miércoles, 8 de julio de 2026

Reseña: UNA CHICA DEL ESTE, de Marlena Agata Trelka

 



La forma de relacionarnos ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Parece que estamos más conectados que nunca, pero en realidad hemos perdido bastante por el camino: el salir a la fresca con los vecinos para charlar durante horas las noches de verano; las continuas comidas familiares que acababan rememorando buenos tiempos; el escuchar las andanzas de los mayores… Conocer la historia familiar requiere cada vez más de un arduo trabajo de investigación, como vemos en Una chica del Este, la emotiva obra de Marlena Agata Trelka de la que hablaremos a continuación.

Cuando tenía trece años, el padre de la narradora de esta historia le pidió a su hija que le tradujera una carta en ruso dirigida a unos conocidos de Ucrania. Por aquel entonces, ella no lo sabía, pero su padre había vivido en la Ucrania polaca cuando era un niño. Si bien el posterior viaje a tierras ucranianas no despertó especialmente la curiosidad de la joven, muchos años después, una vez afincada en España, tendría por fin la necesidad de conocer tanto la historia de la familia materna como la paterna para entender sus raíces y a sí misma.

Muchas personas conocen desde siempre las historias familiares; otras, por diferentes razones, no se enfrentan a ellas hasta la edad adulta. Esto es lo que le sucede a la narradora de Una chica del Este, una mujer inteligente y sensible que se ha criado en una familia donde no se solía hablar ni del pasado ni de los sentimientos. Decidida a desentrañar todos los secretos tanto por parte del clan paterno como del materno, se embarca en una empresa de investigación que la llevará no ya solo a conocer las virtudes y los defectos de sus numerosos hermanos y tíos, sino también las contradicciones de todos ellos, las penurias por las que tuvieron que pasar, la dureza de sus vidas a lo largo de un azaroso siglo XX.

Esta es la historia de varias familias polacas; pero también la de una nación a lo largo de los años. Gracias a este libro, descubriremos episodios de la II Guerra Mundial de los que nunca nos han hablado, la dureza del sistema comunista en Polonia y cómo se las tenía que ingeniar la población para salir adelante.

Una chica del Este es una obra sin duda particular, por distintos motivos. En primer lugar porque comienza como una novela para, enseguida, convertirse en un libro de memorias familiares. En segundo, porque el lector no sabrá hasta el final de la lectura quién es en realidad la narradora. Y en tercero, por la crudeza y la sinceridad de sus páginas.

Una chica del Este, en definitiva, es un volumen corto pero intenso en el que descubriremos ya no solo el espíritu de sus personajes, sino también el de toda una nación valerosa y estoica. Un libro que te invita ya no solo a explorar el pasado, sino a hacerte preguntas. Una historia de historias que está esperando a que la descubras.

Cristina Monteoliva