Por fin parece que
empieza a preocuparnos la salud mental, después de tanto tiempo quitando
importancia a los problemas que muchas personas han padecido y padecen. Todavía
hay, sin embargo, mucho que hacer, mucho que hablar. De ahí que obras como Pero tienes amigas, de Emilia McKenzie
me parezcan prácticamente imprescindibles. Si quieres saber de qué va esta interesante
novela gráfica autobiográfica, no tienes más que seguir leyendo esta reseña.
Después
de pasar una infancia muy viajera, la familia de Emilia por fin se estableció
en un pueblo cerca de Londres cuando ella era una adolescente. En su nuevo
instituto conocería a Charlotte, una chica tan inteligente como interesada por
los mismos temas que nuestra chica: la música indie, el feminismo, el color púrpura y la creatividad. Con el
tiempo, Emilia y Charlotte tomarían caminos laborales y personales muy
diferentes, aunque no por ello dejarían de ser grandes amigas. Cuando Charlotte
empezó a sentirse verdaderamente mal, Emilia intentó estar ahí para ella. Sin
embargo, su amiga acabaría suicidándose, dejando un vacío inmenso en todas las
personas que la conocieron, especialmente en Emilia, que decidiría dedicarle
esta novela gráfica autobiográfica.
Como
tantas personas, Emilia tenía una mejor amiga desde su infancia, Charlotte. Si
bien algunos con la edad nos acabamos encontrando mal de las rodillas o del
estómago, Charlotte vio como poco a poco se iba deteriorando su salud mental.
La gente a su alrededor entendía que se sintiera mal, pero no del todo porque
no hemos sido educados para preocuparnos por los problemas de la mente. Como
estaba en tratamiento, todos creían que acabaría recuperándose.
Tras
la muerte de Charlotte, Emilia se sintió culpable. Pensaba que podía haber
hecho mucho más por su amiga. Pero, ¿no la estaban tratando los médicos? ¿No
tenía medicación? ¿Qué más podía hacer ella que escucharla y apoyarla cuando
tenía sus propios problemas?
Esta
novela gráfica ha supuesto una terapia para su autora, pero también un medio
con el que hacernos entender la complejidad de los trastornos mentales. Así,
aunque Charlotte tenía amigas y le ponía empeño a las terapias, nunca consiguió
recuperarse. El apoyo de los amigos y la familia es importante, pero lo es
también tratarse. Después de la lectura de este libro, creo que Emilia hizo lo
que cualquier en su situación habría hecho, y que no debería sentirse culpable
por no haber hecho más ya que ella no era terapeuta. Pero mejor que leáis
vosotros mismos esta obra y saquéis vuestras propias conclusiones.
Me
parece importante señalar que este libro acaba con una serie de direcciones y
teléfonos de contacto útiles tanto para allegados de personas en riesgo de
suicidio como de las propias personas con problemas de salud mental que están
pasando por un mal trago.
Pero tienes amigas,
en definitiva, es una obra que nos ofrece la visión de la salud mental desde la
perspectiva de una persona que la vive desde fuera, pero de manera muy cercana.
Una novela sobre la amistad, el dolor y el arrepentimiento que te dará mucho en
lo que pensar si te decides por ella.
Cristina Monteoliva