domingo, 17 de mayo de 2026

Reseña: LA CASA HUECA, de Jesús Relinque

 


¿Eres de los que creen que para encontrar paz y tranquilidad lo mejor es mudarse a un pueblo pequeño? ¿Uno de aquellos con pocos habitantes, casas antiguas y rodeados de bosques? Pero, ¿y si el pueblo elegido no fuera tan idílico? ¿Y si sus habitantes fueran hostiles? ¿Y si pareciera haber algún tipo de maldición entre sus casas? Pues este es el punto de partida de La casa hueca, la singular novela de terror psicológico de Jesús Relinque de la que hoy hablaremos.

Lucía es una actriz en paro que no espera gran cosa de la vida desde hace tiempo. Por inercia, sigue a Esteban, su novio escritor, hasta un pueblo recóndito de la Sierra de Grazalema. Mientras él se encierra en el despacho de su casona a acabar su última novela, ella explora las calles, se adentra en los bosques y conoce a los habitantes del lugar. Tras el encuentro con un misterioso niño, Lucía descubre que algo extraño pasa relacionado con la casa en la que se aloja. Algo que tanto los lugareños como Esteban conocen, pero que no le quieren contar. Junto a su nueva amiga Gloria, la guía turística local, decidirá intentar averiguar qué es lo que pasó hace años. ¿Conseguirá llegar hasta el final de esta intriga?

Lucía, la protagonista y narradora de este inquietante thriller de terror, es una mujer que vaga sin rumbo por la vida. Hace años que no trabaja como actriz y, aunque está claro que ya casi nada la une a Esteban, su novio escritor, le sigue sin preguntas hasta un pueblo serrano de costumbres ancestrales cuyos habitantes, casi todos ellos, no parecen ser muy amistosos.

La Lucía narradora es una amante de la prosa poética, oscura, precisa y penetrante que no duda en contarnos todo lo que le sucede en el cuanto menos espeluznante pueblo. Un pueblo asfixiante, desde luego, del que no parece tan fácil salir.

Nuestra protagonista no estará sola en esta aventura. Algunos de los personajes que conoceremos en esta novela son: Esteban, el clásico escritor maldito que apenas trata con la gente; Pico, el niño que no habla, pero que tanto tiene que contar; la doctora del centro de salud, una mujer con un gran dolor; Gloria, la guía turística que acompañará a Lucía; el señor Valero, el hombre sin ojos que todo lo ve; y, por supuesto, la casa, una construcción con entidad propia.

La narración, de ritmo in crescendo, se vuelve cada vez más lóbrega, más caótica, más intrincada. Pero, ¿qué hay en este pueblo que lo hace tan especial? Pinsapos, buitres, sectas, tradiciones ancestrales, fantasmas… Y, al final, el destino de Lucía. ¿Quieres saber cuál es? Te invito que lo averigües leyendo La casa hueca, esta espeluznante a la par que original novela. Aunque, cuidado: puedes acabar atrapado en ella.

Cristina Monteoliva