miércoles, 7 de octubre de 2026

Entrevista: ERASMO CACHAY MATEOS

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos asomamos al ecuador de la semana con la entrevista que nos ha concedido Erasmo Cachay Mateos. La podéis leer a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Cuando vi impreso mi primer libro sentí una emoción muy especial, acompañada de la certeza de que aquel no sería el último. En mi cabeza se cruzaban tantas historias que estaba convencido de que quería dedicar una parte preciosa de mi vida a escribirlas.

Debo decir que escribo desde muy pequeño. Ya en el colegio, después de leer a los clásicos, nació en mí ese sentimiento íntimo de que yo también quería contar mis propias historias. Pasó algún tiempo hasta que me animé a hacerlo de manera profesional, pero, después de cruzar aquella primera gran brecha y ver publicada mi primera novela, supe que había encontrado algo más que un simple pasatiempo.

Recuerdo perfectamente la sensación de tener el libro entre mis manos, percibir el olor de sus páginas recién impresas y contemplarlo en los escaparates de las librerías. Fue entonces cuando comprendí que escribir no era simplemente una afición, sino una parte esencial de mi vida.

© Erasmo Cachay Mateos.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Desde muy pequeño leía a los clásicos con auténtica devoción. Los libros de Julio Verne, Emilio Salgari o clásicos como Las mil y una noches fueron algunas de mis primeras referencias literarias. Escribían de una manera tan dinámica y aparentemente sencilla —aunque, en realidad, de sencillo no tenían nada— que conseguían atraparte por completo en sus historias.

No dejaban de lado la crítica social ni el análisis más personal, pero siempre lo hacían desde una perspectiva narrativa amena y cercana, pensando también en el lector. Creo que esa forma de entender la literatura me ha influido hasta el día de hoy.

Con el tiempo descubrí también a los grandes autores, los «pesos pesados», por así decirlo, con obras como Conversación en La Catedral, El tambor de hojalata o El nombre de la rosa. Son libros de una enorme complejidad y riqueza literaria que despiertan esa sana envidia que te hace querer aprender, crecer y, algún día, intentar emularlos. Todos ellos han enriquecido mi manera de entender y de querer contar una historia.

Al final, prefiero utilizar siempre la palabra inspiración. Esos autores me han inspirado y, quizá también, influido en el proceso de ir definiendo poco a poco mi propio estilo como escritor.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Casi por casualidad, siguiendo un canal de YouTube que me gusta mucho y que trata sobre mentes curiosas y que cuenta numerosas historias reales, llegué a la biografía de Charles Dickens.

Al verlo, tuve que reconocer que, a pesar de que siempre me han gustado los clásicos, nunca había leído ninguna de sus obras. Así que decidí comenzar con Historia de dos ciudades. Digo comenzar, dado que aún no lo he terminado. Por lo que puedo decir hasta ahora, me está gustando mucho y, sin duda, es una obra que recomiendo.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?

Con disciplina. Se ha dicho muchas veces, pero el talento sin disciplina no da grandes frutos, y creo que es verdad.

La literatura es una profesión que no requiere demasiado en términos de equipos o condiciones materiales, pero sí nos exige algo mucho más valioso: tiempo.

Debo decir que soy afortunado en ese sentido, ya que mi trabajo actual, una actividad profesional que también me gusta mucho, requiere principalmente mis conocimientos y experiencia en materia de consultoría y asesoramiento. Esto me permite organizar mi tiempo con cierta libertad y compaginarlo con la escritura.

Aun así, siempre necesito encontrar un poco más de tiempo. Suelo escribir muy temprano: me levanto antes de lo habitual y dedico un par de horas a escribir antes de comenzar la jornada normal. No soy un escritor nocturno; prefiero las primeras horas del día, cuando todo está más tranquilo y tengo la mente más despejada.

Y los fines de semana siempre se encuentra algún momento para seguir escribiendo. Al final, se trata de buscar esos pequeños espacios de tiempo y, sobre todo, de tener la disciplina necesaria para aprovecharlos.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Podría decir que lo veo de una manera muy positiva y, al mismo tiempo, también con cierta preocupación. Evidentemente, es solo mi opinión.

Por un lado, veo con gran entusiasmo las posibilidades que existen actualmente para la literatura. Hay más libros, más bibliotecas y muchos más medios para difundir una obra. Hoy es mucho más fácil publicar, organizar eventos, crear contenido para las redes sociales y, en definitiva, llegar directamente a los lectores.

Sin embargo, creo que esta misma situación también ha provocado una cierta saturación de títulos, y no todos tienen necesariamente el mismo nivel de calidad. Antes existía una especie de preselección —aunque este punto, por supuesto, puede ser discutible— que hacía que una obra que llegaba a publicarse tuviera, de alguna manera, un valor añadido.

La enorme cantidad de títulos que existe actualmente ha cambiado esta situación. Hay muchas voces y muchas propuestas, y para los lectores puede resultar difícil saber cuáles escuchar o qué obras elegir.

Si tuvieras que elegir entre relato, poesía y novela, ¿con cuál te quedarías?

Cada una de ellas es única y adecuada según aquello que se quiera representar o transmitir.

Para mí, la poesía es la mejor manera de expresar una emoción. Cuando se trata de representar un momento clave, una situación concreta que provoca un cambio de rumbo en la vida de un personaje, sin duda el relato es la mejor opción. Pero, cuando se quiere contar una historia, desarrollar a los personajes y hacer que el lector sea partícipe de una aventura, entonces la novela ofrece posibilidades extraordinarias.

Cada una de estas formas literarias tiene algo maravilloso y particular. Pero, si me pusieras contra la pared y tuviera que elegir una de las tres, sin duda me quedaría con la novela.

¿Escribirías una novela de moda para hacerte famoso?

La verdad es que no. Aunque, por supuesto, podemos discutir qué entendemos por «estar de moda».

Hay determinados temas que me preocupan mucho y que actualmente tienen una gran presencia en la sociedad y en la literatura. Cuando era pequeño, en mi Perú natal, había otros temas que estaban de actualidad y quizá, en aquella época, habría escrito sobre ellos. Hoy la situación ha cambiado.

Podría escribir sobre un tema que esté de moda si realmente me interesa, si lo siento y, sobre todo, si creo que tengo algo que aportar o que decir sobre él. Pero no escribiría sobre un determinado tema únicamente porque en ese momento sea popular y me haría famoso.

Por poner un ejemplo concreto: cuando se produjo el enorme éxito de Harry Potter, la literatura fantástica adquirió una gran popularidad y despertó un enorme interés entre los lectores. Si en aquel momento hubiera tenido una historia que contar dentro de ese género, probablemente lo habría hecho. Pero escribir únicamente por subirme al tren de una moda literaria, en ese caso, no.

¿Qué ha supuesto para ti publicar Los secretos de un legado? 

Algo muy especial. Todavía recuerdo las palabras de un gran amigo, también escritor, que me dijo después de publicar mi primer libro: «¿Esto es solo un pasatiempo o quieres ser escritor?». Y añadió algo que nunca he olvidado: un escritor no se conforma con una sola obra; tiene historias que contar y, con el tiempo, también madura.

Cada libro, al igual que la vida, refleja esa madurez y permite expresar cada vez mejor aquello que uno quiere decir.

Los secretos de un legado es mi cuarto libro y mi tercera novela, y siento que poco a poco voy llegando a esa etapa de madurez como escritor. Ha sido una experiencia muy bonita escribirlo. Es un libro que me atrapó desde el principio y con el que he disfrutado especialmente durante todo el proceso de creación.

También ha sido muy satisfactorio trabajar con la editorial Adarve. Aunque este libro recién ha salido a la luz, puedo decir que ya ocupa un lugar muy especial en mi corazón.

¿Qué nos puedes contarnos de esta novela?

Sobre la trama, creo que la sinopsis habla por sí misma. No quisiera repetirla aquí; prefiero animar a los lectores a descubrirla. Sí me gustaría, sin embargo, hacer algunos comentarios al respecto.

La historia nació a partir de dos premisas fundamentales. La primera era escribir un libro que tuviera una relación directa con el país y el continente en los que vivo. Es una historia completamente alejada de mi país natal y, precisamente por ello, supone también una forma diferente de acercarme al entorno que hoy forma parte de mi vida.

La segunda premisa era escribir una historia entretenida, capaz de atrapar al lector y hacerlo sentirse partícipe de la aventura. ¿Y qué mejor aventura que descubrir un secreto milenario, cuidadosamente guardado durante siglos, que lleva a los protagonistas y a los lectores por ciudades tan emblemáticas como Stuttgart, Toledo y Madrid, o a descubrir tradiciones antiguas como el gran baile de la Universidad de Hohenheim?

Pero, además de la aventura, quería aportar también un pequeño espacio para la reflexión. Quería que nos preguntáramos por qué suceden determinadas cosas, quién define nuestro destino y, en definitiva, quién nos gobierna realmente.

Así, lo que comienza como una historia de crimen se transforma poco a poco en una aventura en busca de la verdad, pero, al mismo tiempo, está profundamente ligada a una historia personal y a un legado que uno de los personajes lleva consigo.

He querido mezclar diferentes elementos: aventura, relaciones personales, legado y algunos momentos de acción que, finalmente, adquieren una dimensión especial a través de un triángulo personal muy particular. Al leer la novela, los lectores comprenderán exactamente a qué me refiero.

¿Qué hace que esta obra sea diferente a otras publicadas del mismo género?

Mi punto de vista y mi manera de contar la historia. Creo que cada escritor tiene una perspectiva propia y una forma particular de narrar.

Podría haber escrito una historia llena de acertijos que el lector fuera descubriendo poco a poco, pero, una vez terminado el libro, la emoción habría llegado a su fin. También podría haber escrito una historia alrededor de un secreto cuidadosamente guardado, pero, una vez descubierto, la intriga habría desaparecido.

Creo que muchos títulos dentro de un mismo género recurren a este tipo de planteamientos. Lo que quizá no siempre hacen —y no pretendo juzgarlo, sino simplemente hacer una observación— es combinar ese misterio con una historia personal más profunda, un análisis de los personajes y, sobre todo, con la idea de que cada uno de nosotros lleva consigo algún tipo de secreto.

El secreto no siempre tiene que ver con algo de dimensión internacional o con grandes acontecimientos. También puede existir dentro de nosotros mismos y en nuestra relación con nuestro entorno, con las personas que nos rodean y con nuestra propia historia.

Por eso, si tuviera que responder de nuevo a tu pregunta sobre qué hace diferente a esta novela, diría que es precisamente la combinación de aventura, misterio, relaciones personales y reflexión sobre un tema concreto de nuestra sociedad, todo ello contado desde mi propio punto de vista.

Y, como es natural, ese punto de vista es personal. Es mi manera de entender la historia y, sobre todo, mi manera de contarla.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Los secretos del legado?

Primero que todo, emoción, risas y la sensación de haber pasado un buen momento. Recuerdo una frase de un escritor que decía que el lector no debería darse cuenta de que uno escribe bien, sino sentir que no quiere dejar el libro porque necesita saber cómo continúa la historia. Eso es escribir bien. Creo que esa es una de las mayores satisfacciones para un escritor.

Por eso, lo primero que quiero es que los lectores se sientan partícipes de estos secretos y de estas aventuras, que se dejen llevar por la historia y disfruten del viaje.

En segundo lugar, me gustaría aportar un pequeño espacio para la reflexión, para que el lector se pregunte si todo aquello que vemos es realmente lo que parece. Pero no se preocupen: tampoco quiero perderme demasiado en ese terreno.

Espero, sobre todo, que encuentren satisfacción, emoción, risas y la sensación de haber vivido una hermosa experiencia a través de la lectura. Y, finalmente, que se queden con la sensación de querer saber más, porque hay más historia por descubrir. Pero, para entender exactamente a qué me refiero, tendrán que leer el libro. 

© Erasmo Cachay Mateos.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Tengo dos proyectos en mente.

El primero es mucho más personal: una historia relacionada con mi familia. Cuando la escuché de labios de mi madre, supe que era una historia hermosa, real, profundamente humana y con una importante dimensión social, que merecía ser contada. En este momento estoy trabajando en ella.

El segundo proyecto está relacionado, de alguna manera, con Los secretos de un legado. Creo que esta historia todavía tiene algo más que contar. Al leer el libro, mis lectores entenderán a qué me refiero.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Quiero agradecerte sinceramente este espacio y la oportunidad de participar en esta entrevista. Las preguntas han sido muy interesantes y, además, me han hecho reflexionar sobre mi obra, mi forma de escribir y el camino que he recorrido hasta ahora.

Gracias también por permitirme compartir una parte de mi trabajo y por darme la oportunidad de animar a tus lectores a descubrir una nueva aventura y acercarse a Los secretos de un legado.

Estaré encantado de conocer sus comentarios y opiniones y, quizá con el tiempo, podamos volver a conversar sobre mis próximas obras y nuevos proyectos.

Esto no es el final, sino el comienzo.

Muchas gracias.                       

Muchas gracias, Erasmo, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que tengas una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva