sábado, 30 de mayo de 2015

Reseña de LA NOCHE DEL ILUSIONISTA, de Daniel Kehlmann

Título: La noche del ilusionista
Autor: Daniel Kehlmann
Traducción: Helena Cosano
Edita: Nocturna Ediciones
Páginas: 150
Precio: 14,50 €


Nunca he sentido una gran afinidad por los trucos de prestidigitación, aunque admito que con algunos espectáculos de magia me lo he llegado a pasar realmente bien. Sobre todo en aquellos en los que el truco era tan bueno, que costaba creer que solo fuera eso, un sofisticado truco, y no algo realmente fantástico, casi de otro mundo. Imagino que todos los magos sueñan alguna vez con hacer algo así, algo totalmente insólito. Este es el punto de partida de La noche del ilusionista, la novela de Daniel Kehlmann publicada por primera vez en España por Nocturna ediciones.
Arthur Beerholm es un chico adoptado que pierde a su segunda madre, a la que tanto quería, demasiado pronto. Una vez viudo, su padre adoptivo, por el que Arthur siente un afecto mínimo, vuelve a casarse con una mujer joven, tiene hijos biológicos y manda a Arthur a un internado para niños ricos situado en un lugar aburrido y frío. En el internado tendrá Arthur su primer encuentro con el mundo de la magia, aunque no será hasta años más tarde cuando decida convertirse en el mago más grande de todos los tiempos. ¿Conseguirán sus sueños hacerse realidad?
Arthur es un joven inteligente, amable y, en cierta manera, tímido, que ve cómo las desgracias van marcando su vida. Un buen día, este muchacho, que tanto gusta de las buenas descripciones, se topa de lleno con el mundo de la magia. Tras unos primeros pasos errados, Arthur retomará, años más tarde, su carrera con la intención de convertirse en un verdadero mago. Este libro cuenta la historia de cómo lo consigue. O tal vez no. Porque lo que Arthur quiere en realidad es ser mucho más que un mago y, ¿es eso posible en este mundo?
Comencé a leer La noche del ilusionista sin tener muy claro qué me iba a encontrar. Por un momento temí que la historia estuviera demasiado centrada en el mundo de los trucos de prestidigitación y en magos obsesionados por esos trucos. Lejos estaba de imaginar que en esta historia la verdadera magia la encontraría en la narración, ya que Arthur, el protagonista y narrador, es un verdadero mago de las palabras. Yo diría que su forma de contar su historia es incluso hipnótica, puesto que lo hace de tal manera, que no puedes dejar de leer ni por un momento. ¿Qué cómo lo hace? Los verdaderos magos no revelan nunca sus secretos, tampoco creo que lo hagan los buenos escritores. Yo diría que el conjunto es una mezcla de lirismo, sinceridad y pasión, mucha pasión. También una pizca de distracción. Y, por supuesto, fantasía.
La historia gira entorno de la magia, pero también alrededor del mundo de los afectos. Arthur es un chico adoptivo que pierde pronto a la única persona que le quiere de verdad. Durante años, Arthur es un chico solitario al que le cuesta hacer amigos. Y cuando por fin encuentra al amor de su vida, ¿cómo reacciona? No, no voy a contarlo. Tendrás que leer el libro para averiguarlo. Sólo os adelantaré que ese punto de inflexión marcará el ritmo de toda la novela.
¿Y qué tenemos al final? Pues una historia que comienza como algo ligero, sin serlo en absoluto, con muchos momentos en donde el lector se perderá, se encontrará y tendrá que interpretar las pistas para llegar a sus conclusiones. Un texto, en definitiva, sincero, emotivo, rico e ingenioso que sorprende incluso al lector más aventajado. No es de extrañar que la crítica internacional se haya rendido ante el talento de Kehlmann. ¿Te rendirás tú también? Te invito a comprobarlo.
Cristina Monteoliva

miércoles, 20 de mayo de 2015

Reseña de EL SUEÑO DE BERLÍN. Ana Alonso y Javier Pelegrín.

Título: El sueño de Berlín
Autores: Ana Alonso y Javier Pelegrín
Edita: Anaya
Páginas: 120
Precio: 12 €

Todos tenemos nuestras pequeñas manías, nuestras pequeñas repeticiones o lapsus. Hay personas, sin embargo, que para estar tranquilas han de repetir palabras, actos, etc, constantemente. Estas personas sufren de trastorno obsesivo compulsivo. Precisamente el TOC es el punto de partida de El sueño de Berlín, la novela de Ana Alonso y Javier Pelegrín ganadora del XII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil.
Ana es una chica de dieciséis años con un serio problema: el trastorno obsesivo compulsivo, también llamado TOC. Aunque todos sus compañeros de clase creen que Ana es una empollona normal, en realidad la chica ha de esforzarse por que no se den cuenta de las veces que ha de repetir una misma palabra para sentirse tranquila, lavarse las manos o salir o entrar de la clase. Todo cambia para Ana cuando se fija en ella Bruno, el nuevo chico del instituto. Él será el que la anime a atreverse a hacer cosas nuevas a pesar de su enfermedad. Como, por ejemplo, viajar a Berlín para ver la esfinge de Nefertiti.
Esta es una historia escrita a cuatro manos y con dos narradores distintos: Ana y Bruno.
Ana es una chica inteligente que sufre de TOC. Aunque en el colegio más o menos lo consigue disimular, su madre, superprotectora (y un tanto desagradable, dicho sea de paso), se niega a que Ana salga de su pequeño círculo de seguridad. Ana, por su parte, entiende que tiene que hacer cosas nuevas en su vida. Aunque no se atreva del todo a dar el paso.
Bruno es el chico nuevo del instituto.  En cuanto llega a clase, se fija en Ana. Al principio no sabe que le pasa. Pronto lo descubrirá. Entonces hará todo lo posible por ayudarla y por hacer que el sueño de Ana se cumpla.
El sueño de Berlín es una historia de superación y amor escrita con un estilo muy cercano. Gracias a esta obra, los lectores se acercarán un poco más a un tema tan poco tocado en nuestra sociedad como es el trastorno obsesivo compulsivo, desde dos puntos de vista distintos: el de la chica, en este caso, que lo padece; y el del chico que lo ve desde fuera y quiera ayudar a toda costa. Una novela ideal para que los más jóvenes tomen conciencia de que las diferencias en realidad no nos separan mientras pasan un rato de lo más entretenido.
Cristina Monteoliva

miércoles, 13 de mayo de 2015

Reseña de MATEMOS AL TÍO, de Rohan O´Gravy.

Título: Matemos al tío
Autora: Rohan O´Grady
Traducción: Raquel Vicedo
Edita: Impedimenta
Páginas: 320
Precio: 22 €

Canadá. ¿Qué sabemos de Canadá? Confieso que yo no mucho que digamos. Sé que es el país vecino de Estados Unidos, que su capital es Ottawa, que tiene dos idiomas oficiales (el inglés y el francés), que muchos de sus habitantes viven en bungalows (casas de una sola planta) con sótano, que allí hace frío y que la gente es bastante pacífica. ¿Esperaría entonces vivir una gran aventura en Canadá? Creo que no antes de empezar a leer novelas ambientadas en este país. Como, por ejemplo, Matemos al tío, de Rohan O´Grady; una obra publicada por primera vez en nuestro país por Impedimenta para disfrute de los grandes amantes de los clásicos del siglo XX.
Barnaby y Christie viajan en el mismo barco que les llevará a la Isla, lugar en el que ambos van a pasar las vacaciones de verano. Barnaby es un chico huérfano con el que pronto su tío se reunirá en la Isla; mientras que Christie es la hija de una pobre empleada que espera que la salud de la niña mejore gracias al aire libre y la buena alimentación. Aunque en un principio Barnaby y Christie se llevan como el perro y el gato, pronto se harán amigos. Será entonces cuando Barnaby le confiese a Christie que su tío planea matarle para quedarse con su fortuna. ¿Qué es lo que debe hacer Barnaby, según Christie? Fácil: el chico ha de matar a su tío antes de que este acabe con él. ¿Conseguirán los chicos llevar a cabo su siniestro plan?
Me encantan las historias protagonizadas por niños, más aún si estos niños no tienen ni un pelo de tontos y hacen cosas fascinantes, desde cualquier punto de vista. Matemos al tío es una de estas historias; una novela protagonizada por dos chiquillos que hacen travesuras típicas de niños (con las que, por cierto, volverán locos a los habitantes de la Isla, y muy especialmente al Sargento Albert Coulter), pero que además planean quitarse de en medio al adulto más terrorífico que pudiéramos imaginar: el comandante Sylvester Murchison-Gaunt. El tío de Barnaby.
Barnaby, un chico muy rebelde de diez años de edad, conoce en el barco que le lleva a la Isla a la horma de su zapato: la joven Christie. Barnaby y Christie se llevan al principio tan mal, que parece imposible que acaben siendo amigos inseparables. Pero esto es exactamente lo que sucede. Hablar de uno sin el otro, a partir de entonces, se hará imposible. Ambos forman el equipo perfecto. ¡Y no hay nada que juntos no puedan hacer! Ni siquiera planear un asesinato.
Los niños necesitan un cómplice a la hora de matar al tío de Barnaby. Es en ese momento cuando entra en juego Una Oreja, un pobre puma hambriento que vaga por la Isla.
La Isla es pequeña, pero está plagada de personajes interesantes y pintorescos. A la cabeza de todos ellos, sin duda, se encuentra el Sargento Albert Coulter, el responsable de la ley y el orden en el lugar. Coulter es un hombre amable, sereno, fuerte y justo que, sin embargo, tiene que soportar el silencioso reproche de sus vecinos. Y es que todos los de su generación murieron en la Gran Guerra. Todos, menos él. Su vuelta vivo y sano supuso para todos una afrenta demasiado grave como para dejarla pasar.
Otra cosa interesante sobre Coulter: el pobre hombre está enamorado de alguien que no le corresponde. Sus cartas a esta persona pondrán el toque romántico a esta historia divertida, emocionante y totalmente cinematográfica.
Pero, ¿es de verdad tan malo, tan perverso, tan ruín, el tío del pequeño Barnaby? Tendrás que leer el libro para descubrirlo. Yo solo te adelanto que si te gustan las historias lúgubres, siniestras, oscuras, el personaje te va a sorprender gratamente. (Creo que con eso ya he dicho mucho).
Matemos al tío, en definitiva, es una novela deliciosamente malvada que se devora como devoran los niños protagonistas las viandas que las buenas gentes de la Isla les proporcionan. Una historia genial, atemporal, única. ¿Por qué nadie antes tradujo al español esta maravilla de la comedia y lo gótico? Gracias a Impedimenta por hacerlo ahora. Y, vosotros, ya sabéis: si queréis vivir una aventura diferente y única, no dejéis de leer Matemos al tío.
Cristina Monteoliva 

lunes, 11 de mayo de 2015

Reseña de LLAMADA PERDIDA, de Gabriela Wiener

Título: Llamada perdida
Autora: Gabriela Wiener
Edita: Malpaso Editorial
Páginas: 201
Precio: 17,50 €

¿Qué se esconde tras una llamada perdida? ¿Un comercial ansioso por vendernos algo desde el otro lado del Atlántico? ¿Alguien que se equivocó de número? ¿La petición de auxilio de un familiar cercano? Y esa llamada que no recibimos por descuido, ¿qué produce en nosotros cuando miramos el móvil y comprobamos que existió? ¿Desazón? ¿Alegría? ¿Alivio? Pienso en todo esto tras cerrar mi volumen de Llamada perdida, el libro de Gabriela Wiener del que os hablaré a continuación.
Gabriela Wiener nació, se crio y estudió en Lima. En 2003 decidió probar fortuna en España como periodista, profesión que aún ejerce en diversos medios. Aunque el periodismo le gusta, Gabriela quiere ser, ante todo, una escritora que pueda llegar a vivir del oficio. Llamada perdida es su quinto publicado hasta la fecha.
Llamada perdida es un libro compuesto por un total de diecisiete relatos autobiográficos y un cómic. Los textos se reparten en cinco apartados bien diferenciados: Llamadas de larga distancia (lugar dedicado a las obsesiones (con las enfermedades y la muerte) de la autora y a su viaje migratorio a España); Llamadas personales (en donde la autora nos habla de su rica vida sexual, de todo lo que eso ha supuesto para ella, y de su faceta como madre y esposa del siglo XXI); Llamadas perdidas (donde la autora sigue hablando de sus momentos familiares, pero también de la nostalgia que siente por Lima); Llamadas a cobro revertido (espacio que Wiener dedica a hablar de su experiencia conociendo a autoras tan mal vistas por la crítica literaria como Corín Tellado como Isabel Allende; de su obra y del peso que deberíamos darle a las grandes escritoras de literatura femenina); y Todos vuelven (cómic en el que se nos hace partícipes de la experiencia migratoria de Micaela, una de las mejores amigas de Gabriela; de su viaje de ida y vuelta a Lima para acabar quién sabe donde más).
Gabriela Wiener es periodista, escritora, esposa, madre, hija y un montón de cosas más. Pero, sobre todo, es una persona curiosa que mira todo lo que le rodea con la misma capacidad de asombro que un niño pequeño. A diferencia de otros que prefieren guardarse en lo más profundo del alma todos sus secretos, Gabriela expone todo lo que ella vive y piensa al mundo sin tapujos, con total naturalidad; porque no tiene nada de lo que sentirse culpable, nada de lo que arrepentirse, nada de lo que no querer hablar.
Gabriela es siempre sincera, siempre auténtica, aunque los artículos de este libro no estén escritos siempre con el mismo tono ni el mismo estilo. Por ejemplo, los artículos de Llamadas a larga distancia recuerdan más a la novela autobiográfica, mientras que los de Llamadas a cobro revertido parecen crónicas sacadas de una revista. Algunos artículos son más profundos, otros más superficiales. Algunas veces Gabriela es irónica; otras, un tanto dramática, nostálgica. Lírica.
Escriba como escriba, Gabriela siempre consigue despertar sentimientos (a veces encontrados) en el lector. Sus textos hacen reflexionar mucho tiempo después de la lectura. El recuerdo de su prosa permanece en la mente para siempre.
Tras la lectura de este libro se aprecia que Wiener es una mujer fuerte, luchadora, una auténtica superviviente; aunque a veces ella misma no se de cuenta de ello. Y es que, como todos nosotros, Gabriela también tiene debilidades, miedos, anhelos. Un montón de matices que lejos de empequeñecerla la hacen aún más grande.
Llamada perdida es un libro de ensayo. De autoensayo. De vivencias propias, de miedos, de anhelos. De muerte, de vida. De sexo. De madres, padres, amantes, esposos e hijos. De viajes. De camino recorrido y de camino por recorrer. Un libro cargado de tantos temas interesantes que es difícil que el lector no empatice en algún momento (si no a lo largo de toda la lectura) con su autora. Llamada perdida es una llamada de atención de una mujer que tiene mucho que decir. Llamada perdida es, tal vez, un libro que tú no deberías perderte.
Cristina Monteoliva

martes, 28 de abril de 2015

Reseña de TALCO Y BRONCE, una novela de Montero Glez

Título: Talco y bronce
Autor: Montero Glez
Edita: Algaida
Páginas: 312
Precio: 18 € / 9,99 € (epub)

La transición española dio para mucho, tanto para lo bueno como para lo malo. De lo malo últimamente se habla poco; será que preferimos mirar hacia atrás con ese aire nostálgico e idealista, deseando que el espíritu de aquellos tiempos nos invadiera de nuevo para salir por fin de esta crisis que nos agobia. Pero hablemos de lo malo: la alta delincuencia, los policías corruptos, las drogas… En resumen, de todo lo que trata Talco y Bronce, la novela de Montero Glez ganadora del VIII Premio Logroño de Novela de la que hoy os vengo a hablar.
Chuqueli y Malata son una pareja de delincuentes que, junto con los otros componentes de su banda, se dedican a atracar joyerías, además de diversas empresas del todo conocidas por los lectores españoles. Las cosas les va más o menos bien hasta que roban una cantidad de oro demasiado grande como para conseguir colocarla entre los compradores habituales de material robado. Malata y Chuqueli se irán de España durante un tiempo. Para cuando regresen al país, las cosas ya no volverán a ser igual.
Esta es la historia de amor, delincuencia, venganza y sangre de Chuqueli y Malata, dos personajes marginales de principios de los ochenta dispuestos a casi cualquier cosa por llevar a cabo sus planes.
La narración comienza a media res, justo cuando Chuqueli y Malata deciden emprender su particular venganza contra unos policías corruptos que han destruido todo su mundo. Tras esta parte, nos encontramos en la segunda con el comienzo de la historia de amor y delincuencia de Chuqueli y Malata. La narración nos sitúa en Madrid a principios de los años 80. Chuqueli es un delincuente vasco que llega a Madrid para montar una banda con la que cometer diversos atracos. En la casa donde se hospeda conoce a Malata, una chica aún menor de edad que se enamora en seguida de él.
Tras mucho atracar y mucha aventura, como es de esperar, en la tercera parte conoceremos el desenlace de esta historia tan romántica como violenta.
El narrador de esta obra es un ser de tono tan canallesco como los personajes que la pueblan, de tal manera que prácticamente es un personaje más. El vocabulario utilizado por él es muy propio de la época y del mundo de la delincuencia de esos años.  Tampoco puede decirse que sea muy pudoroso a la hora de narrar ciertas escenas en extremo violentas o incómodas.
Talco y bronce recuerda, tanto por su argumento como por sus personajes, a novelas y películas de quinquis de la época, a los que sin duda quiere homenajear aquí el autor. Los actores de esta historia tan cinematográfica (y con una banda sonora muy de la época, todo hay que decirlo) viven una vida al límite pensando poco en las consecuencias. Para cuando quieren darse cuenta, ya están atrapados de forma inevitable en las redes de los policías que los persiguen. La pregunta es: ¿conseguirán los componentes de la banda, en especial, Chuqueli y Malata, salvarse?
En definitiva, Talco y bronce es una novela con carácter propio especialmente indicada para los seguidores del género negro que además tengan ganas de conocer el lado más oscuro de los años ochenta en España. Si este es tu caso, no dejes escapar la oportunidad de leer este libro.
Cristina Monteoliva

lunes, 20 de abril de 2015

Reseña de MI KARMA Y YO, de Marian Keyes

Título: Mi karma y yo
Autora: Marian Keyes
Traducción: Matuca Fernández de Villavicencio
Edita: Plaza& Janés
Páginas: 528
Precio: 19,90 € / 9,99 € epub

¿Qué sabemos del karma? ¿Es algo bueno? ¿Es algo malo? ¿Se puede confiar eternamente en una fuerza invisible que haga que todas tus acciones buenas se vean recompensadas y que las malas tengan su castigo? ¿El tiempo lo pone todo en su lugar? Yo a veces creo en esto último. Aunque, la verdad, no pienso mucho en el tema. O no lo hacía hasta que leí Mi karma y yo, la novela de Marian Keyes de la que enseguida paso a hablaros.
Stella Sweeney a veces piensa en el karma, aunque no sepa muy bien cómo funciona el mecanismo por el cuál el universo hará de ella una mujer muy feliz en el futuro. Su idea sobre el tema comenzará a cambiar el día en el que se vea involucrada en un accidente de tráfico a tres bandas. Stella no lo sabe, pero uno de los afectados por el choque es Mannix Taylor, el neurólogo que la ayudará meses más tarde en su rehabilitación, cuando una extraña enfermedad la deje totalmente inmovilizada en una habitación de hospital. La enfermedad y Mannix Taylor serán un punto de inflexión en la vida de esta esteticista madre de dos hijos. Tras su recuperación, Stella no solo deberá pensar qué hacer con su matrimonio con Ryan y su relación con Mannix, sino también cómo manejar su fama como escritora de libros de autoayuda. ¿Hasta dónde la llevará su karma?
¿Puedes confiar tu vida al destino, a ese karma justiciero? No me veo capacitada para responder a esa pregunta. Tampoco creo que Stella Sweeney, la protagonista de la nueva novela de Marian Keyes, Mi karma y yo, lo esté. El caso es que a lo largo de las más de 500 páginas de esta obra a Stella le pasan cosas malas y cosas buenas, de tal manera que al final todo parece que se compensa bastante.
Stella tiene un accidente de coche. Poco tiempo después, sufre un extraño síndrome que hace que solo pueda mover los párpados. La primera parte del libro, para mí la más profunda y emotiva, va sobre los angustiosos días de Stella en el hospital, de la fuerza que tuvo para seguir adelante aun cuando solo podía mover los párpados, y de las personas (o más bien persona) que le ayudaron a conseguir recuperarse del todo.
Tras su recuperación, Stella se convierte, de manera inesperada y prácticamente casual, en una escritora de éxito internacional. Si bien muchos lectores se centrarán más en la historia romántica que encierra esta parte del libro, yo prefiero fijar más mi atención en la interesante descripción que Marian Keyes hace del mundo editorial americano, de cómo funcionan de verdad las cosas cuando eres considerado un escritor de éxito; de lo fácil que es tanto subir como bajar en ese mundillo.
Stella es al principio de la historia una mujer que vive a la sombra de un marido que pasa de ser un genio fracasado a un verdadero genio de las reformas de los cuartos de baño. Como sus padres no pudieron pagarle estudios universitarios, nuestra dama tuvo que conformarse con montar un centro de estética con la siempre enérgica Karen, su hermana menor. Casada muy joven, pronto llegarían al matrimonio los niños, los problemas económicos y todo el estrés que todo ello conlleva normalmente. Tras su enfermedad, Stella no solo deberá a aprender a vivir de otra manera, sino también a lidiar con un hijo adolescente especialmente hosco y a la poca ambición de una hija risueña.
No sé si lo que he dicho hasta ahora suena muy serio o muy dramático. El caso es que lo es, pero también resulta todo muy divertido después de pasar por la pluma de Marian Keyes. Y es que los personajes de Marian Keyes son siempre sarcásticos, irónicos y tremendamente ocurrentes. Las anécdotas que cuentan (de ellos o de otros personajes) hacen que te pases días riéndote de ellas. Y todo ello sin perder el norte, de darle la importancia a los temas trascendentes de la historia, en este caso: la superación personal, el optimismo en la enfermedad, la aceptación de la derrota, el encontrar el amor verdadero a los cuarenta y saber conservarlo gracias a la confianza mutua y a la construcción de un futuro común.
Como curiosidad os diré que el título original de este libro es The woman who stole my life, es decir, La mujer que robó mi vida. El título tiene sentido solo cuando llegas casi al final del libro y no creo que englobe toda la historia en sí. Así que, por una vez, me quedo con la traducción española, más fiel, a mi parecer al espíritu de esta novela.
Mi karma y yo, en definitiva, es una novela original, fresca, divertida a la vez que profunda que te dejará totalmente enganchado tanto si eres seguidor de Marian Keyes como si es la primera vez que te decides por un libro de esta autora. Una lectura ideal tanto si crees en el karma como si no. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

viernes, 10 de abril de 2015

Reseña de ¡ASÍ DE GRANDE!, de Ednar Ferber

Título: ¡Así de grande!
Autora: Edna Ferber
Traducción: Íñigo Jáuregui
Edita: Libros Nórdica
Páginas: 304
Precio: 19,50 €

Son muchas las cosas que diferencian a un libro de ficción perdurable del que está condenado a ser una moda pasajera. Muchas cosas que al final se pueden resumir, desde mi punto de vista, en una sola: un libro perdurable en el tiempo, una verdadera joya literaria, trata temas que siempre estarán de actualidad en la vida del ser humano, de tal forma que el lector pueda empatizar con los personajes casi sin darse cuenta. Pienso esto después de leer ¡Así de grande!, la obra de Edna Ferber ganadora del prestigioso Premio Pulitzer que nos trae de nuevo a nuestros días Nórdica Libros. El libro del que a continuación os hablaré.
Selina Peake DeJong es tan solo una adolescente cuando aterriza en la zona de Nueva Holanda, cerca de Chicago (Estados Unidos). Su padre, un jugador profesional, ha muerto trágicamente y Selina ha de hacerse cargo de sí misma aceptando un puesto de maestra en una escuela rural. Pronto conoce a un hosco granjero que la convierte en su esposa. A la muerte de este, Selina no solo ha de hacerse cargo de su hijo, al que ella llama cariñosamente Sobig (así de grande), sino que también habrá de enfrentarse a una ruinosa granja, a las habladurías de la gente y al imparable progreso.
Selina Peake DeJong es una mujer inteligente, optimista y enérgica. En la ciudad, si su padre no hubiera muerto tan repentinamente, podría haber llegado lejos de una forma u otra. Viuda de un granjero y con un hijo pequeño a su cargo, sin embargo, a Selina no le queda más remedio que convertirse en una campesina fuerte y testaruda, una mujer emprendedora que acaba haciendo lo imposible por conseguir que su hijo estudie y llegue lejos en la vida. Tan lejos como la propia Selina se merecía, aunque ella no piense conscientemente en ello.
Dirk, por su parte, es un joven inteligente al que le toca vivir un tiempo continuo de cambios: la muerte prematura de un padre, la guerra, la crisis económica… Dirk es de origen humilde, pero le gusta moverse entre la gente con dinero. Ello le llevará a cambiar de profesión. Una vez arriba, sin embargo, descubrirá que las cosas importantes son otras, y que el verdadero amor no se consigue con dinero.  Tal y como su madre le ha dicho siempre.
Admito que no sabía muy bien qué me iba a encontrar cuando comencé a leer ¡Así de grande! Creo que pensaba que la historia estaría centrada en Dirk, el hijo de Selina, tal vez desde el punto de vista de la madre sensiblera que convierte a su hijo en el centro de su universo. Tal vez que todo sería bucólico y tierno en el campo.  No podía estar más equivocada. Para empezar, esta novela nos narra la vida de los dos, madre e hijo, pero más la de Selina que de Dirk, mostrando siempre ese lado valiente y adelantado a su tiempo de la mujer que creía ser trigo cuando para mí es esmeralda. (Según el padre de Selina, en el mundo solo hay dos clases de persona: unas son trigo; otras, esmeralda).
En segundo lugar, porque la esencia de esta historia, que se mueve desde finales del siglo XIX hasta los años 20 del siglo XX, el tema principal, podría extrapolarse perfectamente a la época actual.
En tercer lugar, porque esta novela nos da a conocer aspectos de la América de aquellos años en los que otras obras no reparan, haciendo que el lector se interese en averiguar más acerca de la época.
Todas las madres quieren que sus hijos tengan éxito en la vida y sean felices. Muchas de ellas quieren que sus vástagos tengan la vida que ellas merecían y que, por una cuestión o por otra, no han tenido. A menudo esos hijos aprovechan con esmero las oportunidades que se le presentan. Otros, sin embargo, no saben valorar del todo lo que la vida les ofrece. Lo extraordinario de Selina es que jamás reprocha nada a su único hijo, jamás le echa en cara sus sacrificios. No se muestra en ningún momento amargada por lo que no pudo ser. Siempre mira hacia adelante, incluso cuando no parece haber un camino para seguir. Nos enseña que la verdadera fuerza está dentro de nosotros. Porque Selina, como decía antes, es una esmeralda disfrazada de trigo.
¡Así de grande!, en definitiva, es una obra apasionante llena de vivencias extraordinarias, personajes carismáticos y mensajes totalmente atemporales, escrita con una prosa fluida a la par que exquisita. Una novela para leer y releer con gusto. Yo que tú, sinceramente, no me la perdería.
Cristina Monteoliva

jueves, 2 de abril de 2015

ENTREVISTA: MARÍA ZARAGOZA




¿Cómo y cuándo supiste por primera vez de la Avenida de la Luz de Barcelona?
La primera vez que escuché hablar de la Avenida de la Luz fue en una canción de Loquillo. Al principio me pareció que no hablaba de un lugar real, pero más tarde vi el vídeo, que está rodado en ella, y quedé fascinada. Quise conocerla, pero era tarde.

No hay demasiada información en internet sobre el lugar. Tampoco creo que muchos autores hayan escrito sobre el tema. ¿Crees que es porque el sitio está maldito?
No creo que el sitio esté maldito en sí, pero me da la sensación de que es un lugar que alimenta más el tipo de fantasías que da lugar a historias orales. Yo misma pregunté mucho sobre el lugar y me di cuenta de que para algunos era un lugar de ensueño y para otros un lugar de pesadilla. Solía depender de en qué momento de la Avenida de la Luz la hubiesen conocido, pero para mí fue muy interesante escuchar cómo un mismo espacio puede reunir dos tipos de historias tan opuestas y creo que eso se refleja al final en el libro.

¿Cómo se te ocurrió escribir Avenida de la Luz?
A mí me fascinan las ruinas urbanas, la historia de los espacios, y no me importa a la hora de quedar impactada por ellos que sea un templo romano o una fábrica abandonada. Al principio de escuchar hablar de la Avenida de la Luz, como ya he dicho, quise visitarla. En mi imaginación era un espacio en desuso con una historia fascinante y tenía que ver cómo era. Para mi decepción descubrí que se había convertido en una tienda de cosméticos, un hall y una sala de exposiciones y que apenas quedaban las columnas y unas fotografías conmemorativas de lo que fue. Creo que hasta ese mismo momento no tenía claro que quisiera escribir sobre la Avenida de la Luz, pero el sentimiento que me causó no haberla podido conocer, me empujó de alguna manera a escribir sobre la Avenida de la Luz que nunca fue: su ampliación en Ciudad subterránea.

©María Zaragoza

¿Has escrito esta historia con brújula o con mapa?
Ha sido la primera vez que me he propuesto concienzudamente escribir con mapa una historia y ha sido interesante ver cómo del esquema original, del que no pensaba salirme, han quedado los huesos. Creo que hasta cuando se escribe con mapa, de vez en cuando, se usa la brújula.

¿Ha habido alguna parte de esta historia que te resultara especialmente difícil de escribir?
Sobre todo ha habido decisiones duras que he tenido que tomar para mantener la coherencia de la historia. En ciertas partes especialmente crueles me tenía que tomar mi tiempo y hacerlo con calma para no terminar actuando con el corazón en vez de con la cabeza.

¿Crees que es más complicado escribir terror - ciencia ficción que escribir otros géneros?
Creo que cada género tiene su dificultad y que cada autor tiene más facilidad para resolver según su método de trabajo, sus talentos personales o sus conocimientos. A veces incluso según gustos o afinidades.

¿Es complicado ser una autora de terror – ciencia ficción en España? (Recordemos que desde hace un tiempo está circulando en las redes la campaña #LeoAutoresEspañoles).
Creo que se ha extendido demasiado la idea de que en España somos mejores haciendo realismo y eso, aparte de no ser cierto, ha hecho bastante daño a lo fantástico en general durante mucho tiempo. Tengo la sensación de que está cambiando pero tampoco me hagas mucho caso, tiendo a ser bastante optimista. En cuanto al hecho de ser mujer, bueno, supongo que está todo resumido con decir que eso de que la igualdad está lograda y que estamos igual de consideradas es una de las peores mentiras de las que nos ha convencido.

©María Zaragoza

Volviendo a la historia en sí, ¿qué elementos suyos crees que pueden atraer más a los lectores?
Creo que, por un lado, el descubrimiento de la Avenida de la Luz puede resultar atractiva, al menos a mí me lo resultó tanto que terminé escribiendo este libro. Por otro, me gusta pensar que he invitado a los lectores a acompañar a los personajes en una aventura de exploración de un mundo nuevo. No es una isla desierta, ni una selva tropical, ni un océano inexplorado, ni van a descubrir vida en el centro de la tierra, pero es un mundo nuevo al que se accede a través de algo tan cotidiano como una galería comercial. Y que, como todos los mundos nuevos, puede estar lleno de cosas fascinantes y peligros terribles.

¿Has hecho alguna vez exploración urbana?
Como tal no, es decir, de la que tiene nombres y apellidos no. ¿Pero quién no se ha colado alguna vez en un sitio abandonado o con fama de maldito?

¿Crees en las premoniciones o eso es algo que lo dejas solo para la literatura?
Sí creo en ellas porque llevo toda la vida viendo cómo en mi familia se predicen con sorprendente facilidad cosas muy rocambolescas que acaban teniendo lugar. Y también que les resulta complicado explicar por qué han tenido esa intuición tan certera. Si me preguntas si creo que eso tiene una explicación paranormal, te diré que no. Me parece que, simplemente, tiene una explicación que no conocemos todavía y que es perfectamente científica y lógica.

¿Con qué personaje te sientes más identificada?
Aunque es verdad que en esta novela en concreto todos tienen bastante mío por unas razones o por otras, creo que Laura es la que más tiene de mí, aunque no sea totalmente yo. Sí identifico en mí esa pasión por lo que no se lleva, la desconfianza por lo gregario, el amor por los cines que ella tiene.

¿Crees en los amuletos? ¿Tienes alguno?
No creo que los amuletos den suerte. Pero sí creo en objetos que crean costumbres, que tienen significados emocionales, que llevas en ocasiones especiales o nunca te quitas. De esos tengo todos los que quieras.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Avenida de la Luz?
Yo siempre me sorprendo con las cosas que encuentran los lectores y es lo que más me gusta. Normalmente me gusta que me digan que les he mostrado algo que no conocían, que les he hecho pensar sobre alguna cuestión que no se les había ocurrido, y esta vez me apetece mucho que me digan que se han divertido, que lo han pasado mal pero se han divertido.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
¡Yo siempre tengo mil! Me gustaría hacer una Space Opera, tengo un proyecto muy ambicioso de novela que siempre retomo y vuelvo a abandonar y luego mis proyectos de cómic y de cuentos infantiles a los que quiero dar más espacio. Si me preguntas por dónde pienso empezar ahora mismo, no sabría decirte, supongo que irá surgiendo porque quiero hacerlo todo.


Cristina Monteoliva

Reseña de AVENIDA DE LA LUZ, de María Zaragoza

Título: Avenida de la Luz
Autora: María Zaragoza
Edita: Minotauro
Páginas: 320
Precio: 18,95 € / 9,99 € epub2

Bajo las calles de Barcelona existió hace décadas un próspero centro comercial llamado Avenida de la Luz del que, hoy en día, solo quedan algunos (y escasos) vestigios (una tienda de la cadena Sephora, unas bonitas columnas…). Hubo un tiempo, sin embargo, mucho antes de que el lugar cayera en la más oscura de las decadencias, en que se pensó ampliar el centro comercial, creando así la Ciudad de la Luz. ¿Por qué no se realizaron las obras? ¿Y si se llevaron a cabo pero hubo que darle carpetazo al proyecto por misteriosos motivos? ¿No te gustaría conocer qué hubiera podido pasar en ese caso? De esto y mucho más va Avenida de la Luz, la nueva novela de María Zaragoza de la que hoy os hablaré.
El abuelo de Pere, Hermenegildo, ha vuelto a desaparecer. La primera vez que lo hizo estaba trabajando en la ampliación de la Avenida de la Luz, unas obras que jamás llegaron a terminarse. Hermenegildo, Herme, se esfumó en la nada para volver a aparecer diez años después contando asombrosas historias. Pere sospecha que el abuelo Herme ha vuelto a la Avenida de la Luz por algún extraño motivo y aprovecha su cita con un grupo de exploración urbana formado en internet para buscarlo. A los jóvenes adultos les acompaña Xurxo, el pequeño hermanastro albino de Pere, un chico sin duda especial (más allá de su problema de pigmentación dérmica). Todos juntos se adentrarán en las entrañas del centro de la ciudad condal sin saber que en las profundidades de la urbe hallarán mucho más que una aventura inocente.
El misterio puede esconderse en cualquier lugar, especialmente en aquellos sitios que vivieron un pasado espléndido antes de caer en la más terrible de las decadencias. Esos lugares que pasan desapercibidos para muchos, precisamente por el aspecto ruinoso en el que se encuentran actualmente, nos fascinan a otros tantos. No es de extrañar, por tanto, ya no solo que se escriba sobre ellos, sino que además se creen grupos para explorarlos. Así es cómo comienza esta historia: con una reunión en el metro de Barcelona de un grupo muy heterogéneo de exploradores urbanos con ganas de saber qué pasó con las obras de la Ciudad de la Luz y, de paso, buscar al abuelo de uno de ellos, Pere.
Pere es un chico tímido que se parece físicamente a Jared Leto y que lee novelas de aventuras durante las clases de Derecho en la Universidad. Su padre volvió a casarse cuando murió su madre. La nueva esposa vino acompañada de un misterioso niño albino, Xurxo, del que enseguida se encariñó Pere. Como su padre y su madrastra han salido la noche que queda con los otros chicos del grupo de exploración urbana y no hay nadie a quien pueda dejar al niño, Pere se lleva con él a su hermanastro sin saber lo peligrosa que puede resultar esta decisión.
Xurxo, el niño albino, tiene ciertos poderes especiales que ni él mismo sabe controlar. Como podréis suponer, esos poderes serán decisivos durante la fabulosa, a la vez que siniestra, aventura que va a vivir junto a Pere. Aunque Xurxo, en realidad, no es el único con poderes. O al menos, no es el único al que le han pasado cosas de esas que no hay manera de explicar en nuestro mundo. Pero sigamos con los personajes, que son, junto a la enigmática Ciudad de la Luz, la esencia misma de esta novela.
El siguiente que os nombraré es William, el chico inglés experto en exploración de lugares misteriosos que está con la beca Erasmus en España. Will parece el más serio, el que mejor puede controlar sus emociones. Sin embargo, el chico perdió hace dos años a su novia, y solo acordarse de ella puede ser terrible.
Uno de los personajes más atrayentes del grupo es Adela, la bruja vestida de blanco. Adela es una cazadora de fenómenos paranormales sin miedo alguno. Hasta que conoce la Ciudad de la Luz, por supuesto.
El trío madrileño lo componen Arturo, el atleta que de niño fue un gordito amargado; Bea, la chica de las gafas grandes que tanto disfruta modificando muñecas del tipo blythe; y Laura, la sensata e inseparable amiga de Bea que pronto se fijará en Pere.
El amplio elenco de esta novela coral lo completa Hermenegildo, más conocido como el abuelo Herme, un personaje con un misterioso pasado y quien, involuntariamente, mete a los chicos en un verdadero aprieto.
Hay muchos aspectos que hacen de esta una estupenda novela. Como, por ejemplo, la buena descripción psicológica de los personajes; algo fundamental, por otro lado, a la hora de entender cómo se desarrolla la historia. La narración no solo se centra en el presente de los personajes, sino que nos lleva a conocer el pasado de ellos cada vez que la trama lo exige. Pasado y presente llegan a fundirse en distintos momentos de la historia, como si ciertas cosas estuvieran condenadas a repetirse. Como si las pesadillas fueran realidad.
Avenida de la Luz está llena de buenas y bastante heterogéneas (¡arriba la Montiel!) referencias tanto literarias como musicales y cinematográficas. Y de series de televisión, por supuesto. Atentos los fans de doctor Who, El ministerio del tiempo o de la saga de victoriana de Félix J. Palma, porque seguro que esta novela también os va a encantar.
Imagino que llegados a este punto habrá quedado claro que esta es una obra que mezcla terror y ciencia ficción. Lo que supongo que no sabréis es que para que el universo fantasmagórico de la Ciudad de la Luz esté realmente completo debemos contar con una serie de elementos, algunos clásicos (como las referencias de las que antes os hablaba), otros novedosos (no pondré ejemplos para no arruinar la sorpresa). Todos ellos se combinan entre sí para dar algo nuevo, para reinventar el género de terror en nuestro país.
Y lo que es aún mejor, amigos: María Zaragoza es una escritora experimentada que escribe ya no solo con una prosa ágil, sino también con una gran calidad literaria. ¿Qué más se le puede pedir a una buena novela?
Avenida de la Luz, en definitiva, es una novela de terror, ciencia ficción y aventuras intensa, emocionante y sorprendente que va a hacer las delicias de todos los amantes de los tres géneros, tanto por separado como unidos, a partir de ahora. Una muestra más de que en nuestro país se pueden hacer grandes cosas, ¡a veces mucho mejores que las que vienen de fuera! Así que, amigo lector, no te lo pienses: hazte ahora con un ejemplar de Avenida de la Luz y descubre un lugar fascinante, unos personajes estupendos y, tal vez, tus propios miedos. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva 

jueves, 26 de marzo de 2015

Y ENTONCES LLEGA EL DÍA...

Y entonces llega el día en el que te das cuenta de que no vas a escribir un bestseller.
Que por mucho que le des vueltas, no te apetece ponerte a hacer una copia de la novela de moda de turno (Por cierto, ¿cuál es?).
Que sabes qué es lo que vende, pero no te apetece para nada coger esos ingredientes para crear otra historia manufacturada para masas.
Que tus grandes ideas formarán historias que, simplemente, no van a resultar tan comerciales.


Y entonces llega el día en el que te saturas.
Que empiezas a pensar qué historia puedes escribir ahora.
Que novela te hará al menos alcanzar una editorial tradicional para seguir con tu carrera como escritora.

Después de mucho, mucho tiempo sin escribir nada, entonces llega el día en el que te das cuenta de que escribir algo es mucho mejor que no hacerlo en absoluto.
Porque ya lo dijo Ray Bradbury: “Fracasarás solamente si dejas de escribir”.
También por lo que dice Diana P. Morales en su nuevo artículo, por supuesto: http://dianapmorales.com/2015/03/blog/el-primer-paso-si-quieres-convertirte-en-escritor-profesional/

(Aquí tendría que ir una foto de un fantasma regañándome por no escribir. El fantasma no ha querido salir en la foto. Dice que le doy demasiada vergüenza ajena)

Y entonces llega el día en el que vuelves al origen, a aquella primera chispa de la infancia: a la escritura por diversión.
¡Y entonces llega el día en que decides escribir una novela de zombis!
Sí, zombis.
Porque te da igual que ya no esté de moda escribir novelas de zombis.
Porque tienes buenas ideas para escribir algo original (a pesar de lo trillado que está el género).
¡Y porque tienes muchos amigos con ganas de que los zombifiques! Y, claro, ¿qué no harías tú por tus amigos?


La novela va a ser una historia muy femenina. Aún no tengo el título, pero se me antoja algo simple y llamativo, como cuando le pusieron de título “Serpientes en el avión” a esa película que iba precisamente de serpientes liándola en un avión.
Tengo muy claro cómo van a ser mis chicas. Aun así, he repasado concienzudamente el artículo de Gabriella Literaria sobre personajes femeninos que apestan: http://www.gabriellaliteraria.com/apesta-tu-personaje-femenino-4-maneras-de-comprobarlo/

Ya sabéis, ¡nunca se sabe!
De la trama os puedo decir que va a tener elementos ya vistos en el género (es inevitable) y cosas originales. Y cosas muy mías. Tan mías que el que lea la novela y me conozca, sabrá que es muyyyy mía.
Ahora solo me falta ponerme a escribir. Ya tengo mucho perfilado en mi mente. Me temo que va al final será una historia, larga con, ¡oh, Dios mío!, la intención de aportar un mínimo de calidad literaria al género. (Además de una buena historia, por supuesto).


Y, como se suele decir, seguiremos informando…