sábado, 29 de marzo de 2025

Entrevista: JUAN IGNACIO MANTEROLA

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

hoy entrevistamos en el blog a un autor cuya vida está muy ligada al teatro y la literatura: Juan Ignacio Manterola. Sin más preámbulos, aquí van sus palabras:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo? Cuando supe que la palabra puede convertirse en una herramienta fascinante para inventar nuevos ambientes, nuevas historias, nuevos personajes. La escritura es el lugar más placentero donde uno se puede aislar de ese mundo fascinante y hostil que nos rodea. Con esa escritura se puede transformar todo ese mundo, para construirlo después a la medida de lo que se anhela o se necesita.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Muchas. Principalmente toda esa literatura que descubrí gracias a Landero, al que tuve como profesor. Me refiero a esa literatura que proporciona cierto resplandor o destello en el lector mientras lee, una inesperada chispa que te obliga a elevar las cejas o a esbozar una ligera sonrisa, o a encoger el gesto. El escritor debe buscar siempre ese resplandor, aunque a menudo no llegue a alcanzarlo.

Me han influido, de un modo determinante, autores como Baricco, McEwan, Yoko Ogawa, Peter Handke, Coetzee, Thomas Bernhard, Alejandro Gándara, Ishiguro, Ray Loriga, Sara mesa, Marta Sanz, Montero Glez, Nothomb, Aramburu, Unai Elorriaga… Y Landero, por encima de todos ellos, un escritor mágico que condensa lo mejor de la literatura más excelente. Todas estas lecturas me fueron sacando del manso lago en el que ya me veía instalado y del que no sabía cómo alejarme (la generación beat, Bukowski, Joe Fante me entusiasmaban e intentaba escribir como ellos).

© Juan Ignacio Manterola.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?  

Ahora estoy leyendo La última función, de Luis Landero; Kaddish por el hijo no nacido, de Kertész; Los vencejos, de Aramburu; Nos encontraremos en el fin del mundo, de Teresa Pérez Landa; estoy releyendo Madame Bovary, de Flaubert, una obra magistral. Como libro de cabecera, del que leo a menudo una o dos de sus páginas, tengo a Platero y yo. Lorca, cualquier página de Lorca, de su poesía, de su teatro, está junto a Platero. Y Valle-Inclán.

Procuro leer siempre varias obras al mismo tiempo con el fin de evitar ese contagio involuntario del estilo de otros autores. Leyendo a varios a la vez, uno se siente más libre de la tentación de «imitar». Y, claro que recomiendo estas lecturas. Todas ellas.

¿Cómo compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?  

Para mí la escritura forma parte de lo más esencial para vivir, como el hecho de respirar o de alimentarse. Este mundo de las letras es un modo de observar el entorno en que uno vive. Te proporciona la sensación de estar vivo, de tener la cabeza alerta. Todo esto invita a la reflexión. Y desde esta reflexión, uno se introduce en el compromiso de buscar nuevos caminos, nuevas inquietudes, para no caer en lo absurdo de lo cotidiano. Si mantienes la cabeza atenta, te mantendrás vivo, y de ese modo estarás escribiendo de continuo, aunque solo lo hagas con la fuerza de la imaginación, sin manchar ni un solo renglón en un papel.

Si tuvieras que elegir entre teatro y novela, ¿con qué género te quedarías?

Con los dos. Estudié dramaturgia en la RESAD y durante un tiempo me dediqué a escribir teatro. Formé parte de una compañía (TFT) que representaba lo que yo proponía, además de otros proyectos, claro. Pero desde que he iniciado esta aventura de la narrativa, la tranquilidad y la satisfacción han sido plenas para mí. Con ello me he asentado en la comodidad de la reflexión y de la soledad, que es lo que más me satisface por ahora. Además, el hecho de escribir novela se puede realizar completamente a solas, sin tener que dar cuentas a nadie de lo que uno hace o deja de hacer. Justamente lo que voy buscando desde hace tiempo. En la experiencia teatral siempre se ha de contar con la opinión de mucha más gente. Ya decía Mayorga, más o menos, que el teatro es la representación asamblearia por naturaleza.

¿Escribirías una novela de moda a cambio de hacerte famoso?

Pretendidamente, nunca. Y soy tan tajante en mi respuesta porque este asunto lo he meditado muchas veces. Para mí la literatura es un impulso vital, una necesidad, un compromiso. Yo tuve un profesor de teatro, Miguel Medina, que en el momento en que a alguno de sus alumnos nos surgía este problema, digamos que moral, de ceder en la inquietud literaria para buscar sobre todo el agrado de la mayoría, él argumentaba que en esta vida hay que elegir entre «tener honra sin barcos o barcos sin honra». Una de estas estas dos posibilidades anula siempre a la otra. Y creo que tenía muchísima razón. No sé si esta idea estaba sacaba de Lope de Vega, o de Calderón. Imagino que sí.

¿Cómo ves el panorama literario actual?  

Dicen en los telediarios que hoy en día, aquí en España, se lee más que nunca. Quiero pensar que esto es cierto. Si hay un mayor número de lectores, supongo que habrá más posibilidades de ser leídos para todos los que pretendemos escribir. De todos modos, todo el ámbito en que se desarrolla el arte, y sobre todo la literatura, siempre ha estado como en un segundo plano, menospreciado, ninguneado. A nuestra sociedad le interesa el fútbol y poco más. Y nunca va a cambiar nada de esto, supongo. De la literatura, en España, viven poquísimas personas. El resto debemos conformarnos con seguir manteniendo la esperanza en… continuar con la cabeza plagada de pájaros.

¿Por qué te has decantado por la autopublicación en Amazon a la hora de dar a conocer al público tu última obra, Fantasía en azul?   

Por dos razones bien claras: una, la experiencia que he tenido con mis dos primeras novelas en una editorial, se supone que seria, no ha sido precisamente muy satisfactoria; y, dos, he querido emprender un proyecto nuevo con mi gran amiga Teresa Pérez Landa, que poco a poco va introduciendo la cabeza en el difícil mundo de la edición literaria. Su trabajo le cuesta, hay que reconocerlo. Ella ha maquetado esta novela, ha diseñado la portada, me ha aconsejado desde un primer momento con un análisis de lectura impresionante y muy acertado. Espero y deseo que este proyecto salga tan bien que ambos repitamos la aventura y, sobre todo, que a Teresa se le abran definitivamente las ansias por emprender este difícil camino de la edición, contando siempre con Amazon como respaldo. Si esto se consigue, me habré dado por satisfecho. Solo añadir que si Amazon llega a funcionar de un modo más que aceptable algún día, me refiero a que se constituya en una plataforma de literatura que sea un inconfundible referente, este será el mejor camino para editar obras. Y el resto de empresas tendrán los días contados. Solo acaba de empezar esta aventura, una aventura justa y democrática, donde es precisamente el público lector quien dicta sentencia y no la opinión, a veces torticera y partidista, de un agente editorial o similares. Para mí, este de Amazon ha sido el único caso en que he tenido la suficiente y veraz información ya desde el primer momento.

¿Qué vamos a encontrar en este libro?  

Sobre todo, sinceridad. Y espero que algo de chispa, de cosquilleo en nuestra lujuria. Como se dice en algún lugar para publicitar la novela, esta es una obra comprometida con la condición de la mujer. Y esto es completamente cierto. Sin pretenderlo, sin buscarlo deliberadamente, hasta ahora todos los personajes protagonistas que he escrito, o la gran mayoría de ellos, han sido mujeres. Y en los proyectos que tengo entre manos, también lo son. Debo reconocer que esta no ha sido una decisión voluntaria. Supongo que un personaje femenino me resulta mucho más complejo, más rico en matices, me ofrece más posibilidades artísticas que uno masculino. No sé con seguridad si es cierto algo de esto, pero intuyo que sí. Por otro lado, la mujer es quizá el mejor ejemplo de lucha por ciertos asuntos que resultan de condición básica para todos, como la búsqueda de la igualdad, la necesidad de alcanzar la sombra de una justicia moral, la rebeldía contra el exceso de poder. Con esta novela he pretendido un trabajo de exploración psicológica, además de un trabajo puramente literario, por supuesto. Una mujer quiere salir adelante en un mundo radicalmente machista. Estamos hablando de la España de los años ochenta, una España recién salida de la dictadura. La exploración del erotismo y la explosión de la libertad, eran asuntos importantes en aquella época. Nuestro personaje femenino debe salir adelante hincando con fuerza las uñas, o caerá sin remisión. Y tendrá que elaborar una estrategia eficaz para defenderse del acoso sexual al que se ve sometida.

© Juan Ignacio Manterola.

¿Qué tiene de ti Fantasía en azul?

Todo. Como todo lo que pueda escribir cualquiera, supongo. Uno, cuando lleva a cabo una obra artística, pone en cuestión su modo de ver el mundo, su moral, su relación con los demás, se plantea qué funciona bien y qué debería corregirse. Uno siempre se desnuda ante los demás cuando escribe, o cuando pinta o interpreta. Lo malo de esto es que esa desnudez se practica desde el alma, precisamente eso tan íntimo y débil que nos define e identifica a cada uno de nosotros. Y esto duele. Mucho. Y a veces, avergüenza. Y a veces, también subleva. Pero esta práctica de la escritura siempre nos enseña a avanzar, a dar el siguiente paso y a no darse por vencido. La mentira en literatura solo forma parte de ese afán hipócrita por buscar cierta fama en algunos que… Ejemplos de esto hay muchos.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de Fantasía en azul?

Si esta novela les provoca una reflexión acerca del asunto que en ella se trata, se habrá conseguido el objetivo. Aquí se plantea, entre otras cosas, ese conflicto eterno que hay entre la intimidad y la exposición pública, o entre la vulnerabilidad y el control, o entre el poder y el abuso. Si a partir de la lectura, los lectores sacan sus propias conclusiones, el trabajo estará hecho.

Y luego está la cuestión de buscar que ciertos poros de nuestro cuerpo vibren. Que se estimule la libertad de nuestra pasión. Para ello  la historia de esta novela está entretejida de desbordante erotismo y sensualidad. El juego que juegan el deseo y la censura se pone aquí de manifiesto.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Muchos. En estos momentos tengo ya terminada otra novela, a la que debo dar el antepenúltimo repaso. Pero tengo iniciadas otras dos más. Y proyectos nunca me faltan. La vida es tan bondadosa mostrándonos todo tipo de argumentos y motivos, que resulta inagotable este asunto de escribir.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Sí. Agradeceros de verdad la invitación a que conteste vuestras interesantes preguntas y la consideración que habéis tenido conmigo. Un fuerte saludo.

Y decir que, siempre merece la pena luchar por alcanzar alguno de nuestros sueños, ya sean estos meramente artísticos o de justa reivindicación social.

Muchas gracias, Juan Ignacio, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga y próspera.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva