martes, 3 de julio de 2018

Reseña: LA SIRENA Y LA SEÑORA HANCOCK, de Imogen Hermes Gowar.


Título: La sirena y la señora Hancock
Autora: Imogen Hermes Gowar
Traducción: Carlos Jiménez Arribas
Publica: Editorial Siruela
Páginas: 460
Precio: 23,95 € / 11,99 € (ePub)

Una vez vi una sirena. Era un ser tremendamente molesto a la vista que se encontraba expuesto en un museo de curiosidades. Por supuesto, no era real, sino algún tipo de montaje. A día de hoy no resulta especialmente convincente, pero, ¿y si lo hubieran visto los habitantes de otro tiempo? Aunque, ¿por qué no creer que ellos sí pudieron ver una sirena auténtica? Tal vez una como la de La sirena y la señora Hancock, la novela de Imogen Hermes Gowar de la que hoy os vengo a hablar.
Jonah Hancock es un armador viudo que vive en Deptford junto a su sobrina, Susanna y su criada, Bridget. Su triste vida da un vuelco el día que por fin el capitán de uno de sus barcos, desaparecido desde hace tiempo junto a su nave, aparece en el puerto para contarle a su patrón que ha cambiado el barco por algo de valor incalculable: una pequeña sirena disecada. Aunque Hancock recela en un principio, pronto se convence de que lo mejor que puede hacer con la sirena es exhibirla. La sirena se hace pronto tan famosa, que la dueña del más importante prostíbulo de Londres se interesa en alquilarla por una semana. Será allí donde Hancock conocerá a Angelica Neal, una muy cotizada cortesana de la que en seguida quedará tan prendado como un marinero de una exótica sirena.
Jonah Hancock es un armador hijo y nieto de armadores que vive en septiembre de 1785 en Deptford, un distrito actual de Londres que en aquella época debía de ser un pueblo cercano a la gran urbe. El señor Hancock es un viudo melancólico que añora tanto a su mujer, fallecida en el parto de su malogrado hijo, como a aquel niño que, de estar vivo, debería ser un adolescente. Bajo su techo tiene a su sobrina Susanna, Sukie, una espabilada muchacha a la que su madre mandó para servir a su tío y con la que el señor Hancock se encariñó en seguida. Sukie será la hija que nunca tuvo y de esa manera la tratará hasta el final de la historia que da comienzo cuando aparece en sus vidas la curiosa sirena, pequeña y fea, de la mano del capitán de uno de los barcos de Hancock.
El título de este libro nos habla de una señora Hancock, pero acabo de decir que al comienzo de esta detallista novela georgiana, tan divertida, a veces, como melancólica y misteriosa, otras, el señor Hancock es viudo. No creo que adelante nada si os digo entonces que en el futuro habrá una nueva esposa y que la candidata ideal para convertirse en tal cosa es Angelica Neal.
Angelica Neal es una cortesana de veintisiete años, una prostituta de altos vuelos que no tiene necesariamente que practicar sexo con sus clientes para sacar beneficios de ellos. Tras la muerte de su último benefactor, Angelica se ve ante la tesitura de volver al burdel del que salió hace años para convertirse en la mantenida de su fallecido amante o encontrar uno nuevo para, tal vez, casarse con él, como hace su amiga Bel Fortescue con el suyo. La de Angelica es una vida complicada, con muchos altibajos. La pregunta es: ¿le hará algún bien conocer al señor Hancock? ¿Y a su curiosa sirena?
De los personajes secundarios, destacaría especialmente a Sukie, esa chica lista que ha encontrado en la casa de su tío un verdadero hogar; a Hesper Lippard, la insoportable madre de Sukie; a Eliza Frost, la amiga de Angelica Neal que tanto parece cuidarla; a la señora Chappel, la despiadada alcahueta dueña de la casa de cortesanas más famosa de Londres; al teniente George Rockingham, un joven que tal vez no sea tan bueno como le parece a Angelica; a Bel Fortescue, la cortesana a la que todas las otras odian y envidian por haber conseguido convertirse en toda una dama; a Simeon, el criado enamorado de una cortesana; y a Polly, la cortesana negra que nos introduzca en el tema de la esclavitud en aquella época.
La señora Hancock y la sirena es, en definitiva, una novela ambientada en una época muy interesante que se convierte en algo más llamativo aún gracias a una trama llena de giros argumentales, chispeantes diálogos, descripciones costumbristas, personajes ricos en matices, sirenas que no se saben si están vivas o muertas, misterios por resolver y amores que en principio parecen imposibles pero que poco a poco comprendemos que son, en realidad, de lo más apropiados. Si estás buscando una aventura distinta en la que embarcarte, amigo, lector, no lo dudes: este es sin duda tu libro. Pero, ten cuidado, que ya sabemos todos lo traicioneras que pueden ser las sirenas, ¡no vaya a ser que la de esta historia te enrede para llevarte al fondo del océano!
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.