Asignarle nombre a una obra puede ser un
verdadero engorro, de ahí que a mí me maraville encontrarme con algunas cuyo
título viene a ser el resumen perfecto de lo que vamos a encontrar en su
interior. Como ejemplo, la antología de relatos y microrrelatos de Ana Patricia
Moya, de la que hablaremos a continuación: Fábulas
urbanas.
Buena parte de la
población mundial vive en las ciudades. En estas junglas de asfalto, cada vez menos
preparadas para el cambio climático que nos acecha, muchos no consiguen a llegar
a fin de mes por culpa del estancamiento de los salarios y la subida tanto del
precio de la cesta de la compra y los alquileres. Mientras que los menos se ocupan
de vivir, muchos otros, asfixiados por sus circunstancias, solo pueden pensar
en la subsistencia. La cantidad de historias que surgen de esta opresión, como
bien sabe Ana Patricia Moya, es infinita.
Pero volvamos al asunto
con el que empezábamos esta reseña: el título de esta obra. Según la RAE, una
fábula es un «breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica
o crítica, frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden
intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados». También
sería una «ficción artificiosa con que se encubre o disimula una verdad». Pues
bien, Fábulas urbanas es un libro compuesto
por cuarenta y cinco relatos y microrrelatos que nos hablan de la vida en la
ciudad de una forma crítica. Si bien en ellos no encontramos ninguna moraleja
final, lo que sí hallamos es una gran artificiosidad en sus protagonistas,
personajes que intentan sobrevivir a la vida en la urbe y a ellos mismos gracias
a un sinfín de mentiras.
Como podéis imaginar,
cuarenta y cinco piezas dan para mucho. Por estas páginas, encontraremos poetas
con grandes sueños que chocan con la realidad; amas de casa que fingen ser
grandes señoras cuando se pasean por centros comerciales; opositores que
intentan luchar contra el sistema, limpiadores de alcantarillas… Aquí los
padres se toman la justicia por su mano, las madres han de apañárselas, los
amores son fugaces y agridulces y llegar a la vejez, toda una suerte. Los
estudios universitarios no van a garantizarte un futuro mejor en una urbe donde
el desempleo y el aburrimiento son una mala combinación. El acoso escolar está
a la orden del día y los finales trágicos, irónicos y realistas, a la vuelta de
la esquina.
Fábulas
urbanas, en definitiva, es un excelente libro de
narraciones breves tanto por su buena prosa como por un contenido que dará mucho
que pensar al lector. Una obra hija de nuestros tiempos que nos invita a
reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Un volumen en el que, a pesar de
todo, se cuela también la esperanza. Y tú, ¿a qué esperas para descubrirlo?
Cristina Monteoliva
