lunes, 26 de noviembre de 2018

Reseña: MANOS DE LUMBRE, de Alberto Chimal.


Título: Manos de lumbre
Autor: Alberto Chimal
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 144
Precio: 15 € / 5,99 € (ebook)

«Tienes manos de lumbre», he descubierto hace poco, es algo que se le dice a todo aquella persona con la habilidad de destruir lo que toca. A todo aquel o aquella que resulte un verdadero desastre, al fin y al cabo. Aunque, como suele pasar, esa persona no sea consciente de ello. Porque para ver los defectos de los demás, siempre estamos atentos, pero cuando se trata de mirar lo que hacemos nosotros, nos hacemos los despistados. De personajes desastrosos, de despistados en esta vida y de gente que por tener la cabeza en otro planeta, todo lo malogra: de todo eso y mucho más va el maravilloso libro de cuentos del que hoy vamos a hablar, que no es otro que Manos de lumbre, de Alberto Chimal.
Manos de lumbre es un volumen compuesto por seis relatos más largos que breves en donde predominan las narraciones en primera persona (solo el cuento titulado Marina nos es narrado por una voz que sigue al chico protagonistas), los personajes peculiarmente desastrosos (casi nunca conscientes de ellos), las situaciones impensables tras las que siempre se esconde un trasfondo en el que pensar, un elegante sentido del humor y las tramas condenadas a acabar en desastre.
El libro comienza con el relato Los Leones del Norte, una delirante historia en la que un escritor se dirige a nosotros, los lectores, para hablarnos del problema que le ha ocasionado su afición por plagiar, con cierto disimulo, las letras de las canciones de ciertos grupos musicales mexicanos, y su forma de justificar esta práctica mientras espera una visita que, sin duda, le aterroriza más que acabar preso.
El segundo cuento, Una historia de éxito, trata sobre una madre, nuestra narradora de turno, y su relación con su hija, a la que durante un tiempo manda a casa de la abuela de la criatura con el fin de que la muchacha se corrija y se convierta en una buena estudiante. ¿Quién de las dos, madre o hija, es más desastrosa al final? Lo averiguaréis a lo largo de la lectura de esta pieza.
Marina, el único de los cuentos narrado en tercera persona de este volumen, nos cuenta la historia de un chico que, intentando hipnotizar a una prima con una doble intención, consigue algo totalmente inesperado. Se trata este de un relato tan fantástico como gótico que hará las delicias de todos los que disfrutamos de los personajes deliciosamente malvados.
En La segunda Celeste conoceremos un novedoso método para prolongar la existencia más allá de la vida y a una mujer que se presta a que experimenten con ella antes y después de padecer un cáncer que ha de acabar con su cuerpo, aunque no con su alma.
Final feliz es un desternillante cuento sobre un hombre, nuestro protagonista y narrador, que tiene un amigo curandero al que acude para ver si soluciona su último problema lo que, sin duda, le acaba provocando algún que otro nuevo.
Finalmente, nos encontramos como Voy hacia el cielo, la historia de una chica que ha vivido siempre con un tío que apenas sale de casa desde que, según él, lo abdujeran los marcianos. La nueva y misteriosa desaparición del tío no hace más que crispar el ánimo de la sobrina, quien no dudará en desgranarnos toda la historia de su familiar hasta llegar a un sorprendente final: el mejor para un libro tan absolutamente brillante por la calidad de su prosa, la originalidad de sus historias y ese estilo hipnótico con el que Alberto Chimal consigue que los lectores nos quedemos pegados a las páginas de su libro, devorando todo el ejemplar casi de una sentada.
Manos de lumbre, en definitiva, es un libro de relatos lleno de suspense, fantasía, ciencia ficción e inteligentísimo sentido del humor que nos hace descubrir no solo lo desastrosos que pueden ser sus personajes y lo que se esconde de verdad tras las historias que nos cuentan, sino que también nosotros también podemos ser un desastre en nuestras relaciones familiares, amistosas o laborales. Un volumen extraordinario tanto por la originalidad de sus historias como por la riqueza de sus personajes y la calidad de una prosa única que atrapa desde el primer párrafo. Yo que tú, sinceramente, no me lo perdería.
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.