, niños perdidos, personas sin hogar, parejas que enfrenta la noche hasta perderse en ella, santos y otros que no lo son tanto. En definitiva, en este libro vamos a encontrar una interesante galería de personajes cuyo ecosistema natural es la derrota.

Con amor y sordidez, diremos finalmente, un volumen tan variado como sólido, un libro cargado de historias que se mueven en un mundo particular que, a veces, nos recuerda al nuestro y nos hace pensar en nuestra propia existencia. Esta obra ha sido realizada para no dejar indiferente al lector. La cuestión es: ¿le ganará por una vez el amor a la sordidez? Tendrás que leer estos relatos para saberlo.

Cristina Monteoliva

sábado, 11 de julio de 2026

Reseña: UN LUGAR SIN AYERES NI MAÑANAS, de Marta Moral Alonso

 


Si algo he aprendido con los años, es que lo único que tenemos es el momento presente. Pensar en el futuro y mirar al pasado, sin embargo, es inevitable. Tanto, y tan doloroso puede ser, que a veces desearíamos borrar nuestra memoria y dejar de tener la capacidad de mirar hacia adelante. De esto y mucho más va Un lugar sin ayeres ni mañanas, el estupendo libro de relatos de Marta Moral Alonso del que hoy os hablaré.

Un lugar sin ayeres y mañanas es un volumen compuesto por un total de nueve relatos de extensión variable que debe su nombre a uno de los textos que encontraremos en el volumen. Los otros títulos que encontraremos son: Polvo por las esquinas, Un funeral laico, No lloréis por mí, Anatomía de un tulipán herido, Tres horas con linda, Segunda oportunidad, Consecuencias y Sinestesia.

Podría decirse que el volumen consta de la solidez que le da el tema que se repite una y otra vez en sus historias: la pérdida. Así, la mayoría de sus protagonistas, casi siempre mujeres, han de enfrentarse a la desaparición de una tía, una hermana, una hija o una mascota muy querida, lo que en numerosas ocasiones las conduce, a través del miedo y la obsesión, a la pérdida de la estabilidad emocional, incluso, la cordura. Las menos de las veces, lo que desaparece por el camino es un trabajo, la salud una relación real o fantástica o el control sobre su mundo.

Otro punto fuerte a señalar de este libro es la propia naturaleza de los personajes, siempre cercanos; seres vulnerables a la par que resolutivos con los que el lector puede llegar a empatizar totalmente.

Las situaciones comienzan como cotidianas para, poco a poco, volverse cada vez más peculiares, hasta llegar, en ocasiones, a la angustia. El lector las vivirá como un desafío propio, y de seguro, se encontrará dándole vueltas a la trama tras la lectura.

Misteriosas llamadas de teléfono, funerales por seres que fueron o no reales, objetos que recuerdan a personas que ya no están, mujeres que no pueden tener una relación que no autosaboteen, hombres que se enamoran de un ideal, madres que sobreprotegen a sus hijas, maldiciones que no acaban bien, hermanas que se esfuerzan por no olvidar a la que ya no está y cuadros torcidos: las historias que encontraréis aquí viven sobre todo en el mundo real, si bien a veces se adentran en el fantástico para hacernos entender que, al final, la vida es lo que tú quieras creer. Lo que tú decidas sentir.

Un lugar sin ayeres ni mañanas, en definitiva, es un libro de cuentos que, de tan auténticos, se hacen inolvidables. Un volumen escrito con un estilo único que nos invita a preguntarnos qué haríamos nosotros en el lugar de sus personajes. Un volumen extraordinario para todos los que amamos las buenas historias.

Cristina Monteoliva

 

viernes, 10 de julio de 2026

Entrevista: ESTEBAN CASTILLO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido el joven escritor Esteban Castillo, y como sabemos que estáis impacientes por leerla, aquí va:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

La escritura dejó de ser un pasatiempo para mí cuando se volvió indispensable en mi vida; me encanta escribir; escribo siempre, ya sean poemas, cuentos, o simples frases al azar, el lenguaje es la herramienta que uso para no dejar de ser humano, es lo que me conecta con mi yo interior, con el mundo en el que vivo; sin las palabras, no podría existir.

¿Qué lecturas y/o autores/as crees te han influido como escritor?

Las voces femeninas siempre han sido y seguirán siendo una influencia para mí; Virgina Woolf, Sylvia Plath, Anne Sexton, Pizarnik, Vilariño. No hay nada más admirable que una mujer levantando su voz en un mundo donde, inclusive el arte, sigue siendo bastante machista.


 © Esteban Castillo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Actualmente, me estoy llenando de literatura latinoamericana; ahora, por ejemplo, estoy de lleno con la obra de Isabel Allende, comencé con La Casa de los Espíritus, y ahora estoy con La Isla bajo el Mar. Por supuesto, no hace falta que destaque el maravilloso trabajo que hace con sus obras.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones diarias?  

Compaginar la escritura con las tareas diarias no deja de ser un desafío, más si es algo que querés tomar en serio. Yo soy una persona a la que no le gusta forzarse a escribir si no tiene el tiempo o la energía, siento que eso lleva a un mal resultado. Soy más de los que prefieren que sea un proceso natural; hay momentos, en los que me veo incapaz de escribir por meses enteros, y momentos en los que, en una sola noche, avanzo con todo lo que no pude antes.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

El panorama literario actual es muy amplio, podés encontrar de todo, y me encanta que así sea; me fascina que, cada vez, haya escritores más jóvenes que se animen a publicar. Creo que debemos quitarnos un rato esa mirada tan crítica y despiadada, como si fuéramos jueces de lo literario. Al fin y al cabo, siempre podremos decidir qué leer y qué no, pero absolutamente todos tienen la oportunidad de intentarlo.

¿Cómo surgió la idea de escribir Kdaver?

La idea de escribir Kdaver surgió, al principio, como una necesidad o urgencia de sobrevivir al miedo y a la tristeza. Nunca pensé que se volvería en un libro, fue más como un diario, o una carta que me escribía a mí mismo, para intentar entender por qué estaba tan deprimido, fue así como, poco a poco, fui inspeccionando en mi historia, y se terminó volviendo un trabajo minucioso y profundo para mí, que me hizo sufrir, claro, pero que me ayudó a entender las heridas más profundas de mi vida para soltar y sanar.

¿Qué ha supuesto para ti publicar esta obra?    

Publicar esta obra implicó mucho esfuerzo y miedo, de hecho, una parte de mí sigue teniendo vergüenza de mostrarla, pero, por suerte, vivo acompañado de amigos y familia que me hacen sentir amado y que me motivan a seguir mis sueños, a pesar de las inseguridades.

¿Qué nos puedes contar de este libro?

Kdaver es un libro que toca muchos temas; entre ellos, cómo es crecer siendo un niño homosexual en un ambiente que no acepta a los homosexuales; cómo las heridas de la infancia influyen en tu vida de adulto. A su vez, toca temas bastantes sensibles, como los abusos infantiles y la salud mental, temas que han sido de bastante dificultad, para mí, ponerlos en palabras.

¿Cuánto has tardado en escribir esta historia y qué te ha costado más de ella?

Tardé un total de tres años en escribirlo. Por momentos, la escritura resultaba tan dolorosa, que no podía continuar, y necesitaba detenerme un par de meses, hasta volver a juntar el valor. Las partes más difíciles, claramente, son las primeras cuatro partes del libro, en donde se describe cómo el cuerpo y la mente se van deteriorando con cada herida que atravesemos, hasta dejarnos en unos muertos en vida, en unos cadáveres.

¿Qué hace de Kdaver un libro diferente?

Siento que lo que hace que Kdaver sea un libro diferente es que está narrado desde la misma herida. Es una escritura sincera y bastante personal, que no busca lucir bien o ser literariamente admirable, sino ser leída y comprendida. Una voz que pide justicia y algo de paz, a la que ya no le quedan fuerzas para seguir; por esto mismo, es que siento que muchas personas de la comunidad lgbt+ pueden sentirse identificadas con el relato.

© Esteban Castillo.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Kdaver?

Espero que los lectores encuentren en Kdaver una voz que los acompaña y que los entiende. Lamentablemente, mi historia es una historia colectiva. Dolor, injusticias y abusos son un par de cosas que, nosotros, las personas de la comunidad lgbt+, tuvimos que atravesar para ser quiénes somos. Mi historia es solo un reflejo de una sociedad que discrimina, ataca y mata. Y mi voz narrativa es mi herramienta de protesta.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Como mencioné antes, me encanta escribir, y justo después de terminar Kdaver, me nacieron más ganas de seguir con otro proyecto, por lo que ahora, mi mente y energía están enfocados en eso, en un libro de cuentos y relatos, solo que el Esteban que escribe ahora ya no lo hace desde el dolor y la supervivencia, sino por amor a la literatura.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Muchas gracias por abrirme este espacio, realmente espero que disfruten de Kdaver y que pueda ayudar a muchas personas que estén pasando por lo mismo. El libro se puede adquirir de forma física por Mercado Libre, o de forma digital en plataformas como Amazon, Google Play y Apple Books.

Muchas gracias, Esteban, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


miércoles, 8 de julio de 2026

Reseña: UNA CHICA DEL ESTE, de Marlena Agata Trelka

 



La forma de relacionarnos ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Parece que estamos más conectados que nunca, pero en realidad hemos perdido bastante por el camino: el salir a la fresca con los vecinos para charlar durante horas las noches de verano; las continuas comidas familiares que acababan rememorando buenos tiempos; el escuchar las andanzas de los mayores… Conocer la historia familiar requiere cada vez más de un arduo trabajo de investigación, como vemos en Una chica del Este, la emotiva obra de Marlena Agata Trelka de la que hablaremos a continuación.

Cuando tenía trece años, el padre de la narradora de esta historia le pidió a su hija que le tradujera una carta en ruso dirigida a unos conocidos de Ucrania. Por aquel entonces, ella no lo sabía, pero su padre había vivido en la Ucrania polaca cuando era un niño. Si bien el posterior viaje a tierras ucranianas no despertó especialmente la curiosidad de la joven, muchos años después, una vez afincada en España, tendría por fin la necesidad de conocer tanto la historia de la familia materna como la paterna para entender sus raíces y a sí misma.

Muchas personas conocen desde siempre las historias familiares; otras, por diferentes razones, no se enfrentan a ellas hasta la edad adulta. Esto es lo que le sucede a la narradora de Una chica del Este, una mujer inteligente y sensible que se ha criado en una familia donde no se solía hablar ni del pasado ni de los sentimientos. Decidida a desentrañar todos los secretos tanto por parte del clan paterno como del materno, se embarca en una empresa de investigación que la llevará no ya solo a conocer las virtudes y los defectos de sus numerosos hermanos y tíos, sino también las contradicciones de todos ellos, las penurias por las que tuvieron que pasar, la dureza de sus vidas a lo largo de un azaroso siglo XX.

Esta es la historia de varias familias polacas; pero también la de una nación a lo largo de los años. Gracias a este libro, descubriremos episodios de la II Guerra Mundial de los que nunca nos han hablado, la dureza del sistema comunista en Polonia y cómo se las tenía que ingeniar la población para salir adelante.

Una chica del Este es una obra sin duda particular, por distintos motivos. En primer lugar porque comienza como una novela para, enseguida, convertirse en un libro de memorias familiares. En segundo, porque el lector no sabrá hasta el final de la lectura quién es en realidad la narradora. Y en tercero, por la crudeza y la sinceridad de sus páginas.

Una chica del Este, en definitiva, es un volumen corto pero intenso en el que descubriremos ya no solo el espíritu de sus personajes, sino también el de toda una nación valerosa y estoica. Un libro que te invita ya no solo a explorar el pasado, sino a hacerte preguntas. Una historia de historias que está esperando a que la descubras.

Cristina Monteoliva

martes, 7 de julio de 2026

Reseña: LA ENRAMADA, de Carlos J. Pérez

 


Según la RAE, entre otras cosas, una enramada es un «conjunto de ramas de árboles espesas y entrelazadas naturalmente». Si lo piensas bien, la vida de casi todos nosotros serían una sucesión de hechos diversos, sentimientos y temores que se van entrecruzando hasta llevarnos a lo que somos actualmente, de ahí que me parece de lo más acertado que Carlos J. Pérez haya titulado La enramada su libro de memorias, el mismo que comentaremos en esta reseña.  

La enramada narra la vida de Carlos J. Pérez desde que era un niño pequeño, a finales de los años 70 del siglo XX, hasta que acabó el instituto, allá por los 90 del pasado siglo.

Carlos J. Pérez nos cuenta que durante unos cuantos años fue hijo único en un seno de una familia humilde. El trabajo de guardia civil de su padre hizo que se mudara varias veces, pasando por Torremuelle y Torrequebrada, aunque sería en Torre del Mar, en casa de su tía María y su abuela de igual nombre, donde pasaría la mayor parte de su infancia.
Como muchos niños de la época, la familia de Carlos no tenía grandes posibles: los abuelos trabajaron siempre en el campo, viviendo en cortijos, y los padres también lo harían parcialmente. No habría grandes lujos, pero sí algún que otro viaje y unión familiar.

Carlos nos cuenta anécdotas divertidas y entrañables de su vida; otras, tal vez no tanto. Serán especialmente estas últimas las que le marcarían durante años, haciendo que se pase todo ese tiempo capeando sus miedos, buscando su voz y decidiendo si creer o no en la religión.

De todas las cosas que le marcarían, una de las más importantes sería su decisión de formar parte de los Testigos de Jehová cuando se fue a vivir con su tía (persona a destacar donde las haya; una mujer que se atrevió a desafiar los convencionalismos de su época) y con su abuela. Más tarde, lo haría el dejar la congregación y encontrar su propio pensamiento con respecto a las religiones.

Abro un paréntesis para decir que tengo unos pocos años menos que el autor, pero también viví en los ochenta y noventa, por lo que muchos de las cotidianidades narradas en esta obra me han producido una enorme nostalgia. Creo que sucederá lo mismo con otros lectores de nuestra misma quinta, como suele decir.

El volumen se completa con dos adendas, una en la que el autor habla de su fe, primero, y su falta de la misma después (sería recomendable que las personas especialmente religiosas y sensibles se saltaran este capítulo) y otra con ciertas directrices para los que se animen a escribir unas memorias (a manera de curso de escritura de biografías).

La enramada, en definitiva, nos narra los años de niñez y juventud de un hombre que intenta entender cómo ha llegado al punto presente y hacérselo ver a los demás. Un libro sobre la influencia de la familia y el entorno, la vida a finales del siglo XX y la necesidad de encontrar cada uno de nosotros nuestra propia voz y lugar en el mundo. Una biografía con la que aprender que no estamos solos en la enramada de la vida.

Cristina Monteoliva

lunes, 6 de julio de 2026

Reseña: ROXANA, O LA CORTESANA AFORTUNADA, de Daniel Defoe

 


Puede que no siempre, pero a veces, las dificultades agudizan el ingenio. Incluso hasta límites insospechados, pienso tras la lectura de Roxana, o la cortesana afortunada, la interesante novela clásica de Daniel Defoe publicada en España por primera por Alba Editorial de la que hablaremos a continuación.

Tras ser abandonada por su marido, el inútil hijo de un cervecero londinense, Roxana ha de plantearse qué hacer para mantenerse a sus cinco hijos y a sí misma. Una vez convencida de que no puede hacerse cargo de su prole, busca la manera de que otros lo hagan por ella. Joven y guapa como es, pronto es cortejada por su casero, un joyero que la trata como a una verdadera dama. Tras el joyero vendrá también un príncipe, un rey y un mercader. Mientras tanto, la fortuna de Roxana irá creciendo a la par que su convencimiento de que no ha de volver a casarse, que lo mejor para ella es quedarse soltera y al cargo de todas sus posesiones. Pero, ¿ocurrirá algo que la haga cambiar de idea?

La narradora y protagonista de esta historia ambientada en el siglo XVIII es la propia Roxana, una mujer con una vida azarosa que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho en ella.

Roxana fue casada con tan solo quince años con un hombre que no servía para nada, excepto para hacer hijos. Una vez este la deja, Roxana se convence de que una mujer como ella ha de convertirse en una hábil cortesana para seguir adelante. Siempre con la ayuda de su fiel doncella Amy, la veremos conquistando a caballeros con posibles, hombres que caían fácilmente rendidos a sus pies. Pero como la vida no es siempre tan sencilla, también veremos a nuestra dama en situaciones de lo más variopintas, enrevesadas, en las que, casi siempre, saldrá victoriosa gracias a su ingenio y a la picaresca.

Roxana nacería en Francia. Poco después, sus padres se mudarían a Inglaterra como refugiados religiosos. A lo largo de estas páginas, la veremos viajando de nuevo a Francia, Italia, Holanda… Y dándonos, de paso, una visión de cómo era la alta sociedad de la época en Europa.

¿Es Roxana, o la cortesana afortunada una obra feminista? Podría decirse que, hasta cierto punto sí, pues nuestra curiosa heroína pronto descubre que lo mejor para ella es permanecer soltera, salvaguardando así el patrimonio conseguido a lo largo de los años.

¿Por qué te recomiendo leer esta singular obra? Pues porque es fresca, entretenida, amena, inteligente: un clásico que merece la pena descubrir. Y tú, ¿a qué esperas para conocer las aventuras de Roxana?

Cristina Monteoliva

domingo, 5 de julio de 2026

Reseña: QUÉ DESASTRE, LOTTIE BOOKS, de Katie Kirby

 


Se habla mucho de la adolescencia cuando la preadolescencia también tiene lo suyo, por así decirlo. Esta época de transición se ha complicado en los últimos años con esto de reducir la edad a la que se entra en el instituto, un lugar en la que todos nos hemos sentido un poco más mayores. Y desastrosos. Y si no, que se lo digan a Lottie Brooks, la protagonista de Qué desastre, Lottie Brooks, la obra en forma de divertido diario de Katie Kirby de la que hoy hablaremos.

Lottie comienza su diario enfrentándose a grandes desafíos para una niña que en unos meses cumplirá los doce: su mejor amiga se ha ido a la otra punta del mundo, en breve comenzará el instituto y su madre vuelve a estar embarazada (con lo insoportable que le resulta ya su hermano Toby). Para pasar el rato, Lottie comienza a escribir su vida en un diario que ilustra ella misma. Gracias a él, la veremos hacer nuevos amigos, meterse en problemas y salir de ellos airosa. Las risas están aseguradas.

Nuestra protagonista y narradora, Lottie Brooks, es una chica de Brighton, Inglaterra, que vive con sus padres y su hermano Toby de forma más o menos acomodada. Su vida cambia cuando su mejor amiga, Molly, se marcha a Australia. Para colmo, a sus casi doce años de edad ha de entrar en el instituto, un lugar en el que los niños sin duda se sienten mayores y las responsabilidades también lo son.

A pesar de no haber entrado todavía en la pubertad, Lottie se ve obligada a comprarse un sujetador, a intentar depilarse las piernas y a comportarse como una chica mayor. A lo largo de los meses, se irá dando cuenta de que tal vez no haya que hacer todo eso por agradar a los demás, menos cuando ni lo merecen.

El diario de Lottie no da respiro a los lectores. Después de una situación divertida (y, a veces, comprometida) suele venir otra. Todas, sin duda, servirán de aprendizaje a esta joven inteligente en busca de verdaderos amigos.

Qué desastre, Lottie Brooks, en definitiva, es un estupendo libro para lectoras de nueve a once años lleno de diversión, entretenimiento y buenos mensajes. Una obra con la que pasar un verano genial mientras se espera el paso de la niñez a la adolescencia.

Cristina Monteoliva

viernes, 3 de julio de 2026

Reseña: LO MALO DE SER BUENO, de Noëlle Kröger

 


Las apariencias a veces nos engañan. Y, sin embargo, ahí estamos, fiándonos de ellas, juzgando a los demás por lo que nos parecen que son o dejan de ser. De esto y mucho más va Lo malo de ser bueno, la perspicaz novela gráfica Noëlle Kröger de la que hoy hablaremos.

Teresa, la que regenta el estanco del pueblo, ha desaparecido. Los lugareños, alarmados, llevan a juicio a su primo, Sebastian. Este dice que se ha ido de viaje, pero los vecinos se niegan a creerle. La verdad acabará saliendo a la luz. Una verdad que, desde luego, nadie esperaba.

Hay personas que no se sienten bien consigo mismas, que no están a gusto en el cuerpo que habitan. Una vez que descubren su verdadera identidad, han de atreverse a desafiar a la familia, a la sociedad, a todo lo que se imponga en su camino. Hay veces en las que se prefiere la discreción, pero, ¿qué pasa cuando llegan los entremetidos?

Lo malo de ser bueno es una novela gráfica sobre la búsqueda de la propia identidad a pesar de todos los obstáculos, contada de una forma amena y original.

La elección de los personajes no es al azar: Teresa y Sebastian son astutos pero amables zorros; los jueces son ingeniosos mapaches; los vecinos, perritos de las praderas, no son capaces de pensar por sí mismos; y la aviadora es una perra buena y fiel.

El colorido acompaña a la historia, con esos ocres, marrones, naranjas y rojos que nos sumergen en ella.

Me gustaría seguir hablando de Lo malo de ser bueno, pero me temo que acabaría desvelando todos los misterios. Mejor será que os animéis a leer esta historia, que descubráis la verdad sobre la desaparición de Teresa y hasta qué punto puede estar Sebastian implicado, o no. Estoy segura de que sabréis cómo llevar a nuestro mundo esta fábula. Tal vez para hacerlo un lugar mejor.

Cristina Monteoliva