domingo, 20 de septiembre de 2026

Entrevista: JOSÉ ANTONIO SUÁREZ LÓPEZ

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

acabamos la semana con la entrevista que nos ha concedido el periodista y escritor José Antonio Suárez López. Podéis leerla a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

En realidad, para mí la escritura nunca llegó a ser únicamente un pasatiempo. Empecé a trabajar en medios de comunicación en 1989 y desde entonces he escrito prácticamente todos los días. Primero fueron noticias, entrevistas, crónicas y reportajes; después llegaron los libros, los guiones y la poesía. Con el tiempo comprendí que escribir no era solamente mi trabajo, sino también una manera de ordenar lo que pienso,  comprender lo que me sucede y de relacionarme con el mundo.

Como tantos otros periodistas descubrí en García Márquez y también en Borges el auténtico fogonazo de luz de saber que las palabras nombran y crean el mundo. Y yo querría crear mi propio mundo de no ser porque no me gusta jugar a ser Dios.

© José Antonio Suárez López.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?

El periodismo nombra y crea lo tangible, pero de lo intangible, de los símbolos,  se ocupa la poesía. Intento que hasta mi prosa tenga toques poéticos en la concepción de la  historia. Y trato de que mis textos cuentes historias sobre  espiritualidad, la psicología, la filosofía o las tradiciones culturales y religiosas.

De García Márquez me quedo con la magia de hacer que las palabras se llenen de colores y olores; de Borges con toda la tradición simbólica y milenaria de lo hebreo; de Lorca con el duende y la música y de Cervantes, con el humor y la crítica social de la generación del 98. Todos esos rasgos están en mis escritos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Me pillas entre manos con el Libro Rojo de Carl Gustav Jung que solo por haber ideado los arquetipos que se usan en cine y literatura  ya merece bastante la pena para alguien que aspira a contar historias. Cerca también tengo Borges Esencial, que reúne textos del maestro argentino, de cuyas ideas como El aleph  me nutro para algunos cuentos de fantasía que ando pergeñando.

Me enamoré de Borges desde que fantaseé con su idea de que las letras crean la realidad a partir del hallazgo, fantástico y casual de que la realidad de mi paisaje tras la ventanilla de un tren, coincidía con la descripción de un paisaje en El Sur. Realidad o ficción, lo cierto es que Borges me abrió y me sigue abriendo múltiples puertas que sigo explorando.  Más que su lenguaje lo que me fascinan son sus ideas.

Y también tengo siempre entre manos algún libro sobre investigación histórica que me apasiona, porque he llegado a usar personas reales  que descubrí en documentos históricos, como personajes de mis historias solo por poder vivir una época aunque sea con la imaginación. En este caso El gran secreto: El origen judío de la nobleza española (Ático Historia) de Enrique Soria Mesa. Y claro que los recomiendo.

¿Cómo compaginas tu trabajo como periodista y divulgador cultural con la escritura?

En mi caso resulta difícil separarlos. Periodismo, divulgación y literatura forman parte de una misma necesidad de contar.

Durante muchos años he trabajado investigando y escribiendo sobre historia, patrimonio y cultura. Ese trabajo me permite descubrir  a través de los documentos personajes como Domingo de Baltanás un prior dominico denunciado por tocamientos a 89 monjas en 1550 o de los primos Escobar que en 1525 fueron sorprendidos in fraganti haciendo el amor. Y estas historias se cuentan solas. Una vez obtenida la fuente y el dato, el uso que se le dé depende de la cantidad de ficción que llegue a salir de tu mente. Más realidad tienes artículos o rutas; más ficción y tienes un guion o novela.

Ambas facetas se mezclan mucho más de lo que parece.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Caótico, como nuestra sociedad, con un punto de surrealismo colectivo y grandes contradicciones. Nunca se había publicado tanto y nunca había sido tan sencillo para un autor poner su obra al alcance de los lectores, pero al mismo tiempo nadie lee. Tratan por todos los medios de hacernos manipulables por  incultos.  Además la literatura “militante”, avanza, reflejo de nuestra sociedad.

Al mismo tiempo existe una enorme cantidad de contenidos compitiendo por nuestra atención. Todo sucede muy deprisa y eso también afecta a la literatura que se adapta como puede para no morir.

Pero creo que el objeto libro sigue siendo imprescindible por su capacidad de narrar y necesidad de historias profundas, de poesía y de reflexión y al mismo  tiempo entender el mundo actual.  Creo que aquel escritor que tenga capacidad de resumir todo esto, en una novela, escribirá el Quijote del siglo XXI.

¿Por qué escribir poesía hoy en día?

Precisamente porque vivimos deprisa. Vivimos rodeados de información, imágenes y mensajes continuos. Frente a todo ese ruido, la poesía sigue siendo un espacio de silencio y concentración. La poesía es una idea esencial condensada en pocas palabras. Te hace pensar, te despierta, te zamarrea. Un buen poeta debe aspirar a eso.

¿Qué tiene que tener un buen poema?

Verdad. No verosimilitud, sino verdad emocional. El lector percibe cuándo detrás de unas palabras existe una experiencia auténtica y cuándo solamente hay artificio. En Melodías Sagradas eso se palpa y se percibe.

Después están el ritmo, las imágenes, la musicalidad, el lenguaje, el silencio, pero siempre al servicio de algo superior.

Un poema puede ser técnicamente perfecto y no provocar nada. Sin embargo un solo poema puede resumir una vida o una época.

¿Cuándo decidiste publicar Melodías Sagradas. Poemas y canciones 2000–2025?

El año pasado, primavera de 2025, cuando me di cuenta de su estructura interna de escalera del cielo a la tierra, que resume toda la experiencia humana. Y cada escalón está conectado con el anterior. Es un descenso ordenado y gradual.

No escribí durante veinticinco años pensando en hacer un libro. Eran poemas, letras y textos que iban apareciendo ligados a experiencias, personas, preguntas y etapas distintas. Cuando los reuní descubrí que existía un hilo entre todos ellos.

Entonces comprendí que el libro no debía contar solamente lo que había escrito, sino también el camino recorrido, que además me había sacado del agujero. Además cada poema tiene una canción y una pintura. Es decir el universo poético tiene una correspondencia en imágenes y en música.  Tres formas para el mismo mensaje. Es mi forma de decir, esto es real, porque se manifiesta por diversas vías. Poesía, música y pintura.

¿Qué nos puedes contar de este poemario?

En Melodías Sagradas, ni el  título ni el tema tiene mucho que ver con la religión. Aquí lo «sagrado» es lo que te cumple. Lo que hace que seas quien has venido a ser. Cualquiera de sus poemas son la música o la esencia de mi alma. Quien quiera saber quién soy de verdad, debe saber que está todo ahí. Está todo ahí. Cuando terminé de revisarlo y vi que salía a la venta  me sentí como un camarero forzado a ofrecer en una bandeja cachitos de su corazón en forma de tapas.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en tus poemas?

Espero que encuentren algo que puedan llevarse a sus vidas, algo para reflexionar o algo para crecer. 

© José Antonio Suárez López.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Actualmente estoy terminando un libro  que relata el viaje imaginario por Andalucía entre mis padres, que eran labradores, Antonio Gala y Jesús Quintero, donde aparecen como personajes de ficción en un intento de resumir la cultura andaluza como una mezcla entre lo popular y lo culto y otro libro de historia Sefardí, que se llama Marchena sefardí.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Decir que esta es la historia de un renacimiento. Decía Jung que aquí venimos a encontrar, encontrar e integrar nuestra sombra y que solo cuando ese proceso se culmina podemos decir que estamos completos. La luz viene de la oscuridad y la oscuridad busca la luz. Por eso en este libro está todo, integrado y narrado de forma unitaria en esa escalera que desciende de las oraciones a las puñaladas, y la muerte final como si fuera la Divina Comedia de Dante pero al revés.

        Por eso considero Melodías Sagradas no solo un poemario. Para mí es también una especie de mapa emocional de veinticinco años de vida.

Gracias, José Antonio.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla, siempre pendiente de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva