jueves, 20 de agosto de 2026

Entrevista: VICTORIA CÁCERES

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

en el blog mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido Victoria Cáceres. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Leo y escribo desde que era niña, entonces me sentía ya a gusto al escribir poemas y relatos y, con el correr del tiempo, empecé a dedicar más y más de mi tiempo libre a escribir. Las historias de ficción empezaron a tener más personajes, planeamiento y largo, eran los ´80 y no había internet ni redes sociales, y se convirtió en el lugar para saciar mi curiosidad y verter mi imaginación, aunque nadie lo leyera.

Tras la escuela, me gradué de Licenciada en Letras en Universidad de Buenos Aires. En esa época, estudiar Letras era una actividad académica, y no salías escritor sino crítico literario. Por lo que casi no escribí ficción en todo ese periodo. Cuando terminé, tuve que elegir entre seguir mi trayectoria como investigadora académica o volver a escribir mis propias historias y esto es lo que hice.

Es una decisión de la que nunca me arrepentí y ya entonces esta pasión se tornó en oficio. 

© Victoria Cáceres.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Decididamente, mis primeras lecturas de niña, tanto los clásicos para niños como autores que mi papá, amante de la lectura, me acercaba: Emilio Salgari, Mark Twain, Julio Verne, ciencia ficción y literatura fantástica. Me inculcaron la curiosidad y la sed de aventura que me impulsaron no sólo en mis escritos.

En la universidad leí de todo, pero lo que me apasionó más era la literatura latinoamericana y, en especial, la argentina. En los ´90 y con la vuelta de la democracia plena, leí a García Márquez, José Donoso, Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Vargas Llosa, Borges, Cortázar, a los escritores de Florida y de Boedo de las vanguardias porteñas, y, por mi cuenta, literatura menos formal, como los surrealistas franceses.

Luego de la universidad, pude viajar y traerme libros de escritores europeos y norteamericanos, y descubrí a mi role model, Virginia Woolf, cuyos Diarios y Un cuarto propio me enseñaron el oficio de cómo ser una escritora completa.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

De lo contemporáneo, uno de mis grandes hallazgos es el escritor rumano Mircea Cartarescu, sus novelas Solenoide y la Trilogía Cegador son obras maestras, con un estilo fluido e íntimo y una ficción abierta a lo real y lo surreal. Hay otros escritores que también me gustan, como el norteamericano Don Delillo, el inglés Julian Barnes, el sudafricano JM Coetzee, los españoles Javier Marías y Enrique Vila-Matas, la india Jhumpa Lahiri y también leo mucho escritores de hace un siglo o medio siglo. Es un experimento sobre cuánto puedo entender de otros momentos históricos.

¿Cómo compaginas tu vida fuera de las letras con la escritura?  

Como la literatura difícilmente te de un salario, trabajo de profesora de idiomas, inglés y español, que me gusta mucho. Con el tiempo, tuve que sacrificar el hacer sociales para poder tener tiempo para escribir, y esto es lo que hago hoy. Trabajar durante la semana y escribir en el fin de semana.

Mucha gente dice que no tiene tiempo para leer o escribir. Yo creo que eso se arregla con prioridades.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Caótico. Con la llegada de AI, es imposible saber qué pasara con los humanos que escribimos. No hay leyes que nos defiendan, y las editoriales y librerías no dudan en publicar libros escritos, traducidos y corregidos por AI. El dueño de Barnes and Noble, esa gran cadena de librerías de USA, dijo en una entrevista que, mientras venda, no le preocupa que los textos sean escritos por AI o por humanos.

Si tuvieras que elegir entre relato, novela y ensayo, ¿con cuál te quedarías? 

Sin dudarlo, con la novela. He escrito cuentos y ensayos, pero amo escribir novelas porque es la construcción en detalle de un mundo que no existía, en donde siento que “vivo” durante varios años, donde veo cómo mis palabras construyen lugares, personajes, dilemas, que luego se independizan y tienen vida propia.

Tienes un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has publicado?  

La novela que más lectores conquistó es El corazón cansado. Quise hacer un experimento y la escribí toda en diálogo, pero sin poner quién hablaba, o sea, los lectores tienen que prestar mucha atención para entender qué está pasando. Pero mi favorita es Doméstico banal, una novela donde hablo con crudeza de la ciudad, las obsesiones de las mujeres y de la soledad. Me costó publicarla porque es muy “raw” y tiene escenas sexuales y de violencia con mucho detalle, pero creo que es lo más cercano a cómo me siento en mi generación y mi ciudad, Buenos Aires, de todo lo que escribí.

Tu última novela publicada es Barrio inglés. ¿Qué ha supuesto publicarla en España?

Fue una ilusión cumplida y tanto la edición como el libro fueron una experiencia exitosa. Lamentablemente, la editorial no hace demasiada promoción, y el libro físico no está siempre en librerías, sino que hay que encargarlo. Al estar a la distancia, yo no puedo hacer mucho, porque allá no soy conocida, y más que enviar mensajes a mi editor, no me quedan opciones. Esto me desencanta mucho porque no entiendo por qué las pequeñas editoriales publican autores y después no les dan visibilidad, cuando ellos se quedan con la mayor parte de las ventas.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?  

Es una novela urbana, trata de los secretos que los que nacimos y vivimos en Buenos Aires sabemos, y de cómo vivir en una ciudad grande, que en los últimos años se ha llenado de turistas, es una lucha entre el anonimato y el peligro. Con sus falencias, amo mi ciudad y tengo una vida de explorarla y en esta novela, también en otras, la ciudad es una protagonista más, y me encanta mostrarle al mundo lo que yo veo en ella.

¿Qué tiene Barrio inglés de ti?

De todo. Mi relación de amor-odio con mi ciudad. Mi interés por la arquitectura. La relación entre las personas y las casas donde viven. Los trabajos o proyectos en los que decidimos formar parte sin saber exactamente a quién estamos beneficiando o dañando. La sensación de que en toda urbe hay mil circuitos secretos por descubrir todo el tiempo.

Y mi personaje encarna ese correr hacia el futuro que tengo, no poder mirar atrás, no poder estar en el momento, sólo curiosidad por saber qué sigue.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de tus escritos?

Me encantaría que aprendan lo que yo aprendo de cada libro que leo. Que los libros son ese invento maravilloso que te permite meterte en la cabeza de otra persona y por un tiempo, saber qué ve, qué siente, cómo es su época, su cultura. Dialogar con gente del pasado, del presente, de todas las nacionalidades y edades. Siempre se aprende algo. 

© Victoria Cáceres.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

En este momento estoy viendo cómo publicar un ensayo autobiográfico sobre mi vida de escritora y la última novela que terminé. Y ya comencé mi libro número 13. Se trata de una mujer que luego de trabajar como detective privada durante años, entra a trabajar al Gobierno de la Ciudad como Inspectora de AI, le asignan una de las Comunas en que está dividida Buenos Aires, y al hacer su trabajo, descubre lo que sucede debajo de la superficie de la ciudad. Recién estoy empezando, pero dedico mucho tiempo a investigar sobre lo que escribo y esta vez quise enfocarme en Buenos Aires desde antes de ser “fundada” por los españoles y me fascina todo lo que estoy descubriendo.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Claro. En primer lugar, agradecer por esta oportunidad de llegar a lectores y escritores. Y luego, decir a todos los escritores de cualquier edad que sigan escribiendo sin importar los lectores o el apoyo de los que los rodean. Escribir es un oficio solitario. La gente no te pregunta “¿Cómo va tu novela?” o “¿Y qué estás escribiendo ahora?” porque creen que esto es un hobby, y para muchos es nuestra gran pasión. Si les falta inspiración, lean y lleven un diario personal; si tienen inspiración, escriban, sin pensar en los lectores o el marketing. Todo eso tendrá su cauce, pero no se puede ser escritor sin escribir.

Muchas gracias, Victoria, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

lunes, 17 de agosto de 2026

Entrevista: NATALA GÓMEZ DEL POZUELO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

comenzamos una nueva semana con la entrevista que nos ha concedido la autora Natalia Gómez del Pozuelo, la cual podéis leer a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Creo que mucho antes de saber que quería dedicarme a escribir.

Cuando era adolescente nos trasladamos a Bélgica con mi familia y sentí la necesidad de escribir cartas a mis amigos para no sentirme sola y aislada del grupo. Escribía y recibía una cantidad enorme; algún mes llegaron a cincuenta. Curiosamente, acabé siendo la que mejor conocía las corrientes profundas de la panda, porque por escrito las personas se soltaban más.

Aquellas cartas fueron el germen de mi escritura. Tal vez por eso, tantos años después, mi principal comunicación con los lectores sigue siendo epistolar, a través de una newsletter que envío cada semana. Y tal vez por eso también soy mejor narradora que inventora: me interesa mucho observar lo que sucede y encontrar una forma, a la vez cruda y tierna, de contarlo. 

©Natalia Gómez del Pozuelo.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Lo que uno lee al principio de la vida tiene una gran influencia en la propia mirada y la propia voz.

De pequeña leí a los clásicos españoles en el colegio (El lazarillo de Tormes, La celestina…)

Durante el periodo que viví fuera de España, tuve la suerte de encontrarme con profesores que amaban profundamente la literatura.

En un colegio de habla inglesa, un profesor me puso en contacto con Homero, Shakespeare, Twain, las Brontë… Había una biblioteca espectacular y yo iba cada semana a por nuevos libros. Si nos pedía leer La Odisea, yo leía también La Ilíada; si tocaba El rey Lear, aprovechaba para leer Romeo y Julieta. Esa voracidad lectora hizo que dominara el idioma muy deprisa, casi por ósmosis.

Cuando por fin me sentía cómoda en inglés, me cambiaron a un colegio belga francófono y vuelta a empezar: Flaubert, Balzac, Camus, Sartre, Beauvoir, Proust… Allí tuve otra profesora de literatura que me llegó al alma.

Con el tiempo entendí que al aprender un idioma no incorporas solo palabras: incorporas una cultura, una forma de pensar, incluso una manera distinta de mover la boca. Yo notaba que mi personalidad cambiaba dependiendo del idioma que utilizaba.

Más adelante viví en Colombia y leí a los escritores latinoamericanos….

En gran medida he ido adaptando la lectura a mis circunstancias.

Ahora me atrae especialmente leer a mujeres. Después de décadas identificándome (por fuerza) con personajes masculinos, me interesa muchísimo descubrir cómo contamos el mundo nosotras.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Acabo de terminar dos libros muy diferentes: Una trenza de hierba sagrada, de Robin Wall Kimmerer, y el libro de Gisèle Pelicot.

Recomendaría los dos al cien por cien. Una trenza de hierba sagrada me ha interesado especialmente por esa manera de desmontar la separación entre seres humanos y naturaleza, algo que está muy presente también en mi escritura.

El de Gisèle Pelicot me ha gustado muchísimo porque no es nada sensacionalista y narra los hechos desde un lugar alejadísimo al de la víctima, lo que le da una fuerza mayor. Me parece importante lo que pone delante de nuestros ojos sobre la violencia sexual, el consentimiento y aquello que la sociedad ha aprendido a no mirar.

¿Y a qué te dedicas cuando no estás escribiendo?

A caminar por el monte, cocinar, limpiar, cuidar el huerto… Para escribir necesito mucho tiempo de soledad pero también me gusta mucho pasar tiempo con mis afectos.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

La verdad es que no lo sigo demasiado como “panorama”. Llego a los libros por recomendación, ya sea de una persona —tengo un par de amigas con muy buen gusto y criterio— o a través de otros libros: una referencia, una cita, un/a autor/a que menciona a otro/a...

Supongo que mi mapa literario se construye más así, por conexiones, que siguiendo novedades o listas de éxitos.

Si tuvieras que elegir entre ensayo, novela y autoficción, ¿con cuál te quedarías?

Para leer, con cualquiera de los tres. Para escribir me cuesta mucho elegir porque tiendo precisamente a bailar entre géneros. Varios de mis libros son difícilmente clasificables y eso me gusta.

A veces necesito la libertad de la novela, otras la reflexión del ensayo y otras partir de la experiencia vivida para llevarla a otro lugar. No me interesa demasiado decidir de antemano en qué casilla tiene que entrar un texto.

Tienes un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has publicado?

El código del garbanzo es uno de esos libros difíciles de clasificar: un ensayo novelado o un “cuentito filosófico”, como lo describió una amiga. Y además de un libro es un juego con el lector. Trata sobre lo femenino y lo masculino, un tema que me ha acompañado durante muchos años.

Con Últimas conversaciones con la tía Flor creo que encontré mi voz narrativa. Es probablemente mi texto más íntimo y tiene para mí un lugar especial.

Y ahora está La mirada del corzo, que recoge muchos temas que venía explorando desde hacía años: la autonomía emocional, la naturaleza, el amor, nuestra forma de mirar y los automatismos que condicionan nuestras relaciones.

La mirada del corzo es tu última obra publicada. ¿Cómo surgió la idea de escribirla?

En realidad, el libro no nació como un libro; nació como un viaje.

Tenía desde hacía tiempo una pulsión muy fuerte: salir andando desde la puerta de mi casa, sin etapas ni un destino cerrado, y caminar hacia dónde me llevara la vida. Quería saber qué sucedía si reducía durante unas semanas la vida a lo imprescindible.

Decidí contar el viaje a diario a los lectores de mi newsletter y ,al compartir el proyecto, aquel viaje que hasta entonces solo existía en mi cabeza, se volvió real. Ya no había vuelta atrás.

Durante el camino escribía deprisa, casi de manera anecdótica, porque tenía que caminar, buscar agua, comida, un sitio donde dormir... Pero por debajo se estaban gestando otros textos. Al regresar sentí que necesitaba seguir escribiendo.

Y entonces apareció otra historia que no había previsto: la relación con un hombre al que había conocido durante el viaje. Ahí comprendí que el verdadero libro no iba a ser solamente el relato de una caminata.

¿Qué nos puedes contar de ella?

La mirada del corzo empieza con una mujer de cincuenta y cinco años que sale andando desde su casa hacia Francia sin saber exactamente hasta dónde llegará. Lleva una mochila de diez kilos, duerme muchas noches en el monte y atraviesa la España menos poblada.

Durante ese viaje sucede algo que no esperaba: cuanto más sola está, menos sola se siente. La relación con el entorno, con los animales, las plantas y las personas que va encontrando se intensifica.

Después aparece un hombre y emprenden juntos otro viaje, esta vez en bicicleta. Y sucede algo paradójico: lo que aparentemente debía ser un viaje acompañada empieza a vivirlo en soledad.

Creo que ahí está el corazón de la novela. No tanto en la relación en sí, sino en lo que nos sucede cuando entra el amor —o la expectativa del amor— y empezamos, casi sin darnos cuenta, a mirar con los ojos del otro.

¿Qué crees que diferencia a La mirada del corzo de historias similares?

No he leído una historia que se parezca mucho.

La primera parte puede emparentarse con la literatura de viajes a pie como los de Thoreau o Le Breton, o con libros en los que caminar permite mirar el territorio y mirarse a una misma, como Salvaje de Sheryl Strayed. Pero después el libro se desplaza hacia otro lugar.

No es una novela romántica ni una historia de desamor. Me interesaba observar algo mucho menos espectacular: los pequeños automatismos que aparecen cuando dos personas empiezan a relacionarse y cómo una mujer que se siente autónoma y libre puede comenzar a modificar su mirada sin apenas darse cuenta.

La antropóloga Mari Luz Esteban dijo algo sobre el libro que me gustó mucho: que parecía una etnografía de las relaciones amorosas. Creo que describe bastante bien la segunda parte. Observo la relación casi como si estuviera haciendo trabajo de campo conmigo misma.

¿Qué esperas que los lectores aprendan tras la lectura de este libro?

Nada en concreto. El libro propone preguntas, no respuestas.

No me interesa decirle al lector cómo tiene que amar, vivir o relacionarse. Me interesa que observe sus propios mecanismos.

Y, por lo que me están contando algunos lectores, eso está sucediendo. La escritora María Acaso, por ejemplo, decía que el libro le había hecho pensar en cuánto piloto automático tenemos instalado y hasta qué punto condiciona nuestra vida. Y otro lector, Alessandro, escribió que la novela le había llevado a preguntarse cuánto interpretamos a los demás desde nuestras propias creencias, miedos y expectativas.

Eso me interesa mucho más que transmitir un aprendizaje concreto: que cada lector cierre el libro con preguntas distintas de las que tenía cuando lo abrió. 

©Natalia Gómez del Pozuelo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Acabo de empezar un nuevo texto y estoy chisporroteante de creatividad.

Todavía no quiero hablar mucho sobre él, pero sí puedo contar que he elegido un punto de vista muy curioso para la narradora. Es difícil y, precisamente por eso, me interesa.

Me suelo pasar tres o cuatro años con cada libro, así que necesito que la propuesta me produzca curiosidad durante mucho tiempo. De momento me estoy divirtiendo, que es una buena señal.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Como escritora, me interesa mucho observar qué va a suceder con la inteligencia artificial y la literatura. No tanto entrar en la discusión de si una máquina puede o no escribir una novela, sino ver qué nos obliga a preguntarnos sobre la escritura humana.

Durante mucho tiempo hemos dado valor a determinadas capacidades porque eran exclusivamente nuestras. Cuando una máquina empieza a hacer algunas de ellas razonablemente bien, la pregunta cambia: ¿qué buscamos cuando leemos?

Yo sospecho que tendrá cada vez más valor aquello que nace de una mirada particular, de una experiencia, de un cuerpo que ha vivido, de una contradicción que no está resuelta. Quizá la IA nos obligue a preguntarnos qué hay verdaderamente nuestro en lo que escribimos. Y esa pregunta me parece apasionante.

Muchas gracias, Natalia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

sábado, 15 de agosto de 2026

Entrevista: DAVID J. SKINNER

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos al 15 de agosto, festivo en numerosas partes de España y día final de la canícula (esperemos) con la entrevista que nos ha concedido David J. Skinner. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Bueno, para ser sincero, si definimos pasatiempo como algo con lo que se disfruta, lo cierto es que sigue siéndolo. Pero en cuanto al momento en que decidí meterme de manera profesional en la literatura, fue en 2011, después de llevar unos meses en el paro. Pensé, ingenuo de mí, que tras escribir una novela ya solo quedaba sentarse a esperar los royalties.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Douglas Preston y Lincoln Child creo que ha sido el tándem de escritores del que más he intentado «beber», aunque es inevitable la influencia de muchísimos libros y autores más, desde Louise Cooper (aunque no haya publicado de momento ninguna novela de fantasía épica) hasta King, Brown, Robert Lumley e incluso Asimov o K. Dick, sin olvidar a otros grandes autores clásicos como Lovecraft o Conan Doyle.

© David J. Skinner.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Recientemente leí un libro sobre escritura de guiones, Salva al gato, que me pareció muy interesante, y no solo para escribir guiones cinematográficos, sino también para narrativa. Mi lectura actual es la trilogía de La puerta del caos, de Louise Cooper, continuación de la trilogía de El señor del tiempo. Cooper fue la escritora con la que me enamoré de la lectura, así que imposible no recomendar algo suyo.

¿Y a qué te dedicas cuando no estás escribiendo?  

Bueno, recientemente me he asociado en un bar temático, Mundorum Viator, donde se realizan diversos eventos, incluyendo un club de escritores. Además de eso, intento, con más o menos éxito, aprender a tocar algunos instrumentos musicales, como el piano, el violín o el arpa.

¿Cómo ves el panorama literario actual?      

Decir que hay más oferta que demanda creo que no sorprenderá a nadie. Ahora bien, que haya tanto para elegir yo creo que es algo bueno para los lectores. Por lo demás, en década y media dentro del mundillo he visto debates y quejas recurrentes que estoy seguro seguirán presentes durante mucho tiempo. Hay nuevas polémicas, claro, pero no son esencialmente distintas de otras anteriores.

¿Dónde encuentras la inspiración?

En novelas, en películas, en cómics, en series, mirando alrededor… La inspiración está por todas partes, creo yo.

Tienes un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has publicado?  

Bueno, Los crímenes del ajedrez es, sin duda, la que más repercusión ha tenido, pero hay algunas que por ciertos detalles creo que merecen una mención especial: August. La última hora, por ser una novela negra intimista, Una herencia problemática, porque quedé muy satisfecho con los saltos entre las dos tramas de la novela, y La búsqueda de la esperanza perdida, esta última por tener un estilo muy experimental (y además hacer referencia a los Mitos de Cthulhu). No quiero decir con eso que considere estas cuatro mis mejores novelas, ojo; nunca, jamás, podría decir a cuál de mis «hijos» quiero más, aunque siempre haya uno preferido.

Tu última novela publicada es Sin Nombre. ¿Qué puedes contarnos de ella?

Quizá lo primero a comentar es el propio título, donde me he saltado deliberadamente la norma, llamándola Sin Nombre. Así, con mayúsculas al inicio de las dos palabras. ¿Por qué? Consideraba que así se reflejaba mucho mejor la búsqueda de identidad (de su nombre, y no solo en un sentido metafórico) de la protagonista. Por una parte, el lector seguirá su vida y vivirá sus traumas; por otra, podrá descubrir si su camino elegido le traerá lo que busca desde pequeña: aceptación.

¿Por qué escribir ahora una novela juvenil después de un buen número de títulos enfocados a un público de mayor edad?

Admito que no fue planeado de antemano. Simplemente, la historia fue desarrollándose de esa manera. Soy más un escritor de brújula, y eso en ocasiones puede hacer que aparezcan historias distintas a las que habitualmente escribo. En el caso de este libro, y aunque no creo en las musas, reconozco que tuve la necesidad de escribir unas diez mil palabras casi del tirón; algo que no me había ocurrido antes.

¿Qué crees que diferencia Sin Nombre de otras obras similares?  

Hay muchos libros que, seguro, tienen una temática similar. ¿En qué se diferencia este de los demás? Probablemente no tanto en el fondo como en la forma. Mi intención es que el lector sea uno con la protagonista, disfrute de sus éxitos y sufra con sus fracasos. Lo he comentado en varias ocasiones: no importa tanto cuál es la idea, sino cómo se desarrolla.

¿Qué esperas que los lectores aprendan tras la lectura de tus libros?

Mi principal objetivo es entretener. Admiro a quienes escriben para dejar una enseñanza, pero mi objetivo siempre ha sido que se pueda pasar un rato entretenido de lectura. ¿Pido poco? ¿O, quizá, eso es lo más difícil de lograr?

© David J. Skinner.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Lo cierto es que estoy inmerso en la creación de un librojuego online, al estilo de los clásicos Elige tu propia aventura, Lobo solitario o La búsqueda del grial, con una temática de investigación y terror. Está resultando complicado (mucha programación, además de los diferentes caminos que puede tomar la historia), pero creo que el resultado será bastante bueno.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Creo que me he explayado bastante, y ya estará la gente cansada de leerme, así que solo darte las gracias por esta entrevista y animar a los lectores a buscar entre los miles de libros existentes al menos uno que les haga disfrutar.

Muchas gracias, David, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y muy satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

jueves, 6 de agosto de 2026

Entrevista: FRANCESCO RICCARDI

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido el autor italiano Francesco Riccardi. Podéis leerla a continuación:


¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Lo descubrí mientras empezaba a escribir la historia y veía cómo el mundo iba tomando forma delante de mí. Al principio solo quería desarrollar un relato pequeño, pero pronto aparecieron lugares, acontecimientos, misterios y conexiones que pedían crecer. Dejé de sentir que estaba escribiendo una historia aislada y comprendí que estaba construyendo algo mucho más amplio. Cuando cada nuevo elemento encontraba su lugar dentro del conjunto y el mundo empezó a parecer vivo, entendí que la escritura ya no era únicamente un pasatiempo para mí.


¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Crecí con los libros de Harry Potter, que despertaron en mí el amor por los mundos inmersivos y por las historias capaces de acompañar al lector durante años. Arthur Conan Doyle reforzó mi interés por el misterio, las pistas y los detalles que adquieren un significado diferente más adelante. Después me acerqué a una narrativa más introspectiva, como Siddhartha, de Hermann Hesse. También he leído muchísimo manga, y creo que eso ha influido en mi manera de imaginar escenarios, desarrollar personajes durante varios volúmenes y entrelazar historias largas.

© Francesco Riccardi.


¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo el manga My Hero Academia. Sí lo recomendaría, especialmente a quienes disfrutan de las historias de crecimiento, responsabilidad y perseverancia. Más allá de los poderes y de la acción, me interesa cómo desarrolla a un reparto muy amplio y cómo muestra que la fortaleza no elimina el miedo, la inseguridad o el peso de las expectativas. Esa combinación entre una gran aventura y conflictos humanos es una de las cosas que más valoro como lector.


¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo literario con la escritura?

Trabajo a jornada completa en el sector de las telecomunicaciones, así que escribir exige organización y constancia. Los capítulos y los libros los redacto en el ordenador, mientras que toda la estructura general de la saga está recogida a mano en un cuaderno de apuntes. Además, cuando viajo y encuentro una ciudad, un paisaje o una atmósfera que me inspira, escribo notas en el teléfono para utilizarlas más adelante. No siempre dispongo de grandes bloques de tiempo, por lo que intento aprovechar los momentos libres y mantener una continuidad, aunque sea avanzando poco a poco.


¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que vivimos un momento lleno de oportunidades, pero también muy exigente. La autopublicación y las plataformas digitales permiten que historias que antes quizá no habrían encontrado un espacio puedan llegar directamente a los lectores de muchos países. Al mismo tiempo, existe una enorme cantidad de novedades y conseguir visibilidad es complicado, especialmente para un autor independiente. Por eso considero fundamentales la honestidad, la profesionalidad y la relación directa con lectores, reseñadores y comunidades literarias. Publicar hoy no consiste solo en terminar un libro, sino también en aprender a presentarlo y acompañarlo.


¿Qué lleva a un autor italiano a publicar su primera novela en español?

La historia de AENOR habla de vínculos familiares, pérdida, perseverancia, promesas y decisiones difíciles; son temas que no pertenecen a un solo país. Quería que la novela pudiera cruzar fronteras desde el principio y llegar también a lectores hispanohablantes. Además, el español cuenta con una comunidad lectora muy activa y apasionada por la fantasía. Para mí, publicar la edición española no ha sido simplemente traducir un texto, sino intentar que la voz, la atmósfera y las emociones de la historia funcionaran de manera natural para un público diferente.


¿Por qué has publicado en Amazon tu primera novela, AENOR. Libro 1?

Elegí Amazon porque me ofrecía la posibilidad de publicar de forma independiente, mantener el control creativo y hacer que el libro estuviera disponible en distintos países y formatos. También me permitía lanzar varias ediciones lingüísticas y aprender directamente cada fase del proceso: edición, maquetación, publicación, descripción, promoción y relación con los lectores. La autopublicación implica mucho trabajo y responsabilidad, pero para un primer proyecto internacional me pareció la forma más directa de convertir la historia en un libro real sin renunciar a la identidad de la saga.


¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Surgió de manera muy instintiva. Empecé construyendo el mundo general y su historia, antes incluso de tener definidos a los protagonistas. A partir de ahí apareció una trama conectada por muchos hilos: caminos que se encuentran y se separan, secretos que parecen independientes y preguntas que, poco a poco, conducen hacia un porqué final. Solo después creé a los personajes. Me concentré en que fueran fuertes y frágiles al mismo tiempo, como las personas reales. La historia y el mundo fueron reconstruidos cuatro o cinco veces, conservando únicamente lo que tenía sentido dentro del conjunto.


¿Qué nos puedes contar de ella?

AENOR — Libro I: La promesa sigue a Kael, un joven de diecisiete años que abandona su aislada ciudad después de que su hermano menor desaparezca en medio de una misteriosa luz fría. Su búsqueda lo lleva a recorrer un reino peligroso, marcado por secretos olvidados, amenazas y decisiones capaces de cambiar su futuro. Es una fantasía juvenil de aventuras y formación, con misterio progresivo, construcción de mundo y un fuerte componente emocional. En el centro de la historia está el vínculo entre dos hermanos y la pregunta de hasta dónde puede llevarnos una promesa.


¿Qué diferencia a AENOR. Libro 1: La promesa de otras obras del mismo género?

Creo que una de sus características principales es que el mundo no funciona solo como escenario, sino como una red de causas, secretos y consecuencias. Muchos elementos que parecen separados están conectados y van adquiriendo un significado nuevo durante el viaje. También he intentado evitar personajes invulnerables: pueden ser valientes y, al mismo tiempo, tener miedo, equivocarse o sentirse perdidos. La relación entre hermanos ocupa el centro de la novela, mientras que el romance es un elemento muy secundario. La aventura avanza, pero siempre deja espacio para la fragilidad y las decisiones personales.

© Francesco Riccardi.


¿Qué esperas que los lectores encuentren en AENOR. Libro 1: la promesa?

Espero que encuentren una aventura capaz de despertar curiosidad y emoción, pero también personajes con los que puedan conectar. Me gustaría que sintieran el deseo de descubrir qué une todos los misterios del reino y que, al mismo tiempo, acompañaran a Kael en su crecimiento personal. La novela habla de la pérdida, la perseverancia, la lealtad y el peso de una promesa. Sobre todo, espero que al terminar el primer volumen los lectores tengan la sensación de que han descubierto respuestas importantes, pero que todavía existe un mundo mucho más grande esperando al otro lado.


¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Toda la saga de AENOR está planificada en un cuaderno escrito a mano, desde sus grandes líneas hasta el destino final de los principales misterios. Durante agosto de 2026 está prevista la publicación de la edición francesa del primer volumen. También he decidido adelantar el calendario de la saga: el segundo volumen está previsto para diciembre de 2026, coincidiendo con el periodo navideño, y el tercero para junio de 2027. De esta manera, los lectores no tendrán que esperar demasiado entre entregas y cada libro dispondrá, al mismo tiempo, de su propio espacio.


¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Me gustaría agradecer a Cristina y a La Orilla de las Letras el espacio, y también a quienes están dando una oportunidad a un autor independiente y a una saga que acaba de comenzar. Publicar AENOR en varios idiomas ha sido un reto enorme, pero también una forma de comprobar que una historia puede viajar mucho más lejos de lo que uno imagina cuando escribe la primera página. Espero que los lectores españoles disfruten del viaje de Kael, de los misterios de este mundo y, sobre todo, de las personas imperfectas que lo habitan.

Enlaces oficiales:

Página de autor: https://francesco-riccardi.author-pages.com/

Instagram: https://www.instagram.com/francesco__riccardi__/

AENOR — Libro I: La promesa en Amazon: https://www.amazon.es/dp/B0H8JP57WT

Muchas gracias, Francesco, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva