Aunque creas saber el camino, una vez te
pones en marcha son montones las cosas que pueden ocurrirte. Así, todo gran
viaje no quedará nunca exento de gratas sorpresas, pero tampoco de grandes o
pequeños contratiempos. Y si no, que se lo digan a Natalia Gómez del Pozuelo,
una escritora viajera que nos cuenta sus andanzas tanto por los montes como por
la vida en La mirada del corzo. Te
contamos más sobre este libro a continuación.
Natalia Gómez del
Pozuelo decidió un día liarse la manta a la cabeza, dejar su carrera
profesional hasta el momento y dedicarse a lo que verdaderamente le apasionaba:
la escritura. Pronto descubriría que tal vez no bastaría solo con vender libros
para pagar las facturas, así que buscó actividades complementarias. En el
momento del comienzo de la narración de este diario novelado de un año de su
vida, Natalia mantiene un fuerte vínculo con sus lectores a través de una newsletter que manda con bastante
frecuencia. En ella cuenta al detalle todo lo que le sucede desde que decide
salir al monte hasta que descubre que un capítulo de su vida ha terminado.
Pero, ¿qué es lo que
cuenta Natalia Gómez del Pozuelo exactamente?
La
mirada del corzo es un diario muy detallado (yo diría
que hasta la extenuación) de un periodo muy concreto de la vida de su autora.
Todo comienza cuando la que escribe decide que ha de emprender un viaje por el
campo, en primavera, en dirección a Francia, recorriendo el camino de Santiago
a la inversa. Durante el camino, y a pesar de ir muy bien equipada, la
excursionista tendrá que afrontar varios desafíos. Gracias a la amabilidad de
la gente, conseguirá solventar buena parte de esos obstáculos. Varias de esas
personas dejarán huella en ella, hasta el punto de llegar a entablar una
relación en los siguientes meses: un amigo y un amante. Lo que comienza como un
libro de viajes campestre, se transforma pronto en la exploración de su autora
de su nueva relación. ¿Es posible volver a tener una nueva relación cuando
todavía pesa una que se dejó hace dos años? ¿Con la edad nos volvemos más
reticentes al amor? ¿Y si nuestra mujer está destinada a seguir sola su camino
vital?
La
mirada del corzo, en definitiva, nos ofrece un viaje más
interior que exterior, una exploración de las relaciones humanas desde el punto
de vista de su autora y una buena excusa para conocer la escritura de una mujer
que no teme ni mirar a los ojos a los corzos ni desnudar su alma ante el
lector.
Cristina Monteoliva
