martes, 19 de mayo de 2026

Entrevista: GEORGIA BOGDAN

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

seguimos con nuestras entrevistas, esta vez con la que nos ha concedido Georgia Bogdan:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Siempre fue más un sueño o una aspiración que un pasatiempo. Llevo escribiendo desde que tengo uso de razón, pero siempre con ese miedo a sentirse un fracaso o a equivocarse.

Con los años te das cuenta de que tropezar, fallar, equivocarte, no gustar… es parte del proceso de aprendizaje. A día de hoy lo pienso y me digo a mi misma, “si se me hubiera dado el visto bueno desde el principio, ¿realmente hubiera sido tan consecuente con mis palabras ahora?”, y la respuesta más probable es que no.

¿Qué lecturas o autores te han influenciado como escritora?

Åsa Larsson, Camilla Läckberg, Jo Nesbø, Stieg Larsson…  Ladrón de la Inocencia (y en perspectiva todo lo que rodea a la serie de Woodenport) bebe mucho de la novela negra nórdica, ya que presenta y le da más importancia a las relaciones personales y humanas que al caso en sí, ya que este es producto de la sociedad en la que viven los personajes.

En otros géneros con los que trabajo también puedo destacar a Chuck Hogan y Guillermo del Toro en el terror y a Yasunari Kawabata y Osamu Dazai en la novela japonesa. 

© Georgia Bogdan.

¿Qué estás leyendo ahora? ¿Nos lo recomendarías?

Los pecados de nuestros padres de Åsa Larsson. Yo creo que sí lo recomendaría, pero con el detalle de que ese tipo de novelas no son para todo el mundo. La novela negra nórdica, en la mayoría de los casos, no busca la acción o el resolver los casos y ya, suele abordar una perspectiva más humana, más… incómoda.

Creo que son buenos libros para salir de nuestra zona de confort, pero también no esperar acción cuando lo que hay es una disección del alma humana.

¿Eres escritora mapa o brújula?

Brújula, completamente, y un poco caótica también. No me gusta hacer esquemas o fichas, porque me baso en las decisiones de los personajes para escribir el siguiente capítulo. Imagínate, si no pudieran salirse del molde, serían meros arquetipos. Lo que más me interesa es mostrar la obsesión, el dolor, el trauma, las consecuencias… si todo estuviera medido al milímetro sería demasiado conveniente, poco sincero con los lectores y sobre todo conmigo misma.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

¿Sinceramente? Mal, muy mal. Es como si un libro solo pudiera aportar algo cuando Instagram lo valida, como si al no llamar la atención del círculo de Bookstagram el libro fuera el problema. Y parece que se nos olvida que no todos los géneros son para todo el mundo, y no por eso un libro es malo.

Habría que intentar alejarse más de la “literatura de catálogo” y de los retos de lectura y leer algo que realmente nos haga pensar, sentir o emocionarnos de verdad.

¿Qué te ha llegado a autopublicar en Amazon tu primera novela, Ladrón de inocencia: Depredador?

El querer tener el control total sobre mi obra. Podría haber intentado buscar una editorial, por supuesto, pero no me gusta delegar algo a lo que le has puesto tu alma para convertirlo simplemente en un producto rápido y comercial. Es como tener un hijo, tú no se lo dejarías a cualquiera para que lo moldeara a su antojo, ¿o sí? 

© Georgia Bogdan.

¿Qué ha supuesto para ti esta publicación?

Un dolor de cabeza terrible y una forma de aumentar mis niveles de cortisol y el síndrome del impostor de manera única. ¿Lo volvería a hacer? Por supuesto, porque ahora conozco mejor el camino y puedo tomar las decisiones correctas.

¿Qué vamos a encontrar en esta novela?

Un thriller psicológico que usa el género para preguntarse cómo se construye un monstruo. No desde el morbo, sino desde la normalidad.

Una teniente de policía vuelve a su pueblo natal después de sobrevivir a un intento de asesinato. Tiene TEPT complejo, un hijo adolescente y un cuerpo que ya no funciona como antes. Se incorpora a un caso de chicas desaparecidas y descubre que el depredador no es un psicópata excepcional. Es alguien que lleva años integrado en las estructuras de poder del pueblo.

La novela alterna la investigación forense con la memoria del trauma y la violencia doméstica. No hay escenas explícitas de abuso. Hay una mirada clínica sobre cómo el poder se ejerce en los cuerpos. Y sobre cómo una víctima puede convertirse en cazadora sin dejar de estar rota.

¿Qué crees que hace diferente a Ladrón de inocencia: Depredador de otros thrillers?

Creo que el abordar al monstruo desde la normalidad. Al final del día, un asesino enmascarado que te espera con un cuchillo es predecible. Un monstruo evidente no impacta ya. Pero cuando la maldad se esconde en lo cotidiano, en lo normal, en el vecino de al lado que te da los buenos días con una sonrisa… la perspectiva cambia, porque te hace preguntarte ¿si esta persona es un monstruo… podría serlo yo también?

Al final del día, el thriller que impacta es el que te deja pensando si tú también podrías convertirte en el monstruo si la situación te empuja a ello.

¿Cuánto has tardado en escribir esta historia?

Seis meses. Con varias reescrituras y dedicándome 24/7 a ello. No es algo que recomendaría a nadie realmente, porque es un desgaste brutal y más cuando tratas temas tan complejos.

Debo admitir que he sufrido un desgaste mental importante y eso me está dificultando continuar la segunda parte al ritmo que me gustaría, así que ahora estoy trabajando en otra historia que no implique tanta implicación emocional por mi parte.

¿Qué tiene de ti esta obra?

Muchísimo. Sobre todo la rabia ante un sistema que no funciona y la paciencia infinita para entender el porqué las personas tienen ciertas actitudes.

Añadiría también la perspectiva humanista, el ver el thriller como un espejo roto de las fracturas sociales. Ya que, al entender a los personajes como personas no como arquetipos, te das cuenta de que nadie es malo por naturaleza, nadie es intrínsecamente bueno, tan solo producto de lo que nos rodea. No justifica al monstruo, pero sí pone el foco en una sociedad que lo permite. 

© Georgia Bogdan.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Ladrón de inocencia: Depredador?

Tal vez la posibilidad de entender que, sin buscar justificarlo, algunos monstruos son producto de su realidad: un sistema que permite el abuso, un sistema que aparta a los que consideran diferentes, una sociedad que no te deja ver el peligro hasta que te explota en la cara.

Al final, Woodenport no es más que una muestra real e incómoda de nuestro mundo.

¿Quieres añadir algo más antes de acabar esta entrevista?

Lo primero, darte las gracias por este espacio, por supuesto. Siempre se agradece cuando alguien te abre las puertas para ayudarte a visibilizar tu trabajo.

Lo segundo, animar a la gente a salir de su zona de confort, a darle una oportunidad a la literatura incómoda y necesaria.

Y lo tercero, invitarles a los lectores a pasar por mis redes sociales (@hayashishisake en Instagram y Threads) y mi Substack (https://woodenportchronicle.substack.com/) para acompañarnos en el análisis del thriller psicológico desde una perspectiva humanista.

Muchas gracias, Georgia, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga y próspera.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva