lunes, 19 de enero de 2026

Entrevista: JOSÉ MOLINA MELGAREJO

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

volvemos a la carga con nuestras entrevistas, esta vez con las que nos ha concedido el autor José Molina Melgarejo.

Sin más dilación, os dejamos con las palabras de nuestro invitado:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Siendo como he sido siempre muy reservado, probablemente cuando, ya muy joven, me pareció que escribir era la mejor manera de expresar aquello que, en un momento dado, sentía y que necesitaba no guardármelo para mí, sino sacarlo al exterior, de la manera que fuese. Y qué mejor forma que hacerlo escribiendo.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritor?

Empecé a leer ya desde muy pequeño a los grandes clásicos de la literatura española, porque así nos lo imponían en el colegio en el que estudiaba. No obstante, en poesía, por ejemplo, comencé muy pronto a tener una influencia grande de poetas clásicos, como Lorca, Machado, Miguel Hernández, Salinas…, y, con posterioridad, de Celaya, Neruda y Benedetti, entre otros. En cuanto a narrativa, la influencia más poderosa fue la de escritores latinoamericanos, como Sábato, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes…, aunque seguramente el escritor que más terminó influenciándome fue Juan Marsé.


 © José Molina Melgarejo.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?

Estoy leyendo Los recuerdos del porvenir, una maravillosa novela de la escritora mexicana Elena Garro. No demasiado conocida, tal vez porque el poder mediático de su marido, Octavio Paz, la eclipsó, pero la novela se ajusta perfectamente a los parámetros del llamado realismo mágico. Muy recomendable, desde luego.

¿Dónde encuentras la inspiración?

Es difícil decirlo. En poesía, en una simple sensación que tengo en un momento dado. Últimamente, por ejemplo, en todo lo que está sucediendo en Gaza. En narrativa, casi siempre en un recuerdo que me viene a la memoria, y al que necesito darle vida, corta o larga; es decir, en un relato o en una novela. Sea como sea, lo único cierto es que solo escribo sobre aquello que conozco y siento. No divago sobre nada que no me afecte de una manera directa.

Si solo pudieras escribir un género, ¿cuál elegirías: novela, poesía o relato?

Depende fundamentalmente de mi estado de ánimo. Pero creo que me sería muy difícil elegir un género u otro. Todos ellos satisfacen mi imperiosa necesidad de escribir, ya sea en verso o en prosa. Lo de menos es la herramienta. Lo realmente importante es lo que se intenta transmitir a través de la palabra.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Para ser sincero, no estoy muy al tanto de lo que se cuece hoy día, de modo que me resulta difícil opinar. Quizá sea porque, literariamente, estoy demasiado anclado en el pasado. Y tampoco necesito actualizarme. Bastante tengo ya con intentar actualizarme yo mismo cada día.

¿Qué puedes contarnos de tu extensa carrera literaria?  

Sobre todo es larga mi carrera como escritor, porque, antes de empezar a publicar tanto poemarios, como novelas y libros de relatos, ya había desarrollado una extensa trayectoria como redactor; lo cual se traducía en artículos, reportajes, entrevistas…, e incluso una historia del cine español, que está incluida en la Enciclopedia del Cine de Planeta.

¿Cuál de tus obras te ha costado más escribir?

Seguramente mi primera novela, Mañana de domingo, que es un profundo relato sentimental sobre la soledad, el abandono y la búsqueda de uno mismo, con una estructura narrativa bastante compleja. Pero creo que mereció la pena. O eso al menos opino yo; bueno, y muchos de los que la han leído y han tenido a bien decírmelo.

¿Y cuál te ha dado más satisfacciones?

También esta novela, sin duda, pero igualmente el poemario que publiqué en 2016; o sea, El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud, que continúa siendo el libro de poemas, tanto en verso como en prosa, al que más cariño le tengo, por circunstancias estrictamente personales. 

© José Molina Melgarejo.

Tu último libro en el mercado es Diario de un joven en pañales. ¿Qué nos puedes contar de él?

Se trata de la secuela de Diario de un adolescente en prácticas. Es decir, la aventura emocional del mismo personaje anónimo, pero esta vez intentado recordar cuáles fueron esos momentos cruciales que marcaron su también convulsa etapa juvenil. Como me gusta decir, es una comedia emocional narrada con mucha ironía y bastante sentido del humor, con la España de los 70 como telón de fondo. Aunque, para ser sincero, si la novela se lee entre líneas, debo reconocer que más bien es un drama sentimental disfrazado de comedia, sobre todo cuando esos recuerdos se analizan en tiempo real y no en diferido, ya con el paso del tiempo.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Diario de un joven en pañales?

En principio, una lectura ágil y amena, que los enganche desde el primer momento, pero también una buena excusa para reflexionar sobre su propia experiencia personal. Y es que, aunque el escenario de la novela es una época concreta, casi todo lo que se narra en ella desde el punto de vista emocional no deja de ser absolutamente intemporal; lo que significa que puede trasladarse casi a cualquier tiempo y lugar.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?

Acabo de terminar un libro de relatos, que espero empezar a mover en breve, y, paralelamente, estoy ya inmerso en la novela con la que quiero cerrar esta trilogía de Diarios. Para concretar, ya he comenzado a escribir Diario de un adulto a medio hacer, que, si no se me ocurre nada mejor, será el título de mi última aventura literaria sobre este personaje anónimo que trata de recordar cómo fueron algunas etapas de su vida y cómo han influido decisivamente es lo que es ahora.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Sobre todo, agradecer la atención que vuestra revista presta a escritores como yo, de largo recorrido, pero escasa visibilidad. Y es que hoy hay tanta producción literaria, que es muy difícil que todos los libros que se publican tengan la atención pública que merecen. Salvo que el libro esté en manos de una gran editorial o, tal vez, que «la suerte te acompañe».

Muchas gracias, José, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos que tu obra llegue a muchos lectores.

Y a vosotros, amigos de las letras, gracias por estar un día más al otro lado. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva