martes, 3 de noviembre de 2026

Entrevista: SONIA COLL

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

el mes avanza de noviembre y con él nuestras entrevistas. Hoy nos acompaña Sonia Coll. Podéis leer sus palabras a continuación:

¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?

Desde pequeña siempre me gustó escribir, llevaba un diario donde registraba todo lo que me pasaba, escribía versos y redactaba discursos para el colegio. Era un talento innato en mí.

Cuando me tocó escoger una carrera universitaria, sentí que Comunicación Social era lo mío. El periodismo me permitió seguir escribiendo a nivel profesional, a mejorar mi redacción y uso de la gramática en español.

Además de las lecturas que me exigía mi carrera, me convertí en una lectora frecuente de distintos géneros.

Hoy considero que la suma de todos esos elementos, me sirvieron para aprender a escribir correctamente cuidando el estilo.

Sin embargo, nunca me había planteado escribir un libro, hasta que la vida me dio un “sacudón cuántico” en el año 2020 que me obligó a emprender un viaje a las profundidades del ser. Escribir toda esa experiencia se convirtió en una terapia de sanación para mí. No estaba muy segura de que terminaría convirtiéndose en un libro publicado, pero esas páginas fueran tomando forma por sí mismas. 

© Sonia Coll.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?

¿Sabes que todavía me cuesta llamarme “escritora”? Porque además este es un libro que me cuesta ubicar en algún género en especial, aunque lo más cercano es “crecimiento personal”. Yo volqué en esas páginas un trozo de mi alma, de la manera más auténtica y honesta que pude. Son las páginas más íntimas que he escrito desde que tengo consciencia.

Por lo tanto, pienso que no hay ninguna lectura en particular que me haya influenciado a escribir ese libro, más que la motivación de plasmar una etapa de mi vida que me llevó a revisar momentos dolorosos del pasado.

No obstante, me encantan las historias con un toque íntimo y soy asidua lectora de Isabel Allende, Rosa Montero y Vanessa Monfort.

He sido adicta por épocas a ciertos escritores y puedo mencionar a cuatro de ellos que me vienen rápidamente a la memoria: Alfredo Bryce Echenique, Joel Dicker, Dan Brown y Rose Gates.

Hay libros además que se han quedado mucho tiempo conmigo ya sea porque me han conmovido o han cambiado mi manera de ver la vida: El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince y La biología de la creencia del Dr. Bruce Lipton.

Y, finalmente, hay otros que han permanecido largas temporadas sobre mi mesa de noche porque me gusta releerlos de vez en cuando: Los cuatro acuerdos de Don Miguel Ruíz y Las siete leyes espirituales del éxito de Deepak Chopra.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías? 

Acabo de terminar La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero. Es una maravilla de libro. Lo recomiendo al cien por cien.

¿Qué piensas del avance de la IA también en lo literario?

Conozco escritores que han usado la IA para editar, corregir estilo y gramática, hacer traducciones, investigar o generar ideas nuevas. Creo que como herramienta puede resultar muy útil.

Honestamente, yo decidí no utilizarla. Sentí que unas páginas tan íntimas merecían ser editadas por alguien que pudiera comprender lo que significó para mí escribirlas.

Tuve la suerte de conocer a una editora maravillosa que trató mi historia con respeto y empatía, Lesbia Quintero, fundadora de la editorial “Lector Cómplice”.

Otro tema con la IA en el mundo literario que, en mi opinión, debe ser tratado con especial cuidado, es el supuesto uso indebido de los libros por parte de las empresas para entrenar sus modelos de IA, lo que ha motivado demandas colectivas por parte de los autores que lo ven como una violación a sus derechos de autor. Es un tema que va a dar mucha tela que cortar todavía, mientras no existan límites legales claros.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Lo veo un poco complicado porque vivimos una cotidianidad muy acelerada que no nos deja mucho tiempo para leer. Sin embargo, me encanta ver que seguimos creando y publicando libros casi como un acto de rebeldía.

Los avances tecnológicos también han empujado cambios en el mundo literario para adaptarse a una nueva realidad. Ahora tenemos libros electrónicos en dispositivos tamaño bolsillo y también están los audiolibros que nos permiten aprender mientras hacemos otra actividad. Para mí son una buena alternativa de compañía en mis caminatas matutinas.

Sin embargo, conozco personas que siguen amando los libros de papel y las sensaciones que despierta tener un libro nuevo entre las manos; como, por ejemplo, el olor del papel cuando hojeamos sus páginas por primera vez y la posibilidad de hacer anotaciones de puño y letra luego de subrayar con líneas torcidas aquellas ideas que provocaron un chispazo en la mente y el espíritu.

No sé si me equivoque, pero creo que los libros van a sobrevivir mientras conservemos la capacidad de asombrarnos ante la creatividad de la mente humana.

¿Por qué escribir sobre tus vivencias? 

Sencillamente porque para mí la escritura siempre ha sido terapéutica. Cuando comencé a escribir esas páginas no sabía con certeza adónde me iban a llevar y, sin embargo, lo que volcaba en ellas regresaba a mí con la ligereza de quitarme peso de encima.

Lloré tanto mientras recreaba situaciones dolorosas, solté la rabia que todavía vivía agazapada en algún lugar de mi cuerpo, le dije adiós a la culpa y me abracé con mucha compasión por todo aquello de lo que fui responsable en esa historia que me quebró.

Tuve que hacer muchas pausas en ese proceso de escritura consciente, las cuales me permitieron asumir el papel de observadora más que de protagonista y ese borrador que resultó después de todo fue liberador.

Luego pensé ¿por qué guardarme esas páginas solo para mí, si puedo acompañar a otras personas con ellas? Las mujeres hemos callado tantas cosas por generaciones que, después de terminar; sentí que ese libro se convirtió en un acto de reivindicación para mi madre, mi abuela y todas las que vinieron antes que yo. Por otra parte, podía regalarle a mi hija la posibilidad de construir una vida a su medida sin seguir pautas de nadie y sin repetir historias que no le pertenecen.

Le entregué ese borrador preliminar a cuatro personas de mi círculo más cercano y sus testimonios fueron muy conmovedores para mí: todas se sintieron identificadas con una parte de la historia y me alentaron a seguir.

Después de publicar Las sombras que habitan, me topé por casualidad con el trabajo del Dr. James Pennebaker, psicólogo social y profesor emérito de la Universidad de Texas (Austin), quien es considerado el padre de la terapia de escritura. Sus investigaciones demostraron que escribir sobre experiencias traumáticas o profundamente emocionales, tiene un impacto positivo en el cuerpo y funciona como un liberador de presión. Ver el dolor o el trauma plasmado en un papel le permite al cerebro un distanciamiento cognitivo, es decir, deja de ver esos eventos como una amenaza presente para procesarlo como un ciclo que ya concluyó.

Me abracé emocionada ante la confirmación de lo que sentí en el cuerpo de forma intuitiva: la posibilidad de ver toda la historia desde el rol de observadora, utilizar las lecciones aprendidas para continuar y volver a abrir mi corazón al amor.

¿Escribirías un libro de moda para hacerte famosa?  

No, nunca ha sido mi propósito. De hecho, creo que mi libro no es para todo el mundo, pero desearía que las personas que lo lean se lleven algo para reflexionar o mejorar su vida.

¿Qué ha supuesto para ti publicar Las sombras que habitan?

Publicar Las sombras que habitan supuso para mí la posibilidad de superar el miedo a exponerme de una forma tan abierta, honesta y sin filtros.

Por otra parte, me ha permitido recuperar conexiones bonitas con mujeres que he conocido en varias etapas de mi vida: desde mis amigas del colegio hasta las amigas más recientes de este capítulo como migrante.

Los testimonios que he recibido han llenado mi corazón de alegría y satisfacción.

¿Qué nos puedes contar de este libro? 

Quisiera citar como las palabras de mi editora, Lesbia Quintero, las cuales resumen en pocas palabras el sentido de este libro: «Es una bitácora sobre trasformación interna, la búsqueda de sentido y la conexión con lo sagrado. Un mapa de navegación imprescindible para quien decida dejar de habitar la sombra y se atreva a ser, ante todo, fiel a sí misma».

Solo me gustaría agregar lo siguiente: emprender un viaje a las profundidades del alma puede ser muy incómodo y doloroso, pero solo cuando nos atrevemos a hurgar en esas heridas con las que cargamos a cuestas, puede comenzar un hermoso proceso de trasformación personal. Mi libro abre la puerta del despertar de consciencia para que el lector pueda compartir ese viaje, mirarse en mi espejo y tal vez encontrar su propia senda.

No solo se trata de duelos y sombras, esas páginas también están llenas de colores brillantes que matizan mi proceso de redescubrimiento y renacer para terminar con una hermosa historia de amor real. A mí me gustan los finales felices y, a pesar de todo, quería dejar un mensaje de esperanza.

¿Qué hace de Las sombras que habitan un libro diferente a otros del mismo género también publicados?

La simple razón de entender que cada persona es única y como tal tiene una historia y un camino de evolución diferente durante toda su existencia.

Todos tenemos programaciones, creencias, patrones familiares y culturales distintos. Eso ya es un motivo para que reaccionemos de una manera determinada ante los desafíos y los cambios.

Cada ser humano tiene su propio cristal para percibir el mundo. Por lo tanto, un libro como el mío, tan íntimo y personal, siempre va a ser diferente de cualquier otro que cuente una historia basada en una vivencia o en una etapa que marcó su vida. 

© Sonia Coll.

¿Qué esperas que los lectores aprendan de este libro?

Lo resumo en uno de los últimos párrafos del libro: «mi invitación es a defender la autenticidad casi como un acto de rebeldía ante tanta superficialidad que nos rodea, en aceptación radical de quién eres, en cuerpo y alma, sin compararte y sin competir con nadie».

Quisiera que mis lectores comprendieran que el verdadero lujo es estar en paz con uno mismo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Comencé a escribir el segundo libro, más o menos en la misma línea de Las sombras que habitan, solo que esta vez no se trata de mí, sino de mi padre.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

La mayoría de mis lectores hasta ahora han sido mujeres, pero me ha llenado de alegría recibir testimonios de los hombres que se han sumergido en mis páginas y han encontrado motivos para reflexionar sobre sus vínculos y sus relaciones de pareja.

Uno de esos hombres me dijo una frase que se quedó conmigo: «has plantado una semilla». Yo solo espero que siga creciendo.

Gracias, Sonia.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más atentos a las publicaciones de este espacio. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva