domingo, 5 de abril de 2026

Reseña: EL SILENCIO DE LA CASA AZUL, de Arantxa García Roces

 


A los españoles de origen humilde que emigraron a América entre el siglo XVI y principios del siglo XX, principalmente asturianos, cántabros, gallegos, vascos y canarios, cuyo patrimonio se vio claramente engrosado y volvieron a sus tierras para invertir en industria, infraestructuras y obras sociales, se les conoce como indianos.  También construyeron hermosos palacetes. Yo, que soy andaluza, no sé mucho de este tema, sin duda fascinante. Menos mal que para conocer más sobre esto hay grandes novelas históricas como El silencio de la Casa Azul, la obra de Arantxa García Roces de la que hoy hablaremos.

Llanes, 1870. Mario Melgar y Mina Lorenzo son dos muchachos de origen humilde destinados a encontrarse. Mario, ambicioso por naturaleza, sin embargo, descarta cualquier tipo de compromiso entre ellos el día que decide emigrar a Cuba para hacer fortuna. No regresará a su pueblo natal hasta veinte años después. Lo hará para habitar la Casa Azul, su nuevo palacete, en compañía de su ahijada, la joven Malena, sin saber que los fantasmas del pasado le esperan para cobrar cuentas. ¿Se verá afectada Malena por todo lo que pase?

Madrid, 1970. Nuria Melgar es una mujer atrapada en un matrimonio sin amor ni comprensión. Un buen día, descubre que ha heredado un palacete en Llanes. Allí se trasladará con su marido. Una vez en el lugar, querrá desvelar los secretos de la Casa Azul, que es como se llama el palacete. Mientras lo intenta, descubrirá el verdadero amor. La cuestión es: ¿cómo huir de su esposo?

Algunas historias merecen ser contadas desde sus orígenes y sin perder en ningún momento ningún dato interesante. Eso es lo que pasa en El silencio de la Casa Azul, una novela en la que nos encontramos con cuatro historias que se interconectan: la de las hermanas Lorenzo, Mina y Alba, en 1870; la de los jóvenes Dimas y Malena, en 1890; la de Nuria y Esteban, en 1970 y la de Amara, madre de Malena, esta vez en forma de diario en primera persona, entre 1870 y 1890. Nótese que aunque son muchos los personajes masculinos en esta novela coral, el mayor peso lo llevan las mujeres, reivindicando tanto el lugar en la historia de este país como en la suya propia.

Esta obra compuesta por cuatro historias nos habla del legado de una familia que comenzaría con el ambicioso Mario, un hombre que abandonaría a la bella Mina por encontrar la riqueza en el continente americano. Una vez conseguida la fortuna, Mario decidiría hacerse un palacete en su Llanes natal, la Casa Azul, un lugar que se verá marcado por el devenir de los trágicos acontecimientos que tendrán lugar allí.

Muchos y variados son los temas que encontramos entre estas páginas: los indianos y su influencia en sus localidades natales; la ambición que ciega; la violencia de género y la venganza, Pero sobre todo, siempre el amor. Varias son las relaciones sentimentales que encontraremos aquí, todas ellas apasionantes y complicadas. ¿Conseguirán nuestras damas protagonistas el final feliz que merecen?

¿Es el legado familiar una suerte o una maldición? ¿Están condenados al desastre todos lo que habiten la Casa Azul? ¿Por qué? Hazte ahora con tu ejemplar de El silencio de la Casa Azul, esta emocionante y singular novela,  y encuentra por tu cuenta todas las respuestas.

Cristina Monteoliva