Muchas personas que emigraron a la
ciudad aprovechan la época estival para volver al pueblo y abrazar sus raíces.
Pero, ¿y si ocurriera algo que hiciera que vivir en la urbe fuera mucho más
seguro que adentrarse en el mundo rural? ¿Por qué alguien querría volver a su
pueblo en tales condiciones? ¿Qué estaría buscando? Las respuestas a estas
preguntas las encontrarás en Lo que no
veo en el bosque, la nueva e inquietante novela distópica de Isabel del Río
de la que os hablaremos a continuación.
A pesar de la tormenta
y la incertidumbre, Eloise conduce una noche en dirección a Pico de Lobre, el
pueblo de su infancia. Aunque la ciudad es mucho más segura, ella quiere pasar un
tiempo en casa de su abuelo. Al llegar, encuentra que está esta medio abandonada.
Con ayuda de Tomás, el veterinario, y Clara, la guardabosques y amiga de la
infancia de Eloise, nuestra mujer conseguirá hacerla habitable. Sin embargo, su
estancia tendrá poco de idílica: las criaturas del bosque acechan
peligrosamente y una niña ha desaparecido. ¿Conseguirá Eloise encontrar lo que
ni siquiera sabe que busca?
Esta es una historia con
dos narradores: la propia Eloise, perdida en sí misma, y un narrador externo
que intenta que lleguemos a entender mejor tanto ella como lo que sucede a su alrededor. Para eso,
para comprender a nuestra protagonista y su entorno, creo que hay que saber que
esta vive en un mundo en el que el cambio climático y la contaminación haría
que la naturaleza reaccionara violentamente, de tal manera que la mayor parte
de la población, para estar segura, habría de refugiarse en las ciudades,
protegidas por esferas. Fuera de las esferas, los monstruos camparían a sus
anchan y los pocos que decidieran vivir en el mundo rural, lo harían por su
cuenta y riesgo. En este mundo en el que escasean los niños, se utiliza la
tecnología para evitar la muerte y los drones llenan los cielos, los fantasmas
y los libros mágicos son de lo más usual.
En Lo que no veo en el bosque conoceremos la intrincada personalidad
de Eloise, una mujer que no consigue adaptarse a los cambios, aunque estos se
impusieran hace años, pero también a Tomás, el veterinario bonachón; a la
valiente Clara, la guardabosques que intentará mantener a salvo a su amiga y,
residualmente, a Marla, la pareja de Eloise que esta dejó en la ciudad.
Eloise deberá enfrentarse
a su duro pasado y su no menos complicado presente. Los misterios se
multiplican en el pueblo mientras las criaturas acechan en la oscuridad.
Adentrarse en el bosque es peligroso y a la vez, inevitable. ¿Qué descubrirá
nuestra chica?
Lo
que no veo en el bosque, en conclusión, es una interesante
novela distópica en la que fantasía, ciencia ficción y terror de la mano. Una obra
que nos invita a explorar nuestros miedos y la propia naturaleza del ser
humano. Y tú, ¿te atreverás a adentrarte en ella?
Cristina Monteoliva
