Queridos
amigos de La
Orilla de las Letras,
nos
asomamos al ecuador de la semana con la entrevista que nos ha concedido Erasmo Cachay Mateos. La podéis leer a
continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
Cuando vi impreso mi primer libro
sentí una emoción muy especial, acompañada de la certeza de que aquel no sería
el último. En mi cabeza se cruzaban tantas historias que estaba convencido de
que quería dedicar una parte preciosa de mi vida a escribirlas.
Debo decir
que escribo desde muy pequeño. Ya en el colegio, después de leer a los
clásicos, nació en mí ese sentimiento íntimo de que yo también quería contar
mis propias historias. Pasó algún tiempo hasta que me animé a hacerlo de manera
profesional, pero, después de cruzar aquella primera gran brecha y ver
publicada mi primera novela, supe que había encontrado algo más que un simple
pasatiempo.
Recuerdo perfectamente la sensación de tener el libro entre mis manos, percibir el olor de sus páginas recién impresas y contemplarlo en los escaparates de las librerías. Fue entonces cuando comprendí que escribir no era simplemente una afición, sino una parte esencial de mi vida.
©
Erasmo Cachay Mateos.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritor?
Desde muy pequeño leía a los
clásicos con auténtica devoción. Los libros de Julio Verne, Emilio Salgari o
clásicos como Las mil y una
noches fueron algunas de mis primeras referencias literarias.
Escribían de una manera tan dinámica y aparentemente sencilla —aunque, en
realidad, de sencillo no tenían nada— que conseguían atraparte por completo en
sus historias.
No dejaban
de lado la crítica social ni el análisis más personal, pero siempre lo hacían
desde una perspectiva narrativa amena y cercana, pensando también en el lector.
Creo que esa forma de entender la literatura me ha influido hasta el día de
hoy.
Con el
tiempo descubrí también a los grandes autores, los «pesos pesados», por así
decirlo, con obras como Conversación
en La Catedral, El
tambor de hojalata o El
nombre de la rosa. Son libros de una enorme complejidad y riqueza
literaria que despiertan esa sana envidia que te hace querer aprender, crecer
y, algún día, intentar emularlos. Todos ellos han enriquecido mi manera de
entender y de querer contar una historia.
Al final,
prefiero utilizar siempre la palabra inspiración. Esos
autores me han inspirado y, quizá también, influido en el proceso de ir
definiendo poco a poco mi propio estilo como escritor.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Casi por casualidad, siguiendo un
canal de YouTube que me gusta mucho y que trata sobre mentes curiosas y que
cuenta numerosas historias reales, llegué a la biografía de Charles Dickens.
Al verlo,
tuve que reconocer que, a pesar de que siempre me han gustado los clásicos,
nunca había leído ninguna de sus obras. Así que decidí comenzar con Historia de dos ciudades.
Digo comenzar, dado que aún no lo he terminado. Por lo que puedo decir hasta
ahora, me está gustando mucho y, sin duda, es una obra que recomiendo.
¿Cómo
compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?
Con disciplina. Se ha dicho muchas
veces, pero el talento sin disciplina no da grandes frutos, y creo que es
verdad.
La literatura
es una profesión que no requiere demasiado en términos de equipos o condiciones
materiales, pero sí nos exige algo mucho más valioso: tiempo.
Debo decir
que soy afortunado en ese sentido, ya que mi trabajo actual, una actividad
profesional que también me gusta mucho, requiere principalmente mis
conocimientos y experiencia en materia de consultoría y asesoramiento. Esto me
permite organizar mi tiempo con cierta libertad y compaginarlo con la
escritura.
Aun así,
siempre necesito encontrar un poco más de tiempo. Suelo escribir muy temprano:
me levanto antes de lo habitual y dedico un par de horas a escribir antes de
comenzar la jornada normal. No soy un escritor nocturno; prefiero las primeras
horas del día, cuando todo está más tranquilo y tengo la mente más despejada.
Y los
fines de semana siempre se encuentra algún momento para seguir escribiendo. Al
final, se trata de buscar esos pequeños espacios de tiempo y, sobre todo, de
tener la disciplina necesaria para aprovecharlos.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Podría decir que lo veo de una
manera muy positiva y, al mismo tiempo, también con cierta preocupación.
Evidentemente, es solo mi opinión.
Por un
lado, veo con gran entusiasmo las posibilidades que existen actualmente para la
literatura. Hay más libros, más bibliotecas y muchos más medios para difundir
una obra. Hoy es mucho más fácil publicar, organizar eventos, crear contenido
para las redes sociales y, en definitiva, llegar directamente a los lectores.
Sin
embargo, creo que esta misma situación también ha provocado una cierta
saturación de títulos, y no todos tienen necesariamente el mismo nivel de
calidad. Antes existía una especie de preselección —aunque este punto, por
supuesto, puede ser discutible— que hacía que una obra que llegaba a publicarse
tuviera, de alguna manera, un valor añadido.
La enorme
cantidad de títulos que existe actualmente ha cambiado esta situación. Hay
muchas voces y muchas propuestas, y para los lectores puede resultar difícil
saber cuáles escuchar o qué obras elegir.
Si
tuvieras que elegir entre relato, poesía y novela, ¿con cuál te quedarías?
Cada una de ellas es única y
adecuada según aquello que se quiera representar o transmitir.
Para mí,
la poesía es la mejor manera de expresar una emoción. Cuando se trata de
representar un momento clave, una situación concreta que provoca un cambio de
rumbo en la vida de un personaje, sin duda el relato es la mejor opción. Pero,
cuando se quiere contar una historia, desarrollar a los personajes y hacer que
el lector sea partícipe de una aventura, entonces la novela ofrece
posibilidades extraordinarias.
Cada una
de estas formas literarias tiene algo maravilloso y particular. Pero, si me
pusieras contra la pared y tuviera que elegir una de las tres, sin duda me
quedaría con la novela.
¿Escribirías
una novela de moda para hacerte famoso?
La verdad es que no. Aunque, por
supuesto, podemos discutir qué entendemos por «estar de moda».
Hay
determinados temas que me preocupan mucho y que actualmente tienen una gran
presencia en la sociedad y en la literatura. Cuando era pequeño, en mi Perú
natal, había otros temas que estaban de actualidad y quizá, en aquella época,
habría escrito sobre ellos. Hoy la situación ha cambiado.
Podría
escribir sobre un tema que esté de moda si realmente me interesa, si lo siento
y, sobre todo, si creo que tengo algo que aportar o que decir sobre él. Pero no
escribiría sobre un determinado tema únicamente porque en ese momento sea
popular y me haría famoso.
Por poner
un ejemplo concreto: cuando se produjo el enorme éxito de Harry Potter, la
literatura fantástica adquirió una gran popularidad y despertó un enorme
interés entre los lectores. Si en aquel momento hubiera tenido una historia que
contar dentro de ese género, probablemente lo habría hecho. Pero escribir
únicamente por subirme al tren de una moda literaria, en ese caso, no.
¿Qué
ha supuesto para ti publicar Los secretos de un legado?
Algo muy especial. Todavía
recuerdo las palabras de un gran amigo, también escritor, que me dijo después
de publicar mi primer libro: «¿Esto es solo un pasatiempo o quieres ser
escritor?». Y añadió algo que nunca he olvidado: un escritor no se conforma con
una sola obra; tiene historias que contar y, con el tiempo, también madura.
Cada
libro, al igual que la vida, refleja esa madurez y permite expresar cada vez
mejor aquello que uno quiere decir.
Los secretos de un legado
es mi cuarto libro y mi tercera novela, y siento que poco a poco voy llegando a
esa etapa de madurez como escritor. Ha sido una experiencia muy bonita
escribirlo. Es un libro que me atrapó desde el principio y con el que he
disfrutado especialmente durante todo el proceso de creación.
También ha
sido muy satisfactorio trabajar con la editorial Adarve. Aunque este libro
recién ha salido a la luz, puedo decir que ya ocupa un lugar muy especial en mi
corazón.
¿Qué
nos puedes contarnos de esta novela?
Sobre la trama, creo que la
sinopsis habla por sí misma. No quisiera repetirla aquí; prefiero animar a los
lectores a descubrirla. Sí me gustaría, sin embargo, hacer algunos comentarios
al respecto.
La
historia nació a partir de dos premisas fundamentales. La primera era escribir
un libro que tuviera una relación directa con el país y el continente en los
que vivo. Es una historia completamente alejada de mi país natal y,
precisamente por ello, supone también una forma diferente de acercarme al
entorno que hoy forma parte de mi vida.
La segunda
premisa era escribir una historia entretenida, capaz de atrapar al lector y
hacerlo sentirse partícipe de la aventura. ¿Y qué mejor aventura que descubrir
un secreto milenario, cuidadosamente guardado durante siglos, que lleva a los
protagonistas y a los lectores por ciudades tan emblemáticas como Stuttgart,
Toledo y Madrid, o a descubrir tradiciones antiguas como el gran baile de la
Universidad de Hohenheim?
Pero, además de la aventura,
quería aportar también un pequeño espacio para la reflexión. Quería que nos
preguntáramos por qué suceden determinadas cosas, quién define nuestro destino
y, en definitiva, quién nos gobierna realmente.
Así, lo
que comienza como una historia de crimen se transforma poco a poco en una
aventura en busca de la verdad, pero, al mismo tiempo, está profundamente
ligada a una historia personal y a un legado que uno de los personajes lleva
consigo.
He querido
mezclar diferentes elementos: aventura, relaciones personales, legado y algunos
momentos de acción que, finalmente, adquieren una dimensión especial a través
de un triángulo personal muy particular. Al leer la novela, los lectores
comprenderán exactamente a qué me refiero.
¿Qué
hace que esta obra sea diferente a otras publicadas del mismo género?
Mi punto de vista y mi manera de
contar la historia. Creo que cada escritor tiene una perspectiva propia y una
forma particular de narrar.
Podría
haber escrito una historia llena de acertijos que el lector fuera descubriendo
poco a poco, pero, una vez terminado el libro, la emoción habría llegado a su
fin. También podría haber escrito una historia alrededor de un secreto
cuidadosamente guardado, pero, una vez descubierto, la intriga habría
desaparecido.
Creo que
muchos títulos dentro de un mismo género recurren a este tipo de
planteamientos. Lo que quizá no siempre hacen —y no pretendo juzgarlo, sino
simplemente hacer una observación— es combinar ese misterio con una historia
personal más profunda, un análisis de los personajes y, sobre todo, con la idea
de que cada uno de nosotros lleva consigo algún tipo de secreto.
El secreto
no siempre tiene que ver con algo de dimensión internacional o con grandes
acontecimientos. También puede existir dentro de nosotros mismos y en nuestra
relación con nuestro entorno, con las personas que nos rodean y con nuestra
propia historia.
Por eso,
si tuviera que responder de nuevo a tu pregunta sobre qué hace diferente a esta
novela, diría que es precisamente la combinación de aventura, misterio,
relaciones personales y reflexión sobre un tema concreto de nuestra sociedad,
todo ello contado desde mi propio punto de vista.
Y, como es
natural, ese punto de vista es personal. Es mi manera de entender la historia
y, sobre todo, mi manera de contarla.
¿Qué
esperas que los lectores encuentren en Los
secretos del legado?
Primero que todo, emoción, risas y
la sensación de haber pasado un buen momento. Recuerdo una frase de un escritor
que decía que el lector no debería darse cuenta de que uno escribe bien, sino
sentir que no quiere dejar el libro porque necesita saber cómo continúa la
historia. Eso es escribir bien. Creo que esa es una de las mayores
satisfacciones para un escritor.
Por eso,
lo primero que quiero es que los lectores se sientan partícipes de estos
secretos y de estas aventuras, que se dejen llevar por la historia y disfruten
del viaje.
En segundo
lugar, me gustaría aportar un pequeño espacio para la reflexión, para que el
lector se pregunte si todo aquello que vemos es realmente lo que parece. Pero
no se preocupen: tampoco quiero perderme demasiado en ese terreno.
Espero,
sobre todo, que encuentren satisfacción, emoción, risas y la sensación de haber
vivido una hermosa experiencia a través de la lectura. Y, finalmente, que se
queden con la sensación de querer saber más, porque hay más historia por
descubrir. Pero, para entender exactamente a qué me refiero, tendrán que leer
el libro.
©
Erasmo Cachay Mateos.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo dos proyectos en mente.
El primero
es mucho más personal: una historia relacionada con mi familia. Cuando la
escuché de labios de mi madre, supe que era una historia hermosa, real,
profundamente humana y con una importante dimensión social, que merecía ser
contada. En este momento estoy trabajando en ella.
El segundo
proyecto está relacionado, de alguna manera, con Los secretos de un legado. Creo que esta
historia todavía tiene algo más que contar. Al leer el libro, mis lectores entenderán
a qué me refiero.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Quiero agradecerte sinceramente
este espacio y la oportunidad de participar en esta entrevista. Las preguntas
han sido muy interesantes y, además, me han hecho reflexionar sobre mi obra, mi
forma de escribir y el camino que he recorrido hasta ahora.
Gracias
también por permitirme compartir una parte de mi trabajo y por darme la
oportunidad de animar a tus lectores a descubrir una nueva aventura y acercarse
a Los secretos de un legado.
Estaré
encantado de conocer sus comentarios y opiniones y, quizá con el tiempo,
podamos volver a conversar sobre mis próximas obras y nuevos proyectos.
Esto no es
el final, sino el comienzo.
Muchas
gracias.
Muchas
gracias, Erasmo, por tu tiempo, tus
palabras y tus fotos personales. Espero que tengas una carrera literaria larga,
próspera y llena de satisfacciones.
Y
a vosotros, amigos del blog, gracias
por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva








