lunes, 6 de julio de 2015

Reseña de DEMONALIA, de Varios Autores

Título: Demonalia
Autores: Varios
Edita: Cazador de ratas
Páginas: 335
Precio: 12 €

Comienzo a escribir esta reseña en medio de la segunda ola de calor del verano de 2015. El cuerpo pide líquidos a todas horas, la capa de sudor te acompaña desde la mañana hasta la noche, quieres ir a la playa incluso sabiendo que las medusas van a darte lo tuyo… Con este calor tan infernal, ¿qué mejor que adentrarse de lleno en los infiernos y hacerse con Demonalia, la antología benéfica coordinada por Montiel de Arnáiz y publicada por Cazador de Ratas?
La cosa va de demonios, de muchos demonios: Demonalia, la antología ilustrada a beneficio de AFIN, está compuesta de un total de veinticinco relatos, la mayoría de ellos bastante largos (algunos piden a gritos convertirse en novela) ilustrados poblados por demonios, diablos y seres demoniacos casi para todos los gustos. Los autores de estos cuentos son: Tony Jiménez. Deborah F. Muñoz, Montiel de Arnaiz, Sergio Fernández, Roberto Malo, Alex Puerta, So Blonde, Roberto García Cela, Pepa Mayo, Liliana Galvanny, Alicia Pérez Gil, Israel Alonso, Aniel Dominic, Javier Arnau, Sarah Degel, Rain Cross, Juan Carlos Mato, Enrique García Díaz, David Arrabal, Maialen Alonso, Jarch, Chabi Angulo, Amy García D´Crosszeria, Carlos Arnau y Inmaculada Ruiz.
De las ilustraciones se encargan: CalaveraDiablo, Inma Díaz Gavira, Manuel Baroni, Love Macabre, Marco Gómez, Kike Alapont, Carlos López, Daniel Medina Ramos, Agarwen, Juan Alberto Hernández, Iván Ruiz Solís, Ioannes Ensis, Mizumel4502, Ángel García Alcaraz, Dagam World, Nana Bid, Inmaculada Ruiz, Gerardo Alonso Zahonero,
Antes de continuar con esta reseña, he de indicar que Demonalia no es una antología para todos los públicos, ya que en la mayoría de sus relatos aparece sexo explícito (muy explícito, en algunos) como parte fundamental o accesoria de la trama. ¿Sería interesante sacar una versión de cuentos demoniacos aptos también para los más pequeños? Yo creo que sí. Pero ahora eso no viene al caso. Vayamos con el contenido de Demonalia, que es bastante sustancioso:
Cuando pensamos en el diablo, muchos recordamos películas como El exorcista. A fin de cuentas, la figura del demonio siempre ha estado muy ligada a la de la religión, y ya sabemos que el diablo es tan travieso como para poseer cuerpos y hacer con ellos lo que quiera. Es por ello que encuentro bastante acertada la elección del relato Charla con el diablo como primera pieza del libro. Este relato nos habla de exorcismos, demonios y sacerdotes. Otros relatos que nos hablan de posesiones infernales, aunque no encontremos curas exorcistas en ellos, son: La luz del diablo, El bostezo, El hotel protervo y Bagmeo eurl sigan ieyo <<Es hora de comer>>.
A veces el tema de la posesión no queda tan claro, o es el demonio que se disfraza de persona, como en Incubus, Yo soy Rogert Serpent, El mejor oculista del mundo, El soldado de plomo y No tardes te esperamos, entre otros.
La obsesión por el sexo demoniaco puede ser a veces la perdición de los demonios, los humanos o los personajes no demoniacos, tal y como comprobamos en relatos como El sombrerón; o la salvación, como en El principio del fin, Un pacto de amor y Rozando la oscuridad; o puede ser tan bueno como tan malo, como en El gran poder, Deliciosa envidia y Oscuro placer.
Algunos relatos nos hacen viajar a épocas medievales reales o inventadas, como La lágrima del samurái, Ulfhur el diabólico, Ora pronobis Samael; o al mismísimo infierno poblado por todo tipo de demonietes, como en Mousse de materia oscura.
Decía antes que las posesiones infernales son todo un clásico. Otro de estos clásicos, sin duda, son los pactos con el diablo, reflejados en los relatos: El pacto, Cross roads blues, Sucubus in música, Octava planta a la derecha, El mejor oculista del mundo y Un pacto de amor.
El sentido del humor es un ingrediente importante en buena parte de los relatos, si bien con los que yo más me he reído ha sido con El oculista del infierno y, sobre todo, con Mousse de materia oscura.
El terror también es algo que suele relacionarse con el tema demoniaco. Los relatos que más espeluznantes me han resultado son: El bostezo, El soldado de plomo y No tardes te esperamos.
Como ya supondréis, en este libro vais a encontrar tantos estilos literarios como autores han escrito los relatos. Lo más destacable al respecto es la buena calidad literaria, en general, que encontramos en este volumen, a diferencia de lo que pasa en otras antologías (donde podemos encontrar buenos relatos intercalados con otros excesivamente malos).
Con respecto a las ilustraciones, tenemos una por relato en blanco y negro. Todas son de muy buena calidad, si bien no todas van acorde con el relato al que acompañan. Aun así, se agradece que se le de la oportunidad a los ilustradores y que se le de a los lectores un material mucho más ameno, gracias a los dibujos.
Dicho todo esto, os animo a todos los lectores a haceros con un ejemplar de Demonalia por tan solo 12 € (muy buen precio para la cantidad de material que ofrece esta antología) para seguir averiguando cosas sobre el mundo demoniaco y mucho más; y a los autores a hacer un segundo volumen con más tramas de demonios, puesto que el tema puede todavía dar mucho más de sí.
Demonalia: una lectura ideal haga frío o calor.
Cristina Monteoliva 

viernes, 3 de julio de 2015

Reseña: FRANKENSTEIN, de Mary Shelley

Título: Frankenstein
Autora: Mary Shelley
Traducción: Francisco Torres Oliver
Ilustraciones: Elena Odriozola
Edita: Nórdica Libros
Páginas: 264
Precio: 24,95 €

Verano de 1816. Lord Byron invita, entre otros, a su amigo y poeta Percy Bysshe Shelley y a su esposa, Mary, a villa Diodati, su casa cerca de Ginebra. El tiempo es pésimo, no para de llover, y los amigos no saben cómo entretenerse. El anfitrión propone un día a todos los asistentes crear un relato de fantasmas. Tras varios días, Mary consigue trazar una trama en su mente. Así nació su inmortal Frankenstein, la obra de la que hoy os vengo a hablar.
El capitán R. Walton y su tripulación se dirigen al Polo Norte, con intención de conquistar la plaza, cuando se encuentran, atrapado en el hielo, al doctor Victor Frankestein. El doctor, muy débil, narra a su salvador su increíble historia, la de una vida llena de riqueza, pero también de miedo y terribles crímenes por culpa de la extraña criatura a la que le diera vida durante un experimento. Walton, a su vez, narrará esta gran hazaña a su hermana a través de sus cartas. Una historia que tal vez no tenga fin hasta que la vengativa criatura dé alcance a su creador.
Existen numerosas ediciones de Frankenstein en el mercado, las bibliotecas, etc. Muchas de ellas estoy segura de que serán maravillosas. Yo hoy voy a hablar de una que sin duda lo es, por muchas razones: la que ha publicado Nórdica Libros.
¿Qué tiene de especial esta edición? En primer lugar, las ilustraciones de Elena Odriozola, Premio Junceda Internacional 2014 precisamente por esta edición de Frankenstein, y Premio Nacional de Ilustración 2015. Estas ilustraciones, situadas todas ellas al principio del libro, nos ofrecen la sombría historia de una mujer que espera, en más de un sentido. Al final llega alguien, aunque no sabemos si era la persona que ella quería que llegara. ¿Tiene que ver todo esto con la narración de Frankenstein? Creo que eso hay que dejarlo a la libre interpretación de cada lector. Yo, por mi parte, he creído entender que las ilustraciones de Odriozola nos hablaban de la vida de Mary Shelley de una forma simbólica a la par que interesante.
Lo segundo que llama la atención de esta edición es el color del texto, ya que este no es negro, como en la mayoría de los libros que se editan hoy en día, sino de un precioso azul oscuro que nos sumerge con facilidad en la gélida narración.
La narración en sí se compone de la colección de cartas que el capitán Walton escribe a su querida hermana. En ellas, el capitán narra todo lo acontecido desde que emprendiera su viaje hacia el Polo Norte hasta que decidiera abortar la misión.
Walton no es el único narrador de esta historia, pues también hablan en primera persona en estas cartas el doctor Frankenstein y su curiosa criatura. Los narradores aparecen como las muñecas rusas, una dentro de otra, siendo la más pequeña de ellas la voz de la criatura, y la más grande, la del capitán Walton.
Del estilo de Mary Shelley, al menos en esta obra, destaca la minuciosidad en sus descripciones y el sentimentalismo del que dota a todos sus personajes, incluso a la criatura monstruosa de moral tan distinta a la del resto de los personajes. Y es que el ser abominable, aunque cruel, vengativo y envidioso, tiene un corazón sensible que es herido continuamente. Si no fuera así, la trama no se desarrollaría como lo hace.
Mary Shelley resucitó a un muerto compuesto de partes de varios fallecidos en su obra hace casi un par de siglos, si bien no detalló en su novela nada acerca del proceso. El tema de la resurrección y el de los trasplantes tan inverosímiles como el de cuerpo entero están muy presentes en nuestra época. Quizá algún día podamos decir que se consiguió llevar a cabo el experimento de Frankenstein, aunque, ¿a qué costa? Y, en el caso de que se hiciera, ¿tendría la criatura una conciencia nueva, como en esta novela, o la de un ser ya existente?
Frankenstein, en definitiva, es siempre una buena opción de lectura tanto para los que amen el terror y la ciencia ficción como para los que quieran adentrarse en lo más profundo de la psicología del ser humano. Pero si además elegís la edición publicada por Nórdica Libros, tendréis una auténtica joya en casa. ¿Quién podría resistirse a eso?
Cristina Monteoliva 

miércoles, 1 de julio de 2015

Entrevista: PEDRO MARTÍNEZ DOMENE

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Debo remontarme a mi etapa universitaria, allá por 3º o 4º de carrera, algo muy incipiente, alguna colaboración en revistas, la primera la recuerdo muy bien, una mejicana, Cosmos, y luego poco después, el periodismo, tanto de crónica o reportaje como el cultural, primero en Ideal, en las delegaciones tanto de Granada y de Almería, y luego en el Diario Córdoba, fundamentalmente en el suplemento “Cuadernos del Sur”, donde colaboro hace casi veinticinco años.

Además de ser escritor, reseñas libros en numerosos medios y te encargas de tu propio blog. ¿Cómo consigues sacar tanto trabajo adelante?
La cuestión del tiempo se concreta en una buena organización, y sobre todo en medirlo en tanto las posibilidades que ofrece; es decir, no perderlo y aprovechar, en la medida de lo posible del que dispongamos; luego está el sacrificio que uno hace, tanto familiar como personal y tener muy claro que uno se sienta y debe trabajar y nunca aparentar. Suelo concentrarme fácilmente, siempre llevo varias cosas en danza y poco a poco van saliendo: colaboraciones, críticas, novelas, entrevistas… y luego, la lectura que sigue apasionándome. Uno descubre autores y obras a media que aumentan las lecturas propias.

Has publicado tanto ensayo como literatura juvenil. ¿Seguirás en el futuro moviéndote entre estos dos géneros o te interesarás por algún otro?
Una cosa lleva a la otra, he sido y sigo siendo crítico literario por devoción y casi profesión, colaboro en varios medios en papel y en digital, y los ensayos se plantean cuando uno ha escrito algo que debe quedar en forma de libro, para que no se pierda en las páginas de un periódico o revistas que se olvidan en bibliotecas; lo de la literatura juvenil fue en realidad un reto propio, cuestionarme a mí mismo si era capaz empezar y terminar una novela con esas características. No olvides que siempre he estado rodeado, por profesión, de niños y jóvenes por mi condición docente.

¿Por qué escribir literatura juvenil?
Quizá para intentar llegar o transmitir ciertos valores esenciales a unos jóvenes lectores y someterme a un sumarísimo juicio, el suyo, y porque la literatura juvenil da pie a muchas interpretaciones, y exige lectores muy atentos que saben muy bien lo que quieren. El planteamiento de un relato juvenil es igual o muy parecido al de un adulto, aunque exige una selección distinta de los temas a elegir. Hasta ahora lo he hecho en tres ocasiones, y tampoco me ha ido mal del todo. Primero fue Después de Praga nada fue igual (2004), Conexión Helsinki (2009) y Las ratas del Titanic (2014). Lo importante es que me divierto mucho, y si luego consigo al menos alguno de los propósitos, como hacer reflexionar a esos jóvenes lectores, o divertirlos a ellos, este tipo de relato ha conseguido su fin.

©Pedro Martínez Domene.

Y, como lector, ¿qué lecturas prefieres?
Esta pregunta daría pie a una respuesta muy extensa; he sido profesor de Lengua y Literatura durante muchos años, y la (de) formación profesional me ha llevado a leer toda nuestra literatura española, desde los clásicos a los más actuales, géneros, tendencias, movimientos estéticos, y luego pensando que soy un lector “apasionado” a lo largo de mi vida he ido haciendo calas, literatura alemana, francesa, italiana, inglesa, norteamericana, rusa…, y un largo etcétera; tengo una gran biblioteca (modestia aparte) que da fe de mis gustos, y luego hay que pensar que llevo más de media vida leyendo, y aún sigo con el mismo entusiasmo, y la misma curiosidad. He leído toda la narrativa española y extranjera d mi generación, hablo de finales de los 70, los 80 y 90, esencialmente narrativa y preferentemente cuento, aunque eso sí, no faltan otros géneros, lírica, ensayo o teatro.

Volviendo al tema de tu escritura, cuéntanos cómo se te ocurrió escribir Las ratas del Titanic.
Es una historia curiosa porque sobre el Titanic abunda la bibliografía, así que se me ocurrió que otra forma sería contar lo que ocurrió en esa breve travesía pero protagonizada por ratas, es decir, una historia con las mismas grandezas o las miserias humanas, pero contada por estos simpáticos roedores.

En este libro, Las ratas del Titanic, se nota no solo que estás muy puesto en el tema del famoso barco, sino que, además, es algo que te apasiona. ¿Estoy en lo cierto?
En parte, el interés es algo que me viene de forma indirecta. Lo cuento: tengo dos hijas, una de ellas, siendo muy niña se apasionó por el Titanic y su mundo y entonces le regalé todo tipo de libros sobre el famoso barco, ilustrados, con fotos, maquetas, y así poco a poco ella se convirtió en la auténtica experta. Yo lo he tenido muy fácil, mirar, aprender e hilvanar una historia con todos esos materiales; toda su historia, datos técnicos, tripulación, personajes curiosos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores de Las ratas del Titanic en este libro?
Como se trata de lectores muy jovencitos, casi niños, algo divertido, que les llame la atención, ciertos valores como la amistad, el amor, el esfuerzo, la bondad y humanidad aunque se trata de ratitas, y al margen de toda esa fantasía, descubrir como el hombre era capaz hace más de cien años de construir un barco semejante, aunque luego la mala suerte y el destino lo llevaron al fondo del mar.


©Pedro Martínez Domene.

¿Escribirías una segunda parte contando las aventuras de las ratas en el nuevo mundo?
Pues, es una pregunta que yo mismo me he hecho alguna vez. Y he sentido la tentación, lo que ocurre es que las historias de alguna manera te llevan para un lado y otro y en este tiempo, desde que escribí Las ratas… que no coincide con su publicación, sino mucho antes, he estado haciendo otras cosas, y quizá no ha llegado el momento, y no sé bien si llegará, pero alguna idea sí me ronda por la cabeza, pero de los proyectos no se habla hasta que realmente están escritos, entre otras cosas porque da mala suerte, ¿verdad?

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora, la verdad dispongo de más tiempo, y aunque en estos últimos meses he ido leyendo y escribiendo más, siempre me ronda la trama para alguna nueva novela y otros proyectos. Algunas revistas como Turia (Teruel) o Narrativas (Zaragoza) me encargan ensayos de más envergadura y eso me ocupa algún tiempo más; la critica de periódico o suplemento es más inmediata, necesita de una actualidad y lo mismo ocurre con las entrevistas, y últimamente he tenido suerte, he hecho algunas interesantes y leído libros que me reconcilian con la buena literatura, tato española como extranjera.

¿Hay algo que te gustaría contar antes de dar por finalizada esta entrevista?
En primer lugar mi agradecimiento, y subrayar el buen papel de los blog en estos últimos tiempos tan digitalizados, quizá por su rapidez y difusión.
Me declaro un enfermo de la literatura y, por consiguiente, cualquier medio me sirve para dar fe de esta pasión y de cuanto he aprendido a lo largo de tantos años.


Muchas gracias a ti, Pedro, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Esperemos que tu enfermedad literaria no se cure nunca y pronto nos ofrezcas nuevas obras literarias de tu puño y letras. 

Reseña: LAS RATAS DEL TITANIC, de Pedro M. Domene

Título: Las ratas del Titanic
Autor: Pedro M. Domene
Edita: e.d.a. libros
Páginas: 157
Precio: 9,90 €

Los fondos marinos están llenos de barcos que han naufragado a lo largo de los siglos. De muchos de ellos, poco se conoce; de otros, sin embargo, tenemos muchos datos. Aunque siempre puede quedar alguien que no sepa de ellos pero que no le apetezca adentrarse en el tema pesadamente. En este caso, siempre es interesante leer una obra divulgativa y amena para informarse. Como Las ratas del Titanic, libro de Pedro M. Domene que tiene como escenario el famoso barco.
Miércoles, 10 de abril de 1912. Los números pasajeros de toda condición social van subiendo al Titanic dispuestos a pasar un agradable viaje con destino final Nueva York. Así lo hacen también las ratas, capitaneadas por Matt, un ejemplar joven pero valiente que hará todo lo posible por que sus congéneres viajen en las mejores condiciones posibles. Durante el viaje, Matt conocerá a un montón de nuevos amigos. Entre ellos se encuentra Kitty, una preciosa rata de campo que no para de meterse en problemas. Aunque, ¿qué problema más grande puede hacer que el inminente hundimiento del gran barco?
La noche entre el 14 y el 15 de abril de 1912 se hundía el Titanic. El gran transatlántico, el más rápido y majestuoso de su época, no soportó el envite de un iceberg. La escasa provisión de botes salvavidas, las condiciones climatológicas y de la zona, etc, propiciaron la muerte de gran parte del pasaje. Y de las ratas que viajaban en el barco, por supuesto, tal y como nos cuenta esta novela.
Así, según Las ratas del Titanic, el barco habría salido de puerto el 10 de abril cargado tanto de personas como ratas. Mientras los humanos comían opíparamente, paseaban por las cubiertas o descansaban en los camarotes, las ratas de esta historia harían cosas típicas de roedores; pero también otras más propias de los humanos, como tocar instrumentos musicales, bailar o maravillarse con los hermosos salones del barco.
Las ratas son unos seres muy inquietos, siempre están moviéndose de un lado para otro para no ser descubiertas. Esto favorece no solo que los lectores conozcan la totalidad del gran barco, sino también todo lo que en él aconteció hasta el final del naufragio. Esta es, sin duda, una forma entretenida y divertida de enseñar algo de historia a los más jóvenes. O no tan jóvenes, pues para mí Las ratas del Titanic, más que una novela infantil-juvenil, es lo que yo denomino una novela para todos los públicos.
Los personajes están muy bien perfilados. Entre ellos destacan Matt, el joven jefe ratuno, y Kitty, la intrépida rata de campo. Los dos son muy diferentes, pero pronto se conocen y empiezan a entenderse. La cuestión es: ¿sobrevivirán los dos al naufragio?
Las descripciones son muy precisas, sin llegar a ser recargadas, hasta el punto de hacer que el lector crea estar dentro del barco durante la lectura.
Si hay algo que me gusta especialmente de este libro es la narración en sí, amplia en vocabulario y nada simplista. Una narración que dista mucho de la de otros libros publicados últimamente, que parecen tratar a los jóvenes como seres incapaces de comprender ciertas cosas, cuando hoy en día los niños y adolescentes están más espabilados que nunca. Esto hace también lo que decía anteriormente: que este libro pueda ser leído y disfrutado también por adultos que tengan ganas de vivir la historia de una forma más divertida.
Las ratas del Titanic es un libro ilustrado. Tanto la portada como las ilustraciones interiores en blanco y negro corren a cargo de Caty García. Las ilustraciones nos muestran a las ratas efectuando acciones que vienen reflejadas en los capítulos. No entiendo mucho de dibujo, pero creo que los de este libro complementan bastante bien la narración.
Las ratas del Titanic, en definitiva, esta obra llena de aventuras, amor ratonil y sucesos históricos reales relacionados con el Titanic, es una buena opción para aprender en poco rato qué pasó con el aquel gran transatlántico mientras sigues a las ratas con sus cosas de roedores. Una lectura muy recomendable para jóvenes curiosos o no tan jóvenes. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva 

jueves, 18 de junio de 2015

Entrevista: MAITE NÚÑEZ

Maite Núñez lleva años recibiendo premios por sus relatos. ¿Cómo es que hasta ahora no habías publicado un libro con una selección de los mismos?
Pues puede que suene a falsa modestia, pero no me parecía que mis relatos merecieran ser publicados en forma de libro. Algunos de ellos habían aparecido en recopilaciones y alguna que otra revista, y, efectivamente, contaban con el aval –si se quiere decir así- de un premio, pero muchas veces me resulta difícil superar las inseguridades y abandonar esa lacra de la insatisfacción con lo escrito. Necesité que David Aliaga, el coordinador de la colección de Narrativa  Hispánica de la Editorial Base, me asegurara de todas las maneras posibles que el libro era bueno para que empezara a creer que era el momento de publicar.

Volviendo al tema de los premios, ¿qué crees que tienen tus relatos a la hora de llamar la atención de los jurados?
Lo que llama o no la atención de los jurados es tan variable como tantos concursos de relatos pueda haber ahora mismo.  Algunos de mis relatos premiados habían sido ignorados con anterioridad en otros certámenes. Lo que le gusta a un jurado puede estar en las antípodas de lo que valora otro, así que no podría decir. En algunas ocasiones los jurados hacen públicos sus comentarios. Recuerdo que de  “Asimetría” el jurado del V Concurso de Relatos del Diari de Terrassa dijo que era una narración “transgresora, de gran contundencia literaria y buena dosis de humor negro”. De “Reciclaje”, el jurado del VIII Premio de relatos Luis del Val valoró “su frescura y su lenguaje cinematográfico”.  Pero sobre todo intento ser honesta con lo que escribo, no sé si eso es algo que se perciba en lo escrito, intento no ser efectista.

¿Y qué tiene que tener un buen relato para ti?         
Me gusta mucho lo que dice Cristina Cerrada sobre el cuento. Lo define como el arte de lo no dicho, lo omitido. En sus propias palabras, el relato es “el agujero del donut”. A mí me interesa sobre todo el relato que cuenta algo que no está en lo explicado, aquel en el que pese más lo que no se dice que lo que se cuenta.  Para  mí, un buen relato es también aquel que tiene un final consecuente, no de traca. En mi concepción del cuento, un relato es un fragmento de vida y, en este sentido, no tiene final, ni abierto ni cerrado, no acaba nunca, sino que está siempre sucediendo.


El libro se titula Cosas que decidir mientras se hace la cena. ¿Qué cosas decide hacer o no hacer Maite Nuñez mientras se hace la cena?
El título plantea una metáfora significativa respecto del contenido del libro. Para mí las grandes gestas son las que suceden en el ámbito doméstico, las encrucijadas vitales que en ocasiones pasan desapercibidas fuera de nuestras cuatro paredes. El ser humano se enfrenta a continuas  tomas de decisiones en las que no siempre es capaz de dilucidar con facilidad lo que más le conviene .
En este sentido, no soy muy diferente del resto de mortales, así que cada día tengo algo sobre lo que tomar alguna decisión. Las decisiones que tomamos, más o menos acertadas, incluso aquellas que no tomamos, se convierten de alguna forma en el motor  o en el ralentizador de nuestra existencia.

©Maite Núñez

¿Qué tiene de especial lo cotidiano?
Como decía, en el ámbito doméstico suceden, a mi entender, las batallas más importantes. Los objetos o las acciones cotidianas, en mis relatos, creo que catalizan los pequeños dramas domésticos por los que pasamos a diario.
Pero, en el fondo, lo que para mí tiene de especial lo cotidiano es que muchas veces, en estas historias de cocinas y dormitorios, nada es lo que parece. Me gusta decir que estas historias son la punta del iceberg de algo más grande. Si rascamos sobre la superficie de un gesto cotidiano como puede ser el bajar la basura podríamos encontrar infinidad de historias.   
Por otro lado, la soledad, la falta de comunicación, el no aceptar la realidad, el conformismo, la resignación ante la adversidad son algunos de los temas que me preocupan. Y todos ellos, creo, se desatan, tienen su máxima expresión, en el ámbito de lo cotidiano.
        
¿Por qué guardamos todos tantos secretos?
Creo que en la era de Internet cada vez guardamos menos secretos, todo se hace público. Creo que se ha perdido un poco la noción de lo secreto. Sin embargo, sigo pensando que hay cosas que es mejor no contarlas, es el único reducto que nos queda. Tal vez la única verdad posible sea la que no se cuenta.

Tus relatos tienen varios puntos en común. Uno de los temas que se repite es el del cáncer. ¿Te costó abordar este asunto en tus historias?
Sí y no. Sí, porque los cuatro relatos del libro que tocan el tema tienen para mí una fuerte carga emocional. Y no, porque abordarlos fue una decisión expresa. Quise hablar del tema. Y quise hacerlo abordando la enfermedad desde diferentes fases de la misma: la incertidumbre del diagnóstico, el impacto psicológico de una mastectomía, etc.  He intentado no caer en el sentimentalismo ni en el drama. Creo que el tema está tratado en alguno de los cuentos, incluso, con cierto toque de humor negro, con lo que intento quitar importancia a la enfermedad, reirme de ella. No en vano muchas veces escribo para deshacerme de lo que me preocupa o lo que me duele.

Otro punto en común es ese lugar en el que viven muchos de tus personajes, San Cayetano. ¿No se te ha ocurrido escribir un libro solo con esas historias?
Los relatos, en su mayor parte, suceden en San Cayetano, una imaginaria urbanización de casas exentas y con piscina, con barbacoas vecinales, símbolo de la incomunicación que asola a muchos de los personajes. En este sentido, creo que el libro que apuntas ya está escrito, y es este. Por otro lado, creo que también debo mencionar que hay otra localización en estos relatos, que es Londres, que funciona como paraíso imaginado, como un punto de fuga, aquel lugar al que huir, al que tender. En cambio, San Cayetano, que es-como he dicho- un lugar imaginario es aquel en el que ocurren las cosas en el plano de lo real. Y esta dicotomía creo que es más importante que el hecho en sí de que los cuentos tengan un  escenario común.

©Maite Núñez

¿Cuál de estos cuentos te ha costado más a la hora de escribirlo?
Sin duda alguna, Todos los seres queridos. Fue el más costoso de escribir, tanto desde el punto de vista técnico como el emocional. Desde el punto de vista técnico, porque me costó encontrar un argumento que me ayudara al cien por cien a hablar del tema que yo quería. Pasé por diversas historias hasta que encontré que la de la mujer que busca niñera para su hijo era la que mejor se ajustaba a mi necesidad narrativa. En cuanto a las implicaciones emocionales eran, y son,  altísimas. Aunque escribirlo fue una catarsis.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en este libro?
No sé si espero algo. Creo que cada lector puede hacer su propia lectura de estos quince relatos y encontrar en ellos algo a la altura de sus expectativas. En general, me han dicho que son historias que te propinan un puñetazo, que son una aguja que se clava entre las costillas, que hacen daño. Creo que estas historias tienen la capacidad de conectar con el lector. Pero nada de esto es algo que yo me haya planteado de antemano al escribirlas.

Como verás, no soy la mejor entrevistadora del mundo. Seguro que te hubiera gustado que te hiciera otras preguntas. Si tienes algo más que añadir antes de terminar, ¡adelante!
He estado encantada de contestarte. Si puedo, querría añadir que, además de las redes sociales, la única manera en que un libro de una autora poco conocida, publicado por una editorial pequeña e independiente, puede llegar a crecer en lectores es el boca a boca, así que animo a que se lea, pero también a que se recomiende, se regale, en fin, que no muera antes de tiempo.

Como autora de novelas independientes, suscribo totalmente lo que acabas de decir, Maite.

Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Espero que tengas mucha suerte con Cosas que decidir mientras se hace la cena y que pronto te veamos publicando otro libro. 

Reseña de COSAS QUE DECIDIR MIENTRAS SE HACE LA CENA, de Maite Núñez

Título: Cosas que decidir mientras se hace la cena
Autora: Maite Núñez
Edita: Editorial Base
Páginas: 104
Precio: 13,90 €


El verano es tiempo de grandes estrenos cinematográficos. Los grandes estudios nos ofrecerán en estos meses elaboradas tramas con costosos efectos especiales. Querrán que creamos que solo en las grandes pantallas podemos encontrar intriga, emoción, acción. Como si la vida real no estuviera, en sí, llena de montones de grandes y pequeñas historias. Algunas de ellas, cierto es, pasan desapercibidas. Como aquellas que habitan en lo cotidiano, pienso tras la lectura de Cosas que decidir mientras se hace la cena, el libro de Maite Núñez del que a continuación os hablaré.
Cosas que decidir mientras se hace la cena es un volumen compuesto por un total de quince relatos que habitan en lo cotidiano de sus personajes. Ocho de estos nueve cuentos han sido premiados o han recibido menciones de diversa consideración en concursos literarios, lo que ya os puede dar una idea de la calidad literaria que tiene el libro en su conjunto.
El volumen le debe su título al relato con el que da comienzo, Cosas que decidir mientras se hace la cena, una historia que nos habla de lo que perdimos, de lo que no nos hace feliz en el presente y de todo aquello que no sabemos como dejar porque la vida nos asusta. Este primer relato está escrito en tercera persona, al igual que la mayoría de los cuentos que encontraréis en este libro, una voz narrativa que combina a la perfección con las tramas de estas historias.
Otra cosa que tienen en común la mayoría de estos relatos es el sitio en el que tienen lugar: la idílica urbanización de San Cayetano; un lugar donde, sin embargo, nada es lo que parece. Ya que existe un lugar común y personajes que aparecen en más de un relato, si solo nos quedáramos con estos cuentos, podríamos hablar de novela disruptiva. Pero ya que hay otros escenarios, catalogaremos este libro simple y llanamente como libro de cuentos.
Lo cotidiano es un universo fascinante. Miles de cosas distintas pasan por nuestras mentes mientras cocinamos, limpiamos el polvo o tomamos el sol bajo una sombrilla. Gracias a esa amplificación que nos ofrece Maite Núñez de lo que no vemos cuando miramos a los demás, conoceremos nostalgias de amas de casa o de niñas condenadas a vivir la vida de sus madres (Cosas que decidir mientras se hace la cena, Dry Martini); las distintas formas de reaccionar de mujeres y maridos al descubrir que el otro era infiel (Reciclaje, ¿Guardan las cenizas memoria del fuego?, Miopías, Mudanzas), todo aquello que se ocultan por no preocupar a los demás (El plano de Londres, Planes de futuro); las fantasías de ellas y de ellos (En el semáforo, Panorama desde Primrose Hill, Liturgia para mujeres despechadas)…
Especial relevancia para mí tienen los relatos que hablan del cáncer desde distintos puntos de vista (Todos los seres queridos, Asimetría, Pelo, pestañas, cejas y Zona de sombrillas). Aunque todos los relatos de este volumen me hayan aportado algo, aunque todos tengan, en su menor o en su mayor medida, su carga de emotividad, creo que estos cuatro son los más desgarradores y llenos de sentimiento que encontraréis en este libro. Imposible olvidarse de ellos tras su lectura.
No puedo dar por concluida esta reseña sin señalar la importancia de los finales de estos relatos. Y es que si bien los cuentos de otros autores terminan de una forma efectista (a veces, demasiado), los de Maite Núñez lo hacen de un modo mucho más sereno, pero también acorde a las historias que nos cuenta. Estos finales nos vienen a recordar que la vida a veces es así, que se pasa de un tema a otro sin que la línea de división entre el primero y el segundo sea clara. Casi sin darnos cuenta.
Cosas que decidir mientras se hace la cena, en definitiva, es un muy buen libro de relatos realistas que nos habla de la soledad, la incomprensión, los anhelos, la rabia y otros muchos sentimientos que habitan en lo cotidiano. Maite Núñez disecciona la vida de sus personajes para mostrarnos historias que podrían ocurrirle a cualquiera, pero que no por ello dejan de ser extraordinarias. Porque la vida es eso: algo fascinante, algo que puede sorprendernos continuamente. Por eso, amigos, si queréis sorprenderos con buenas historias muy bien escritas, pero a la vez aptas para todo tipo de lectores, no dejéis de asomaros al universo de Cosas que decidir mientras se hace la cena.

Cristina Monteoliva



miércoles, 17 de junio de 2015

Reseña: MELANIE, de M.R.Carey

Título: Melanie
Autor: M. R. Carey
Traducción: Manuel Mata
Edita: Minotauro
Páginas: 416
Precio: 18,95 € / 8,99 €


¿Es posible escribir algo original dentro del universo zombi? ¿Acaso escribir una novela de zombis no consiste siempre en seguir el mismo guion cambiando, si acaso, un poco los personajes y las situaciones? ¿Qué impide que un buen autor se decida a darle una vuelta de tuerca al género para ofrecer un poco de lo que los fans tradicionales quieren y otro poco de los que ansiamos cosas más originales? Ofrecer algo como Melanie, por ejemplo, la novela de M.R. Carey que vengo hoy a comentaros.
Cada mañana, Helen Justineau acude a su puesto de trabajo como profesora. Su aula no está en un colegio, sino en un bunker. El bunker está muy vigilado por soldados. Y sus alumnos no son niños como todos los demás. Y es que estos niños son muy inteligentes, pero necesitan estar atados a sus sillas. Si por algún momento los niños se desataran, podría ocurrir algo terrible. Casi tan terrible como el cariño que siente Melanie, la niña más inteligente de toda la clase, por su profesora, la señorita Justineau. Un cariño que hará posible la libertad de ambas más allá del bunker, de la terrible y peligrosa enfermedad de Melanie y de todos los obstáculos que encontrarán en su camino de huida.
Perdonadme si la que yo he escrito no os resulta especialmente clara. Es difícil escribir una sinopsis cuando te parece tan fácil destripar en ella la trama de una novela. Espero que al menos os sirva de algo, ya que la contraportada del libro tampoco os va a aportar más información con respecto a la historia, solo os va a dar un buen puñado de buenas opiniones de medios importantes. En la web de la editorial, sin embargo, sí que encontraréis una breve sinopsis. Os invito a que la busquéis. Ya veréis como no es muy diferente de la que yo os he escrito (o sea, que, por suerte, no desgrana lo mejor de la trama, cosa que sería una verdadera pena).
¿Qué puedo decir de Melanie sin destrozaros las expectativas? En primero lugar, tal y como anuncia la portada de este volumen, que esta es una novela de zombis. Un thriller, para más señas. Así que si te gustan los zombis y la intriga y estás buscando uno bueno con el que pasar parte del verano, sigue leyendo esta reseña.
También os puedo contar que Melanie es una niña inteligente, pero potencialmente peligrosa, que vive junto a otros niños con su mismo problema en un bunker del ejército de Gran Bretaña. Todos los días, Melanie y los otros niños asisten a clase. Como decía antes, una de las profesoras es Helen Justineau, una mujer carismática. Helen es la profesora favorita de Melanie, prácticamente una figura materna para la niña. Esta conexión entre ambas será fundamental durante toda la novela.
Muchos autores de novelas de zombis se ocupan mucho en escribir escenas de acción con mucha casquería y poco en dar vida propia a sus personajes. Este no es el caso de M. R Carey, reconocido escritor británico de ficción y cómic. Así, Carey, además de ofrecernos escenas llenas de tensión, nos perfila personajes tremendamente ricos en matices con los que es fácil empatizar en algún momento (incluso con los malos de la historia).
Aunque lo cierto es que ningún personaje le hace sombra a Melanie, esa niña inquieta, inteligente, cariñosa y meticulosa que busca su lugar en el mundo. Ni siquiera su querida señorita Justineau, siempre tan valiente, lo consigue. Melanie es el verdadero motor de esta historia, la pieza que le da sentido a una trama que desemboca en uno de los mejores finales que he leído últimamente. Imposible olvidarse de ella, por mucho que pase el tiempo tras la lectura de esta excelente novela.
Las novelas clásicas de zombis constan de varios elementos que se repiten: el ataque de los infectados, la huida de los supervivientes y la muerte progresiva de los actores hasta que solo quedan unos pocos de ellos. Melanie tiene estos elementos, pero también otros que la hacen diferente a otras obras que he leído antes: la explicación de la propagación de la enfermedad zombi, la existencia de los niños especiales, los otros enemigos que encontrarán los supervivientes en su camino…Sin olvidarnos de algo fundamental: la calidad literaria que le otorga M. R. Carey, muy de agradecer en estos tiempos de novelas de género escritas muy a lo loco.
El resultado de esta magnífica combinación no solo es una novela original, sino también algo realmente emocionante y adictivo ya no solo para los amantes de las novelas de muertos vivientes, sino para todo aquel lector interesado por las buenas obras de ciencia ficción con un poco (o un mucho) de terror. Es por ello que pienso recomendar encarecidamente la lectura de Melanie a todos mis amigos, ¡y también a ti!

Cristina Monteoliva



lunes, 8 de junio de 2015

Entrevista: JUAN RAMÓN BIEDMA

Enhorabuena por haber ganado el II Premio Valencia de Novela Negra con tu obra Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. ¿Qué se siente al recibir un premio tan importante?
Llega un momento a lo largo de tu carrera en que todo forma parte de una especie de proceso global, así que, aparte de la emoción por la ingente cantidad de personas que se han alegrado sinceramente del triunfo, lo más importante es la sensación de haber dado un paso más, de seguir contando con los medios para difundir tus historias entre la gente.
Todo va en función de la siguiente novela, que en realidad es lo único que importa porque es lo único que existe.

Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es una novela negra que transcurre en el Londres victoriano. Londres, Inglaterra. Seguro que muchos de tus lectores asiduos se están preguntando lo mismo que yo: ¿en qué momento se te ocurrió sacar a tus personajes de tu adorada Sevilla?
Todo parte de los zoológicos humanos, de los que más adelante hablaremos en profundidad, un suceso propio del siglo XIX y que estuve a punto de situar en Barcelona. Pero Barcelona requiere su propia novela y con el Londres victoriano tenía pendiente una historia donde el malvado fuera el principal motor de la historia, un arquetipo que sólo podía ser el profesor Moriarty, así que terminamos recalando allí.

¿Y por qué una novela de Sherlock Holmes? ¿No lo consideras, tal vez, un poco arriesgado?
Cuando un primer borrador de la novela ya estaba completamente planificada, Sherlock aún no estaba allí. Tenía personajes suficientes para soportar los distintos afluentes de la intriga principal y Moriarty ya contaba con opositores de sobra para dar sentidos a sus maquinaciones, pero el desafío de revisitar una novela misterio del XIX con la libertad de movimientos de nuestros días era un desafío trucado; sólo al incluir a Holmes y encontrar la manera de extraer nuevas facetas del personaje sin alterar su naturaleza tuve la sensación de que el retrato que pretendía llevar a cabo estaba completo.

Aunque en realidad yo no creo que esta sea una novela de Sherlock Holmes. Al fin y al cabo, el detective comparte protagonismo con Moriarty y Cox, entre otros. Por cierto, ¿cuál de tus tres te gusta más como personaje? ¿Te sientes identificado con alguno de ellos?
Sin duda, Moriarty es el centro de la acción, el detonante alrededor del cual se mueven no sólo los otros personajes sino, por un momento, el imperio británico en su totalidad.
El mal, o mejor aún, la maldad, me interesa como concepto cultural y como reflejo de las tendencias más reveladoras del ser humano, así que hacía mucho tiempo que deseaba dedicar una historia al malvado por antonomasia y afrontar el reto de humanizarlo en cada uno de sus movimientos.

©Juan Ramón Biedma. 

¿Por qué crees que los autores de novela victoriana se ocupan tanto de lo que reluce y tan poco de lo que permanece en las sombras?
La figura del detective privado se afianza por la necesidad de los pater familias de que aquella época de contar con un representante de sus intereses que permitiera restablecer el orden y apartar a sus hijos de sus desviaciones sociales y sexuales para devolverlos a su responsabilidades al frente de la industria.
De alguna manera, mi novela responde al deseo de adentrarme en el reverso de esas andanzas que leímos cuando niños, recuperar los escenarios físicos y morales que se nos ocultaron y mostrar unos entramados que el sistema de censura de la época –no olvidemos que la mayoría de los relatos se publicaban por entregas en publicaciones como el Strand con un control creativo férreo- no permitía mostrar.

Hablando de cosas oscuras, ¿qué puedes contarnos de los zoológicos humanos?
Los zoológicos humanos o exposiciones antropozoológicas son una creación de Carl Hagenbeck, tatarabuelo del escritor mexicano Francisco Haghenbeck, un buen amigo que me descubrió su existencia durante una conversación en Gijón hace unos años. Desde el principio me pareció uno de los fenómenos más atroces de los que haya tenido noticia: secuestrar aborígenes para exhibirlos a miles de kilómetros de su entorno habitual para terminar abandonándolos después, asustados y enfermos, me pareció una monstruosidad tan propia del ser humano que debía ser reflejada en una novela.

Zoológicos humanos, leprosos secuestradores de niños, ladrones de tumbas, casas enigmáticas, fotógrafos malditos, verdugos de niños, teatros casi clandestinos… ¿Qué te hubiera gustado meter más en esta novela pero no has podido por la razón que sea?
Verás Cristina, lo que te voy a contar es la primera vez que lo comento con alguien, dentro o fuera de una entrevista: en el plan inicial había un sacerdote español, antiguo capellán del ejército carlista, exiliado en Inglaterra por motivos políticos y que actuaba como una especie de investigador a las órdenes de la pareja de aristócratas; era un personaje muy interesante que suprimí para no romper equilibrios narrativos pero que me reservo para el futuro.

Acabas de volver de Granada Noir, un evento que ha aglutinado a muy buenos escritores de novela negra españoles y a un buen puñado de las mentes más malvadas de este país. ¿Qué te ha aportado, como escritor y lector, este festival?
Los festivales de género negro, además de la posibilidad de compartir experiencias con compañeros de profesión y de dar a conocer tu obra entre los lectores interesados, nos proporcionan la oportunidad de conocer o recordar atmósferas y emplazamientos para situar nuestras tramas. En este caso he podido buscar localizaciones en el Albayzín, que me ha parecido una de las zonas más potencialmente siniestras, intrincadas e interesantes que he conocido en mucho tiempo.
  
©Juan Ramón Biedma. 

¿Crees que escribir novela negra es más difícil que escribir cualquier otro género?
No, cada género tiene sus propias dificultades, y los autores capaces de escribir textos humorísticos que de verdad lo sean o románticos no esperpénticos tienen toda mi admiración.
De lo que sí dispone el policíaco es de una raza de lectores muy especializados en sus reglas y con una gran capacidad de interacción que pueden mostrarse implacables con los novelistas que malogren los elementos de sus obras.

Te has atrevido con perturbados mentales, con zombis y criminales de todo tipo y toda época. ¿Qué nos depara la próxima novela de Juan Ramón Biedma?
La novela en la que estoy trabajando en la actualidad regresa a los barrios más olvidados de Sevilla, regidos por leyes gitanas donde las mujeres que no se han casado a los dieciocho pueden ser repudiadas por su entorno, lugares donde siguen vigentes enfermedades contagiosas que han sido erradicadas del resto de Europa y donde se llama zombis a yonquis sin hogar, que vagan por ciertos barrios sin atención ni recursos de ninguna clase. Como puedes ver, no hay que alejarse mucho para encontrar diversas formas de horror.

Desde luego, si alguien puede encontrar el horror en cualquier parte, ese eres tú. ¡Mucha suerte con esa nueva novela! Y, por supuesto, con Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado.
Muchas gracias por tu tiempo, tus fotos personales y tus respuestas. Espero que pronto publiques esa nueva novela y podamos charlar de nuevo.



Reseña de TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS CUANDO TODO HA PASADO, de Juan Ramón Biedma

Título: Tus magníficos ojos vengativos cuanto todo ha pasado
Autor: Juan Ramón Biedma
Editorial: Lengua de Trapo
Páginas: 438
Precio: 19,50 €


La época victoriana está de moda, en parte por el movimiento steampunk, en parte por las novelas de corte romántico que acaban convertidas en películas o series de televisión. Estas historias suelen ofrecer algunas visiones de la parte oscura de aquellos tiempos, normalmente de forma amable, aunque lo que más se saque a relucir sea la elegancia y la riqueza. Y lo curioso es que, tal y como señalaban muchos autores coetáneos a esta época en sus cuentos y novelas, aquel mundo estaba lleno de perversión, oscuridad, ambientes malsanos y futuros imposibles. Si queréis conocer esa realidad siniestra, lo mejor es que os hagáis con un ejemplar de Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, la novela de Juan Ramón Biedma ganadora del II Premio de Valencia de Novela Negra.
Mes de abril, 1981. La niebla tóxica cae sobre la ciudad de Londres mientras muchos padres asustados se preguntan qué habrá sido de sus pobres hijas secuestradas. Algunas de esas niñas son de origen humilde; cuatro de ellas, sin embargo, pertenecen a las familias con más poder del todo el Reino Unido. Como la hija de Lord Canciller, cuya madre, Rambalda, hará cualquier cosa por recuperar. Incluso contactar con Cox, un antiguo amante caído en desgracia que se dedica a robar los objetos de los difuntos directamente de sus tumbas. En Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado no solo acompañaremos a Cox en esta aventura, sino también a Moriarty y a Sherlock Holmes en sus propias pesquisas, el primero por encontrar a un compinche desaparecido; el segundo, por atrapar al primero y detener así la ola de crímenes que asola el país. ¿Conseguirán los tres sus objetivos?
Sherlock Holmes es el detective victoriano por excelencia. Sus aventuras han inspirado a cientos de lectores y escritores a lo largo de más de un siglo. Muchos, incluso, se han atrevido a inventar nuevas aventuras para este fascinante investigador. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es, en parte, una de estas novelas; aunque no puede decirse que sea exactamente “una novela de Sherlock Holmes”.
Me explico: Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado parte de El problema final, el enigmático relato de sir Arthur Conan Doyle. Juan Ramón Biedma monta toda una novela alrededor de este relato, el cual encontramos en cursiva a lo largo de la narración. El texto está narrado en primera persona por un doctor Watson que solo aparece de esta forma en la novela, por lo que no se le puede considerar ni siquiera un personaje secundario, sino más bien un actor testimonial. Por otro lado, aunque Sherlock Holmes sí aparece, y mucho, en la obra, su papel, a mi modo de ver, es más de secundario que de protagonista, y eso que él quiere resolver está a la vista del lector casi desde el principio. Digo más: en esta obra, Cox, el ladrón de tumbas, y Moriarty, el gran malvado, se comen al personaje de Sherlock Holmes (no literalmente, claro). O, al menos, así lo he sentido yo durante la lectura.
Creo que los que hayáis leído a Biedma en más de una ocasión entenderéis mi punto de vista. Vosotros sabréis, habréis entendido tan bien como yo, que a Biedma no solo le gustan los malvados, los canallas, los miserables, sino también que se le dan muy bien. Porque lejos de tratarlos como la escoria que para muchos son, Biedma los humaniza. Se mete en su pellejo y nos los muestra en todas las dimensiones para que entendamos por qué hacen lo que hacen y qué les mueve a hacerlo. Que en algún momento ellos fueron como nosotros pero que la vida no fue tan generosa con ellos. Que no les quedó más remedio que ser los malos de la historia para que pudieran vivir los buenos.
Todo esto, además, lo hace Biedma con elegancia, señalando las partes más sucias solo cuando lo requiere el texto, no de forma gratuita y sin sentido.
Como decía hace un rato, esta novela consta de tres tramas principales que engloban las respectivas búsquedas por los bajos fondos londinenses de Cox, Holmes y Moriarty. Estas tramas, a su vez, se ramifican en un sinfín de subtramas que mantendrán al lector bien atento, no vaya a ser que se pierda algo. En ellas encontraremos monjes moribundos, ladrones de tumbas, cementerios de prostitutas, verdugos de niños, contaminación atmosférica a nivel del suelo, teatros con espectáculos espantosos, fotógrafos perturbados, matones, enfermos de lepra, habitantes de sociedades ideales en decadencia, huelgas de coches de caballos, los primeros coches a motor, casas de arquitectura extraña… Tantas y tantas cosas que garantizan el asombro del que se enfrente a las páginas de esta novela.
Si hay algo que destaque entre tanto elemento espantoso, eso es el zoológico humano. De hecho, tal y como dice Juan Ramón Biedma en la sección de agradecimientos, la idea inicial de esta historia nació tras el conocimiento del autor de la existencia en el pasado de un zoológico así en Londres. Una vez más, la realidad supera a la ficción.
Otra curiosidad: el título, Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, es el último verso de un poema de Oscar Wilde que podréis leer nada más comenzar el libro (Impressions de théatre, concretamente).
No podría acabar esta reseña sin mencionar dos cosas que me han encantado: el principio y el final del libro. Dos escenas perfectamente dibujadas que podrían funcionar por sí solas como relatos independientes, pero que a la vez son tan imprescindibles a la hora de quedar atrapados en el oscuro universo de Biedma. Simplemente brillante.
Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado es, en definitiva, una novela de género negro cargada de misterio, aventuras, emoción y una pizca de amor. Juan Ramón Biedma combina a la perfección una serie de increíbles elementos para crear una novela siniestra de atmósfera envolvente, trepidante y perversa que hará las delicias tanto de los amantes de la buena novela de crímenes como de aquellos interesados por el mundo victoriano en todos sus aspectos. Una obra redonda que no deberías dejar escapar.
Cristina Monteoliva