Queridos amigos
de La Orilla
de las Letras,
mediamos
la semana con la entrevista que nos ha concedido la autora que firma como M. V. Calo. ¿Preparados? ¡Allá vamos!:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?
La escritura, durante muchos años, fue
una necesidad. No iba a ningún sitio. No era capaz de terminar ninguna
historia. Solo era un desahogo de los problemas diarios. Hace un par de años,
empecé a creer que se me acaba el tiempo para escribir un libro. Probablemente,
una idea tonta si no te vas a morir mañana. Pero la necesidad se transformó en
pasión y la pasión en trabajo sobre los quehaceres diarios. La escritura, sin
dedicación y fuerza de voluntad, muere.
¿Qué lecturas
crees te han influido como escritora?
Siempre me han gustado los clásicos y he admirado a Dickens, May
Alcott, Dumas…Son los autores con los que me crie y viví grandes aventuras. Sin
ellos no habría deseado escribir.
Pero, hasta que no publiqué Te
hablaré mañana nunca me había preguntado si mi forma de escribir estaba
influida por algún libro o algún escritor o escritora que hubiera leído
previamente. Entonces, hace unos meses, me leí El jardín secreto de
Frances Hodgson Burnett. Mi libro preferido es de esta autora: El pequeño
Lord. Lo he leído unas veinte veces. Cuando leí las primeras frases de El
jardín secreto reconocí algunos tics y forma de enlazar las frases que me
recordaban a mi novela. Así que tengo que darle el crédito a esta escritora y
su obra.
¿Qué estás
leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Pues muchas cosas diferentes. Si nos referimos a literatura
infantil y juvenil diría que no hay que dejar de leer a David Walliams: La
increíble historia de la abuela gánster y La increíble historia de... -
El chico del vestido: (El mago del balón). Walliams, como Roald Dahl, es un
genio en la construcción de la historia y un maestro en contar de forma
sencilla y cómica algunos aspectos de la vida que son muy duros de asimilar
para un niño. Imprime a sus novelas una mirada fresca y sin complejos sobre
situaciones que en otras obras se tratan de forma traumática y como
insuperables.
En novela de adulto acabo de leer Mi
refugio y mi tormenta de Arundhati Roy. Me gusta leer sobre escritores y es
muy recomendable esta autora por las imágenes que crea con las palabras. Pero
también leo ensayo y ahí, mi preferida y que acaba de sacar libro es Anne
Fadiman. Recomiendo siempre con entusiasmo su libro Ex Libris, pero Frog,
que es el último, no se queda atrás. Tiene al menos tres ensayos que
recomiendo leer. Es la maga de las listas literarias.
¿Cómo compaginas
la escritura con tus otras obligaciones en la vida?
Mal. Mi trabajo me consume el cerebro y no deja demasiado
espacio para la creatividad. Brandon Sanderson dice en su Curso de Escritura
Creativa que es más fácil escribir si estas poniendo pizzas que si tienes
un trabajo intelectual que te ocupa todo el tiempo. Sí, hay algo de verdad en
eso. Necesitas mucha fuerza de voluntad para desconectar y meterte en una
historia. Y necesitas más fuerza de voluntad aún para seguir sentada delante
del ordenador después de estarlo todo el día. Todo se retrasa y los días se
alargan para construir una historia. Parece que nunca llega el final. Así que
me planteo en escribir a tiempo completo, aunque me muera de hambre.
¿Cómo ves el
panorama literario actual?
Dicen que ahora se está leyendo mucho,
pero que también se publica más de lo que se puede leer. Supongo que eso
dificulta que un autor novel pueda triunfar si no es que tiene una enorme
comunidad de seguidores o es un personaje público antes de que se publique su
novela. Yo no soy conocida ni tengo seguidores, así que la verdad, prefiero no
plantearme cuál es el panorama. No quiero saber las tendencias, ni lo que gusta
ni lo que triunfa. Simplemente quiero escribir lo que me apetezca y probar si
hay suerte.
¿Por qué
escribir literatura para niños y jóvenes?
En mi caso, no sé si es una decisión consciente o el resultado
de que lo escrito se clasifica en un género u otro por quién lo lee y es más
entendido que yo. Lo cierto es que cuando empecé a escribir manifesté que
quería una novela que me alejara de los problemas diarios y que se centrara en
la historia y, no tanto, en ahondar hasta la extenuación en los sentimientos y
el dolor. Me centré en la historia. Y ahora que me fijo en cómo escriben otros
autores de literatura infantil y juvenil me doy cuenta de que también ellos se
vuelcan en la narración y ponen el foco en la historia y no en los sentimientos
de los personajes, aunque sean parte de esa misma historia.
¿Es más difícil
escribir literatura infantil y juvenil que para adultos?
Sí y no. Pero hay que tener cuidado con que no se cuelen voces
en tus personajes que rompan completamente con la visión infantil o juvenil de
los hechos narrados que deberían mostrar. Cuando eres niño, la lectura que
hacemos del mundo que nos rodea es muy diferente a la que desarrollamos cuando
nos vamos haciendo mayores. Hace un par de meses leí una novela juvenil y
conforme pasaba las páginas sentía que algo no cuadraba. Los diálogos, los
pensamientos… nada parecía real porque los personajes hablaban y se comportaban
como treintañeros.
Tu última novela
publicada es Te hablaré mañana. ¿Qué
nos puedes contar de este libro?
De esta novela me gusta decir que sigue la regla de tres de los
cuentos de hadas porque la historia se cuenta en un ciclo de tres hasta llegar
el desenlace. También digo siempre que hice una abundante investigación
histórica, pero que luego suprimí todo para centrarme en la narración. Podría
haber escrito una novela histórica. Igual eso hubiera encajado más con lo que esperaban
las personas que me conocen, pero no hice nada de eso y conté la historia de
Jean, de Ilda y de Sack en un tiempo horrible donde la vida importaba bien
poco.
¿Qué fue lo más
difícil de escribir esta historia?
Corregirla. La leí y releí más de diez
veces. Y cuando ya estaba para imprimir, a riesgo del enfado de la editorial,
me entró el pánico y tuve que reescribir algunas partes.
¿Qué tienen los
protagonistas de esta novela de ti?
Poco. Pero me gustaría ser tan valiente como Ilda y tener esa fe
inquebrantable en que los problemas, si trabajas en ellos, se pueden
solucionar.
¿Qué esperas que
los lectores descubran en Te hablaré
mañana?
Que eres dueño de tu propio destino. No puedes esperar que la
sociedad, que el resto del mundo te resuelva tus problemas. Hay que luchar con
uñas y dientes para conseguir que las cosas buenas pasen. Pero también que es
necesaria creer en la magia, en el amor y en la familia.
¿Qué nuevos
proyectos tienes en marcha?
Estoy escribiendo una nueva historia sobre algo que se me quedó
atascado cuando era niña. Es lo bueno de la escritura. Tiene un poder sanador.
No sé si verá la luz, pero a mí me está viniendo de maravilla para cerrar
algunas heridas que seguían abiertas, a pesar del paso de los años.
¿Te gustaría
añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Que me encantaría que la gente (adultos y niños a partir de 11),
con ganas de llegar a un buen final, se animara a leer Te hablaré mañana.
No es que quiera ser famosa ni nada de eso, pero tengo mucha fe en que es una
historia que merece la pena ser leída. Se escribió para que al cerrar el libro
el lector se llevara una sorpresa de esas que te dejan buen sabor de boca.
Muchas gracias, M. V. Calo, por tu tiempo, tus palabras
y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y
satisfactoria.
Y
a vosotros, amigos de las letras, gracias
por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva











