lunes, 2 de marzo de 2026

Reseña: MAJARETA, de Juan Manuel Gil

 


La primera fuente de la que bebe un escritor es de su propia experiencia. Esas vivencias que tenemos pueden acabar transformadas en nuestras obras (de tal manera que solo recordarían vagamente al hecho original en el que se basan); otras, plasmadas prácticamente tal como tuvieron lugar. Hay quien va más allá y decide decantarse por lo que hoy en día se llama autoficción o la autobiografía. Y hay quien decide contar la vida, o parte de ella, de un personaje que le resulta cercano. Este sería el punto de partida de la genialísima obra metaliteraria de Juan Manuel Gil, Majareta, de la que hablaremos a continuación.

Leo Almada ha sido prejubilado del puesto de conserje que venía ejerciendo desde siempre en un colegio de una orden religiosa. Como venganza, pues eso es lo que parece, el tipo comete una atrocidad de la que son víctimas un grupo de alumnos del centro. Un escritor del barrio se dispone entonces a escribir una novela sobre este personaje, secundario en la vida de todos hasta que decidió destacar de la peor de las maneras. Una obra en la que no solo reconstruya los hechos del día de marras, sino que también ahonde en la personalidad de Almada, su infancia, su familia, sus motivaciones… Para ello, se valdrá del testimonio de hasta cincuenta personas relacionadas con el exconserje, de una forma o de otra. ¿Conseguirá el escritor llegar al fondo de la cuestión? ¿Qué descubrirá por el camino?

En este mundo en el que vivimos, existe tu verdad, la mía y LA VERDAD. Llegar a esta última resulta complicado; pero, desde luego, puede llegar al menos a atisbarse después de hablar con un buen número de personas, tantas como cincuenta.

Otra cuestión a tener en cuenta antes de leer esta obra es que para la sociedad cualquiera que se salga de lo común, por callado, por tranquilo, por gustarle aprender demasiado, puede ser considerado un raro, un friki… Un verdadero majareta.

En esta novela de ritmo in crescendo, en la que el lector no deseará perder ni un detalle, tenemos, por un lado, al escritor. Sabemos que es él el que se encarga del libro, de su mera existencia, por varios personajes que se dirigen a él: el amigo necesario del autor (un tipo que aparece recurrentemente a lo largo de la narración, el mismo tipo que ayuda, o quiere ayudar, al escritor en su labor), su padre y su madre.

El escritor, a veces por mediación del amigo, otras por iniciativa propia, entrevista a diversos personajes. Algunos han tenido relación con Leo; otros, con sus padres. Muchos lo conocen de lejos, de oídas; otros, de haber tratado con él. Sea como sea el conjunto de la narración nos proporciona un relato único que nos ayuda a tener una idea aproximada de quién es Leo y qué es lo que de verdad pasó aquel día que decidió convertirse en el malo de la película.

Hay veces que comienzas la lectura de un libro pensando que tal vez sea algo demasiado denso para ti. Entonces, el libro te sorprende ofreciéndote justo lo que estabas buscando: una historia contada por un sinfín de voces diversas, con no menos matices; sentido del humor y grandes dosis de sensibilidad; una prosa atractiva y una estructura envidiable. Igual al terminar de leer esta novela, tú también te quedas un poco Majareta. Pero de eso ya hablaremos cuando lo hagas.

Cristina Monteoliva