lunes, 28 de septiembre de 2015

Reseña de LA LEYENDA DE ZUM, de Txabi Arnal y Roger Olmos

Título: La leyenda de Zum
Escribe: Txabi Arnal
Ilustra: Roger Olmos
Edita: Nube Ocho
Páginas: 48
Precio: 15,90 €

Aunque parezca que el hombre ha conseguido explorar todos y cada uno de los lugares del planeta, yo estoy convencida de que aún quedan rincones prácticamente inalcanzables. Esos sitios, estoy segura también, están llenos de magia. Una magia que tal vez no esté al alcance de todos vosotros. A no ser que os adentréis en el libro La leyenda de Zum, el álbum ilustrado de Nube Ocho que sale a la venta el 5 de octubre, y del que hoy os vengo a hablar.
Existe un pueblo muy remoto de nombre Zum. Este pueblo, tan lejano y aislado, podría ser en realidad como cualquier otro si no fuera por la niebla que lo envuelve durante un día cada cinco años. El fenómeno meteorológico llega a la localidad en busca de una canción, la primera flor de la temporada y el niño o la niña más desobediente para llevárselos para siempre. Jamás los habitantes de Zum han conseguido evitar que la niebla les prive de tan preciados tesoros. Veremos si este año el extraño fenómeno se sale con la suya de nuevo.
Zum es un pueblo misterioso. Un pueblo mágico, sin duda. Cada cinco años, como decía antes, la misteriosa niebla lo envuelve y le roba a sus habitantes tres cosas preciadas: una canción, una flor y un niño. Pero, ¿por qué lo hace? ¿A dónde se los lleva? ¿Es posible frenar este fenómeno?
La leyenda de Zum es una historia intrigante. Su lectura me ha tenido en vilo de principio a fin. Y el final, he de decirlo, me ha sorprendido muchísimo. Pensándolo bien, es el final que más se ajusta con lo que podríamos esperar en la vida real (si es que acaso existieran los pueblos mágicos, por supuesto).
¿Es esta una historia con moraleja? El final de la historia me hace pensar que no. Sin embargo, si lo miras desde otros puntos de vista, descubrirás que sus autores sí que intentan resaltar ciertos aspectos interesantes a lo largo de la trama: la existencia de fenómenos inevitables en nuestras vidas, la importancia que le damos a lo bello, el valor de la amistad…
Txabi Arnal, el escritor, y Roger Olmos, el ilustrador, forman, sin lugar a dudas, un buen equipo. Juntos han conseguido que el texto y las ilustraciones encajen a las mil maravillas. Una pieza literaria ilustrada inolvidable.
Diré para finalizar esta reseña que La leyenda de Zum es un álbum ilustrado no solo indicado para los más jóvenes de la casa. Estoy convencida de que también los adultos, tanto los que os gustan las buenas ilustraciones como aquellos que buscáis historias que os den que pensar, o los que preferís ambas cosas, vais a disfrutar de esta obra. Un libro con el que viajar a lugares remotos y fantásticos donde lo terrible y lo maravilloso se dan la mano un día cada cinco años.
Cristina Monteoliva

lunes, 14 de septiembre de 2015

Reseña de CÓDIGO ROJO, de Luis Gonzalo Segura.

Título: Código rojo
Autor: Luis Gonzalo Segura
Edita: Destino
Páginas: 320
Precio: 19 € / 9,99 €

Horacio de las Heras, juez militar, aparece muerto en circunstancias de lo más macabras, al igual que otros personajes vinculados, de una u otra manera, al Ejército español. Las notas escritas por el autor de las muertes, depositadas por el mismo cerca de sus víctimas, así como su modus operandi, dejan entrever que se trata de un peligroso asesino en serie con una misión concreta. Los encargados de perseguir al asesino no serán otros que Fernando, un cabo de la Guardia Civil, y su jefa, Sira. A ellos se unirá a lo largo de la investigación Guillermo, un teniente expulsado del Ejército por denunciar las múltiples irregularidades e injusticias dentro de las Fuerzas Armadas. Fernando, Sira y Guillermo no solo tendrán que utilizar toda su inteligencia para cazar al criminal, sino que también deberán batallar contra otros obstáculos, como el cierre del caso. Y, mientras tanto, el autor de los hechos sigue suelto, acechando a nuevas víctimas. ¿Podrían los investigadores detenerlo? ¿Averiguarán la verdad de los asesinatos?
La mayoría de los españoles conocimos al teniente Luis Gonzalo Segura hace relativamente poco, a raíz de la publicación de su primera novela, Un paso al frente (Tropo Editores), una obra polémica puesto que, aunque se trataba de una novela ficticia, supuestamente en ella su autor destapaba un buen número de escándalos militares. Muchos medios de comunicación se hicieron eco de las represalias que sufrió Segura tras la publicación de su obra. La mayoría hablaban de su novela de una forma muy genérica, por lo que nunca llegué a saber exactamente de qué iba la historia. Buceando por internet he podido averiguar unos cuantos datos. La información me lleva a pensar que Código rojo, su segunda novela, está muy en la línea de Un paso al frente, por lo que creo que los seguidores de la primera novela de Gonzalo Segura disfrutarán de igual forma de esta que os vengo hoy a comentar.
Código rojo, además del título de la novela de Segura, es el término militar que define el acoso extremo en el ámbito militar. Se supone que cuando un soldado u oficial se niega a cumplir con la cadena de mando, por el motivo que sea, la maquinaria militar se pone enseguida en su contra. A simple vista, el término pone el punto de mira sobre el personaje de Fernando, ese militar venido a menos por culpa de sus denuncias en contra del Ejército (un personaje que, por cierto, me recuerda mucho al Luis Gonzalo Segura que he visto en televisión), y las graves consecuencias que esas denuncias le portaron. Analizando más profundamente, sin embargo, llegas a darte cuenta de que el término también encaja con todo lo que rodea al misterioso asesino que tiene en jaque a nuestros tres protagonistas.
La novela es un thriller, aunque en muchas ocasiones el lector puede llegar a olvidar que se encuentra ante una novela policiaca. Digo esto porque la trama está plagada de numerosos y largos diálogos en los que los personajes, principalmente Sira, Fernando y Guillermo, comentan los también numerosos casos de supuesta corrupción (el autor apunta en la página de créditos que esta obra es un ejercicio de ficción) que se dan en el ámbito del Ejército español, así como en otros estamentos de poder.
Lo cierto es que la historia se fundamenta en el diálogo, pues cuando los personajes no hablan de lo apuntado en el anterior párrafo, comentan pasajes de la historia universal que pueden tener algo que ver con el modus operandi del asesino.
Con respecto a los personajes principales, por un lado tenemos a Fernando, un Guardia Civil homosexual que sabe manejar a los mandos a su antojo; a Sira, la jefa de derechas con muchos prejuicios y otros tantos complejos; y, finalmente, a Guillermo, del que ya he hablado suficiente a lo largo de esta reseña. No se puede decir que los tres formen un gran equipo, ya que Sira parece estar en contra de Fernando y Guillermo casi todo el tiempo; pero cuando se trata de investigar, los tres pondrán toda la carne en el asador. Aunque, ¿conseguirán cazar al asesino a tiempo?
Código rojo, en definitiva, es un thriller cruento a la par que ligero en el que el tema de la corrupción militar  y el de las altas esferas, supuestamente desde la ficción literaria, tiene un peso considerable. Una lectura ideal sobre todo para los que estén interesados en estos temas tan turbios (tanto los ficticios como los reales). Y como dije anteriormente, si leíste un Paso al frente y te gustó, esta segunda novela del mismo autor también te agradará.
Cristina Monteoliva 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Reseña de LA BANDA DE JUBILADOS QUE CANTÓ DOS VECES BINGO, de Catharina Ingelman-Sundberg

Título: La banda de jubilados que cantó dos veces bingo
Autora: Catharina Ingelman-Sundberd
Traducción: Enrique Alda
Edita: Roca Editorial
Páginas: 352
Precio: 17,90 € / 7,99 € (epub)

¿Cómo te imaginas con, digamos, ochenta años? ¿Viviendo solo en casa? ¿Con la familia tal vez? ¿Y qué tal una residencia de ancianos? Las residencias puede resultar, según se mire, la solución más cómoda. Aunque dicen que pueden llegar a ser verdaderamente aburridas. Sobre todo para las personas que aún tienen muchas ganas de vivir pequeñas y grandes aventuras. Justamente como los protagonistas de La banda de jubilados que cantó dos veces bingo, la novela de Catharina Ingelman-Sundberd de la que a continuación os hablaré.
Tras salir huyendo de Suecia, la banda de jubilados ladrones, compuesta por Märtha, Lumbreras, Rastrillo, Anna-Greta y Stina, se instala en Las Vegas. Aunque la ciudad les resulta muy estimulante, los jubilados deciden volver con identidades falsas a su país natal para averiguar qué ha pasado con el dinero que habían destinado a un buen número de obras benéficas. Una vez en Suecia, los dicharacheros abuelos no solo deberán volver a sus actividades delictivas, sino que se enfrentarán a múltiples dificultades. ¿Conseguirán salir indemnes una vez más?
Comencé a leer La banda de jubilados que cantó dos veces bingo sin saber que el libro era la continuación de otro, La bolsa y la vida (Random, 2013). Enseguida me di cuenta de que me había perdido algo, puesto que las aventuras de los jubilados no empiezan en una residencia de ancianos, tal y como yo esperaba, ni tan siquiera con el primer robo. Así, en La banda de los jubilados que cantó dos veces bingo queda claro desde el principio que los protagonistas llevan ya bastantes delitos a sus espaldas y, como decía antes, han debido mudarse a Las Vegas huyendo de la policía sueca.
¿Es necesario leer La bolsa o la vida antes de hacerse con un ejemplar de La banda de jubilados que cantó dos veces bingo? En mi opinión, no necesariamente, ya que si bien los libros se continúan, el segundo guarda la suficiente independencia con respecto al primero como para poder ser leído y disfrutado por sí mismo. Otra cosa es que los lectores del segundo decidan ir al primero después o viceversa, por supuesto.
¿Qué vais a encontrar en este libro? Básicamente, a un grupo de jubilados que no se aburre nunca. Los cinco son personas muy activas y con grandes ideas a la hora de cometer delitos. Eso sí: no siempre sus planes salen bien, de ahí que siempre tenga que estar de aquí para allá, recuperando dinero perdido, evitando que les quiten parte del dinero, huyendo de la policía, etc.
La jefa de la banda es Märtha, una mujer cuya imaginación no conoce límites. A su lado encontramos siempre a Lumbreras, un pretendiente con el que tal vez por fin pueda tener la jefa algo más que amistad. Por su parte, Stina va detrás del gruñón de Rastrillo, encaprichado, a su vez, de una vecina pitonisa, ¡aunque no por mucho tiempo!. Después tenemos a Anna-Greta y su risa caballuna. Anna-Greta, la experta en bancos, está enamorada de Gunnar, quien en algún momento del libro se convierte en el sexto componente del grupo.
El libro, además, está plagado de personajes secundarios tan desastroso como los moteros Tompa y Jörgen o los policías Carlsson y Blomberg. Personajes que, por otro lado, les darán mucha guerra a los abuelos ladrones. Las situaciones disparatadas y las salidas airosas están garantizadas.
Las aventuras de los abuelos no parecen tener fin. Nada más empezar a leer el libro, ya les ves tramando algo. Y, por supuesto, nunca sabes cómo van a acabar sus aventurillas. Son todas tan alocadas e impredecibles, que te dejarán sorprendido, y siempre con una sonrisa en los labios.
La banda de jubilados que cantó dos veces bingo, en definitiva, es una novela fresca, entrañable y divertida. La lectura ideal para vacaciones o fines de semana lluviosos. Si además de querer pasar un buen rato en compañía de unos abuelos que se niegan a quedarse aparcados en una residencia oscura y aburrida, quieres conocer cosas de Suecia de una forma amena y novedosa, ¡no te la pierdas!
Cristina Monteoliva

domingo, 6 de septiembre de 2015

reseña de KOKORO, de Natsume Sōseki

Título: Kokoro
Autor: Natsume Sōseki
Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Edita: Impedimenta
Páginas: 304
Precio: 19,95 €

¿Qué hace que dos personas se hagan amigas? ¿Los gustos comunes, tal vez? ¿La empatía? ¿O quizá la admiración mutua? ¿Pero cómo se mantiene una amistad cuyos cimientos son débiles, o incluso, imaginarios?, me pregunto tras la lectura de Kokoro, la obra culmen de la carrera de Natsume Sōseki. El libro del que hoy, como ya habréis imaginado, os vengo a hablar.
Principios del siglo XX. Un joven universitario camina por una playa de veraneo. De pronto, ve a un hombre de mediana edad hablando con un extranjero. El hombre de mediana edad despierta la curiosidad del joven. Se acerca a él y se hacen amigos, a pesar de las reticencias del hombre de mediana edad. Y es que, como pronto descubre el joven, el hombre, además de resultarle interesante, supone para él todo un reto. ¿Qué secretos esconde? ¿Por qué no se abre más con él? Y, sobre todo, ¿hasta dónde llegarán con su extraña relación?
Natsomi Sōseki es un autor imprescindible de la literatura japonesa de todos los tiempos. Sus obras, traducidas a un sinfín de lenguas, cobran un nuevo significado a la luz de nuestros días. Kokoro está considerada su novela más importante. Con motivo del centenario de su publicación en 2014, la obra fue reeditada en nuestro país por varias editoriales. Yo he tenido la suerte de revisar la versión tan cuidada que nos ofrece Impedimenta.
Kokoro (corazón en español) es la historia de amistad de dos hombres tremendamente dispares. Por un lado, tenemos al joven sin nombre que busca desesperadamente alguien en quién apoyarse. El joven, a punto de terminar la universidad, se debate entre quedarse en Tokio, ciudad que le atrae muchísimo, o volver con sus padres a su casa en el campo, el sitio donde las obligaciones le esperan. Un día, paseando por la playa, conoce a un hombre que le parece culto y admirable. A partir de entonces, el joven llamará a este hombre Sensei y lo frecuentará todo lo posible con el fin de acercarse cada vez más a él, a pesar de las reticencias de este.
La otra cara de la moneda nos la ofrece el llamado Sensei (maestro), un hombre que apenas sale de casa, que no quiere relacionarse con el exterior y al que no se le conoce oficio conocido. Aunque no quiera admitirlo, la presencia del joven produce un efecto positivo en el alma de este ser misterioso y, en cierta manera, oscuro.
El libro se compone de tres partes claramente diferenciadas, las dos primeras narradas por el joven y la tercera, por el maestro. En la primera parte, conocemos la relación de amistad entre el maestro y el estudiante. Es una parte lenta, en muchos tramos. Hay momentos, incluso, en los que no parece que vaya a pasar nunca nada entre el obstinado universitario y el cerrado maestro. En esta parte, en definitiva, nos damos cuenta de lo difícil que le resulta al universitario llegar al corazón del hombre que admira.
En la segunda parte, el joven se encontrará ante el dilema de seguir en la ciudad o de volver al pueblo. El padre del muchacho cae gravemente enfermo y todo el mundo espera que el joven se haga cargo de la herencia familiar. El joven, sin embargo, tiene otros planes para su futuro. Planes que tal vez no pueda jamás llevar a cabo.
En la última parte, la más esclarecedora y profunda, conoceremos, gracias a una extensa carta dirigida al joven, todo lo que el sensei no se atrevió a contarle a su amigo. La misiva habla de un pasado lleno de sucesos cruciales que marcaron el carácter del maestro, así como su futuro. De dudas, de arrepentimiento, de culpa. Esta es sin duda la parte más conmovedora, la que más da que pensar. La que me hizo entender por qué esta novela es considerada una verdadera obra maestra.
Kokoro es una novela sobre cómo se construye la amistad; pero, sobre todo, es una historia que bucea en temas como los celos, el sentido del deber, la culpa y el peso que los errores tienen sobre nuestro yo presente. Es una obra que comienza de una forma ligera para convertirse poco a poco en una novela profunda, cargada de significado. Una historia inolvidable que recomiendo encarecidamente no solo a los amantes de la literatura japonesa, sino también a todos los que queráis averiguar qué hay más allá de la fachada sombría de una persona culta como el enigmático sensei. Qué se esconde tras la máscara de tu mejor amigo.
Cristina Monteoliva

viernes, 21 de agosto de 2015

Reseña de INCONEXIÓN, de Neal Shusterman

Título: Inconexión
Autor: Neal Shusterman
Edita: Anaya
Páginas: 488
Precio: 17,95 €

Hay sagas juveniles cuyas tramas son tan simples y están ya tan vistas, que apenas se entiende que sus autores escriban más y más volúmenes protagonizados por los mismos personajes. Otras, sin embargo, tocan temas tan interesantes y complejos, que lo que no se comprende es cómo consiguen los autores llegar a un final en un momento determinado. Este último sería para mí el caso de la saga de Desconexión, de Neal Shusterman, cuyo tercer volumen, Inconexión, he leído recientemente.
Tras el asalto del Cementerio, Connor y Lev huyen desesperadamente. Por el camino, Connor es secuestrado por un supuesto fan. Una vez libre Connor, en compañía de Grace (la hermana de su captor) y Lev, se dispone a encontrar a una mujer que creen que tiene las claves para desmontar todo el tinglado de la desconexión juvenil (la división por partes de los jóvenes).
Por otra parte, Risa, una vez recuperada su movilidad al completo, intenta llegar a Connor por todos los medios, no sin antes toparse con un buen número de partes.
Por otro lado, Cam, el chico creado a partir de cientos de partes de otros chicos desconectados, intenta llegar a Risa, su gran amor platónico.
Finalmente, Starkey, el jefe de los chicos huérfanos del Cementerio, se las apaña ya no solo para hacer que sus amigos huérfanos tengan una vida la mar de interesante, sino para crear un buen número de problemas allá donde va.
Antes de seguir con esta reseña he de indicaros de nuevo que Inconexión es la tercera parte de la saga Desconexión, y que si no habéis leído los dos primeros libros, tendréis muchas dificultades para seguir la trama de este tercer volumen.
Comencé a leer Inconexión pensando que sería el último volumen de la saga. Pronto me di cuenta de que Shusterman había decidido dedicar al menos cuatro libros al tema de la desconexión juvenil en un futuro que en realidad no dista mucho de nuestro presente.
Como en los anteriores libros, todo gira entorno a la desconexión juvenil, una especie de aborto de adolescentes que surge tras una guerra civil americana. Básicamente, los chicos rebeldes son llevados a granjas para que se les divida en partes a veces minúsculas. Eufemísticamente, se dice que los jóvenes pasan a vivir de forma divisa. Lo cierto es que ellos mueren mientras sus órganos van a parar a ciudadanos “decentes” con necesidades.
La desconexión juvenil resuelve, en parte, el problema que el primer mundo tiene tanto con la rebeldía adolescente como con con los órganos disponibles para hacer trasplantes. La parte que no resuelve la forma legal de obtención de órganos la solventan los piratas de partes, malvados criminales que dan caza a los chicos fugitivos para quitarles los órganos.
Existen numerosas incógnitas que los personajes han de resolver a lo largo de este libro: ¿a quién beneficia realmente la desconexión juvenil, aparte de a la gente que necesita una donación de órganos? ¿Por qué es tan difícil acabar con un sistema tan cruel? Y, sobre todo, ¿quiénes fueron los primeros en implantar la desconexión y por qué?
Connor, Risa, Lev, Grace y Cam tienen una misión (aunque algunos de ellos no lo sepan) clara en este tercer volumen: encontrar a la única persona que les puede decir cómo empezó toda la locura dela desconexión. ¿Les ayudará eso a convencer a la población de que esta práctica no es justa para nadie? Lo descubriremos en el cuarto volumen.
Como en el resto de libros de esta saga, aquí encontramos también mucha acción, subtramas inesperadas, tensión y un poquito de amor adolescente. Aunque, a decir verdad, a mí lo que más me ha sorprendido gratamente es la aparición en este libro del personaje de Grace, una chica algo mayor que el resto de los protagonistas. Se supone que Grace tiene algún tipo de discapacidad psíquica, aunque generalmente se comporta como la más inteligente de todo el grupo. Estoy deseando ver qué va a hacer esta chica en el próximo libro.
Otro de los aspectos a resaltar de este volumen es la cantidad de anuncios por parte de los que están en contra y de los que están a favor de la desconexión que encontramos interrumpiendo la trama principal. Todo un acierto por parte de Shusterman, ya que de esta forma hace que el lector tenga que estar planteándose cuestiones morales y de otras índoles continuamente.
Inconexión, en definitiva, nos ofrece una lectura entretenida, emocionante y reflexiva mientras nos prepara para el gran final de la saga de Desconexión. Si ya habéis leído los otros dos libros anteriores, no dejéis de haceros también con este.

Cristina Monteoliva



lunes, 10 de agosto de 2015

Entrevista a CLAUDIO CERDÁN.

¿Cuándo comenzaste a escribir?
De siempre tuve la inquietud de contar historias. Fui dando tumbos por el cómic y los cortos, hasta que me centré en las novelas. El comienzo fue relativamente tardío, ya en los últimos años de la universidad.

¿Por qué novela negra?
También he publicado fantasía, pero en la novela negra he obtenido más reconocimientos. La mayoría de mis historias van en esa dirección, con enigmas, criminales y situaciones violentas. Me gusta hablar de la violencia, demostrar desde las páginas de un libro que es algo muy serio, que puede doler de verdad. Odio las películas de Bruce Willis cuando está diez minutos partiéndose la cara con cuatro tíos y luego no hay consecuencias.

Acabas de publicar Sangre fría, una novela negra cargada de humor y, sobre todo, zombis. Con tus anteriores novelas has cosechado un buen número de premios y reconocimientos. ¿No crees que es posible que la gente deje de tomarte en serio por, precisamente, escribir sobre zombis?
Creo que mis lectores son lo bastante inteligentes para que no ocurra eso. A mucha gente, sobre todo a los que no son lectores habituales, les gusta que siempre le den lo mismo, encontrarte siempre en la misma balda de la librería. La opción fácil sería crear una pareja de policías que investigaran a un asesino en serie en cada novela, pero de momento mis inquietudes son otras.

Por otra parte, ¿podría decirse que eres un asiduo lector del género Z?
No me gustan los zombis. Es un género relativamente nuevo en literatura que hace unos años tuvo su boom. Este libro, de hecho, es una queja hacia todo lo que no me gusta de las novelas Z, tan cargadas de tópicos y lugares comunes. Ha habido una sobreexplotación del zombi hasta convertirlo en una mala copia de Walking Dead.

Sea cual sea la respuesta a la anterior pregunta, he de suponer, después de leer el tu novela, que al menos has leído unas cuantas novelas de zombis españolas. ¿Cuál de ellas es tu favorita y por qué?
Manel Loureiro abrió la lata y Carlos Sisí concretó el camino, pero me sigo quedando con Y pese a todo, de Juan de Dios Garduño, quizá porque no es una novela de zombis. Esta novela, aparte de ser cojonuda, es la primera que se lleva al cine con actores de Hollywood bajo el nombre de Extinction. Os quiero ver a todos en el cine cuando se estrene en un par de semanas.

                                                                 ©Claudio Cerdán

¿Cómo surgió la idea de escribir Sangre fría?
Fue una propuesta del coordinador de la línea Z, Jorge Iván Argiz. Me lo planteó, se me ocurrió la novela y la aceptaron.

¿Cuánto has tardado en escribir esta novela?
Tardé cerca de dos años en encontrar la voz adecuada, pero después todo fue bastante rápido. En dos meses la tenía terminada.

¿Qué ha sido lo más difícil de escribir?
El tono. La novela la comencé varias veces y todas ellas la terminé descartando. Al final recordé que no estoy en la literatura para sufrir, sino para disfrutar, y eso hice. Llevé el libro a mi terreno, cambié el orden de los capítulos, añadí personajes desquiciados y todo fue tan sencillo que todavía me sorprendo.

¿Qué tiene Perrolobo de ti?
No soy de añadir nada autobiográfico en mis novelas, pero en esta ocasión hice una excepción. Hay una escena en  la que el Perrolobo visita una cantera y un chucho le muerde en el culo. Eso me pasó a mí tal cual cuando estaba buscando localizaciones.

Podría decirse que los personajes de tu novela corresponden a ciertos estereotipos dentro de “lo peor de cada casa”. ¿Tienes miedo de que los lectores te achaquen poca originalidad por ello?
Dudo mucho que nadie me acuse de falta de originalidad. Hoy día, donde todo está inventado, la magia del escritor consiste en transformar lo viejo en nuevo. Pienso en Jurassic World, que es exactamente la misma historia que la primera parte de Jurassic Park, pero es tan condenadamente divertida y le da tal vuelta de tuerca a los conceptos que todos conocemos que se hace muy entretenida. En Sangre fría uso ideas que ya están en desuso por su constante explotación, les meto un par de hostias, le lavo la cara y lo transformo en algo nuevo.

¿Y los escritores de género z? ¿Crees que se enfadarán por ciertas cosas que aparecen en el libro?
Espero que no se cabree nadie. En el libro hago homenajes a novelas de referencia. Con mucha mala hostia, eso sí, pero es que esa mala baba es parte de la magia de la novela.

¿Crees que si hubiera un apocalipsis zombi en España sobreviviría alguien?
Sobrevivimos a los franceses. Los zombis no me preocupan.

                                                                       ©Claudio Cerdán. 

¿Te gustaría que Sangre fría se llevar al cine?
Si algún productor está lo suficientemente pasado de alcohol y cocaína, claro, todo es posible.
¿Habrá una segunda parte para esta historia?
No hay nada previsto, pero tal vez, si un día me animo, cuente la misma historia del Perrolobo sin apocalipsis zombi.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Sangre fría?
Quiero que cojan el libro pensando “otra de zombis, que coñazo” y lo cierren al grito de “vaya viaje me acaba de meter el autor, es lo mejor que he leído en mucho tiempo”. Puede que suene pretencioso, pero está ocurriendo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Tengo un libro que iba a ser una crítica a la burbuja inmobiliaria y al final se ha convertido en mi novela policiaca más ambiciosa.

¿Te gustaría añadir algo antes de finalizar esta entrevista?
Larga vida a la literatura de género, sea policial, histórica, de terror, etc…


Muchas gracias, Claudio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. ¡Y larga vida a los géneros literarios! 

Reseña de SANGRE FRÍA, de Claudio Cerdán.

Título: Sangre fría
Autor: Claudio Cerdán
Edita: Dolmen Editorial
Páginas: 345
Precio: 17,95 €

Zombis. Muertos vivientes que te persiguen para comerte vivo o, al menos, infectarte. En los últimos años se ha escrito de todo de ellos. Tanto, que a veces parece que ha quedado todo dicho, que no se puede dar una vuelta de tuerca al género para sorprender a los lectores más exigentes. Sí se puede, ¡claro que se puede! Y si no que se lo digan a Claudio Cerdán, el autor de Sangre fría, la genial novela de la que vengo a hablaros hoy.
Juande el Perrolobo sale de prisión mucho antes de lo previsto. De camino a casa, se topa con un antiguo jefe que le amenaza con hacerle daño a su hijo si no le paga una deuda que en realidad nunca ha tenido con él. Al Perrolobo no le quedará más remedio que volver a juntar a los miembros de su banda para cometer un último atraco. Todo parece ir bien, hasta que se desata el mismísimo apocalipsis zombi. A partir de entonces, Juande y sus muchachos no solo deberán correr por sus vidas, sino que también intentarán huir de Aberlardo y Miraño, dos tipos que se la tienen jurada al Perrolobo por ciertas rencillas del pasado.
A pesar de lo que muchos lectores puedan pensar, escribir una novela de zombis no es nada fácil. A menudo los fanáticos de los muertos vivientes nos dejamos llevar por ese fanatismo y acabamos escribiendo historias que se parecen demasiado a nuestros comics, series o pelis favoritas. Es como si los zombis no nos dejaran ver el apocalipsis.
En un mundo saturado por este tipo de historias tipo fanfic y de otras que aportan poco a los lectores más exigentes, se hace necesario recurrir a veces a escritores especializados en otros géneros, como la novela negra o el humor. Después de leer Sangre fría, he llegado a la conclusión de que si a demás odian a muerte el género zombi y tienen que estrujarse las neuronas para escribir algo con zombis pero que lleve su sello de identidad, mejor que mejor.
Claudio Cerdán no es un escritor de novela z, sino de novela negra. Un día le ofrecieron la posibilidad de escribir una novela de zombis y aceptó. A partir de ese momento, Cerdán tuvo que buscar la manera de combinar los elementos que domina a la perfección con algunos de la novela de zombis. El resultado es una novela negra gamberra de terror llena de acción y momentos sencillamente inolvidables. Para mí, la mejor novela de zombis escrita en España hasta la fecha.
Como decía antes, y perdón si me repito, todo comienza con la prematura salida del delincuente de origen gitano conocido como Juande el Perrolobo de la cárcel y su encuentro con su antiguo jefe, un tipo que domina el mercado de la coca en la ciudad. El jefe amenaza con hacer daño al hijo de Juande, David, si este no le paga una deuda ficticia, por lo que nuestro antihéroe deberá convencer a los chicos de su banda, Chus el Matraca, Pepe el Mosca, Macu la Chunga, Lolo el Cani y Diego el señorito, para cometer un último atraco.
Nuestro grupo, incluyendo al adolescente David, deberá buscar la manera de huir de los zombis que han tomado la ciudad, pero también de escapar de Abelardo y Miñarro, dos tipos que se la tienen jurada al Perrolobo.
Además de estos personajes, conoceremos a muchos otros en esta novela. El lector notará que la mayoría de ellos responden, a primera vista, a estereotipos. Lo que hacen a menudo, sin embargo, no deja de sorprender. Conforme van pasando las páginas, nos damos cuenta de que a pesar de las apariencias, todos estos seres tienen personalidades muy propias de cada uno de ellos. Imposible olvidarse de ellos mucho después de haber acabado la lectura.
Una de las cosas que más llaman la atención de este libro es el orden aleatorio (o no tanto) de los capítulos que lo componen. Considero este recurso literario todo un acierto a la hora de dar agilidad a la lectura, que de otra manera tal vez hubiera sido más predecible o puede que menos emocionante.
Otro de los grandes puntos a favor de este libro es la forma que tiene el narrador continuamente de tomarse el género z en sí con sentido del humor. Para ello, no solo llenará las calles de los más variopintos y tronchantes muertos vivientes (el zombi con aspecto de novelista de brocha gorda será por siempre jamás mi favorito), sino que meterá a los protagonistas en las situaciones más ridículas, gamberras y, por ende, divertidas. Muchas de estas situaciones tienen que ver con otras obras de zombis y novelas negras escritas en España. Creedme: la visión de Cerdán de estas historias no tiene desperdicio.
Podría pasarme todo el día hablándoos de Sangre fría, pero acabaría lanzando demasiados spoilers. Llegados a este punto, lo mejor que puedo hacer es dar por terminada esta reseña, no sin antes recordaros que Sangre fría es una novela de zombis original sin perder la esencia del género; una novela negra que tiene lugar en un contexto totalmente hostil; una aventura épica que solo podría tener lugar en los suburbios españoles y una obra de humor negro y gamberro que hará las delicias de todos los que creemos que ya hay demasiadas historias serias en el mercado. Sencillamente la novela de zombis que llevaba esperando muchos, muchos años. Así que si tú también eres un lector de novela de terror z o negra exigente o simplemente quieres leer algo bueno de verdad, ¡corre a tu librería a por un ejemplar de Sangre fría!
Cristina Monteoliva

martes, 28 de julio de 2015

Entrevista: SAMANTA SCHWEBLIN

¿Qué ha supuesto para Samanta Schweblin ganar el Premio Internacional de Narrativa Breve Rivera del Duero con Siete casas vacías?
Una inmensa alegría, por supuesto. Es el premio más prestigioso para libros de cuentos en habla hispana, y ha tenido además una lista de finalistas muy interesantes. Es un premio que también ayuda a encontrar nuevos lectores, le da mucha visibilidad al libro y eso siempre se agradece.

En la nota biográfica que acompaña a este libro se hace saber al lector el buen número de premios que has obtenido con tus libros y relatos. ¿Qué crees que tienen tus cuentos, en concreto, para llamar la atención de los jurados?
Es difícil para mí pensar en eso. De hecho, supongo que si hiciera el intento de escribir para un jurado escribiría textos muy diferentes. O no, no sé. No es algo tampoco que me interese pensar. La literatura siempre es subjetiva, y los jurados, por más transparentes y bien intencionados que se presuman, también lo son.

¿Qué tiene que tener para ti un buen cuento?
Tiene que contarme un mundo que, por alguna razón, me prometa algo a cambio de su lectura. Un personaje extraordinario, una revelación, el descubrimiento de algo nuevo que solo puede entenderse siguiendo adelante con la lectura. Tiene que tener tensión, esa tensión suave pero poderosa que va haciendo desaparecer poco a poco el entorno del lector, y en cambio vuelve material el mundo de la historia. Y sobre todo, debe cumplir con todo lo que ha prometido.
  
                                                                     ©Páginas de Espuma. 

La nota biográfica también dice que en 2014 publicaste tu primera novela, Distancia de rescate. ¿Te cuesta más escribir novela que relato o viceversa? ¿Te ves publicando más novelas en el futuro?
Escribo historias, eso es lo que siento cuando me pongo a escribir. Así como algunas son más oscuras o más graciosas, hay algunas también más largas. Supongo que si escribiera novelas de 400 páginas no opinaría lo mismo. Pero entre escribir una historia de cuarenta páginas o una de ciento treinta –como es el caso de Distancia de rescate-, la longitud me parece algo casi anecdótico, y prácticamente no interfiere en mi proceso de escritura.

¿Y qué prefieres leer: cuento o novela?
Me interesa un tipo especial de historias, a veces vienen en formato de cuento, a veces en formato de novela. Así como busco un tipo de historias cuando escribo, y a veces las encuentro en textos largo o y otras veces en textos cortos, así también busco mis lecturas. Busco climas, narradores, voces, cierto tipo de extrañamiento, determinados escritores. Creo que nunca tuve que hacerme la pregunta de "cuento o novela". La extensión me parece algo anecdótico, una consecuencia de lo que se está contando. Si un amigo llama para decirme que tiene algo extraordinario para contarme no le pregunto si le tomará diez minutos o dos horas, simplemente le digo "voy para allá", y corro a ponerme las zapatillas. Eso es lo que importa frente a un libro, la avidez por la lectura.

Volviendo a Siete casas vacías, ¿qué significan para ti las casas de este volumen?
Lo que son: espacios rígidos y concretos en los que nos refugiamos. Ambientes donde pueden cambiarse de lugar los muebles, pero nunca las dimensiones. Techos y paredes que nos cubren del frío, de la lluvia, del sol, pero también nos contienen, nos recortan, nos encierran. Lugares en los que, quizá porque nos sentimos tan seguros, somos muy vulnerables. 

¿Hay algo de autobiográfico en estos cuentos o todo es invención?
Hay algunos detalles autobiográficos. Pero son pequeños detalles, a veces incluso disparadores de las historias, pero nunca centrales. Por ejemplo, cuando yo era chica mis padres, en los veranos de vacaciones en la playa, a veces salían a mirar casas. Lo hacían porque estaban construyendo la suya, y entonces tomaban nota de algunas ideas, pero a mí salir a mirar casas me parecía algo rarísimo. Los personajes de “Nada de todo esto” no tienen absolutamente nada que ver con mi familia, pero ese pequeño detalle fue lo primero que apareció en este cuento.
El único pasaje del libro que sí es autobiográfico es la primera parte de “Un hombre sin suerte”. Ahí estoy yo, esa narradora que dejan sin bombacha el día de su cumpleaños porque su hermana acaba de tomarse una taza de lavandina.
  
                                                                ©Páginas de Espuma.

¿Qué relato te ha costado más escribir?
La respiración cavernaria, sin duda. Fue uno de los primeros cuentos que empecé, y de los últimos que terminé. Saqué muchísimo material, en sus primeras versiones era casi una pequeña nouvelle. Creo que lo que más trabajo me dio es lidiar con un texto que necesitaba ser moroso, pero no podía de ninguna manera ser lento.

¿Te sientes identificada con tus personajes?
Solo con algunos. Por ejemplo, la manera insólita en que el personaje de “Salir” resuelve sus problemas. O lo perdido que a veces se siente el personaje de “Cuarenta centímetros cuadrados”. Pero también puedo reírme de ellos, o pueden parecerme insoportables. No me había pasado antes pero me acuerdo que Lola, de “La respiración cavernaria” me hizo reír varias veces durante su escritura. Tenía salidas insólitas que realmente me sacaban una sonrisa. Es insoportable.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Siete casas vacías?
Siete espacios distintos que los inviten a descubrir algo nuevo en ellos mismos, maneras nuevas de pensarse o de ver a los demás, de entender porqué nos pasan las cosas que nos pasan. O mejor todavía, lo que yo espero al leer una historia: pasarla bien, y aún así, obtener a cambio de ese tiempo algo nuevo y valioso. Hoy estoy más pretenciosa, ja, ja.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora estoy trabajando con dos historias nuevas, pero están muy verdes todavía para hablar de ellas.

Muchas gracias a Samanta Schweblin y a Juan Casamayor (editor de Páginas de Espuma) por vuestro tiempo, las respuestas y las fotos. Espero que el libro siga cosechando mucho éxito y pronto sepamos de más proyectos de Samanta y Páginas de Espuma.

Cristina Monteoliva

Reseña: SIETE CASAS VACÍAS, de Samanta Schweblin

Título: Siete casas vacías
Autora: Samanta Schweblin
Edita: Páginas de Espuma
Páginas: 128
Precio: 14 €

Una casa no es más que un espacio delimitado por techo, suelo y paredes si en ella no vive nadie. Una casa vacía es un lugar triste, deprimente. Aunque si en una casa vacía hubo antes gente, aún quedan las sombras, las psicofonías de aquellos habitantes. Sus vidas. Sus historias. Las casas vacías, por tanto, pueden resultar también muy interesantes. Si no me creéis, dejad que os cuente algo sobre Siete casas vacías, la obra de Samanta Schweblin ganadora del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2015.
     Siete casas vacías es un volumen compuesto por un total de siete relatos de extensión variable, escritos la mayoría de ellos en primera persona. Aunque los temas a tratar son bien distintos en cada pieza, existe un elemento común a todas ellas: la familia y la relación entre sus miembros. Así, en Nada de todo esto, el primer o de los relatos, nos enfrentamos a una madre y una hija unidas por la peculiar afición de la madre por las casas ajenas. Como es de esperar, esta afición crea algún que otro problemilla que ambas, madre e hija, sabrán solventar a las mil maravillas.
         En Mis padres y mis hijos, nos encontramos con un hombre que comprueba cómo sus padres y sus hijos tienen mucho en común, cosa que llegará a desesperar a su esposa.
      Si hay dos relatos que guardan entre sí una especial relación estos son Pasa siempre en esta casa y La respiración cavernaria. Yo incluso diría que se trata de relatos complementarios o de dos visiones de una misma historia. En estos relatos, se habla de lo desorientados que se encuentran los padres cuando pierden a sus hijos, y de la relación que tienen estos padres con los vecinos. En ambos relatos hay objetos personales de los hijos, con los que no se sabe que hacer (sobre todo ropa), jardines y momentos desasosegantes.
       De los dos relatos mencionados anteriormente yo destacaría La respiración cavernaria, prácticamente una novela breve, por lo bien lograda que está la narración y por lo completo que resulta, desde todos los puntos de vista. Es un relato que comienza de forma muy pausada, pero que pronto crece en ritmo y en interés. Una historia que, si se llevara a la gran pantalla, estoy segura de que sería un éxito.
Algunos teóricos de la escritura creativa creen que el narrador en primera persona es un ser poco fiable. Su visión es demasiado subjetiva, demasiado parcial. Yo soy de las que opinan, sin embargo, que esta voz es la más cercana, aquella con la que más empatía puede sentir el lector. De esta forma, no creo que hubiera sentido lo mismo al leer Cuarenta centímetros cuadrados o Salir si el narrador hubiera estado fuera de las relaciones que estos relatos cuentan, ajeno a los vínculos familiares que unen a los personajes.
       Cuarenta centímetros cuadrados es uno de los relatos con los que más he conectado de este libro, precisamente porque la historia de mudanzas y desarraigos de la protagonista, una mujer inteligente que ve cómo las cosas últimamente han ido a peor para su familia, me es tremendamente conocida en la vida real.
Salir es un relato sobre el matrimonio, sobre las discusiones absurdas y las maneras de escapar de ellas. La protagonista lo hace, por cierto, de una forma muy original. Imposible no reírse con esta historia.
       Mi relato favorito de este volumen, por la controversia de la historia, por la naturalidad con la que la cuenta la niña protagonista y por su magnífico desarrollo, es Un hombre sin suerte. Este relato cuenta la increíble aventura que vive una niña el día de su cumpleaños, el mismo que su hermana menor decide tomarse un vaso de lavandina (lejía). Por culpa de su hermana, la cumpleañera acaba sin bombacha (braguitas). Un relato difícil de olvidar y de imitar.
        Siete casas vacías, en definitiva, es un volumen lleno de buenos relatos escritos de una forma impecable. Un libro lleno de grandes historias, tan tristes como divertidas, que nos hacen pensar en las relaciones que mantenemos con nuestros familiares y personas más allegadas. Siete retratos de familia en movimiento. Un lugar al que acudir cuando queramos vivir historias increíbles manteniendo, a la vez, los pies en la tierra. Un libro que, si te gusta la narración breve, no deberías dejar escapar.
Cristina Monteoliva