martes, 28 de julio de 2026

Entrevista: BÁRBARA ARCOS

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos acercamos al mes de agosto con una nueva entrevista, la que nos ha concedido la autora Bárbara Arcos. Sin más dilación, aquí va:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

En el momento en que me propusieron una salida y respondí: «Es que quiero quedarme a escribir».

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Creo que todas las lecturas que he hecho en mi vida han dejado algo dentro de mí: una palabra nueva, una forma de narrar o una manera de manejar a los personajes.

Sí voy a mencionar El club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte. No tanto por su influencia como porque, mientras lo leía, pensé: «Quiero escribir algo así en algún momento de mi vida».

No diré qué fue exactamente lo que me hizo pensarlo porque sería destripar la novela, pero sí me pareció un espejo en el que mirarme.

Para sorpresa de nadie, todavía no lo he conseguido.

© Bárbara Arcos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Ahora mismo acabo de empezar El asesinato de Roger Ackroyd, de Agatha Christie.

Lo he escogido por varios motivos. Uno, porque tiene un narrador no fiable y me llamaba mucho la atención descubrir cómo lo había construido la autora. Y otro, porque quiero empaparme un poco del vocabulario y la manera de expresarse de la época.

¿Que si lo recomiendo? La señora Christie siempre es recomendable.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?  

Por suerte, tengo un horario fijo de tardes, así que mantengo una rutina de escritura por las mañanas y le dedico unas dos horas diarias.

Los fines de semana sí son un poco más caóticos.

¿Qué puedes contarnos sobre tu formación como escritora?

He realizado varios cursos de narrativa.

El primero era mediante vídeos grabados y me ayudó muchísimo a aprender a estructurar una historia.

Después me apunté al Método PEN, de Teo Palacios, que duró dos años y fue completísimo: estructuras, distintos géneros, recursos literarios, puntuación de diálogos, ejercicios con correcciones… Además, me llevé un buen puñado de compañeros de letras.

El último que hice fue el programa Novelas Valientes, de Silvia Martín (@valienteinspo), del que también aprendí muchísimo, sobre todo en lo relacionado con las propuestas editoriales. Cabe mencionar que Silvia, más que una profesora, se sentía como una acompañante de la que aprendías un montón. Y, cómo no, también me llevé más compañeros de letras.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Complicado. Estamos en un momento en el que la oferta es brutal, por lo que destacar resulta tremendamente difícil. Se publican muchísimos libros y, además de escribir una buena historia, los autores tenemos que aprender a encontrar a nuestros lectores y conseguir que nos vean entre todo ese ruido.

¿Qué supuso para ti la publicación de Five Men Alone: El caso Bremen?

Alcanzar una meta y cumplir un sueño.

Ver existiendo físicamente una historia que llevaba años en mi cabeza me produjo un montón de emociones que, en aquel momento, ni siquiera sabía nombrar: ilusión, alivio, miedo, orgullo, inseguridad… Todo a la vez.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?   

Five Men Alone: El caso Bremen es un thriller policial ambientado en Barcelona en 2017.

Five Men Alone, una boyband estadounidense que triunfó en los años noventa, vuelve después de quince años de silencio y organiza un concurso para celebrar su regreso: cuatro admiradoras podrán asistir a una cena exclusiva con ellos.

Para esas mujeres adultas supone recuperar durante unas horas la ilusión de su adolescencia y conocer por fin a quienes fueron sus ídolos. Pero la experiencia se tuerce cuando una de las ganadoras desaparece y todas las sospechas apuntan a Drake, el líder de la banda y la última persona que la vio.

La investigación recae en Leya de la Fuente, una cabo de los Mossos d’Esquadra borde, malhablada y que, para complicarlo todo un poco más, también fue una gran fan del grupo. Así que debe investigar a los hombres cuyos pósteres forraron su carpeta mientras empieza a descubrir todo lo que se oculta bajo la imagen impecable de la banda.

Es una novela negra con investigación policial, secretos y unas cuantas vidas hechas pedazos, pero también tiene relaciones personales, humor, amor, desamor y mucha nostalgia.

No habla solo de resolver un crimen, sino de lo que ocurre cuando los ídolos dejan de serlo y la realidad choca de frente con lo que habíamos imaginado.

¿Qué hace de este thriller una obra diferente a otras similares también en el mercado?

No voy a decir que he reinventado el género policíaco, porque sería una mentira de las gordas, pero sí creo que la combinación de elementos le da una personalidad propia.

Por un lado, está la investigación policial; por otro, todo el universo de una boyband que vuelve después de muchos años: los fans, la nostalgia, la industria musical, la construcción de una imagen pública y lo que ocurre detrás de ella.

Aunque existe un misterio que resolver, para mí los personajes son el centro de la novela. Me interesaba tanto descubrir qué había ocurrido como mostrar quiénes eran esas personas, qué relaciones mantenían entre ellas y qué estaban dispuestas a hacer cuando todo empezara a torcerse.

Me han comentado varias veces que Five Men Alone es una novela de personajes y que, al terminarla, los lectores se quedan con ganas de saber qué ha sido de ellos. Eso me hace pensar que no los han sentido únicamente como piezas de una trama, sino como personas que podrían seguir viviendo más allá de la última página.

La novela, además, tiene una banda sonora propia. El disco que trae a Five Men Alone a Barcelona puede escucharse en plataformas como Spotify o YouTube. Y eso sí creo que la diferencia de otras novelas: no termina en el libro, sino que tiene un universo propio.

¿Qué tiene Five Men Alone: El caso Bremen de ti?

Mucho. Muchísimo.

Empezando por los propios Five Men Alone, que beben directamente de las boybands de mi adolescencia.

La protagonista, Leya de la Fuente, fue agraciada con mi manía de decir tacos hasta para dar las putas gracias.

Y en las fans de Five Men Alone, que llevan dentro todo lo que sentí cuando supe que mi banda favorita se había reunido de nuevo después de muchos años.

Y todo sucede en mi ciudad, Barcelona, a la que adoro.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de tus escritos?

¡Uy! No creo que haga una literatura que contenga una enseñanza. Escribo para entretener y hacer pasar un buen rato al lector. O uno malo, depende de la parte que esté leyendo. El caso es que le emocione.

Quizá algunas de las situaciones o temas que aparecen en mis historias puedan provocar una reflexión, pero no escribo pensando en transmitir una lección concreta.

Con que el lector se implique, sienta algo y cierre el libro con la sensación de haber vivido la historia junto a los personajes, me doy por satisfecha.

© Bárbara Arcos.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Ahora mismo estoy trabajando en el borrador de una novela de ciencia ficción romántica ambientada entre la Barcelona de 2021 y la de 1921.

Necesitaba un descanso de polis.

En 2021, una mujer se ahoga bajo el peso de las deudas y el aislamiento emocional. En 1921, un pianista intenta sobrevivir en un salón de varietés bajo el yugo de un hombre al que, lo confieso, adoro como personaje.

La novela mezcla dos Barcelonas separadas por un siglo: el Distrito V, el pistolerismo, el jazz y los cuplés conviven con la gentrificación, los móviles, el gel hidroalcohólico y las mascarillas.

En medio de todo hay un reloj antiguo, con una historia propia, que dicta las reglas de los saltos en el tiempo. Y, sobre todo, hay una historia de amor capaz de atravesar un siglo.

Por otro lado, también estoy documentándome para un nuevo caso de Leya de la Fuente. Esta vez, la investigación parte de la muerte de un niño y se adentra en una familia rota por el duelo, los secretos y la necesidad de encontrar un culpable.

Será una historia más íntima, triste y más oscura, donde la investigación policial volverá a estar presente, pero el verdadero centro será cómo afronta cada miembro de la familia una pérdida que lo cambia todo.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Me gustaría dar las gracias a quienes han dedicado parte de su tiempo a leer Five Men Alone: El caso Bremen, recomendarla, compartirla o hablarme de sus personajes como si fueran personas reales. Cuando una historia deja de pertenecerte solo a ti y empieza a vivir en la cabeza de otros lectores, ocurre algo muy especial.

Y, a quienes todavía no la conocen, solo puedo decirles que no se fíen demasiado de las apariencias. Ni de sus ídolos.

Muchas gracias, Bárbara, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones personales.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

domingo, 19 de julio de 2026

Entrevista: VERÓNICA CRIADO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos a este domingo de julio con la entrevista que nos ha concedido la autora Verónica Criado. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Nunca me planteé escribir un libro. Empecé a escribir para poner orden al caos que tenía en la cabeza. Estaba viviendo una situación muy difícil y necesitaba sacar todos esos pensamientos y emociones que no dejaban de dar vueltas en mi mente.

Al principio solo era una forma de desahogarme, pero un día me di cuenta de que, casi sin buscarlo, llevaba cerca de veinte capítulos escritos. Fue entonces cuando entendí que aquello ya no era solo una terapia personal. Había descubierto que disfrutaba convirtiendo mis emociones en palabras y mis recuerdos en historias.

Creo que fue en ese momento cuando la escritura dejó de ser un simple desahogo y se convirtió en una parte importante de mí.

© Verónica Criado.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Mis gustos literarios son bastante amplios y creo que eso también se refleja en mi forma de escribir. Una de las biografías que más me ha marcado es la de Isadora Duncan, que leí con dieciséis o diecisiete años. Curiosamente, recuerdo perfectamente lo mucho que me impactó, aunque después de tantos años ya no recuerdo quién era su autor.

También disfruto mucho de los clásicos, especialmente Jane Austen. Orgullo y prejuicio me parece una novela extraordinaria. Me apasiona la novela histórica, con títulos como Los pilares de la Tierra, de Ken Follett, o La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Y otro libro que siempre recomiendo es El cuento número trece, de Diane Setterfield, porque consiguió atraparme desde la primera página.

Si tuviera que decir qué tienen en común todas esas lecturas, diría que son historias con personajes muy humanos y con una gran carga emocional. Al final, eso es también lo que intento transmitir cuando escribo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo la última novela de la saga Los Bridgerton, de Julia Quinn. Me encanta la serie y mi marido me regaló la colección completa, así que poco a poco la he ido disfrutando.

Si soy sincera, este último libro me está costando bastante. Es verdad que voy con menos tiempo para leer porque estoy muy centrada en escribir, pero creo que no está al nivel de los anteriores y, personalmente, no sería el primero que recomendaría.

Eso sí, si os gustan las novelas románticas de época, la saga en general me parece una apuesta segura. Siempre intento leer un rato antes de dormir y creo que encontrar un buen libro para terminar el día es uno de esos pequeños placeres que nunca deberían perderse.

¿Cómo compaginas tus tareas fuera del mundo de las letras con la escritura?

No siempre es fácil. Trabajo fuera del mundo literario y, como la mayoría de las personas, tengo responsabilidades, una casa, animales, familia y una vida que atender. No dispongo de jornadas enteras para escribir, así que he aprendido a aprovechar los pequeños momentos que encuentro.

No espero a que llegue la inspiración perfecta. Si tengo una hora, escribo una hora; si tengo veinte minutos, aprovecho esos veinte minutos. Al final, un libro no se escribe en un fin de semana, sino siendo constante durante mucho tiempo.

También he aprendido que escribir no siempre significa estar delante del ordenador. Muchas veces una idea nace mientras trabajo, doy un paseo o conduzco. Después solo queda sentarse y darle forma.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que hoy en día publicar un libro es mucho más accesible que hace unos años. Existen muchas plataformas que te permiten autopublicar con una inversión muy baja. Eso sí, nadie te libra del dolor de cabeza que supone aprender todo el proceso… (ríe).

Lo realmente difícil no es publicar, sino conseguir que los lectores te encuentren. Y todavía más complicado es lograr que vuelvan a leerte. Cuando nadie conoce tu nombre, no basta con escribir; también tienes que aprender sobre redes sociales, marketing y analizar estadísticas para entender qué funciona y qué no. Y aun así, que la gente te conozca no significa que vaya a comprar tu libro.

Respecto a las editoriales, prefiero ser honesta: ni siquiera he intentado publicar con una, así que no puedo opinar desde la experiencia.

¿Y si cambiaría algo del mundo editorial? Sinceramente, todavía no me siento con autoridad para responder a esa pregunta. Acabo de empezar este camino y creo que aún me queda muchísimo por descubrir antes de emitir una opinión fundamentada.

¿Por qué escribir literatura autobiográfica?

Como he comentado antes, todo empezó por un motivo muy distinto a la literatura. Una amiga, que estudiaba Psicología, me recomendó escribir como una forma de afrontar el duelo por la muerte de mi padre y de mi perra Isis. En aquel momento no tenía ninguna intención de escribir un libro; simplemente necesitaba poner orden a todo lo que estaba sintiendo.

Con el paso de los días me di cuenta de que lo que estaba escribiendo era, en realidad, una parte de mi vida. Y entonces apareció otro propósito: quería dejar un legado de mi padre, algo que el tiempo no pudiera borrar.

Por eso escribo literatura autobiográfica. No fue un estilo que eligiera de forma consciente; fue el estilo el que me eligió a mí. Mi historia era la única que necesitaba contar en ese momento.

Creo que las historias reales tienen una fuerza especial porque nacen de emociones que ya han sido vividas. Mi intención nunca ha sido escribir para impresionar, sino escribir con la mayor honestidad posible.

¿En qué momento supiste que tenías que escribir El día que dejé de ser niña?

Hubo un momento muy concreto. Hacía aproximadamente un mes y medio que había muerto mi padre y, desde entonces, no había soñado con él ni una sola vez. Un día, dentro de todo el dolor que estaba viviendo, me encontraba relativamente tranquila. La medicación para la ansiedad me dejó muy adormilada y me quedé medio dormida en el sofá.

De repente, cerré los ojos y vi a mi padre en Villa Bonsái. Creo que estaba hablando con mi madre. Sus movimientos, su voz… todo era tan real que me desperté sobresaltada. Fue una experiencia tan intensa que me provocó un ataque de ansiedad.

Cuando conseguí tranquilizarme, me senté a escribir. Y fue en ese momento cuando supe que El día que dejé de ser niña tenía que existir. Ya no importaba si algún día lo leía mucha gente o solo unas pocas personas. Lo importante era que la historia de mi padre no desapareciera con el paso del tiempo.

Quería que quien abriera ese libro conociera a Marcelino. No solo al hombre que pasó sus últimos días en un hospital, sino al padre, al marido, al trabajador, al soñador, al hombre que me enseñó a conducir y que llenó de bonsáis una parcela llamada Villa Bonsái. Quería que, para quienes lo leyeran, mi padre nunca fuera solo una enfermedad.

¿Qué ha supuesto para ti publicar este libro?

Publicar este libro ha supuesto exponerme al mundo. Ha sido abrirme en canal y mostrar cómo de vulnerable me sentí en uno de los momentos más difíciles de mi vida. No ha sido fácil, porque escribir sobre uno mismo también significa aceptar que los demás conozcan partes de ti que normalmente permanecen en la intimidad.

Todo ello ha venido acompañado de mezcla muy extraña de sentimientos. Por un lado, orgullo por haber sido capaz de terminar un proyecto que jamás imaginé que escribiría. Por otro, miedo, porque siempre existe el vértigo de compartir algo tan personal.

Pero, por encima de todo, este libro ha sido mi forma de rendir homenaje al hombre que fue Marcelino. Si dentro de muchos años alguien abre sus páginas y puede conocer una pequeña parte de quién era mi padre, sentiré que, a pesar de todo, conseguí que una parte de él permaneciera para siempre.

¿Qué nos puedes contar de El día que dejé de ser niña?

El día que dejé de ser niña es un libro que nace del duelo, pero no habla solo de la muerte. Habla de la vida de un hombre corriente llamado Marcelino, de la relación entre un padre y una hija y de cómo una pérdida puede cambiarte para siempre.

A través de sus páginas comparto el proceso que viví durante la enfermedad de mi padre, la ansiedad, el miedo y la sensación de que mi mundo se desmoronaba. Pero también hay recuerdos, momentos felices, anécdotas y pequeñas historias que construyen a la persona que él fue.

No pretendía escribir un libro sobre la enfermedad, sino sobre el hombre que existía mucho antes de ella. Me gustaría que quien lo lea pueda emocionarse, recordar a las personas que quiere y, al cerrar la última página, sienta que también ha conocido un poco a Marcelino.

¿Hay algo que te ha faltado contar en esta obra?

Sí. Creo que siempre quedan cosas por contar. Cuando escribes sobre tu propia vida es imposible recoger cada recuerdo, cada conversación o cada emoción tal y como la viviste. Hubo momentos que decidí no incluir porque no aportaban a la historia y otros que, simplemente, no estaba preparada para escribir.

Además, el duelo cambia con el tiempo. Hay recuerdos que cobran sentido meses después y emociones que solo entiendes cuando has avanzado un poco en el camino. Si volviera a escribir el libro dentro de diez años, probablemente sería diferente.

Pero no porque este esté incompleto, sino porque yo ya no sería la misma persona. Este libro refleja con honestidad quién era en aquel momento y cómo viví aquella etapa de mi vida. Y creo que eso también forma parte de su verdad.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de El día que dejé de ser niña?

No creo que los libros estén para dar lecciones, y mucho menos este. Nunca he pretendido escribir un libro de autoayuda, porque no me siento quién para decirle a nadie cómo debe vivir un duelo o afrontar una pérdida. Cada persona tiene su propia historia y su propia manera de seguir adelante.

Si tuviera que desear algo, me gustaría que quien lo lea recuerde la importancia de aprovechar el tiempo con las personas que quiere. A veces creemos que siempre habrá otra conversación, otra comida en familia o una llamada más, hasta que un día descubrimos que no es así.

También espero que quien esté pasando por un momento difícil pueda sentirse acompañado. No porque yo tenga respuestas, sino porque quizá encuentre en mis palabras a alguien que también sintió miedo, tristeza, rabia o incertidumbre. A veces, saber que no eres el único ya es un pequeño consuelo.

Y, sobre todo, me gustaría que, al cerrar el libro, los lectores no recordaran solo mi historia, sino también a las personas que han marcado la suya. Porque este libro habla de mi padre, pero el amor, la pérdida y los recuerdos son algo que todos compartimos.


 © Verónica Criado.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

La verdad es que nunca imaginé descubrir una pasión por la escritura, pero ahora mismo tengo varios proyectos en marcha.

Estoy trabajando en mi segunda novela, Éramos felices… a ratos, una historia autobiográfica muy diferente a la primera. En ella hablo de las relaciones tóxicas, pero desde un enfoque en el que también hay espacio para el humor, la ironía y la capacidad de reírse de una misma, incluso al recordar momentos difíciles.

Además, ya estoy investigando y escribiendo un tercer libro, El hombre de General Mola, 12, un proyecto que nace de la investigación sobre la historia de mi familia paterna. Es una novela en la que conviven hechos reales con elementos de ficción, porque hay preguntas que los documentos pueden responder y otras que solo la imaginación puede intentar reconstruir. Mi intención no es cambiar la realidad, sino dar vida a una historia que, en muchos aspectos, quedó incompleta.

Ahora mismo mi prioridad es que El día que dejé de ser niña encuentre a sus lectores, pero tengo claro que la escritura ha llegado a mi vida para quedarse y estoy deseando seguir contando historias.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente me gustaría dar las gracias a todas las personas que han dedicado un momento de su tiempo a leer esta entrevista y, por supuesto, a quienes decidan darle una oportunidad a El día que dejé de ser niña.

También quiero agradecer a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que me han acompañado durante este camino. Escribir este libro ha sido un viaje muy personal, pero nunca habría podido recorrerlo sola.

Y, si alguien que esté leyendo estas líneas está pasando por un momento difícil, solo espero que nunca pierda la esperanza. A veces la vida nos rompe por completo, pero incluso en esos momentos somos capaces de descubrir partes de nosotros que no sabíamos que existían. Yo descubrí la escritura cuando más la necesitaba. Nunca imaginé que acabaría escribiendo un libro, y mucho menos que algún día estaría compartiendo mi historia con los lectores.

Muchas gracias, Verónica, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Lamentamos muchísimo tus pérdidas. Asimismo, esperamos que tu faceta como escritora te resulte siempre enriquecedora.

Y vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


lunes, 13 de julio de 2026

Reseña: UN CRUSH SECRETO, de Lisa Williamson y Jess Bradley

 


Pasar del colegio al instituto puede suponer un problema para muchos preadolescentes. Para otros, en cambio, no lo es en absoluto. Me refiero a esas personas que siempre han tenido claro quiénes son y nunca han pensado en encajar. Pero, ¿y si de pronto ocurriera algo que hiciera que una de estas personas se planteara transformarse por completo? Algo como enamorarse de un chico que no se fija en ella, tal y como le sucede a Astrid en Un crush secreto, el tercer volumen de la saga del Instituto Bigg de Lisa Williamson y Jess Bradley del que hablaremos a continuación.

A Astrid le encanta leer, escribir historias de fantasía y no le importa en absoluto lo que la gente diga de su pelo o su ropa. A mitad de curso, sin embargo, se encuentra ante dos desafíos: escribir un relato para un concurso literario y hacer que Teddy, el chico nuevo, se fije en ella. ¿Será que tiene que cambiar para encajar en el grupo y ser así más atractiva para su crush?

Astrid, la protagonista y narradora de esta más que interesante novela juvenil, es una chica que nunca ha estado interesada en hacer lo que el resto por encajar en el grupo. Hija de padres divorciados y con un hermano del segundo matrimonio de su madre, no tiene problema en ir de la casa de su padre a la de su madre y viceversa cada vez que le toca. Creativa, amable, amigable y risueña, nuestra chica sueña con convertirse en una escritora famosa, como la autora de sus libros favoritos, T.S. McCloud.

Astrid, a diferencia de otros chicos del Instituto Bigg, no está especialmente interesada en eso de hacerse mayor. Sin embargo, en este curso se encontrara ante dos retos: conseguir ganar un concurso literario y hacer que Teddy, el nuevo, se fije en ella. Como ya podréis haber imaginado, es bastante probable que nuestra chica haya de enfrentarse a los temidos fracasos. ¿Cómo los encajará?

He de admitir que estoy encantada con la saga del Instituto Bigg. Como ya me pasara con Mejores amigas forever y Doble drama, Un crush secreto me ha parecido una estupenda novela dirigida a un público lector de entre 9 y 11 años, si bien también la he encontrado muy disfrutable a mis 47. Este libro trata temas como los retos a los que nos vamos enfrentando conforme nos vamos haciendo mayores, el saber enfrentarse al fracaso, el valor de la amistad y la familia, los primeros amores y la importancia de ser siempre nosotros mismos a pesar de lo que piensen los demás. Se trata, por tanto, de un fantástico libro con el que aprender valores y a gestionar situaciones del día a día de los jóvenes, pero también pasar un rato la más de divertido.

Cristina Monteoliva

 

domingo, 12 de julio de 2026

Reseña: CON AMOR Y SORDIDEZ, de Jaume Palau Banús

 



Hay autores capaces de crear sus propios mundos. Mundos, complejos, inquietantes: tan absorbentes, que el que se enfrenta a ellos se ve incapaz de no verse arrastrados por su corriente. De esto sabe bastante Jaume Palau Banús, cuya nueva y atrayente antología de cuentos, Con amor y sordidez, reseñaremos a continuación.

Con amor y sordidez es un volumen compuesto por un total de veintisiete textos, entre microrrelatos y relatos más o menos extensos, cuyos personajes se mueven en un mundo en el que el amor y el cariño se ven continuamente fagocitados por lo lúgubre, lo oscuro: la sordidez.

En el universo de este libro, nos encontramos con mujeres que renuncian a sus hijos por amor; obsolescencias programadas; oficinistas con grandes y pequeños sueños; el paso del entusiasmo de la juventud a la decrepitud de la vejez; bromas pesadas; imperfectas relaciones de pareja; pescadores y capitanes de barco que navegan en un mar de desesperanza; personajes que rumian añoranza, tristeza, pura nostalgia; numerosos bares en los que ahogar las penas; momentos en los que perder la noción del tiempo; lecturas estimulantes y desgracias evitables.  

Con una prosa clara y concisa, no exenta de ciertas dosis de ironía y sarcasmo, Palau Banús nos habla en sus textos de hombres indignos de llamarse tales, mujeres infelices con lo que les ha tocado vivir, niños perdidos, personas sin hogar, parejas que enfrenta la noche hasta perderse en ella, santos y otros que no lo son tanto. En definitiva, en este libro vamos a encontrar una interesante galería de personajes cuyo ecosistema natural es la derrota.

Con amor y sordidez, diremos finalmente, un volumen tan variado como sólido, un libro cargado de historias que se mueven en un mundo particular que, a veces, nos recuerda al nuestro y nos hace pensar en nuestra propia existencia. Esta obra ha sido realizada para no dejar indiferente al lector. La cuestión es: ¿le ganará por una vez el amor a la sordidez? Tendrás que leer estos relatos para saberlo.

Cristina Monteoliva

sábado, 11 de julio de 2026

Reseña: UN LUGAR SIN AYERES NI MAÑANAS, de Marta Moral Alonso

 


Si algo he aprendido con los años, es que lo único que tenemos es el momento presente. Pensar en el futuro y mirar al pasado, sin embargo, es inevitable. Tanto, y tan doloroso puede ser, que a veces desearíamos borrar nuestra memoria y dejar de tener la capacidad de mirar hacia adelante. De esto y mucho más va Un lugar sin ayeres ni mañanas, el estupendo libro de relatos de Marta Moral Alonso del que hoy os hablaré.

Un lugar sin ayeres y mañanas es un volumen compuesto por un total de nueve relatos de extensión variable que debe su nombre a uno de los textos que encontraremos en el volumen. Los otros títulos que encontraremos son: Polvo por las esquinas, Un funeral laico, No lloréis por mí, Anatomía de un tulipán herido, Tres horas con linda, Segunda oportunidad, Consecuencias y Sinestesia.

Podría decirse que el volumen consta de la solidez que le da el tema que se repite una y otra vez en sus historias: la pérdida. Así, la mayoría de sus protagonistas, casi siempre mujeres, han de enfrentarse a la desaparición de una tía, una hermana, una hija o una mascota muy querida, lo que en numerosas ocasiones las conduce, a través del miedo y la obsesión, a la pérdida de la estabilidad emocional, incluso, la cordura. Las menos de las veces, lo que desaparece por el camino es un trabajo, la salud una relación real o fantástica o el control sobre su mundo.

Otro punto fuerte a señalar de este libro es la propia naturaleza de los personajes, siempre cercanos; seres vulnerables a la par que resolutivos con los que el lector puede llegar a empatizar totalmente.

Las situaciones comienzan como cotidianas para, poco a poco, volverse cada vez más peculiares, hasta llegar, en ocasiones, a la angustia. El lector las vivirá como un desafío propio, y de seguro, se encontrará dándole vueltas a la trama tras la lectura.

Misteriosas llamadas de teléfono, funerales por seres que fueron o no reales, objetos que recuerdan a personas que ya no están, mujeres que no pueden tener una relación que no autosaboteen, hombres que se enamoran de un ideal, madres que sobreprotegen a sus hijas, maldiciones que no acaban bien, hermanas que se esfuerzan por no olvidar a la que ya no está y cuadros torcidos: las historias que encontraréis aquí viven sobre todo en el mundo real, si bien a veces se adentran en el fantástico para hacernos entender que, al final, la vida es lo que tú quieras creer. Lo que tú decidas sentir.

Un lugar sin ayeres ni mañanas, en definitiva, es un libro de cuentos que, de tan auténticos, se hacen inolvidables. Un volumen escrito con un estilo único que nos invita a preguntarnos qué haríamos nosotros en el lugar de sus personajes. Un volumen extraordinario para todos los que amamos las buenas historias.

Cristina Monteoliva

 

viernes, 10 de julio de 2026

Entrevista: ESTEBAN CASTILLO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido el joven escritor Esteban Castillo, y como sabemos que estáis impacientes por leerla, aquí va:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

La escritura dejó de ser un pasatiempo para mí cuando se volvió indispensable en mi vida; me encanta escribir; escribo siempre, ya sean poemas, cuentos, o simples frases al azar, el lenguaje es la herramienta que uso para no dejar de ser humano, es lo que me conecta con mi yo interior, con el mundo en el que vivo; sin las palabras, no podría existir.

¿Qué lecturas y/o autores/as crees te han influido como escritor?

Las voces femeninas siempre han sido y seguirán siendo una influencia para mí; Virgina Woolf, Sylvia Plath, Anne Sexton, Pizarnik, Vilariño. No hay nada más admirable que una mujer levantando su voz en un mundo donde, inclusive el arte, sigue siendo bastante machista.


 © Esteban Castillo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Actualmente, me estoy llenando de literatura latinoamericana; ahora, por ejemplo, estoy de lleno con la obra de Isabel Allende, comencé con La Casa de los Espíritus, y ahora estoy con La Isla bajo el Mar. Por supuesto, no hace falta que destaque el maravilloso trabajo que hace con sus obras.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones diarias?  

Compaginar la escritura con las tareas diarias no deja de ser un desafío, más si es algo que querés tomar en serio. Yo soy una persona a la que no le gusta forzarse a escribir si no tiene el tiempo o la energía, siento que eso lleva a un mal resultado. Soy más de los que prefieren que sea un proceso natural; hay momentos, en los que me veo incapaz de escribir por meses enteros, y momentos en los que, en una sola noche, avanzo con todo lo que no pude antes.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

El panorama literario actual es muy amplio, podés encontrar de todo, y me encanta que así sea; me fascina que, cada vez, haya escritores más jóvenes que se animen a publicar. Creo que debemos quitarnos un rato esa mirada tan crítica y despiadada, como si fuéramos jueces de lo literario. Al fin y al cabo, siempre podremos decidir qué leer y qué no, pero absolutamente todos tienen la oportunidad de intentarlo.

¿Cómo surgió la idea de escribir Kdaver?

La idea de escribir Kdaver surgió, al principio, como una necesidad o urgencia de sobrevivir al miedo y a la tristeza. Nunca pensé que se volvería en un libro, fue más como un diario, o una carta que me escribía a mí mismo, para intentar entender por qué estaba tan deprimido, fue así como, poco a poco, fui inspeccionando en mi historia, y se terminó volviendo un trabajo minucioso y profundo para mí, que me hizo sufrir, claro, pero que me ayudó a entender las heridas más profundas de mi vida para soltar y sanar.

¿Qué ha supuesto para ti publicar esta obra?    

Publicar esta obra implicó mucho esfuerzo y miedo, de hecho, una parte de mí sigue teniendo vergüenza de mostrarla, pero, por suerte, vivo acompañado de amigos y familia que me hacen sentir amado y que me motivan a seguir mis sueños, a pesar de las inseguridades.

¿Qué nos puedes contar de este libro?

Kdaver es un libro que toca muchos temas; entre ellos, cómo es crecer siendo un niño homosexual en un ambiente que no acepta a los homosexuales; cómo las heridas de la infancia influyen en tu vida de adulto. A su vez, toca temas bastantes sensibles, como los abusos infantiles y la salud mental, temas que han sido de bastante dificultad, para mí, ponerlos en palabras.

¿Cuánto has tardado en escribir esta historia y qué te ha costado más de ella?

Tardé un total de tres años en escribirlo. Por momentos, la escritura resultaba tan dolorosa, que no podía continuar, y necesitaba detenerme un par de meses, hasta volver a juntar el valor. Las partes más difíciles, claramente, son las primeras cuatro partes del libro, en donde se describe cómo el cuerpo y la mente se van deteriorando con cada herida que atravesemos, hasta dejarnos en unos muertos en vida, en unos cadáveres.

¿Qué hace de Kdaver un libro diferente?

Siento que lo que hace que Kdaver sea un libro diferente es que está narrado desde la misma herida. Es una escritura sincera y bastante personal, que no busca lucir bien o ser literariamente admirable, sino ser leída y comprendida. Una voz que pide justicia y algo de paz, a la que ya no le quedan fuerzas para seguir; por esto mismo, es que siento que muchas personas de la comunidad lgbt+ pueden sentirse identificadas con el relato.

© Esteban Castillo.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Kdaver?

Espero que los lectores encuentren en Kdaver una voz que los acompaña y que los entiende. Lamentablemente, mi historia es una historia colectiva. Dolor, injusticias y abusos son un par de cosas que, nosotros, las personas de la comunidad lgbt+, tuvimos que atravesar para ser quiénes somos. Mi historia es solo un reflejo de una sociedad que discrimina, ataca y mata. Y mi voz narrativa es mi herramienta de protesta.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Como mencioné antes, me encanta escribir, y justo después de terminar Kdaver, me nacieron más ganas de seguir con otro proyecto, por lo que ahora, mi mente y energía están enfocados en eso, en un libro de cuentos y relatos, solo que el Esteban que escribe ahora ya no lo hace desde el dolor y la supervivencia, sino por amor a la literatura.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Muchas gracias por abrirme este espacio, realmente espero que disfruten de Kdaver y que pueda ayudar a muchas personas que estén pasando por lo mismo. El libro se puede adquirir de forma física por Mercado Libre, o de forma digital en plataformas como Amazon, Google Play y Apple Books.

Muchas gracias, Esteban, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


miércoles, 8 de julio de 2026

Reseña: UNA CHICA DEL ESTE, de Marlena Agata Trelka

 



La forma de relacionarnos ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Parece que estamos más conectados que nunca, pero en realidad hemos perdido bastante por el camino: el salir a la fresca con los vecinos para charlar durante horas las noches de verano; las continuas comidas familiares que acababan rememorando buenos tiempos; el escuchar las andanzas de los mayores… Conocer la historia familiar requiere cada vez más de un arduo trabajo de investigación, como vemos en Una chica del Este, la emotiva obra de Marlena Agata Trelka de la que hablaremos a continuación.

Cuando tenía trece años, el padre de la narradora de esta historia le pidió a su hija que le tradujera una carta en ruso dirigida a unos conocidos de Ucrania. Por aquel entonces, ella no lo sabía, pero su padre había vivido en la Ucrania polaca cuando era un niño. Si bien el posterior viaje a tierras ucranianas no despertó especialmente la curiosidad de la joven, muchos años después, una vez afincada en España, tendría por fin la necesidad de conocer tanto la historia de la familia materna como la paterna para entender sus raíces y a sí misma.

Muchas personas conocen desde siempre las historias familiares; otras, por diferentes razones, no se enfrentan a ellas hasta la edad adulta. Esto es lo que le sucede a la narradora de Una chica del Este, una mujer inteligente y sensible que se ha criado en una familia donde no se solía hablar ni del pasado ni de los sentimientos. Decidida a desentrañar todos los secretos tanto por parte del clan paterno como del materno, se embarca en una empresa de investigación que la llevará no ya solo a conocer las virtudes y los defectos de sus numerosos hermanos y tíos, sino también las contradicciones de todos ellos, las penurias por las que tuvieron que pasar, la dureza de sus vidas a lo largo de un azaroso siglo XX.

Esta es la historia de varias familias polacas; pero también la de una nación a lo largo de los años. Gracias a este libro, descubriremos episodios de la II Guerra Mundial de los que nunca nos han hablado, la dureza del sistema comunista en Polonia y cómo se las tenía que ingeniar la población para salir adelante.

Una chica del Este es una obra sin duda particular, por distintos motivos. En primer lugar porque comienza como una novela para, enseguida, convertirse en un libro de memorias familiares. En segundo, porque el lector no sabrá hasta el final de la lectura quién es en realidad la narradora. Y en tercero, por la crudeza y la sinceridad de sus páginas.

Una chica del Este, en definitiva, es un volumen corto pero intenso en el que descubriremos ya no solo el espíritu de sus personajes, sino también el de toda una nación valerosa y estoica. Un libro que te invita ya no solo a explorar el pasado, sino a hacerte preguntas. Una historia de historias que está esperando a que la descubras.

Cristina Monteoliva