¿Eres de esas personas que quisieran que
las fiestas navideñas duraran todo el año? ¿Buscas una lectura romántica ambientada
en la época más alegre de todas y en un marco idílico? ¿Te mueres por una
historia que, en conjunto, te resulte confortable? Pues entonces La casa del pan de jengibre, de Laurie Gilmore
es tu libro. Te lo vengo a explicar en la siguiente reseña. ¿Preparados? ¡Allá
vamos!
Todo está nevado en
Dream Harbor. Se acerca la Navidad, pero también la boda de Logan y Jeannie.
Los familiares y amigos están acompañando a los novios y ayudándoles con los
preparativos, entre ellos, Annie, la dueña de la pastelería La casa del pan de
jengibre. Para Annie, todo sería perfecto si entre los amigos e invitados a los
eventos relacionados con la boda no estuviera Mac, el dueño del pub local. Y es
que Mac y ella tuvieron una historia hace once años que no acabó bien. Annie
sigue enfadada por Mac por lo que pasó mientras él intenta reconciliarse con
ella. ¿Lo conseguirá?
Dream Harbor es un
lugar idílico en el que cualquier intento de romance acabará triunfando. De
hecho, La casa del pan de jengibre es
el cuarto libro de la hasta ahora exitosa saga romántica que tiene lugar en
esta localidad. Esta que escribe no se ha revisado los anteriores títulos (tres
en total), pero después de leer el cuarto, puedo afirmar que podéis adentraros
en este sin temor pues se puede leer de forma independiente.
La novela nos presenta
capítulos alternos en el presente y en el pasado, once años atrás. En el
presente, conoceremos a una Annie muy enfadada con un Mac que quiere hacerse
perdonar por todos los medios. El pasado nos dará las claves para comprender a
los dos protagonistas: una chica ansiosa por triunfar con su propio negocio
local y un chico deseoso de abandonar el pueblo natal para vivir aventuras. El
tiempo pasa y los intereses a veces cambian. La cuestión es: ¿conseguirán pasar
página y empezar de cero?
Nuestro narrador
omnisciente lo sabe todo de Annie y Mac, de lo que pasó cuando estuvieron
juntos, separados y en el presente. Él se encargará de mostrarnos todas sus
reflexiones, inquietudes y anhelos. Tampoco se olvidará de narrarnos las
situaciones más divertidas en las que se verán involucrados en estos locos días
preboda. Personalmente, creo que la subtrama de la abuela del novio a la fuga
es lo mejor de todo el libro.
Así que esta novela va
sobre la Navidad, las bodas y las segundas oportunidades. Dicen que estas no
son buenas, pero, ¿y si se aclararan los malentendidos que llevaron a la
primera ruptura? ¿No creéis que dos personas que se separaron siendo unos
adolescentes podrían volver a congeniar en su madurez? Si queréis saber cómo
llegarían a ello, os recomiendo que leáis ya La casa del pan de jengibre.
Cristina Monteoliva
