Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
retomamos nuestra sección de entrevistas, que tan
abandonada teníamos últimamente, con la que nos ha concedido la periodista y
escritora Marta
Villar.
En 2020, Marta Villar ganó el Premio Tiflos de Periodismo y fue finalista del Premio de Periodismo
Fundación Julio Camba. También fue finalista
en los concursos de relatos de la Real Academia Gallega y de PuntoGal en las
ediciones de 2021 y 2022, así como en el Premio de Poesía Gloria Fuertes del Ayuntamiento de La Rinconada
(Sevilla) en 2021. En 2024 ganó el Premio
Xerais de Novela con Detective Ferruchi, que se publica ahora en
castellano.
Dicho esto, aquí
vamos con las palabras de nuestra autora:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?
Desde que
tengo memoria. De niña, los libros primero fueron un refugio, un salvavidas,
después un amigo. Tengo claro que escribo, y siempre he querido hacerlo, porque
me crié en el rural y en una familia como las de antes, lo que se llama familia
extensa: convivía con mis tíos, mis abuelos, mi bisabuela, además de mis
padres. Las primeras lecturas vinieron de la mano de mi tía Teresa. Mi abuelo
José siempre me contaba cuentos y anécdotas de su vida. Ellos fueron quienes me
infundieron mi amor por las historias. Primero soy lectora porque los libros me
lo han dado todo. Después soy escritora para intentar transmitir en papel
relatos que también puedan ser refugio para otras personas, Pero no solo
entretenimiento, también reivindicación y denuncia.
¿Qué
lecturas crees te han influido como escritora?
¡Pues
mucha literatura infantil y de piratas! Libros como La historia interminable,
Tom Sawyer o Matilda. Mucho Julio Verne y Emilio Salgari. Luego
comencé con la literatura negra: la número uno, Ágatha Christie. Y Arthur Conan
Doyle, Dashiell Hammett, John Le Carré,
Frederick Forsyth. Siempre he sido una apasionada admiradora de la
figura de Manuel Vázquez Montalbán. Su personaje de Pepe Carvalho es increíble.
Es una figura que no es suficientemente valorada, el autor total. Admiro muchísimo
a Domingo Villar. Su libro La playa de los ahogados es el que yo hubiese
querido escribir. He tenido etapas en las que si una obra me gusta, me leo todo
del autor o autora. Me pasó mucho con la literatura rusa y con un autor
húngaro, Sándor Márai, también con Pierre Lemaitre. Y cómo no, la trilogía
Millenium de Stieg Larsson, una maravilla.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Estoy
leyendo de nuevo La mala costumbre de Alana Portero porque tiene una
prosa hipnótica y una mirada de ternura infinita hacia el alma humana,
cautivadora. Al mismo tiempo tengo a medias Golpe de gracia de Dennis
Lehane y leo también poesía, siempre, como descanso: Morabito, Pizarnik,
Margarit, Gloria Fuertes, Pilar Pallarés... Acabo de terminar un libro
magnífico, mezcla de ensayo y crónica, con más de 200 testimonios, un trabajo
periodístico titánico que recoge la historia de la emigración gallega en
América: El país invisible de Arturo Lezcano.
¿Cómo
compaginas la escritura con tu labor como periodista?
Es muy
difícil. Sobre todo si eres periodista de prensa escrita, tu trabajo se
extiende en horario de mañana, tarde y noche. También fines de semana y alternos. Es muy complicado escribir una
novela con este horario porque necesitas muchos días seguidos completos para no
perder el hilo. Eso significa que tienes que sacrificar tu mes de vacaciones,
por ejemplo, si quieres escribir una novela.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Estoy
leyendo últimamente muchas opiniones al respecto que coinciden en que las
editoriales publican muchísimos títulos aunque muy pocos son rentables, porque
se trata de mantener la presencia en los estantes de las librerías. También
estoy observando que están cerrando muchísimas librerías al mismo tiempo que se
publican datos de lectura muy elevados, lo que parece contradictorio. Creo que
hay gente que lee muchísimo, conozco lectoras que devoran más de cien títulos
al año, pero otra cantidad aún mayor de personas no lee nunca. Las librerías
tienen que realizar un esfuerzo brutal para ser rentables: presencia continua
en redes sociales, organización de presentaciones, clubs de lectura, etc. En el actual contexto de inflación, la brutal
crisis de la vivienda y demás, un producto como un libro, con un precio medio de
veinte euros, es algo prescindible para muchas personas, y es comprensible. Los
autores y autoras además hoy en día tienen que ser comerciales de sí mismos si
quieren mantener vivo su libro.
Has
escrito poesía, relato y novela, destacando en los tres ámbitos. Pero, ¿qué
género es tu favorito?
Aunque me
encanta la novela negra, mi primer amor fue la poesía. Es lo que más sigo
leyendo, aunque he dejado de escribirla. En Galicia, como verás por todos los
Premios Nacionales que reciben las autoras gallegas, hay mucho y muy bueno, y
no estoy a la altura de los grandes talentos jóvenes. Está bien darse cuenta de
las limitaciones propias. Puedes hacer algo bien, pero también hay que ser
innovador. He descubierto, además, que me encanta hacer literatura infantil.
Conservo esa vena de imaginación y, digamos, locura infantil, que
me hace conectar muy bien con los niños y niñas.
¿Qué
supuso para ti ganar el Premio Xerais en 2024 con tu novela Detective Ferruchi?
El premio
Xerais es el más importante en las letras gallegas, así que ganarlo fue algo
increíble. Es un impulso importantísimo en la carrera de una autora e
indudablemente ayuda mucho en la difusión de tu obra. Si lees el listado de
otros autores y autoras premiadas, pues piensas que nunca estarás ahí. Nunca lo
imaginé porque yo había renunciado a ser escritora hace mucho tiempo. Solo lo
retomé hace poco porque pensé que debía intentarlo una vez más, antes de ser
una ancianita cascarrabias, ja, ja. Pero aún no me considero escritora. Solo
una periodista que ha escrito libros y que aprende un poco más cada día y que
trata de mejorar siempre.
¿Cómo
te sientes ahora que Detective Ferruchi
llega en castellano a todas las librerías de España?
Me siento
bastante, bastante nerviosa. Pienso si se entenderá el humor gallego, esa
retranca... Espero que resulte una lectura entretenida al mismo tiempo que
informativa sobre algunas cuestiones sociales. Y que arranque sonrisas, porque
creo que es muy necesario. Yo quería hacer eso, una novela que te hiciese reír
porque últimamente estaba leyendo muchos libros duros, de sufrimiento y dolor,
y quería cambiar, darme un respiro a mí y a los lectores y lectoras.
¿Qué
nos puedes contar de Detective Ferruchi?
Es una
novela inusual por la protagonista y por el contexto. Una patronista de Inditex
que deja su trabajo por un sueño que ha tenido siempre, tener una librería. Un
sueño que tenemos muchas periodistas, por cierto. Pero es una mujer que ha
sufrido acoso por su origen y que tiene algún otro problema que se va desvelando
y que la convierte en una detective diferente. Que investiga al estilo Jessica
Fletcher en Se ha escrito un crimen: interroga a la gente y ésta
le cuenta sin ser ella policía ni nada de eso. Ella investiga el crimen brutal
de un veterinario, con la ayuda al final del jefe de la Policía Local de la
localidad. Su investigación me permite dar a conocer personajes muy peculiares,
la mayoría inspirados en personas reales, pero también me otorga la posibilidad
de tratar temas como las condiciones de trabajo de las primeras trabajadores de
Inditex, las consecuencias de la emigración en los niños que se quedaron al
cuidado de sus abuelos, los efectos del racismo. Una novela negra, en mi
opinión, tiene que mantenerte enganchado en la investigación pero también formarte
e informarte, darte contexto social.
¿Cuánto tiempo
tardaste en escribir esta novela y hasta qué punto te implicaste en su
escritura?
Pedí una licencia de trabajo después de unos meses
madurando la idea. Cuando tenía todo muy claro en mi cabeza, los protagonistas,
la historia, me puse a escribir y la terminé rápido, en un verano. Recuerdo que
cuando escribí una escena dura, lloré mientras lo hacía. Y en una en concreto,
una conversación del policía con la alcaldesa, me moría de la risa mientras la
redactaba. En ambos casos estaba escribiendo con mi portátil en una biblioteca
pública, donde tienes que estar en silencio, y la gente me miraba fatal, ja,
ja.
© Marta Villar.
¿Qué
esperas que los lectores encuentren en Detective Ferruchi?
Como he
comentado, quiero entretenerles primero, que se rían o sonrían mientras leen.
Pero también que se enganchen a esta historia, que deseen conocer más y más
personajes peculiares, avanzar con la investigación, hacerlos cómplices con las
pistas para hallar al culpable. Mi intención es que conozcan temas que a mí me
parecen interesantes mientras acompañan a la protagonista y a todos esos
personajes secundarios y peculiares. Que sientan ese municipio en el que
transcurre toda la trama como un lugar entrañable en el que se sientan acogidos
y en el que deseen pasar más tiempo.
¿Qué
nuevos proyectos tienes en marcha? ¿Tal vez más aventuras de Sol Cortés, la
protagonista de Detective Ferruchi?
El próximo
mes de mayo publico la segunda parte de mi primer libro infantil, en gallego.
La literatura para este público es algo que he descubierto que me encanta.
Tengo otro relato infantil aún sin publicar,
que espero que salga el año que viene. El año pasado escribí otra
novela, de trama negra con humor, y que también la tengo pendiente de editar.
La verdad es que las he dejado así, sin mover, porque me he sumergido en
lecturas y lecturas, en una investigación complicada para otra novela más, de
género totalmente diferente. Respecto a Ferruchi, todo el mundo me pide una
segunda parte, aunque aún no lo he decidido.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Las
dictaduras comienzan siempre suprimiendo las libertades y luego la cultura, los
libros. Por algo será.
Muchas
gracias, Marta, por tu tiempo, tus palabras
y tus fotos personales. Te deseamos mucha suerte tanto en el mundo de las
letras como en cualquier proyecto que emprendas.
Y a vosotros, amigos
del blog, gracias por estar un día más al otro lado. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva











