Queridos amigos de La Orilla de las Letras,
comenzamos la semana con la entrevista
que nos ha concedido Ana Patricia Moya,
la misma que podéis leer a continuación:
¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más
que un pasatiempo?
Escribir no es mi manera de ganarme la vida,
así que es un entretenimiento más.
Soy plenamente consciente de que, para poder
dedicarte a esto a nivel profesional, hay que saber moverse dentro del
mundillo.
En el caso de que vayas por libre, necesitas
un golpe de suerte. O estar en el lugar y momento adecuado.
¿Qué lecturas crees que te han influenciado como
escritora?
Las novelas gráficas. Leo de todo, no tengo inconveniente en acercarme a cualquier género, pero para mí el noveno arte me puede llegar a transmitir mucho más.
©
Ana Patricia Moya.
¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo
recomendarías?
Estoy leyendo varios libros a la vez: Las indignas, de Agustina Bazterrica; La mala costumbre, de Alana Portero; El descontento, de Beatriz Serrano y Bajo los árboles, donde nadie te ve, la
consagración de la primavera, de Patrick Horvath.
¿Cómo compaginas el día a día con la escritura?
Escribo cuando me apetece. No tengo disciplina
porque no me dedico a esto profesionalmente.
¿Cómo ves el panorama literario actual?
Desolador. Sólo importan los factores
extraliterarios: el talento es lo de menos. He trabajado dentro de sector
editorial, también en gestión cultural, y es todo muy decepcionante.
Mejor buscar un empleo estable y dedicarte a
la escritura por gusto. Y en el caso de que te apetezca hacer algo eventual,
organizarlo o producirlo por tu cuenta, de manera alternativa.
Si tuvieras que elegir entre relato y poesía, ¿con
cuál te quedarías?
Prefiero la narrativa, contar buenas historias
y saber transmitirlas es un reto.
Tu último libro publicado es la antología de relatos
Fábulas urbanas. ¿Qué nos puedes
contar de este libro?
Es una compilación de textos que he ido
escribiendo desde hace muchísimos años. Muchos de esos relatos y microrrelatos
han aparecido en distintas publicaciones. No es un libro nuevo, en ese
sentido.
Muchos de los personajes de este libro han de
valerse de la mentira para sobrevivir. ¿Crees que en la vida real también
mentimos para seguir adelante?
Tengo muy claro que la honestidad te condena a
la soledad, al ostracismo. Por eso muchos se aferran a la mentira, y no sólo
para sobrevivir. Más que mentir a los demás, peor es el autoengaño.
Opositores, poetas y amas de casa suelen
protagonizar tus historias. ¿Es casualidad esta elección?
Me gusta convertir en protagonistas a personas
corrientes, con vidas nada extraordinarias. En el fondo, somos todos un poco
héroes de lo cotidiano, aunque nos cueste apreciarlo.
Si solo tuvieras que quedarte con uno de los relatos
de Fábulas urbanas, ¿cuál sería?
Con el primer microrrelato que escribí, Tengo una pistola. Me acuerdo que estaba
en un taller literario, el profesor era un escritor que, en vez de darnos
clase, no paraba de hablar de sí mismo. Me estaba dando pereza la sesión de
egolatría, de los compañeros que no paraban de hacerle la pelota, y al final
decidí hacer algo productivo. En esa época descubrí a Daniel Clowes y quise
homenajearlo a mi manera.
©
Ana Patricia Moya.
¿Qué esperas que los lectores encuentren en este
libro?
La vida, tal y como es. Sin edulcorantes. Ya
cansa tanto postureo y rollo positivista tan flower power.
¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Me los reservo. Con el tiempo he aprendido que
cuanto menos sepa la gente, mejor, ya he tenido los suficientes disgustos y el
psicólogo es caro.
¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta
entrevista?
No romanticéis tanto el oficio de la
literatura y todo lo vinculado a nivel cultural.
Demasiados egos peleando por migajas de un
pastel. Demasiados egos pisoteando pescuezos de personas competentes y
valiosas.
Escribid por placer. Es el mayor acto de
libertad.
Muchas gracias, Ana
Patricia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos
que, pase lo que pase, nunca pierdas las ganas de escribir.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más al otro lado. Ahora,
¡a leer!
Cristina Monteoliva












