miércoles, 25 de febrero de 2026

Entrevista: MARTA VILLAR

 

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

retomamos nuestra sección de entrevistas, que tan abandonada teníamos últimamente, con la que nos ha concedido la periodista y escritora Marta Villar.

En 2020, Marta Villar ganó el Premio Tiflos de Periodismo y fue finalista del Premio de Periodismo Fundación Julio Camba. También fue finalista en los concursos de relatos de la Real Academia Gallega y de PuntoGal en las ediciones de 2021 y 2022, así como en el Premio de Poesía Gloria Fuertes del Ayuntamiento de La Rinconada (Sevilla) en 2021. En 2024 ganó el Premio Xerais de Novela con Detective Ferruchi, que se publica ahora en castellano.

Dicho esto, aquí vamos con las palabras de nuestra autora:

¿Cuándo descubriste que la escritura era más que un pasatiempo?

Desde que tengo memoria. De niña, los libros primero fueron un refugio, un salvavidas, después un amigo. Tengo claro que escribo, y siempre he querido hacerlo, porque me crié en el rural y en una familia como las de antes, lo que se llama familia extensa: convivía con mis tíos, mis abuelos, mi bisabuela, además de mis padres. Las primeras lecturas vinieron de la mano de mi tía Teresa. Mi abuelo José siempre me contaba cuentos y anécdotas de su vida. Ellos fueron quienes me infundieron mi amor por las historias. Primero soy lectora porque los libros me lo han dado todo. Después soy escritora para intentar transmitir en papel relatos que también puedan ser refugio para otras personas, Pero no solo entretenimiento, también reivindicación y denuncia.


 © Marta Villar.

¿Qué lecturas crees te han influido como escritora?

¡Pues mucha literatura infantil y de piratas! Libros como La historia interminable, Tom Sawyer o Matilda. Mucho Julio Verne y Emilio Salgari. Luego comencé con la literatura negra: la número uno, Ágatha Christie. Y Arthur Conan Doyle, Dashiell Hammett, John Le Carré,  Frederick Forsyth. Siempre he sido una apasionada admiradora de la figura de Manuel Vázquez Montalbán. Su personaje de Pepe Carvalho es increíble. Es una figura que no es suficientemente valorada, el autor total. Admiro muchísimo a Domingo Villar. Su libro La playa de los ahogados es el que yo hubiese querido escribir. He tenido etapas en las que si una obra me gusta, me leo todo del autor o autora. Me pasó mucho con la literatura rusa y con un autor húngaro, Sándor Márai, también con Pierre Lemaitre. Y cómo no, la trilogía Millenium de Stieg Larsson, una maravilla.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías? 

Estoy leyendo de nuevo La mala costumbre de Alana Portero porque tiene una prosa hipnótica y una mirada de ternura infinita hacia el alma humana, cautivadora. Al mismo tiempo tengo a medias Golpe de gracia de Dennis Lehane y leo también poesía, siempre, como descanso: Morabito, Pizarnik, Margarit, Gloria Fuertes, Pilar Pallarés... Acabo de terminar un libro magnífico, mezcla de ensayo y crónica, con más de 200 testimonios, un trabajo periodístico titánico que recoge la historia de la emigración gallega en América: El país invisible de Arturo Lezcano.

¿Cómo compaginas la escritura con tu labor como periodista?

Es muy difícil. Sobre todo si eres periodista de prensa escrita, tu trabajo se extiende en horario de mañana, tarde y noche. También fines de semana y  alternos. Es muy complicado escribir una novela con este horario porque necesitas muchos días seguidos completos para no perder el hilo. Eso significa que tienes que sacrificar tu mes de vacaciones, por ejemplo, si quieres escribir una novela.

¿Cómo ves el panorama literario actual?

Estoy leyendo últimamente muchas opiniones al respecto que coinciden en que las editoriales publican muchísimos títulos aunque muy pocos son rentables, porque se trata de mantener la presencia en los estantes de las librerías. También estoy observando que están cerrando muchísimas librerías al mismo tiempo que se publican datos de lectura muy elevados, lo que parece contradictorio. Creo que hay gente que lee muchísimo, conozco lectoras que devoran más de cien títulos al año, pero otra cantidad aún mayor de personas no lee nunca. Las librerías tienen que realizar un esfuerzo brutal para ser rentables: presencia continua en redes sociales, organización de presentaciones, clubs de lectura, etc.  En el actual contexto de inflación, la brutal crisis de la vivienda y demás, un producto como un libro, con un precio medio de veinte euros, es algo prescindible para muchas personas, y es comprensible. Los autores y autoras además hoy en día tienen que ser comerciales de sí mismos si quieren mantener vivo su libro.

Has escrito poesía, relato y novela, destacando en los tres ámbitos. Pero, ¿qué género es tu favorito?

Aunque me encanta la novela negra, mi primer amor fue la poesía. Es lo que más sigo leyendo, aunque he dejado de escribirla. En Galicia, como verás por todos los Premios Nacionales que reciben las autoras gallegas, hay mucho y muy bueno, y no estoy a la altura de los grandes talentos jóvenes. Está bien darse cuenta de las limitaciones propias. Puedes hacer algo bien, pero también hay que ser innovador. He descubierto, además, que me encanta hacer literatura infantil. Conservo esa vena de imaginación y, digamos, locura infantil, que me hace conectar muy bien con los niños y niñas.

¿Qué supuso para ti ganar el Premio Xerais en 2024 con tu novela Detective Ferruchi?

El premio Xerais es el más importante en las letras gallegas, así que ganarlo fue algo increíble. Es un impulso importantísimo en la carrera de una autora e indudablemente ayuda mucho en la difusión de tu obra. Si lees el listado de otros autores y autoras premiadas, pues piensas que nunca estarás ahí. Nunca lo imaginé porque yo había renunciado a ser escritora hace mucho tiempo. Solo lo retomé hace poco porque pensé que debía intentarlo una vez más, antes de ser una ancianita cascarrabias, ja, ja. Pero aún no me considero escritora. Solo una periodista que ha escrito libros y que aprende un poco más cada día y que trata de mejorar siempre. 

¿Cómo te sientes ahora que Detective Ferruchi llega en castellano a todas las librerías de España?

Me siento bastante, bastante nerviosa. Pienso si se entenderá el humor gallego, esa retranca... Espero que resulte una lectura entretenida al mismo tiempo que informativa sobre algunas cuestiones sociales. Y que arranque sonrisas, porque creo que es muy necesario. Yo quería hacer eso, una novela que te hiciese reír porque últimamente estaba leyendo muchos libros duros, de sufrimiento y dolor, y quería cambiar, darme un respiro a mí y a los lectores y lectoras.

¿Qué nos puedes contar de Detective Ferruchi?

Es una novela inusual por la protagonista y por el contexto. Una patronista de Inditex que deja su trabajo por un sueño que ha tenido siempre, tener una librería. Un sueño que tenemos muchas periodistas, por cierto. Pero es una mujer que ha sufrido acoso por su origen y que tiene algún otro problema que se va desvelando y que la convierte en una detective diferente. Que investiga al estilo Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen: interroga a la gente y ésta le cuenta sin ser ella policía ni nada de eso. Ella investiga el crimen brutal de un veterinario, con la ayuda al final del jefe de la Policía Local de la localidad. Su investigación me permite dar a conocer personajes muy peculiares, la mayoría inspirados en personas reales, pero también me otorga la posibilidad de tratar temas como las condiciones de trabajo de las primeras trabajadores de Inditex, las consecuencias de la emigración en los niños que se quedaron al cuidado de sus abuelos, los efectos del racismo. Una novela negra, en mi opinión, tiene que mantenerte enganchado en la investigación pero también formarte e informarte, darte contexto social.

¿Cuánto tiempo tardaste en escribir esta novela y hasta qué punto te implicaste en su escritura?

Pedí  una licencia de trabajo después de unos meses madurando la idea. Cuando tenía todo muy claro en mi cabeza, los protagonistas, la historia, me puse a escribir y la terminé rápido, en un verano. Recuerdo que cuando escribí una escena dura, lloré mientras lo hacía. Y en una en concreto, una conversación del policía con la alcaldesa, me moría de la risa mientras la redactaba. En ambos casos estaba escribiendo con mi portátil en una biblioteca pública, donde tienes que estar en silencio, y la gente me miraba fatal, ja, ja. 

© Marta Villar.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Detective Ferruchi?

Como he comentado, quiero entretenerles primero, que se rían o sonrían mientras leen. Pero también que se enganchen a esta historia, que deseen conocer más y más personajes peculiares, avanzar con la investigación, hacerlos cómplices con las pistas para hallar al culpable. Mi intención es que conozcan temas que a mí me parecen interesantes mientras acompañan a la protagonista y a todos esos personajes secundarios y peculiares. Que sientan ese municipio en el que transcurre toda la trama como un lugar entrañable en el que se sientan acogidos y en el que deseen pasar más tiempo.  

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha? ¿Tal vez más aventuras de Sol Cortés, la protagonista de Detective Ferruchi?

El próximo mes de mayo publico la segunda parte de mi primer libro infantil, en gallego. La literatura para este público es algo que he descubierto que me encanta. Tengo otro relato infantil aún sin publicar,  que espero que salga el año que viene. El año pasado escribí otra novela, de trama negra con humor, y que también la tengo pendiente de editar. La verdad es que las he dejado así, sin mover, porque me he sumergido en lecturas y lecturas, en una investigación complicada para otra novela más, de género totalmente diferente. Respecto a Ferruchi, todo el mundo me pide una segunda parte, aunque aún no lo he decidido.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Las dictaduras comienzan siempre suprimiendo las libertades y luego la cultura, los libros. Por algo será.

Muchas gracias, Marta, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Te deseamos mucha suerte tanto en el mundo de las letras como en cualquier proyecto que emprendas.

Y a vosotros, amigos del blog, gracias por estar un día más al otro lado. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva