Hay personas que saben perfectamente
quiénes son y qué lugar ocupan en el mundo; otras, tardan en encontrarse; y hay
quien, incluso, nunca se acaba de ubicar. Una
vida buscando, de Kae Tempest, nos habla de las personas que están en el
segundo caso. Os cuento más sobre esta emotiva novela a continuación. ¿Os
animáis a seguir leyendo?
Rothko Taylor es una
persona que no se encuentra bien en el cuerpo que le tocó en gracia al nacer.
La vida, además, ha hecho que dé varios tumbos, hasta acabar de nuevo en su
localidad natal, Edgecliff, un pueblo costero inglés en el que viven tanto sus
recuerdos como sus familiares y antiguos amigos. Ahora que se acaba su contrato
laboral, ha de decidir si quedarse en el descampado en su caravana, con su
perro Donovan, o tal vez buscar un futuro mejor en otro lugar. Cuando su madre,
Meg, desaparece, vuelven los fantasmas del pasado. Pero, ¿y si en su camino se
cruza alguien con quien fue muy feliz entonces? ¿Ayudará eso a que se encuentre
como persona?
Rothko Taylor, nuestro
personaje protagonista, nació como Molly, pero nunca se sintió una chica. Con
el paso del tiempo, empezó a denominarse como “elle”, cosa que también hará el
narrador de esta historia sobre la importancia de encontrarnos a nosotros
mismos y de dejar de preocuparnos por encajar o no en una sociedad que puede
ser de lo más injusta.
Rothko tuvo una
adolescencia complicada que la llevaría a la cárcel. En el momento presente de
la historia, intenta vislumbrar por fin su camino. Pronto descubre que no va a
ser fácil, pero, ¿y si se encuentra con personas que le ayuden?
Ninguna persona es una
isla. El pasado y el presente de Rothko son marcados por las personas que le
rodearon y le rodean: Meg, una madre adicta y absorbente que solo parece pensar
en sí misma; Ezra, el padre que intentó, sin éxito, tener una familia feliz; Sarai,
la hermana mayor complaciente; Fletcher, el amigo que hizo la transición y que
por fin se encontró a sí mismo; y Dionne, el amor de su vida.
Una
vida buscando, en definitiva, es una obra de corte
serio y nostálgico que nos recuerda que, aunque muchos apoyemos la diversidad
en todos los sentidos, son también numerosas las personas en las sociedades
actuales que no lo hacen, por lo que hay que seguir luchando en este sentido.
Una novela sobre la autorrealización, el encontrarnos a nosotros y buscar
nuestro lugar en el mundo. Una historia tierna y emotiva que está esperando que
la descubras.
Cristina Monteoliva
