¿Eres de los que creen que para
encontrar paz y tranquilidad lo mejor es mudarse a un pueblo pequeño? ¿Uno de
aquellos con pocos habitantes, casas antiguas y rodeados de bosques? Pero, ¿y
si el pueblo elegido no fuera tan idílico? ¿Y si sus habitantes fueran
hostiles? ¿Y si pareciera haber algún tipo de maldición entre sus casas? Pues
este es el punto de partida de La casa
hueca, la singular novela de terror psicológico de Jesús Relinque de la que
hoy hablaremos.
Lucía es una actriz en
paro que no espera gran cosa de la vida desde hace tiempo. Por inercia, sigue a
Esteban, su novio escritor, hasta un pueblo recóndito de la Sierra de
Grazalema. Mientras él se encierra en el despacho de su casona a acabar su
última novela, ella explora las calles, se adentra en los bosques y conoce a
los habitantes del lugar. Tras el encuentro con un misterioso niño, Lucía
descubre que algo extraño pasa relacionado con la casa en la que se aloja. Algo
que tanto los lugareños como Esteban conocen, pero que no le quieren contar.
Junto a su nueva amiga Gloria, la guía turística local, decidirá intentar
averiguar qué es lo que pasó hace años. ¿Conseguirá llegar hasta el final de
esta intriga?
Lucía, la protagonista
y narradora de este inquietante thriller de
terror, es una mujer que vaga sin rumbo por la vida. Hace años que no trabaja
como actriz y, aunque está claro que ya casi nada la une a Esteban, su novio
escritor, le sigue sin preguntas hasta un pueblo serrano de costumbres
ancestrales cuyos habitantes, casi todos ellos, no parecen ser muy amistosos.
La Lucía narradora es
una amante de la prosa poética, oscura, precisa y penetrante que no duda en
contarnos todo lo que le sucede en el cuanto menos espeluznante pueblo. Un
pueblo asfixiante, desde luego, del que no parece tan fácil salir.
Nuestra protagonista no
estará sola en esta aventura. Algunos de los personajes que conoceremos en esta
novela son: Esteban, el clásico escritor maldito que apenas trata con la gente;
Pico, el niño que no habla, pero que tanto tiene que contar; la doctora del
centro de salud, una mujer con un gran dolor; Gloria, la guía turística que
acompañará a Lucía; el señor Valero, el hombre sin ojos que todo lo ve; y, por
supuesto, la casa, una construcción con entidad propia.
La narración, de ritmo
in crescendo, se vuelve cada vez más lóbrega, más caótica, más intrincada.
Pero, ¿qué hay en este pueblo que lo hace tan especial? Pinsapos, buitres,
sectas, tradiciones ancestrales, fantasmas… Y, al final, el destino de Lucía.
¿Quieres saber cuál es? Te invito que lo averigües leyendo La casa hueca, esta espeluznante a la par que original novela.
Aunque, cuidado: puedes acabar atrapado en ella.
Cristina Monteoliva
