miércoles, 7 de octubre de 2026

Entrevista: ERASMO CACHAY MATEOS

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al ecuador de la semana con la entrevista que nos ha concedido Erasmo Cachay Mateos. La podéis leer a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Cuando vi impreso mi primer libro sentí una emoción muy especial, acompañada de la certeza de que aquel no sería el último. En mi cabeza se cruzaban tantas historias que estaba convencido de que quería dedicar una parte preciosa de mi vida a escribirlas.

Debo decir que escribo desde muy pequeño. Ya en el colegio, después de leer a los clásicos, nació en mí ese sentimiento íntimo de que yo también quería contar mis propias historias. Pasó algún tiempo hasta que me animé a hacerlo de manera profesional, pero, después de cruzar aquella primera gran brecha y ver publicada mi primera novela, supe que había encontrado algo más que un simple pasatiempo.

Recuerdo perfectamente la sensación de tener el libro entre mis manos, percibir el olor de sus páginas recién impresas y contemplarlo en los escaparates de las librerías. Fue entonces cuando comprendí que escribir no era simplemente una afición, sino una parte esencial de mi vida.

© Erasmo Cachay Mateos.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Desde muy pequeño leía a los clásicos con auténtica devoción. Los libros de Julio Verne, Emilio Salgari o clásicos como Las mil y una noches fueron algunas de mis primeras referencias literarias. Escribían de una manera tan dinámica y aparentemente sencilla —aunque, en realidad, de sencillo no tenían nada— que conseguían atraparte por completo en sus historias.

No dejaban de lado la crítica social ni el análisis más personal, pero siempre lo hacían desde una perspectiva narrativa amena y cercana, pensando también en el lector. Creo que esa forma de entender la literatura me ha influido hasta el día de hoy.

Con el tiempo descubrí también a los grandes autores, los «pesos pesados», por así decirlo, con obras como Conversación en La Catedral, El tambor de hojalata o El nombre de la rosa. Son libros de una enorme complejidad y riqueza literaria que despiertan esa sana envidia que te hace querer aprender, crecer y, algún día, intentar emularlos. Todos ellos han enriquecido mi manera de entender y de querer contar una historia.

Al final, prefiero utilizar siempre la palabra inspiración. Esos autores me han inspirado y, quizá también, influido en el proceso de ir definiendo poco a poco mi propio estilo como escritor.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Casi por casualidad, siguiendo un canal de YouTube que me gusta mucho y que trata sobre mentes curiosas y que cuenta numerosas historias reales, llegué a la biografía de Charles Dickens.

Al verlo, tuve que reconocer que, a pesar de que siempre me han gustado los clásicos, nunca había leído ninguna de sus obras. Así que decidí comenzar con Historia de dos ciudades. Digo comenzar, dado que aún no lo he terminado. Por lo que puedo decir hasta ahora, me está gustando mucho y, sin duda, es una obra que recomiendo.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?

Con disciplina. Se ha dicho muchas veces, pero el talento sin disciplina no da grandes frutos, y creo que es verdad.

La literatura es una profesión que no requiere demasiado en términos de equipos o condiciones materiales, pero sí nos exige algo mucho más valioso: tiempo.

Debo decir que soy afortunado en ese sentido, ya que mi trabajo actual, una actividad profesional que también me gusta mucho, requiere principalmente mis conocimientos y experiencia en materia de consultoría y asesoramiento. Esto me permite organizar mi tiempo con cierta libertad y compaginarlo con la escritura.

Aun así, siempre necesito encontrar un poco más de tiempo. Suelo escribir muy temprano: me levanto antes de lo habitual y dedico un par de horas a escribir antes de comenzar la jornada normal. No soy un escritor nocturno; prefiero las primeras horas del día, cuando todo está más tranquilo y tengo la mente más despejada.

Y los fines de semana siempre se encuentra algún momento para seguir escribiendo. Al final, se trata de buscar esos pequeños espacios de tiempo y, sobre todo, de tener la disciplina necesaria para aprovecharlos.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Podría decir que lo veo de una manera muy positiva y, al mismo tiempo, también con cierta preocupación. Evidentemente, es solo mi opinión.

Por un lado, veo con gran entusiasmo las posibilidades que existen actualmente para la literatura. Hay más libros, más bibliotecas y muchos más medios para difundir una obra. Hoy es mucho más fácil publicar, organizar eventos, crear contenido para las redes sociales y, en definitiva, llegar directamente a los lectores.

Sin embargo, creo que esta misma situación también ha provocado una cierta saturación de títulos, y no todos tienen necesariamente el mismo nivel de calidad. Antes existía una especie de preselección —aunque este punto, por supuesto, puede ser discutible— que hacía que una obra que llegaba a publicarse tuviera, de alguna manera, un valor añadido.

La enorme cantidad de títulos que existe actualmente ha cambiado esta situación. Hay muchas voces y muchas propuestas, y para los lectores puede resultar difícil saber cuáles escuchar o qué obras elegir.

Si tuvieras que elegir entre relato, poesía y novela, ¿con cuál te quedarías?

Cada una de ellas es única y adecuada según aquello que se quiera representar o transmitir.

Para mí, la poesía es la mejor manera de expresar una emoción. Cuando se trata de representar un momento clave, una situación concreta que provoca un cambio de rumbo en la vida de un personaje, sin duda el relato es la mejor opción. Pero, cuando se quiere contar una historia, desarrollar a los personajes y hacer que el lector sea partícipe de una aventura, entonces la novela ofrece posibilidades extraordinarias.

Cada una de estas formas literarias tiene algo maravilloso y particular. Pero, si me pusieras contra la pared y tuviera que elegir una de las tres, sin duda me quedaría con la novela.

¿Escribirías una novela de moda para hacerte famoso?

La verdad es que no. Aunque, por supuesto, podemos discutir qué entendemos por «estar de moda».

Hay determinados temas que me preocupan mucho y que actualmente tienen una gran presencia en la sociedad y en la literatura. Cuando era pequeño, en mi Perú natal, había otros temas que estaban de actualidad y quizá, en aquella época, habría escrito sobre ellos. Hoy la situación ha cambiado.

Podría escribir sobre un tema que esté de moda si realmente me interesa, si lo siento y, sobre todo, si creo que tengo algo que aportar o que decir sobre él. Pero no escribiría sobre un determinado tema únicamente porque en ese momento sea popular y me haría famoso.

Por poner un ejemplo concreto: cuando se produjo el enorme éxito de Harry Potter, la literatura fantástica adquirió una gran popularidad y despertó un enorme interés entre los lectores. Si en aquel momento hubiera tenido una historia que contar dentro de ese género, probablemente lo habría hecho. Pero escribir únicamente por subirme al tren de una moda literaria, en ese caso, no.

¿Qué ha supuesto para ti publicar Los secretos de un legado? 

Algo muy especial. Todavía recuerdo las palabras de un gran amigo, también escritor, que me dijo después de publicar mi primer libro: «¿Esto es solo un pasatiempo o quieres ser escritor?». Y añadió algo que nunca he olvidado: un escritor no se conforma con una sola obra; tiene historias que contar y, con el tiempo, también madura.

Cada libro, al igual que la vida, refleja esa madurez y permite expresar cada vez mejor aquello que uno quiere decir.

Los secretos de un legado es mi cuarto libro y mi tercera novela, y siento que poco a poco voy llegando a esa etapa de madurez como escritor. Ha sido una experiencia muy bonita escribirlo. Es un libro que me atrapó desde el principio y con el que he disfrutado especialmente durante todo el proceso de creación.

También ha sido muy satisfactorio trabajar con la editorial Adarve. Aunque este libro recién ha salido a la luz, puedo decir que ya ocupa un lugar muy especial en mi corazón.

¿Qué nos puedes contarnos de esta novela?

Sobre la trama, creo que la sinopsis habla por sí misma. No quisiera repetirla aquí; prefiero animar a los lectores a descubrirla. Sí me gustaría, sin embargo, hacer algunos comentarios al respecto.

La historia nació a partir de dos premisas fundamentales. La primera era escribir un libro que tuviera una relación directa con el país y el continente en los que vivo. Es una historia completamente alejada de mi país natal y, precisamente por ello, supone también una forma diferente de acercarme al entorno que hoy forma parte de mi vida.

La segunda premisa era escribir una historia entretenida, capaz de atrapar al lector y hacerlo sentirse partícipe de la aventura. ¿Y qué mejor aventura que descubrir un secreto milenario, cuidadosamente guardado durante siglos, que lleva a los protagonistas y a los lectores por ciudades tan emblemáticas como Stuttgart, Toledo y Madrid, o a descubrir tradiciones antiguas como el gran baile de la Universidad de Hohenheim?

Pero, además de la aventura, quería aportar también un pequeño espacio para la reflexión. Quería que nos preguntáramos por qué suceden determinadas cosas, quién define nuestro destino y, en definitiva, quién nos gobierna realmente.

Así, lo que comienza como una historia de crimen se transforma poco a poco en una aventura en busca de la verdad, pero, al mismo tiempo, está profundamente ligada a una historia personal y a un legado que uno de los personajes lleva consigo.

He querido mezclar diferentes elementos: aventura, relaciones personales, legado y algunos momentos de acción que, finalmente, adquieren una dimensión especial a través de un triángulo personal muy particular. Al leer la novela, los lectores comprenderán exactamente a qué me refiero.

¿Qué hace que esta obra sea diferente a otras publicadas del mismo género?

Mi punto de vista y mi manera de contar la historia. Creo que cada escritor tiene una perspectiva propia y una forma particular de narrar.

Podría haber escrito una historia llena de acertijos que el lector fuera descubriendo poco a poco, pero, una vez terminado el libro, la emoción habría llegado a su fin. También podría haber escrito una historia alrededor de un secreto cuidadosamente guardado, pero, una vez descubierto, la intriga habría desaparecido.

Creo que muchos títulos dentro de un mismo género recurren a este tipo de planteamientos. Lo que quizá no siempre hacen —y no pretendo juzgarlo, sino simplemente hacer una observación— es combinar ese misterio con una historia personal más profunda, un análisis de los personajes y, sobre todo, con la idea de que cada uno de nosotros lleva consigo algún tipo de secreto.

El secreto no siempre tiene que ver con algo de dimensión internacional o con grandes acontecimientos. También puede existir dentro de nosotros mismos y en nuestra relación con nuestro entorno, con las personas que nos rodean y con nuestra propia historia.

Por eso, si tuviera que responder de nuevo a tu pregunta sobre qué hace diferente a esta novela, diría que es precisamente la combinación de aventura, misterio, relaciones personales y reflexión sobre un tema concreto de nuestra sociedad, todo ello contado desde mi propio punto de vista.

Y, como es natural, ese punto de vista es personal. Es mi manera de entender la historia y, sobre todo, mi manera de contarla.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Los secretos del legado?

Primero que todo, emoción, risas y la sensación de haber pasado un buen momento. Recuerdo una frase de un escritor que decía que el lector no debería darse cuenta de que uno escribe bien, sino sentir que no quiere dejar el libro porque necesita saber cómo continúa la historia. Eso es escribir bien. Creo que esa es una de las mayores satisfacciones para un escritor.

Por eso, lo primero que quiero es que los lectores se sientan partícipes de estos secretos y de estas aventuras, que se dejen llevar por la historia y disfruten del viaje.

En segundo lugar, me gustaría aportar un pequeño espacio para la reflexión, para que el lector se pregunte si todo aquello que vemos es realmente lo que parece. Pero no se preocupen: tampoco quiero perderme demasiado en ese terreno.

Espero, sobre todo, que encuentren satisfacción, emoción, risas y la sensación de haber vivido una hermosa experiencia a través de la lectura. Y, finalmente, que se queden con la sensación de querer saber más, porque hay más historia por descubrir. Pero, para entender exactamente a qué me refiero, tendrán que leer el libro. 

© Erasmo Cachay Mateos.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Tengo dos proyectos en mente.

El primero es mucho más personal: una historia relacionada con mi familia. Cuando la escuché de labios de mi madre, supe que era una historia hermosa, real, profundamente humana y con una importante dimensión social, que merecía ser contada. En este momento estoy trabajando en ella.

El segundo proyecto está relacionado, de alguna manera, con Los secretos de un legado. Creo que esta historia todavía tiene algo más que contar. Al leer el libro, mis lectores entenderán a qué me refiero.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Quiero agradecerte sinceramente este espacio y la oportunidad de participar en esta entrevista. Las preguntas han sido muy interesantes y, además, me han hecho reflexionar sobre mi obra, mi forma de escribir y el camino que he recorrido hasta ahora.

Gracias también por permitirme compartir una parte de mi trabajo y por darme la oportunidad de animar a tus lectores a descubrir una nueva aventura y acercarse a Los secretos de un legado.

Estaré encantado de conocer sus comentarios y opiniones y, quizá con el tiempo, podamos volver a conversar sobre mis próximas obras y nuevos proyectos.

Esto no es el final, sino el comienzo.

Muchas gracias.                       

Muchas gracias, Erasmo, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que tengas una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

Reseña: INVENTARIO DE LO QUE QUEDA CUANDO EL BOSQUE ARDE, de Michele Ruol

 


Tras años habitándola, compartiendo momentos con tus seres queridos y acumulando muebles y objetos que te hacen sentir cómodo, una casa es ya un hogar. Ese hogar puede quedarse roto tras la pérdida de miembros de la familia. Los recuerdos se acumulan en las mentes de los que quedan, pero también en las sillas, las camas, las distintas habitaciones… Si nos paramos a escuchar a la casa, puede que descubramos muchos secretos, como sucede en Inventario de lo que queda cuando el bosque arde, la impactante novela de Michele Ruol de la que hablaremos a continuación.

Madre y Padre ha tenido que enfrentarse a dos momentos relevantes en su matrimonio: el nacimiento de sus hijos, Mayor y Menor, y su posterior pérdida en un accidente de tráfico. Años después de la pérdida de sus vástagos, en aquella noche que también el bosque ardió, los desafortunados padres intentan recomponer su vida al tiempo que tratan de averiguar cómo ocurrió el accidente. El narrador nos invita a recorrer junto a ellos su casa, el garaje, su coche… Mientras lo hacemos, descubrimos objetos que guardan secretos, estancias cargadas de recuerdos, el pasado y el presente de estos padres que intentan cada uno, a su manera seguir adelante.

¿Cuánto dura el duelo? ¿Cómo se supera la pérdida de dos personas jóvenes que, además, lo eran todo para ti? ¿Pueden unos padres continuar juntos después de eso? Nos planteamos estas preguntas desde el comienzo de esta lectura. Preguntas básicas que tendrán su respuesta a lo largo de esta novela original, ya no tanto por el tema tratado, sino por la forma en la que lo hace: como una suerte de inventario de estancias y objetos que nos cuentan algo: un recuerdo, una forma de ser, un sentimiento…

Padre y Madre son dos personas totalmente distintas. Durante buena parte de la novela el lector puede que ni llegue a entender por qué se casaron y cómo siguen juntos tanto tiempo después de la gran pérdida. Conforme avancemos, descubriremos la verdad de sus personalidades, de sus sentimientos, de eso que de verdad les une.

Unos hijos adolescentes muertos. Unos padres que viven como zombis, intentando seguir adelante. Una casa viva. Un bosque muerto por un incendio. Y misterio, un gran misterio por resolver.

Inventario de lo que queda cuando el bosque arde es una novela de personajes, de sentimientos, de lo que permanece cuando lo que más quieres se va. Una historia escrita con delicadeza, audacia narrativa, gran inteligencia. Sus palabras se quedan grabadas como el fuego que acabó con el bosque la noche de la muerte de Mayor y Menor. ¿Te atreves a comprobar cuánto puede marcarte esta historia?

Cristina Monteoliva

 

 

martes, 6 de octubre de 2026

Entrevista CARLOS G. TUTOR

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

en el blog nos adentramos en la segunda semana de octubre con la entrevista que nos ha concedido Carlos G. Tutor. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Pasatiempo, pasar el tiempo… Todo lo que hacemos, lo hacemos mientras transcurre nuestro tiempo; también el trabajo. En ese sentido, escribir para mí es eso, un pasatiempo, algo en lo que dedico tiempo de calidad para mí; tiempo en soledad, pues escribir suele ser una actividad solitaria.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Supongo que bastantes, pero no sabría decirte. Entiendo que me han ido influenciando poco a poco, empapándome de manera tan inconsciente que no sé reconocer las fuentes concretas.

© Carlos G. Tutor.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Siempre ando con varias lecturas a la vez, normalmente dos o tres ensayos y una novela, aparte de las lecturas debido a mi trabajo de editor. No sabría decirle el nombre de todos ahora. Siempre que puedo evito hacer recomendaciones generales; como mucho, si conozco a una persona o hablo directamente con ella y puedo tal vez intuir sus preferencias, podría hacerlo.

¿Cómo compaginas tu trabajo como investigador del fenómeno ovni con la escritura?  

La investigación del fovni (y todo lo que abarca, que es muchísimo más de lo que suele imaginarse) es, puede decirse, parte de mi personalidad, está siempre presente en mí. Permea todo lo que hago, también la escritura, por supuesto. En mi anterior novela, “Ellos”, el fenómeno ovni estaba más claramente identificado, pero, como te digo, siempre hay un poso sobre el tema en todo lo que hago.  

¿Cómo ves el panorama literario actual?   

Se escribe y se publica mucho, muchísimo. Y lo digo como editor y como escritor. Eso tiene, como todo, su parte positiva y su lado negativo. En general es fantástico, pero hay que saber adaptarse. Antes, el “panorama literario” se circunscribía a un grupo más reducido de personas, pero hoy en día, alguien que se autopublica un libro forma parte de ese panorama literario, ¿no? Por lo tanto, es más difícil hacer generalizaciones o predicciones de dicho panorama.

¿Escribirías una novela de moda para hacerte famoso?   

Mi primer impulso es decir “no”. Pero con frecuencia soy pragmático. Si escribiendo una novela supiera con certeza que me haría famoso, podría usar esa fama para que otros escritos míos llegaran a más personas. Y eso es fantástico, ¿no crees?

¿Cómo surgió la idea de escribir El Código Lourdes?

No estoy seguro. He viajado muchas veces a Lourdes, y pasado allí también muchos fines de año. El primero de ellos, a medianoche, mi pareja y yo nos encontrábamos a solas en la Gruta de las Apariciones. La humedad del agua empapaba la roca, y de la misma manera, la idea de que detrás de esa roca, donde la Virgen se le apareció a la pequeña Bernadette, podría estar ocurriendo algo que ninguno de los millones de visitantes que pasan por allí cada año, me fue empapando hasta dar con una historia que, aunque no ha ocurrido, he tratado que fuera todo lo plausible que pudiera.

¿Qué ha supuesto para ti publicar esta obra?   

Es una sensación extraña. Sueltas algo íntimo, algo que has creado, trabajado durante mucho tiempo, y lo expones. Deja de ser solo tuyo.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?  

Que hay un trasfondo, no solo físico, como el lector verá, sino mental, intelectual. Siempre trato de plasmar esa vertiente. Hay aspectos como Iglesia, ciencia, fe, poder, milagros, relaciones humanas…, hasta veganismo.

¿Qué hace de El Código Lourdes una novela diferente a otras de estilo similar?

Bueno, plantea, por ejemplo, si puede medirse científicamente un milagro. No es poco, pero no sé si es suficiente como para que sea distinta a otras. Hay una cosa, eso sí, que es poco habitual: después de la historia he querido ofrecer un ensayo sobre “las claves de la novela”, donde hablo de lo que ocurrió en Lourdes en 1858 relacionado con la trama de la misma. Y también he querido compartir algunas fotografías que pueden dar cercanía a la novela en sí.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en El Código Lourdes?

Que les guste; que cuando comiencen a leer quieran continuar, y que esa sensación continúe hasta la última página. Y, también, que les aporte algo; por ejemplo, que, como Gerard, el protagonista de la novela, se abran a posibilidades que antes rechazaban.

© Carlos G. Tutor.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Tengo dos novelas en mente, de hecho una historia está ya bastante avanzada. Pero no he dejado los ensayos; también estoy trabajando en uno.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Darte las gracias por ayudar a visibilizar obras de tanta gente. Se publican tantos libros cada día, como gotas de agua, que cada vez es más difícil que un autor o autora tenga si quiera un poquito de visibilidad en el basto océano de los libros.

Muchas gracias, Carlos, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

domingo, 4 de octubre de 2026

Entrevista: JOAQUÍN DEL PALACIO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

acabamos la semana con la entrevista que nos ha concedido Joaquín del Palacio. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Desde muy joven, porque siempre me ha gustado escribir y contar historias, tengo alma de cuentista. Además, durante casi diez años trabajé como periodista, por lo que la escritura estaba cerca de mí, pero no en las temáticas que me gustaban. Con la novela puedo ser yo quien elija mis propios temas, soy libre y feliz.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Hay una serie de escritores vitales para mí. Diré algunos, y cuando acabe recordaré otros y me sentiré mal por no haberlos mencionado. Henry Miller, Knut Hamsun, Vargas Llosa, Phillip Roth, Ford, Wallace… y de españoles Clarín, Torrente Ballester, Trueba y sobre todo, Delibes.

© Joaquín del Palacio.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Últimamente leo mucho escritor gallego desconocido (o casi), ahora estoy con Golpes de luz, de Ledicia Costas, y antes leí Comerás Flores, de Lucía Solla; Marea Roja de José Manuel del Río; Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido o Tres mil noches con Marga, de Pedro Ramos. Todos ellos son extraordinarios y me encanta porque son autores gallegos, no de gran público (quizá Solla y Costas algo más) y hablan de la que considero mi tierra de adopción, el lugar donde viví mis veranos y mis sueños de juventud. Los autores gallegos son mejores cuanto menos conocidos sean y estos que cito son extraordinarios todos ellos.

¿Cómo compaginas tu trabajo del día a día con la escritura?  

Es complicado compaginarlo porque el trabajo en el sector tecnológico exige mucho y tengo que ganar espacio para la literatura. Vivo de una inspiración que no siempre llega y busco lugares para escribir que son complicados de encontrar porque tengo mucha vida social, muchos hijos y soy muy maniático: Por ejemplo, no puedo escribir si hay alguien en la habitación o si hay ruidos fuera, o una mosca rondando… sea como sea, al final lo consigo. Tengo la enorme suerte de tener una casa de campo en Gredos donde escribo a mis anchas observado solo por el pico Almanzor.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Lo veo fatal. Hay decenas de autores desconocidos con grandes obras que nadie ha leído y a su vez centenas de mediocres absolutos llenos de un glamur que no viene de la literatura ni de sus obras, sino solo de su fama por otras actividades, a menudo repulsivas. Me indigna. Como lector sé bien donde buscar, y como autor soy consciente de la dificultad, pero intento superarla moviéndome mucho. Y además creo que el nivel de lectura y de lectores ha bajado, la gente cada vez presta menos atención y necesitan mensajes cortos y sencillos. Aún así tengo esperanza, el mundo cambiará y si la IA no destroza lo que todavía queda como creatividad humana el péndulo girará al lado contrario. Siempre pasa.

¿Y por qué escribir ficción en estos tiempos? 

La ficción es menos espeluznante que la realidad. Un personaje como Trump no sería creíble si fuese inventado. La ficción permite crear personajes maravillosos u horribles y darles vida y voz. Me parece un ejercicio maravilloso como escritor y como lector. La psicología de un personaje de ficción es moldeable, son tus criaturas con sus defectos y virtudes, criaturas inexistentes pero reales al máximo, y la ficción les pone en situaciones extremas. Adoro la ficción como lector y como autor porque puede hacer las delicias del lector con algo cotidiano e insulso. Porque nuestra empatía nos acerca a los personajes y nos hace convivir con ellos.

¿Cómo surgió la idea de escribir La cuna que mece la mano?   

El personaje principal, Martin, es una mezcla de personas que he conocido a lo largo de la vida, siempre menos extremas que él. Quería salir del humor, mi anterior novela, Todo puede empeorar, tenía una fuerte carga dramática, psicológica y costumbrista que quedó anulada por el humor. Fue un éxito de ventas y ganó un premio pero lo que más recibí fueron respuesta sobre cómo se habían divertido con ella, incluso descojonado (sic). Y con La cuna cambié de registro hacia un modelo mucho más crudo, algo así como un American Psyco segoviano, donde el lector tuviera que detestar al psicópata pero tener empatía con su lado familiar, por su relación con su madre, por sus éxitos y sus miserias. Se hace duro sentir pena por un tipo así.

¿Qué puedes contarnos de esta obra?  

Es una novela en la que asistimos a la forja de un psicópata. Vemos cómo una familia desestructurada no pone límites de ningún tipo y quien le educa es la calle. Pero siendo un típico quinqui de barrio, tiene ínfulas grandiosas y eso le hace distinto. En la peluquería de al lado de su casa lee el Hola y siente que su mundo es otro, viaja entre las mansiones de La romana y Bahamas sin moverse del descampado y eso crea en él una necesidad patológica de huir de allí. Es una novela sobre lo fuerte que tira de ti la cuna para que el ascenso social sea casi imposible, una novela de ascendencia y caída en donde el personaje principal es un tipo mentiroso, amoral y lleno de complejos que sin ningún tipo de estudios, trepa en la escala económica hasta límites muy elevados.

¿Qué hace de La cuna que mece la mano un thriller diferente a otros de estilo similar?  

Lo que diferencia a La cuna de otros similares es el propio protagonista, que es una mezcla de Tony Montana y el Vaquilla, con rasgos de Patrick Bateman. Hay thriller en la medida que hay delito y policía que lo investiga, y además tiene raíces de cine quinqui y de cine de narcos. Si tuviera que encuadrarla en un solo género diría que es novela negra.

¿Tiene algo La cuna que mece la mano de ti?  

Lo cierto es que absolutamente nada, excepto en lo que respecta a que en mi mundo de negocios he conocido a algunas personas que me han servido para inspirarme. Por suerte soy una persona bastante sana y me siento bien en mi piel, en mi entorno y no tengo la menor ínfula de nada, excepto la de mejorar con el trabajo.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en esta novela?

Estoy convencido que no les va a aburrir ni una sola página, y que por momentos van a odiar la sensación de sentir empatía por un cabestro insensible. La historia les atrapará desde el comienzo, es una narrativa ágil y sencilla que no busca efectismo ni es un ejercicio de estilo sino una novela psicológica sobre clases sociales y la dificultad de moverse entre ellas, sobre los años ochenta y noventa y sobre la necesidad de crecer y medrar a costa de todo.

© Joaquín del Palacio.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Tengo una novela terminada y otra en proceso de escritura. La primera trata sobre lo que influye la suerte en la vida, y para ello me valgo de la trayectoria de un mendigo y de dos espacios temporales, el presente que es el día de Filomena y los años anteriores que nos muestran lo que le ha llevado a la calle. Y estoy escribiendo una novela policíaca donde la protagonista es una subinspectora de asuntos internos de la policía que entra en una banda de narcos para destapar a los agentes corruptos.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Lo he formulado en algún párrafo anterior, y quiero gritar hasta desgañitarme que hay que leer a autores desconocidos, que suelen ser mejores casi siempre que los famosos. El mundo editorial hoy en día prima una venta de libros que se gestiona buscando caras conocidas, gente famosa que vende por ser quien es y no por lo que escribe o escritores consagrados de calidad decreciente. Hay cientos de extraordinarios autores ignotos esperándonos con sus libros en la trastienda de la librería, y eso me produce una pena horrible, porque las caras que adornan las estanterías son todas las mismas y en mi opinión, aquí sí, hace falta un gran reemplazo.

Gracias, Joaquín.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar ahí un día más. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

sábado, 3 de octubre de 2026

Entrevista: JUAN CARLOS MORALES RUIZ

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,      

llegamos al primer sábado del mes de octubre con la entrevista que nos ha concedido Juan Carlos Morales Ruiz. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Siempre me gustó narrar y escribir historias, sin embargo, este pasatiempo se volvió algo más serio cuando decidí ingresar al Taller de Escritores de la Universidad Central en Bogotá, Colombia, para aprender acerca del oficio de los escritores hace 25 años.

Vivir en el mundo de la escritura creativa durante los meses que asistí al taller fue una experiencia maravillosa que marcó el inicio de una nueva faceta en mi vida como médico y profesor universitario, abriendo la puerta a nuevos mundos, más allá de los paradigmas científicos y el rigor de la academia.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

En términos generales y aunque la influencia de la lectura es acumulativa y compleja, diría que mis textos, que se mueven más en el mundo del cuento, tienen influencia de escritores como Edgar Allan Poe, Antón Chéjov, Alice Munro, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Álvaro Mutis y por supuesto Gabriel García Márquez, entre otros. 

© Juan Carlos Morales Ruiz.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

En este momento estoy leyendo tres libros en alternancia, una vieja costumbre que no he podido abandonar. Tinta invisible, de Javier Peña; Un crimen dialéctico, de Guillermo Martínez y Leer es resistir, de Mario Mendoza, los tres muy diferentes y super recomendados.

¿Cómo compaginas tus labores fuera del mundo literario con la escritura?  

La medicina y la educación, los dos campos que escogí para desarrollar mi vida profesional son una fuente inagotable de ideas, sucesos e historias que alimentan mi faceta de escritor.

De hecho, la mayoría de mis relatos se basan en historias de la vida real que han sido adornadas con ficción narrativa, incluyendo mi último libro Insurrecto: Vivir la vejez sin vergüenza, una colección de relatos que busca reivindicar el derecho a envejecer con dignidad.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Veo un panorama literario amplio, diverso y también un poco disperso, en el que circulan más voces, lo cual es valioso, sin embargo, no siempre cantidad significa calidad.

Siento que hoy conviven dos mundos: una literatura que busca detenerse, mirar con cuidado y decir algo que permanezca, y otra más rápida, pensada para llamar la atención, que usa “fórmulas” de moda, dando lugar a que algunas obras sean muy parecidas entre sí.

Por otra parte, me parece que hay más espacio para historias que antes no tenían mucho espacio, hoy en día, la vejez, la soledad, la enfermedad, la memoria, las pequeñas vidas cotidianas y las experiencias de personas comunes tienen más posibilidades de ser escritas y publicadas.

Si tuvieras que elegir entre el ensayo y el relato, ¿con cuál te quedarías? 

Aunque por mi profesión trabajo mucho con el ensayo y disfruto el despliegue de la argumentación para alcanzar un objetivo intelectual, el relato me apasiona por la gran cantidad de posibilidades que tiene en universos narrativos muy diferentes.

¿Cuál es tu labor en la Sociedad de Escritores Unidos?

La Sociedad de Escritores Unidos es una agrupación de escritores independientes cuyo objetivo es promover la escritura, la lectura y la divulgación de textos de autores independientes en la comunidad de habla hispana.

Mi labor en la Sociedad está relacionada con la promoción y la divulgación de las obras de los miembros y fomentar las actividades de lectura y escritura en la comunidad general.

¿Qué obras destacarías de las que has publicado?  

Entre las publicaciones que tienen un lugar especial en mi vida están Cuentus Interruptus, una colección de cuentos cortos de diversos géneros que se convirtió en mi primer libro de ficción narrativa. La vida en 50 haiku, una mirada al ciclo vital de las personas basada en la metáfora de las estaciones del año y representadas por textos de este antiguo género de escritura y por último Insurrecto: vivir la vejez sin vergüenza, que constituye el testimonio de 35 años de vida profesional como médico de personas mayores y  una protesta disfrazada de ficción contra el edadismo y el estigma de la vejez en la sociedad occidental.

Tu último libro en el mercado es Insurrecto: Vivir la vejez sin vergüenza. ¿Qué nos puedes contar de él?  

Como digo en la contraportada del libro: en Insurrecto: Vivir la vejez sin vergüenza traté de construir un universo narrativo donde las personas mayores se niegan a desaparecer sin dejar huella y no piden permiso para existir, aunque quizás debo decir, nos negamos a desaparecer, si tengo en cuenta que este libro se publicó en el momento en que cumplí 60 años y me convertí de estudioso del envejecimiento y la vejez en practicante de esta realidad.

¿A qué tipo de público va dirigida esta obra?

Público en general, especialmente a quienes disfruten de las historias que tienen algo que decir, de los relatos que mueven emociones y sentimientos, que merecen ser recordados. 

© Juan Carlos Morales Ruiz.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en tus escritos?

Honestidad, ternura, humor y como digo en mi libro “una lucidez que a veces duele”.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Estoy trabajando en la segunda parte del libro Insurrecto que contiene nuevos relatos acerca del envejecimiento y la vejez, en el marco de condiciones especiales como la demencia, la soledad no deseada, la inclusión y la diversidad cultural.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Quiero agradecer este espacio de divulgación y construcción de comunidad alrededor de la literatura y recordar a quienes hacen parte de ella las palabras de George R.R. Martin “Un lector vive mil vidas antes de morir; aquel que nunca lee vive solo una”.

Muchas gracias, Juan Carlos, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos mucha suerte con tu carrera literaria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva