Si algo he aprendido con los años, es
que lo único que tenemos es el momento presente. Pensar en el futuro y mirar al
pasado, sin embargo, es inevitable. Tanto, y tan doloroso puede ser, que a
veces desearíamos borrar nuestra memoria y dejar de tener la capacidad de mirar
hacia adelante. De esto y mucho más va Un
lugar sin ayeres ni mañanas, el estupendo libro de relatos de Marta Moral
Alonso del que hoy os hablaré.
Un
lugar sin ayeres y mañanas es un volumen compuesto por un
total de nueve relatos de extensión variable que debe su nombre a uno de los
textos que encontraremos en el volumen. Los otros títulos que encontraremos
son: Polvo por las esquinas, Un funeral
laico, No lloréis por mí, Anatomía de un tulipán herido, Tres horas con linda,
Segunda oportunidad, Consecuencias y Sinestesia.
Podría decirse que el
volumen consta de la solidez que le da el tema que se repite una y otra vez en
sus historias: la pérdida. Así, la mayoría de sus protagonistas, casi siempre
mujeres, han de enfrentarse a la desaparición de una tía, una hermana, una hija
o una mascota muy querida, lo que en numerosas ocasiones las conduce, a través
del miedo y la obsesión, a la pérdida de la estabilidad emocional, incluso, la
cordura. Las menos de las veces, lo que desaparece por el camino es un trabajo,
la salud una relación real o fantástica o el control sobre su mundo.
Otro punto fuerte a señalar
de este libro es la propia naturaleza de los personajes, siempre cercanos; seres
vulnerables a la par que resolutivos con los que el lector puede llegar a
empatizar totalmente.
Las situaciones comienzan
como cotidianas para, poco a poco, volverse cada vez más peculiares, hasta
llegar, en ocasiones, a la angustia. El lector las vivirá como un desafío
propio, y de seguro, se encontrará dándole vueltas a la trama tras la lectura.
Misteriosas llamadas de
teléfono, funerales por seres que fueron o no reales, objetos que recuerdan a
personas que ya no están, mujeres que no pueden tener una relación que no
autosaboteen, hombres que se enamoran de un ideal, madres que sobreprotegen a
sus hijas, maldiciones que no acaban bien, hermanas que se esfuerzan por no
olvidar a la que ya no está y cuadros torcidos: las historias que encontraréis
aquí viven sobre todo en el mundo real, si bien a veces se adentran en el
fantástico para hacernos entender que, al final, la vida es lo que tú quieras
creer. Lo que tú decidas sentir.
Un
lugar sin ayeres ni mañanas, en definitiva, es un libro de
cuentos que, de tan auténticos, se hacen inolvidables. Un volumen escrito con
un estilo único que nos invita a preguntarnos qué haríamos nosotros en el lugar
de sus personajes. Un volumen extraordinario para todos los que amamos las
buenas historias.
Cristina Monteoliva
