domingo, 22 de marzo de 2026

Reseña: EL CUERPO ROTO, de Ana María Shua

 


Hace años, al ser consciente de que me iba haciendo mayor a pasos agigantados, descubrí que lo mejor era vivir con intensidad cada buen momento. Al fin y al cabo, la enfermedad, el trastorno, el achaque, pueden estar a la vuelta de la esquina. Averías del organismo que nos transporta que pueden ser menores y mayores, pero siempre, fastidiosas. De todas ellas, de cómo sobrellevarlas y mucho más, va El cuerpo roto, la nueva antología de relatos de Ana María Shua de la que os hablaré a continuación.

El cuerpo roto es un volumen compuesto por un total de doce relatos que giran alrededor de la enfermedad, tanto del cuerpo como de la mente, de una forma muy cercana y casi siempre en clave de humor.

Los personajes que habitan estas historias han de enfrentarse a un buen número de desafíos: un tipo de cáncer que no se sabe ni a dónde viene ni si será curable; entablar amistad con un antiguo psicoanalista; enfrentar un turno interminable de guardia en un hospital; romper los límites de lo establecido moralmente por la sociedad; un problema que hace que la memoria del ser querido desaparezca cada siete minutos; muertes de seres amados; operaciones rutinarias que se complica hasta niveles insospechados; la adicción al alcohol y a las pastillas; personas que confunden la fantasía con la realidad y muertes supuestamente accidentales.

Es curioso que, aunque el título del libro aluda al cuerpo, lo que más abunden en este volumen sean las historias relacionadas con la mente humana. Mentes que sufren todo tipo de estados confusionales, depresiones, adicciones… Mentes que han de enfrentar grandes retos de la vida. Mentes perdidas y otras que se encuentran.

También resulta destacable que muchas de estas historias tengan lugar en hospitales o estos aparezcan en algún momento de la narración. En los grandes templos, al fin y al cabo, de la salud, la enfermedad y la muerte.

El cuerpo roto, en definitiva, es un excelente libro de relatos, escrito con el inconfundible estilo de Ana María Shua, que nos invita a aprovechar la vida y a enfrentar la enfermedad con entereza, siempre que se pueda. Un libro, a pesar de todo, optimista, que nos recuerda que mientras haya vida, hay esperanza. Y tú, ¿a qué esperas para hacerte con tu ejemplar?

Cristina Monteoliva