Queridos amigos
de La Orilla
de las Letras,
hoy
os traemos la entrevista que nos ha ofrecido Juan José Lajara Córcoles. Podéis leerla a continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?
Pues en el colegio, cuando mandaban redacción, de un número
limitado de palabras, siempre escribía de más. Luego revisaba y corregía las
faltas a mis compañeros/as.
En cuanto nos preguntaron que
queríamos ser de mayor, dije entre otras: 1º Futbolista; 2º Reportero deportivo; 3º Escritor.
Empecé o me animé a escribir, ya
que iba cumpliendo años y ya estaba más de monitor deportivo, en el banquillo
con chavales, enseñándoles, que jugando. Me animé, decía, a escribir para un
concurso de relatos, ARTE JOVEN. Me dieron un premio local, así que me animé,
estaba en lo correcto, me gustaba escribir y tenía que profundizar en ese tema,
me gustó la primera experiencia.
Aunque ya en el instituto hice
algo, pero no le dieron importancia.
¿Qué lecturas
y/o autores/as crees te han influido como escritor?
Los hermanos Grimm, Julio Verne, Lewis Carroll, Michael Ende, Stephen
King, Edgar Allan Poe, John Katzenbach y J. D. Barker.
Obras: La historia interminable, Momo, Alicia en el país de las maravillas, El
cuervo, El pozo y el péndulo, Cementerio viviente, El resplandor, El
psicoanalista, El cuarto mono.
© Juan José
Lajara Córcoles.
¿Qué estás
leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Pues hago oposición a celador subalterno. De momento ni leo ni
escribo, no lo recomiendo pero no hay más remedio. A finales de año tengo
pendiente leer al menos uno, aunque es extenso, 623 páginas. Es de Luis Zueco y
se titula El juicio.
La
inquisición contra D. Francisco de Goya y Lucientes. Lo
recomiendo mucho, habla sobre la etapa negra de Goya, cuando estuvo a punto de
ser ajusticiado por la inquisición. Da detalles históricos precisos, se ve
reflejada esa etapa del Madrid del 1799.
¿Cómo compaginas
la escritura con tus otros quehaceres de la vida?
Pues no escribo muchas horas seguidas, ni me quedo de noche
escribiendo, aunque tenga entre manos un libro de relatos de terror. Prefiero
dormir bien de noche, dejo campo abierto para soñar o tener pesadillas, o para
que todo se ordene, se desaten los nudos.
Hago descansos, voy a andar, antes
dejo notas y sabré por donde voy. Me busco excusas, voy a la compra, etc. Como
no tengo trabajo, me lo puedo permitir.
¿Eres escritor
mapa o brújula?
Con la novela Sendas
era brújula. Dejaba la trama y el argumento al azar. Es experimental esa obra.
Pero he aprendido a ser mapa, ya
sé lo que quiero, he aprendido más del arte novelesco. Sé por dónde mantener la
trama, en un género u otro. Así el argumento se presenta en mi mente y solo debo
escribirlo.
¿Relato, novela
o poesía? Si tuvieras que elegir solo un género: ¿con cuál te quedarías?
Tengo metodología, es decir, primero siempre escribo relato. Me
salen de sueños, escucho canciones y me invento una historia, me inspira mucho
la música. Sin duda está relacionado, las letras activan emociones y en pocos
días aparece algo, luego hay que saber decidir, escribo la idea, veo cuanto
desarrollo tiene, si tiene encanto para un poema, o si puedo insertarlo en la
historia, una vez escrito, lo que me puede dar un personaje más, no por ello
menos importante. Sea secundario o no.
Una vez que veo el mapa, pienso en
su contenido y decido si es un relato, o si escribir novela se entenderá mejor.
Por lo tanto, decido relato, me ha dado mucho, me ha enseñado a escribir.
¿Cómo ves el
panorama literario actual?
Pues veo más escritores que nunca, cada año, en la Feria del
Libro de Murcia, como estoy en la Asociación PALIN, siempre veo editoriales
nuevas, escritores jóvenes nuevos, que debutan, como si futbolistas fuesen, que
suben de la cantera interminable de la literatura.
Por otro lado está el peligro de
la IA, que parece que nos puede ayudar en el presente, también parece que
algunos se aprovechan para escribir, va a ser difícil detectarlo, quizá por
ciertos desniveles en el argumento, o en la simple forma de escribir, en el
estilo propio.
Son incompatibles, una IA nunca
podrá escribir como mis sueños, por ejemplo.
Veo muy bien el brote emergente
que hay de escritores, tanto jóvenes como adultos, personas incluso jubiladas,
que se animan a probar suerte, o que quieren quitarse esa espina maldita que en
su momento no pudieron sacar a flote.
Veo un futuro esperanzador, no
está mal la IA para hacer portadas, no debemos dejar que nos domine. Escribamos
en paz y armonía.
¿Qué puedes
contarnos de Sendas y Prisma, tus libros publicados?
Sendas es una
novela experimental, que nació de una forma muy concreta, como he contado
antes, iba a ser un relato corto, pero vi que tenía mucho más recorrido, así
que me atrapó en forma de sueños, cambié por completo mis forma de vestir, de
pensar, retomé estudios, me documenté mucho para escribirla, con artículos,
documentales, canciones, poemas que escribía a chicas y se los regalaba,
(quedándome una copia, por supuesto).
Todo esto mezclado, aliñado con Parménides de Elea y sus Foceos. El
universo, cosmos.
Separé los sentimientos como en un
arco iris de colores vivos primero, luego el mismo pero en blanco y negro, de
ahí saqué los personajes oníricos. Arco iris, un grupo musical de los setenta,
etapa florida de The Beatles y el hipismo. Seres grises como Ser Oscuro, un
estado mental que nos aturde en esa fase de los sueños donde estamos a su
merced. Aquí llegamos a Joel, protagonista ajeno a todo esto, que debe ser
mensajero de la nueva conciencia, al ser humano actual, desde el arte, el
pacifismo y la cultura de antaño.
Terminaba cada capítulo sabiendo
que no era el último todavía, pero sin saber a dónde me dirigía, necesitaba
pensar, sobrepensar incluso, pero al final
encontraba en canciones la forma de seguir, alguna pista en versos que
es imposible que me hablase, pero que me creí, como si The Beatles o Jim
Morrison me hablasen, también la catalogo como psicodélica por su alto nivel
imaginativo y encriptación de sus personajes, aventuras de su laberinto
onírico.
En cuanto a Prisma, es como una continuación intrínseca, son los poemas que
escribe uno de los personajes, que debía decidir en Sendas entre seguir creando una vida ya en torno a la familia o
seguir su emergente virtud de escritor, sin más final que desahogar sus ideales
pasados, recordar las veces que ha amado, dejar plasmado en versos cuando creía
en la paz, cuando llevaba el pelo largo y gritaba revolución, para vivir un
atisbo de libertad.
De eso va Prisma, con los mismos ingredientes que Sendas. De momento todas las obras que haga, irán en esa línea,
aunque cuando termine el libro de terror que empiezo, iré por otro camino,
aunque de la mano, sin esperar separarme nunca de estas dos obras primas.
Las historias sobre mis amoríos
pasados, me las guardo.
¿Qué ha supuesto
para ti más esfuerzo: escribir una novela o un poemario?
Sin duda, una novela. Sendas
era muy compleja, fíjate cómo era, que había madrugadas que me despertaba
sobresaltado por una pesadilla, mientras me relajaba y entendía que había
pasado, decidía si la escribí o no, si tenía que ver con la novela, muchas de
esas veces sí tenía que ver, así que la escribía en el móvil, en una libreta, o
en el ordenador, después desayunaba. Pero me rompía el sueño sin ser consciente
del riesgo que eso corre, estaba atrapado.
Hasta que la epilepsia me dio de
lleno, no sabía que era epiléptico. Y el Flower Power aunque sean canciones, no
ayudaba tampoco, esa música psicodélica alteraba mí conciencia, pero en esa
época no la cambio por nada, me abrió la mente de una manera inaudita.
¿Qué tienen de
ti tus libros?
Pues experiencias vividas, chicas que quedan en mi recuerdo,
sueños que tengo, el deseo desde el colegio de saber cómo funcionaba el cerebro
humano, qué era el inconsciente, el subconsciente, quién era Sigmund Freud etc.
Pues esas dudas, inquietudes, amoríos, que se quedaban dentro, las sacaba y me
ha ayudado a vaciarme, a dejar un legado de cómo pienso.
¿Qué esperas que
los lectores encuentren en tus obras?
Pues he leído en reseñas que han encontrado a sí mismos, porque
se han acordado de cuando eran pequeños, que debían disculparse con alguien,
por cosas de niños, o no tanto.
Pero sobre todo quiero que vean el
esfuerzo que me ha llevado a escribirlas, no escarben por las chicas, o que
pudo pasar esas noches de discoteca. Lo dejo para mí.
Que vean la estructura, se
inspiren o que puedan escribir algo suyo. Que les remueva.
Y si no, pues que se diviertan y
anden esa sendas mentales que presto, a precio módico, para su ratitos de ocio.
Que aprendan sobre la cierta
filosofía que guarda, para que se guarden del ser oscuro y sus seres grises, abran sus colores y lleguen
a sus sentimientos y luchar pacíficamente.
© Juan José
Lajara Córcoles.
¿Qué nuevos
proyectos tienes en marcha?
Pues como dije antes, un libro de relatos de terror, en
supuestamente tres tomos, contando un poco el pasado del arco iris oscuro, (en
blanco y negro).
Es un sueño muy de Sigmund Freud
que tuve, se pintaba un ánfora a trazos, de un ánfora, blanca, porque era solo
el borde sobre un lienzo blanco, y detrás viene la sombra, que tanto analizaron
Freud y Carl Gustav Jung. Esa es la idea, hablar de esa sombra y los arcontes.
Hablo desde la sombra humana hasta
llegar en otra novela, segunda parte y final de Sendas (por fin) hablando entonces de esa luz que todos portamos y
hay que despertar.
Eones, unos seres primigenios,
mitológicos, pero con grandes enseñanzas.
¿Te gustaría
añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Pues la verdad es que decir dónde se pueden encontrar mis obras,
de momento en e-book en Amazon, si viven fuera de Murcia, si viven mi región
pues en Ferias del libro de Murcia, Yecla, Molina de Segura, y algunas más que
surja. También puedo enviar por correo, mensajero, porque tengo ejemplares en
mi casa. Siempre firmados por el autor.
Más adelante en la web
www.ruedalibros.com que se está haciendo, por parte de la editorial, aunque
solo está Prisma, en papel y en
e-book, fue editado en Bookalia ediciones, se me olvidó decirlo antes ¡Qué
cabeza la mía!
Muchas gracias por esta entrevista,
Cristina Monteoliva, desde La orilla de las letras.
Muchas gracias, Juan José, por tu tiempo, tus palabras
y tus fotos personales. Te deseamos suerte con tus proyectos.
Y
a vosotros, amigos de las letras,
gracias por estar siempre pendientes de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva


