martes, 4 de agosto de 2026

Entrevista: SONIA GARCÍA CALVO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nuestra primera publicación del mes de agosto se la dedicamos a Sonia García Calvo, que nos ha concedido la entrevista que podéis leer a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo? Siempre me ha gustado escribir. Como docente, he tenido la oportunidad de colaborar en libros de innovación pedagógica y de escribir artículos en revistas especializadas en educación y cultura. De hecho, mi primera publicación fue un manual para trabajar las emociones en el aula.

Pero también es cierto que tenía el sueño de atreverme con una novela.

Ha sido al salir de mi zona de confort, dejando a un lado la escritura vinculada al trabajo, cuando me he dado cuenta de lo mucho que me gusta escribir. Me encanta el proceso creativo en el que te sumerges cuando empiezas a crear una historia en tu cabeza y a darle forma con palabras.

 


© Sonia García Calvo.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Soy una ávida lectora de novelas. Los géneros que más me gustan son el thriller, la novela negra y la novela histórica. Mis autores favoritos son Julia Navarro y Ken Follet, pero si hablamos de lecturas que me han influido, te nombraré dos: Tres tazas de té, de Greg Mortenson y Zapatos de fuego y Sandalias de viento, de Ursula Wölfell. De hecho, hago un guiño a las dos obras en mi novela.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Malditos de Arturo del Burgo. Un thriller con un ritmo intenso que trata temas como la obsesión, la culpa, el poder, el dinero y la crueldad. Si te gusta el thriller, muy recomendable.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?  

Lo compagino como puedo. Si te dijera que tengo una rutina de escritura o que saco tiempo siempre que lo tengo previsto, te mentiría.

Mi trabajo como docente y el activismo son dos áreas de mi vida que me ocupan casi la totalidad de mi tiempo.

Este próximo curso me he propuesto priorizar la escritura y dedicarle al menos dos tardes a la semana. A ver si soy capaz de conseguirlo.

¿Cómo ves el panorama literario actual?    

Creo que el panorama literario actual es tan apasionante como complicado.

Actualmente, se publican cientos de novedades y conseguir que una novela se haga un hueco entre tanta oferta es un auténtico desafío. Además, acceder a una editorial tradicional no es fácil, por lo que muchos autores y autoras optamos por otras vías, como la autopublicación o la coedición.

Detrás de ellas hay muchísimo trabajo, implicación y profesionalidad. Por eso, utilizar cualquiera de las dos alternativas no le resta calidad a la obra y te permite mantener una libertad absoluta sobre tu historia y disfrutar de todo el proceso creativo.

¿Qué destacarías de las obras que has publicado?  

El protagonismo de las emociones.

Tanto en 12 meses, 12 metas: descubriendo las emociones, un manual para trabajar la gestión emocional en el aula, como en mi primera novela, las emociones son las verdaderas protagonistas. Me interesa explorar cómo condicionan nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra forma de enfrentarnos a la vida.

Sin saber de ti es tu primera novela publicada. ¿Qué nos puedes contar de ella?  

Sin saber de ti es una novela realista con rasgos de novela psicológica.

Retrata la realidad, en este caso un drama social, abordando temas sensibles sin adornos ni idealizaciones. Intenta reflejar las complejidades de la vida y de la condición humana, por lo que los personajes son complejos, llenos de contradicciones y, sobre todo, profundamente creíbles.

Siempre digo que Sin saber de ti es una historia de espejos, porque Carlota, la protagonista, carga con heridas emocionales en las que muchas personas pueden verse reflejadas. Y precisamente eso es lo que más me transmiten quienes la han leído: que, en muchos momentos, se han sentido identificados con ella y que la novela les ha llevado a preguntarse qué historia les estaba contando sobre sí mismos y sobre su manera de afrontar la vida.

Además, la novela propone una mirada psicológica a la transmisión del trauma entre generaciones y a cómo esas heridas pueden perpetuarse hasta que alguien decide mirarlas de frente e iniciar un proceso de sanación.

¿Qué ha supuesto para ti publicar este libro?

Una catarsis. Con el fallecimiento de mi madre, mi vida se puso del revés.

Escribir esta novela me ayudó a reflexionar sobre cómo afrontamos las cosas que nos suceden, cómo nos enfrentamos a los desafíos que nos plantea la vida y sobre cómo las heridas emocionales que cargamos de nuestros antepasados, influyen en las decisiones que tomamos y en nuestra forma de ver la vida.

¿Qué tiene Sin saber de ti?

Tiene mucho de mí, porque en sus páginas se refleja mi manera de entender la vida, mis miedos, mis preguntas y mi forma de creer en las personas. También se refleja mi convicción de que todos cargamos con heridas invisibles y de que solo cuando nos atrevemos a mirarlas de frente podemos empezar a sanar.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de esta novela?

Más que aprender, me encantaría que al terminar la novela el lector sienta que ha acompañado a Carlota en un viaje emocional que, de alguna manera, también sea el suyo propio.

Me encantaría que, al final de ese recorrido, la emoción dominante que despertara en los lectores y las lectoras fuera la esperanza. No una esperanza que ignore el dolor, sino la que nace de haberlo mirado de frente.


 
© Sonia García Calvo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

No me gusta hablar de mis proyectos literarios hasta que se materializan. Soy bastante supersticiosa en ese sentido. Prefiero mantener el foco en el proceso creativo y dejar que las historias maduren a su propio ritmo, sin dispersar la energía.

De momento solo puedo decir que sigo escribiendo con la misma LUSIÓN, el mismo RESPETO y el mismo DESEO de crear una historia que conmueva y que se quede contigo después de cerrar sus páginas.

Si lo consigo y me convence la historia, entonces sí la compartiré encantada, deseando que tenga al menos la misma acogida que SIN SABER DE TI

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Me gustaría que permaneciera la certeza de que las cicatrices no impiden avanzar, sino que nos recuerdan quiénes somos y todo lo que hemos recorrido. Por eso, no debemos renunciar a ellas, sino aprender a sanar nuestras heridas poniendo en valor las cicatrices que forman parte de nuestra historia.

Muchas gracias, Sonia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

martes, 28 de julio de 2026

Entrevista: BÁRBARA ARCOS

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos acercamos al mes de agosto con una nueva entrevista, la que nos ha concedido la autora Bárbara Arcos. Sin más dilación, aquí va:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

En el momento en que me propusieron una salida y respondí: «Es que quiero quedarme a escribir».

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Creo que todas las lecturas que he hecho en mi vida han dejado algo dentro de mí: una palabra nueva, una forma de narrar o una manera de manejar a los personajes.

Sí voy a mencionar El club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte. No tanto por su influencia como porque, mientras lo leía, pensé: «Quiero escribir algo así en algún momento de mi vida».

No diré qué fue exactamente lo que me hizo pensarlo porque sería destripar la novela, pero sí me pareció un espejo en el que mirarme.

Para sorpresa de nadie, todavía no lo he conseguido.

© Bárbara Arcos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Ahora mismo acabo de empezar El asesinato de Roger Ackroyd, de Agatha Christie.

Lo he escogido por varios motivos. Uno, porque tiene un narrador no fiable y me llamaba mucho la atención descubrir cómo lo había construido la autora. Y otro, porque quiero empaparme un poco del vocabulario y la manera de expresarse de la época.

¿Que si lo recomiendo? La señora Christie siempre es recomendable.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?  

Por suerte, tengo un horario fijo de tardes, así que mantengo una rutina de escritura por las mañanas y le dedico unas dos horas diarias.

Los fines de semana sí son un poco más caóticos.

¿Qué puedes contarnos sobre tu formación como escritora?

He realizado varios cursos de narrativa.

El primero era mediante vídeos grabados y me ayudó muchísimo a aprender a estructurar una historia.

Después me apunté al Método PEN, de Teo Palacios, que duró dos años y fue completísimo: estructuras, distintos géneros, recursos literarios, puntuación de diálogos, ejercicios con correcciones… Además, me llevé un buen puñado de compañeros de letras.

El último que hice fue el programa Novelas Valientes, de Silvia Martín (@valienteinspo), del que también aprendí muchísimo, sobre todo en lo relacionado con las propuestas editoriales. Cabe mencionar que Silvia, más que una profesora, se sentía como una acompañante de la que aprendías un montón. Y, cómo no, también me llevé más compañeros de letras.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Complicado. Estamos en un momento en el que la oferta es brutal, por lo que destacar resulta tremendamente difícil. Se publican muchísimos libros y, además de escribir una buena historia, los autores tenemos que aprender a encontrar a nuestros lectores y conseguir que nos vean entre todo ese ruido.

¿Qué supuso para ti la publicación de Five Men Alone: El caso Bremen?

Alcanzar una meta y cumplir un sueño.

Ver existiendo físicamente una historia que llevaba años en mi cabeza me produjo un montón de emociones que, en aquel momento, ni siquiera sabía nombrar: ilusión, alivio, miedo, orgullo, inseguridad… Todo a la vez.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?   

Five Men Alone: El caso Bremen es un thriller policial ambientado en Barcelona en 2017.

Five Men Alone, una boyband estadounidense que triunfó en los años noventa, vuelve después de quince años de silencio y organiza un concurso para celebrar su regreso: cuatro admiradoras podrán asistir a una cena exclusiva con ellos.

Para esas mujeres adultas supone recuperar durante unas horas la ilusión de su adolescencia y conocer por fin a quienes fueron sus ídolos. Pero la experiencia se tuerce cuando una de las ganadoras desaparece y todas las sospechas apuntan a Drake, el líder de la banda y la última persona que la vio.

La investigación recae en Leya de la Fuente, una cabo de los Mossos d’Esquadra borde, malhablada y que, para complicarlo todo un poco más, también fue una gran fan del grupo. Así que debe investigar a los hombres cuyos pósteres forraron su carpeta mientras empieza a descubrir todo lo que se oculta bajo la imagen impecable de la banda.

Es una novela negra con investigación policial, secretos y unas cuantas vidas hechas pedazos, pero también tiene relaciones personales, humor, amor, desamor y mucha nostalgia.

No habla solo de resolver un crimen, sino de lo que ocurre cuando los ídolos dejan de serlo y la realidad choca de frente con lo que habíamos imaginado.

¿Qué hace de este thriller una obra diferente a otras similares también en el mercado?

No voy a decir que he reinventado el género policíaco, porque sería una mentira de las gordas, pero sí creo que la combinación de elementos le da una personalidad propia.

Por un lado, está la investigación policial; por otro, todo el universo de una boyband que vuelve después de muchos años: los fans, la nostalgia, la industria musical, la construcción de una imagen pública y lo que ocurre detrás de ella.

Aunque existe un misterio que resolver, para mí los personajes son el centro de la novela. Me interesaba tanto descubrir qué había ocurrido como mostrar quiénes eran esas personas, qué relaciones mantenían entre ellas y qué estaban dispuestas a hacer cuando todo empezara a torcerse.

Me han comentado varias veces que Five Men Alone es una novela de personajes y que, al terminarla, los lectores se quedan con ganas de saber qué ha sido de ellos. Eso me hace pensar que no los han sentido únicamente como piezas de una trama, sino como personas que podrían seguir viviendo más allá de la última página.

La novela, además, tiene una banda sonora propia. El disco que trae a Five Men Alone a Barcelona puede escucharse en plataformas como Spotify o YouTube. Y eso sí creo que la diferencia de otras novelas: no termina en el libro, sino que tiene un universo propio.

¿Qué tiene Five Men Alone: El caso Bremen de ti?

Mucho. Muchísimo.

Empezando por los propios Five Men Alone, que beben directamente de las boybands de mi adolescencia.

La protagonista, Leya de la Fuente, fue agraciada con mi manía de decir tacos hasta para dar las putas gracias.

Y en las fans de Five Men Alone, que llevan dentro todo lo que sentí cuando supe que mi banda favorita se había reunido de nuevo después de muchos años.

Y todo sucede en mi ciudad, Barcelona, a la que adoro.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de tus escritos?

¡Uy! No creo que haga una literatura que contenga una enseñanza. Escribo para entretener y hacer pasar un buen rato al lector. O uno malo, depende de la parte que esté leyendo. El caso es que le emocione.

Quizá algunas de las situaciones o temas que aparecen en mis historias puedan provocar una reflexión, pero no escribo pensando en transmitir una lección concreta.

Con que el lector se implique, sienta algo y cierre el libro con la sensación de haber vivido la historia junto a los personajes, me doy por satisfecha.

© Bárbara Arcos.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Ahora mismo estoy trabajando en el borrador de una novela de ciencia ficción romántica ambientada entre la Barcelona de 2021 y la de 1921.

Necesitaba un descanso de polis.

En 2021, una mujer se ahoga bajo el peso de las deudas y el aislamiento emocional. En 1921, un pianista intenta sobrevivir en un salón de varietés bajo el yugo de un hombre al que, lo confieso, adoro como personaje.

La novela mezcla dos Barcelonas separadas por un siglo: el Distrito V, el pistolerismo, el jazz y los cuplés conviven con la gentrificación, los móviles, el gel hidroalcohólico y las mascarillas.

En medio de todo hay un reloj antiguo, con una historia propia, que dicta las reglas de los saltos en el tiempo. Y, sobre todo, hay una historia de amor capaz de atravesar un siglo.

Por otro lado, también estoy documentándome para un nuevo caso de Leya de la Fuente. Esta vez, la investigación parte de la muerte de un niño y se adentra en una familia rota por el duelo, los secretos y la necesidad de encontrar un culpable.

Será una historia más íntima, triste y más oscura, donde la investigación policial volverá a estar presente, pero el verdadero centro será cómo afronta cada miembro de la familia una pérdida que lo cambia todo.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Me gustaría dar las gracias a quienes han dedicado parte de su tiempo a leer Five Men Alone: El caso Bremen, recomendarla, compartirla o hablarme de sus personajes como si fueran personas reales. Cuando una historia deja de pertenecerte solo a ti y empieza a vivir en la cabeza de otros lectores, ocurre algo muy especial.

Y, a quienes todavía no la conocen, solo puedo decirles que no se fíen demasiado de las apariencias. Ni de sus ídolos.

Muchas gracias, Bárbara, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones personales.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

 

domingo, 19 de julio de 2026

Entrevista: VERÓNICA CRIADO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos a este domingo de julio con la entrevista que nos ha concedido la autora Verónica Criado. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Nunca me planteé escribir un libro. Empecé a escribir para poner orden al caos que tenía en la cabeza. Estaba viviendo una situación muy difícil y necesitaba sacar todos esos pensamientos y emociones que no dejaban de dar vueltas en mi mente.

Al principio solo era una forma de desahogarme, pero un día me di cuenta de que, casi sin buscarlo, llevaba cerca de veinte capítulos escritos. Fue entonces cuando entendí que aquello ya no era solo una terapia personal. Había descubierto que disfrutaba convirtiendo mis emociones en palabras y mis recuerdos en historias.

Creo que fue en ese momento cuando la escritura dejó de ser un simple desahogo y se convirtió en una parte importante de mí.

© Verónica Criado.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

Mis gustos literarios son bastante amplios y creo que eso también se refleja en mi forma de escribir. Una de las biografías que más me ha marcado es la de Isadora Duncan, que leí con dieciséis o diecisiete años. Curiosamente, recuerdo perfectamente lo mucho que me impactó, aunque después de tantos años ya no recuerdo quién era su autor.

También disfruto mucho de los clásicos, especialmente Jane Austen. Orgullo y prejuicio me parece una novela extraordinaria. Me apasiona la novela histórica, con títulos como Los pilares de la Tierra, de Ken Follett, o La catedral del mar, de Ildefonso Falcones. Y otro libro que siempre recomiendo es El cuento número trece, de Diane Setterfield, porque consiguió atraparme desde la primera página.

Si tuviera que decir qué tienen en común todas esas lecturas, diría que son historias con personajes muy humanos y con una gran carga emocional. Al final, eso es también lo que intento transmitir cuando escribo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo la última novela de la saga Los Bridgerton, de Julia Quinn. Me encanta la serie y mi marido me regaló la colección completa, así que poco a poco la he ido disfrutando.

Si soy sincera, este último libro me está costando bastante. Es verdad que voy con menos tiempo para leer porque estoy muy centrada en escribir, pero creo que no está al nivel de los anteriores y, personalmente, no sería el primero que recomendaría.

Eso sí, si os gustan las novelas románticas de época, la saga en general me parece una apuesta segura. Siempre intento leer un rato antes de dormir y creo que encontrar un buen libro para terminar el día es uno de esos pequeños placeres que nunca deberían perderse.

¿Cómo compaginas tus tareas fuera del mundo de las letras con la escritura?

No siempre es fácil. Trabajo fuera del mundo literario y, como la mayoría de las personas, tengo responsabilidades, una casa, animales, familia y una vida que atender. No dispongo de jornadas enteras para escribir, así que he aprendido a aprovechar los pequeños momentos que encuentro.

No espero a que llegue la inspiración perfecta. Si tengo una hora, escribo una hora; si tengo veinte minutos, aprovecho esos veinte minutos. Al final, un libro no se escribe en un fin de semana, sino siendo constante durante mucho tiempo.

También he aprendido que escribir no siempre significa estar delante del ordenador. Muchas veces una idea nace mientras trabajo, doy un paseo o conduzco. Después solo queda sentarse y darle forma.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que hoy en día publicar un libro es mucho más accesible que hace unos años. Existen muchas plataformas que te permiten autopublicar con una inversión muy baja. Eso sí, nadie te libra del dolor de cabeza que supone aprender todo el proceso… (ríe).

Lo realmente difícil no es publicar, sino conseguir que los lectores te encuentren. Y todavía más complicado es lograr que vuelvan a leerte. Cuando nadie conoce tu nombre, no basta con escribir; también tienes que aprender sobre redes sociales, marketing y analizar estadísticas para entender qué funciona y qué no. Y aun así, que la gente te conozca no significa que vaya a comprar tu libro.

Respecto a las editoriales, prefiero ser honesta: ni siquiera he intentado publicar con una, así que no puedo opinar desde la experiencia.

¿Y si cambiaría algo del mundo editorial? Sinceramente, todavía no me siento con autoridad para responder a esa pregunta. Acabo de empezar este camino y creo que aún me queda muchísimo por descubrir antes de emitir una opinión fundamentada.

¿Por qué escribir literatura autobiográfica?

Como he comentado antes, todo empezó por un motivo muy distinto a la literatura. Una amiga, que estudiaba Psicología, me recomendó escribir como una forma de afrontar el duelo por la muerte de mi padre y de mi perra Isis. En aquel momento no tenía ninguna intención de escribir un libro; simplemente necesitaba poner orden a todo lo que estaba sintiendo.

Con el paso de los días me di cuenta de que lo que estaba escribiendo era, en realidad, una parte de mi vida. Y entonces apareció otro propósito: quería dejar un legado de mi padre, algo que el tiempo no pudiera borrar.

Por eso escribo literatura autobiográfica. No fue un estilo que eligiera de forma consciente; fue el estilo el que me eligió a mí. Mi historia era la única que necesitaba contar en ese momento.

Creo que las historias reales tienen una fuerza especial porque nacen de emociones que ya han sido vividas. Mi intención nunca ha sido escribir para impresionar, sino escribir con la mayor honestidad posible.

¿En qué momento supiste que tenías que escribir El día que dejé de ser niña?

Hubo un momento muy concreto. Hacía aproximadamente un mes y medio que había muerto mi padre y, desde entonces, no había soñado con él ni una sola vez. Un día, dentro de todo el dolor que estaba viviendo, me encontraba relativamente tranquila. La medicación para la ansiedad me dejó muy adormilada y me quedé medio dormida en el sofá.

De repente, cerré los ojos y vi a mi padre en Villa Bonsái. Creo que estaba hablando con mi madre. Sus movimientos, su voz… todo era tan real que me desperté sobresaltada. Fue una experiencia tan intensa que me provocó un ataque de ansiedad.

Cuando conseguí tranquilizarme, me senté a escribir. Y fue en ese momento cuando supe que El día que dejé de ser niña tenía que existir. Ya no importaba si algún día lo leía mucha gente o solo unas pocas personas. Lo importante era que la historia de mi padre no desapareciera con el paso del tiempo.

Quería que quien abriera ese libro conociera a Marcelino. No solo al hombre que pasó sus últimos días en un hospital, sino al padre, al marido, al trabajador, al soñador, al hombre que me enseñó a conducir y que llenó de bonsáis una parcela llamada Villa Bonsái. Quería que, para quienes lo leyeran, mi padre nunca fuera solo una enfermedad.

¿Qué ha supuesto para ti publicar este libro?

Publicar este libro ha supuesto exponerme al mundo. Ha sido abrirme en canal y mostrar cómo de vulnerable me sentí en uno de los momentos más difíciles de mi vida. No ha sido fácil, porque escribir sobre uno mismo también significa aceptar que los demás conozcan partes de ti que normalmente permanecen en la intimidad.

Todo ello ha venido acompañado de mezcla muy extraña de sentimientos. Por un lado, orgullo por haber sido capaz de terminar un proyecto que jamás imaginé que escribiría. Por otro, miedo, porque siempre existe el vértigo de compartir algo tan personal.

Pero, por encima de todo, este libro ha sido mi forma de rendir homenaje al hombre que fue Marcelino. Si dentro de muchos años alguien abre sus páginas y puede conocer una pequeña parte de quién era mi padre, sentiré que, a pesar de todo, conseguí que una parte de él permaneciera para siempre.

¿Qué nos puedes contar de El día que dejé de ser niña?

El día que dejé de ser niña es un libro que nace del duelo, pero no habla solo de la muerte. Habla de la vida de un hombre corriente llamado Marcelino, de la relación entre un padre y una hija y de cómo una pérdida puede cambiarte para siempre.

A través de sus páginas comparto el proceso que viví durante la enfermedad de mi padre, la ansiedad, el miedo y la sensación de que mi mundo se desmoronaba. Pero también hay recuerdos, momentos felices, anécdotas y pequeñas historias que construyen a la persona que él fue.

No pretendía escribir un libro sobre la enfermedad, sino sobre el hombre que existía mucho antes de ella. Me gustaría que quien lo lea pueda emocionarse, recordar a las personas que quiere y, al cerrar la última página, sienta que también ha conocido un poco a Marcelino.

¿Hay algo que te ha faltado contar en esta obra?

Sí. Creo que siempre quedan cosas por contar. Cuando escribes sobre tu propia vida es imposible recoger cada recuerdo, cada conversación o cada emoción tal y como la viviste. Hubo momentos que decidí no incluir porque no aportaban a la historia y otros que, simplemente, no estaba preparada para escribir.

Además, el duelo cambia con el tiempo. Hay recuerdos que cobran sentido meses después y emociones que solo entiendes cuando has avanzado un poco en el camino. Si volviera a escribir el libro dentro de diez años, probablemente sería diferente.

Pero no porque este esté incompleto, sino porque yo ya no sería la misma persona. Este libro refleja con honestidad quién era en aquel momento y cómo viví aquella etapa de mi vida. Y creo que eso también forma parte de su verdad.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de El día que dejé de ser niña?

No creo que los libros estén para dar lecciones, y mucho menos este. Nunca he pretendido escribir un libro de autoayuda, porque no me siento quién para decirle a nadie cómo debe vivir un duelo o afrontar una pérdida. Cada persona tiene su propia historia y su propia manera de seguir adelante.

Si tuviera que desear algo, me gustaría que quien lo lea recuerde la importancia de aprovechar el tiempo con las personas que quiere. A veces creemos que siempre habrá otra conversación, otra comida en familia o una llamada más, hasta que un día descubrimos que no es así.

También espero que quien esté pasando por un momento difícil pueda sentirse acompañado. No porque yo tenga respuestas, sino porque quizá encuentre en mis palabras a alguien que también sintió miedo, tristeza, rabia o incertidumbre. A veces, saber que no eres el único ya es un pequeño consuelo.

Y, sobre todo, me gustaría que, al cerrar el libro, los lectores no recordaran solo mi historia, sino también a las personas que han marcado la suya. Porque este libro habla de mi padre, pero el amor, la pérdida y los recuerdos son algo que todos compartimos.


 © Verónica Criado.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

La verdad es que nunca imaginé descubrir una pasión por la escritura, pero ahora mismo tengo varios proyectos en marcha.

Estoy trabajando en mi segunda novela, Éramos felices… a ratos, una historia autobiográfica muy diferente a la primera. En ella hablo de las relaciones tóxicas, pero desde un enfoque en el que también hay espacio para el humor, la ironía y la capacidad de reírse de una misma, incluso al recordar momentos difíciles.

Además, ya estoy investigando y escribiendo un tercer libro, El hombre de General Mola, 12, un proyecto que nace de la investigación sobre la historia de mi familia paterna. Es una novela en la que conviven hechos reales con elementos de ficción, porque hay preguntas que los documentos pueden responder y otras que solo la imaginación puede intentar reconstruir. Mi intención no es cambiar la realidad, sino dar vida a una historia que, en muchos aspectos, quedó incompleta.

Ahora mismo mi prioridad es que El día que dejé de ser niña encuentre a sus lectores, pero tengo claro que la escritura ha llegado a mi vida para quedarse y estoy deseando seguir contando historias.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente me gustaría dar las gracias a todas las personas que han dedicado un momento de su tiempo a leer esta entrevista y, por supuesto, a quienes decidan darle una oportunidad a El día que dejé de ser niña.

También quiero agradecer a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que me han acompañado durante este camino. Escribir este libro ha sido un viaje muy personal, pero nunca habría podido recorrerlo sola.

Y, si alguien que esté leyendo estas líneas está pasando por un momento difícil, solo espero que nunca pierda la esperanza. A veces la vida nos rompe por completo, pero incluso en esos momentos somos capaces de descubrir partes de nosotros que no sabíamos que existían. Yo descubrí la escritura cuando más la necesitaba. Nunca imaginé que acabaría escribiendo un libro, y mucho menos que algún día estaría compartiendo mi historia con los lectores.

Muchas gracias, Verónica, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Lamentamos muchísimo tus pérdidas. Asimismo, esperamos que tu faceta como escritora te resulte siempre enriquecedora.

Y vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva


lunes, 13 de julio de 2026

Reseña: UN CRUSH SECRETO, de Lisa Williamson y Jess Bradley

 


Pasar del colegio al instituto puede suponer un problema para muchos preadolescentes. Para otros, en cambio, no lo es en absoluto. Me refiero a esas personas que siempre han tenido claro quiénes son y nunca han pensado en encajar. Pero, ¿y si de pronto ocurriera algo que hiciera que una de estas personas se planteara transformarse por completo? Algo como enamorarse de un chico que no se fija en ella, tal y como le sucede a Astrid en Un crush secreto, el tercer volumen de la saga del Instituto Bigg de Lisa Williamson y Jess Bradley del que hablaremos a continuación.

A Astrid le encanta leer, escribir historias de fantasía y no le importa en absoluto lo que la gente diga de su pelo o su ropa. A mitad de curso, sin embargo, se encuentra ante dos desafíos: escribir un relato para un concurso literario y hacer que Teddy, el chico nuevo, se fije en ella. ¿Será que tiene que cambiar para encajar en el grupo y ser así más atractiva para su crush?

Astrid, la protagonista y narradora de esta más que interesante novela juvenil, es una chica que nunca ha estado interesada en hacer lo que el resto por encajar en el grupo. Hija de padres divorciados y con un hermano del segundo matrimonio de su madre, no tiene problema en ir de la casa de su padre a la de su madre y viceversa cada vez que le toca. Creativa, amable, amigable y risueña, nuestra chica sueña con convertirse en una escritora famosa, como la autora de sus libros favoritos, T.S. McCloud.

Astrid, a diferencia de otros chicos del Instituto Bigg, no está especialmente interesada en eso de hacerse mayor. Sin embargo, en este curso se encontrara ante dos retos: conseguir ganar un concurso literario y hacer que Teddy, el nuevo, se fije en ella. Como ya podréis haber imaginado, es bastante probable que nuestra chica haya de enfrentarse a los temidos fracasos. ¿Cómo los encajará?

He de admitir que estoy encantada con la saga del Instituto Bigg. Como ya me pasara con Mejores amigas forever y Doble drama, Un crush secreto me ha parecido una estupenda novela dirigida a un público lector de entre 9 y 11 años, si bien también la he encontrado muy disfrutable a mis 47. Este libro trata temas como los retos a los que nos vamos enfrentando conforme nos vamos haciendo mayores, el saber enfrentarse al fracaso, el valor de la amistad y la familia, los primeros amores y la importancia de ser siempre nosotros mismos a pesar de lo que piensen los demás. Se trata, por tanto, de un fantástico libro con el que aprender valores y a gestionar situaciones del día a día de los jóvenes, pero también pasar un rato la más de divertido.

Cristina Monteoliva

 

domingo, 12 de julio de 2026

Reseña: CON AMOR Y SORDIDEZ, de Jaume Palau Banús

 



Hay autores capaces de crear sus propios mundos. Mundos, complejos, inquietantes: tan absorbentes, que el que se enfrenta a ellos se ve incapaz de no verse arrastrados por su corriente. De esto sabe bastante Jaume Palau Banús, cuya nueva y atrayente antología de cuentos, Con amor y sordidez, reseñaremos a continuación.

Con amor y sordidez es un volumen compuesto por un total de veintisiete textos, entre microrrelatos y relatos más o menos extensos, cuyos personajes se mueven en un mundo en el que el amor y el cariño se ven continuamente fagocitados por lo lúgubre, lo oscuro: la sordidez.

En el universo de este libro, nos encontramos con mujeres que renuncian a sus hijos por amor; obsolescencias programadas; oficinistas con grandes y pequeños sueños; el paso del entusiasmo de la juventud a la decrepitud de la vejez; bromas pesadas; imperfectas relaciones de pareja; pescadores y capitanes de barco que navegan en un mar de desesperanza; personajes que rumian añoranza, tristeza, pura nostalgia; numerosos bares en los que ahogar las penas; momentos en los que perder la noción del tiempo; lecturas estimulantes y desgracias evitables.  

Con una prosa clara y concisa, no exenta de ciertas dosis de ironía y sarcasmo, Palau Banús nos habla en sus textos de hombres indignos de llamarse tales, mujeres infelices con lo que les ha tocado vivir, niños perdidos, personas sin hogar, parejas que enfrenta la noche hasta perderse en ella, santos y otros que no lo son tanto. En definitiva, en este libro vamos a encontrar una interesante galería de personajes cuyo ecosistema natural es la derrota.

Con amor y sordidez, diremos finalmente, un volumen tan variado como sólido, un libro cargado de historias que se mueven en un mundo particular que, a veces, nos recuerda al nuestro y nos hace pensar en nuestra propia existencia. Esta obra ha sido realizada para no dejar indiferente al lector. La cuestión es: ¿le ganará por una vez el amor a la sordidez? Tendrás que leer estos relatos para saberlo.

Cristina Monteoliva

sábado, 11 de julio de 2026

Reseña: UN LUGAR SIN AYERES NI MAÑANAS, de Marta Moral Alonso

 


Si algo he aprendido con los años, es que lo único que tenemos es el momento presente. Pensar en el futuro y mirar al pasado, sin embargo, es inevitable. Tanto, y tan doloroso puede ser, que a veces desearíamos borrar nuestra memoria y dejar de tener la capacidad de mirar hacia adelante. De esto y mucho más va Un lugar sin ayeres ni mañanas, el estupendo libro de relatos de Marta Moral Alonso del que hoy os hablaré.

Un lugar sin ayeres y mañanas es un volumen compuesto por un total de nueve relatos de extensión variable que debe su nombre a uno de los textos que encontraremos en el volumen. Los otros títulos que encontraremos son: Polvo por las esquinas, Un funeral laico, No lloréis por mí, Anatomía de un tulipán herido, Tres horas con linda, Segunda oportunidad, Consecuencias y Sinestesia.

Podría decirse que el volumen consta de la solidez que le da el tema que se repite una y otra vez en sus historias: la pérdida. Así, la mayoría de sus protagonistas, casi siempre mujeres, han de enfrentarse a la desaparición de una tía, una hermana, una hija o una mascota muy querida, lo que en numerosas ocasiones las conduce, a través del miedo y la obsesión, a la pérdida de la estabilidad emocional, incluso, la cordura. Las menos de las veces, lo que desaparece por el camino es un trabajo, la salud una relación real o fantástica o el control sobre su mundo.

Otro punto fuerte a señalar de este libro es la propia naturaleza de los personajes, siempre cercanos; seres vulnerables a la par que resolutivos con los que el lector puede llegar a empatizar totalmente.

Las situaciones comienzan como cotidianas para, poco a poco, volverse cada vez más peculiares, hasta llegar, en ocasiones, a la angustia. El lector las vivirá como un desafío propio, y de seguro, se encontrará dándole vueltas a la trama tras la lectura.

Misteriosas llamadas de teléfono, funerales por seres que fueron o no reales, objetos que recuerdan a personas que ya no están, mujeres que no pueden tener una relación que no autosaboteen, hombres que se enamoran de un ideal, madres que sobreprotegen a sus hijas, maldiciones que no acaban bien, hermanas que se esfuerzan por no olvidar a la que ya no está y cuadros torcidos: las historias que encontraréis aquí viven sobre todo en el mundo real, si bien a veces se adentran en el fantástico para hacernos entender que, al final, la vida es lo que tú quieras creer. Lo que tú decidas sentir.

Un lugar sin ayeres ni mañanas, en definitiva, es un libro de cuentos que, de tan auténticos, se hacen inolvidables. Un volumen escrito con un estilo único que nos invita a preguntarnos qué haríamos nosotros en el lugar de sus personajes. Un volumen extraordinario para todos los que amamos las buenas historias.

Cristina Monteoliva