martes, 10 de marzo de 2020

Reseña: DIARIO DE COREA DEL NORTE, de Michael Palin.


Título: Diario de Corea del Norte
Autor: Michael Palin
Traducción: Joan Eloi Roca
Publica: Ático de los Libros
Páginas: 176
Precio: 15,90 €

Hay lugares en el mundo que despiertan nuestro interés por su cultura, por sus monumentos, por sus avances tecnológicos o simplemente por lo inaccesibles que suelen ser. Uno de esos lugares es, sin duda, la República Popular Democrática de Corea, o sea Corea del Norte: un país que se ha abierto tímidamente al mundo en los últimos años, lo que ha propiciado la entrada progresiva de turistas. Si quieres saber cómo fue para Michael Palin, integrante de los míticos Monty Phyton, la visita turística que hubo de realizar para grabar un programa en el país, no dejes de leer Diario de Corea del Norte. Pero ya sabes: si quieres saber algo más sobre esta obra antes de decidirte por ella, sigue leyendo este artículo.
Cuenta Michael Palin en la introducción de esta obra que la primera vez que le propusieron viajar a Corea del Norte fue en 2016. La ITN productions le ofreció entonces un interesante trabajo: presentar una serie documental sobre Corea del Norte y los norcoreanos para la ITN y Channel 5. Por diversos motivos, que Palin enumera en este prólogo a la obra, el rodaje hubo de posponerse hasta la primavera de 2018. Al tiempo que se rodaba la serie, Palin fue escribiendo este libro a mano, en una libreta azul. También hizo fotos con su teléfono móvil. El resultado lo vemos a continuación, en el grueso del libro.
La mayor parte de la obra se nos presenta como un diario personal compuesto de quince capítulos correspondientes a los quince días que duró la experiencia de Palin y el equipo de grabación, del 26 de abril de 2018 al 10 de mayo de 2018 (curiosamente, tanto el primer día como el último eran jueves). El primer capítulo, o primer día, nos presenta un mapa del país, algo que nos será muy útil a lo largo de la lectura, si bien este diario no comienza con la entrada de Palin y el equipo en Corea del Norte, sino con el paso previo por China para llegar al país de destino en tren.
Una vez en Corea del Norte, descubriremos, junto a Palin, que los turistas han de moverse siempre con guías turísticos autorizados (y algunos militares, en el caso del equipo de televisión), que el King Jon Un no tiene estatuas por las calles; que no está permitido fotografiar las estatuas de los antiguos líderes políticos ni de forma parcial, ni de cerca, ni de espaldas; que la mayor parte del país es montañoso; que no es raro estar en un hotel y que te despierten muy temprano con sintonías patrióticas; que los norcoreanos se preocupan mucho por la imagen que pueden dar fuera y un sinfín de datos tan curiosos como interesantes que no solo llevaron a Palin a comprender la idiosincrasia del país y sus gentes, sino que ayudarán a que el lector también lo haga.
Las descripciones detallistas, las impresiones del autor y demás  vienen acompañadas de numerosas fotografías que hacen que nos hagamos mejor a la idea de lo que Palin vivió aquellos días. Llama la atención que sean tantas. ¿Será de verdad que por fin el país empieza a abrirse al mundo?
El libro termina con un epílogo titulado El reconocimiento, escrito este por Neil Ferguson, el director del documental, en el que nos cuenta cómo fue para él el necesario y emocionante viaje previo al que se realizaría para grabar con Palin.
Diario de Corea del Norte, en definitiva, es un interesante y muy cercano documento que nos transporta a un país del que poco conocemos fuera pero, sobre todo, un libro que nos ayuda a comprender cómo son sus gentes, cómo viven, qué esperan de la vida y qué nos podemos aportar los unos a los otros. Y tú, ¿a qué esperas para viajar con Michael Palin al más misterioso de los países?
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.