domingo, 1 de diciembre de 2013

VÍCTOR CASSINI, UN HOMBRE TAN MISTERIOSO COMO GENEROSO

Víctor Cassini, según dice la solapa de su novela, Las salvias florecen en el barro, es un malagueño afincado en Granada, lugar en el que acabó sus estudios en 1988. Ha publicado artículos científicos, ama la repostería, el montañismo, la escritura y la lectura. El resto es, para los que no le conocen personalmente, un misterio, a simple vista.

No me pidáis que recuerde exactamente cómo conocí en Facebook a Víctor Cassini pues gracias a Elías y los ladrones de magia, de forma directa o indirecta, he conocido a tantas personas maravillosas últimamente, que me es imposible recordar todos los datos. Pedidme, eso sí, que os relate a continuación cómo llegué a conocerlo en persona, pues eso creo que no lo olvidaré nunca.

Habíamos quedado una mañana de octubre en Namasté Coffee & Books. Era martes y los clientes no dejaban de entrar, por lo que aunque intenté quedarme con Víctor en su mesa el mayor tiempo posible, se me hizo imposible dedicarle mucho finalmente.

Víctor venía cargado con un elegante y misterioso maletín y un montón de inquietudes que, sabiendo que ambos habíamos autoeditado, deseaba compartir conmigo. Eran prácticamente las mismas que me habían abordado a mí antes, durante y después de la publicación, por lo que creo que aparte de llegar a un entendimiento, encontramos los dos cierto alivio al compartirlas.

En algún momento de la charla, le dediqué un ejemplar de Elías y los ladrones de magia para su hija. En ese momento, me dio pena haberle vendido el libro en vez de haber hecho un “intercambio haciendo cuentas” con su libro. Las lecturas pendientes daban vueltas en mi cabeza (aún lo hacen) y pensé en dejar la compra para dentro de un mes, puede que dos.

Tras su marcha, sonó el teléfono. Era Víctor. Me había dejado un ejemplar dedicado de su novela, Las salvias florecen en el barro en una de las estanterías de libros de la cafetería-librería. Me sentí abrumada (y los clientes no dejaban de entrar. Creo que ese día hicimos buena caja). Pocas veces alguien te da una sorpresa tan agradable y generosa, menos alguien a quien apenas conoces. Solo personas tan buenas como Víctor pueden hacer cosas así. Es por ello que os digo que da igual si en la solapa de su libro no se dan muchos datos sobre lo que hace o deja de hacer este escritor. Tan sólo sabed que merece la pena conocerlo aunque sólo sea a través de su obra y que…



¡PERO BUENO, QUÉ INVENTO ES ESTE! ¡Si yo le he hecho una entrevista larguísima precisamente para que le conozcáis mejor! Nada, nada, ahora mismo os olvidáis de lo que acabo de decir y os ponéis a leer las palabras del autor en el siguiente artículo, ¡he dicho!



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