Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
en
el blog mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido Victoria Cáceres. Podéis leerla a continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
Leo y
escribo desde que era niña, entonces me sentía ya a gusto al escribir poemas y
relatos y, con el correr del tiempo, empecé a dedicar más y más de mi tiempo
libre a escribir. Las historias de ficción empezaron a tener más personajes,
planeamiento y largo, eran los ´80 y no había internet ni redes sociales, y se
convirtió en el lugar para saciar mi curiosidad y verter mi imaginación, aunque
nadie lo leyera.
Tras la escuela, me gradué de Licenciada en Letras en Universidad de
Buenos Aires. En esa época, estudiar Letras era una actividad académica, y no
salías escritor sino crítico literario. Por lo que casi no escribí ficción en
todo ese periodo. Cuando terminé, tuve que elegir entre seguir mi trayectoria
como investigadora académica o volver a escribir mis propias historias y esto
es lo que hice.
Es una decisión de la que nunca me arrepentí y ya entonces esta pasión se
tornó en oficio.
© Victoria Cáceres.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritora?
Decididamente, mis primeras
lecturas de niña, tanto los clásicos para niños como autores que mi papá,
amante de la lectura, me acercaba: Emilio Salgari, Mark Twain, Julio Verne,
ciencia ficción y literatura fantástica. Me inculcaron la curiosidad y la sed
de aventura que me impulsaron no sólo en mis escritos.
En la
universidad leí de todo, pero lo que me apasionó más era la literatura
latinoamericana y, en especial, la argentina. En los ´90 y con la vuelta de la
democracia plena, leí a García Márquez, José Donoso, Carlos Fuentes, Pablo
Neruda, Vargas Llosa, Borges, Cortázar, a los escritores de Florida y de Boedo
de las vanguardias porteñas, y, por mi cuenta, literatura menos formal, como
los surrealistas franceses.
Luego de
la universidad, pude viajar y traerme libros de escritores europeos y
norteamericanos, y descubrí a mi role model, Virginia Woolf, cuyos Diarios y Un cuarto propio me enseñaron el oficio de cómo ser una escritora
completa.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
De lo contemporáneo, uno de mis
grandes hallazgos es el escritor rumano Mircea Cartarescu, sus novelas Solenoide y la Trilogía Cegador son obras maestras, con un
estilo fluido e íntimo y una ficción abierta a lo real y lo surreal. Hay otros
escritores que también me gustan, como el norteamericano Don Delillo, el inglés
Julian Barnes, el sudafricano JM Coetzee, los españoles Javier Marías y Enrique
Vila-Matas, la india Jhumpa Lahiri y también leo mucho escritores de hace un
siglo o medio siglo. Es un experimento sobre cuánto puedo entender de otros
momentos históricos.
¿Cómo
compaginas tu vida fuera de las letras con la escritura?
Como la literatura difícilmente te
de un salario, trabajo de profesora de idiomas, inglés y español, que me gusta
mucho. Con el tiempo, tuve que sacrificar el hacer sociales para poder tener
tiempo para escribir, y esto es lo que hago hoy. Trabajar durante la semana y
escribir en el fin de semana.
Mucha
gente dice que no tiene tiempo para leer o escribir. Yo creo que eso se arregla
con prioridades.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Caótico. Con la llegada de AI, es
imposible saber qué pasara con los humanos que escribimos. No hay leyes que nos
defiendan, y las editoriales y librerías no dudan en publicar libros escritos,
traducidos y corregidos por AI. El dueño de Barnes and Noble, esa gran cadena
de librerías de USA, dijo en una entrevista que, mientras venda, no le preocupa
que los textos sean escritos por AI o por humanos.
Si
tuvieras que elegir entre relato, novela y ensayo, ¿con cuál te quedarías?
Sin dudarlo, con la novela. He
escrito cuentos y ensayos, pero amo escribir novelas porque es la construcción
en detalle de un mundo que no existía, en donde siento que “vivo” durante
varios años, donde veo cómo mis palabras construyen lugares, personajes,
dilemas, que luego se independizan y tienen vida propia.
Tienes
un currículum literario extenso. ¿Qué obras destacarías de las que has
publicado?
La novela que más lectores
conquistó es El corazón cansado.
Quise hacer un experimento y la escribí toda en diálogo, pero sin poner quién
hablaba, o sea, los lectores tienen que prestar mucha atención para entender
qué está pasando. Pero mi favorita es Doméstico
banal, una novela donde hablo con crudeza de la ciudad, las obsesiones de
las mujeres y de la soledad. Me costó publicarla porque es muy “raw” y tiene
escenas sexuales y de violencia con mucho detalle, pero creo que es lo más
cercano a cómo me siento en mi generación y mi ciudad, Buenos Aires, de todo lo
que escribí.
Tu última
novela publicada es Barrio inglés.
¿Qué ha supuesto publicarla en España?
Fue una
ilusión cumplida y tanto la edición como el libro fueron una experiencia
exitosa. Lamentablemente, la editorial no hace demasiada promoción, y el libro
físico no está siempre en librerías, sino que hay que encargarlo. Al estar a la
distancia, yo no puedo hacer mucho, porque allá no soy conocida, y más que
enviar mensajes a mi editor, no me quedan opciones. Esto me desencanta mucho
porque no entiendo por qué las pequeñas editoriales publican autores y después
no les dan visibilidad, cuando ellos se quedan con la mayor parte de las
ventas.
¿Qué
nos puedes contar de esta novela?
Es una novela urbana, trata de los
secretos que los que nacimos y vivimos en Buenos Aires sabemos, y de cómo vivir
en una ciudad grande, que en los últimos años se ha llenado de turistas, es una
lucha entre el anonimato y el peligro. Con sus falencias, amo mi ciudad y tengo
una vida de explorarla y en esta novela, también en otras, la ciudad es una
protagonista más, y me encanta mostrarle al mundo lo que yo veo en ella.
¿Qué
tiene Barrio inglés de ti?
De todo. Mi relación de amor-odio
con mi ciudad. Mi interés por la arquitectura. La relación entre las personas y
las casas donde viven. Los trabajos o proyectos en los que decidimos formar
parte sin saber exactamente a quién estamos beneficiando o dañando. La
sensación de que en toda urbe hay mil circuitos secretos por descubrir todo el
tiempo.
Y mi
personaje encarna ese correr hacia el futuro que tengo, no poder mirar atrás,
no poder estar en el momento, sólo curiosidad por saber qué sigue.
¿Qué
esperas que los lectores aprendan de tus escritos?
Me encantaría que aprendan lo que
yo aprendo de cada libro que leo. Que los libros son ese invento maravilloso
que te permite meterte en la cabeza de otra persona y por un tiempo, saber qué
ve, qué siente, cómo es su época, su cultura. Dialogar con gente del pasado,
del presente, de todas las nacionalidades y edades. Siempre se aprende algo.
© Victoria Cáceres.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
En este momento estoy viendo cómo
publicar un ensayo autobiográfico sobre mi vida de escritora y la última novela
que terminé. Y ya comencé mi libro número 13. Se trata de una mujer que luego
de trabajar como detective privada durante años, entra a trabajar al Gobierno
de la Ciudad como Inspectora de AI, le asignan una de las Comunas en que está
dividida Buenos Aires, y al hacer su trabajo, descubre lo que sucede debajo de
la superficie de la ciudad. Recién estoy empezando, pero dedico mucho tiempo a
investigar sobre lo que escribo y esta vez quise enfocarme en Buenos Aires
desde antes de ser “fundada” por los españoles y me fascina todo lo que estoy
descubriendo.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Claro. En primer lugar, agradecer
por esta oportunidad de llegar a lectores y escritores. Y luego, decir a todos
los escritores de cualquier edad que sigan escribiendo sin importar los
lectores o el apoyo de los que los rodean. Escribir es un oficio solitario. La
gente no te pregunta “¿Cómo va tu novela?” o “¿Y qué estás escribiendo ahora?”
porque creen que esto es un hobby, y para muchos es nuestra gran pasión. Si les
falta inspiración, lean y lleven un diario personal; si tienen inspiración,
escriban, sin pensar en los lectores o el marketing. Todo eso tendrá su cauce,
pero no se puede ser escritor sin escribir.
Muchas
gracias, Victoria, por tu tiempo, tus
palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera
y satisfactoria.
Y
a vosotros, amigos de las letras, gracias
por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva







