Queridos
seguidores de La
Orilla de las Letras,
en
el blog nos asomamos al fin de semana con la entrevista que nos ha concedido Ignacio Pío Galdos. Podéis leerla a
continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
Siempre me
ha gustado mucho leer. Y, de pequeño, tenía cierta facilidad: escribía alguna
cosa, algún cuento pequeño, algún inicio de novela… Por cierto, algo de eso he
recuperado para Voces y Vidas, pero no quiero decir más.
Pasado el tiempo, ya adulto, me di cuenta de que escribir me ayudaba a
ordenar mis ideas. Me pasa mucho en el trabajo, me suele venir muy bien. Y poco
a poco fui soltándome, dedicándole cada vez más tiempo, hasta que me decidí a
publicar.
© Ignacio Pío Galdos.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritor?
Es difícil analizarse a uno mismo,
pero creo que hay lecturas y autores que me han influido, imagino que lo que
más he leído. Seguramente, en ficción, y desde bastante joven, Pío Baroja. Me
encanta su concisión, la economía en su expresión, que muchas veces se ha malinterpretado.
También, Dickens, sobre todo su faceta humorística, es uno de los autores más
divertidos con los que me he encontrado. Y me doy cuenta de que Dickens me
encajó tan bien por los libros de Guillermo Brown, que leía tanto de niño. En
un aspecto de mayor introspección, Javier Marías. Me parece muy interesante el hilo
de sus reflexiones, lo que constituye casi la totalidad de su obra. Y en el
plano del relato corto, que es a lo que me he dedicado con Voces y Vidas,
Maupassant, Poe, Tolstoi (sus relatos cortos me parecen una maravilla), Chejov,
Carver, Dahl o un escritor español actual, Isaac Rosa, un gran y reciente descubrimiento
para mí. Hay más, mucho más, pero hablo de los que quizá vea como referentes de
forma más consciente.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Precisamente
acabo de terminar Berta Isla, de Javier Marías. Lo he vuelto a leer, lo leí
cuando se publicó, y me ha gustado más, incluso. Fascinante. Ah, y tiene uno de
los mejores personajes que he conocido, el misterioso Bertram Tupra. Ya lo creo
que lo recomendaría, como la mayor parte de la obra de Marías, aunque
seguramente haya que tener cierto hábito de lectura para disfrutarlo; en
ocasiones es algo denso, y puede llegar a abrumar.
¿Cómo
compaginas tu trabajo fuera del mundo de las letras con la escritura?
Como
puedo, y organizándome de la mejor manera posible. El trabajo me consume una
gran parte de energía, porque además lo disfruto, pero es que también dedico mucho
tiempo y esfuerzo al deporte, a correr. Entreno y corro maratones, esto supone
entrenar al menos cinco días a la semana (de madrugada, antes de ir a trabajar…),
y todo hay que encajarlo. Pero esto me enseña la necesidad de organizar y
priorizar: tengo muy en cuenta qué elijo y qué descarto. Si me quedara hasta
tarde perdiendo el tiempo, no me podría levantar a entrenar. Si dedicara horas
a tonterías en redes sociales, por poner otro ejemplo, no tendría tiempo para
escribir, leer, o actividades que me aportan más. Soy muy estricto con mi
tiempo, y con eso me organizo bastante bien. Con todo, ¡sigo buscando los días
de 30 horas…!
¿Qué
tienen en común la escritura y las carreras de fondo?
Algo fundamental,
de inicio: que requieren constancia. Y la constancia se consigue con hábito. Y
para llegar a ese hábito, antes lo he apuntado, es absolutamente necesaria la
organización y la priorización. Sobre todo, como es mi caso y el de muchas
personas de mi entorno, si hay muchas tareas y trabajos a realizar cada día.
Precisamente de esto hablo, entre otras cuestiones, en mi anterior ensayo Vida
y Maratón, Maratón y Vida, donde me centro, como corredor, en las enseñanzas
útiles que la carrera de fondo proporciona para otras esferas de la vida. A mí,
desde luego, me las ha proporcionado.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
No soy tan arrogante para creerme
un experto, pero hay varias cuestiones que, al menos, me llaman la atención.
Por un lado, la tremenda cantidad de libros que se publican. Apostaría que
jamás se ha publicado tanto. Por otro, me decepciona la calidad que percibo en
muchos de los más vendidos, a los que me suelo asomar por curiosidad y, por qué
no, para aprender. Si venden tanto, algo bueno deben de tener, me digo. No voy
a dar nombres, pero no pocos me parecen malísimos, siento decirlo. Seguramente
el equivocado seré yo, pero es como lo siento. Y no creo ser pedante ni estar
buscando exquisiteces, ni autores que escriban como Rubén Darío... Por suerte,
esto no sucede siempre, hay autores que son valores seguros, tampoco voy a dar
nombres. Por último, pienso mucho los cambios que se están produciendo por la
IA. En todos los ámbitos de la vida, claro, pero también en el de la escritura
en particular. ¿Terminaremos prefiriendo libros escritos por la IA? ¿O tendremos
algún tipo de solidaridad de especie que nos lleve a inclinarnos por las obras
de los humanos, con sus posibles errores, filias, fobias, pero experiencias
asimilables a las nuestras? En fin, son cuestiones que me hacen reflexionar y,
a veces, me inquietan un poco.
¿Qué
tiene que tener para ti un buen relato?
Interesar
y divertir, si hablamos de ficción. De buena ley, siguiendo las convenciones de
la ficción con el lector. Sorprender y hacer pensar. Mostrar el mundo de otra
forma, ofrecer visiones diferentes a las habituales cuestionando cuando toque
lo que se da por sentado. Dejar un recuerdo, bueno o malo, pero no caer de
inmediato en el olvido. Tener, en suma, una voz que te agarre, te lleve, y no
te suelte hasta el final. Que el ruido de la vida alrededor se detenga durante
un rato.
Tu
último libro publicado es Voces y vidas.
¿Qué puedes contarnos de este libro?
Se trata de una colección de 29
relatos de ficción, cortos, con personajes muy diversos que se enfrentan a
situaciones comprometidas, por lo general. Me interesan mucho las reacciones que
tenemos las personas cuando la vida nos pone a prueba, cuando vienen curvas,
cuando vienen mal dadas. Esto es lo que hay en Voces y Vidas: una mujer
maltratada que declara en comisaría, un dios atribulado que tiene que vérselas
con sus propios problemas, un abuelo que se las ingenia para que su nieto no le
olvide, un soldado norteamericano la víspera del desembarco de Normandía, un
enfermo que se encuentra ante un diagnóstico terminal, un peón en la final del
campeonato mundial de ajedrez… Y cada relato viene acompañado por una canción
elegida por mí, formando una playlist de 29 canciones. Cada una tiene un
motivo, a veces es obvio, a veces no, para ser el complemento de cada relato.
Si
solo pudieras elegir un relato de este libro, ¿con cuál te quedarías?
Según el
día. No todos me gustan igual, claro. Pero si me lo preguntas hoy, sería Blues
de Chicago. Eso sí, mañana puede ser Este libro es un timo, o
cualquier otro.
¿Qué
tiene Voces y vidas de ti?
Mucho, aunque tampoco podemos caer
en la trampa de creer que cada personaje habla por mí. Pero sí que cada relato
obedece a cuestiones sobre las que he reflexionado, a veces mucho, o a
vivencias auténticas. No tengo tanta imaginación, me temo, para inventarme
contenidos sin ninguna relación conmigo, mis experiencias o, al menos, mis
lecturas. Y, estoy seguro, que quienes me conocen mejor, van a ver mejor estos
paralelismos.
¿Qué
esperas que los lectores encuentren en este libro?
No me voy a complicar: lo que yo espero de cualquier libro de ficción que caiga en mis manos. Primero, y fundamental, que me divierta, que no me aburra. Porque, si es así, mal empezamos… Segundo, que ofrezca una visión, una perspectiva, diferente sobre algo conocido, o abra una ventana sobre algo (un suceso, un personaje, un momento de la historia…) desconocido. Pero lo primero, lo fundamental, ya digo, que proporcione un buen rato y, esto será la prueba definitiva, deje ganas de leerlo al menos otra vez, en el futuro.
© Ignacio Pío Galdos.
¿Qué
nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo casi terminada una nueva
colección de relatos cortos con el fútbol, al que soy aficionado y además lo he
practicado durante años, como elemento común. Los tengo apartados desde hace un
tiempo, y volveré a ellos cuando toque, pero tengo la sensación, y perdón por
la inmodestia, de que hay algo muy valioso ahí. Veremos…
¿Te
gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sí, y no sé si viene muy a cuento,
pero allá voy: la gente que no lee no sabe lo que se pierde. Claro que hay
libros buenos y malos, divertidos y aburridos, que abren nuevas perspectivas o
que no ofrecen nada nuevo. Como películas, restaurantes o personas. Pero muchas
veces pienso que no somos conscientes de la enorme suerte que tenemos al
disponer del legado de gente tan brillante como la que nos ha precedido, o que todavía
está con nosotros, regalándonos auténticas maravillas que pueden llegar a moldear
nuestra forma de ver la vida o incluso vivir. Y si con lo que soy capaz de crear
puedo aportar algo, un minúsculo grano de arena, me siento feliz y agradecido.
Porque, y esto por añadidura, ¡escribiendo me lo paso muy bien!
Gracias,
Ignacio.
Y
a vosotros, amigos lectores, gracias
por estar un día más al otro lado de la pantalla. Ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva

