A veces en la vida se dan encuentros
casuales que hacen que todo cambie. Encuentros que crean lazos de por vida.
Encuentros que lo son todo. De esto y mucho más va Te hablaré mañana, la novela juvenil de M. V. Calo con imágenes de
Kandra Aguilera García de la que hablaremos a continuación.
Desde que su hermano
desapareciera años atrás, Jean es el heredero de un título del que no se puede
hablar desde que Napoleón está al mando del país. Un buen día, es llamado a
filas para ir a combatir a Alemania. El joven piensa que su padre pagará un
soborno para que él se libre del servicio militar. Sin embargo, no lo hace, movido
por el orgullo, y el muchacho tiene que integrarse en las filas.
Al otro lado de la
frontera vive una niña llamada Ilda en una granja con una familia que no es la
suya desde que su padre murió. En la granja hay un niño que encontró a un perro
muy vivaracho al que llamó Sack. Sabiendo que los franceses están a punto de
llegar, la familia decide marcharse a América. Sin la niña y el perro. ¿Qué
ocurrirá cuando los franceses alcancen el lugar?
Esta es una historia
con tres protagonistas de personalidades (bueno, uno es un perro, así que tiene
una perrunalidad) muy marcada: Jean, Ilda y Sack. El narrador omnisciente nos
los dará a conocer siguiéndoles muy estrechamente, dedicándole a cada uno
capítulos alternos.
Jean es un joven que se
ve forzado a ir a la guerra; Ilda, una niña que necesita una familia que la
quiera; y Sack, un perro que ha tenido más de un dueño y que espera el
definitivo.
La historia no solo nos
da a conocer a estos increíbles personajes, sino también cómo era ir a la
contienda bélica en los tiempos de Napoleón, lo que suponía ser una huérfana en
aquellos tiempos, la vida de los perros callejeros y la de una niña en una
granja.
Te
hablaré mañana es una novela corta que nos habla de
esperanza cuando parece que todo está perdido, solidaridad, amistad y el valor
de las promesas. Una obra escrita en principio para jóvenes pero, tan cargada de
significado, que estoy segura de que muchos adultos también podrán disfrutarla
y emocionarse con ella, como yo lo he hecho. Si buscas una obra tierna,
emocionante y que te dé que pensar, no dudes con hacerte con un ejemplar de
esta obra.
Cristina Monteoliva
