viernes, 12 de junio de 2026

Entrevista: CHRIS GROUND

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido Chris Ground. La tenéis a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Aprendí a leer pronto y siempre he estado vinculada a las letras: estudié Filología Hispánica, edité un fanzine junto a una amiga, gané concursos de relatos y trabajé años como correctora y redactora de prensa. Sin embargo, el paso definitivo de tomarme la escritura en serio lo he dado justo ahora. Hasta hace muy poco no era capaz de pensar en mí como escritora y reconozco que aún me cuesta.

¿Qué lecturas y/o autores/as crees te han influido como escritora?

Mi escritura es un compendio de todo lo que he leído y estudiado, pero siempre hay fuentes muy claras. Las mías son Ana María Matute (a quien tuve el placer de entrevistar) y Emilia Pardo Bazán, además de Tim Powers y Stephen King. He tomado una parte de cada uno de ellos para crear mi propia voz; de Pardo Bazán, por ejemplo, he heredado la fortaleza de contar exactamente lo que quiero, sin importarme el qué dirán.

© Chris Ground.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Acabo de terminar La sangre del vampiro, de Florence Marryat, y me dispongo a releer Drácula, de Bram Stoker. Después leeré Corazones en barbecho de Cristina Monteoliva. Gracias a tu recomendación he descubierto la obra de Marryat. Me alegra que haya sido reeditada recientemente y ojalá que su trabajo llegue a muchos más lectores.

¿Eres escritora mapa o brújula?  

Aunque siempre intento trazar un pequeño esquema para cubrir dos o tres capítulos soy, sin ninguna duda, una escritora brújula. Mientras escribo nunca sé qué voy a descubrir que pueda utilizar en mi historia o cómo un personaje me va a llevar por derroteros inesperados. Pero, cuando termino el primer borrador y puedo ver el esquema general del libro, es cuando comienzo a añadir capas a la trama.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Estamos viviendo un periodo de transición. Ahora mismo los géneros, las mecánicas de edición y el propio mercado están en plena efervescencia. Es un ecosistema vivo y en constante mutación; creo que aún tardaremos unos años en ver el resultado definitivo de tanto movimiento. En la literatura siembre ha habido claroscuros.

¿Cómo surgió la idea de escribir Seres Nefandos?

Hubo varios disparadores. Hace años jugaba con un grupo de amigas a un juego de temática vampírica cuya trama se nos quedó muy corta. Empezaron a ocurrírseme ideas para una historia mejor y me obsesioné con consumir literatura, cine y todo lo que cayera en mis manos sobre vampiros y, por extensión, sobre las costumbres y literatura de la época victoriana.

Conforme tiraba del hilo, aparecían temas cada vez más fascinantes. Al final, me encontré con un volumen tremendo de información, arquetipos y clichés del género gótico muy definidos. Uniendo todas esas piezas, fui dando forma a la trama de Seres Nefandos. En el libro hay muchísimas referencias, guiños y homenajes a otras obras y a eventos y personajes reales que me encantaría que el lector descubriera. Por ejemplo, casi todos los nombres y apellidos de los personajes han salido de otros relatos vampíricos o de hechos históricos; prácticamente todo está ahí por algún motivo y el lector puede entretenerse descubriéndolo y atando cabos. Me encanta la metaliteratura.

¿Qué ha supuesto para ti publicar Seres Nefandos?  

Todavía no termino de creérmelo. A veces necesito tocar el ejemplar que tengo en casa para asegurarme de que no es un sueño, de que es real. 

¿Qué nos puedes contar de este libro?

¡Muchísimo! Es una novela histórica que explora las luces y sombras de una sociedad no tan lejana donde los más indefensos carecían de voz. Habla de monstruos, sí, pero no solo de los que tienen colmillos, sino de los que son personas como tú o como yo pero pueden ser igualmente dañinos. A través de sus páginas se entrelazan la medicina de la época, la lealtad, la salud mental y una profunda reflexión sobre cómo las personas que nos rodean son capaces de moldear nuestro destino. En definitiva, es una historia sobre las consecuencias de nuestras decisiones, la aceptación y esos círculos vitales que, tarde o temprano, terminan por cerrarse aunque no sea como esperamos.

También quería devolver la malignidad a la figura del vampiro y que la historia se contara desde la perspectiva de los humanos que tienen que resistirse a ellos. Aquí los vampiros no son intereses románticos sexys y atormentados, desde luego. Es un enfoque mucho más cercano a Drácula o a Carmilla que, además, esconde una sorpresa para los fieles de Bram Stoker.

¿Cuánto has tardado en escribir esta historia y qué te ha costado más de ella?

Aproximadamente un año y medio. Lo más difícil ha sido lograr que toda la trama fluyera de forma creíble y, sobre todo, decidir qué partes debían quedarse fuera por el bien del libro. La novela cuenta con muchos personajes clave y he sido muy minuciosa a la hora de coreografiarlos para que toda la estructura funcionara con la precisión de un reloj. Estoy orgullosa de que lo que empecé escribiendo por pura diversión acabara convirtiéndose en un proyecto serio que ha culminado en su publicación.

¿Qué tiene Seres Nefandos de ti?

Tiene mucho de lo que soy: mis gustos, mis obsesiones, mis miedos y mis alegrías. Refleja uno de los mayores golpes que me ha dado la vida: mi hermano falleció antes de la primera reescritura y no aparece en la página de dedicatorias porque, en realidad, él está impregnado dentro del propio libro. Quien lo lea se dará cuenta de dónde está su rastro.

© Chris Ground.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Seres Nefandos?

A veces descubrimos lecturas que se quedan a vivir con nosotros para siempre. Se integran en lo que nos define. Me haría muy feliz que Seres Nefandos lograra convertirse en una de ellas para alguien.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Acabo de terminar una ucronía que tiene como protagonistas a dos figuras históricas fascinantes: María Antonieta y el ministro Joseph Fouché. Por otro lado, ya he comenzado a trabajar en un nuevo proyecto de folk horror ambientado de nuevo en la época victoriana.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Quisiera señalar una parte bastante curiosa de este proceso, y es haber chocado de frente con un estereotipo de género. Cada vez que comento que acabo de publicar una novela, la primera pregunta que me hacen es si es de romance. Y no, no lo es. Por supuesto que hay amor en la trama, porque es algo natural que forma parte de la vida, pero no es el eje de la historia. Sinceramente, no me imagino a nadie haciéndole ese tipo de pregunta a un escritor hombre.

Muchas gracias, Chris, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar pendientes siempre de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


domingo, 31 de mayo de 2026

Entrevista: SERGIO MILLÁN

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

acabamos la semana y el mes de mayo de 2026 con la entrevista que nos ha concedido el autor Sergio Millán. No tenéis más que seguir leyendo:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Creo que primero descubrí que quería escribir antes incluso de ponerme realmente a hacerlo. Durante años tuve muchas cosas en la cabeza, muchas ideas, recuerdos, frases o sensaciones que se me iban acumulando dentro y mucho más tiempo pensando en escribir que escribiendo realmente. Hasta que un día simplemente me puse con ello… y ya no pude parar.

De hecho, mi novela El suplente llevaba más de veinte años dentro de mi cabeza y la terminé escribiendo en el último año. Creo que hay historias que primero se viven durante muchísimo tiempo y luego, cuando ya no caben más dentro de uno, terminan saliendo al papel o a un ordenador.

Durante muchos años escribí solo para mí, casi como quien habla solo cuando nadie mira. Frases sueltas, recuerdos, reflexiones… cosas que necesitaba sacar de dentro, aunque no supiera muy bien por qué. Pero hubo un momento en el que entendí que escribir no era solo un desahogo. Fue cuando otras personas empezaron a leerme y a decirme cosas como: “parece que has escrito algo que me pasó a mí”. Ahí entendí que la escritura no iba solo de contar cosas, sino de acompañar a alguien sin conocerlo.

Y creo que eso ya deja de ser un pasatiempo.

 

© Sergio Millán.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Más que libros concretos, me han influido mucho los autores que escriben desde la verdad emocional. Los que no intentan parecer brillantes todo el rato. Por ejemplo, Raymond Carver o Camus me han marcado muchísimo. Esa forma de contar las cosas casi desde lejos, sin empujarte a sentir algo concreto, sin decirte continuamente qué tienes que pensar. Simplemente muestran la vida, las conversaciones, los silencios… y es el lector quien termina llenando los huecos emocionales. Eso me parece dificilísimo y precioso a la vez.

Me gusta mucho esa literatura que explica las cosas sin explicarlas del todo. Donde lo importante muchas veces no está en lo que se dice, sino en lo que se queda flotando.

Y luego hubo lecturas más simbólicas o emocionales que también me marcaron mucho, como El principito o El alquimista, sobre todo por cómo hablan de los sueños, de la búsqueda personal y de esa parte un poco ingenua pero necesaria que todos intentamos conservar aunque la vida nos vaya endureciendo.

También me han influido muchísimo las canciones. Probablemente más que muchas novelas. Letras de gente como Robe, Sabina o Fito tienen una forma de contar las heridas cotidianas que siempre me ha marcado mucho.

Y luego la propia vida, claro. Creo que hay libros que primero se escriben viviéndolos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo Los 36 hombres justos, de Sam Bourne, una novela de intriga que parte de una idea que me parece muy potente: la existencia de treinta y seis personas justas cuya bondad sostiene, de alguna manera, el equilibrio del mundo. La historia mezcla asesinatos, misticismo, conspiración y esa pregunta tan incómoda de qué ocurre cuando alguien empieza a eliminar precisamente a las buenas personas.

Me interesa mucho esa idea de la gente justa. De las personas buenas que quizá no hacen ruido, que no salen en ningún sitio, pero que de alguna manera sostienen el mundo sin que nadie les dé las gracias.

Y a la vez estoy releyendo un libro de poesía de Marwan que para mí es casi un libro de cabecera. Hay libros que no los lees una vez y ya está. Hay libros a los que vuelves dependiendo de cómo estés por dentro.

Sí, los recomendaría. Pero si tuviera que recomendar un solo libro, recomendaría El principito y leerlo en varias épocas de la vida. Este cambia por completo. Y diría más, cada vez te sentirías identificado con un personaje diferente.

¿Eres escritor mapa o brújula?

Brújula totalmente.

Necesito saber hacia dónde voy emocionalmente, pero no exactamente cómo llegar. De hecho, muchas veces las mejores partes aparecen cuando dejo de intentar controlarlo todo.

No suelo construir las historias desde una estructura matemática ni desde un esquema cerrado. Voy encontrando el camino mientras escribo, casi igual que uno va entendiendo su propia vida con el paso del tiempo.

El suplente nació así. A través de recuerdos, escenas, frases o emociones que parecían independientes entre sí, hasta que poco a poco todo empezó a formar un mismo cuerpo.

Creo que escribo igual que recuerdo: de manera desordenada, humana y emocional.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones en la vida?

Como puedo. Y creo que esa es la respuesta más honesta.

Trabajo, familia, responsabilidades… la vida real no desaparece porque uno quiera escribir. Así que muchas veces escribo robándole tiempo al cansancio.

Hay textos escritos en el móvil antes de dormir, otros en el coche esperando, otros a las seis de la mañana con un café antes de empezar a trabajar. No tengo una vida romántica de escritor. Tengo una vida normal intentando hacerle hueco a algo que necesito hacer.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que estamos viviendo algo curioso. Por un lado, nunca había sido tan fácil escribir y publicar. Pero por otro, nunca había sido tan difícil que alguien te escuche entre tanto ruido. Aun así, también creo que hay algo bonito en todo esto. La gente está empezando a conectar más con la honestidad que con la perfección. Y eso está dando espacio a voces que antes probablemente nunca habrían tenido oportunidad.

¿Por qué te has decantado por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer tu obra?  

Porque era la única manera de hacerlo realidad sin esperar permiso de nadie.

Obviamente tiene cosas difíciles. La sensación de invisibilidad existe mucho cuando eres autopublicado. Pero también tiene algo muy bonito: sabes que todo lo que ocurre alrededor del libro se ha levantado desde cero.

No hay una gran editorial detrás. Solo tiempo, insistencia y muchas ganas de que la historia llegue a las personas adecuadas.

Tu último libro en el mercado es El suplente. ¿Qué nos puedes contar de este libro?

El suplente es una novela sobre el desgaste emocional. Sobre lo que pasa cuando alguien empieza poco a poco a dejar de ser él mismo dentro de una relación.

Pero no quería escribir una historia de “buenos y malos”. Me interesaba más hablar de las contradicciones humanas, de cómo a veces el amor, el miedo y la dependencia se mezclan tanto que ya no sabes dónde empieza una cosa y termina la otra.

Está escrita en fragmentos breves, casi como pequeñas gotas de memoria. Y el lector es quien termina uniendo todas esas piezas.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribir esta historia?

Creo que he tardado veinte años en escribirla… y solo uno en llevarla al papel. Porque realmente El suplente llevaba muchísimo tiempo dentro de mi cabeza. Lo curioso es que durante años pensé que iba a escribir una novela completamente distinta. Más ficticia, más construida, con giros inesperados, personajes muy elaborados y una estructura mucho más “novelesca”.

Intenté durante mucho tiempo meter esta historia dentro de un molde literario más clásico. Pero un día entendí que esta novela no pedía artificio. Pedía verdad. Y en el momento en que dejé de intentar convertirla en otra cosa y acepté lo que realmente era, salió prácticamente sola. Muy rápido.

Creo que me pasé años intentando darle forma, hasta que comprendí que precisamente esta historia rompía cualquier molde donde yo quisiera meterla.

¿Qué tiene El suplente?  

Creo que tiene verdad.

No digo que sea perfecto literariamente. Ni falta que hace. Pero creo que cuando alguien lo lee nota que ahí dentro hay cosas vividas, heridas reales, contradicciones reales y emociones que no están impostadas.

Y quizá por eso está conectando con tanta gente.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en El suplente?

Ojalá encuentren compañía. No soluciones mágicas ni frases de taza de desayuno. Solo la sensación de que quizá eso que sienten no les pasa solo a ellos.

Si alguien cierra el libro sintiendo que durante unas horas alguien le entendió un poco… para mí ya merece la pena.

© Sergio Millán.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Durante estos veinte años no solo tenía esta historia en la cabeza. En realidad, tenía varias partes de una misma herida.

El suplente habla de unas decisiones. Pero también hay otra historia que habla de las consecuencias de esas decisiones, y otra que mira todavía más atrás, hacia el lugar del que nace una persona antes de llegar a actuar como actúa.

No quiero contarlo demasiado, porque hay cosas que necesitan descubrirse leyendo, pero sí puedo decir que mi intención es seguir explorando ese universo emocional.

Además, al ver cómo El suplente está conectando con gente que necesitaba leer determinadas cosas, estoy valorando también escribir libros más sencillos, cercanos y directos. Libros que hablen de emociones complejas sin disfrazarlas demasiado.

A veces no hace falta escribir más difícil. Hace falta escribir más cerca.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Sí. Dar las gracias. A la gente que lee autores desconocidos. A quien recomienda un libro pequeño. A quien deja una reseña. A quien dedica unas horas de su vida a entrar en la cabeza de alguien que no conoce. Porque muchas veces un libro independiente no compite contra otros libros. Compite contra el ruido del mundo. Y cuando alguien decide quedarse leyendo… eso ya es muchísimo.

Muchas gracias, Sergio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

sábado, 30 de mayo de 2026

Entrevista: ANTONIO G. CIDONCHA

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

en pleno fin de semana y cuando el mes de mayo de 2026 va llegando a su fin, os ofrecemos una nueva entrevista: la que nos ha concedido Antonio G. Cidoncha. Si queréis conocer a este autor, no tenéis más que seguir leyendo este artículo.

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Cuando llegó el día en el que no pude dejar de escribir. Puede que fuese hace unos 6 años, antes había escrito por etapas, cuentos, relatos, diarios, pero a partir de ese día conecté con escribir de una forma más profunda como si formara parte de mí.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Muchas, más de las que recuerdo, las que más me han tocado han sido El Señor de los Anillos, que con diecisiete fue una revelación muy emocionante, es de las pocas novelas que he releído. Distopías como 1984, o Un mundo feliz. De ciencia ficción Hiperion, Dune, Fundación... Pero también thrillers, novela negra, de ficción contemporánea, me viene a la mente La soledad de los números primos.


 © Antonio G. Cidoncha.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

El cielo es azul, la tierra blanca. Sin duda la recomiendo, aunque con la literatura japonesa no soy muy objetivo, me encanta ese ritmo pausado. Es casi como un recordatorio para que baje de ritmo en mi vida, es el ritmo que querría llevar.

¿Eres escritor mapa o brújula? 

Brújula, y bastante caótico, escribo conectando con retazos de la historia, con escenas, y puedo escribir páginas y páginas en un día, y estar una semana sin escribir nada más perteneciente esa historia. Sí escribo a diario pero me pueden venir microrelatos, escribir sobre mi vida...

¿Por qué escribir ciencia ficción?

No me fijo en un género para escribir, creo que a pesar de ser una historia enmarcada en una distopía, es más ficción contemporánea con otra perspectiva. Supongo que es una herramienta más para hacer pensar.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Soy optimista, al menos intento ver que se está leyendo de nuevo, porque frente al estímulo inmediato de los videos cortos y las redes sociales, la implicación emocional que ocurre con una novela creo que es imbatible.

¿Por qué te has decantado por Amazon a la hora de publicar Astros, tu primera novela?   

Es cierto que llegó un día en el que decidí mostrarme, y no tenía un plan para publicar. Así que escribí a un par de agencias editoriales sin respuesta, y me lancé a controlar el proceso, y no me arrepiento, estoy aprendiendo muchas cosas nuevas en el camino.

¿Qué nos puedes contar de Astros?

Sobre Astros puedo decir que es una novela muy simbólica, casi una fábula, un cuento en el que se van añadiendo capas y creo que te lleva a la reflexión. Es una historia muy personal, y a la vez creo que universal. Todos nos encerramos en un mundo propio, y rechazamos.

¿Cómo surgió la idea de escribir esta historia?

Surgió en 2020, en el Covid, hubo una empresa que trató de lanzar unos cascos protectores a modo de mochilas. Sin embargo, a pesar de que haya un virus en la historia, es de nuevo una herramienta. No va de eso, va sobre el miedo, la identidad y el amor.

¿Qué tiene Astros de ti?

Mucho, no soy Luis, ni ningún otro personaje, pero hay muchos guiños, mis amigos de toda la vida son César y Antonio. Creo mucho en el amor, y en la terapia psicológica. 

© Antonio G. Cidoncha.

¿Crees plausible el futuro que pintas en Astros? 

Pues en parte sí, y en parte no. Creo que la separación ya está sucediendo, vivimos alejados de los demás en muchos sentidos, no sólo físicos. Pero por otra parte existe una resistencia silenciosa, una parte humana que quiere volver a reconectar con el mundo.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Pues Astros van a ser tres libros, el segundo escrito Astros: Reunión, y el tercero casi terminado Astros: No contamos (título provisional). Y he estado escribiendo una novela más juguetona, menos intensa, también de ciencia ficción blanda, casi de portales, pero a esta le falta más.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Que he decidido escribir a tiempo completo, así que va a haber bastantes más novelas. He decidido lanzarme con todo.

Muchas gracias, Antonio, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más al otro lado. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

viernes, 29 de mayo de 2026

Reseña: UNA FÁBULA SUECA, de Nicolás Díez

 


La palabra fábula tiene varias acepciones según la RAE. La primera de ellas es «Breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica o crítica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados». La sexta, «Ficción artificiosa con que se encubre o disimula una verdad». Las dos formas de la palabra las encontramos en Una fábula sueca, la nueva novela de Nicolás Díez de la que os hablaré a continuación.

Tras dejar parcialmente atrás su faceta como exitosa hostelera, Ingrid Sørensen se instala en Granada junto a su marido, Gabriel, un escultor español. La pareja forma una familia con la llegada de sus hijos Adam y Camilla, y pronto Ingrid es nombrada cónsul honorífica de la ciudad. La vida trata bien a la sueca: los niños crecen sanos, la vida en pareja es estupenda y las citas con amigos son una constante. Hasta el día en el que conoce a Katja y Elina, dos compatriotas que gozan de muy mala reputación y que se presentan en casa de nuestra protagonista con el fin de conseguir la renovación del pasaporte de Hans, el padre de Elina. Si bien los trámites debería realizarlos el interesado, las suecas se empeñan en hacerlo todo ellas mismas con la excusa de que Hans se encuentra gravemente impedido. Ninguna de las dos atiende a razones,  y pronto empiezan las visitas a deshoras, los sucesos inexplicables y hasta el espionaje por parte de un gato. Llegará un momento en el que el caso de la desaparición del sueco deba ser investigado por las fuerzas del orden. ¿Acabará entonces la terrible pesadilla en la que Ingrid se vio sumida desde que conoció a las suecas?

Aunque el narrador externo de talante amable de esta obra nos lleve de la mano de la sargento de la Guardia Civil María Infante durante parte de la trama, la protagonista no es otra que Ingrid, la cónsul sueca en Granada. Tal y como nos cuenta nuestro atento guía durante lo que podríamos entender como una extensa pero amena introducción, Ingrid recalaría en Granada después de una exitosa carrera de hostelera que no dejaría del todo una vez instalada en la ciudad nazarí junto a Gabriel, su marido español. Meticulosa y ordenada, amable y cariñosa, Ingrid goza de una vida tranquila hasta que en ella irrumpen dos compatriotas de lo más misteriosas. De ellas dice todo el mundo que son mujeres de mala vida y brujas. A veces parecen amables, pero pronto, cuando ven que no van a conseguir el pasaporte para Hans, el hombre al que nadie ha visto en bastante tiempo, comienzan a actuar de una forma cuanto menos extraña. Ingrid sospecha que los sucesos inexplicables que experimenta en su casa también son obra de ellas. Como si de pronto fuera la protagonista de una de esas inquietantes fábulas suecas que lee a sus niños.

Por otro lado, tenemos los capítulos en los que el narrador sigue de cerca a María Infante, la joven sargento de la Guardia Civil encargada de averiguar qué fue en realidad el misterioso Hans. Si bien durante buena parte de la trama podríamos decir que estábamos ante lo que hoy en día denominamos un cozy crime con ciertos toques paranormales, esta nos habla de una historia bien negra y complicada. ¿Podrán las fuerzas de seguridad averiguar la verdad?

Pero, ¿son tan malas Elina y Katja? ¿Tanto poder tienen o es todo una ilusión? Y, en todo caso, ¿qué habría hecho que se comportaran como lo hacen? Nuestro narrador, que no solo lo sabe todo lo que sucede, sino que conoce al detalle la cambiante naturaleza del ser humano, se encargará también de intentar aclarar estos asuntos.

 La realidad siempre supera a la ficción: Una fábula sueca se inspira en ciertos sucesos que tuvieron lugar en Granada hace años. Sucesos que, desde luego, merecían ser tratados para ser convertidos en esta obra, tan detallada, entretenida y enigmática. Una novela sin duda original que dejará poso en el lector. Y tú, ¿te atreves a comprobarlo?

Cristina Monteoliva

Entrevista: MARLENA AGATA TRELKA

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al fin del semana siempre bien acompañadas. En esta ocasión, nuestra entrevistada es Marlena Agata Trelka. Dejamos sus palabras a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Nunca la viví como un pasatiempo, ni en mí ni en ningún escritor. Para mí siempre fue un anhelo, algo que quería hacer desde que tengo memoria. Lo que ocurría es que no encontraba tiempo: “escribía” historias en la cabeza, empezaba algo y lo dejaba… Hasta que un día me dije que ya estaba bien, que no podía seguir aplazándolo. Cuando por fin empecé, me volqué por completo. Fruto de ese impulso son los dos libros que han visto la luz este año: la novela corta Una chica del Este y una selección de versos infantiles de Julian Tuwim, que tenía traducidos desde hacía años. 

© Marlena Agata Trelka.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

Me cuesta elegir unas concretas. Todo influye. Puedo mencionar a algunos de mis autores preferidos —García Márquez, Haruki Murakami, Olga Tokarczuk—, pero son muchos más. Cada libro deja una marca, igual que cada experiencia de la vida.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

No me gusta admitirlo, pero estoy con varios libros a la vez. No es lo ideal, prefiero centrarme en una sola historia, pero mi realidad es otra. En papel leo La ciudad que el diablo se llevó, de David Toscana. Voy por la mitad y lo recomiendo mucho. Me resulta curioso leer en castellano sobre una realidad tan cercana a la mía, sobre mi país y su historia: es familiar y extraño a la vez. En el Kobo estoy con Stramer, de Michał Łoziński, un escritor polaco poco conocido. Narra la historia de una familia judía entre guerras en una ciudad del sur de Polonia. No tendría sentido recomendarlo porque no está traducido. Y en audiolibro escucho Misterios del escritorio, de Federico Reyes Heroles. Últimamente escucho más que leo: trabajo desde hace años con texto y ordenador, tengo la vista cansada, ya uso gafas… así que aprovecho los ratos de tareas domésticas, bici o carrera para escuchar. No todo se presta a ello, claro.

¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo de traductora?

Mi sector ha cambiado mucho con la tecnología. Algunos dicen que está muerto; no es cierto, pero sí hay menos trabajo. Hablo de la IA y de la traducción automática. Al tener más tiempo, decidí escribir para mí —lo que siempre había deseado— y no solo para trasladar las palabras de otros. Mi trabajo como traductora siempre me resultó muy satisfactorio, me permitía aprender cosas nuevas y muy distintas. Lo que no imaginaba es que escribir podía ser igual o incluso más apasionante. Es como vivir varias vidas.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

No me considero la persona más adecuada para opinar. No soy experta. Lo que sí veo es que hay muchísima gente escribiendo, seguramente más que hace décadas, gracias a las posibilidades de autopublicación. Publicar es accesible; otra cosa es el valor de lo que se publica. La autoedición permite cumplir un sueño, aunque a veces sea una ilusión engañosa.

¿Por qué has decidido escribir historias en español y no en polaco?

No lo decidí como tal. Mi primera novela la escribí en castellano por razones que explico en el propio libro. La protagonista se llama Agata —mi segundo nombre— y la historia está basada en hechos reales. Es fácil atar cabos. Esta pregunta es central en la novela, así que prefiero no responderla aquí. Quien quiera saberlo tendrá que leerla. El segundo libro, El canto de los versos, está en castellano porque son traducciones de poemas infantiles de Julian Tuwim. La historia del proyecto es bonita: son versos con los que crecimos muchas generaciones de polacos. Los traduje para mis hijos y luego intenté publicarlos. Una editorial estaba interesada, un amigo hizo las ilustraciones… pero la heredera de los derechos no quiso concederlos. Ni a mí ni a nadie. Tuwim es un desconocido en España. Como la obra ya es de dominio público, decidí autopublicar.

¿Qué te resulta más difícil: escribir para niños o para adultos?

Son públicos muy distintos. Quizá sea más difícil escribir para adultos: son más imprevisibles. Los niños, en cambio, son sinceros. Se ve enseguida si algo les gusta o no, y eso es una ventaja enorme.

¿Cómo surgió la idea de escribir Una chica del Este?

La historia estaba en mi cabeza desde hacía tiempo. El libro se basa en la historia de mi familia. Al principio solo intentaba ordenar lo que sabía y lo que no: preguntaba a mi madre, a mis tías, a mis hermanos. Pero enseguida apareció la idea de convertirlo en un libro. Grababa las conversaciones, las transcribía, decidía qué podía entrar tal cual y qué debía transformar o inventar.

¿Qué nos puedes contar de este libro?

Está ambientado en Polonia y en un pasado concreto, pero creo que puede leerse como una alegoría de la historia de cualquier persona, viva donde viva. Todos, en algún momento, nos preguntamos de dónde venimos, quiénes somos y quiénes queremos ser. Una chica del Este intenta responder a esas preguntas, aunque no las formule de manera explícita.

¿Qué tiene Una chica del Este de ti?

Mucho. Agata es polaca, traductora y comparte parte de mi historia, pero también es más introspectiva que yo. Ha sido un espejo y un alter ego. Además, su nombre y su destino dentro del libro tienen un significado muy simbólico para mí. Es algo que solo se descubre al final y que prefiero no explicar todavía. Quizá algún día hable de ello con más detalle, pero por ahora me gusta que cada lector saque sus propias conclusiones.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Una chica del este?

Que se detengan a reflexionar. Y, si es posible, que sientan curiosidad por ese país del Este de Europa que es el mío: su historia, su gente, su geografía. Que deje de ser “uno de los países del Este” para convertirse en un lugar concreto en el mapa. Y quizá también en su memoria.

© Marlena Agata Trelka.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

La situación es parecida a la de mis lecturas: varias cosas a la vez. Acabo de terminar la traducción al polaco de Una chica del Este. No pensaba hacerlo, pero mis familiares y amigos insistieron. La autopubliqué con prisa para poder regalar el primer ejemplar a mi madre por su 90 cumpleaños. Ella es quien inspira a la madre de Agata. Es un círculo que se cierra: la historia transcurre en Polonia, el libro nació en España y ahora vuelve a las orillas del Vístula. Allí, y creo que en polaco, nacerá también la segunda parte, que ya tengo en la cabeza. Además, trabajo en otra novela más ligera, pero que es un pequeño experimento lingüístico. La tengo avanzada, pero esta vez quiero ir sin prisas. Es una de las lecciones que me dejó Una chica del Este.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Nada más. Me he extendido más de lo que pensaba. Solo quiero agradecerte este espacio y tu cercanía. Muchas gracias, Cristina. Espero que la entrevista resulte interesante para tus lectores y para ti.

Muchas gracias, Marlena, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más pendientes de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

jueves, 28 de mayo de 2026

Entrevista M. V. CALO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido la autora que firma como M. V. Calo. ¿Preparados? ¡Allá vamos!:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

La escritura, durante muchos años, fue una necesidad. No iba a ningún sitio. No era capaz de terminar ninguna historia. Solo era un desahogo de los problemas diarios. Hace un par de años, empecé a creer que se me acaba el tiempo para escribir un libro. Probablemente, una idea tonta si no te vas a morir mañana. Pero la necesidad se transformó en pasión y la pasión en trabajo sobre los quehaceres diarios. La escritura, sin dedicación y fuerza de voluntad, muere.


 © M. V. Calo.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

Siempre me han gustado los clásicos y he admirado a Dickens, May Alcott, Dumas…Son los autores con los que me crie y viví grandes aventuras. Sin ellos no habría deseado escribir.

Pero, hasta que no publiqué Te hablaré mañana nunca me había preguntado si mi forma de escribir estaba influida por algún libro o algún escritor o escritora que hubiera leído previamente. Entonces, hace unos meses, me leí El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett. Mi libro preferido es de esta autora: El pequeño Lord. Lo he leído unas veinte veces. Cuando leí las primeras frases de El jardín secreto reconocí algunos tics y forma de enlazar las frases que me recordaban a mi novela. Así que tengo que darle el crédito a esta escritora y su obra.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Pues muchas cosas diferentes. Si nos referimos a literatura infantil y juvenil diría que no hay que dejar de leer a David Walliams: La increíble historia de la abuela gánster y La increíble historia de... - El chico del vestido: (El mago del balón). Walliams, como Roald Dahl, es un genio en la construcción de la historia y un maestro en contar de forma sencilla y cómica algunos aspectos de la vida que son muy duros de asimilar para un niño. Imprime a sus novelas una mirada fresca y sin complejos sobre situaciones que en otras obras se tratan de forma traumática y como insuperables.

En novela de adulto acabo de leer Mi refugio y mi tormenta de Arundhati Roy. Me gusta leer sobre escritores y es muy recomendable esta autora por las imágenes que crea con las palabras. Pero también leo ensayo y ahí, mi preferida y que acaba de sacar libro es Anne Fadiman. Recomiendo siempre con entusiasmo su libro Ex Libris, pero Frog, que es el último, no se queda atrás. Tiene al menos tres ensayos que recomiendo leer. Es la maga de las listas literarias.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones en la vida?

Mal. Mi trabajo me consume el cerebro y no deja demasiado espacio para la creatividad. Brandon Sanderson dice en su Curso de Escritura Creativa que es más fácil escribir si estas poniendo pizzas que si tienes un trabajo intelectual que te ocupa todo el tiempo. Sí, hay algo de verdad en eso. Necesitas mucha fuerza de voluntad para desconectar y meterte en una historia. Y necesitas más fuerza de voluntad aún para seguir sentada delante del ordenador después de estarlo todo el día. Todo se retrasa y los días se alargan para construir una historia. Parece que nunca llega el final. Así que me planteo en escribir a tiempo completo, aunque me muera de hambre.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Dicen que ahora se está leyendo mucho, pero que también se publica más de lo que se puede leer. Supongo que eso dificulta que un autor novel pueda triunfar si no es que tiene una enorme comunidad de seguidores o es un personaje público antes de que se publique su novela. Yo no soy conocida ni tengo seguidores, así que la verdad, prefiero no plantearme cuál es el panorama. No quiero saber las tendencias, ni lo que gusta ni lo que triunfa. Simplemente quiero escribir lo que me apetezca y probar si hay suerte.

¿Por qué escribir literatura para niños y jóvenes?

En mi caso, no sé si es una decisión consciente o el resultado de que lo escrito se clasifica en un género u otro por quién lo lee y es más entendido que yo. Lo cierto es que cuando empecé a escribir manifesté que quería una novela que me alejara de los problemas diarios y que se centrara en la historia y, no tanto, en ahondar hasta la extenuación en los sentimientos y el dolor. Me centré en la historia. Y ahora que me fijo en cómo escriben otros autores de literatura infantil y juvenil me doy cuenta de que también ellos se vuelcan en la narración y ponen el foco en la historia y no en los sentimientos de los personajes, aunque sean parte de esa misma historia.

¿Es más difícil escribir literatura infantil y juvenil que para adultos?

Sí y no. Pero hay que tener cuidado con que no se cuelen voces en tus personajes que rompan completamente con la visión infantil o juvenil de los hechos narrados que deberían mostrar. Cuando eres niño, la lectura que hacemos del mundo que nos rodea es muy diferente a la que desarrollamos cuando nos vamos haciendo mayores. Hace un par de meses leí una novela juvenil y conforme pasaba las páginas sentía que algo no cuadraba. Los diálogos, los pensamientos… nada parecía real porque los personajes hablaban y se comportaban como treintañeros.

Tu última novela publicada es Te hablaré mañana. ¿Qué nos puedes contar de este libro?

De esta novela me gusta decir que sigue la regla de tres de los cuentos de hadas porque la historia se cuenta en un ciclo de tres hasta llegar el desenlace. También digo siempre que hice una abundante investigación histórica, pero que luego suprimí todo para centrarme en la narración. Podría haber escrito una novela histórica. Igual eso hubiera encajado más con lo que esperaban las personas que me conocen, pero no hice nada de eso y conté la historia de Jean, de Ilda y de Sack en un tiempo horrible donde la vida importaba bien poco.

¿Qué fue lo más difícil de escribir esta historia?  

Corregirla. La leí y releí más de diez veces. Y cuando ya estaba para imprimir, a riesgo del enfado de la editorial, me entró el pánico y tuve que reescribir algunas partes.

¿Qué tienen los protagonistas de esta novela de ti?

Poco. Pero me gustaría ser tan valiente como Ilda y tener esa fe inquebrantable en que los problemas, si trabajas en ellos, se pueden solucionar.


 © M. V. Calo.

¿Qué esperas que los lectores descubran en Te hablaré mañana?

Que eres dueño de tu propio destino. No puedes esperar que la sociedad, que el resto del mundo te resuelva tus problemas. Hay que luchar con uñas y dientes para conseguir que las cosas buenas pasen. Pero también que es necesaria creer en la magia, en el amor y en la familia.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Estoy escribiendo una nueva historia sobre algo que se me quedó atascado cuando era niña. Es lo bueno de la escritura. Tiene un poder sanador. No sé si verá la luz, pero a mí me está viniendo de maravilla para cerrar algunas heridas que seguían abiertas, a pesar del paso de los años.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Que me encantaría que la gente (adultos y niños a partir de 11), con ganas de llegar a un buen final, se animara a leer Te hablaré mañana. No es que quiera ser famosa ni nada de eso, pero tengo mucha fe en que es una historia que merece la pena ser leída. Se escribió para que al cerrar el libro el lector se llevara una sorpresa de esas que te dejan buen sabor de boca.

Muchas gracias, M. V. Calo, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva