Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
el
mes avanza de noviembre y con él nuestras entrevistas. Hoy nos acompaña Sonia Coll. Podéis leer sus palabras a
continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
Desde pequeña siempre me gustó
escribir, llevaba un diario donde registraba todo lo que me pasaba, escribía
versos y redactaba discursos para el colegio. Era un talento innato en mí.
Cuando me
tocó escoger una carrera universitaria, sentí que Comunicación Social era lo
mío. El periodismo me permitió seguir escribiendo a nivel profesional, a
mejorar mi redacción y uso de la gramática en español.
Además de
las lecturas que me exigía mi carrera, me convertí en una lectora frecuente de
distintos géneros.
Hoy
considero que la suma de todos esos elementos, me sirvieron para aprender a
escribir correctamente cuidando el estilo.
Sin
embargo, nunca me había planteado escribir un libro, hasta que la vida me dio
un “sacudón cuántico” en el año 2020 que me obligó a emprender un viaje a las
profundidades del ser. Escribir toda esa experiencia se convirtió en una
terapia de sanación para mí. No estaba muy segura de que terminaría
convirtiéndose en un libro publicado, pero esas páginas fueran tomando forma
por sí mismas.
©
Sonia Coll.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritora?
¿Sabes que todavía me cuesta
llamarme “escritora”? Porque además este es un libro que me cuesta ubicar en
algún género en especial, aunque lo más cercano es “crecimiento personal”. Yo
volqué en esas páginas un trozo de mi alma, de la manera más auténtica y
honesta que pude. Son las páginas más íntimas que he escrito desde que tengo
consciencia.
Por lo
tanto, pienso que no hay ninguna lectura en particular que me haya influenciado
a escribir ese libro, más que la motivación de plasmar una etapa de mi vida que
me llevó a revisar momentos dolorosos del pasado.
No
obstante, me encantan las historias con un toque íntimo y soy asidua lectora de
Isabel Allende, Rosa Montero y Vanessa Monfort.
He sido
adicta por épocas a ciertos escritores y puedo mencionar a cuatro de ellos que
me vienen rápidamente a la memoria: Alfredo Bryce Echenique, Joel Dicker, Dan
Brown y Rose Gates.
Hay libros
además que se han quedado mucho tiempo conmigo ya sea porque me han conmovido o
han cambiado mi manera de ver la vida: El olvido que seremos de Héctor
Abad Faciolince y La biología de la creencia del Dr. Bruce Lipton.
Y,
finalmente, hay otros que han permanecido largas temporadas sobre mi mesa de
noche porque me gusta releerlos de vez en cuando: Los cuatro acuerdos de
Don Miguel Ruíz y Las siete leyes espirituales del éxito de Deepak
Chopra.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Acabo de terminar La ridícula
idea de no volver a verte de Rosa Montero. Es una maravilla de libro. Lo
recomiendo al cien por cien.
¿Qué
piensas del avance de la IA también en lo literario?
Conozco escritores que han usado
la IA para editar, corregir estilo y gramática, hacer traducciones, investigar
o generar ideas nuevas. Creo que como herramienta puede resultar muy útil.
Honestamente,
yo decidí no utilizarla. Sentí que unas páginas tan íntimas merecían ser
editadas por alguien que pudiera comprender lo que significó para mí
escribirlas.
Tuve la
suerte de conocer a una editora maravillosa que trató mi historia con respeto y
empatía, Lesbia Quintero, fundadora de la editorial “Lector Cómplice”.
Otro tema
con la IA en el mundo literario que, en mi opinión, debe ser tratado con
especial cuidado, es el supuesto uso indebido de los libros por parte de las
empresas para entrenar sus modelos de IA, lo que ha motivado demandas
colectivas por parte de los autores que lo ven como una violación a sus
derechos de autor. Es un tema que va a dar mucha tela que cortar todavía,
mientras no existan límites legales claros.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Lo veo un poco complicado porque
vivimos una cotidianidad muy acelerada que no nos deja mucho tiempo para leer.
Sin embargo, me encanta ver que seguimos creando y publicando libros casi como
un acto de rebeldía.
Los
avances tecnológicos también han empujado cambios en el mundo literario para
adaptarse a una nueva realidad. Ahora tenemos libros electrónicos en
dispositivos tamaño bolsillo y también están los audiolibros que nos permiten
aprender mientras hacemos otra actividad. Para mí son una buena alternativa de
compañía en mis caminatas matutinas.
Sin
embargo, conozco personas que siguen amando los libros de papel y las sensaciones
que despierta tener un libro nuevo entre las manos; como, por ejemplo, el olor
del papel cuando hojeamos sus páginas por primera vez y la posibilidad de hacer
anotaciones de puño y letra luego de subrayar con líneas torcidas aquellas
ideas que provocaron un chispazo en la mente y el espíritu.
No sé si
me equivoque, pero creo que los libros van a sobrevivir mientras conservemos la
capacidad de asombrarnos ante la creatividad de la mente humana.
¿Por
qué escribir sobre tus vivencias?
Sencillamente porque para mí la
escritura siempre ha sido terapéutica. Cuando comencé a escribir esas páginas
no sabía con certeza adónde me iban a llevar y, sin embargo, lo que volcaba en
ellas regresaba a mí con la ligereza de quitarme peso de encima.
Lloré tanto
mientras recreaba situaciones dolorosas, solté la rabia que todavía vivía
agazapada en algún lugar de mi cuerpo, le dije adiós a la culpa y me abracé con
mucha compasión por todo aquello de lo que fui responsable en esa historia que
me quebró.
Tuve que
hacer muchas pausas en ese proceso de escritura consciente, las cuales me
permitieron asumir el papel de observadora más que de protagonista y ese
borrador que resultó después de todo fue liberador.
Luego
pensé ¿por qué guardarme esas páginas solo para mí, si puedo acompañar a otras
personas con ellas? Las mujeres hemos callado tantas cosas por generaciones
que, después de terminar; sentí que ese libro se convirtió en un acto de
reivindicación para mi madre, mi abuela y todas las que vinieron antes que yo.
Por otra parte, podía regalarle a mi hija la posibilidad de construir una vida
a su medida sin seguir pautas de nadie y sin repetir historias que no le
pertenecen.
Le
entregué ese borrador preliminar a cuatro personas de mi círculo más cercano y
sus testimonios fueron muy conmovedores para mí: todas se sintieron
identificadas con una parte de la historia y me alentaron a seguir.
Después de
publicar Las sombras que habitan,
me topé por casualidad con el trabajo del Dr. James Pennebaker, psicólogo
social y profesor emérito de la Universidad de Texas (Austin), quien es
considerado el padre de la terapia de escritura. Sus investigaciones
demostraron que escribir sobre experiencias traumáticas o profundamente
emocionales, tiene un impacto positivo en el cuerpo y funciona como un
liberador de presión. Ver el dolor o el trauma plasmado en un papel le permite
al cerebro un distanciamiento cognitivo, es decir, deja de ver esos eventos
como una amenaza presente para procesarlo como un ciclo que ya concluyó.
Me abracé
emocionada ante la confirmación de lo que sentí en el cuerpo de forma
intuitiva: la posibilidad de ver toda la historia desde el rol de observadora,
utilizar las lecciones aprendidas para continuar y volver a abrir mi corazón al
amor.
¿Escribirías
un libro de moda para hacerte famosa?
No, nunca ha sido mi propósito. De
hecho, creo que mi libro no es para todo el mundo, pero desearía que las
personas que lo lean se lleven algo para reflexionar o mejorar su vida.
¿Qué
ha supuesto para ti publicar Las sombras que habitan?
Publicar
Las sombras que habitan supuso para mí la posibilidad de superar el
miedo a exponerme de una forma tan abierta, honesta y sin filtros.
Por otra parte, me ha permitido recuperar conexiones bonitas con mujeres
que he conocido en varias etapas de mi vida: desde mis amigas del colegio hasta
las amigas más recientes de este capítulo como migrante.
Los testimonios que he recibido han llenado mi corazón de alegría y
satisfacción.
¿Qué
nos puedes contar de este libro?
Quisiera citar como las palabras
de mi editora, Lesbia Quintero, las cuales resumen en pocas palabras el sentido
de este libro: «Es una bitácora sobre trasformación interna, la búsqueda de
sentido y la conexión con lo sagrado. Un mapa de navegación imprescindible para
quien decida dejar de habitar la sombra y se atreva a ser, ante todo, fiel a sí
misma».
Solo me
gustaría agregar lo siguiente: emprender un viaje a las profundidades del alma
puede ser muy incómodo y doloroso, pero solo cuando nos atrevemos a hurgar en
esas heridas con las que cargamos a cuestas, puede comenzar un hermoso proceso
de trasformación personal. Mi libro abre la puerta del despertar de consciencia
para que el lector pueda compartir ese viaje, mirarse en mi espejo y tal vez
encontrar su propia senda.
No solo se
trata de duelos y sombras, esas páginas también están llenas de colores
brillantes que matizan mi proceso de redescubrimiento y renacer para terminar
con una hermosa historia de amor real. A mí me gustan los finales felices y, a
pesar de todo, quería dejar un mensaje de esperanza.
¿Qué
hace de Las sombras que habitan un libro diferente a otros del mismo
género también publicados?
La simple razón de entender que
cada persona es única y como tal tiene una historia y un camino de evolución
diferente durante toda su existencia.
Todos
tenemos programaciones, creencias, patrones familiares y culturales distintos.
Eso ya es un motivo para que reaccionemos de una manera determinada ante los
desafíos y los cambios.
Cada ser
humano tiene su propio cristal para percibir el mundo. Por lo tanto, un libro
como el mío, tan íntimo y personal, siempre va a ser diferente de cualquier
otro que cuente una historia basada en una vivencia o en una etapa que marcó su
vida.
©
Sonia Coll.
¿Qué
esperas que los lectores aprendan de este libro?
Lo resumo en uno de los últimos
párrafos del libro: «mi invitación es a defender la autenticidad casi como un
acto de rebeldía ante tanta superficialidad que nos rodea, en aceptación
radical de quién eres, en cuerpo y alma, sin compararte y sin competir con
nadie».
Quisiera
que mis lectores comprendieran que el verdadero lujo es estar en paz con uno
mismo.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Comencé
a escribir el segundo libro, más o menos en la misma línea de Las sombras
que habitan, solo que esta vez no se trata de mí, sino de mi padre.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
La mayoría de mis lectores hasta
ahora han sido mujeres, pero me ha llenado de alegría recibir testimonios de
los hombres que se han sumergido en mis páginas y han encontrado motivos para
reflexionar sobre sus vínculos y sus relaciones de pareja.
Uno de
esos hombres me dijo una frase que se quedó conmigo: «has plantado una
semilla». Yo solo espero que siga creciendo.
Gracias,
Sonia.
Y
a vosotros, amigos del blog, gracias
por estar un día más atentos a las publicaciones de este espacio. Ahora, ¡a
leer!
Cristina Monteoliva







