Hasta no hace tanto tiempo, era
imperativo “ser normal” para encajar en la sociedad. Al diferente se le ponían
todo tipo de etiquetas, casi ninguna agradable. Por suerte, hoy en día estamos
aprendiendo que tanto en la naturaleza como en la sociedad la diversidad es
riqueza. Y para enseñarle esto a los más peques de la casa, nada mejor que un
álbum ilustrado como La tortilla arcoíris,
de Federico Stöltzing y Nur Ventura. Os
contamos más de esta obra en esta reseña.
En la granja de Antonio
todas las gallinas tienen nombres de flores y ponen unos huevos excelentes;
todas menos Iris, la que heredara de su madre, que pone huevos de colores.
Antonio no sabe qué hacer con la gallina. Mientras lo decide, la deja donde
está, cada vez más disgustado ante el colorido de sus huevos. Un buen día, sin
embargo, llega un zorro al gallinero. Una vez espantado por Iris, la gallina
más valiente, las otras quedan tan asustadas que no pueden volver a poner en
días. Antonio se ve en un tremendo apuro: el concurso de tortillas está cerca y
no tiene ningún huevo normal, solo los de Iris. ¿Qué hacer entonces?
Ser diferente en un
mundo de normales no es nada fácil, como vemos en este cuento protagonizado por
una gallina cuyos huevos no se ajustan a los estándares. Ella no ha pedido ser
así, pero es lo que hay. Iris, nuestra gallina, lo acepta, no así el granjero.
Hasta que ocurre algo que hace que se le abran los ojos y entienda que lo
diferente es bello y rico.
La
tortilla arcoíris es una historia entretenida y
divertida, pero sobre todo es un cuento que enseña a los niños a aceptar las
diferencias, a ser respetuosos con los demás y a apreciar lo que todos los
otros nos pueden aportar. Es por ello que desde La Orilla de las Letras
recomendamos encarecidamente su lectura.
Cristina Monteoliva
