domingo, 31 de mayo de 2026

Entrevista: SERGIO MILLÁN

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

acabamos la semana y el mes de mayo de 2026 con la entrevista que nos ha concedido el autor Sergio Millán. No tenéis más que seguir leyendo:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Creo que primero descubrí que quería escribir antes incluso de ponerme realmente a hacerlo. Durante años tuve muchas cosas en la cabeza, muchas ideas, recuerdos, frases o sensaciones que se me iban acumulando dentro y mucho más tiempo pensando en escribir que escribiendo realmente. Hasta que un día simplemente me puse con ello… y ya no pude parar.

De hecho, mi novela El suplente llevaba más de veinte años dentro de mi cabeza y la terminé escribiendo en el último año. Creo que hay historias que primero se viven durante muchísimo tiempo y luego, cuando ya no caben más dentro de uno, terminan saliendo al papel o a un ordenador.

Durante muchos años escribí solo para mí, casi como quien habla solo cuando nadie mira. Frases sueltas, recuerdos, reflexiones… cosas que necesitaba sacar de dentro, aunque no supiera muy bien por qué. Pero hubo un momento en el que entendí que escribir no era solo un desahogo. Fue cuando otras personas empezaron a leerme y a decirme cosas como: “parece que has escrito algo que me pasó a mí”. Ahí entendí que la escritura no iba solo de contar cosas, sino de acompañar a alguien sin conocerlo.

Y creo que eso ya deja de ser un pasatiempo.

 

© Sergio Millán.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Más que libros concretos, me han influido mucho los autores que escriben desde la verdad emocional. Los que no intentan parecer brillantes todo el rato. Por ejemplo, Raymond Carver o Camus me han marcado muchísimo. Esa forma de contar las cosas casi desde lejos, sin empujarte a sentir algo concreto, sin decirte continuamente qué tienes que pensar. Simplemente muestran la vida, las conversaciones, los silencios… y es el lector quien termina llenando los huecos emocionales. Eso me parece dificilísimo y precioso a la vez.

Me gusta mucho esa literatura que explica las cosas sin explicarlas del todo. Donde lo importante muchas veces no está en lo que se dice, sino en lo que se queda flotando.

Y luego hubo lecturas más simbólicas o emocionales que también me marcaron mucho, como El principito o El alquimista, sobre todo por cómo hablan de los sueños, de la búsqueda personal y de esa parte un poco ingenua pero necesaria que todos intentamos conservar aunque la vida nos vaya endureciendo.

También me han influido muchísimo las canciones. Probablemente más que muchas novelas. Letras de gente como Robe, Sabina o Fito tienen una forma de contar las heridas cotidianas que siempre me ha marcado mucho.

Y luego la propia vida, claro. Creo que hay libros que primero se escriben viviéndolos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo estoy leyendo Los 36 hombres justos, de Sam Bourne, una novela de intriga que parte de una idea que me parece muy potente: la existencia de treinta y seis personas justas cuya bondad sostiene, de alguna manera, el equilibrio del mundo. La historia mezcla asesinatos, misticismo, conspiración y esa pregunta tan incómoda de qué ocurre cuando alguien empieza a eliminar precisamente a las buenas personas.

Me interesa mucho esa idea de la gente justa. De las personas buenas que quizá no hacen ruido, que no salen en ningún sitio, pero que de alguna manera sostienen el mundo sin que nadie les dé las gracias.

Y a la vez estoy releyendo un libro de poesía de Marwan que para mí es casi un libro de cabecera. Hay libros que no los lees una vez y ya está. Hay libros a los que vuelves dependiendo de cómo estés por dentro.

Sí, los recomendaría. Pero si tuviera que recomendar un solo libro, recomendaría El principito y leerlo en varias épocas de la vida. Este cambia por completo. Y diría más, cada vez te sentirías identificado con un personaje diferente.

¿Eres escritor mapa o brújula?

Brújula totalmente.

Necesito saber hacia dónde voy emocionalmente, pero no exactamente cómo llegar. De hecho, muchas veces las mejores partes aparecen cuando dejo de intentar controlarlo todo.

No suelo construir las historias desde una estructura matemática ni desde un esquema cerrado. Voy encontrando el camino mientras escribo, casi igual que uno va entendiendo su propia vida con el paso del tiempo.

El suplente nació así. A través de recuerdos, escenas, frases o emociones que parecían independientes entre sí, hasta que poco a poco todo empezó a formar un mismo cuerpo.

Creo que escribo igual que recuerdo: de manera desordenada, humana y emocional.

¿Cómo compaginas la escritura con tus otras obligaciones en la vida?

Como puedo. Y creo que esa es la respuesta más honesta.

Trabajo, familia, responsabilidades… la vida real no desaparece porque uno quiera escribir. Así que muchas veces escribo robándole tiempo al cansancio.

Hay textos escritos en el móvil antes de dormir, otros en el coche esperando, otros a las seis de la mañana con un café antes de empezar a trabajar. No tengo una vida romántica de escritor. Tengo una vida normal intentando hacerle hueco a algo que necesito hacer.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que estamos viviendo algo curioso. Por un lado, nunca había sido tan fácil escribir y publicar. Pero por otro, nunca había sido tan difícil que alguien te escuche entre tanto ruido. Aun así, también creo que hay algo bonito en todo esto. La gente está empezando a conectar más con la honestidad que con la perfección. Y eso está dando espacio a voces que antes probablemente nunca habrían tenido oportunidad.

¿Por qué te has decantado por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer tu obra?  

Porque era la única manera de hacerlo realidad sin esperar permiso de nadie.

Obviamente tiene cosas difíciles. La sensación de invisibilidad existe mucho cuando eres autopublicado. Pero también tiene algo muy bonito: sabes que todo lo que ocurre alrededor del libro se ha levantado desde cero.

No hay una gran editorial detrás. Solo tiempo, insistencia y muchas ganas de que la historia llegue a las personas adecuadas.

Tu último libro en el mercado es El suplente. ¿Qué nos puedes contar de este libro?

El suplente es una novela sobre el desgaste emocional. Sobre lo que pasa cuando alguien empieza poco a poco a dejar de ser él mismo dentro de una relación.

Pero no quería escribir una historia de “buenos y malos”. Me interesaba más hablar de las contradicciones humanas, de cómo a veces el amor, el miedo y la dependencia se mezclan tanto que ya no sabes dónde empieza una cosa y termina la otra.

Está escrita en fragmentos breves, casi como pequeñas gotas de memoria. Y el lector es quien termina uniendo todas esas piezas.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribir esta historia?

Creo que he tardado veinte años en escribirla… y solo uno en llevarla al papel. Porque realmente El suplente llevaba muchísimo tiempo dentro de mi cabeza. Lo curioso es que durante años pensé que iba a escribir una novela completamente distinta. Más ficticia, más construida, con giros inesperados, personajes muy elaborados y una estructura mucho más “novelesca”.

Intenté durante mucho tiempo meter esta historia dentro de un molde literario más clásico. Pero un día entendí que esta novela no pedía artificio. Pedía verdad. Y en el momento en que dejé de intentar convertirla en otra cosa y acepté lo que realmente era, salió prácticamente sola. Muy rápido.

Creo que me pasé años intentando darle forma, hasta que comprendí que precisamente esta historia rompía cualquier molde donde yo quisiera meterla.

¿Qué tiene El suplente?  

Creo que tiene verdad.

No digo que sea perfecto literariamente. Ni falta que hace. Pero creo que cuando alguien lo lee nota que ahí dentro hay cosas vividas, heridas reales, contradicciones reales y emociones que no están impostadas.

Y quizá por eso está conectando con tanta gente.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en El suplente?

Ojalá encuentren compañía. No soluciones mágicas ni frases de taza de desayuno. Solo la sensación de que quizá eso que sienten no les pasa solo a ellos.

Si alguien cierra el libro sintiendo que durante unas horas alguien le entendió un poco… para mí ya merece la pena.

© Sergio Millán.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Durante estos veinte años no solo tenía esta historia en la cabeza. En realidad, tenía varias partes de una misma herida.

El suplente habla de unas decisiones. Pero también hay otra historia que habla de las consecuencias de esas decisiones, y otra que mira todavía más atrás, hacia el lugar del que nace una persona antes de llegar a actuar como actúa.

No quiero contarlo demasiado, porque hay cosas que necesitan descubrirse leyendo, pero sí puedo decir que mi intención es seguir explorando ese universo emocional.

Además, al ver cómo El suplente está conectando con gente que necesitaba leer determinadas cosas, estoy valorando también escribir libros más sencillos, cercanos y directos. Libros que hablen de emociones complejas sin disfrazarlas demasiado.

A veces no hace falta escribir más difícil. Hace falta escribir más cerca.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Sí. Dar las gracias. A la gente que lee autores desconocidos. A quien recomienda un libro pequeño. A quien deja una reseña. A quien dedica unas horas de su vida a entrar en la cabeza de alguien que no conoce. Porque muchas veces un libro independiente no compite contra otros libros. Compite contra el ruido del mundo. Y cuando alguien decide quedarse leyendo… eso ya es muchísimo.

Muchas gracias, Sergio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y satisfactoria.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva