jueves, 28 de mayo de 2026

Entrevista M. V. CALO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

mediamos la semana con la entrevista que nos ha concedido la autora que firma como M. V. Calo. ¿Preparados? ¡Allá vamos!:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

La escritura, durante muchos años, fue una necesidad. No iba a ningún sitio. No era capaz de terminar ninguna historia. Solo era un desahogo de los problemas diarios. Hace un par de años, empecé a creer que se me acaba el tiempo para escribir un libro. Probablemente, una idea tonta si no te vas a morir mañana. Pero la necesidad se transformó en pasión y la pasión en trabajo sobre los quehaceres diarios. La escritura, sin dedicación y fuerza de voluntad, muere.


 © M. V. Calo.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

Siempre me han gustado los clásicos y he admirado a Dickens, May Alcott, Dumas…Son los autores con los que me crie y viví grandes aventuras. Sin ellos no habría deseado escribir.

Pero, hasta que no publiqué Te hablaré mañana nunca me había preguntado si mi forma de escribir estaba influida por algún libro o algún escritor o escritora que hubiera leído previamente. Entonces, hace unos meses, me leí El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett. Mi libro preferido es de esta autora: El pequeño Lord. Lo he leído unas veinte veces. Cuando leí las primeras frases de El jardín secreto reconocí algunos tics y forma de enlazar las frases que me recordaban a mi novela. Así que tengo que darle el crédito a esta escritora y su obra.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Pues muchas cosas diferentes. Si nos referimos a literatura infantil y juvenil diría que no hay que dejar de leer a David Walliams: La increíble historia de la abuela gánster y La increíble historia de... - El chico del vestido: (El mago del balón). Walliams, como Roald Dahl, es un genio en la construcción de la historia y un maestro en contar de forma sencilla y cómica algunos aspectos de la vida que son muy duros de asimilar para un niño. Imprime a sus novelas una mirada fresca y sin complejos sobre situaciones que en otras obras se tratan de forma traumática y como insuperables.

En novela de adulto acabo de leer Mi refugio y mi tormenta de Arundhati Roy. Me gusta leer sobre escritores y es muy recomendable esta autora por las imágenes que crea con las palabras. Pero también leo ensayo y ahí, mi preferida y que acaba de sacar libro es Anne Fadiman. Recomiendo siempre con entusiasmo su libro Ex Libris, pero Frog, que es el último, no se queda atrás. Tiene al menos tres ensayos que recomiendo leer. Es la maga de las listas literarias.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones en la vida?

Mal. Mi trabajo me consume el cerebro y no deja demasiado espacio para la creatividad. Brandon Sanderson dice en su Curso de Escritura Creativa que es más fácil escribir si estas poniendo pizzas que si tienes un trabajo intelectual que te ocupa todo el tiempo. Sí, hay algo de verdad en eso. Necesitas mucha fuerza de voluntad para desconectar y meterte en una historia. Y necesitas más fuerza de voluntad aún para seguir sentada delante del ordenador después de estarlo todo el día. Todo se retrasa y los días se alargan para construir una historia. Parece que nunca llega el final. Así que me planteo en escribir a tiempo completo, aunque me muera de hambre.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Dicen que ahora se está leyendo mucho, pero que también se publica más de lo que se puede leer. Supongo que eso dificulta que un autor novel pueda triunfar si no es que tiene una enorme comunidad de seguidores o es un personaje público antes de que se publique su novela. Yo no soy conocida ni tengo seguidores, así que la verdad, prefiero no plantearme cuál es el panorama. No quiero saber las tendencias, ni lo que gusta ni lo que triunfa. Simplemente quiero escribir lo que me apetezca y probar si hay suerte.

¿Por qué escribir literatura para niños y jóvenes?

En mi caso, no sé si es una decisión consciente o el resultado de que lo escrito se clasifica en un género u otro por quién lo lee y es más entendido que yo. Lo cierto es que cuando empecé a escribir manifesté que quería una novela que me alejara de los problemas diarios y que se centrara en la historia y, no tanto, en ahondar hasta la extenuación en los sentimientos y el dolor. Me centré en la historia. Y ahora que me fijo en cómo escriben otros autores de literatura infantil y juvenil me doy cuenta de que también ellos se vuelcan en la narración y ponen el foco en la historia y no en los sentimientos de los personajes, aunque sean parte de esa misma historia.

¿Es más difícil escribir literatura infantil y juvenil que para adultos?

Sí y no. Pero hay que tener cuidado con que no se cuelen voces en tus personajes que rompan completamente con la visión infantil o juvenil de los hechos narrados que deberían mostrar. Cuando eres niño, la lectura que hacemos del mundo que nos rodea es muy diferente a la que desarrollamos cuando nos vamos haciendo mayores. Hace un par de meses leí una novela juvenil y conforme pasaba las páginas sentía que algo no cuadraba. Los diálogos, los pensamientos… nada parecía real porque los personajes hablaban y se comportaban como treintañeros.

Tu última novela publicada es Te hablaré mañana. ¿Qué nos puedes contar de este libro?

De esta novela me gusta decir que sigue la regla de tres de los cuentos de hadas porque la historia se cuenta en un ciclo de tres hasta llegar el desenlace. También digo siempre que hice una abundante investigación histórica, pero que luego suprimí todo para centrarme en la narración. Podría haber escrito una novela histórica. Igual eso hubiera encajado más con lo que esperaban las personas que me conocen, pero no hice nada de eso y conté la historia de Jean, de Ilda y de Sack en un tiempo horrible donde la vida importaba bien poco.

¿Qué fue lo más difícil de escribir esta historia?  

Corregirla. La leí y releí más de diez veces. Y cuando ya estaba para imprimir, a riesgo del enfado de la editorial, me entró el pánico y tuve que reescribir algunas partes.

¿Qué tienen los protagonistas de esta novela de ti?

Poco. Pero me gustaría ser tan valiente como Ilda y tener esa fe inquebrantable en que los problemas, si trabajas en ellos, se pueden solucionar.


 © M. V. Calo.

¿Qué esperas que los lectores descubran en Te hablaré mañana?

Que eres dueño de tu propio destino. No puedes esperar que la sociedad, que el resto del mundo te resuelva tus problemas. Hay que luchar con uñas y dientes para conseguir que las cosas buenas pasen. Pero también que es necesaria creer en la magia, en el amor y en la familia.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Estoy escribiendo una nueva historia sobre algo que se me quedó atascado cuando era niña. Es lo bueno de la escritura. Tiene un poder sanador. No sé si verá la luz, pero a mí me está viniendo de maravilla para cerrar algunas heridas que seguían abiertas, a pesar del paso de los años.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Que me encantaría que la gente (adultos y niños a partir de 11), con ganas de llegar a un buen final, se animara a leer Te hablaré mañana. No es que quiera ser famosa ni nada de eso, pero tengo mucha fe en que es una historia que merece la pena ser leída. Se escribió para que al cerrar el libro el lector se llevara una sorpresa de esas que te dejan buen sabor de boca.

Muchas gracias, M. V. Calo, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

miércoles, 27 de mayo de 2026

Entrevista: NICOLÁS DÍEZ

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

ya sabéis que nunca nos cansamos de daros a conocer a los estupendos autores que así lo deseen. Esta vez le ha tocado al turno a Nicolás Díez. Sus palabras, a continuación:

¿En qué momento de tu vida decidiste que lo tuyo era la escritura?  

Creo que la escritura difiere de otras artes en que su aprendizaje es casi exclusivamente autodidacta. Las ciudades suelen contar con conservatorios de música, facultades de Bellas Artes y escuelas de diseño gráfico. Es cierto es los talleres de escritura creativa están proliferando, pero la realidad es que uno empieza a escribir a tientas, imitando lo que ha leído y sin saber muy bien qué está haciendo. En mi caso, lo hice porque me deslumbró un cuento de Alice Munro que se titula Alga marina roja. Cuando lo leí sentí que necesitaba escribir algo, probar a ver cómo se me daba. Quería saber qué siente.

De ese primer arrebato salió un relato llamado Reciclados, un cuento que trata sobre unos empleados de ferrocarril que se ven atrapados en un cambio de ciclo tecnológico que los obliga a prejubilarse. Es un relato al que guardo mucho cariño y que retoqué hace un par de años para que cerrara mi libro Cenizas.

Tras ese relato vinieron unos cuantos más, y la sensación que experimenté a medida que veía que conseguía terminar obras era de puro placer. Pocas cosas me hacía más feliz. La culminación de ese proceso llegó en 2019, cuando terminé mi primera novela. Desde entonces han pasado muchas cosas: las publicaciones, el fichaje por Anaya y decenas de ferias y presentaciones.

No sé si la escritura es lo mío, pero sí que tengo muy claro que me ha llevado a conocer personas maravillosas, visitar lugares que no conocería de no haber escrito libros y, sobre todo, que soy feliz cuando me siento delante del ordenador a escribir historias. 

© Nicolás Díez.

¿Qué lecturas y autores crees que te han influido como escritor?

Suelo decir que estoy mucho más orgulloso de lo que he leído que de lo que he escrito. Mi condición de filólogo me ha llevado a leer mucha literatura clásica, y he leído por placer todo tipo de autores, épocas y tendencias. Si hablamos de influencias, tengo muy claro que autores como Alice Munro, Roberto Bolaño, Paul Auster, Cormac McCarthy, Javier Marías, David Foster Wallace, Joyce Caroll Oates, Vargas Llosa o Ian McEwan serían nómina fija. Creo que mi narrativa le debe un poquito a cada uno de ellos, pero me encanta seguir descubriendo autores que me ayuden a explorar nuevos territorios. Últimamente estoy muy interesado en explorar a fondo la obra de Georges Perec y en Vladimir Nabokov.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Estoy terminando Kokoro, de Natsume Sōseki, una novela muy íntima y delicada que profundiza en la amistad de un joven y un anciano. A través de sus conversaciones e interacciones se explora la transición del Japón tradicional al moderno. Es una novela profunda que invita a reflexionar sobre las prioridades vitales y la empatía intergeneracional con una sensibilidad extraordinaria. Por supuesto que os la recomendaría. También me gustaría recomendaros tres novelas que he leído hace poco: Vía revolucionaria, de Richard Yates; Desgracia, de J.M Coetzee; y Física de la tristeza, de Georgi Gospodinov.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones en la vida?

Tengo el compromiso conmigo mismo de buscar huecos para escribir y hacerlo de manera innegociable. Como he dicho, únicamente lo hago por el disfrute que me proporciona, aunque poco a poco se ha convertido en necesidad más que en obligación. Soy de esas personas que funcionan mucho mejor a primera hora, así que intento madrugar mucho para escribir. Para la escritura de mi primera novela (aún sin publicar), pasé tres años levantándome a las 5:30 de la mañana. En estos últimos años he ido moviendo ese momento de escritura hasta las 7:00.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que el panorama literario siempre es un reflejo de su época; y hoy día, al igual que el mundo que habitamos, creo que está marcado por la fragmentación. La oferta editorial es inmensa, mucho mayor que la capacidad material de leer de la gente. Eso, sumado a la velocidad que las redes han impuesto a nuestra sensibilidad, hace que vivamos en un constante aluvión de novedades editoriales sin calma ni poso alguno. Hoy día la cultura parece caducar más rápido que nunca, pues casi todo lo que se publica pasa en cuestión de semanas del foco más agresivo a la zona oscura.

Además, hay muchos fenómenos en plena ebullición que complican y fragmentan aún más el mundo editorial, desde la autopublicación hasta el auge del Romantasy, pasando por los libros de influencers, youtubers y presentadores.

No obstante, creo que también hay algo precioso, que es la cercanía que establece este mundo hipercomunicado entre lectores y escritores. En estos años, gracias a todo esto, he podido hacer amigos y conocer personas interesanísmas.

Has publicado tanto relato como novela. ¿En cuál de los dos géneros dirías que te sientes más cómodo?

En la novela, rotundamente. Los relatos han sido una buena experiencia y creo que son prácticamente la única manera de empezar a soltarse con la escritura. Si los lectores suelen rechazar los relatos porque no permiten establecerse en una historia y acercarse a unos personajes con intensidad, creo que a muchos escritores de novela nos pasa algo parecido. Es mucho el esfuerzo en idear una trama (por muy pequeña que sea), unos personajes, unos giros... para dejarlos ir en unas pocas páginas. Además, el relato no admite fallos, en ese sentido es como un poema. Cada palabra debe ir exactamente en su lugar. Eso sí, leer un buen relato es incluso más impactante que leer una buena novela, pues nada puede equipararse a su contundencia.

Tu última novela publicada es Una fábula sueca. ¿Cómo surgió la idea de escribir esta historia?  

La novela parte de una base real, de un caso que ocurrió en Granada en los años noventa. Así que la idea, literalmente, surgió en un restaurante. Durante un tiempo, una parte de mi entorno me sugirió que debía conocer esta historia, y que había una persona que podía contármela. Esto es muy frecuente en las personas que escribimos. Todo el mundo tiene historias para contarnos, y la mayoría, de hecho, suelen estar muy bien. Así que en una comida coincidí con esas personas que conocían el caso. Me contaron un par de detalles y solo con eso me atraparon. De hecho, los detuve y les pedí si podíamos hacer entrevistas. De esas entrevistas nace la base sobre la que se construye la novela.

¿Qué nos puedes contar de este libro sin desvelar lo importante?

La novela trata acerca de Ingrid, una mujer que vive aquí en Granada a la que el gobierno sueco le ofreció un consulado honorífico. Esto era muy frecuente en la era previa a internet, y se hacía sobre todo para que muchos extranjeros cumplimentasen sus papeles, pues al tener que ir a Madrid, muchos dejaban pasar algunos trámites. Para entender la novela, es importante saber cómo es Ingrid. Es una mujer extremadamente cuidadora, inocente, emocional y recta en el trabajo. Dicho esto, la novela empieza cuando Ingrid y su marido escuchan hablar de dos mujeres suecas que llevan a cabo ciertas actividades siniestras y sospechosas. A ellos les hace gracia y se olvidan del tema. Pero las mujeres aparecen en su casa para solicitar la renovación del pasaporte del padre de una de ellas. Y desde ese momento, desde que ellas apaercen en su casa, la vida de Ingrid da un vuelco, pues el padre, cuya presencia solicita Ingrid para poder hacer entrega del pasaporte, resulta que no aparece por ninguna parte. Poco a poco, estas mujeres empiezan a infiltrarse silenciosamente en la vida de la cónsul, parece ser que con el objetivo de conseguir en pasaporte sin tener que presentar al anciano. Esa infiltración es siniestra y sibilina, y poco a poco la vida de Ingrid empieza a convertirse en una pasadilla, llena de brujería, personas extrañas, gatos que la vigilan y paranoia, hasta el punto que Ingrid decide dar parte a la Interpol. Y ahí comienza una investigación que revela todo un munto oculto a la espalda de esas mujeres.

¿Qué dificultades te has encontrado a la hora de escribir esta novela?  

Hubo un momento, al principio, en el que pretendí reconstruir el caso real, crear algo parecido a un true crime. Así que me dediqué a recabar información y a buscar todo cuanto hubiese a mi alcance que estuviera relacionado con el caso. Pero a medida que obtenía información, me di cuenta de que la única manera de afrontar el caso era desde una óptica de ficción. Y eso supuso una auténtica liberación para mí. Olvidar a las personas y crear personajes que habitasen ese mundo de ficción. Cuando eliminé esa variable, la realidad, vi que todo podía encajar. El mundo entero estaba a mi disposición. Y ahí ya vi que estaba en mi terreno: podía explorar mis temas, mis inquietudes, mis miedos sin atadura ninguna. La realidad había pasado a ser el punto de partida, y no el objetivo de mi trabajo.

¿Qué diferencia Una fábula sueca de otras novelas del género?

Yo no soy un escritor de género, sino alguien que utiliza el género para abordar la historia que pretende contar. En este caso, la historia pedía noir, es evidente, pero no es una novela negra canónica, sino una historia contemporánea que usa el género negro para abordar ciertos aspectos de la realidad relacionados con la obsesión, el miedo, la sugestión y la hostilidad que se filtra en nuestra vida cotidiana. Hay que tener en cuenta que el elemento que debería ordenarlo todo, el anciano, no está. Es como si la novela le preguntase al propio género negro: ¿qué ocurre cuando el enigma que debe resolverse no aparece por ninguna parte?


 © Nicolás Díez.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Una fábula sueca?

No espero que el lector se lleve una explicación cerrada, ni una respuesta única. Más bien una experiencia. La sensación de haber atravesado una historia en la que las certezas se van desplazando poco a poco, casi sin darse cuenta.

Me gustaría pensar que la novela deja una inquietud, pero una inquietud fértil. No necesariamente ligada al miedo, sino a algo más profundo: la conciencia de que nuestra relación con la realidad es mucho más frágil de lo que solemos admitir. Que vivimos interpretando constantemente lo que nos rodea, intentando construir sentido, estabilidad, una narrativa que nos permita seguir adelante.

Y creo que la novela dialoga con esa fragilidad. Con esa posibilidad de que, de pronto, algo pequeño altere completamente nuestra forma de mirar. En ese sentido, me interesa mucho más la pregunta que deja el libro que cualquier respuesta que pudiera ofrecer.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Hace poco terminé una novela que me encantaría publicar el año que viene. Es una historia más íntima, mucho menos expansiva, pero de una gran profundidad. Una novela que profundiza en el amor, la pérdida y la búsqueda de la paz en un mundo deshumanizado por la tecnología, atravesada por una historia de amor ilegítima y tierna.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Tal vez añadiría que escribir, al final, consiste en aprender a convivir con las preguntas. No creo que la literatura esté para ofrecernos certezas, sino para enseñarnos a mirar mejor la complejidad del mundo. Si alguno de mis libros consigue acompañar a alguien en ese ejercicio de mirar con un poquito más de más atención y silencio, entonces todo habrá tenido sentido.

Muchas gracias, Nicolás, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla, siempre atentos. Ahora, ¡a leer!

 

martes, 26 de mayo de 2026

Entrevista: OLGA OSORIO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos vamos acercando poco a poco al final de este mes de mayo de 2026 siempre con buenas entrevistas. En esta ocasión, nuestra invitada es Olga Osorio. Podéis leer sus palabras a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Para mí la escritura fue siempre una especie de vocación y además muy muy temprana, lo cual suena paradójico teniendo en cuenta que estoy publicando mi primera novela con más de cincuenta años y que mi estreno como guionista fue también bastante tardío. Lo cual tiene que ver con el bloqueo de afrontar algo que yo tenía un poco mitificado y a lo que le daba mucha importancia por toda la mística que se ha construido a su alrededor. Me costó quitármela de encima, la verdad. Y fue un alivio cuando lo conseguí.


 © Xoan Escudero.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

Últimamente digo mucho que todo lo que escribo sale de Mark Twain, que es un escritor al que de niña leí en bucle. Y en mis guiones y mis novelas hay elementos que si me paro a pensarlo tienen mucho que ver con sus novelas: los viajes en el tiempo, la mezcla de aventura con humor, la idea del doble y la suplantación de personalidad… Supongo que las lecturas tempranas configuran un universo imaginario al que luego le sigues dando vueltas. El otro día Benjamín Prado dijo en la Ser que mi novela era muy beckettiana, que es algo que yo no habría pensado de entrada, pero me hizo mucha ilusión y al mismo tiempo me pareció que tenía mucho sentido porque me pasé mi adolescencia muy obsesionada con el teatro del absurdo, más con Ionesco que con Beckett. Y de esas lecturas de adolescencia me quedé también atrapada con el existencialismo, un cierto gusto por el surrealismo… No mucho más tarde llegó a mi vida el realismo mágico, que creo que es la pata final de mis influencias principales, un tono y una mirada sobre el mundo que me resulta muy próxima como gallega.

En general me interesa mucho un tipo de literatura centroeuropea un poco seca y muy relacionada con grandes preocupaciones filosóficas (y con el pesimismo) y también conecto muchísimo con la literatura asiática, en concreto con la más arraigada en el mundo contemporáneo, pero desde ese realismo mágico que es mucho más seco que el suramericano y que en el fondo me representa más, aunque desde una visión tan distante que hace que me resulte interesante.

Y, por último, me interesa la ciencia ficción especulativa, con autores como Kazu Ishiguro o Ted Chiang, por ejemplo. Pero si contesto a esta pregunta el próximo mes seguramente añadiría muchas otras cosas que me he dejado.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Pues hace diez minutos acabo de terminar de leer Los reyes de la casa, de Delphine de Vigan, que me ha entusiasmado. De hecho, llevo varios días hablándoles a todos mis amigos de él, porque me parece una historia de terror que parece una distopía, pero que es casi casi real. Y sobre mi mesilla tengo ya el siguiente, que en mi caso es una relectura, que es A casa grande, de Olaia Sendón. Está escrito en gallego, así que quizá no todos los lectores de este blog se animen a leer, pero para los que sí os lo recomiendo porque es una delicia de lectura y por eso voy a regalármelo otra vez.

¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo de guionista y directora de cine?

Hasta hace poco tenía que compaginar la escritura con la docencia en una escuela de FP, la docencia en la Universidad, el trabajo de guionista, directora e incluso de productora, jaja, así que espero que a partir de ahora la respuesta a esta pregunta sea otra distinta a la que era, porque la Universidad la dejé en 2022 cuando rodé mi primera película y en este momento estoy disfrutando de una excedencia en la escuela de FP en la que trabajaba para intentar apostar en exclusiva por este camino de directora, guionista y espero también que de escritora.

Entonces, la repuesta a cómo lo hago, que me lo preguntan mucho, es que yo trabajo por oleadas en cada cosa. Por ejemplo, para acabar Extraña me encerré quince días en la Casa de Belmonte, que es una casa pensada para escritores que quieren un entorno favorable para trabajar, y esos quince días no hice otra cosa. Sabía que tenía un deadline (vital en este caso) y que a la vuelta no iba a tener tiempo, así que la acabé y punto. Luego ya para corregir, editar, revisar, etc. sí que busco huecos entre mis actividades digamos “normales”, pero para los proyectos más intensamente creativos necesito estos bloques de dedicación plena. 


¿Cómo surgió la idea de escribir Extraña?

Pues surge de una vivencia similar a la que le pasa a la protagonista en el segundo capítulo. Fui a buscar a mi hijo al colegio y me miró un par de veces sin verme. Y entonces pensé, a ver si es que no soy yo… Una cosa un poco loca, lo sé, pero que se quedó pegada a mí durante varios días hasta que pensé, bueno, vale, voy a ver a dónde me lleva. Tengo que decir que esto ocurrió hace once años, nada menos.

¿No es un poco arriesgado publicar una novela de ciencia ficción en España?

Pues la verdad es que la pensé como guion en principio y eso tengo que decirte que es más difícil aún, porque es un género que el sector no recibe con demasiado entusiasmo. Pero he escrito una novela que a mí me gustaría leer y confío en que haya mucha más gente como yo. El caso es que llegue a ellos.

¿Qué puedes contarnos de Extraña?

Pues creo que lo mejor es leerla sin saber demasiado, que eso mejora la experiencia de lectura porque es una novela donde hay varias preguntas que mantienen, o eso espero, el interés por saber qué pasa, con lo que si tienes respuesta para alguna de antemano quizá se disfrute menos, no lo sé.

Por otro lado, creo que es un libro de esos que se leen rápido, que es bastante ligero en la forma en la que está escrito, pero que luego deja preguntas que si quieres explorarlas pueden dar juego para hablar o reflexionar mucho sobre ellas, porque son preguntas bastante actuales. En este sentido creo que es un buen libro para clubs de lectura, por ejemplo.

¿Bárbara o Julia?

Juliana ;-)

Pero sí tengo que escoger entre las dos, lógicamente me quedo con Julia, que ha experimentado un proceso de transformación y de reflexión que Bárbara no ha vivido. Vamos, es como si una hubiera ido a terapia y la otra no, jaja, aunque creo que aún le vendría bien un poco más (de terapia o de reflexión) a Julia también.

¿Crees que lo que sucede en Extraña podría darse en un futuro cercano?

Sí. De hecho se está trabajando en ello, como ya está apuntado en la novela. No sé cómo se materializará ni creo que será tan “salvaje”, pero que ocurrirá sí que lo creo, firmemente además.

¿Has pensado en adaptar al cine Extraña?

También sí. Como dije más arriba, la idea inicial era escribir un guion. La convertí en novela porque me parecía que el sector audiovisual no estaba muy abierto a este tipo de historia, pero han pasado muchos años y creo que quizá la cosa ha cambiado.


© Víctor Echave.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Extraña?

Creo que esto lo he contestado más arriba. Espero que se entretengan leyéndola, que les mantenga enganchados y que al acabar se hagan preguntas sobre el mundo en que vivimos, nuestra relación con la tecnología, la ciencia y nuestra propia identidad.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Tengo una novela ya escrita que estoy valorando si mover o no porque tiene un tono bastante distinto a esta, así que estoy a la espera de valorarlo con mi agente, Pablo de Editabundo. Y tengo un par de ideas que me gustaría explorar, pero como la escritura de una novela es un proceso tan largo, quiero pensármelo bien antes de lanzarme.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente agradecerte que hayas leído la novela, la hayas reseñado y me cedas este espacio como altavoz. Es difícil que una novela llegue al público con la saturación de oferta que tenemos y el poco tiempo que tiene la gente para leer, en este mundo tan acelerado y en el que las redes sociales y los móviles nos acaparan tanto. Así que te agradezco tu contribución para acercarla a los lectores.

Muchas gracias, Olga, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más pendientes de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

lunes, 25 de mayo de 2026

Entrevista: SANTI OSAKAR

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

comenzamos la última semana del mes de mayo de 2026 con la entrevista que nos ha concedido Santi Osakar, la cual tenéis justo a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Fue en 2003, durante una escapada veraniega a Rio de Janeiro. Nos hizo un tiempo horroroso, lloviendo a radas día y noche. Adiós a la samba, el carnaval y las playas paradisíacas. Hubo que echar mano de la imaginación para que todo el viaje no resultase un fracaso. Y ahí caímos en la cuenta de que no teníamos por qué resignarnos a la observación pasiva de una realidad impuesta. Que podíamos tomar las riendas y construirnos un escenario de nuestra propia elección. Y entonces se hizo la luz (aunque el sol siguiera oculto). A partir de ese momento, trataría de escribir mis propias historias en lugar de solo limitarme a consumir las de los demás. 

© Santi Osakar.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Supongo que en mayor o menor medida, para bien o para mal, todo cuanto leemos nos acaba influyendo. Pero en mi caso, diría que el mayor impacto lo generaron los autores de la generación beat. William Burroughs, especialmente. Y de ahí, todos aquellos que se arriesgaron a contar algo nuevo y diferente con una voz propia y honesta: desde Henry Miller al maldito Céline. Destacaría también por su humor y agudeza a los grandes escritores británicos del siglo XX, sobre todo Anthony Burgess.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Pues estoy enredado con el bueno de Michael Moorcock y su Cuarteto de Pyat, una aproximación de lo más cachonda al período de entreguerras de la mano de un granuja tan infame como inefable. Lo recomiendo, claro, pero solo si lees en inglés (no parece haber traducción al castellano) y te armas de una infinita paciencia, pues es una lectura de lo más densa.

¿Cómo definirías tu estilo?

Si tuviera que usar una palabra, supongo que sería la de libre. Reconozco que hasta esta última novela, me imponía límites a la hora de escribir, en la creencia de que estaba obligado a respetar cierto pretendido academicismo. Pero con Ratas en el Laberinto, tomé la decisión de desmelenarme y dar rienda suelta a la experimentación, asumiendo más riesgos a fin de buscar mi propia voz. Solo espero haberla encontrado por fin. Y que alguien la oiga.

¿En qué género literario de los diversos que has tocado es el que más te agrada?

Soy un apasionado de la Historia, aunque no necesariamente del género. Pero siempre me ha parecido de lo más divertido jugar y mezclar acontecimientos de la Historia con mayúsculas para elaborar una buena historia con minúsculas. De ahí que las ucronías sean uno de mis géneros favoritos.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

La verdad es que no lo veo. Literalmente. Vivo desconectado de todo cuanto gira alrededor del mercado editorial. Y tampoco estoy muy al tanto de las novedades literarias, ni de quién o qué está en boga en este momento. Creo que debería salir más de casa…

Tienes tres novelas publicadas. ¿De cuál te sientes más orgulloso?

Ya que mi memoria empieza a mostrar signos de fatiga, diría que de esta última, que la tengo más fresca. Y sé que está mal que yo lo diga, pero creo que ha quedado de lo más resultona y es merecedora de perder unas horas con su lectura.

¿Qué nos puedes contar de tu última obra publicada, Ratas en el laberinto?   

Ante todo, Ratas en el laberinto es un ajuste de cuentas conmigo mismo. Una forma de exorcizar algunos pecadillos de juventud. Y es que al protagonista se le presenta la ocasión de contactar con su versión adolescente mientras se aproxima a la mayoría de edad a lo largo de los años 80 en Euskadi, circunstancia que tratará de aprovechar para reajustar algunos acontecimientos de ese su pasado a fin de asegurarse un presente más halagüeño del  que está viviendo.

La paradoja temporal resultante no es sino un recurso con el que  plasmar sobre el papel -con bastante humor, espero, y mucha mala leche- mi particular versión de lo ocurrido durante aquella década prodigiosa en un escenario que iba desde Santurce a Bilbao, por toda la orilla, hasta el inevitable final en una época marcada por la violencia, la desindustrialización, el azote de la heroína y el punk.

¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir esta novela?

Mucho más del que hubiera deseado, la verdad, teniendo en cuenta que ya me rondaba la cabeza hace quince años. En total, entre parones por atender compromisos alimenticios y otras rasgadas de vestiduras, me habrá llevado como un lustro llegar al final del laberinto. 

© Santi Osakar.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Ratas en el laberinto?

Además de pasar un rato entretenido y divertido, que de eso se trata, sí me gustaría que el lector pudiera encontrarse con un punto de vista muy alejado del prisma que se usa habitualmente en la ficción española a la hora de aproximarse a la realidad vasca del último medio siglo. Es un relato muy personal, claro, y por tanto parcial, pero creo que también genuino y honesto.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Si la salud y el trabajo lo permiten, me muero por emular la obra de Moorcock que mencionaba antes, reescribiendo la historia de Europa desde la Belle Epoque hasta la Guerra Fría a través de un folletín alocado, en el que pueda suceder cualquier cosa, y protagonizado por algunos de los pesos pesados que dejaron su huella, y vaya huella, en nuestro continente: desde Hitler a Stalin.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Tan solo agradeceros la oportunidad que me brindáis de dar a conocer este último invento.

Muchas gracias, Santi, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga y próspera.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla, atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

sábado, 23 de mayo de 2026

Reseña: TE HABLARÉ MAÑANA, de M. V. Calo

 


A veces en la vida se dan encuentros casuales que hacen que todo cambie. Encuentros que crean lazos de por vida. Encuentros que lo son todo. De esto y mucho más va Te hablaré mañana, la novela juvenil de M. V. Calo con imágenes de Kandra Aguilera García de la que hablaremos a continuación.

Desde que su hermano desapareciera años atrás, Jean es el heredero de un título del que no se puede hablar desde que Napoleón está al mando del país. Un buen día, es llamado a filas para ir a combatir a Alemania. El joven piensa que su padre pagará un soborno para que él se libre del servicio militar. Sin embargo, no lo hace, movido por el orgullo, y el muchacho tiene que integrarse en las filas.

Al otro lado de la frontera vive una niña llamada Ilda en una granja con una familia que no es la suya desde que su padre murió. En la granja hay un niño que encontró a un perro muy vivaracho al que llamó Sack. Sabiendo que los franceses están a punto de llegar, la familia decide marcharse a América. Sin la niña y el perro. ¿Qué ocurrirá cuando los franceses alcancen el lugar?

Esta es una historia con tres protagonistas de personalidades (bueno, uno es un perro, así que tiene una perrunalidad) muy marcada: Jean, Ilda y Sack. El narrador omnisciente nos los dará a conocer siguiéndoles muy estrechamente, dedicándole a cada uno capítulos alternos.

Jean es un joven que se ve forzado a ir a la guerra; Ilda, una niña que necesita una familia que la quiera; y Sack, un perro que ha tenido más de un dueño y que espera el definitivo.

La historia no solo nos da a conocer a estos increíbles personajes, sino también cómo era ir a la contienda bélica en los tiempos de Napoleón, lo que suponía ser una huérfana en aquellos tiempos, la vida de los perros callejeros y la de una niña en una granja.

Te hablaré mañana es una novela corta que nos habla de esperanza cuando parece que todo está perdido, solidaridad, amistad y el valor de las promesas. Una obra escrita en principio para jóvenes pero, tan cargada de significado, que estoy segura de que muchos adultos también podrán disfrutarla y emocionarse con ella, como yo lo he hecho. Si buscas una obra tierna, emocionante y que te dé que pensar, no dudes con hacerte con un ejemplar de esta obra.

Cristina Monteoliva

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

Entrevista: SEBASTIÁN FUEGO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido Sebastián Fuego. Aquí la tenéis:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Desde muy pequeño me gusta mucho escribir. De verdad, soy muy bueno hablando, pero mejor escribiendo. En el 2020, en plena pandemia pasaba yo por un momento mal en el amor donde necesitaba gritar y entonces decidí escribir. Fue poco a poco, primero un cuento; luego, otro. Mis primeros lectores beta fueron mis amigos, por ellos seguí adelante.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Soy un admirador de Carilda Oliver, una escritora matancera, como yo. Se hacia llamar la novia de Matanzas. Me encanta Tom Clamsy y George Harris. Además, desde niño me encanta la mitología. De hecho, en mi libro hay varios cuentos de esta temática. 

© Sebastián Fuego.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

De verdad ando corto de tiempo, pero nunca me puede faltar un buen libro. Alas de Sangre, la primera parte, me encanta. Sí, léanlo, está muy bueno.

¿Eres escritor mapa o brújula?

Soy un escritor brújula. Cuando empiezo a escribir voy tejiendo la historia. Mira que es curioso, no sé por qué me pasa eso porque yo soy Tauro, de verdad todo lo planifico, pero no me funciona para escribir. A veces me sorprendo a mí mismo.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

De verdad, mi humilde opinión, no quiero que se malinterprete porque de verdad me ha pasado que dicen que si soy un llorón, pero considero que entre los algoritmos, la IA, las redes sociales, la gente que hace libros en una semana, de verdad hay un serio peligro. A veces escucho que alguien escribió un libro en una semana y me espanto, me hago la misma pregunta si soy un dinosaurio, pero soy optimista: aún creo que quedan personas muy serias y comprometidas con esta linda profesión.

¿Por qué te has decantado por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer tu primera obra?

Mira si me gusta ser libre, tomar mis propias decisiones, que yo mismo hice la portada. En realidad, de verdad lo envíe a varias editoras, pero como tenía dos libros en uno me decidí a utilizar a Amazon. Pero ha sido difícil, no sabía nada de marketing digital. Me he matriculado en una academia de marketing digital con Vivian Gabaza, he tomado clases, he aprendido mucho, he descubierto una parte de mí que no conocía.

¿Qué ha supuesto para ti la publicación de El club de los corazones rotos?

Ha sido un reto. De verdad he aprendido mucho. Espero que en el próximo me vaya mucho mejor. He tenido que superar muchos obstáculos, de verdad, pero lo he disfrutado. No me gustan las cámaras, me da pena vender todos estos miedos, han quedado atrás, también me he dado cuenta de que mucha gente me quiere mucho y me ha apoyado.

¿Qué nos puedes contar de este libro?

Es una colección de 15 cuentos cortos sobre el amor, sobre mitología, vida real, animales… Hay de todo un poco. Todos giran alrededor de este lindo sentimiento. Lo mejor es que ninguno se parece, no hay un patrón, son libres por mis ideas. Alguna gente me dice que le hubiese gustado cuentos más largos, pero no es un libro cualquiera, sino uno de esos que te deja heridas invisibles y cicatrices en el alma.

¿Cuánto has tardado en escribir este libro?

Bueno, en realidad más de como un año, después lo he guardado en una gaveta por 3 más hasta que lo publique.

© Sebastián Fuego.

¿Qué tiene El club de los corazones rotos de ti?

Bueno, de verdad tiene mucho amor, un pedacito de mí, de mis amigos, de mi familia. en cada personaje, en cada cuento. Es mi primer libro, es como mi primer hijo.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en El club de los corazones rotos?

Encontrarán historias muy diferentes sin esquemas ni una receta. Encontrarán mucho amor, pasión, segundas oportunidades. Es un libro muy diferente, espero los disfruten mucho.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

En junio saldrá Corazones en Cenizas la otra mitad de El Club de los Corazones Roto y en noviembre mi primera novela La Mente de un Asesino, la primera de una trilogía. Ya la segunda esta terminada y la tercera en proceso.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Muchas gracias por esta entrevista por tu apoyo y espero les guste mucho mi libro.

Muchas gracias, Sebastián, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos suerte con tu carrera literaria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva