Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
nos asomamos al fin de semana con la entrevista que
nos ha concedido Carlos Polo. Podéis
leerla justo a continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
La verdad es que no hubo un momento concreto. Llevo más de
veinticinco años contando historias, principalmente a través del cine y la
publicidad. He escrito bastantes guiones, así que la escritura siempre ha
formado parte de mi trabajo, pero, evidentemente, de una manera muy distinta.
Todos los años tengo la costumbre
de producir y rodar un proyecto más personal, y este 2026 no tenía ninguno
delante que me resultase especialmente atractivo como para realizar la
inversión de tiempo y dinero, así que pensé: «¿Por qué no intentar escribir una
novela?». Tenía unas cuantas ideas rondando y, sobre todo, un personaje
protagonista muy perfilado, así que comencé y, cuando me quise dar cuenta, comprendí
que aquello iba en serio.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritor?
Pues toda la novela negra en general, y la española en
particular. Devoro ese tipo de literatura, no por nada en particular,
simplemente como entretenimiento. Por mi profesión, paso muchas horas delante
de las pantallas y termino bastante aburrido, digámoslo así. Así que, para mí,
es un descanso apagar el monitor y abrir una buena novela que me mantenga
enganchado.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Pues ahora estoy leyendo La piel de una gota, de César
Pérez Gellida, y la verdad es que está muy interesante. Tiene unos personajes y
un planteamiento bastante particulares. La recomiendo, así como todo lo que
escribe este autor, sin ninguna duda.
¿Cómo
compaginas el cine y la publicidad con la escritura?
Pues un poco como puedo. La mayor parte de mi trabajo se
desarrolla en mi despacho, así que busco huecos y horas libres entre proyectos.
En cualquier momento abro el portátil y continúo con la escritura.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Tengo una visión bastante particular y sesgada porque acabo de
llegar a este mundo y todavía estoy descubriendo cómo funciona.
Creo que hay muchísimo nivel y una
oferta enorme. Eso es estupendo para los lectores, pero también hace que
resulte muy difícil conseguir que alguien se fije en tu libro, especialmente
cuando eres un autor desconocido.
La autopublicación ha abierto una
puerta que antes era mucho más difícil de atravesar. Ahora puedes publicar una
novela y llegar directamente a los lectores, aunque después viene la parte
complicada: conseguir que sepan que existes.
Y ahí estoy yo ahora, ideando
nuevas maneras de darme a conocer.
¿Y
qué esperas ahora que has publicado El
último pase?
Pues la verdad es que no tengo ni idea de lo que va a pasar
después de lanzar la novela. Por esperar, deseo que la novela guste y que
llegue al máximo número de lectores posible.
Lanzar una publicación de estas
características, sobre todo cuando autopublicas, te expone al público de una
manera cruda, directa… Y eso, aunque da un poco de vértigo, también me parece
fascinante.
Me gustaría que este fuera el
comienzo de una relación duradera con los lectores. Que disfruten con mis
historias y, sobre todo, que tengan ganas de leer la siguiente.
¿Qué
ha supuesto para ti publicar esta obra?
Pues una mezcla de satisfacción y vértigo. Suele ser una
combinación que me atrae bastante… Llevo toda mi vida emprendiendo proyectos
nuevos y creo que es porque esta clase de retos me aportan eso: satisfacción.
Por otro lado, cuando ves tu cortometraje en una sala o, en este caso, tu
novela accesible para el público, te provoca un cosquilleo muy difícil de
explicar. Creo que soy adicto a esa sensación.
Además, publicar mi primera novela
con 52 años tiene su gracia. Demuestra que nunca es demasiado tarde para
meterse en un lío nuevo.
¿Qué
nos puedes contar de El último pase?
El último pase es una novela negra que comienza
con un asesinato durante una proyección de cine. En un momento determinado, la
pantalla se queda a oscuras durante doce segundos y, cuando vuelve la imagen,
uno de los espectadores está muerto. El problema es que la sala estaba llena y
nadie ha visto nada.
La protagonista es Inés Robles,
una script cinematográfica de 63
años. Para quien no conozca esa profesión, una script es la persona encargada de vigilar la continuidad durante un
rodaje. Se fija en los detalles, en los pequeños errores que pueden pasar
inadvertidos para los demás.
Me gustaba mucho la idea de
convertir a alguien con esa capacidad de observación en protagonista de una
investigación criminal.
He intentado escribir la clase de
novela que a mí me gusta: una historia que entretenga, que sea fácil de leer,
que despierte curiosidad y que te haga querer llegar al siguiente capítulo.
¿Habrá
una adaptación a la gran pantalla?
Bueno, teniendo en cuenta mi profesión, sería bastante absurdo
decir que no lo he pensado.
Creo que la novela tiene elementos
que podrían funcionar muy bien en una película. El propio arranque, por
ejemplo, con un asesinato en una sala de cine a oscuras, es una situación
bastante visual.
Además, mientras escribía, muchas
veces imaginaba cómo rodaría determinadas secuencias. Creo que he escrito una
novela muy visual, y que es muy fácil imaginarse cómo quedaría si se adaptase
al cine.
Pero, de momento, no hay nada
cerrado. Acabo de publicar el libro y prefiero que tenga primero su recorrido
como novela. Si algún día surge la posibilidad de llevarlo al cine, desde luego
que me encantaría.
¿Qué
esperas que los lectores encuentren en esta novela?
Principalmente, que pasen un buen rato y que les cueste dejar de
leer hasta completar la historia.
Quería construir un misterio que
despertara curiosidad, con personajes que resultaran creíbles y una resolución
que tuviera sentido. Me molestan bastante las novelas en las que al final
aparece una explicación que el lector no tenía ninguna posibilidad de deducir.
Me gusta pensar que quien lea El
último pase puede intentar resolver el crimen por su cuenta. Tiene las
pistas. Otra cosa es que sepa interpretarlas.
Y si al terminar vuelve
mentalmente a alguna escena y piensa «¡Claro, estaba ahí!», entonces habré
conseguido buena parte de lo que pretendía.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Pues ya estoy dándole vueltas a otra novela. De hecho, creo que
empecé a pensar en ella antes incluso de terminar completamente El último
pase.
Tengo varias ideas y todavía estoy
decidiendo por dónde tirar. Una posibilidad es recuperar a Inés Robles, porque
es un personaje al que le he cogido bastante cariño y creo que todavía tiene
cosas que contar. La otra es empezar una historia completamente diferente.
Pero, de momento, estoy centrado
en la promoción. El hecho de no tener una editorial detrás empujando hace que
toda mi energía ahora mismo esté en descubrir cómo destacar en un sector con
tanta competencia como este.
© Carlos Polo.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Pues darte las gracias por interesarte por la novela y por darme
la oportunidad de hablar de ella.
Publicar un primer libro es una
experiencia bastante extraña, sobre todo cuando empiezas a descubrir que hay
gente al otro lado leyéndolo, formándose sus propias opiniones, tanto acerca de
la historia como acerca del autor.
Por último, aprovecho para decir
que me encanta recibir comentarios de los lectores. Buenos, malos o regulares.
Bueno, si son buenos, mejor. J
Mi correo para tal efecto es cpolo@carlos-polo.com
¡Muchas gracias, Cristina!
Muchas gracias, Carlos, por tu tiempo, tus palabras y
tus fotos. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y siempre
satisfactoria.
Y
a vosotros, amigos del blog, gracias
por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva







