miércoles, 15 de abril de 2026

Entrevista: SLVIA SÁNCHEZ MUÑOZ

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

nos acercamos al ecuador de esta semana de abril con la entrevista que nos ha concedido la Silvia Sánchez Muñoz.

Silvia Sánchez Muñoz es licenciada en Filología Inglesa por la UEX, escritora y profesora en la enseñanza pública. Además del libro de relatos La belleza de los muertos (InLimbo Ediciones), su obra ha sido publicada en revistas literarias como Los Bárbaros, La gran belleza Ceniza. Sus cuentos también han sido reconocidos con el XXIII Premio de Narrativa del Ateneo Cultural de Paterna y el XV Certamen de Relato Corto de la UNED de Plasencia, y han resultado finalistas del XII Certamen Ser Escritor de la Cadena Ser y el XXXIII Premio de Narrativa Ana María Matute de Ediciones Torremozas. Cabalga la larga noche (Rasmia Ediciones) es su segundo volumen de relatos.

Dicho esto, vamos con las palabras de nuestra autora:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Cuando necesitaba dedicarle cada vez más tiempo y sacrificaba otros espacios de mi día a día para poder escribir. Se fue creando una necesidad, y en periodos que no podía hacerlo por el ritmo de vida o los horarios, me entraba ansiedad hasta que conseguía encontrar el momento. Se convirtió en prioritario.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

Soy muy híbrida como lectora: leo narrativa, pero también poesía y mucho cómic. Sin duda la literatura norteamericana por mi formación. Escritores como Eudora Welty, Flannery O’Connor, Toni Morrison, Joy Williams, Paul Auster o Sam Shepard me han influido mucho, o más actuales como Bonny Jo Campbell o la británica Deborah Levy. También Ana María Matute, Cristina Peri Rossi, y en los últimos años poetas como Chantall Maillard, Audre Lorde, Richard Siken, Cristina Rivera Garza o Mary Oliver. En cómic, ahora me enamoran Jeff Lemire, y la española Laura Pérez. Ambos tienen universos increíbles.

© Silvia Sánchez Muñoz.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

El poemario Jarrón y Tempestad de Guadalupe Grande, del que no me despego; la novela Hijas, Madres, Otras de la escritora anglonigeriana Bernardine Evaristo y el libro de relatos Perdidas en el bosque de Margaret Atwood.

¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo como docente?

Como buenamente puedo. Intento escribir al menos dos días a la semana y aprovechar mucho las vacaciones y fines de semana. En realidad se complementan bastante entre sí: en una, me proyecto más hacia fuera. La escritura, en cambio, es una tarea íntima, más solitaria. Ambas me dan el equilibrio que necesito.

¿Por qué escribir relato en un país donde escasean los lectores de este género?

Porque desde que empecé a estudiar Filología, me apasionó. En los países angloparlantes y en Latinoamérica siempre ha habido una sólida tradición del cuento. Puede ser que escaseen lectores en comparación con la novela, o que los medios no le presten el interés que realmente se merecen, pero no hay escasez de cuentistas o escritoras y escritores que igualmente navegan entre la novela y el cuento, o solo escriben cuentos. Lo que tampoco escasean son libros buenos de relatos. Creo que en España está empezando a cambiar y las editoriales independientes aquí tienen un papel decisivo, ya que llevan apostando desde hace mucho por este género. Y algunas de las grandes están empezando a darse cuenta. De hecho el premio que le han dado a Samantha Schweblin, al margen de polémicas, que ya estaba muy reconocida como cuentista, o que Cristina Fernández Cubas obtuviera el Premio Nacional de Las Letras en 2023, es un síntoma de que es un género  muy vivo. Ojalá estos premios sirvan también para crear interés en el género y atraer más lectores.

Escribir relato es un desafío narrativo. En una novela te puede “sobrar” una página o varias, y la historia no tiene porqué flaquear. En cambio, en un relato, una oración mal colocada te puede hacer saltar todo el castillo de naipes. Me gusta por su intensidad, por la tensión narrativa que implica. Me gusta porque se puede expresar mucho diciendo poco en un formato muy exigente.

Por cierto, ¿qué ha de tener un buen relato?

Intensidad, tensión, concisión, un buen principio con un final redondo o al menos conclusivo; también mucha capacidad de asombro y, por supuesto, emoción en la manera de narrarlo.

Has recibido diversos premios literarios por tu obra. ¿Qué ha supuesto esto para ti?

Reconocimiento y aliento para seguir escribiendo, sin duda. Aunque el no ganarlos que es lo más habitual tampoco tiene que significar tirar la toalla. Es un apoyo más. Son ojos ajenos que valoran tan solo la obra, en un formato muy determinado, sin referencia alguna. Y es hermoso cuando te llega ese reconocimiento entre tal cantidad de textos que se presentan.

Háblanos de tu última antología de cuentos, Cabalga la larga noche ¿Qué vamos a encontrar en este libro?

Once cuentos con atmósferas que no dejaran indiferente al lector, donde habrá fronteras difusas en las identidades que definen a los personajes. Es un libro en el que he querido explorar la idea de la “identidad” y la “pertenencia”.  Los personajes de los relatos, a menudo, se cuestionan sobre el lugar al que pertenecen, son un poco misfits: o sienten como si les hubieran sacado del mundo, o parecen no encajar en el que les ha tocado habitar, en tiempo y espacio. Esta última reflexión está inspirada en  la escritura de  Joy Williams.


 © Silvia Sánchez Muñoz.

¿Cuánto has tardado en componer este volumen? ¿Y cuál de estos relatos te ha costado más escribir?

Tardé dos años en escribirlo.

Los relatos que más me ha costado escribir, sin duda, han sido dos: El día que Jay-Jay silbó, una road story que me costó escribir por las transferencias narrativas en espacio y tiempo, y sin duda, la atmósfera creada en Sobre la tierra no amarás, por ser un tiempo y un universo tan ajeno a mí, ya que habla sobre una comunidad negra que acepta criar a una niña blanca en el siglo diecinueve.

¿Qué tienen estos cuentos de ti?

Toda escritura tiene algo propio. Es inevitable. A veces me he inspirado en vivencias, o ciertos recuerdos de los que he partido para luego convertirlo en ficción y crear historias o personajes que, en realidad, nada tienen que ver conmigo, como, por ejemplo, en Corazón entre el Cemento.

En cambio, en otros cuentos el disparador ha sido una imagen, o  he partido de biografías ajenas que por una razón u otra me han inspirado y ha sido un acto sincero de imaginación, por la necesidad de reflexionar, eso sí, sobre temas tales como la identidad racial o la identidad de género, el duelo o la soledad.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Estoy con un proyecto narrativo sobre una historia de iniciación de una adolescente en la Extremadura rural de la posguerra. Una historia donde prima el despertar sexual y donde el personaje tiene una conexión muy intensa con la naturaleza.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Daros las gracias por mostrar interés en Cabalga la larga noche y en las publicaciones de Rasmia ediciones.

Muchas gracias, Silvia, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos mucho éxito en tu carrera literaria.

Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar un día más pendientes de nuestras publicaciones. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva