martes, 15 de septiembre de 2020

Reseña: LA TRAMPA DE TÁNATOS, de Víctor Atobas.


Título: La trampa de Tánatos
Autor: Víctor Atobas
Publica: Zozobra
Páginas: 253
Precio: 15 €

Pensamos de algunas instituciones, cuando las vemos desde fuera, que son lugares donde imperan la armonía la justicia y, por supuesto, la empatía y la solidaridad entre todos sus integrantes. Al conocerlas más de cerca, sin embargo, nos daremos cuenta de que no todo era tan idílico como creíamos. Al fin y al cabo son personas las que las integran, y ya se sabe que las personas acaban teniendo, por lo general, comportamientos más humanos que divinos. De esto y mucho más va La trampa de Tánatos, la novela de Víctor Atobas que nos hace adentrarnos en lo más oscuro del mundo universitario de un tiempo futuro y la obra que comentaremos a continuación.
Marcos es un joven universitario que aspira a obtener un título en la Institución, la universidad centro de toda la sociedad del 2029. Tras ser rechazada su solicitud de renovación de matrícula, Marcos es convencido por Keylor y Liliana, dos jóvenes chilenos, para entrar en el Frente Antiprostitución, una suerte de guerrilla urbana que lucha por los derechos de los estudiantes universitarios. Seguros los tres, más tarde, de que el profesor Ernesto Romero tiene algo que ver con la desaparición de los estudiantes Carmen y Sito, deciden secuestrarle, lo que acabará con la muerte del docente. ¿Cómo desaparecieron realmente Carmen y Sito? ¿Tuvo algo que ver la búsqueda de mística Llave Maestra con este hecho? ¿No será que tanto Carmen como Sito o Ernesto acabaron cayendo en la trampa de Tánatos?
Imaginemos un futuro no muy lejano, concretamente uno que nos sitúa  en el último trimestre de 2029 y el primero de 2030, y en el que la Universidad Meretriz, también llamada La Institución, lo controla absolutamente todo, hasta el punto de establecer el rígido orden social y de ser la encargada de guiar religiosamente, gracias a las misas de La Suma Cátedra, a todos sus integrantes.
La Universidad Meretriz la forman profesores y otros entes con diversas ambiciones. La de Ernesto Romero, por ejemplo, es la de ascender en la escala, de manera que algún día pueda llegar a lo más alto. En sus clases como profesor hará que sus alumnos pasen por las más surrealistas y arriesgadas pruebas. ¿Cómo no sospechar de él, por tanto, cuando desaparecen Carmen y Sito?
Los desaparecidos Carmen y Sito, por su parte, son dos amigos con una misión que es la misma que emprenden otros personajes de esta historia: la búsqueda de la Llave Maestra, elemento místico que se supone que proporciona la felicidad.
Por otro lado tenemos a Keylor, Liliana y Marcos, tres chicos que, cada uno por sus circunstancias, se han quedado fuera del sistema y quieren imponer justicia para los estudiantes universitarios. ¿Tres gamberros temerarios o tres inocentes? Tendréis que leer su historia para decidir por vosotros mismos. Lo que está claro es que si están de parte de alguien es de Eros: del amor, de la amistad, y de la libertad; y no de Tánatos, la muerte, tan presente a cada paso, siempre poniendo trampas mortales (a veces reales, a veces metafóricas) a los que osan enfrentarse a él.
Si bien a simple vista parece difícil calificar La trampa de Tánatos dentro de un género concreto por la cantidad de subtramas diferentes que encontramos en la novela (muchas de ellas, cargadas de simbolismo), podemos decir, sin lugar a dudas, que se trata de una distopía satírica y fantástica sobre el mundo universitario. Un mundo que, como ya sabemos los que hemos pasado por sus aulas, no siempre es tan idílico, y en el que los inocentes alumnos pueden encontrarse atrapados por culpa de cuestiones que jamás habrían imaginado. Tánatos y Eros lucharán en este mundo por conseguir el poder. ¿Quién ganará: la muerte o el amor? Tendrás que leer esta novela para averiguarlo. ¿O es que al final no gana ninguno de los dos? En todo caso, estoy segura de que esta obra, incapaz de dejar indiferente a sus lectores, te acabará sorprendiendo. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

© Cristina Monteoliva.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Entrevista: ESTHER BENGOECHEA.


Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

tras un tiempo sin publicar entrevistas en La Orilla de las Letras, volvemos por fin a esta sección con la que nos ha concedido la autora Esther Bengoechea para hablar, entre otras cosas, de su novela, La lluvia de Camille.
Esther Bengoechea Gutiérrez nació en Palencia en 1980,  es licenciada en Filología Inglesa y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Valladolid, tiene un doctorado en Tradición e Innovación en la Literatura Española del siglo XX y un Máster en Periodismo en la Universidad de Barcelona con la Columbia Journalism School de New York. Su carrera laboral como periodista comenzó en la sección de Deportes de La Vanguardia. Desde 2008 trabaja en el periódico El Norte de Castilla.
Esther, que ganó el Premio de Periodismo «Mariano del Mazo», con un reportaje sobre el aniversario del accidente en el que fallecieron tres montañeros en el Curavacas, se define a sí misma como la eterna estudiante de Historia del Arte de la UNED. Sin duda, serían sus inquietudes por el mundo del arte la que la llevarían a escribir La lluvia de Camille, la novela ganadora del Premio Rrose Sélavy de Novela histórica 2019, Ápeiron Ediciones.
Una vez dicho esto, ¿por qué no pasamos a conocer un poco mejor a Esther? ¡A leer, amigos!:

¿Qué tipo de libros sueles leer?
¡Todos los que puedo! Estoy en una época de mi vida en la que sacar tiempo para la lectura es un logro entre el periódico y los niños, pero siempre he leído mucho, me gusta y me relaja. Leo de todo, todo lo que me llame o lo que me recomienden. Tiro más por novela, pero también leo teatro y poesía.

¿Qué ha de tener para ti un buen libro?
Tiene que hacerme pensar en el argumento aunque no quiera. Cuando me voy a la cama, trabajando, en cualquier momento. Me tiene que llenar y que gustar, y emocionar siempre. 

¿Cuál ha sido tu última lectura?
Mi última novela ha sido Me llamo ABBA de Marc Ros, el cantante de Sidonie. Somos amigos hace años y nos cambiamos los libros porque los publicamos casi a la vez. Me gustó, me hizo pensar en él todo el día y darle vueltas a las decisiones de los protagonistas. A esto me refiero con lo que tiene que tener un buen libro. Para mí tiene que trastocarme, que hacerme pensar y sentir. Sabía que me iba a gustar mucho, pero superó mis expectativas. Ahora tengo una lista que no para de crecer de libros que quiero leer...


© Marta Moras.

¿Cuándo comenzaste a escribir?
No recuerdo el momento exacto pero desde pequeña... Algún cuento por Navidad, poemas y el primer relato del que me acuerdo con claridad iba sobre la escultura de la Victoria de Samotracia, que es una de mis favoritas. Todas las veces que he estado en el Louvre, he pasado horas subiendo y bajando las escaleras de alrededor de esta obra para conocer todos sus ángulos y sombras y todo.

¿Dónde sueles encontrar la inspiración?
Tengo que buscar una historia que me conmueva, que me guste y que quiera contar. Creo que sobre todo esto último, algo que me llene y que quiera compartir desde mi punto de vista, con mi lenguaje y mis detalles.

¿Ha cambiado la covid19 tus rutinas como escritora?
La pandemia ha acabado con cualquier rutina que tuviera como escritora, al  estar en casa con los tres niños y teletrabajando a la vez. Tengo muchas ganas de volver a encontrar mis ratos para dedicarlos a escribir.

¿Por qué escribir novela histórica?
Era la primera novela que escribía y tardè en encontrar el tema. De repente volví a leer algo sobre Camille Claudel y supe que quería escribir sobre ella. No me planteé que fuera una novela histórica, solo quería plasmar la vida de esta genial escultora.

¿Qué ha supuesto para ti ganar el Premio Rrose Sélany de Novela Histórica 2019 con La lluvia de Camille?
Ha supuesto creer un poco en mí misma como escritora. Y digo un poco porque realmente ha sido así. Era la primera vez que me enfrentaba a un texto tan largo y no supe hasta que puse el último punto y final, que sería capaz de terminarlo. Decidí probar en algunos concursos, para medir si valía para algo la novela o era mejor olvidarla. Y me llevé una sorpresa inmensa cuando me llamaron de la Editorial Ápeiron.


© Marta Moras.

Por cierto, ¿cómo se te ocurrió escribir La lluvia de Camille y cuánto tiempo has tardado en escribir esta obra?
Conocía la historia de Camille Claudel desde hace muchos años, cuando visité por primera vez el museo de Rodin en París. Y sabía pinceladas de su vida, pero nada más. Hace un par de años comencé a leer biografías sobre Camille,  su correspondencia, ver sus películas, investigar sus datos y cuanto más sabía de ella, más me intrigaba su vida. Así que comencé a escribir relatos cortos sobre ella, y me di cuenta de que tenía mucho más que contar. Así me lancé a escribir 'La lluvia de Camille'. No tardé mucho, seis meses o así, aproveché una excedencia maternal para ponerme a ello.

¿Por qué escribir precisamente sobre Camille Claudel y no sobre otra mujer artista?
Creo que empaticé mucho con ella, con su vida, con su trágica vida y buscaba contar lo que yo creía que ella había sentido y sufrido.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en La lluvia de Camile?
Espero que encuentren lo que ella sintió a lo largo de su vida. La tristeza infinita de que su madre no la quiera, la lucha y la entrega que tuvo con la escultura toda su vida y cómo no tiró la toalla y lo siguió intentando hasta el final. Y el dolor porque la abandonaron y porque todos, salvo su padre, le fallaron.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
En marcha, ninguno. En mi cabeza y con unas ganas locas de ponerme con él, una biografía novelada sobre la escritora estadounidense Kate Chopin. Estoy investigando sobre su vida y cuanto más sé, más quiero escribir.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Solo agradecerte inmensamente que hayas leído mi novela y que hayas querido entrevistarme.

Muchas gracias a ti, Esther, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos que La lluvia de Camille llegue a muchos lectores y que pronto nos sorprendas con una nueva obra literaria.
Y a vosotros, como siempre, amigos lectores del otro lado de la pantalla, muchas gracias por estar ahí.
Cristina Monteoliva

Reseña: LA LLUVIA DE CAMILLE, de Esther Bengoechea.


Título: La lluvia de Camille
Autora: Esther Bengoechea
Publica: Ápeiron Ediciones
Páginas: 136
Precio: 14 € / 5 € (eBook)

Las mujeres escritoras, pintoras, fotógrafas, escultoras, etc, del pasado, ¿por qué han permanecido durante tanto tiempo en el olvido? El proceso de silenciar sus vidas y obras, ¿fue algo que ocurrió antes o después de sus muertes? ¿No será que la mayoría de ellas ni siquiera tuvieron la oportunidad de defender en vida su obra de la forma que merecían?, me pregunto tras la lectura de La lluvia de Camille, la novela de Esther Bengoechea ganadora del Premio Rrose Sélavy de Novela histórica 2019, Ápeiron Ediciones, y precisamente el libro del que hablaremos a continuación.
Tras la muerte del primer hijo varón, Louis Prosper y Louise Athénaïse volvieron a intentar ser padres. El nacimiento de Camille, sin embargo, no llenaría por igual a ambos progenitores. Así, mientras que su padre decidió amarla incondicionalmente, su madre, que esperaba a un varón que sustituyera al primero, se tomó el alumbramiento de su hija como una extraña traición. Este, el de su nacimiento y la decisión de su madre de aborrecerla de por vida, sería el primer hecho desafortunado en la vida de Camille. No sería el único, pues tras una infancia marginada por su madre y su hermana, aunque querida por su padre y su hermano, viajaría a París para formarse como escultora. Allí conocería a August Rodin, su maestro, su inspiración y su amante: el hombre al que estaría sentimentalmente unida durante una vida de adulta llena de inseguridades, tristezas e inestabilidad mental, y la misma que la llevaría a estar ingresada durante gran parte de su existencia en un psiquiátrico.
Esta es la historia de Camille Claudel, una mujer con un gran talento escultórico que, sin embargo, no pudo alcanzar el éxito merecido en vida.
Camille nacería en el seno de una familia acomodada, pero no recibiría el amor necesario por parte de todos los integrantes de la misma. El amor de su padre, su hermano y por el barro con el que modelaba le fue entonces suficiente. Más tarde, viajaría a París, donde conocería a August Rodin, el amor de su vida. Rodin, mucho mayor que ella, vivía con otra mujer con la que tenía un hijo y con la que acabaría casándose, a pesar de haberle prometido lo mismo a Camille. Sin embargo, lo que más marcó a la escultora fue el aborto del que iba a ser su primer hijo. La pena la perseguiría toda su vida, hasta el punto de llevarla hasta un psiquiátrico del que sus familiares se negarían a sacarla hasta el día de su muerte.
La vida de Camille Claudel es, a grandes rasgos, lo que acabo de contar. Hay mucho más en su azarosa biografía: momentos de tristeza, de alegría, de melancolía, de rabia… Todos ellos ha sabido captarlos a la perfección Esther Bengoechea en esta obra, de manera que resulta fácil para los lectores no solo adentrarnos en los hechos fundamentales que marcaron su vida, sino también empatizar con aquella mujer fuerte y a la vez frágil que fue capaz de hacer grandes obras, pero que ni la sociedad ni su familia apoyaron lo suficiente como para hacerla brillar como se merecía en su época.
La lluvia de Camille más que una novela histórica es una biografía novelada en la que su autora se ha tomado las licencias literarias justas y necesarias para narrar la vida de la gran escultora, de ahí que esta sea una novela corta en la que solo se hablen de los episodios más importantes de la existencia de Camille, sus relaciones más importantes y aquello que la llevó a estar encerrada durante gran parte de su vida en un psiquiátrico.
         Dicho todo esto, el nombre de August Rodin seguro que le suena a casi todo el mundo. Pero, ¿y el de Camille Claudel, la mejor de sus discípulas? Tras ver su obra y conocer algo de su técnica, estoy segura de que muchos coincidirán conmigo en que era tan buena como el maestro, incluso que le llegó a superar en algunos momentos. Sin embargo, de Camille apenas hemos tenido noticias en muchos años, estamos apenas sabiendo de ella. De ahí que esta novela, tan rigurosa en la biografía de la escultura, sea del todo necesaria no solo precisamente para conocerla, sino también para darle, por fin, el lugar que se merece en la Historia del Arte. Y tú, ¿a qué esperas para leer La lluvia de Camille?
Cristina Monteoliva

© Cristina Monteoliva.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Reseña: LA NIETA DE PUSHKIN, de Ronaldo Menéndez.


Título: La nieta de Pushkin
Autor: Ronaldo Menéndez
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 152
Precio: 16 € / 5,99 € (ePub)

¿Qué es la vida? Imagino que cada persona tendrá una respuesta para esta pregunta, incluso más de una si la formulamos en distintos momentos de la existencia de cada uno. ¿Puede ser la vida un viaje en el espacio y el tiempo que nos lleve a conocernos a nosotros mismos?, me pregunto tras la lectura del nuevo libro de Ronaldo Menéndez: La nieta de Pushkin, un libro de relatos muy especial del que hablaremos a continuación.
La nieta de Pushkin es un libro compuesto por diez relatos de extensión variable (si bien predominan los de medio y largo recorrido) que debe su título a una de las piezas que encontraremos en la segunda mitad del volumen. La lista completa de títulos sería esta: El viajero inmóvil, Al diablo con Borges, El viaje más largo, Casualidad, Lejos de Saint-Nazaire, Una muchedumbre de conejos muertos, La nieta de Pushkin, Rajastán express, La viajera inmóvil y Epílogo: un viaje en sentido contrario.
Todo empieza con El viajero inmóvil, un relato en el que su protagonista nos habla de la última vez que estuvo en la casa familiar y ayudó a reparar el tejado a su padre, un ritual que se repetía con frecuencia y que servía para unir a los hombres de dos generaciones bien distintas. Este relato ya nos pone sobre aviso de lo que va a ser este libro: una suerte de obra autobiográfica en la que el autor nos contará a los lectores cómo salió de Cuba para instalarse en España, su estancia en Teherán para asistir a un congreso de escritores, una visita a su hija en Miami, el viaje que le llevó durante catorce meses a recorrer todo el mundo, el que realizaría a Moscú y que le llevó a querer comprar una casita de campo o aquel que realizaran su pareja, Natalia, y él a Barcelona sin saber que sería la última vez que estarían con una querida amiga, que fallecería poco después.
Solo uno de estos relatos nos habla en tercera persona de alguien que no es el autor de este libro. Se trata de Epílogo: Un viaje en sentido contrario, una suerte de cuento de fantasmas onírico que viene a denunciar, a través de su protagonista, un muerto que viaja en coche por mar de Cuba a Florida, el triste fin que tuvieron tantos que intentaron huir de la isla para alcanzar el sueño americano.
Este es un libro de autoficción en el que su autor le regala a los lectores unos cuantos, y muy interesantes, episodios de su vida como adulto en un tono dramático, a veces, pero sobre todo, irónico y divertido; pero también, y de ahí reside la originalidad de esta obra, un libro de viajes en el que su protagonista, un escritor que tuvo que salir de su país para asentarse en otro y conseguir así mejores oportunidades laborales y de vida, en general, se pregunta qué diferencias y qué similitudes puede haber entre el exilio y el viaje. Nos encontramos, por tanto, ante una obra con una cierta carga de melancolía, un libro que mira hacia atrás mientras se camina hacia adelante.
La nieta de Pushkin, en definitiva, es un singular libro de relatos autobiográficos viajeros que nos da a conocer épocas, lugares y personajes únicos al tiempo que nos permite reflexionar sobre la familia, la amistad, el trabajo o el sentido de toda la existencia. Un libro con el que descubrir que la vida puede ser un viaje, a veces lúdico, a veces accidentado, que nos puede llevar a conocer no solo nuevas comidas, paisajes y monumentos, sino también a los demás y a nosotros mismos. Dicho esto, ¿a qué esperas para descubrir todo lo que este volumen quiere aportarte?
Cristina Monteoliva

© Cristina Monteoliva.

domingo, 6 de septiembre de 2020

ESA VANA ESPERANZA EN EL LUNES.





Prometí (más a mí misma que a vosotros, he de admitir) que dedicaría el mes de agosto a leer menos (y a reseñar menos, se sobreentiende) y a escribir más artículos sobre las ideas que me dan vueltas en la cabeza. Como era de esperar, al final leí muchos de los libros pendientes de reseñar y me dejé en el tintero todas esas opiniones mías. Opiniones que, por otro lado, siempre temo que no le interesen a nadie, de ahí que me frene tanto a la hora de publicar algo que no sea una reseña o una entrevista en este blog.
Pues bien, hoy me da igual cuánta gente vaya a leer este artículo y cuanta gente no va a hacerlo. Llevo una semana no muy buena y me apetece escribirlo. Si finalmente solo lo leo yo… Bueno, ¡pues al menos lo habré leído yo! ¿Y qué más da si os importa o no lo que diga? Se dicen tantas cosas a lo largo del día, de una forma tan ligera, que…
Pero, bueno, no voy a seguir divagando. Yo he venido aquí a hablar de un fenómeno absurdo que me suele ocurrir los domingos, algo que podríamos denominar la vana esperanza en el lunes.
Básicamente los domingos por la tarde empiezo a ilusionarme pensando que la semana siguiente algo bueno pasará. A veces espero cosas pequeñas, como la llegada de un libro que me apetece mucho leer (lo que es muy probable que llegue a pasar); aunque lo que casi siempre deseo es que se me presente una oportunidad que me haga avanzar de verdad en mi carrera como escritora.  
La nueva semana llega y al final no pasa nada: no gano concurso alguno (lo cierto es que ya llevo tiempo en que ni me molesto en participar en convocatorias); ningún agente o editor lee por sorpresa una de mis novelas y decide proponerme publicar mi próxima novela… Mientras tanto, las redes sociales se llenan de anuncios de escritores y escritoras que consiguen contratos editoriales, ganan concursos y venden libros a porrillo, lo que me produce alegría (más cuando conozco a la persona en cuestión, claro) por un lado, y cierta desazón, por otro.
El lunes se convierte en uno más. Llega el martes y tampoco pasa nada. Y el miércoles… El miércoles ya decido que la semana está perdida.
Lo sé, todo esto no está sonando muy maduro. Lo maduro imagino que es tragarse las frustraciones, no parecer una envidiosa, y seguir escribiendo y escribiendo, esperando y esperando estoicamente a que de verdad aparezca ese contrato editorial que te dé cierta paz interior. O lo que sea.
También sé que he repetido hasta la saciedad que este año hay que quejarse menos y hacer más. ¡Y lo intento! Todo el rato, aun a sabiendas de que igual acabo con una úlcera.
¡Ah, pero qué pena que la vida (al menos, no para todos) no sea como en esas películas en las que alguien lo pasa muy mal, pero se esfuerza y en cuestión de un año o incluso menos consigue todas sus metas! La realidad es un poquito más dura. A veces las cosas vienen fácilmente. Otras, hay que trabajar mucho, durante años para conseguir al menos parte de lo que esperabas.
¡Pero que hay que quejarse menos y hacer más! Lo gritaré ahora, que es domingo por la tarde y de nuevo esa vana esperanza en el lunes me invade. Me diré a mí misma que tal vez no vuelva a pasar nada, o tal vez pase todo. Que puede que la semana que viene consiga avanzar con mi nueva novela, lo que estaría muy bien. O que de pronto encuentre nuevos lectores para Gatitos, lo que también sería genial. O que tal vez de pronto encuentre la confianza en mí misma y me olvide del ruido de fondo.
Sí, eso le voy a pedir al próximo lunes: comenzar la semana creyendo un poco más en mí. Y ojalá esta vez mis esperanzas no serán en vano.
Cristina Monteoliva


© Pixabay.

lunes, 31 de agosto de 2020

Reseña: HOMBRES DE FORTUNA, de Carlos Mármol y José María Rondón.


Título: Hombres de fortuna
Autor: Carlos Mármol y José María Rondón.
Publica: Ediciones Pirámide
Páginas: 240
Precio: 18,50 € / 13,49 € (ePub)

Cada día entramos en un banco para realizar alguna gestión, nos paramos delante de un escaparate de unos de nuestros grandes almacenes preferidos soñando o deseando un perfume o el último gadget tecnológico que promete hacer nuestra vida espléndida y maravillosa. Del mismo modo, encendemos los fogones para preparar la comida y luego volver a nuestros quehaceres diarios. Pocas veces nos paramos y preguntamos cómo es posible todo eso. La sorpresa sería mayúscula al darnos cuenta y conocer los avatares que se encuentran detrás de simples actos que a veces realizamos de forma espontánea.
Dicen que en cinco pasos podemos conectar con cualquier persona en el mundo. A través de las doce historias que componen el libro Hombres de fortuna, de Carlos Mármol y José María Rondón, será posible conectar y vivir las historias de personas que hoy hacen posible viajar, disfrutar y por qué no, también comprar un poco de felicidad en uno de estos grandes almacenes que solemos visitar para escaparnos de nuestra rutina diaria.
Probablemente no tengamos la necesidad de crear un imperio, no queramos vivir días interminables en los que las guerras e intereses políticos, económicos y empresariales se mezclen y originen historias y situaciones dignas de un escenario kafkiano. Probablemente estamos demasiado ocupados en nuestras batallas cotidianas y nuestros pequeños mundos que requieren toda nuestra atención. Probablemente deseamos descansar dando un paseo por nuestro centro comercial preferido donde comprar un regalo para el cumpleaños de nuestro ser querido. Precisamente por ello deberíamos parar un momento y pensar en los avatares de quien hizo posible este tranquilo paseo por satisfacer nuestras vanidades.
Hombres de fortuna nos ayuda a comprender la historia de algunas de las grandes empresas de España a través de la historia de sus fundadores, creadores y en última instancia, hacedores. Porque estas empresas son el resultado de un hacer constante a través de acontecimientos que en algunos casos se parecen a verdaderas tempestades que ponen a prueba a los protagonistas, y nos transmiten el mensaje de que todo es posible.
La lectura de Hombres de fortuna es un viaje al pasado. Ha sido un autentico lujo comprender y conocer las historias de los hombres que han sido capaces de crear verdaderos imperios gracias a sus intuiciones, habilidades y en algún momento falta de escrúpulos. A lo largo de las paginas se hizo más fuerte la sensación de que existen dos mundos: el de los poderosos y el de lo demás. Las cosas no han cambiado a lo largo de la historia, así como tampoco la certeza de que es posible alcanzar la cima desde la nada, con tesón y esfuerzo. Pero habrá algún momento en el que alguien traerá la cuenta, bien en forma de olvido, de impotencia porque al fin y al cabo somos seres humanos, y no seres invencibles ni inmortales.
A lo largo de las páginas la duda estaba presente y se hacía cada vez más fuerte conforme se acercaba el fin de la historia del hombre de fortuna de turno: ¿merece la pena? ¿Cuál es el precio que hay que pagar para estar allí, reconocido, envidiado, y olvidar lo que les llevó a la cima?
En algún momento de la lectura el lector podrá sentir la incertidumbre al saber que estos hombres de fortuna a veces no pudieron disfrutar de lo que crearon por estar sumergidos en guerras donde el menor golpe podría significar una herida profunda, aunque también fueron (y son) capaces de sacar otra vez lo mejor de ellos.
En algunos momentos las numerosas informaciones pueden llevar a perder de vista en que punto de la historia nos encontramos, aunque el lector más atento podrá encontrar en toda ellas algo en común: la acción. Roma no se hizo en siete días, y los imperios creados por estos hombres de fortuna han sido un punto de llegada, fruto de vidas dedicadas a la acción que en algunos casos no daba los frutos esperados o llevaba al puerto deseado. De eso se trata: si quieres cambiar, si quieres conseguir algo hay no puedes quedarte quieto. Y los hombres de fortuna lo tienen muy claro, dejando para los demás los paseos delante los escaparates.
La lectura plantea una duda: ¿para que una historia tenga éxito debe someterse o seguir los pasos que marcan las esferas del poder? ¿Puede un hombre mantenerse a pesar de sus circunstancias? A cada lector de Hombres de fortuna le corresponde encontrar la respuesta.
Giuseppe Favale


© Cristina Monteoliva.


domingo, 30 de agosto de 2020

Reseña: LA MANO DE LA BUENA FORTUNA, de Goran Petrović.


Título: La Mano de la Buena Fortuna
Autor: Goran Petrović
Traducción: Dubravka Sužnjević
Publica: Editorial Sexto Piso
Páginas: 296
Precio: 19,90 €

Los que recomendamos libros, los grandes lectores, los escritores, etc, solemos afirmar, porque para nosotros es así, que un libro te ofrece la posibilidad de viajar sin moverte de casa, de conocer otras épocas, de vivir miles de vidas. Un buen libro te atrapa entre sus letras, desde luego. Pero, ¿y si esa atracción fuera aún mayor? ¿Y si literalmente el que comenzara a leer un libro entrara en él para interactuar con otros que también lo están leyendo a la vez? ¿Sería una locura? Y tal vez también una maravilla, puede que penséis tras la lectura de La Mano de la Buena Fortuna, la novela de Goran Petrović de la que hablaremos a continuación.
Adam Lozanić es un estudiante de Filología, becario del departamento de Lengua y Literatura Serbias y corrector externo de la revista de turismo y naturaleza Nuestras Bellezas. Un buen día, un hombre se presenta ante él con un libro titulado Mi legado, escrito hace muchos años por Anastas S. Branica, un autor que se suicidó tras la publicación de una crítica muy negativa de su obra. El tipo pretende que Adam haga ciertas correcciones del texto, y aunque el joven primero se niega a revisar algo que ya ha sido publicado, finalmente acepta el encargo, descubriendo, casi de inmediato, que la novela, si bien tiene un argumento que no tiene nada a destacar (por no decir que en realidad carece de él), ofrece al lector un mundo de posibilidades. ¿Quedará atrapado para siempre Adam en sus páginas? ¿Qué descubrirá al final del trabajo?
Esta es la historia de Adam, un estudiante y corrector que sobrevive como puede con el sueldo que gana trabajando para una revista de turismo y naturaleza. Su vida dará un vuelco el día que alguien le encargue corregir un libro ya publicado hace muchos años. Los motivos por los que le contratan para ello le son desconocidos. Cómo es posible que una vez que empiece la lectura del libro se vea inmerso literalmente en él, también.
El libro, Mi legado, fue escrito por otro de nuestros protagonistas: Anastas. Anastas, un hombre enamorado, se pasaría la vida escribiendo cartas a su amada Nathalie Houville y, más tarde, una novela en la que incluir todos los elementos maravillosos con los que su amada disfrutaba para vivir por siempre juntos en su propio mundo.  
Natalia Dimitrijević, gran amante de la Literatura y guardiana de tantísimos recuerdos familiares, se enamorará luego de Anastas. Cuando la memoria de Natalia, ya anciana, empiece a fallar, Jelena, su joven dama de compañía, se encargará de llevarla a un lugar seguro: la mansión en la que tantos personajes, reales y ficticios (entre ellos, un agente de los servicios secretos y una siniestra familia que proyecta una alargada sombra), acabarán coincidiendo, para asombro no solo del joven Adam, sino también de los lectores.
La Mano de la Buena Fortuna es, en definitiva, una novela con aires románticos y melancólicos que nos habla de personajes que no son felices en el mundo real y acaban  refugiándose en sus recuerdos y en la ficción, literalmente; pero también una estupenda y amena manera de acercarse, gracias a su lectura, a la historia más reciente de Serbia, pues en ella se narran los sucesos más importantes sociopolíticos que tuvieron lugar a lo largo del siglo XX y que tocan de pleno a sus sensibles personajes. Fantasía y realidad, por tanto, se dan la mano en esta gran y original historia para deleite de los lectores, en especial de aquellos que solemos meternos de pleno en la lectura de una buena novela, como esta. Y tú, ¿a qué esperas para conocer el destino de Adam y de los demás actores de esta magnífica narración?
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.


Reseña: LAS AVENTURAS DEL CABALLERO KOSMAS, de Joan Perucho.


Título: Las aventuras del caballero Kosmas
Autor: Joan Perucho
Publica: Edhasa
Páginas: 192
Precio: 17 €

Hay obras que nacen para ser eso que llaman flor de un día, es decir, que no perduran en el tiempo. Otras, sin embargo, son atemporales, lecturas estupendas para lectores de cualquier generación. Es por ello que de vez en cuando merece la pena reeditarlas, como ha hecho la editorial Edhasa con un clásico moderno pero a la vez antiguo pues su protagonista vive en la España bizantina. Me refiero a Las aventuras del caballero Kosmas, la novela de Joan Perucho de la que a continuación hablaremos.
Kosmas es un recaudador de contribuciones bizantino que vive en Cartagena y que realiza su labor con la ayuda de autómatas (que no androides, pues estos últimos son diabólicos). Un buen día, decide emprender un viaje con San Isidoro en busca de la ficticia ciudad de Indala. Será este el primero de muchos periplos por la España del Tercer Concilio de Toledo, visitando Toledo, Gerona, Sevilla… Y, más tarde, otros lugares del mundo, como Jerusalén, Palmira, Antioquía, Constantinopla, Atenas, Venecia, Roma… Sus viajes, por un lado, tendrán que ver con la fe cristiana. Y, por otro, con la búsqueda de Egeria, su amada hispano-romana desaparecida, muy probablemente por culpa de un demonio de grado intermedio, Arnulfo, empecinado en fastidiar a nuestro protagonista. ¿A dónde llevarán sus viajes en realidad a nuestro caballero? ¿Encontrará al final a la dama?
Esta es la curiosa y variada historia de Kosmas, un caballero bizantino bien asentado en la España de su época, con un buen trabajo y grandes amistades, además de un compromiso con una dama a la que tiene en gran estima. Nada más empezar su libro, el lector se dará cuenta de que va a encontrarse con una trama particular, no solo por las amistades de Kosmas, entre las que se incluyen varios santos, sino también por los elementos fantásticos que su autor introduce: flores cambiantes, autómatas serviciales, hidras, quimeras y demás monstruos mitológicos…
La historia se nos presenta a veces divertida, con todos esos personajes, autómatas y monstruos; otras veces, mucho más seria y reflexiva: un verdadero viaje iniciático para unos; tal vez de madurez, para muchos otros. Para todos, sea como sea, Kosmas y sus amigos nos llevarán a conocer una infinidad de ciudades, las vidas de unos cuantos santos y grandes dosis de filosofía.
Los viajes de Kosmas están relacionados con el catolicismo de la época, desde luego; pero también con otros asuntos, como la búsqueda de la justicia, la amistad y el amor, siempre en un contexto fantástico que no dejará de sorprender al lector. Será, por cierto, tarea de cada uno de vosotros, encontrar otros significados en esta obra que, sin duda, su autor pretendió cargar de simbolismos relacionados con la época en la que vivió, sus experiencias personajes y con la literatura de Álvaro Cunqueiro, autor gallego al que Joan Perucho dedicó esta novela. Si tras la lectura no veis esos simbolismos del autor o queréis ver si vuestras interpretaciones coinciden con lo que el mismo quería transmitir, os recomiendo que acudáis al prólogo que tanto se ha esmerado en escribir Julià Guillamon para esta cuidada edición.
Las aventuras del caballero Kosmas, en definitiva, es un magnífico clásico de nuestros tiempos que nos habla de la España bizantina, del Concilio de Toledo y de otros muchos e interesantes asuntos, algunos a la vista, otros no tanto, siempre desde una perspectiva fantástica y, en muchas ocasiones, divertida. Una obra fundamental del desaparecido Joan Perucho que está esperando a que la conozcas. Entonces, ¿a qué esperas para emprender este gran viaje junto al caballero Kosmas?
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.


miércoles, 26 de agosto de 2020

Reseña: NO PIENSO IR CUESTA ABAJO, de Terry McMillan.


Título: No pienso ir cuesta abajo
Autora: Terry McMillan
Traducción: Miguel Marqués
Publica: AdN Alianza de Novelas
Páginas: 424
Precio: 18 € / 9,99 € (ePub)

Cumplir años no es lo mismo ahora que hace un siglo, ni siquiera igual que hace veinte años. Así, mientras que antes las personas con sesenta años eran ya verdaderas ancianas, hoy en día no solo el aspecto de los hombres y mujeres que rozan la edad oficial de jubilación es mucho mejor, sino que también tienen más energías y muchas más ocupaciones que sus predecesoras. Este sería el caso de Loretha Curry, la protagonista de No pienso ir cuesta abajo, de Terry McMillan. Pero, ¿y si de pronto la vida hace que tenga que cambiar los planes? La respuesta la encontrarás en las páginas de esta novela de la que, para que te animes a leerla, te voy a hablar a continuación.
A punto de cumplir sesenta y ocho años, y aunque no se lleve especialmente bien con su hermana melliza y su hija mayor, Loretha, una mujer negra de Pasadena, California (Estados Unidos) se siente genial al saberse la dueña de una estupenda cadena de productos de belleza, tener grandes amigas y estar casada con su tercer marido, Carl, un tipo que jamás dejará de sorprenderla. El problema es que la última sorpresa de su amor no va a ser muy agradable, y que enseguida Loretha tendrá que cambiar de planes de vida. Unos planes de vida en los que tendrá que ayudar a sus amigas con sus problemas, intentar reconciliarse con su hermana y con su hija y lidiar con la diabetes, además de otros muchos asuntos. ¿Se dejará Loretha vencer por los problemas o, por el contrario, conseguirá llegar a su siguiente cumpleaños con energías renovadas?
Loretha, la cercana narradora y apasionada protagonista de esta novela de corte contemporánea, es una mujer madura que, a pesar de los problemas, vive su vida con plenitud, siempre con el apoyo de su tercer marido, Carl, sus amigas, los familiares con los que se lleva bien y su perro. Tras la repentina muerte de Carl, sin embargo, Loretha tendrá que enfrentarse a diversos problemas, todos relacionados con sus numerosos seres queridos como, por ejemplo, la aparición de un encantador hijo secreto de Carl; las adicciones de su hija; el viaje a Japón para visitar a su hijo y su familia… Poco a poco, Loretha irá descubriendo, además, los secretos y grandes preocupaciones de sus estupendas amigas, se verá presionada por ciertos personajes de aparición inesperada y tendrá que decidir entre ampliar su negocio de tiendas de artículos de belleza o cerrarlo definitivamente.
Como muchas otras personas, Loretha tiene problemas de salud a los que no hace caso hasta que no le queda más remedio. Un problema con la diabetes, en concreto, que le ha venido como consecuencia de sus kilos de más, pero, ¿cómo va a dejar la comida y los dulces cuando son tantos los problemas que la rodean ahora que no está Carl? ¿Lo hará tras la inesperada muerte de otros de sus seres queridos?
No pienso ir cuesta abajo es, en definitiva, una historia muy actual que nos habla de la madurez de una mujer que ha de enfrentarse de pronto a una buena cantidad de problemas para los que no estaba del todo preparada. Una novela sobre la amistad, la familia el valor y la fuerza de voluntad de su protagonista, que aunque a veces decaiga en su ánimo, al final consigue, como el título indica, no dejarse vencer por las adversidades. Adéntrate ahora en las páginas de este libro para conocer sus momentos más divertidos y más dramáticos, sus certezas y sus inseguridades y aprende, gracias a esta lectura, que por muy grandes que sean los obstáculos, la mayoría de las veces se puede encontrar la manera de salvarlos.
Cristina Monteoliva

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