viernes, 21 de agosto de 2015

Reseña de INCONEXIÓN, de Neal Shusterman

Título: Inconexión
Autor: Neal Shusterman
Edita: Anaya
Páginas: 488
Precio: 17,95 €

Hay sagas juveniles cuyas tramas son tan simples y están ya tan vistas, que apenas se entiende que sus autores escriban más y más volúmenes protagonizados por los mismos personajes. Otras, sin embargo, tocan temas tan interesantes y complejos, que lo que no se comprende es cómo consiguen los autores llegar a un final en un momento determinado. Este último sería para mí el caso de la saga de Desconexión, de Neal Shusterman, cuyo tercer volumen, Inconexión, he leído recientemente.
Tras el asalto del Cementerio, Connor y Lev huyen desesperadamente. Por el camino, Connor es secuestrado por un supuesto fan. Una vez libre Connor, en compañía de Grace (la hermana de su captor) y Lev, se dispone a encontrar a una mujer que creen que tiene las claves para desmontar todo el tinglado de la desconexión juvenil (la división por partes de los jóvenes).
Por otra parte, Risa, una vez recuperada su movilidad al completo, intenta llegar a Connor por todos los medios, no sin antes toparse con un buen número de partes.
Por otro lado, Cam, el chico creado a partir de cientos de partes de otros chicos desconectados, intenta llegar a Risa, su gran amor platónico.
Finalmente, Starkey, el jefe de los chicos huérfanos del Cementerio, se las apaña ya no solo para hacer que sus amigos huérfanos tengan una vida la mar de interesante, sino para crear un buen número de problemas allá donde va.
Antes de seguir con esta reseña he de indicaros de nuevo que Inconexión es la tercera parte de la saga Desconexión, y que si no habéis leído los dos primeros libros, tendréis muchas dificultades para seguir la trama de este tercer volumen.
Comencé a leer Inconexión pensando que sería el último volumen de la saga. Pronto me di cuenta de que Shusterman había decidido dedicar al menos cuatro libros al tema de la desconexión juvenil en un futuro que en realidad no dista mucho de nuestro presente.
Como en los anteriores libros, todo gira entorno a la desconexión juvenil, una especie de aborto de adolescentes que surge tras una guerra civil americana. Básicamente, los chicos rebeldes son llevados a granjas para que se les divida en partes a veces minúsculas. Eufemísticamente, se dice que los jóvenes pasan a vivir de forma divisa. Lo cierto es que ellos mueren mientras sus órganos van a parar a ciudadanos “decentes” con necesidades.
La desconexión juvenil resuelve, en parte, el problema que el primer mundo tiene tanto con la rebeldía adolescente como con con los órganos disponibles para hacer trasplantes. La parte que no resuelve la forma legal de obtención de órganos la solventan los piratas de partes, malvados criminales que dan caza a los chicos fugitivos para quitarles los órganos.
Existen numerosas incógnitas que los personajes han de resolver a lo largo de este libro: ¿a quién beneficia realmente la desconexión juvenil, aparte de a la gente que necesita una donación de órganos? ¿Por qué es tan difícil acabar con un sistema tan cruel? Y, sobre todo, ¿quiénes fueron los primeros en implantar la desconexión y por qué?
Connor, Risa, Lev, Grace y Cam tienen una misión (aunque algunos de ellos no lo sepan) clara en este tercer volumen: encontrar a la única persona que les puede decir cómo empezó toda la locura dela desconexión. ¿Les ayudará eso a convencer a la población de que esta práctica no es justa para nadie? Lo descubriremos en el cuarto volumen.
Como en el resto de libros de esta saga, aquí encontramos también mucha acción, subtramas inesperadas, tensión y un poquito de amor adolescente. Aunque, a decir verdad, a mí lo que más me ha sorprendido gratamente es la aparición en este libro del personaje de Grace, una chica algo mayor que el resto de los protagonistas. Se supone que Grace tiene algún tipo de discapacidad psíquica, aunque generalmente se comporta como la más inteligente de todo el grupo. Estoy deseando ver qué va a hacer esta chica en el próximo libro.
Otro de los aspectos a resaltar de este volumen es la cantidad de anuncios por parte de los que están en contra y de los que están a favor de la desconexión que encontramos interrumpiendo la trama principal. Todo un acierto por parte de Shusterman, ya que de esta forma hace que el lector tenga que estar planteándose cuestiones morales y de otras índoles continuamente.
Inconexión, en definitiva, nos ofrece una lectura entretenida, emocionante y reflexiva mientras nos prepara para el gran final de la saga de Desconexión. Si ya habéis leído los otros dos libros anteriores, no dejéis de haceros también con este.

Cristina Monteoliva



lunes, 10 de agosto de 2015

Entrevista a CLAUDIO CERDÁN.

¿Cuándo comenzaste a escribir?
De siempre tuve la inquietud de contar historias. Fui dando tumbos por el cómic y los cortos, hasta que me centré en las novelas. El comienzo fue relativamente tardío, ya en los últimos años de la universidad.

¿Por qué novela negra?
También he publicado fantasía, pero en la novela negra he obtenido más reconocimientos. La mayoría de mis historias van en esa dirección, con enigmas, criminales y situaciones violentas. Me gusta hablar de la violencia, demostrar desde las páginas de un libro que es algo muy serio, que puede doler de verdad. Odio las películas de Bruce Willis cuando está diez minutos partiéndose la cara con cuatro tíos y luego no hay consecuencias.

Acabas de publicar Sangre fría, una novela negra cargada de humor y, sobre todo, zombis. Con tus anteriores novelas has cosechado un buen número de premios y reconocimientos. ¿No crees que es posible que la gente deje de tomarte en serio por, precisamente, escribir sobre zombis?
Creo que mis lectores son lo bastante inteligentes para que no ocurra eso. A mucha gente, sobre todo a los que no son lectores habituales, les gusta que siempre le den lo mismo, encontrarte siempre en la misma balda de la librería. La opción fácil sería crear una pareja de policías que investigaran a un asesino en serie en cada novela, pero de momento mis inquietudes son otras.

Por otra parte, ¿podría decirse que eres un asiduo lector del género Z?
No me gustan los zombis. Es un género relativamente nuevo en literatura que hace unos años tuvo su boom. Este libro, de hecho, es una queja hacia todo lo que no me gusta de las novelas Z, tan cargadas de tópicos y lugares comunes. Ha habido una sobreexplotación del zombi hasta convertirlo en una mala copia de Walking Dead.

Sea cual sea la respuesta a la anterior pregunta, he de suponer, después de leer el tu novela, que al menos has leído unas cuantas novelas de zombis españolas. ¿Cuál de ellas es tu favorita y por qué?
Manel Loureiro abrió la lata y Carlos Sisí concretó el camino, pero me sigo quedando con Y pese a todo, de Juan de Dios Garduño, quizá porque no es una novela de zombis. Esta novela, aparte de ser cojonuda, es la primera que se lleva al cine con actores de Hollywood bajo el nombre de Extinction. Os quiero ver a todos en el cine cuando se estrene en un par de semanas.

                                                                 ©Claudio Cerdán

¿Cómo surgió la idea de escribir Sangre fría?
Fue una propuesta del coordinador de la línea Z, Jorge Iván Argiz. Me lo planteó, se me ocurrió la novela y la aceptaron.

¿Cuánto has tardado en escribir esta novela?
Tardé cerca de dos años en encontrar la voz adecuada, pero después todo fue bastante rápido. En dos meses la tenía terminada.

¿Qué ha sido lo más difícil de escribir?
El tono. La novela la comencé varias veces y todas ellas la terminé descartando. Al final recordé que no estoy en la literatura para sufrir, sino para disfrutar, y eso hice. Llevé el libro a mi terreno, cambié el orden de los capítulos, añadí personajes desquiciados y todo fue tan sencillo que todavía me sorprendo.

¿Qué tiene Perrolobo de ti?
No soy de añadir nada autobiográfico en mis novelas, pero en esta ocasión hice una excepción. Hay una escena en  la que el Perrolobo visita una cantera y un chucho le muerde en el culo. Eso me pasó a mí tal cual cuando estaba buscando localizaciones.

Podría decirse que los personajes de tu novela corresponden a ciertos estereotipos dentro de “lo peor de cada casa”. ¿Tienes miedo de que los lectores te achaquen poca originalidad por ello?
Dudo mucho que nadie me acuse de falta de originalidad. Hoy día, donde todo está inventado, la magia del escritor consiste en transformar lo viejo en nuevo. Pienso en Jurassic World, que es exactamente la misma historia que la primera parte de Jurassic Park, pero es tan condenadamente divertida y le da tal vuelta de tuerca a los conceptos que todos conocemos que se hace muy entretenida. En Sangre fría uso ideas que ya están en desuso por su constante explotación, les meto un par de hostias, le lavo la cara y lo transformo en algo nuevo.

¿Y los escritores de género z? ¿Crees que se enfadarán por ciertas cosas que aparecen en el libro?
Espero que no se cabree nadie. En el libro hago homenajes a novelas de referencia. Con mucha mala hostia, eso sí, pero es que esa mala baba es parte de la magia de la novela.

¿Crees que si hubiera un apocalipsis zombi en España sobreviviría alguien?
Sobrevivimos a los franceses. Los zombis no me preocupan.

                                                                       ©Claudio Cerdán. 

¿Te gustaría que Sangre fría se llevar al cine?
Si algún productor está lo suficientemente pasado de alcohol y cocaína, claro, todo es posible.
¿Habrá una segunda parte para esta historia?
No hay nada previsto, pero tal vez, si un día me animo, cuente la misma historia del Perrolobo sin apocalipsis zombi.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Sangre fría?
Quiero que cojan el libro pensando “otra de zombis, que coñazo” y lo cierren al grito de “vaya viaje me acaba de meter el autor, es lo mejor que he leído en mucho tiempo”. Puede que suene pretencioso, pero está ocurriendo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Tengo un libro que iba a ser una crítica a la burbuja inmobiliaria y al final se ha convertido en mi novela policiaca más ambiciosa.

¿Te gustaría añadir algo antes de finalizar esta entrevista?
Larga vida a la literatura de género, sea policial, histórica, de terror, etc…


Muchas gracias, Claudio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. ¡Y larga vida a los géneros literarios! 

Reseña de SANGRE FRÍA, de Claudio Cerdán.

Título: Sangre fría
Autor: Claudio Cerdán
Edita: Dolmen Editorial
Páginas: 345
Precio: 17,95 €

Zombis. Muertos vivientes que te persiguen para comerte vivo o, al menos, infectarte. En los últimos años se ha escrito de todo de ellos. Tanto, que a veces parece que ha quedado todo dicho, que no se puede dar una vuelta de tuerca al género para sorprender a los lectores más exigentes. Sí se puede, ¡claro que se puede! Y si no que se lo digan a Claudio Cerdán, el autor de Sangre fría, la genial novela de la que vengo a hablaros hoy.
Juande el Perrolobo sale de prisión mucho antes de lo previsto. De camino a casa, se topa con un antiguo jefe que le amenaza con hacerle daño a su hijo si no le paga una deuda que en realidad nunca ha tenido con él. Al Perrolobo no le quedará más remedio que volver a juntar a los miembros de su banda para cometer un último atraco. Todo parece ir bien, hasta que se desata el mismísimo apocalipsis zombi. A partir de entonces, Juande y sus muchachos no solo deberán correr por sus vidas, sino que también intentarán huir de Aberlardo y Miraño, dos tipos que se la tienen jurada al Perrolobo por ciertas rencillas del pasado.
A pesar de lo que muchos lectores puedan pensar, escribir una novela de zombis no es nada fácil. A menudo los fanáticos de los muertos vivientes nos dejamos llevar por ese fanatismo y acabamos escribiendo historias que se parecen demasiado a nuestros comics, series o pelis favoritas. Es como si los zombis no nos dejaran ver el apocalipsis.
En un mundo saturado por este tipo de historias tipo fanfic y de otras que aportan poco a los lectores más exigentes, se hace necesario recurrir a veces a escritores especializados en otros géneros, como la novela negra o el humor. Después de leer Sangre fría, he llegado a la conclusión de que si a demás odian a muerte el género zombi y tienen que estrujarse las neuronas para escribir algo con zombis pero que lleve su sello de identidad, mejor que mejor.
Claudio Cerdán no es un escritor de novela z, sino de novela negra. Un día le ofrecieron la posibilidad de escribir una novela de zombis y aceptó. A partir de ese momento, Cerdán tuvo que buscar la manera de combinar los elementos que domina a la perfección con algunos de la novela de zombis. El resultado es una novela negra gamberra de terror llena de acción y momentos sencillamente inolvidables. Para mí, la mejor novela de zombis escrita en España hasta la fecha.
Como decía antes, y perdón si me repito, todo comienza con la prematura salida del delincuente de origen gitano conocido como Juande el Perrolobo de la cárcel y su encuentro con su antiguo jefe, un tipo que domina el mercado de la coca en la ciudad. El jefe amenaza con hacer daño al hijo de Juande, David, si este no le paga una deuda ficticia, por lo que nuestro antihéroe deberá convencer a los chicos de su banda, Chus el Matraca, Pepe el Mosca, Macu la Chunga, Lolo el Cani y Diego el señorito, para cometer un último atraco.
Nuestro grupo, incluyendo al adolescente David, deberá buscar la manera de huir de los zombis que han tomado la ciudad, pero también de escapar de Abelardo y Miñarro, dos tipos que se la tienen jurada al Perrolobo.
Además de estos personajes, conoceremos a muchos otros en esta novela. El lector notará que la mayoría de ellos responden, a primera vista, a estereotipos. Lo que hacen a menudo, sin embargo, no deja de sorprender. Conforme van pasando las páginas, nos damos cuenta de que a pesar de las apariencias, todos estos seres tienen personalidades muy propias de cada uno de ellos. Imposible olvidarse de ellos mucho después de haber acabado la lectura.
Una de las cosas que más llaman la atención de este libro es el orden aleatorio (o no tanto) de los capítulos que lo componen. Considero este recurso literario todo un acierto a la hora de dar agilidad a la lectura, que de otra manera tal vez hubiera sido más predecible o puede que menos emocionante.
Otro de los grandes puntos a favor de este libro es la forma que tiene el narrador continuamente de tomarse el género z en sí con sentido del humor. Para ello, no solo llenará las calles de los más variopintos y tronchantes muertos vivientes (el zombi con aspecto de novelista de brocha gorda será por siempre jamás mi favorito), sino que meterá a los protagonistas en las situaciones más ridículas, gamberras y, por ende, divertidas. Muchas de estas situaciones tienen que ver con otras obras de zombis y novelas negras escritas en España. Creedme: la visión de Cerdán de estas historias no tiene desperdicio.
Podría pasarme todo el día hablándoos de Sangre fría, pero acabaría lanzando demasiados spoilers. Llegados a este punto, lo mejor que puedo hacer es dar por terminada esta reseña, no sin antes recordaros que Sangre fría es una novela de zombis original sin perder la esencia del género; una novela negra que tiene lugar en un contexto totalmente hostil; una aventura épica que solo podría tener lugar en los suburbios españoles y una obra de humor negro y gamberro que hará las delicias de todos los que creemos que ya hay demasiadas historias serias en el mercado. Sencillamente la novela de zombis que llevaba esperando muchos, muchos años. Así que si tú también eres un lector de novela de terror z o negra exigente o simplemente quieres leer algo bueno de verdad, ¡corre a tu librería a por un ejemplar de Sangre fría!
Cristina Monteoliva

martes, 28 de julio de 2015

Entrevista: SAMANTA SCHWEBLIN

¿Qué ha supuesto para Samanta Schweblin ganar el Premio Internacional de Narrativa Breve Rivera del Duero con Siete casas vacías?
Una inmensa alegría, por supuesto. Es el premio más prestigioso para libros de cuentos en habla hispana, y ha tenido además una lista de finalistas muy interesantes. Es un premio que también ayuda a encontrar nuevos lectores, le da mucha visibilidad al libro y eso siempre se agradece.

En la nota biográfica que acompaña a este libro se hace saber al lector el buen número de premios que has obtenido con tus libros y relatos. ¿Qué crees que tienen tus cuentos, en concreto, para llamar la atención de los jurados?
Es difícil para mí pensar en eso. De hecho, supongo que si hiciera el intento de escribir para un jurado escribiría textos muy diferentes. O no, no sé. No es algo tampoco que me interese pensar. La literatura siempre es subjetiva, y los jurados, por más transparentes y bien intencionados que se presuman, también lo son.

¿Qué tiene que tener para ti un buen cuento?
Tiene que contarme un mundo que, por alguna razón, me prometa algo a cambio de su lectura. Un personaje extraordinario, una revelación, el descubrimiento de algo nuevo que solo puede entenderse siguiendo adelante con la lectura. Tiene que tener tensión, esa tensión suave pero poderosa que va haciendo desaparecer poco a poco el entorno del lector, y en cambio vuelve material el mundo de la historia. Y sobre todo, debe cumplir con todo lo que ha prometido.
  
                                                                     ©Páginas de Espuma. 

La nota biográfica también dice que en 2014 publicaste tu primera novela, Distancia de rescate. ¿Te cuesta más escribir novela que relato o viceversa? ¿Te ves publicando más novelas en el futuro?
Escribo historias, eso es lo que siento cuando me pongo a escribir. Así como algunas son más oscuras o más graciosas, hay algunas también más largas. Supongo que si escribiera novelas de 400 páginas no opinaría lo mismo. Pero entre escribir una historia de cuarenta páginas o una de ciento treinta –como es el caso de Distancia de rescate-, la longitud me parece algo casi anecdótico, y prácticamente no interfiere en mi proceso de escritura.

¿Y qué prefieres leer: cuento o novela?
Me interesa un tipo especial de historias, a veces vienen en formato de cuento, a veces en formato de novela. Así como busco un tipo de historias cuando escribo, y a veces las encuentro en textos largo o y otras veces en textos cortos, así también busco mis lecturas. Busco climas, narradores, voces, cierto tipo de extrañamiento, determinados escritores. Creo que nunca tuve que hacerme la pregunta de "cuento o novela". La extensión me parece algo anecdótico, una consecuencia de lo que se está contando. Si un amigo llama para decirme que tiene algo extraordinario para contarme no le pregunto si le tomará diez minutos o dos horas, simplemente le digo "voy para allá", y corro a ponerme las zapatillas. Eso es lo que importa frente a un libro, la avidez por la lectura.

Volviendo a Siete casas vacías, ¿qué significan para ti las casas de este volumen?
Lo que son: espacios rígidos y concretos en los que nos refugiamos. Ambientes donde pueden cambiarse de lugar los muebles, pero nunca las dimensiones. Techos y paredes que nos cubren del frío, de la lluvia, del sol, pero también nos contienen, nos recortan, nos encierran. Lugares en los que, quizá porque nos sentimos tan seguros, somos muy vulnerables. 

¿Hay algo de autobiográfico en estos cuentos o todo es invención?
Hay algunos detalles autobiográficos. Pero son pequeños detalles, a veces incluso disparadores de las historias, pero nunca centrales. Por ejemplo, cuando yo era chica mis padres, en los veranos de vacaciones en la playa, a veces salían a mirar casas. Lo hacían porque estaban construyendo la suya, y entonces tomaban nota de algunas ideas, pero a mí salir a mirar casas me parecía algo rarísimo. Los personajes de “Nada de todo esto” no tienen absolutamente nada que ver con mi familia, pero ese pequeño detalle fue lo primero que apareció en este cuento.
El único pasaje del libro que sí es autobiográfico es la primera parte de “Un hombre sin suerte”. Ahí estoy yo, esa narradora que dejan sin bombacha el día de su cumpleaños porque su hermana acaba de tomarse una taza de lavandina.
  
                                                                ©Páginas de Espuma.

¿Qué relato te ha costado más escribir?
La respiración cavernaria, sin duda. Fue uno de los primeros cuentos que empecé, y de los últimos que terminé. Saqué muchísimo material, en sus primeras versiones era casi una pequeña nouvelle. Creo que lo que más trabajo me dio es lidiar con un texto que necesitaba ser moroso, pero no podía de ninguna manera ser lento.

¿Te sientes identificada con tus personajes?
Solo con algunos. Por ejemplo, la manera insólita en que el personaje de “Salir” resuelve sus problemas. O lo perdido que a veces se siente el personaje de “Cuarenta centímetros cuadrados”. Pero también puedo reírme de ellos, o pueden parecerme insoportables. No me había pasado antes pero me acuerdo que Lola, de “La respiración cavernaria” me hizo reír varias veces durante su escritura. Tenía salidas insólitas que realmente me sacaban una sonrisa. Es insoportable.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Siete casas vacías?
Siete espacios distintos que los inviten a descubrir algo nuevo en ellos mismos, maneras nuevas de pensarse o de ver a los demás, de entender porqué nos pasan las cosas que nos pasan. O mejor todavía, lo que yo espero al leer una historia: pasarla bien, y aún así, obtener a cambio de ese tiempo algo nuevo y valioso. Hoy estoy más pretenciosa, ja, ja.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora estoy trabajando con dos historias nuevas, pero están muy verdes todavía para hablar de ellas.

Muchas gracias a Samanta Schweblin y a Juan Casamayor (editor de Páginas de Espuma) por vuestro tiempo, las respuestas y las fotos. Espero que el libro siga cosechando mucho éxito y pronto sepamos de más proyectos de Samanta y Páginas de Espuma.

Cristina Monteoliva

Reseña: SIETE CASAS VACÍAS, de Samanta Schweblin

Título: Siete casas vacías
Autora: Samanta Schweblin
Edita: Páginas de Espuma
Páginas: 128
Precio: 14 €

Una casa no es más que un espacio delimitado por techo, suelo y paredes si en ella no vive nadie. Una casa vacía es un lugar triste, deprimente. Aunque si en una casa vacía hubo antes gente, aún quedan las sombras, las psicofonías de aquellos habitantes. Sus vidas. Sus historias. Las casas vacías, por tanto, pueden resultar también muy interesantes. Si no me creéis, dejad que os cuente algo sobre Siete casas vacías, la obra de Samanta Schweblin ganadora del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2015.
     Siete casas vacías es un volumen compuesto por un total de siete relatos de extensión variable, escritos la mayoría de ellos en primera persona. Aunque los temas a tratar son bien distintos en cada pieza, existe un elemento común a todas ellas: la familia y la relación entre sus miembros. Así, en Nada de todo esto, el primer o de los relatos, nos enfrentamos a una madre y una hija unidas por la peculiar afición de la madre por las casas ajenas. Como es de esperar, esta afición crea algún que otro problemilla que ambas, madre e hija, sabrán solventar a las mil maravillas.
         En Mis padres y mis hijos, nos encontramos con un hombre que comprueba cómo sus padres y sus hijos tienen mucho en común, cosa que llegará a desesperar a su esposa.
      Si hay dos relatos que guardan entre sí una especial relación estos son Pasa siempre en esta casa y La respiración cavernaria. Yo incluso diría que se trata de relatos complementarios o de dos visiones de una misma historia. En estos relatos, se habla de lo desorientados que se encuentran los padres cuando pierden a sus hijos, y de la relación que tienen estos padres con los vecinos. En ambos relatos hay objetos personales de los hijos, con los que no se sabe que hacer (sobre todo ropa), jardines y momentos desasosegantes.
       De los dos relatos mencionados anteriormente yo destacaría La respiración cavernaria, prácticamente una novela breve, por lo bien lograda que está la narración y por lo completo que resulta, desde todos los puntos de vista. Es un relato que comienza de forma muy pausada, pero que pronto crece en ritmo y en interés. Una historia que, si se llevara a la gran pantalla, estoy segura de que sería un éxito.
Algunos teóricos de la escritura creativa creen que el narrador en primera persona es un ser poco fiable. Su visión es demasiado subjetiva, demasiado parcial. Yo soy de las que opinan, sin embargo, que esta voz es la más cercana, aquella con la que más empatía puede sentir el lector. De esta forma, no creo que hubiera sentido lo mismo al leer Cuarenta centímetros cuadrados o Salir si el narrador hubiera estado fuera de las relaciones que estos relatos cuentan, ajeno a los vínculos familiares que unen a los personajes.
       Cuarenta centímetros cuadrados es uno de los relatos con los que más he conectado de este libro, precisamente porque la historia de mudanzas y desarraigos de la protagonista, una mujer inteligente que ve cómo las cosas últimamente han ido a peor para su familia, me es tremendamente conocida en la vida real.
Salir es un relato sobre el matrimonio, sobre las discusiones absurdas y las maneras de escapar de ellas. La protagonista lo hace, por cierto, de una forma muy original. Imposible no reírse con esta historia.
       Mi relato favorito de este volumen, por la controversia de la historia, por la naturalidad con la que la cuenta la niña protagonista y por su magnífico desarrollo, es Un hombre sin suerte. Este relato cuenta la increíble aventura que vive una niña el día de su cumpleaños, el mismo que su hermana menor decide tomarse un vaso de lavandina (lejía). Por culpa de su hermana, la cumpleañera acaba sin bombacha (braguitas). Un relato difícil de olvidar y de imitar.
        Siete casas vacías, en definitiva, es un volumen lleno de buenos relatos escritos de una forma impecable. Un libro lleno de grandes historias, tan tristes como divertidas, que nos hacen pensar en las relaciones que mantenemos con nuestros familiares y personas más allegadas. Siete retratos de familia en movimiento. Un lugar al que acudir cuando queramos vivir historias increíbles manteniendo, a la vez, los pies en la tierra. Un libro que, si te gusta la narración breve, no deberías dejar escapar.
Cristina Monteoliva

jueves, 23 de julio de 2015

Entrevista: VICENTE MARCO

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Muy pronto. A los siete años.       

¿Cuándo empezaste a interesarte por los premios literarios?
A raíz de un anuncio que me trajeron unos amigos de Castellón y que salía publicado en El País. Se trataba de un premio de novela corta convocado por la Comisión de Cultura del Alto Almanzora y el Ayuntamiento de Olula del Río. Tuve la suerte de ganar. Después me presenté a un premio de relatos y a otro de novela convocado por una editorial y también gané. Pensé que  era muy sencillo, pero pronto comenzaron las derrotas.

¿Cuál fue el primero que ganaste? ¿Y el último?
El primero, el que he reseñado antes. El último ha sido el Premio de Narrativa en Castellano Valencia 2015, convocado por la Institución Alfons el Magnanim, que me concedieron hace unos meses por mi novela Mi otra madre

Tienes en tu haber un buen número de premios literarios. ¿Cuál es el que más te ha costado conseguir?
No hay ninguno que me haya costado más ni ninguno que me haya costado menos. Y todos me ilusionan del mismo modo.

¿Qué consejo te hubiera gustado que alguien te diera cuando comenzaste a participar en concursos literarios?
Que no me desanimara. Los jurados de cada premio son distintos, no están en posesión de la verdad absoluta y se rigen por criterios más o menos subjetivos. Hay que estar preparado para perder muchas veces. El triunfo lleva implícita la derrota.

¿Es más fácil convencer a los jurados con una novela o con un relato?
Son dos géneros distintos aunque existan entre ambos elementos comunes. En los premios de novela se presenta menos gente que en el de relatos donde las participaciones que superan el millar son frecuentes. Cuando hablas del «Jurado», no se trata de un ente genérico, así que tampoco se puede dar una respuesta general.

                                                            ©Vicente Marco

Si fueras jurado de un concurso literario, ¿en qué te fijarías más?
En la originalidad, en la credibilidad, en el estilo, me fijaría mucho en el estilo, que es la personalidad del escritor, en la sobriedad de la estructura, en los errores. 
Pero sobre todo, si tengo que seleccionar entre muchas obras, me fijaría en el comienzo. En el primer párrafo.

¿Crees que los talleres literarios ayudan a los escritores a enfrentarse a los concursos?
Los talleres literarios permiten que el escritor adquiera la técnica, trabaje de la mano del profesor y evite los errores frecuentes entre quienes empiezan. Existe una relación directa entre mejorar el estilo y conseguir premios. Eso es innegable.  

¿Cómo surgió la idea de escribir Manual de escritura creativa y premios literarios?
Vino casi inducido por los talleres que realizo desde hace años. En realidad el manual responde a las inquietudes de mis alumnos y supone una guía ágil, de fácil lectura o consulta para quienes empiezan a escribir y a concursar.
  
¿Qué tiene Manual de escritura creativa y premios literarios que lo diferencia de otros libros sobre escritura que hay ahora mismo en el mercado?
Existen muy buenos manuales de escritura creativa en el mercado. Muy completos y con gran cantidad de ejemplos en los que el lector puede profundizar. Mi manual aborda también el proceloso mundo de los premios literarios con recomendaciones para quienes deseen concursar.

¿Por qué deberían los escritores noveles (o no tan noveles) hacerse con un ejemplar de Manual de escritura creativa y premios literarios?
Porque se trata de una guía sencilla y práctica, que no necesita de una gran lectura para mejorar rápidamente.

©Vicente Marco

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Estoy, como siempre, escribiendo una nueva novela. Y en los intersticios creativos, mientras la novela duerme, trabajo dramaturgia o relato. Pero ese es mi modus operandi desde que era pequeño.

¿Te gustaría añadir algo más antes de terminar con esta entrevista?
Solo desearía animar a los miles de escritores que, —como yo en el pasado—, se encuentran agazapados. Estoy seguro de que «la obra maestra de la literatura», duerme en el cajón de alguno de estos autores cuya inseguridad los relega injustamente a las sombras. Es verdad que la escritura supone una catarsis, y que el proceso aunque costoso resulta placentero, y quizá eso ya justifique escribir. Pero en mi opinión hay que salir y mostrar. El placer del escritor es completo cuando lo leen. Cuando saborea las mieles del reconocimiento.

Muchas gracias, Vicente, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que Manual de escritura creativa y premios literarios llegue a mucha gente y que pronto te veamos con más obras publicadas.

Nota de última hora: Queridos aspirantes a escritor, a partir del 27 al 31 de julio y del 24 al 29 de agosto Vicente Marco impartirá un curso de  escritura creativa en un entorno privilegiado, Fontilles, en plena naturaleza y  a un precio irrisorio de pensión completa.



Reseña de MANUAL DE ESCRITURA CREATIVA Y PREMIOS LITERARIOS, de Vicente Marco

Título: Manual de escritura creativa y premios literarios
Autor: Vicente Marco
Edita: Berenice
Páginas: 143
Precio: 15 €

Dicen que España es el país de los premios literarios. Y no es de extrañar: ¡los concursos literarios se cuentan por cientos al año en nuestro país! Los hay organizados por ayuntamientos, por cajas de ahorros, por editoriales… Hay premios de novela, de cuento, de poesía… Existen premios con dotación económica, premios que prometen publicar tu obra si los ganas… Concursos literarios, en definitiva, para todo tipo de escritores. El problema es: ¿cómo conseguir siquiera pasar la primera criba del jurado? ¿Qué cosas hay que saber si quieres presentarte a uno de estos concursos? ¿Qué es lo importante y qué es lo accesorio en este caso? Las respuestas a estas y a otras muchas preguntas, sin duda, las vais a encontrar en el libro que os voy a comentar a continuación, que no es otro que Manual de escritura creativa y premios literarios, de Vicente Marco.
Vicente Marco es un escritor polifacético con un buen número de premios literarios en su haber, entre ellos el Premio Jaén de Novela por Ópera Magna y el Premio Valencia en castellano 2015 por Mi otra Madre. Tras años de experiencia participando en concursos literarios e impartiendo cursos de escritura creativa, no es de extrañar que Marco haya decidido escribir un manual de escritura creativa enfocado al tema de los concursos literarios. Tampoco que el resultado sea tan bueno.
Lo primero que llama la atención de este manual es su brevedad. Se trata este de un libro que se lee perfectamente en una tarde. Pero, ojo, que el que sea breve no quiere decir que esté incompleto, sino todo lo contrario, pues además de breve, este libro es muy conciso y claro. Su autor va siempre directo al grano, sin perderse entre las ramas, ofreciendo los datos que todo escritor novel precisa en su andadura como concursante o simplemente como autor que aspira llegar a ser editado.  
Otra de las cosas que hace de este un buen manual es el estilo directo y cercano con el que el autor se dirige a los futuros concursantes de premios literarios. Marco anima al escritor novel también ofreciendo citas de otros escritores que han triunfado en el mundo de las letras después de mucho esfuerzo, como Félix J. Palma, Juana Cortés y Camilo José Cela, entre otros.
El libro se divide en capítulos dedicados al tema de los concursos literarios y capítulos que hablan del proceso creativo, el estilo, los personajes, etc. Al final del libro, además, encontramos un buen número de anexos con información de gran utilidad.
Algunos manuales te dicen lo que está bien, pero olvidan indicar qué es lo que no debes hacer si quieres que tus escritos puedan ser tenidos en cuenta por los jurados de un concurso, un editor, etc. Vicente Marco en este manual hace especial hincapié en todos esos pequeños o grandes errores que no debemos cometer. Y, lo dicho: puesto que este manual es breve y directo, cada vez que haya alguna duda, rápidamente podemos consultar este libro para aclararla, ¡toda una ventaja en estos tiempos de inmediatez e impaciencia!
Siempre me han llamado la atención los concursos literarios. Hubo un tiempo, incluso, en que llegué a obsesionarme con ellos. Por supuesto, no he ganado ningún premio. Había muchas cosas de los concursos literarios que desconocía, cosas que me han quedado la mar de claras después de leer Manual de escritura creativa y premios literarios. Cosas que, si algún día vuelve a picarme el gusanillo por los concursos y los premios, sé que puedo consultar rápidamente en un momento dado porque este libro es ideal para ello.
Si eres de los que está pensando en lanzarse al mundo de los concursos o simplemente te interesa saber cómo funciona ese mundo; si eres un escritor novel que quiere corregir sus fallos; si estás pensando en empezar a escribir y no sabes muy bien cómo, no lo dudes: consigue ahora tu ejemplar de Manual de escritura creativa y premios literarios, un libro que lo deja todo la mar de claro.
Cristina Monteoliva

martes, 21 de julio de 2015

Entrevista: DARÍO VILAS

¿Por qué escribes fantasía, terror y ciencia ficción en vez de novela contemporánea?
Lo que escribo es muy contemporáneo. De hecho, hay quien opina que lo que hago no es terror (la fantasía no la he tocado y la ciencia ficción sólo de forma puntual, en algún relato). A mí me da lo mismo cómo quieran llamarlo, mientras les guste lo que cuento. Si nos ponemos puristas, lo mío es más bien novela costumbrista en la que se cuelan elementos fantásticos. Es complicado etiquetar mi estilo. Lo es para mí, lo es para mis editores y hasta los lectores, a la hora de opinar sobre la lectura, tienen algunas dificultades. Supongo que la etiqueta de terror era la más sencilla para salir al paso o para colocar mis libros en las estanterías, al incluir elementos sobrenaturales que pueden causar desasosiego.

¿Y por qué escribir, en general, en los tiempos que corren?
¿Y por qué no, si llevo escribiendo desde que era un niño? Al margen de los tiempos o las circunstancias, me gusta escribir.

¿Qué vas a leer este verano?
Muchos libros que tengo en la pila de pendientes desde hace tiempo. Mentiría si dijera que seguiré algún orden, iré pillando lo que me apetezca en cada momento. Acabo de abandonar a mitad Wayward Pines. El paraíso, porque me resultaba insufrible por muchos motivos, y estoy con Distancia de rescate, de Samanta Schweblin (fascinante, de momento). Tengo ganas de pillar por banda Challenger, de Guillem López, y de releer La máquina del tiempo, de Wells, aprovechando que acabo de comprar la reedición de Sportula de este clásico CiFi.

¿Qué supuso para ti ganar el Premio Nocte en 2014 por tu novela El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas?  
De entrada, supuso una pequeña dosis de vitaminas para el ego, para qué engañarnos. Es un premio que se decide por votación de los socios de Nocte, que son escritores de terror, con lo que uno tiene que sentirse orgulloso de que los compañeros consideren su novela la mejor de terror nacional del año en que fue publicada. Más allá de eso, pues hay que ser realistas, los premios no tienen demasiada incidencia a ningún nivel. Quizás Base no habría apostado por mí si no me hubieran concedido este, pero lo cierto es que el editor ya me había leído con anterioridad. Así que quiero pensar que nuestros caminos se cruzarían de todos modos, aunque el Nocte haya podido precipitar las cosas.


©Darío Vilas.

¿Qué premio te gustaría ganar con tu nueva novela, El tiempo como enemigo?
Ninguno o cualquiera. ¿Sabes qué pasa? Pues que yo jamás he escrito teniendo en mente premios o galardones de ninguna clase, ni creo merecerlos. Son otros los que deciden esas cosas, y desconozco sus criterios. El funcionamiento de Nocte lo conozco porque formo parte de la asociación. Fuera de ahí, ni idea. No sé ni a qué podría optar ni si merecería alguno, porque tendría que leer las alternativas. Pero por ganar, cualquier premio sería bien recibido. Si tiene dotación en metálico ni te cuento.

¿Cómo surgió la idea de escribir El tiempo como enemigo?
No tengo del todo claro el detonante inicial. Hay varias cosas que me impulsaron a escribirla. Empezando por una leyenda urbana local, del barrio en que crecí. Después está una frase concreta que me vino a la cabeza a bote pronto (“Desde que el nudo se le instaló en la garganta, cada mañana se analizaba frente al espejo del baño para comprobar si le había crecido una nuez durante la noche.”). Y por último, terminé de arrancarme con ella cuando se me quedó incrustado el estribillo de una canción de Slash & Mark Lanegan del que heredó el título mi novela (el título y la cita están en el libro).

¿Es el tiempo tu enemigo?
El tiempo se percibe como enemigo cuando, en el crepúsculo de tu vida, el balance arroja saldo negativo. Así que te aplazo a entonces para responderte. De momento, el tiempo es mi aliado.

¿Crees en los fantasmas?
No, en absoluto. Soy totalmente escéptico, no creo en nada que no se pueda demostrar y dependa de algo tan arbitrario como la fe ciega. Pero me apasiona imaginar cosas que no existen e intentar hacerlas creíbles.
Debido a este escepticismo, siempre trato de buscarle una explicación de “condensador de fluzo” a los elementos fantásticos de mis novelas. Es decir, razonamientos que suenen creíbles pero que en el fondo no sean más que unas magufadas de impresión. El “don” de Carlos en mi novela, y el fantasma que le visita, tienen su explicación, y requirió muchas horas de documentación. Tiene que ver con la física teórica, pero esto sólo lo revelo en las presentaciones de la novela. Soltarlo aquí sería largo y aburridísimo. Y necesito reclamos para que los lectores se acerquen a verme.

©Darío Vilas.

¿Qué tienen de ti Carlos y Dena?
Surgieron de mi imaginación, pero creo que hay muy poco de mí en ellos. Suelo intentar mantener una distancia entre mis personajes y yo, y si se cuela algo de mi personalidad es involuntario. Como ejercicio creativo, cuando los meto en una situación de la que no tengo claro cómo salir, pienso en qué haría yo si fuera ellos, para que hagan algo totalmente distinto. 

¿Qué esperas que encuentren los lectores en El tiempo como enemigo?
Espero que encuentren una historia entretenida de misterio en clave emocional, que empaticen con la búsqueda del protagonista y con su tendencia a aferrarse a causas imposibles. Que el fantasma y su misterio les cautive, y que el final les pille a pierna cambiada y les sorprenda un poco, al menos. En definitiva, que pasen un buen rato. Si les deja algo de poso, bola extra.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora mismo sólo finalizar Despertar, la novela que cierra la trilogía disfuncional que comencé con Instinto de superviviente y continué con Lantana: donde nace el instinto. Pero está delicada la cosa. Por una parte, considero que su momento pasó. Por otra, que se la debo a los lectores. Así que ya veremos, sigo trabajando en ella, pero sólo verá la luz si estoy convencido al 100 % de que es un final digno que nos dejará satisfechos a mí y a los lectores.
Al margen de esta, tengo media docena de proyectos de novela en gestación, y tiraré adelante con la que más me cautive, la que llegue un momento que no me pueda quitar de la cabeza. Es mi forma de funcionar.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Añadiré, porque creo que puede ser interesante para algunos lectores, que El tiempo como enemigo será adaptada al cine. No puedo decir cuándo, porque no lo sé, ni por quién, porque no me lo permiten. Pero los derechos de adaptación están firmados y el guión en desarrollo. Así que, si quieren poder decir aquello de “la novela es mucho mejor”, ya saben.
Muchas gracias por haberme dado voz desde vuestro espacio. Un placer que espero poder repetir en el futuro.

¡Vaya, qué gran noticia! Oye, pues si hay un papelito libre por ahí, acuérdate de mí. Como Gloria me veo, ¿eh?, ¡me veo!
Bromas aparte (sí, ya sé que nadie me va a llamar para salir en una película, con la ilusión que me hace), espero que la película esté pronto en cartelera, que el libro se venda muy bien, y que pronto publiques más obras.
Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales.