viernes, 27 de diciembre de 2013

ENTREVISTA A LOLA LÓPEZ MONDÉJAR (III)

Julia, la protagonista de “La primera vez que no te quiero” es una mujer que ahora tendría más o menos tu edad; es, al igual que tú, psicoanalista y… ¿qué más tenéis en común? ¿Puede decirse que has usado partes de tu vida para construir este personaje y su historia?
Sin duda Julia es el personaje que más se acerca a mi biografía en algunos aspectos. También a la de una generación que fue la mía. Quería mostrar las dificultades para ser mujer, y también hombre (aunque en la novela atiendo menos a los personajes masculinos, los hombres nos eran muy desconocidos), de las jóvenes que nacimos en aquellos años. Analizar la fractura generacional que incrementó la natural tensión entre padres e hijos, en un  país en plena transformación de la dictadura hacia la democracia. Un mundo con tantos cambios, y tan rápidos, que Julia corre detrás de ellos intentando encontrarse. Entendí que estaba por hacerse un relato profundo de aquella generación, y emprendí la tarea con materiales que conocía de primera mano.

Julia es de esas personas que tropieza siempre con la misma piedra en el amor. ¿Por qué crees que las personas, en general, tenemos tendencia a reproducir los mismos malos pasos, por así decirlo?
Tropezamos en la misma piedra porque estamos constituidos por conflictos inconscientes que nos determinan, y que nos impelen a la repetición de determinadas posiciones frente a los otros, en el amor y en la vida en general. Solo un trabajo sobre esos conflictos y las determinaciones que acarrean puede modificar esa “compulsión a la repetición”, como le llama el psicoanálisis. A veces la vida nos ayuda sola a cambiar, otras es necesario la ayuda profesional para salir de ese círculo vicioso al que nos aboca la reiteración del inconsciente.

¿Crees que Julia está mejor sola o que encontrará alguna vez el amor?
Creo que Julia podrá encontrar el amor. Muchas mujeres de aquella generación lo encontraron a pesar de sus dificultades para comprender a los hombres,  a pesar de la revolución sexual y sus trampas, de la igualdad que sus propios compañeros de izquierdas promulgaban pero que, difícilmente, llevaban a la práctica. Y de todas las contradicciones que esto comportaba y aún hoy comporta. A pesar de todo, muchas de aquellas mujeres fueron moderadamente felices.

©Lola Mondéjar

¿Y llegará alguna vez a entender la postura de sus padres?
Ya en la misma novela Julia comienza a entender a sus padres. Hay todo un proceso de reparación, de perdón, de progresivo acercamiento hacia la madre que se culmina al final. Los padres de Julia fueron, a su vez, víctimas de un catolicismo a ultranza, de la dictadura, de la ignorancia, y Julia acaba comprendiendo, claro que sí, está explícito en la misma novela, insisto, acaba sintiéndose parte de ese engranaje, un híbrido entre sus raíces y los cambios que no puede dejar de vivir. Hay una especie de elenco, no me atrevo a llamarlo poema, que es todo un reconocimiento de esta deuda y de este amor a sus padres.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en la lectura de estas dos obras tuyas?
Según me han devuelto los propios lectores, tanto Lazos de sangre como La primera vez que no te quiero tienen un enorme poder de evocación, pues invitan a reflexionar y a pensarse a sí mismo con las preguntas que se hacen los protagonistas, o con los acontecimientos que estos viven. Creo que la reflexión está muy ninguneada en el pensamiento hegemónico actual, que opta por una propuesta de dispersión superficial de la atención en informaciones múltiples, nada críticas o analíticas. Y opino que la literatura es un instrumento idóneo, una guía para poder reflexionar sobre la vida, sobre cómo es la vida humana. Mis lectores se sumergen en esa propuesta y piensan. Es ya mucho.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
De momento estoy disfrutando de la lectura de autores que me interesan, como Clarice Lispector o Alice Munro, pero tengo en mente una novela (en realidad, la tengo en mente desde hace dos años), que necesitará todavía mucho tiempo para que se concrete, y un trabajo teórico sobre creatividad y psicoanálisis en el que pretendo profundizar en las tesis de mi libro anterior sobre el tema, El Factor Munchausen. Si nace algún cuento, lo recojo y lo guardo, sin ninguna prisa. Digamos que estoy sembrando.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Sí, gracias por tu lectura, y por la atención que le prestas a mi obra.

Muchas gracias a ti por tu tiempo, tus palabras y el material que nos has facilitado. Y, sobre todo, por tu amabilidad y tu positividad. Espero que el 2014 te traiga muchas alegrías, en todos los sentidos, ¡y nuevas lecturas para nosotros, los lectores!


LA PRIMERA VEZ QUE NO TE QUIERO, de Lola López Mondéjar

Título: La primera vez que no te quiero
Autora: Lola López Mondéjar
Editorial: Siruela
Págs: 272
Precio: 18,95 € / 9,99 € (epub)

La transición española y la necesaria revolución que vino después a primeros de los ochenta en nuestro país, son épocas que dan para mucho, sobre todo cuando el que escribe las ha vivido y quiere (y, sobre todo, puede) contar historias que inviten no sólo a conocer estos años, sino también a reflexionar acerca de la ruptura de aquella generación con la anterior, la libertad que todo aquello nos trajo a las siguientes generaciones, los cambios sociales, etc. De todo esto y mucho más precisamente va La primera vez que no te quiero, la novela de Lola López Mondéjar que a continuación os comento.
La tía de Julia le confesó un día a su sobrina que su madre intentó ahogarla cuando sólo tenía dos meses de vida. Desde entonces, Julia se siente como si le faltara el oxígeno. Podría decirse que esta misma anoxia es la que vive toda su generación de chicos y chicas nacidos en el franquismo que llegan a la edad adulta durante la transición a la democracia; de estos jóvenes que ponen patas arriba la sociedad mientras descubren formas nuevas de vivir la vida. Pero no hablemos de todos ellos. Hablemos sólo de Julia, pues esta es su historia. Julia, la que tuvo un marido al que dejó por un señor oscuro que la introdujo en el mundo de las libertades sexuales. Julia, la estudiante de psicoanálisis. Julia, la que viaja por el mundo y por la vida, en general. Julia, la que analiza, reflexiona y comprende, finalmente, que la generación de sus padres era bien distinta a la suya y aunque son muchos los pasos adelante dados, todavía queda mucho por andar.
La primera vez que no te quiero es una novela singular por distintos motivos. El primero, por su enigmático título, que tanto nos dará que pensar antes, durante y después de la lectura. Al fin y al cabo, ¿a quién no quiere ya Julia? ¿A sus hombres, a sus padres, a sí misma…?
Después, porque está escrita como un capítulo único en el que se intercalan las narraciones de la infancia de Julia con la de su edad adulta, como si se tratara de un libro de relatos breves que se relacionan por el hilo conductor de la historia, llegando al final de la misma historia a cerrarse de forma perfecta el círculo narrativo.
La tercera, por la propia personalidad de su protagonista, Julia, una mujer que estudia psicoanálisis para analizarse a sí misma y a su entorno, y tal vez por fin aprender qué camino seguir para ser feliz; y por su forma de narrar, tan culta a la vez que tan inocente; tan llena de contradicciones; tan rica en matices. Tan auténtica, en definitiva.
Julia cree que le marcó el intento de ahogo por parte de su madre, cuando, en realidad, lo que marca su existencia es la indiferencia con la que la tratan unos padres que se casaron porque era lo correcto en la época; que tuvieron hijos porque había que ternerlos, pero que luego tanto les costó quererlos. Así, Julia crece entre unos padres que la miran, pero que no la ven; unos progenitores que la prestan a otros familiares para que sean felices a la primera de cambio, sin preocuparse por lo que siente o necesita de verdad su hija para ser feliz ella misma.
Más tarde, como descubriréis en esta obra, Julia tiene varias relaciones fallidas, sobre todo por su obsesión por idealizar a los hombres a los que ama. Sus decisiones parecen llevarla a la soledad, pero, ¿quién sabe si no llegará a obtener algo bueno de todos ellos al final?
Llama también la atención que Julia parezca no desprenderse del fantasma del pueblo, del estigma rural, de ese “yo nací en una familia humilde, en un lugar pequeño y nada culto, y no quiero ni pensarlo”, cuando en realidad todo queda muy atrás. Empieza a hacerlo justo en el momento en el que Julia comienza a estudiar en la universidad y viaja, aprende de la vida y cambia las reglas sociales. Me pregunto cuántas personas no sentirán también ese extraño pesar, en vez de sentirse orgullosas de sus orígenes menos pudientes, tanto económica como culturalmente, hoy en día.
Y dejo ya de contar, que si no, os acabo destripando toda la novela
Definitivamente, La primera vez que no te quiero, además de mostrarnos de la mano de un personaje tan entrañable como Julia cómo fueron los ochenta para toda una generación de jóvenes con ganas de cambiar las cosas, es una novela que invita a reflexionar en las diferencias generacionales, la evolución a pasos agigantados de la sociedad española, las relaciones familiares y sentimentales y un sinfín de temas que conocerás sólo si te decides por su lectura. ¿Te atreves a dar el paso?
Cristina Monteoliva 

jueves, 19 de diciembre de 2013

EL CIELO EN UN INFIERNO CABE, de Cristina López Barrio

Título: El cielo en un infierno cabe
Autora: Cristina López Barrio
Editorial: Plaza & Janés
Págs: 624
Precio: 19,90 € / 11,99 € (epub)

La Santa Inquisición hizo un daño atroz a muchísima gente mientras su poder estuvo vigente. Al fin y al cabo, ¿cuántas personas morirían acusadas por sus integrantes o por sus propios vecinos de brujería? ¿Cuántos inocentes se pudrirían en sus cárceles injustamente? Hoy en día sabemos que no había brujas, que todas aquellas acusaciones se debían a supersticiones, envidias o codicia. Pero, ¿y si las hubiera habido? Tal vez hubieran sido un poco como Bárbara, la protagonista de El cielo en un infierno cabe, la novela de Cristina López Barrio que a continuación os comento.
Toledo, año 1625. La Santísima Inquisición mantiene presa a Bárbara, una misteriosa mujer acusada de brujería. No se sabe si en su defensa o tal vez para añadir más cargos en el caso, aparece otra mujer, Berenjena. Berenjena dice conocer bien a la acusada desde su nacimiento, pues ella misma la recibió en el hospicio madrileño en el que ambas vivirían tantos años. Según la testigo, la niña no sólo sobrevivió a la peste, sino que también con sus manos sanadoras curaría a otro bebé huérfano, de nombre Diego, y al que estaría por siempre unida. La cuestión es: ¿se trata este de un caso de brujería o de un milagro? 
Perdonad si la sinopsis que os acabo de plantear no está muy lograda. El caso es que se me hace difícil elaborar un párrafo en el que no desvele las claves de la novela, o que no se parezca en exceso a la sinopsis que encontraréis en este volumen.
Puedo deciros, eso sí, que esta novela narra la vida de Bárbara, esa mujer extraordinaria con ciertos poderes curativos, desde distintos puntos de vista. Así, en la primera parte de la novela, predomina la voz narrativa de Berenjena,  la mujer de extrañas intenciones que tan bien conoce la infancia de aquella niña que misteriosamente llegó a un hospicio en medio de una plaga de peste; en la segunda, nos encontramos con la voz narrativa de la propia Bárbara, que nos habla de sus aventuras y desventuras en el mundo de la magia después de dejar el hospicio; y, por último,  la del narrador omnisciente, ya al final de la obra (debería ser una tercera parte, aunque no sea así en el libro) que nos muestra el cómo concluye la estancia en la prisión de Bárbara.
También os puedo contar que sobre la joven Bárbara se cierne un gran misterio, el de sus mismos orígenes. Este misterio hace que la mayoría de los que intenten desvelarlo acaben muertos. Incluso los que menos esperamos en esta novela. La verdad en la obra nos dará a entender que todo eso que la Inquisición proclamaba sobre los judíos y sus prácticas mágicas es totalmente verdad, al menos, insisto en el universo de esta historia, y que el amor todo lo puede.
Encontraréis muchos personajes a lo largo de las numerosas páginas de esta novela. Para mí, sin embargo, todo gira entorno a Bárbara, la niña con poderes curativos; Diego, el niño huérfano tan unido a la protagonista de esta novela; Berenjena, la moza que tanto tiene que contar; y aquel miembro del tribunal de la Inquisición tan extraño como importante a la hora del desenlace final.
El cielo en un infierno cabe no es una novela histórica, aunque transcurra en las ciudades de Toledo y Madrid del siglo XVII y muchos de los acontecimientos que narre pudieran haber tenido lugar. Se trata ésta más bien de una novela fantástica con tintes románticos o viceversa, pues buena parte de la trama gira en torno a la magia y al triángulo amoroso entre Bárbara, Diego y un tercero en discordia. Una novela ideal para los amantes de las historias apasionadas, las grandes aventuras y la magia. ¿Te atreves a comprobarlo?

Cristina Monteoliva

miércoles, 11 de diciembre de 2013

UNA VERDAD DELICADA, de John le Carré

Título: Una verdad delicada
Autor: John le Carré
Traducción: Carlos Milla Soler
Editorial: Plaza & Janés
Págs: 368
Precio: 22,90 € / 10,99 € (epub)

Gracias a Wikileaks, a los informadores anónimos o no tan anónimos, a los piratas informáticos, etc, somos cada vez más conscientes de las tramas ocultas de los gobiernos y otras organizaciones de poder. Aunque imagino que siempre habrá cosas que no sepamos. Cosas que den para una buena novela de espías, persecuciones y adrenalina al máximo como la nueva obra de John le Carré, Una verdad delicada, el libro que precisamente os comento a continuación.
Toby Bell es un chico brillante, con mucho futuro en el Foreign Office (la oficina de asuntos exteriores) de Reino Unido. Sin embargo, la relación con su nuevo jefe, Fergus Quinn, no es tan buena como debería. Porque si lo fuera, ¿no le habría invitado a la reunión secreta que le ha ordenado organizar? Pero, ¿cómo puede esperar Quinn que un chico tan curioso como Bell se quede al margen? Efectivamente, no lo hace. Y es que a Bell se le ocurre la ingeniosa idea de grabar la reunión para escucharla más tarde y descubrir  así una operación antiterrorista a llevar a cabo en Gibraltar, una operación de nombre Fauna, que implica, entre otros, a un veterano diplomático. La sorpresa viene cuando dicho diplomático, ya retirado con todos los honores, invita a Bell a su casona para hablarle de aquella operación misteriosa, de las graves consecuencias que tuvo y de la manera, tal vez, de arreglar las cosas en el presente de alguna manera. La cuestión es: ¿dejarán los peces gordos que Bell y sir Christopher Probyn (pues así es como se llama el veterano diplomático) lleven a cabo su plan con éxito?
Hubo un tiempo, allá por mi primera adolescencia, en el que leía con asiduidad novela negra, en todas sus vertientes. Últimamente no es que haya dejado de hacerlo, pero lo cierto es que hacía mucho que no me ponía frente a una novela de espionaje. Y, aunque os cueste creerlo, ¡esta es mi primera obra de John le Carré!
Leo en la pequeña biografía de una de las solapas interiores del libro que le Carré trabajó durante la Guerra Fría en los servicios británicos de inteligencia. También que vive en Cornualles. Lo primero me hace pensar que si no protagonizó este autor algo como lo que se narra en este libro, al menos de su experiencia laboral habrá sacado bastantes buenas ideas para sus novelas. Lo segundo, que podría parecerse él mismo mucho a sir Christopher Probyn, uno de los protagonistas de esta interesante historia.
Pero vayamos por partes.
Sir Christopher Probyn: así es como se llama en realidad el diplomático que viaja a Gibraltar bajo el nombre en clave Paul Anderson. A él le cuentan que el gobierno de Gran Bretaña se ha aliado con Efectos Éticos, una organización privada dirigida por el ladino Jay Crispin, con el fin de capturar a un terrorista de forma, digamos, no muy legal. De esta manera, con la operación en el peñón y un montón de cosas confusas (tranquilos, que se aclaran después) es cómo comienza la historia.
Por otro lado tenemos a Toby Bell, ese joven inquieto que graba la reunión de su jefe con Probyn. Un chico muy correcto, pensaréis. ¿Un poco temerario? Tal vez. ¿Dudará en acudir a la llamada de Probyn tres años más tarde? Ni un segundo. La cuestión es: ¿hasta dónde estará dispuesto a llegar para aclarar lo que pasó en realidad? ¿Tan lejos como para perder su trabajo, su reputación y puede que incluso su integridad física?
Existe un tercer personaje fundamental en esta obra, además del sinfín de secundarios tan bien matizados por le Carré. Ella, pues es una mujer, es Emily, la hija de sir Probyn, una joven doctora muy valiente que ayudará a Bell en todo lo posible. Una gran pareja para el joven diplomático si no fuera porque… En fin, tendréis que leer la novela para saber qué pasa entre ellos, o que no pasa. Yo no voy a matar el suspense.
Una verdad delicada es una obra narrada en tercera persona por un ser omnisciente muy directo tanto con los personajes de esta novela como con el lector; un ser que sorprenderá tanto como los hechos que nos narra, esa oscura trama que no puede acabar bien para nadie. Con tiempos bien medidos, dosificando bien la acción y proporcionando un ritmo in crescendo que hará que nos sumerjamos más y más en las páginas de este volumen: así es cómo consigue el Carré que esta obra no sea una novela más de espías, sino una que hará las delicias tanto de los amantes del género como de los que quieren empezar a bucear en él. Y si encima te hace pensar en la situación del mundo actual, ¿qué más se le puede pedir?
Cristina Monteoliva 

domingo, 1 de diciembre de 2013

VÍCTOR CASSINI, UN HOMBRE TAN MISTERIOSO COMO GENEROSO

Víctor Cassini, según dice la solapa de su novela, Las salvias florecen en el barro, es un malagueño afincado en Granada, lugar en el que acabó sus estudios en 1988. Ha publicado artículos científicos, ama la repostería, el montañismo, la escritura y la lectura. El resto es, para los que no le conocen personalmente, un misterio, a simple vista.

No me pidáis que recuerde exactamente cómo conocí en Facebook a Víctor Cassini pues gracias a Elías y los ladrones de magia, de forma directa o indirecta, he conocido a tantas personas maravillosas últimamente, que me es imposible recordar todos los datos. Pedidme, eso sí, que os relate a continuación cómo llegué a conocerlo en persona, pues eso creo que no lo olvidaré nunca.

Habíamos quedado una mañana de octubre en Namasté Coffee & Books. Era martes y los clientes no dejaban de entrar, por lo que aunque intenté quedarme con Víctor en su mesa el mayor tiempo posible, se me hizo imposible dedicarle mucho finalmente.

Víctor venía cargado con un elegante y misterioso maletín y un montón de inquietudes que, sabiendo que ambos habíamos autoeditado, deseaba compartir conmigo. Eran prácticamente las mismas que me habían abordado a mí antes, durante y después de la publicación, por lo que creo que aparte de llegar a un entendimiento, encontramos los dos cierto alivio al compartirlas.

En algún momento de la charla, le dediqué un ejemplar de Elías y los ladrones de magia para su hija. En ese momento, me dio pena haberle vendido el libro en vez de haber hecho un “intercambio haciendo cuentas” con su libro. Las lecturas pendientes daban vueltas en mi cabeza (aún lo hacen) y pensé en dejar la compra para dentro de un mes, puede que dos.

Tras su marcha, sonó el teléfono. Era Víctor. Me había dejado un ejemplar dedicado de su novela, Las salvias florecen en el barro en una de las estanterías de libros de la cafetería-librería. Me sentí abrumada (y los clientes no dejaban de entrar. Creo que ese día hicimos buena caja). Pocas veces alguien te da una sorpresa tan agradable y generosa, menos alguien a quien apenas conoces. Solo personas tan buenas como Víctor pueden hacer cosas así. Es por ello que os digo que da igual si en la solapa de su libro no se dan muchos datos sobre lo que hace o deja de hacer este escritor. Tan sólo sabed que merece la pena conocerlo aunque sólo sea a través de su obra y que…

©Cristina Monteoliva.

¡PERO BUENO, QUÉ INVENTO ES ESTE! ¡Si yo le he hecho una entrevista larguísima precisamente para que le conozcáis mejor! Nada, nada, ahora mismo os olvidáis de lo que acabo de decir y os ponéis a leer las palabras del autor en el siguiente artículo, ¡he dicho!

Cristina Monteoliva



ENTREVISTA A VÍCTOR CASSINI (I)

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Hace mucho tiempo. Desde niño siempre me llamó la atención la expresión escrita, incluso sin haber desarrollado pretensión alguna que fuera más allá que la de exteriorizar cualquier cosa que rondara por mi cabeza. Era como una especie de impulso, una necesidad de poner sobre el papel mis puntos de vista.
Recuerdo que, fuera de las obligaciones propias del colegio, lo primero que hice público fueron unas historias en clave de humor que iba enviando en forma de cartas a un programa de radio. A partir de ahí, tan solo relatos para consumo propio y, más recientemente, algunos más que publiqué en foros de Internet. Fue ahí donde me animaron a intentar algo de más envergadura. Lo que siempre ha permanecido, de forma más o menos elaborado, ha sido el tono irónico y humorístico.

¿Has probado otros géneros aparte de la novela?
Tan solo el relato, casi siempre dialogado. Ni siquiera tuve nunca la tentación de escribir poemas para mis novias; eran todas buena gente y nunca me dieron motivo para abochornarlas con mis malos versos. A pesar de ello, en este libro, de forma esporádica, he hecho uso de diversos estilos rimados como la poesía popular, el hip-hop o el rap urbano, pero siempre como parodia.

¿Qué autores o qué sucesos (históricos, personales, etc) crees que te han influenciado como escritor?
Conscientemente o no, seguro que me han inspirado muchos más autores o acontecimientos de los que recuerdo. En cuanto a los primeros, reconozco la influencia  del humor de “Les  Luthiers” o la de John Kennedy Toole con su obra “La conjura de los necios” (de hecho, a modo de reconocimiento, he dejado escondida en “Las salvias” una alusión a esta obra, por si alguien quiere descubrirla). No puedo olvidarme de Oscar Wilde, ya que intento que los diálogos sean siempre muy vivos, con  paradojas y sarcasmo. Además, al leer el libro, se perciben pronto la influencia e incluso la presencia de, por ejemplo, el Quijote, la Odisea, la República, Saramago, Eduardo Galeano o Rosalía de Castro.
Hechos históricos: al tratarse de un libro crítico con la realidad actual, está plagado de alusiones a ésta; pero por concretar algún episodio, la celebración del bicentenario de la batalla de Trafalgar ha jugado un papel crucial en el origen de la trama. Sí me gustaría aclarar que los episodios el 15-M no han tenido nada que ver, puesto que el grueso del libro ya estaba escrito cuando surgió dicho movimiento.
En cuanto a las experiencias personales, de una forma  otra, hay partes de ellas reflejadas en la obra. Casi siempre ocurre así. Como dice Vida Winter, un personaje del libro “El cuento número trece”, de Diane Setterfield:
“La vida (del autor) es el abono. […] Toda mi vida y todas mis experiencias, las cosas que me han sucedido, la gente que he conocido, todos mis recuerdos, sueños y fantasías, cuanto he leído, todo eso ha sido arrojado al montón de abono que, con el tiempo, se ha ido descomponiendo hasta convertirse en un humus orgánico oscuro y fértil. El proceso de descomposición celular vuelve todo irreconocible. Otros lo llaman imaginación. Yo lo veo como un montón de abono. La idea se alimenta de esa materia negra que en otros tiempos fue una vida, absorbe su energía. Germina, echa raíces, produce brotes”.
No puede decirse mejor.
©Víctor Cassini 

¿Qué idea tienes del panorama literario español?
Dejando a un lado los pequeños círculos que se mueven por ahí echando mano de talento e imaginación a partes iguales para sacar adelante sus obras, y que considero motores de la verdadera cultura literaria, sería muy largo detallar las complicadas relaciones de cooperación y depredación entre lectores, autores, editores, agentes literarios, libreros y plataformas digitales en España, que no son diferentes a las pautas  existentes en el panorama internacional. Por tanto, resumiré diciendo que hace años que la edición a gran escala se convirtió en una línea de negocio más para las grandes multinacionales, que todos sabemos que tienen la desesperante costumbre de financiar para obtener beneficios. Por tanto, lo que prima es la máxima rentabilidad. Se invierte mucho en un puñado de autores para crear un producto de venta masiva; esto da como resultado una literatura cortoplacista y la creación de un star-system (la famosa y efectista coletilla: “Del autor de…). Esa es la explicación del porqué de tanta trilogía de best-sellers, por poner sólo un ejemplo (con lo difícil que debe de ser escribir tres extensos libros en apenas un par de años, sobre todo cuando una dedica la mitad de su tiempo libre a idear las diversas y perversas formas de ser esposada, amordazada y fustigada en las sombras del dormitorio). Basta con echar un ojo a los propietarios y empresas que controlan los medios de comunicación en España para ver que en muchos de ellos figura, en algún eslabón de la cadena, un Banco o un Fondo de Inversión. Dentro de esta serie, no hay nada más efectivo que la asociación de una potente editorial, un medio de comunicación nacional y un gran capital: esta es la verdadera trilogía.

¿Cómo surgió la idea de escribir La salvias florecen en el barro?
Durante mucho tiempo tuve el final, pero me faltaba la idea que me condujera hasta él. A partir de ahí, el camino fue el habitual: la historia estuvo madurando en mi cabeza durante un par de años hasta que di con un comienzo aceptable. Luego avancé con brújula, es decir, sin planificación previa sobre los diversos puntos de la trama; en una aventura sin mapa pero con un objetivo claro. En todo este proceso, los personajes y las escenas fueron apareciendo y adaptándose con facilidad al carácter crítico que quería darle al texto.
En realidad, la idea la tuve siempre delante: resultaba llamativo que al mundo de la cultura, tan proclive a denunciar (con razón) los crímenes del pasado, le temblara el pulso para hacer lo mismo con los del presente.



Salvia ©Víctor Cassini 

OT, un relato de VÍCTOR CASSINI

Jesús Vázquez miró a las cámaras fijamente y dijo:
- ¡Qué ganas teníamos de verle! ¡Qué ganas teníamos de tenerle con nosotros! Este programa se hace siempre por y para vosotros, así que, ante las insistentes peticiones de la audiencia y de Rafa Cano………. con vosotros, por primera vez en Operación Triunfooo: ¡¡¡¡Ricardoooooo Aaarjonaaaa!!!!
Se hizo una pausa y se encendieron de golpe los 40000 watios de los focos del plató para darle paso al cantante. En esa pausa, se escucharon los tímidos aplausos de un público extrañado y cogido por sorpresa, entre los que se pudo escuchar a través de los micrófonos de ambiente frases como: “¿Quién ha dicho que es?”; “Ah, es el cantante de los Mojinos Escozíos”; “¿Ese no sale en Rebeldes?” o “¡Qué piercing más molón llevas, Jonathan!”.
Ricardo apareció pisando fuerte sobre el escenario mientras gran parte del auditorio aprovechaba para enviar sms con vistas a salvar a sus triunfitos preferidos o para descargar politonos con lo último de King África.  Iba ataviado con camisa negra, vaqueros, zapatillas de deporte, gafas oscuras y un gorro. Acompañaba al conjunto una barba de varios días. Su actitud denotaba ese aire de seguridad de quien está acostumbrado a desenvolverse en los platós. O tal vez el de un ingenuo que desconoce lo que le espera.  
Jesús, que ni tan siquiera por fotografía se había tomado la molestia de conocer al cantautor antes del programa, comenzó a dar muestras de un inusitado interés por el recién llegado cuando lo vio ante él y le dijo:
- Mmmm, Ricardo, ¡qué bueno tenerte aquí! Ven, que esta noche, con toda esta belleza hispana por testigo, España y Guatemala se van a fundir en un fuerte abrazo…
Mientras decía esto, caminaba rápidamente hacia él con los brazos abiertos y las manos plenas de deseo.
Ricardo, que había podido coger al vuelo un brillo de lascivia en los ojos del presentador, le esquivó casi instintivamente, yendo Jesús a abrazarse con el pie de micro.
Después de esta accidentada presentación, y mientras Noemí Galera se afilaba la lengua, Jesús le indicó al cantante que se sentara junto a él en el sofá.
- Bueno, Ricardo – comenzó mientras le acariciaba suavemente el muslo derecho a la vez que el maestro seguía con desconfianza las trazas de su mano, - ¡qué bueno tenerte aquí!
-Sí, bueno, - respondió apartando discretamente la pierna- me divertí mucho visitando la casa…
-Hablando de casa, os informamos, querido público, que a partir de mañana, en todas las oficinas de B B Ubre A, podéis conseguir la hipoteca DUPLO. La única pensada para vosotros, jóvenes que buscáis vuestro primer hogar. La única del mercado que funciona, como indica su nombre, con el Euribor multiplicado por dos y, lo mejor de todo, no os lo perdáis, con un redondeo al alza de 5 puntos. Sólo las primeras 10000 parejas que lo soliciten podrán beneficiarse de esta magnífica oportunidad -. Bien, amigo Ricardo –continuó-, vendrás dispuesto a dármelo todo, - sugirió, traicionado por su subconsciente, mientras con una pose sensual y sin el más mínimo recato miraba las zonas más prohibidas del maestro…
Sintiéndose virtualmente desnudo, el guatemalteco dudó unos instantes antes de contestar.
-Esteee, claro, en esta gala…
Sacando de debajo del tresillo un cartapacio infame, el presentador miró seductor a cámara:
-Hablando de galas, ya está a la venta el último número de la revista de OT, y de regalo, el CD con las canciones de nuestra última gala. Y, como regalo de excepción, hemos añadido el mayor éxito de este verano: nuestro insuperable Batuka Mix. Y girándose de nuevo hacia Ricardo, entornó los ojos, apretó ligeramente los dientes y masculló insinuante:
-Bueno, guerrillero, ¿cómo estás entre nosotros?
Un aliento de hormonas desbocadas golpeó con fuerza el rostro de nuestro amigo, quien, seguro de su procedencia, aprovechó para apartarse un poco más y contestó:
-Sí, sí, muy a gusto…
-A gusto te iba a dejar yo…- masculló. -  Pues nada, ponte de pie, que ha llegado la hora.
-¿Qué hora pues? – preguntó sorprendido.
-La hora de escuchar el veredicto de nuestro jurado.
-Pero, ¿no voy a cantar?
-Tú ya has cantado bastante, ahora a callar. Damos la palabra a Risto. Con su sabio, implacable e inapelable juicio musical.
Risto, para quien no lo sepa, viene a ser un híbrido entre Eugenio, la Señorita Rottelmeyer y el Dr. House. Es decir, la mezcolanza perfecta entre seriedad, severidad y mala baba. Lo más destacable de su aspecto era una media barba, gafas oscuras y pose de proxeneta de salón recreativo. Se mecía en su asiento como adormilado, mientras el brazo izquierdo le colgaba descuidadamente sobre el respaldo. Miraba despreciativo a Ricardo cuando empezó a hablar:
-Vamos aclarando el panorama, chaval. Dices en tu coplilla no sé qué de arruinarnos el momento. Pues mira por donde, a mí me has arruinado la noche. Ese ritmillo de “ra-ta-tan-tán” es más propio para ir fustigándose en la Semana Santa de Algeciras, vamos, para ir con la Cofradía de la Virgen del Mayor Dolor. ¡¡Que por poco me arranco por saetas, coño!! Quítate el complejo de cantante. Tienes cero en actuación. Tu temita no me convence: no te compro. Para mí, tú no eres un producto. Así que por mí, puedes ir llenando la maleta….pero tú, al contrario que la chica de la canción, no la vacíes.
Jesús, que era plenamente consciente de las duras críticas tanto como del buen cuerpo de Ricardo, aprovechó un descuido de éste para aproximarse y acariciarle la melena para consolar…..., bueno, para consolarse. El cantante, distraído, se dejó hacer por unos segundos antes de darse cuenta y propinarle un seco manotazo.
- Y es que en tu dúo con Chenoa,- prosiguió Risto, -te has dejado eclipsar por ella. Está muy por encima de ti. Te ha borrado de la canción. Deberías aprender de ella si quieres llegar a ser algo. De lo contrario, eres historia, tío.
Así que vamos a dejar tu permanencia en manos de la audiencia.
-Bueno, Ricardo,… -comenzó Jesús.
-Ah, y otra cosa.
-Dinos, Risto.
-¡¡¡Iluso!!!
-Pues nada, ya has oído. Pero no te vengas abajo. El jurado es duro, pero lo es por vuestro bien, para que así…
-No, no, si no pasa nada, - le interrumpió Arjona- de hecho, me ha dado ideas para una nueva canción.
- Ah, ¿Sí? ¿Y cómo la llamarás?
- “Gafas negras en el culo”.
- Bueno, bueno, ¡¡bandido!!….. Vamos a ver,  ¡¡Cándido, el otro nominado, baja a reunirte con nosotros!!
Cándido era un chaval de Cádiz que durante su actuación había cometido el grave error de descalzarse y bailar en redondo moviendo la cintura con las piernas zambas a ritmo de rumba mientras con una mano hacía como que se recogía una invisible falda y con la otra estiraba el dedo índice tal y como hubiera hecho la mismísima Lola Flores. El resultado había sido vistoso, lo malo de la cosa es que lo había hecho mientras cantaba una balada de Marc Anthony, el esclavo favorito del clan Stefan. Lo había hecho, se excusaba él, para expresar la fusión de las culturas, pero la explicación no le había valido de nada. Nominación fulminante sin derecho a repesca.
Cándido bajó la escalinata de dos en dos, se abrazó a Ricardo y, golpeándose luego en el pecho con el puño mientras le caía un lagrimón por la mejilla, le dijo:
-Ozú, pisha, ereh de lo mejón. Tío, joé, cago´n tó, te quiero musho, musho, chavá. Tengo toh tuh dihco, “La bahbacoa”, “El negro no pué”… Pa mí eh jun orgullo ehtá aquí con un campeón como tú. Quiiilo, quillo, quiiiilo, ¿eh?…Paze lo que paze, tira p´alante, mohtruo…. – Y, con los brazos levantados, balanceando las caderas hacia adelante y hacia atrás en un gesto que quería parecer sensual, le cantó pletórico escupiéndole a la cara: -Bailemo er Bimbó, Bimbó….
Ricardo ya no se enteraba de nada. Sobre todo porque sus nociones sobre la pronunciación del andaluz profundo eran más bien escasas, a lo que había que añadir que desconocía la discografía de Giorgi Dan…Bueno, simplificando, diríase que des-co-no-cí-a a Giorgi Dan. Entonces vio cómo un celoso Jesús apartaba discretamente a Cándido fuera de plano, y mirando a la cámara decía:
-Pues nada, ya sabéis, para salvar a Arjona, mandad un sms poniendo “Salvar Pingüinos” al 5557. Tenéis exactamente 60 minutos. Vaya, parece que ya tenemos aquí el sobre con el resultado de las votaciones. – Y, susurrando a la azafata, añadió: - A ver si la próxima vez se nos nota menos el tongo, leñe.
A continuación, abrió el sobre y sentenció:
-La audiencia ha decidido, que quien debe continuar su reclusión, estooo su formación en la academia seaaaa…………………¡¡¡Cándido!!!
Y así, mientras Cándido zapateaba por bulerías, una azafata empujó a Ricardo hacia una puerta, mientras los participantes entonaban esa melodía tonta con avaricia:
“Adelante por los sueños que nos quedan, adelante por los sueños que quedan por venir…”
Y así se fue cerrando la puerta del plató, dejando al de Guatemala encerrado en un oscuro zulo. Lo siguiente que vio fue abrirse por el otro extremo del cuchitril una puerta de doble hoja. Mientras lo cegaba una brillante luz, se escuchó una voz femenina que decía:
-Y la puerta de Gran Hermano se abre para…..¡¡Ricardo Arjonaaaa!!
Tres zorrones irredentos se abalanzaron sobre él y le besuquearon sin decoro antes de que Mercedes Milá le cogiera del brazo y le sentara en un taburete.
-Bueno, se ha especulado mucho con el asunto, así que, dinos, ¿con cuál de estas tres chicas te metiste en la cama dentro de la casa?
-¿Dónde he visto yo antes este taburete a cuadros con manchas?- respondió un descentrado Ricardo mientras sus ojos buscaban a alguna becaria.
-¿Cómo dices?
-No, nada. Que yo..esteeee, no sé qué decir…
-Pues que hablen las imágenes. Adelante video.
Y allí se vio un sucio edredón moviéndose pausadamente arriba y abajo, arriba y abajo, mientras debajo reptaba algún irreconocible gusarapo lujurioso.
- ¿Qué tienes que decir a esto?
-¡¡Ayúdame Freud!!

Inició así una infernal espiral de giras entre plató y plató, desde Dolce Vita hasta el Tomate, pasando por una fugaz aparición en Yo soy Bea. Se comenta que desde entonces, el cantautor solo ha sido capaz de componer una mediocre melodía para la campaña electoral del PP.
¿Estáis seguros de que queréis que venga Arjona a OT?


ENTREVISTA A VÍCTOR CASSINI (II)

¿Puedes explicarnos un poco el título de tu novela, Las salvias florecen en el barro?
Estando ambos elementos muy presentes a lo largo del libro, establecí una analogía entre el barro y esta planta aromática, medicinal por esencia. Porque las salvias son los valores humanos, el barro la falta de moral; las salvias representan a aquellos que malviven por falta de recursos públicos en calles, escuelas y hospitales, el barro a los que se lo llevan crudo en Madrid, Cataluña o Andalucía; las salvias son, lo digo siempre, los que ponen en juego sus vidas por la Paz, el barro los que ponen a salvo las suyas agazapados bajo sus escaños jugando a las equidistancias.
El título podría explicarse con más sencillez  con una  frase de un escritor chino, Lin Yutang, que resume en gran medida el sentido de este libro:
“El hombre superior ama su alma; el hombre inferior ama su propiedad”.
            Las salvias; el barro.

¿Cuánto tiempo tardaste en escribir esta obra?
El proceso creativo más explosivo duró unos pocos meses en los que lo importante era escribir y no perder ideas; que ya habría tiempo de ir modelándolas. Luego han sido más de tres años de descansos, correcciones, eliminaciones y añadidos durante los que el libro ha ido creciendo y tomando su carácter definitivo. Durante ese tiempo, intenté sin éxito que algunas editoriales aceptaran el manuscrito original. A la postre, esos rechazos, y las críticas de algunos amigos, beneficiaron la calidad del trabajo, ya que al seguir trabajando en el texto, considero que logré que éste ganara en calidad.

¿Por qué te decantaste por la autoedición a la hora de publicar tu novela?
En cierta ocasión le dije  a alguien: “¿Quién mejor que yo mismo para pelear por mi trabajo?”, algo que pasa por ser una respuesta muy romántica y digna, pero que tiene una contestación mucho más realista: siempre va a pelear mucho mejor una editorial, con su distribuidora, su publicidad y sus contactos. Como ya he dicho, este libro tiene un marcado componente crítico con la realidad, y ha llegado incluso a ser premonitorio en algunos aspectos. Al no encontrar quien lo publicara, empezaba a correr el riesgo de que perdiera puntos en esos valores y se convirtiera en un texto más de los publicados para sacar tajada de la crisis; así que, una vez que consideré que tenía la suficiente calidad, me decidí a publicar por mi cuenta y riesgo.

Acequia ¿malbalateña? ©Víctor Cassini 

¿Y qué tal tu experiencia como “autopublicado”?
Una aventura, como tiene que ser; y hay que hacer todo lo posible para lograr que ésta sea extraordinaria, aceptando tanto sus satisfacciones como sus desilusiones. Hay que trabajar mucho para llegar más allá del círculo de familia y amistades. A partir de ahí, actúo como si fuera el depositario de un manuscrito que estoy obligado a divulgar; por lo que busco más lectores y defensores que compradores. Supongo que ésta es otra visión idealista de la Literatura. El hecho de vivir cada paso del proceso de creación y puesta de largo de mi propio libro es algo enormemente enriquecedor, como lo fue la realización del tráiler.
En definitiva: pase lo que pase, no creo que me arrepienta jamás de haberlo intentado. Los muros de Facebook están empapelados de frases que avalan esta forma de pensar, ¿por qué iba yo a llevarles la contraria?

Daniel, el protagonista de Las salvias florecen en el barro y tú sois amantes tanto de la botánica como de la cocina. ¿En qué más se parece tu personaje a ti?
En cualquier cosa menos en mi familia y mis vecinos, por fortuna para todos. Tal vez sí en esa reivindicación del amor paterno presente a lo largo de toda la obra. Y podría añadir que en mi punto de vista cáustico sobre las cosas: Daniel,  junto con el narrador, se han convertido en vehículo de muchos de mis pensamientos más críticos.

¿Dónde se encuentra exactamente Malbalate?
Es un pueblo imaginario que sitúo en La Alpujarra granadina. Se trata de una aldea que podría estar rodeada de un auténtico vergel de no haber sido porque el descuidado trato al que lo sometieron sus habitantes ha acabado por convertirlo en un paisaje yermo. Podría estar en cualquier otro lugar de nuestra geografía; pero conozco bien la zona y me daba mucho juego para la trama. A fin de cuentas, hay quien defiende, de forma bien fundamentada, que no hay nada de malo en escribir de lo que se sabe; es más, considero una temeridad hacer lo contrario. En cualquier caso, el texto no es un relato costumbrista, sino una extensa metáfora aplicable a todo nuestro territorio nacional. El nombre surgió por casualidad mientras buscaba apellido para mis personajes. Para una toma del tráiler del libro filmé un pueblo que, aunque invito a los lectores a que adivinen su nombre, poco tiene que ver con la idiosincrasia de Malbalate.


                                                                        ©Víctor Cassini 

¿Existe en esta novela algún personaje inspirado en alguien real?
Los hay, y en dos sentidos. Por un lado, personajes inspirados en seres de carne y hueso con los que me he tropezado con mejor o peor fortuna. Tal vez, el ejemplo más claro es Tito, el carpintero. Por otro lado (no hay que olvidar que este libro es una extensa metáfora), muchos personajes son la fiel representación de una institución, de una forma de ejercer la política, de un ideal, o de una perversión del mundo real, es decir, son la imagen de lo que vivimos día a día; un reflejo deformado, si quiere verse así, pero puro reflejo a fin de cuentas. El lector puede intentar descubrir a lo largo del libro quién es quién, pero la explicación la encontrarán al final.

¿Cuál es tu personaje favorito y cuál el que más detestas?
Conjugando ambos puntos de vista, el del personaje y el de lo que representa, quien sale mejor parado es Gaspar, el médico. Como personaje, por sus buenas intenciones y su sufrimiento, y en cuanto a lo que representa… porque la sociedad necesita con urgencia de sus servicios.
También, aunque actúen tan sólo como informantes, aún me divierto mucho releyendo las escenas de Nacho y Eva, dos periodistas muy particulares.
El más detestable para mí es Sonsoles, como personaje es traicionero y cobarde; en razón a lo que representa, porque es la imagen de una de las facetas que considero más despreciables en la política actual: la del silencio ante el crimen.


Laguna ¿malbalateña?©Víctor Cassini 

LAS SALVIAS FLORECEN EN EL BARRO, de Víctor Cassini

Título: Las salvias florecen en el barro
Autor: Víctor Cassini
Editorial: Círculo Rojo
Págs: 484
Precio: 20 €

La gente de ciudad pensamos que la vida en los pueblos pequeños, cerca o dentro del entorno natural, es tranquila, apacible, todo paz, y todo porque no solemos acordarnos de aquel refrán tan cierto que dice que “pueblo pequeño, infierno grande”. Y es que si bien la naturaleza nos puede proporcionar la serenidad que necesitamos, a veces la gente que habita en los lugares pequeños están dispuestos a ofrecer a los demás todo lo contrario. Y si no me creéis, no tenéis más que echar un vistazo a Las salvias florecen en el barro, la novela de Víctor Cassini de la que hoy os vengo a hablar.
Tras un grave revés en su carrera profesional, Daniel, hasta entonces un agente de la Seguridad Presidencial de España, decide trasladarse de forma indefinida con su mujer y su hija pequeña al pueblo ficticio de Malbalate, en los montes del sur de España.La vida podría transcurrir de forma tranquila y apacible para esta pequeña familia si con ellos no se hubieran mudado también, aunque no para habitar la misma casa, los suegros de Daniel, los odiosos Prudencio y Sonsoles. Por si fuera poco, y casi al mismo tiempo, aparece por el lugar un extraño personaje con aires de mesías trasnochado. Si a todo esto le añadimos un carpintero con ideas de dictador, un conflicto con el abastecimiento de agua y el robo de los ataúdes del cementerio, ¿cómo pensáis que podría Daniel tener una vida mínimamente apacible?
El protagonista de esta novela es Daniel, quien, a pesar de su oficio como miembro de la Seguridad Presidencial, es un hombre tranquilo que sólo piensa en el bienestar de su familia y en llevar una vida tranquila rodeado por la naturaleza ahora que ha tenido que dejar su profesión. No es un héroe ni el hombre más recto de todos, pero sí alguien con ciertos principios claros que no está dispuesto a dejarse pisotear. Una vez en Malbalate, su paciencia y su rectitud se verán puestos a prueba continuamente. La pregunta es: ¿hasta cuándo aguantará?
Acompañan a Daniel en esta disparatada, hilarante, a la vez que profunda obra narrada por un ente omnisciente y plagada de innumerables y largos (aunque nada pesados) diálogos mordaces que harán que el lector no pare de reír en más de una ocasión, un sinfín de personajes que, realmente, desesperarían a cualquiera: Prudencio, el suegro celoso que se vuelve un payaso peligroso; Sonsoles, la suegra manipuladora que “las mata callando”; Marga, la desconfiada e influenciable esposa de Daniel; Salma, la chiquilla que apenas aparece y de la que sólo Daniel parece preocuparse; Benito-Tito-Herr, el carpintero dictador que hace y deshace a su antojo tanto en su carpintería como en el pueblo; Melchor-Thot, un bombero que tras un accidente se cree el mesías cambiante (de nombre y religión) de la zona; Gaspar, el médico que atiende precariamente a sus pacientes, y un largo etcétera de pintorescos seres, todos ellos con una función muy determinada en la historia. ¿La de hacernos reír con sus excentricidades?, os preguntaréis. A lo que yo os contestaré que sí, pero no, pues esta obra es una alegoría de la sociedad actual en clave de sátira, una novela jocosa y divertida, sí, pero que a la vez invita a reflexionar sobre cómo nos manipulan y cómo nos dejamos manipular, cómo podríamos actuar y cómo no podemos hacerlo a veces, cómo podría ser todo tan sencillo pero en realidad es tan complejo…
Además de todo lo dicho, esta obra nos hace redescubrir el amor del ser humano por la naturaleza, por esos parajes que tanto merecen de nuestra protección y que tan castigados están siendo. Son extraordinarias las descripciones que del medio se hacen, de su clima, orografía y vegetación. Desde luego, dan ganas de salir al monte en busca de las inmediaciones de Malbalate, un lugar tan ficticio como real en el que descubrirnos a nosotros mismos, a los demás, a la naturaleza misma del ser humano.
Hay quien se muda al campo en busca de paz, tranquilidad. De huir de los problemas sin saber que estos pueden perseguirte allá donde estés. Que mientras haya humanos alrededor, habrá conflicto. Que se puede huir de todo menos de la verdad. Descubre esto y mucho más en Las salvias florecen en el barro, una estupenda novela que sin duda te sorprenderá en muchos aspectos.
Cristina Monteoliva




ENTREVISTA A VÍCTOR CASSINI (III)

Tu novela, a pesar de su apariencia jocosa, encierra un significado profundo. ¿Crees que han cambiado mucho las cosas en Malbalate, y por extensión, en España, desde que la escribiste?
No. Somos los mismos cainitas de siempre. De hecho, algunas cosas de las que he escrito se han ido cumpliendo a posteriori. En cuestiones de corrupción nos movemos como en tiempos de Valle Inclán cuando, por ejemplo, un vividor figuraba en la nómina del Ayuntamiento de Madrid como “mulo del ejército” y recibía una paga mensual que se justificaba como gastos de paja y cebada. Creo que no hace falta que repita lo que se mueve a día de hoy en dicho consistorio; y hace sólo unos meses “nació” Amy Martin, una periodista fantasma que, con la connivencia de una importante agencia editorial, cobró cifras desorbitadas procedentes de fondos públicos por escribir artículos que en realidad eran obra de una aprovechada. Te cuento un detalle casi en primicia: esta estafadora acaba de publicar un libro con la complicidad de una importante editorial a modo de conmemoración del primer aniversario de aquel fraude. Su editor, como es lógico, avanza que “es una novela brillantísima y metaliteraria”. Lo realmente triste es que después de robarnos… arrasará en las librerías. ¿He dicho antes que este libro tenía algo de premonitorio?
En ocasiones, se puede pensar que los hechos que relato pueden resultar tan disparatados que se alejan de la realidad. Pero esta misma realidad dice otra cosa: ¿o hay algo más grotesco que ver a dos políticos andaluces hablándose en el Senado por medio de un traductor y con cargo al contribuyente?

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Las salvias florecen en el barro?
En primer lugar espero que se rían mucho, que disfruten con los diálogos y con el esperpento al que conduzco a algunos de los personajes. Encontrarán, entre muchos otros sucesos y personajes: disparatadas conspiraciones, desatinadas investigaciones forenses, un alcalde a medio camino entre Christian Grey y un gañán de club de carretera, o un pastor visionario que se conduce con menos juicio que sus ovejas.
He procurado que sea un libro de lectura entretenida aunque no apresurada: “Las salvias” encierran  ironía, crítica y diversión, sí; pero también reflexión y un emotivo homenaje a quienes lo merecen.
La flor de la salvia tiene un curioso mecanismo de polinización (lo explico también a lo largo del texto): cuando el insecto se introduce en ella para alcanzar el néctar, los estambres tienen un mecanismo de pedal que facilita la descarga del polen sobre el dorso del animal, que se lo llevará de forma inadvertida. Así pretendo que actúe este libro: atrayendo al lector hacia el fondo de la trama para que a la vez se empape de los argumentos que al final  le harán ver la fuerte crítica y, sobre todo, los fundamentados valores que encierra.

                                                                   ©Víctor Cassini 

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Leer y formarme con vistas a escribir teatro cuando me sienta realmente preparado. Como muchos, voy por la vida con unas cuantas ideas rondando por la cabeza, esperando a que llegue el día en que cuajen para dar forma a una historia. En cualquier caso, preveo que será un largo proceso.  

Antes de dar por finalizada esta entrevista, ¿te gustaría añadir algo más?
Hacías hincapié antes en el contraste entre lo jocoso y lo profundo del libro. Y ha sido una observación muy atinada. Recurriendo una vez más a Lin Yutang cuando escribe: “El humor es parte de la vida y en consecuencia no debe ser excluido, ni aun de la literatura seria”, admito que he intentado hacer una novela con un trasfondo serio partiendo del humor. Por tanto, este trabajo es a la vez evasión y compromiso; pero que nadie dude que he separado muy bien la burla hacia los corruptos del respeto a los íntegros. Prueba de lo segundo es esta frase de los últimos capítulos con la que me gustaría terminar la entrevista: 
Cuando uno va por la vida con la vista fija en las nucas de los demás rara vez se da cuenta del  barro que arrastra en los pies. […] Porque el que mata sin honor, envilece su causa y maldice a su Pueblo.

Muchas gracias, Víctor, por tu tiempo, tus palabras, tus fotos y el resto de material. Espero que las salvias sigan floreciendo en el barro así como que tus reivindicativas palabras lleguen cada vez a más y más lectores. ¡Y que pronto nos sorprendas con otra interesante historia!