Queridos
seguidores de La
Orilla de las Letras,
como
ya sabéis, no descansamos los fines de semana, por lo que aquí vamos este
sábado 9 de mayo de 2026 con la entrevista que nos ha concedido la autora Marta Moral Alonso:
¿Qué lecturas
crees te han influido como escritora?
Más que libros concretos, diría que me han influido mucho autores como Eduardo Mendoza y Rosa Montero.
Tienen una forma de escribir que es un deleite en sí misma, casi independiente
de la historia que estén contando. No pretendo insinuar que yo escriba como
ellos, pero son una referencia de hasta dónde se puede llegar simplemente con
el lenguaje, con la forma de construir historias poniendo una palabra detrás de
otra.
También debo mencionar a Ray
Bradbury, sobre todo por sus relatos. Recuerdo haber leído uno en el que,
aparentemente, no pasaba nada reseñable: un hombre de ciudad se va de
vacaciones a la costa y, por casualidad, se encuentra allí con su dentista, que
también está de vacaciones. A partir de ese encuentro fortuito, surge una relación
marcada por la incomodidad y la dificultad de admitir que prefieren estar
solos, hasta el punto de arruinarse las vacaciones mutuamente. Es un buen
ejemplo de que cualquier situación, por nimia que parezca, puede convertirse en
un relato interesante si se sabe explorar bien.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Estoy releyendo El secreto de la modelo extraviada, de
Eduardo Mendoza. Es el quinto libro de una saga protagonizada por una suerte de
detective cuyo nombre nunca conocemos. Como se acaba de publicar el sexto libro
de la serie (La intriga del funeral inconveniente), decidí volver a leer
los cinco primeros antes de ponerme con el nuevo.
La novela arranca cuando el protagonista recuerda un antiguo caso
en el que se vio envuelto: la investigación del asesinato de una modelo. La
historia, que acaba convirtiéndose en una sucesión de situaciones cada vez más
disparatadas con personajes rimbombantes y excéntricos, está maravillosamente
narrada y es muy entretenida y divertida. Por supuesto que lo recomiendo.
¿Cómo compaginas
la escritura con tus otras obligaciones en la vida?
No siempre es fácil… Yo vivo sola (bueno, con dos gatos) y
trabajo desde casa, lo que es un arma de doble filo: por un lado, tengo mucha
flexibilidad para organizarme y tener tiempo para todo; por otro, paso el día
delante del ordenador y, cuando termino de trabajar, lo último que me apetece
es seguir mirando una pantalla. Por eso, lo que mejor me está funcionando
últimamente es escribir por las mañanas. Así no tengo la excusa del cansancio
y, además, cuando termino me siento más motivada para afrontar el resto del
día.
¿Cómo fue tu
experiencia en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés?
Fue una experiencia maravillosa. Hice el curso general de
narrativa y después continué con otros dos centrados en cuento (o relato
corto), que fue la especialidad que elegí dentro de su itinerario; las otras
opciones eran novela y no ficción.
La escuela tiene una metodología
que combina teoría, lecturas relevantes (tanto fragmentos sueltos como varios
libros completos cada curso) y, evidentemente, mucha práctica. Cada semana
llevábamos un texto propio y dedicábamos tiempo a analizar los de la semana
anterior. Primero recibíamos comentarios del grupo, lo que ya era muy valioso,
y después el profesor hacía un análisis más exhaustivo. En cada clase aprendía
algo nuevo o me daba cuenta de algún vicio o error recurrente que debía
mejorar. El ambiente era muy positivo, de confianza, y eso permitía compartir
textos sin miedo, sabiendo que todos estábamos aprendiendo y que todos teníamos
puntos fuertes y otros a mejorar.
¿Cómo ves el
panorama literario actual?
La verdad es que no estoy especialmente metida en el panorama
literario actual como para tener una visión muy amplia, así que mi percepción
es bastante parcial, más como lectora y autora reciente.
Tengo la sensación de que conviven
realidades muy distintas. Por un lado, las grandes editoriales siguen teniendo
mucho peso en lo que llega a la mayoría de los lectores, pero eso no siempre va
ligado a la calidad literaria. Por otro, la facilidad para autopublicar ha
abierto muchísimo el acceso, lo que en general me parece muy positivo, pero
también genera una oferta enorme y muy desigual: hay autores con obras muy
buenas que apenas tienen visibilidad, mientras que otros publican lo que
parecen primeros manuscritos sin una mínima revisión y, de alguna manera,
consiguen llegar más lejos.
En un caso o en otro, con la
enorme cantidad de libros que se publican actualmente, ya sea con el respaldo
de una editorial o por medio de la autopublicación, creo que el gran reto está
en el encuentro entre autores y lectores: que los autores consigan llegar a las
personas que puedan conectar con lo que escriben y que los lectores sepan cómo
encontrar esas voces en medio de ese océano de publicaciones. La buena noticia
es que, en este mundo hiperconectado en el que nos movemos, disponemos de los
medios para facilitar ese encuentro: redes sociales, blogs literarios (como este),
publicidad en medios diversos... Sigue siendo difícil, pero al menos ahora
tanto autores como lectores tienen más posibilidades de encontrarse si dedican
tiempo a buscar, compartir y dejarse descubrir.
¿Por
qué escribir relato en un país donde la mayoría de lectores leen novela?
No es realmente una decisión consciente, la razón principal es
que las historias que se me ocurren piden ese formato.
El relato tiene un formato muy
distinto al de la novela, no es solo una cuestión de extensión. Suele centrarse
en un momento concreto, en algo que irrumpe en la vida de un personaje y
produce un cambio a partir del cual, todo cambia. En mi caso, las ideas suelen
nacer así, como «a alguien le pasa tal cosa y reacciona de tal manera».
Por eso no siento que elija
escribir relatos, podría decir más bien que son los relatos los que me eligen a
mí para que los escriba.
¿Por qué te
decantaste por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer Un lugar sin ayeres ni mañanas?
Fue, sobre todo, una forma de cerrar este proyecto. Me propuse
enviar el libro a un concurso, más como una forma de obligarme a completarlo
que con una expectativa real de ganar. La fecha límite para presentar el
manuscrito era el 31 de diciembre del año pasado y lo presenté el 30. Esperé al
fallo del jurado, que se anunció a mediados de marzo, y decidí que no quería
seguir moviéndolo ni entrar en un largo proceso de envío a editoriales. Me
apetecía que el libro viera la luz, darle un cierre y poder pasar a otro
proyecto.
La autopublicación en Amazon me
permitió precisamente eso y, además, fue en sí un proceso divertido en el que
también aprendí mucho ya que lo hice todo yo: maquetación, portada, subirlo a
la plataforma, corregir pequeños fallos de formato... Me llevó bastante tiempo,
pero quedé muy contenta con el resultado.
¿Qué
vamos a encontrar en Un lugar sin ayeres
ni mañanas?
En Un lugar sin
ayeres ni mañanas el lector va a encontrar nueve relatos protagonizados por
personajes que lidian con situaciones y emociones bastante cotidianas, como la
pérdida, la soledad, el miedo o la obsesión. Son historias muy distintas entre
sí, pero unidas por un interés común en explorar cómo reaccionamos las personas
cuando algo nos descoloca, nos lleva al límite o nos obliga a mirarnos de otra
manera. También creo que es un libro muy centrado en las pequeñas cosas:
conversaciones, intuiciones, silencios o situaciones aparentemente normales que
terminan teniendo más peso del que parecía en un principio.
Y, sobre todo, espero que el lector encuentre historias que lo
acompañen más allá de la lectura, que le hagan preguntarse qué habría hecho él
en el lugar de esos personajes o que se le queden rondando en la cabeza durante
un tiempo.
¿Cuánto tiempo
has tardado en escribir este libro?
Podría decir que décadas, ja, ja. Es que algunos de estos
relatos parten de ideas o escenas que escribí hace muchos años y se quedaron
sin terminar, porque en aquel momento no sabía cómo hacerlo.
Fue a
raíz de mi paso por la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonès, entre 2018 y
2021, cuando empecé a plantearme en serio la posibilidad de darles forma como
conjunto. En ese tiempo recuperé muchos de esos textos, los desarrollé y empecé
a trabajarlos con más intención. También escribí otros completamente nuevos.
El proceso hasta llegar a publicar
el libro no fue lineal, hubo varios parones importantes por motivos familiares
y personales. Así, aunque el libro como tal lo he trabajado sobre todo en los
últimos años, en realidad es una mezcla de historias recientes con otras que
llevaba mucho tiempo queriendo contar.
¿Qué relato de
este volumen te ha costado más escribir?
Diría que Anatomía de un tulipán herido. Es el relato más
cercano a mi propia vida, el que tiene la protagonista más parecida a mí. Llegó
un momento en el que tenía veinte páginas escritas y, sin embargo, la trama
apenas avanzaba porque me había dedicado a narrar en detalle escenas muy
personales que ni aportaban mucho ni la hacían progresar. Tuve que tomar
distancia, olvidarme de plasmar mis propias vivencias y cambiar muchas cosas. A
partir de ahí, la historia empezó a encontrar su forma, conseguí hacer avanzar
la trama y darle cierre que le correspondía. Al final, quedó un relato que poco
tiene que ver con las vivencias que lo inspiraron.
© Marta Moral
Alonso.
¿Qué nuevos
proyectos tienes en marcha?
Tengo varias ideas para nuevos relatos, así que parece que, de
momento, me voy a quedar en este formato.
Ahora mismo estoy trabajando en una historia que surgió a raíz
de un problema burocrático que he tenido recientemente. Fue una situación muy
estresante, ya que en un principio me reclamaban una cantidad considerable de
dinero, que se alargó durante meses y en la que los «profesionales» que debían
ayudarme no hacían más que ampararse en excusas, algunas bastante surrealistas.
En medio de toda esta situación, en la que llegué a pasar noches
sin dormir y hasta tuve que coger unos días de baja, la inspiración se abrió
camino y surgió la idea para un nuevo relato. Ni los personajes ni la trama
tienen nada que ver con la situación que yo viví, pero todo surgió de ahí, de
cómo un problema burocrático con fácil solución puede llegar a retorcerse y
complicarse hasta llevar a la persona afectada al límite, a un punto en el que
empieza a contemplar soluciones desesperadas.
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Me gustaría darte las
gracias por haberme hecho un hueco en tu blog y por el interés en mi libro.
Como autora autopublicada, espacios así ayudan muchísimo a dar visibilidad a
autores recientes que hacemos lo que podemos por llegar a nuestros lectores.
Y, por supuesto, animar a quien sienta curiosidad por Un
lugar sin ayeres ni mañanas a darle una oportunidad. Ojalá alguna de sus
historias consiga hacer compañía al lector y quedarse con él después de
terminarlas.
Muchas gracias, Marta,
por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera
literaria larga y próspera.
Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la
pantalla. Ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva

