lunes, 26 de octubre de 2026

Entrevista: RODRIGO QUESADA

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

comenzamos la semana con la entrevista que nos ha concedido Rodrigo Quesada. Como siempre, la encontraréis tras estas palabras:


¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Creo que nunca hubo un momento concreto en el que decidiera que quería ser escritor. Mi relación con la escritura nació de una necesidad de comunicar, de contar historias y, sobre todo, de expresar opiniones. Desde muy joven he estado vinculado al periodismo y a los medios de comunicación, y escribir siempre ha sido una forma de ordenar mis pensamientos.

Con el paso de los años descubrí que la escritura me permitía algo que otros formatos no siempre ofrecen: detenerme, reflexionar y profundizar en aquello que quiero contar. Publicar mi primer libro, Freestyle como forma de vida, fue un punto de inflexión porque me permitió comprobar que mis palabras podían trascender la inmediatez de las redes sociales y conectar con los lectores de una manera diferente. 

© Rodrigo Quesada.


¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Sin ninguna duda, Arturo Pérez-Reverte es una de mis grandes influencias. Me gusta su manera de entender la literatura, su contundencia a la hora de expresar determinadas ideas y, especialmente, esa capacidad para combinar una mirada periodística con una narrativa que tiene personalidad propia. No significa que comparta todas sus opiniones, pero sí admiro profundamente su forma de escribir.

También soy un gran aficionado a la literatura fantástica. George R. R. Martin y J. R. R. Tolkien son dos autores que han influido mucho en mi manera de entender la construcción de historias. Me fascina cómo son capaces de desarrollar universos tan complejos y, al mismo tiempo, profundamente humanos.

Creo que es una combinación curiosa: por un lado, la crudeza del periodismo y la realidad; por otro, la imaginación y la fantasía. Pero ambas tienen algo en común: la capacidad de contar grandes historias.


¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Actualmente estoy releyendo La comunidad del anillo, de J. R. R. Tolkien. Es una obra a la que siempre merece la pena regresar porque cada lectura permite descubrir nuevos matices. Tolkien tiene algo extraordinario, y es que consiguió construir un universo que parece tener vida propia, con su historia, sus lenguas, sus conflictos y su mitología.

No obstante, si tuviera que recomendar una de mis lecturas recientes, elegiría la biografía del rey emérito Juan Carlos I, que terminé hace relativamente poco. Me parece una lectura especialmente interesante para comprender una parte fundamental de la historia contemporánea de España, las relaciones de poder y las contradicciones de una figura que ha marcado varias décadas de nuestra historia.

Además, creo que es importante leer sobre personajes controvertidos. No necesariamente para simpatizar con ellos, sino para comprender mejor el contexto histórico, sus decisiones y sus consecuencias.


¿Cómo compaginas tu trabajo como periodista y creador de contenido con la escritura?

Con bastante dificultad, para qué nos vamos a engañar. Mi actividad profesional está muy vinculada a la actualidad y eso implica vivir permanentemente pendiente de lo que sucede. Las redes sociales, los directos, las grabaciones y los diferentes proyectos que desarrollo consumen una enorme cantidad de tiempo.

Sin embargo, creo que ambas facetas se complementan. Mi trabajo como comunicador me obliga a estar informado, escuchar opiniones diferentes y analizar constantemente lo que ocurre a mi alrededor. Todo eso termina alimentando mi escritura.

La principal diferencia es el ritmo. Internet exige inmediatez, mientras que la literatura requiere reflexión. Escribir un libro supone escapar durante un tiempo de esa necesidad de opinar sobre absolutamente todo en cuestión de segundos.

Y, personalmente, agradezco mucho poder hacerlo.


¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que vivimos un momento lleno de contradicciones. Por un lado, nunca había sido tan sencillo acceder a la literatura, descubrir autores o publicar una obra. Internet ha democratizado muchas cosas y ha permitido que voces que antes difícilmente habrían encontrado una editorial puedan llegar a miles de personas.

Pero también creo que estamos perdiendo capacidad de atención. Vivimos en una sociedad acostumbrada a consumir contenidos de quince segundos y eso inevitablemente afecta a nuestra relación con los libros.

Me preocupa que en ocasiones se valore más la capacidad de un autor para promocionarse que la calidad de lo que escribe. Aunque tampoco creo que debamos caer en ese elitismo de pensar que la literatura era necesariamente mejor hace treinta o cuarenta años.

Hay muchísimo talento actualmente. El desafío está en conseguir que la literatura siga teniendo espacio en una sociedad que cada vez parece tener menos tiempo para detenerse a pensar.


¿Qué piensas del avance de la IA también en la literatura?

Creo que la inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinariamente útil si sabemos utilizarla correctamente. Puede acelerar determinados procesos, facilitar tareas de documentación, ayudar a organizar información o servir de apoyo durante algunas fases del trabajo creativo.

Pero para mí existe una frontera muy clara: la inteligencia artificial debe ser una herramienta al servicio del autor, nunca su reemplazo.

La literatura no consiste únicamente en colocar palabras correctamente unas detrás de otras. Es experiencia, sensibilidad, contradicción, pensamiento y una forma personal de interpretar el mundo.

Un escritor aporta sus vivencias, sus prejuicios, sus errores, sus emociones y su manera particular de observar la realidad. Precisamente esa subjetividad es lo que convierte una obra en algo genuino.

No estoy en contra del progreso tecnológico. Todo lo contrario. Pero creo que debemos aprender a aprovechar sus ventajas sin renunciar a aquello que hace que una obra tenga identidad propia.

La tecnología puede ayudarte a escribir, pero no debería pensar ni sentir por ti.


¿Cómo surgió la idea de publicar 30 años no son nada?

La idea nace de una reflexión bastante sencilla: ¿cuánto cambiamos realmente con el paso de los años?

Durante mi juventud escribí numerosos artículos y reflexiones sobre política, sociedad, educación o medios de comunicación. Cuando volví a encontrarme con algunos de aquellos textos, descubrí algo que me resultó especialmente interesante: en determinadas cuestiones seguía pensando exactamente igual, mientras que en otras prácticamente no reconocía a la persona que había escrito aquello.

Y entonces surgió la idea de enfrentar a esas dos versiones de mí mismo.

Me parecía interesante recuperar aquellas reflexiones y responderlas desde mi perspectiva actual, sin intentar corregir artificialmente el pasado ni esconder aquellas opiniones que hoy podrían resultarme incómodas.

En cierta manera, el libro nace de una conversación conmigo mismo. Una conversación que separan los años, las experiencias y, en algunos casos, una manera completamente diferente de entender la vida.


¿Qué ha supuesto para ti publicar esta obra?

Ha supuesto un ejercicio de introspección importante. Cuando publicas un libro en el que expones tus propias opiniones, especialmente aquellas que has mantenido durante diferentes etapas de tu vida, inevitablemente te enfrentas a tus contradicciones.

Y creo que eso es saludable.

También representa un paso más en mi trayectoria como autor. Mi primer libro, Freestyle como forma de vida, estaba profundamente conectado con un universo profesional y cultural que conozco desde hace muchos años. En cambio, 30 años no son nada me permite mostrar una faceta diferente, más personal y vinculada a mi manera de interpretar la sociedad.

No me interesa escribir únicamente sobre aquello por lo que la gente me conoce. Me interesa escribir sobre aquello que considero que merece ser contado.


¿Qué nos puedes contar de 30 años no son nada?

Es un ensayo que propone un diálogo entre dos momentos de mi vida. A través de artículos y reflexiones escritos años atrás, recupero cuestiones relacionadas con la política, la educación, los medios de comunicación y diferentes aspectos de nuestra sociedad para analizarlas nuevamente desde mi perspectiva actual.

Lo interesante es que no siempre estoy de acuerdo conmigo mismo.

Hay reflexiones que sigo defendiendo con la misma convicción y otras que hoy abordaría de una forma completamente diferente. Porque, afortunadamente, las personas evolucionamos.

El libro habla del paso del tiempo, pero también de algo que considero fundamental: nuestra capacidad para cuestionar aquello que creemos saber.

No pretendo sentar cátedra ni convencer al lector de que mi manera de ver el mundo es la correcta. Más bien lo contrario. Me interesa demostrar que podemos defender una idea con absoluta convicción y, años después, descubrir que estábamos equivocados.


¿Qué diferencia a este ensayo de otros del mismo género también a la venta?

Creo que su principal particularidad es precisamente esa confrontación entre el pasado y el presente.

No es un ensayo en el que simplemente expongo una serie de opiniones actuales. Hay una conversación entre dos versiones de una misma persona que han vivido momentos diferentes y que, en ocasiones, llegan a conclusiones opuestas.

Además, he querido que tenga un lenguaje accesible, directo y sin artificios innecesarios. No creo que para hablar de política, educación o sociedad sea necesario utilizar un lenguaje deliberadamente complicado.

Y hay algo que considero importante: no tengo ningún interés en fingir que siempre he tenido razón.

Vivimos en una época en la que reconocer un error parece interpretarse como una debilidad, especialmente en el debate público. Yo creo exactamente lo contrario. Cambiar de opinión cuando existen argumentos para hacerlo es una muestra de madurez intelectual.

En ese sentido, el libro también es una reivindicación del derecho a equivocarnos.


¿Qué esperas que los lectores encuentren en 30 años no son nada?

Sobre todo, que encuentren motivos para reflexionar. No necesito que los lectores estén de acuerdo conmigo. De hecho, casi prefiero que en determinados momentos discrepen y se pregunten por qué piensan de una manera diferente.

Me gustaría que el libro les animara a revisar sus propias ideas y a preguntarse si siguen siendo las mismas personas que eran hace cinco, diez o quince años.

También espero que encuentren una lectura entretenida, cercana y honesta. No he querido construir una imagen idealizada de mí mismo, sino mostrar una evolución personal con sus aciertos, sus errores y sus contradicciones.

Si alguien termina de leerlo y se plantea una pregunta que nunca se había hecho, consideraré que el libro ha cumplido su cometido.


¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Ideas tengo muchísimas, probablemente más de las que debería. Mi problema nunca ha sido encontrar temas sobre los que escribir, sino disponer del tiempo necesario para desarrollarlos como considero que merecen.

Me gustaría seguir explorando tanto el ensayo como otros géneros. La literatura fantástica, por ejemplo, siempre me ha fascinado y no descarto que en algún momento pueda atreverme con algo más próximo a la ficción.

Pero tampoco me gusta anunciar proyectos antes de tiempo. Creo que un libro debe surgir porque realmente tienes algo que contar, no por la necesidad de publicar constantemente.

De momento, mi intención es seguir escribiendo, aprendiendo y procurando que cada nuevo trabajo aporte algo distinto al anterior.

© Rodrigo Quesada.


¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Me gustaría reivindicar algo que considero especialmente importante: la necesidad de recuperar el pensamiento crítico.

Vivimos rodeados de opiniones, titulares, mensajes y discursos que constantemente nos dicen lo que debemos pensar. Y creo que cada vez dedicamos menos tiempo a cuestionar si aquello que escuchamos tiene realmente sentido.

Leer es una herramienta extraordinaria para combatir eso. No solamente porque nos permite adquirir conocimientos, sino porque nos obliga a conocer otras realidades, perspectivas y maneras de interpretar el mundo.

También me gustaría animar a la gente a que lea autores con los que no está de acuerdo. Personalmente, creo que uno aprende muchísimo más cuando se enfrenta a argumentos que cuestionan sus propias convicciones.

Y, por supuesto, agradecer a todos aquellos que decidan dedicar una parte de su tiempo a leer 30 años no son nada.

Al final, si algo he aprendido durante estos años es que podemos cambiar de opiniones, de prioridades e incluso de objetivos. Lo importante es no perder nunca la curiosidad ni las ganas de seguir aprendiendo.

Gracias, Rodrigo.

Y a vosotros, seguidores del blog, gracias por estar siempre atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

domingo, 25 de octubre de 2026

Entrevista: DIEGO LACORT

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos al domingo del cambio de hora en España con la entrevista que nos ha concedido Diego Lacort. Podéis leerla a continuación:


¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Descubrí que la escritura era mucho más que un pasatiempo hace bastante tiempo. Estudié cine, y en el cine todo comienza con un buen guion. Creo que el arte de contar historias está profundamente conectado con la escritura.

Pero, además, en mi experiencia, escribir es una de las prácticas más sanadoras que puede tener el ser humano. Me interesa muchísimo el estoicismo, y una de las costumbres de los estoicos era escribir diarios para analizar, comprender y liberarse de sus propios pensamientos.

Por eso, para mí, la escritura nunca ha sido solamente una herramienta creativa. Siempre ha sido una parte fundamental de mi vida, tanto para contar historias como para entenderme mejor a mí mismo. 

© Diego Lacort.


¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

El Señor de los Anillos y El nombre del viento son dos de mis obras favoritas desde pequeño y han influido muchísimo en mi gusto por la fantasía.

Siempre me ha gustado leer, aunque creo que durante mi infancia hubo algo que impulsó especialmente ese interés: el manga japonés. Hasta el día de hoy sigo varias series de manga, y continúo disfrutando tanto de la literatura fantástica como de los libros relacionados con el crecimiento personal y la espiritualidad.

Creo que todas esas influencias se complementan. Me atraen las grandes aventuras, los mundos imaginarios y los personajes que evolucionan, pero también las historias que nos invitan a reflexionar sobre nosotros mismos.


¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Actualmente estoy leyendo Un nuevo mundo, de Eckhart Tolle, y lo recomiendo muchísimo.

Me parece que Tolle tiene una capacidad extraordinaria para describir el despertar espiritual y emocional de una manera que podemos trasladar a nuestra vida cotidiana. Me interesa especialmente cómo aborda la conciencia, la espiritualidad y la práctica de la fe, no solamente como conceptos abstractos, sino como experiencias que podemos llevar a nuestras decisiones y acciones diarias.

Es una lectura que me está resultando muy enriquecedora.


¿Cómo compaginas tu trabajo como cineasta?

Creo que el cine es una de las artes más complejas precisamente porque reúne muchas otras disciplinas. La arquitectura, la danza, la pintura, la música y la literatura pueden formar parte de una misma experiencia audiovisual.

Por eso, nunca he sentido que la escritura y el cine sean actividades completamente separadas. Para mí, se complementan de una manera bastante natural.

La literatura me permite explorar la construcción de personajes, las emociones y los mundos narrativos desde un lugar diferente, mientras que mi experiencia cinematográfica influye inevitablemente en cómo imagino las escenas, los espacios y el desarrollo de una historia.

Intento llevar ambas disciplinas en paralelo, junto con las demás experiencias de mi vida. Al final, siento que todas alimentan mi manera de crear.


¿Cómo ves el panorama literario actual?

Creo que la literatura es un arte con una historia extraordinariamente profunda y compleja. Ha sido una de las grandes herramientas de la humanidad para comprenderse y expresar lo que significa estar vivos.

Sin embargo, hay algo del panorama cultural actual que me entristece. Siento que, en ciertos espacios, hemos caído demasiado en el cinismo. Se ha vuelto popular observar la experiencia humana desde la vulgaridad, la burla o la sátira, como si mirar las cosas con esperanza fuera una señal de ingenuidad.

No tengo nada en contra de la crítica o la sátira; también tienen su lugar en el arte. Pero sigo creyendo profundamente en la belleza, en la bondad y en los aspectos positivos del ser humano.

Me gustaría que continuáramos creando y valorando historias que nos recuerden que, incluso con todos nuestros defectos y contradicciones, hay mucho de hermoso en nuestra existencia.


¿Qué piensas del avance de la IA también en lo literario?

Creo que la discusión alrededor de la inteligencia artificial se ha vuelto bastante agotadora.

Mi postura es que la IA es una herramienta. Evidentemente, existen usos incorrectos, pero creo que la responsabilidad está en quien decide cómo utilizarla, no solamente en la herramienta.

Para mí, la línea es bastante clara: deberíamos utilizar la inteligencia artificial como soporte o facilitador de un trabajo que nace de nosotros, no como sustituto del trabajo creativo.

Esto se aplica tanto a la literatura como al cine. Una IA puede ser muy útil para pulir ciertos aspectos, facilitar procesos o resolver tareas específicas. Pero pedirle que escriba una novela o haga una película por nosotros me parece algo completamente distinto.

El acto artístico implica una intención, una experiencia y una voz propia. Si delegamos todo eso, corremos el riesgo de perder precisamente aquello que hace que una obra sea personal.


¿Escribirías una novela de moda para hacerte famoso?

No.

Para mí, escribir debe ser algo tremendamente personal, algo que conecte de manera profunda con quien está creando la obra.

ADENTRO es mi primera novela, pero también es una obra increíblemente íntima. Habla de momentos muy personales, de desafíos que he enfrentado y de creencias que forman parte esencial de mi manera de entender la vida.

De alguna manera, este libro es un puente entre mi experiencia en el mundo y las personas que decidan leerlo. Es una forma de compartir tanto lo hermoso como lo doloroso que he vivido.

No tengo nada en contra de que una historia encuentre un público enorme, por supuesto. Pero no quisiera escribir algo únicamente porque esté de moda. Para mí, el punto de partida tiene que ser la necesidad genuina de contar esa historia.


¿Qué supondrá para ti publicar Within/Adentro?

Publicar esta novela representa un momento muy especial y, al mismo tiempo, bastante contradictorio para mí.

Me emociona muchísimo, pero también me aterra un poco.

Será la primera vez que una obra tan completamente mía —mi visión, mi voz, mis creencias y una parte muy profunda de mi esencia como artista— salga al mundo de esta manera.

Eso viene acompañado de una enorme ilusión, porque siento que es el primer paso de un camino que estoy absolutamente decidido a recorrer. Pero también está el miedo que inevitablemente aparece cuando uno decide ser vulnerable y mostrarse tal como es.

Creo que ambas emociones pueden existir al mismo tiempo. Puedo sentir miedo y entusiasmo sin que una invalide a la otra.

Y, aun con ese miedo, tengo muchas ganas de compartir esta historia.


¿Qué nos puedes contar de esta novela?

ADENTRO ha sido un proyecto muy especial por muchas razones.

La historia llevaba años viviendo en mi cabeza. Siempre supe que quería escribirla algún día, pero lo curioso es que terminé haciéndolo durante uno de los momentos más difíciles y limitantes de mi vida.

Hace aproximadamente tres años me mudé a Estados Unidos, y el proceso para obtener mi residencia implicó un periodo de espera de casi dos años. Durante buena parte de ese tiempo no podía trabajar ni conducir, y me encontré en una situación muy complicada como creativo. Tenía muchísimas cosas en la cabeza, pero prácticamente ningún canal para expresarlas.

Hasta que un día me pregunté: «Diego, ¿qué excusa tienes para no escribir esa historia ahora?».

Y me puse a escribir.

Lo que no esperaba era que ese proceso también me obligara a enfrentar muchos conflictos internos, emocionales y familiares. Mientras construía el mundo de la novela, estaba intentando comprender y transformar aspectos muy personales de mi propia historia.

Uno de los momentos más significativos llegó cuando mi abuela leyó una de las primeras versiones. El inglés no es su lengua materna y la fantasía épica tampoco es un género que acostumbre leer; aun así, disfrutó la historia. Pero lo que más me conmovió fue que me dijera que podía reconocer mucho de mí en sus páginas, especialmente cierta soledad y algunas de las dificultades que había vivido. Para mí fue muy especial sentir que alguien tan cercano había podido encontrar esa parte de mi experiencia a través de la ficción. Desde entonces el libro ha cambiado y evolucionado muchísimo, pero esa conversación sigue siendo uno de los recuerdos más valiosos de todo el proceso.

En cuanto a la trama, seguimos a Rowan, un joven que no puede utilizar magia en un mundo donde esta tiene una importancia enorme. Su aventura lo lleva a enfrentarse a fuerzas, conflictos y decisiones que van mucho más allá de esa limitación inicial.

Es una historia de fantasía épica, pero también habla de identidad, heridas emocionales, amor y transformación.

Al final, siento que logré convertir muchas de mis experiencias en una obra que me toca profundamente y que, personalmente, considero hermosa.


¿Qué se siente al saber que van a leerte en otros países de hablas tan distintas a la nuestra?

Me emociona muchísimo.

Nací en Chile, crecí en México y actualmente vivo en Estados Unidos. Mi padre era argentino y tengo raíces familiares españolas, italianas y alemanas. Desde pequeño he estado rodeado de una mezcla cultural bastante grande.

Por eso, la posibilidad de que esta novela llegue a personas de distintos países, culturas e idiomas tiene un significado muy especial para mí.

Creo que las historias pueden crear conexiones que trascienden el lugar donde nacimos o la lengua que hablamos. Podemos tener experiencias muy diferentes y, aun así, reconocernos en las emociones de otra persona.

Me entusiasma pensar que WITHIN y ADENTRO puedan convertirse en pequeños puentes entre esos mundos.

Y, sobre todo, espero que, sin importar dónde esté quien la lea, esta historia consiga tocar su vida de una manera positiva.


¿Qué esperas que los lectores encuentren en Within/Adentro?

Lo primero que espero es que encuentren una historia entretenida, una gran aventura que disfruten y que les permita sumergirse en otro mundo.

Pero también espero que puedan conectar con lo que existe detrás de esa aventura.

Esta novela tiene temas mucho más profundos que el entretenimiento. Habla de las heridas que cargamos, de nuestras relaciones, de cómo enfrentamos nuestros conflictos internos y de la posibilidad de transformarnos.

No espero que todos los lectores interpreten la historia de la misma manera. De hecho, me parece hermoso que cada persona pueda encontrar algo diferente en una misma obra.

Si alguien termina el libro y siente que la historia lo hizo reflexionar, emocionarse o mirar algún aspecto de su propia vida desde otro lugar, para mí ya habrá cumplido algo muy importante.


¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Actualmente estoy trabajando en mi segunda novela, que es una aventura bastante diferente de WITHIN / ADENTRO.

Se trata del primer libro de lo que planeo convertir en una trilogía sobre vampiros.

Una de las cosas que más me entusiasma de este proyecto es su estructura narrativa. Está escrito en primera persona desde las perspectivas de dos personajes que atraviesan la transformación en vampiros de maneras completamente distintas.

Ambos viven experiencias que los enfrentan a decisiones y conflictos muy diferentes, y me interesa explorar cómo dos personas pueden encontrarse ante un mismo fenómeno y darle significados opuestos.

Es un proyecto con el que estoy experimentando desde otro lugar, tanto en la voz narrativa como en los personajes y los temas. 

© Diego Lacort.


¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Simplemente quiero agradecer la oportunidad de compartir un poco de mi historia y de hablar sobre este proyecto.

También quiero invitar a quienes tengan interés en WITHIN / ADENTRO a acercarse a la novela con la mente y el alma abiertas.

Espero de corazón que disfruten la aventura, que encuentren algo con lo que puedan conectar y que, de alguna manera, la historia deje algo positivo en ustedes.

Muchas gracias.

Muchas gracias, Diego, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva

sábado, 24 de octubre de 2026

Entrevista: VÍCTOR MEDEL BELLO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

llegamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido Víctor Medel Bello. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Descubrí que la escritura podía ser algo más que un pasatiempo después de quedarme sin empleo. Durante los años en que trabajaba aprovechaba cada espacio libre para leer: en el transporte público, en los descansos y siempre que encontraba unos minutos. Al perder el trabajo, ese hábito de lectura y el tiempo para observar con más atención mi propia experiencia comenzaron a transformarse en la necesidad de construir una historia. Fue entonces cuando dejé de ver la escritura únicamente como una afición y empecé a asumirla como un proyecto al que quería darle forma, continuidad y disciplina.

© Víctor Medel Bello.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

Entre las lecturas que más me han acompañado están las novelas de John Green, varias de las cuales he releído más de una vez; Los juegos del hambre, de Suzanne Collins; El perfume: historia de un asesino, de Patrick Süskind; La invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick; y La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu. Más que intentar reproducir el estilo de estas obras, me influyeron su manera de construir personajes, emociones y mundos con reglas propias. Sin embargo, la influencia más profunda en GRAN M proviene de mi propia vida, de lo que he vivido y observado, y de las referencias a mis intereses que he ido integrando en la historia.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Ahora mismo no estoy siguiendo una lectura nueva. Una parte importante de mi relación con los libros consiste en volver a las historias que me marcaron; he releído varias novelas de John Green hasta tres veces. Uno de los últimos libros que leí fue Los doce dones. Sí recomiendo releer: regresar a un libro después de un tiempo permite encontrar detalles distintos y comprobar cuánto ha cambiado también el lector.

¿Cómo compaginas tus estudios universitarios y demás tareas con la escritura?

Compagino la escritura con la Licenciatura en Turismo Internacional y con otros proyectos mediante avances constantes, aunque no siempre sean extensos. Las notas, la investigación y la revisión forman parte del proceso tanto como sentarse a redactar. Además, mis estudios me permiten observar cómo se construyen los territorios, las identidades y los relatos colectivos; esa mirada termina alimentando la ficción.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Lo veo como un panorama más abierto y, al mismo tiempo, más exigente. Hoy existen más vías para publicar y encontrar lectores, especialmente para autores independientes, pero también hay una enorme cantidad de obras compitiendo por atención. El reto no es solo publicar: es construir una relación honesta con los lectores, sostener la calidad del trabajo y encontrar espacios de conversación que no dependan únicamente de la promoción pagada.

¿Y qué piensas del avance de la IA también en lo literario?

La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para investigar, organizar información, detectar problemas técnicos o explorar alternativas durante una revisión. Sin embargo, no debería sustituir la experiencia, la intención ni la responsabilidad del autor. En literatura importan la voz, la memoria y las decisiones humanas que sostienen una obra. También considero necesario hablar con transparencia sobre su uso y proteger tanto la autoría como los derechos de los creadores.

¿Escribirías una novela de moda para hacerte famoso?

No escribiría una novela únicamente para seguir una moda o buscar fama. Puedo interesarme por temas contemporáneos y dialogar con ellos, pero necesito que la historia tenga una razón propia para existir. Prefiero construir una obra que me permita explorar preguntas que realmente me importan, aunque su recorrido sea más lento.

¿Qué ha supuesto para ti publicar GRAN M: Libro I: Pulso Cero?

Publicar GRAN M: Libro I: PULSO CERO significó convertir años de ideas, decisiones y revisiones en una obra que ya puede encontrarse con sus lectores.  También implicó aprender de primera mano el trabajo de la edición independiente: preparar formatos, resolver aspectos técnicos, presentar el libro y aceptar que la publicación no es el final del proceso, sino el comienzo de otra etapa.

¿Qué nos puedes contar de esta novela?

La historia ocurre sesenta y ocho años después del fin de casi todo. Una ciudad suspendida observa una Tierra que comienza a contradecir los registros oficiales. Senkai, un joven de diecinueve años, desciende a la superficie porque necesita dinero. Allí encuentra señales de vida, datos imposibles y una amenaza biológica capaz de romper la versión institucional del mundo. La novela combina supervivencia, ciencia ficción biopunk y una investigación sobre quién controla la verdad.

¿Qué diferencia a GRAN M: Libro I: Pulso Cero de otras obras de ciencia ficción?

GRAN M utiliza el biopunk no solo como estética, sino como una forma de examinar cómo el cuerpo puede convertirse en infraestructura, deuda y territorio de control. La amenaza no proviene únicamente de una criatura o de una tecnología, sino también de las instituciones que administran la información y deciden qué vidas son prescindibles. La novela busca una mirada cercana a nuestras desigualdades latinoamericanas sin renunciar a la aventura y al misterio.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en tu novela?

Espero que encuentren una historia que mantenga la tensión y el deseo de descubrir qué ocurrió realmente, pero también preguntas que permanezcan después de cerrar el libro: qué precio tiene sobrevivir, quién impone esas condiciones y cuánto de nuestra memoria depende de instituciones que pueden ocultar o modificar la verdad.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Por ahora mi prioridad es GRAN M: Libro I: PULSO CERO y todo el trabajo que implica su publicación. La historia general de GRAN M está pensada para desarrollarse como una trilogía y ya tengo definida su columna vertebral: el recorrido principal, los puntos esenciales y un cierre circular y complementario. Aun así, faltan muchos elementos por desarrollar antes de convertir esa estructura en los siguientes libros. También estoy concentrado en mis estudios; quizá aproveche las vacaciones de diciembre para avanzar poco a poco. No quiero apresurar la continuación y, por el momento, no considero probable publicar el segundo libro el próximo año. 

© Víctor Medel Bello.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Agradezco a Cristina Monteoliva y a La Orilla de las Letras por abrir este espacio a autores independientes. GRAN M: Libro I: PULSO CERO está disponible en Kindle y tapa blanda. Quienes quieran conocer la obra y sus enlaces oficiales pueden visitar https://gran-m-pulso-cero-swrk8c.v2.appdeploy.ai/

Muchas gracias, Víctor, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos una carrera literaria larga, próspera y llena de satisfacciones.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva