Queridos amigos de La Orilla de las Letras,
acabamos la semana con la entrevista que nos ha
concedido el periodista y escritor José Antonio Suárez López. Podéis
leerla a continuación:
¿Cuándo
descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
En realidad, para mí la escritura nunca llegó a ser únicamente
un pasatiempo. Empecé a trabajar en medios de comunicación en 1989 y desde
entonces he escrito prácticamente todos los días. Primero fueron noticias,
entrevistas, crónicas y reportajes; después llegaron los libros, los guiones y
la poesía. Con el tiempo comprendí que escribir no era solamente mi trabajo,
sino también una manera de ordenar lo que pienso, comprender lo que me sucede y de relacionarme
con el mundo.
Como tantos otros periodistas descubrí en García Márquez y también en Borges el auténtico fogonazo de luz de saber que las palabras nombran y crean el mundo. Y yo querría crear mi propio mundo de no ser porque no me gusta jugar a ser Dios.
© José Antonio
Suárez López.
¿Qué
lecturas crees que te han influenciado como escritor?
El periodismo nombra y crea lo tangible, pero de lo intangible, de
los símbolos, se ocupa la poesía.
Intento que hasta mi prosa tenga toques poéticos en la concepción de la historia. Y trato de que mis textos cuentes
historias sobre espiritualidad, la psicología,
la filosofía o las tradiciones culturales y religiosas.
De García Márquez me quedo con la
magia de hacer que las palabras se llenen de colores y olores; de Borges con
toda la tradición simbólica y milenaria de lo hebreo; de Lorca con el duende y
la música y de Cervantes, con el humor y la crítica social de la generación del
98. Todos esos rasgos están en mis escritos.
¿Qué
estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Me pillas entre manos con el Libro
Rojo de Carl Gustav Jung que solo por haber ideado los arquetipos que se
usan en cine y literatura ya merece
bastante la pena para alguien que aspira a contar historias. Cerca también
tengo Borges Esencial, que reúne
textos del maestro argentino, de cuyas ideas como El aleph me nutro para
algunos cuentos de fantasía que ando pergeñando.
Me enamoré de Borges desde que
fantaseé con su idea de que las letras crean la realidad a partir del hallazgo,
fantástico y casual de que la realidad de mi paisaje tras la ventanilla de un
tren, coincidía con la descripción de un paisaje en El Sur. Realidad o ficción,
lo cierto es que Borges me abrió y me sigue abriendo múltiples puertas que sigo
explorando. Más que su lenguaje lo que
me fascinan son sus ideas.
Y también tengo siempre entre
manos algún libro sobre investigación histórica que me apasiona, porque he
llegado a usar personas reales que
descubrí en documentos históricos, como personajes de mis historias solo por
poder vivir una época aunque sea con la imaginación. En este caso El gran
secreto: El origen judío de la nobleza
española (Ático Historia) de Enrique Soria Mesa. Y claro que los
recomiendo.
¿Cómo
compaginas tu trabajo como periodista y divulgador cultural con la escritura?
En mi caso resulta difícil separarlos. Periodismo, divulgación y
literatura forman parte de una misma necesidad de contar.
Durante muchos años he trabajado
investigando y escribiendo sobre historia, patrimonio y cultura. Ese trabajo me
permite descubrir a través de los
documentos personajes como Domingo de Baltanás un prior dominico denunciado por
tocamientos a 89 monjas en 1550 o de los primos Escobar que en 1525 fueron sorprendidos
in fraganti haciendo el amor. Y estas
historias se cuentan solas. Una vez obtenida la fuente y el dato, el uso que se
le dé depende de la cantidad de ficción que llegue a salir de tu mente. Más
realidad tienes artículos o rutas; más ficción y tienes un guion o novela.
Ambas facetas se mezclan mucho más
de lo que parece.
¿Cómo
ves el panorama literario actual?
Caótico, como nuestra sociedad, con un punto de surrealismo
colectivo y grandes contradicciones. Nunca se había publicado tanto y nunca
había sido tan sencillo para un autor poner su obra al alcance de los lectores,
pero al mismo tiempo nadie lee. Tratan por todos los medios de hacernos
manipulables por incultos. Además la literatura “militante”, avanza,
reflejo de nuestra sociedad.
Al mismo tiempo existe una enorme
cantidad de contenidos compitiendo por nuestra atención. Todo sucede muy
deprisa y eso también afecta a la literatura que se adapta como puede para no
morir.
Pero creo que el objeto libro
sigue siendo imprescindible por su capacidad de narrar y necesidad de historias
profundas, de poesía y de reflexión y al mismo
tiempo entender el mundo actual.
Creo que aquel escritor que tenga capacidad de resumir todo esto, en una
novela, escribirá el Quijote del siglo XXI.
¿Por
qué escribir poesía hoy en día?
Precisamente porque vivimos deprisa. Vivimos rodeados de
información, imágenes y mensajes continuos. Frente a todo ese ruido, la poesía
sigue siendo un espacio de silencio y concentración. La poesía es una idea
esencial condensada en pocas palabras. Te hace pensar, te despierta, te
zamarrea. Un buen poeta debe aspirar a eso.
¿Qué
tiene que tener un buen poema?
Verdad. No verosimilitud, sino verdad emocional. El lector percibe
cuándo detrás de unas palabras existe una experiencia auténtica y cuándo
solamente hay artificio. En Melodías
Sagradas eso se palpa y se percibe.
Después están el ritmo, las imágenes, la musicalidad, el
lenguaje, el silencio, pero siempre al servicio de algo superior.
Un poema puede ser técnicamente
perfecto y no provocar nada. Sin embargo un solo poema puede resumir una vida o
una época.
¿Cuándo
decidiste publicar Melodías Sagradas. Poemas y canciones 2000–2025?
El año pasado, primavera de 2025, cuando me di cuenta de su
estructura interna de escalera del cielo a la tierra, que resume toda la
experiencia humana. Y cada escalón está conectado con el anterior. Es un
descenso ordenado y gradual.
No escribí durante veinticinco
años pensando en hacer un libro. Eran poemas, letras y textos que iban
apareciendo ligados a experiencias, personas, preguntas y etapas distintas.
Cuando los reuní descubrí que existía un hilo entre todos ellos.
Entonces comprendí que el libro no
debía contar solamente lo que había escrito, sino también el camino recorrido,
que además me había sacado del agujero. Además cada poema tiene una canción y
una pintura. Es decir el universo poético tiene una correspondencia en imágenes
y en música. Tres formas para el mismo
mensaje. Es mi forma de decir, esto es real, porque se manifiesta por diversas
vías. Poesía, música y pintura.
¿Qué
nos puedes contar de este poemario?
En Melodías Sagradas, ni el título ni el tema tiene mucho que ver con la
religión. Aquí lo «sagrado» es lo que te cumple. Lo que hace que seas quien has
venido a ser. Cualquiera de sus poemas son la música o la esencia de mi alma.
Quien quiera saber quién soy de verdad, debe saber que está todo ahí. Está todo
ahí. Cuando terminé de revisarlo y vi que salía a la venta me sentí como un camarero forzado a ofrecer en
una bandeja cachitos de su corazón en forma de tapas.
¿Qué esperas que
los lectores encuentren en tus poemas?
Espero que encuentren algo que puedan llevarse a sus vidas, algo para reflexionar o algo para crecer.
© José Antonio
Suárez López.
¿Qué nuevos
proyectos literarios tienes en marcha?
Actualmente estoy terminando un libro que relata el viaje
imaginario por Andalucía entre mis padres, que eran labradores, Antonio Gala y
Jesús Quintero, donde aparecen como personajes de ficción en un intento de
resumir la cultura andaluza como una mezcla entre lo popular y lo culto y otro
libro de historia Sefardí, que se llama Marchena
sefardí.
¿Te gustaría
añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Decir que esta es la historia de un renacimiento. Decía Jung que
aquí venimos a encontrar, encontrar e integrar nuestra sombra y que solo cuando
ese proceso se culmina podemos decir que estamos completos. La luz viene de la
oscuridad y la oscuridad busca la luz. Por eso en este libro está todo,
integrado y narrado de forma unitaria en esa escalera que desciende de las
oraciones a las puñaladas, y la muerte final como si fuera la Divina Comedia de
Dante pero al revés.
Por eso considero Melodías Sagradas no solo un poemario.
Para mí es también una especie de mapa emocional de veinticinco años de vida.
Gracias, José Antonio.
Y
a vosotros, amigos lectores, gracias
por estar un día más al otro lado de la pantalla, siempre pendiente de nuestras
publicaciones. Ahora, ¡a leer!
Cristina
Monteoliva

