Muchas pequeñas localidades que en su
día quedaron despobladas están teniendo una segunda oportunidad en el presente
gracias a todas esas personas que buscan una existencia más tranquila y en
contacto con la naturaleza. Es una opción de vida que puede parecer idílica,
pero, ¿y si en uno de estos pequeños núcleos repoblados de pronto se sucedieran
los asesinatos? Este es uno de los puntos de partida de Agua pasada, el original thriller
de Rodrigo Carretero del que hoy hablaremos.
Olivia Navacerrada es
una joven e introvertida periodista que ha huido del ambiente tóxico de un
periódico nacional para refugiarse en otro más modesto en Galicia. El trabajo
la llevará hasta Beresteira, una aldea repoblada por unos pocos artesanos y un
par de hosteleros, para realizar un reportaje sobre la España vaciada y los
pueblos abandonados que vuelven a estar habitados. Lo que debería ser algo
relativamente sencillo se complica hasta límites insospechados cuando uno de
los turistas que pasa unos días por allí, el notario Arguimiro Molina, aparece
atado al cadáver del famoso escritor Moisés Ruiterto. Una fuerte tormenta de
nieve hace que las pocas personas que hay en el pueblo en esos momentos queden
aisladas, sin la posibilidad de contactar con las autoridades. Y lo que es
peor: el asesino sigue haciendo de las suyas durante las siguientes horas.
¿Conseguirá Olivia salir con vida de esta?
Beresteira es una aldea
gallega que empezó a despoblarse en los años 70 del siglo XX. Años después,
unos cuantos artesanos y algunos hosteleros que pensaron que podrían atraer a
algunos turistas, decidieron reconstruir lo que quedaba del pueblo, entre
ellos, Pedro y Juan “el mudo”.
Una terrible tormenta
de nieve se acerca a la pequeña localidad justo cuando empiezan los asesinatos.
En la casa hostal del pueblo se quedarán aislados todos los sospechosos:
Olivia, la joven periodista apocada que busca una segunda oportunidad en el
mundo del periodismo lejos de Madrid; Pedro, el emprendedor que vio su gran oportunidad
cuando descubrió la aldea deshabitada; Juan, el hombre que no habla desde que
presenció la muerte su padre; León Niño, el socio escritor del malogrado Moisés
Retuerto; Félix Ruipérez, el ambicioso agente literario; Fernando Ocampo, el
despiadado periodista con el que Olivia tuvo ya la desgracia de cruzarse en el
pasado; Argimiro Molina, el notario que pasa unos días en la aldea; y,
finalmente, Lucas e Irene, una pareja con un bebé que no parece estar nada
conforme con lo de estar aislados.
Conforme avanza la
narración, el narrador nos va contando las historias de varios de los
personajes, como la de Juan, apodado el mudo, que vio cómo moría su padre ante
sus ojos cuando era un niño, y la de Moisés Retuerto, el que se convirtiera en escritor
tras la muerte de su hermano.
Una vez que los
secretos y las mentiras quedan al descubierto, por fin sabremos quién es el
asesino. Sus razones no dejarán de ser sorprendentes. La cuestión es: ¿hasta
dónde será capaz de llegar por alcanzar sus objetivos?
Agua
pasada, en definitiva, es una excelente novela negra llena
de intrigas y personajes cargados de secretos que tendrán que sobrevivir tanto
a un asesino como una cruda tormenta. Una lectura de lo más refrescante para
este tórrido verano. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva
