jueves, 16 de febrero de 2017

Reseña: SIN COMPROMISO, de Curtis Sittenfeld.

Título: Sin compromiso
Autora: Curtis Sittenfeld
Traducción: Rubén Martín Giráldez
Publica: Siruela
Páginas: 540
Precio: 21,95 € / 9,99 € (epub y kindle)

Nuestra sociedad ha cambiado a pasos agigantados en los últimos años en muchos aspectos. Sin embargo, hay cosas que no han mutado tanto, si nos paramos a pensarlo con detenimiento. Así, sobre muchas mujeres sigue recayendo la pesada carga de encontrar un marido y tener hijos. Algunas madres, incluso, piensan que si el marido tiene dinero suficiente como para que su futura esposa no trabaje fuera del hogar, mucho mejor. Y si además el futuro esposo es muy rico, ¡mejor que mejor para su hija y ella!, diría Sally Bennet, la matriarca de Sin compromiso, la novela de Curtis Sittenfeld que os comento a continuación.
Toda la familia arrima el hombro cuando Fred Bennet es operado de un grave problema coronario. Incluso Jane y Liz, las hijas mayores, residentes en Nueva York, no dudan en dejar todo lo que están haciendo en la ciudad y coger un vuelo parara Cincinnati. Una vez instaladas en la casa estilo Tudor de la familia, Jane y Liz deciden retomar la vida social que dejaron aparcadas cuando Jane se fue a Nueva York para convertirse en profesora de yoga y Liz hizo lo propio para trabajar en una revista femenina. En la fiesta de Charlotte, amiga de siempre de Liz, las hermanas Bennet conocen a Chip Bingley, un atractivo médico de urgencias que ha participado en un reality de televisión para buscar pareja, y a su amigo Fitzwilliam Darcy, un neurocirujano con una carrera muy prometedora. Si bien Chip y Jane congenian desde el primer momento, Liz se lleva una mala impresión de Darcy al oírle decir ciertas cosas acerca de su familia y ella misma, lo que hace que por un tiempo todo sea tenso entre ambos. Sin embargo, soportar al odioso doctor Darcy no será lo único molesto en este verano. Y es que mientras su madre intenta buscar novio a cada una de sus cinco hijas, tres de ellas instaladas en la finca familiar y sin trabajo, y en comprar compulsivamente por catálogo, la segunda de las hermanas tendrá que lidiar con una casa que se viene abajo, unas cuentas familiares en números rojos y la impasividad de sus tres hermanas menores. ¿Conseguirá Liz convencer a sus padres y a sus hermanas de que necesitan un cambio de estilo de vidas? ¿Prosperará el romance entre Jane y Chip? ¿Y qué pasará con Darcy? ¿Será tan odioso al fin y al cabo?
No sé si os sonará la sinopsis que acabo de escribir de Sin compromiso. La verdad es que cuando yo leí la oficial, no llegué a relacionarla con nada que conociera previamente. Ni siquiera cuando leí que se consideraba este libro algo así como un cruce entre Orgullo y prejuicio, el clásico de Jane Austen, y la serie Sexo en Nueva York, llegué a imaginarme lo que iba a encontrarme entre las páginas de esta novela. ¿Y qué es exactamente? ¡Pues la versión revisada y actualizada de Orgullo y prejuicio! ¿Y lo de Sexo en Nueva York? Bueno, eso a mí no me queda tan claro porque yo no he seguido esa serie. Pero, por lo que he oído acerca de la serie, yo diría que Sin compromiso tiene más de “en la ciudad” (la traducción real del título de la serie sería “Sexo en la ciudad”) que de “Sexo” (aunque de sexo también tenga algo, todo sea dicho).
Aunque esta es una novela coral en la que no dejan de aparecer nuevos personajes hasta la última página, la verdadera protagonista es Liz Bennet, la segunda de las hermanas. Liz trabaja en Nueva York como redactora en una revista femenina, aunque espera convertirse en escritora algún día. A diferencia de sus hermanas menores, que jamás pensarían en dejar la casa familiar y buscarse un trabajo, Liz dejó pronto el hogar para tener una vida independiente. Aunque no quiere tener hijos, sí espera algún día casarse con Jasper, el amigo del que ha estado enamorada desde hace catorce años. La vuelta a casa supondrá para ella un cambio radical, ya que de pronto se verá como la persona más responsable de toda su familia: la encargada de resolver los líos de sus padres y sus hermanas. Inteligente, un tanto chismosa y divertida, Liz acabará encontrando en Darcy, el neurocirujano, un tipo al que detestar, pero también un apoyo. ¿Y si los malentendidos entre ellos se acabar resolviendo favorablemente?
El mundo ha cambiado mucho desde que Jane Austen escribiera Orgullo y prejuicio. Sin embargo, tal y como nos demuestra Curtis Sittenfeld, en algunos aspectos las cosas, sobre todo si eres mujer, no lo han hecho tanto. Así, muchas madres siguen esperando que sus hijas se casen, mejor si es con un buen partido, y tengan hijos antes de cumplir los treinta.
Una de las cosas que diferencia a Sin compromiso de la obra de Austen está en la edad de las hijas casaderas. Así, en Sin compromiso nos encontramos con que la menor de las hermanas Bennet tiene veintitrés años y la mayor, casi cuarenta. Todas ellas son universitarias que jamás pensarían en casarse jóvenes, como lo harían las mujeres de otras épocas. La señora Bennet, no obstante, se desespera por ver casadas a sus polluelas, especialmente a las dos mayores. Pero, ¿qué es lo que esperan sus hijas en realidad de la vida? Ese es el verdadero quid de la cuestión.
¿Qué más diferencias podemos encontrar con respecto al libro en el que esta obra se inspira? Muchas, desde luego. Tened en cuenta que en la época en la que Jane Austen escribió Orgullo y prejuicio muy pocas mujeres trabajaban fuera de casa y, por tanto, eran independientes económicamente. Tampoco existían la televisión, los teléfonos móviles o los restaurantes exóticos. ¿Y qué me decís de los deportes, los gimnasios y demás actividades de ocio en las que tanto hombres como mujeres pueden participar hoy en día?
Sí, amigos lectores, hoy en día las mujeres tienen muchas más opciones, en todos los sentidos, que hace un par de siglos. Y, sin embargo, rescatar aquel espíritu feminista de la obra de Austen es más necesario que nunca. ¿Por qué? Pues porque todavía hay mucha gente como la señora Bennet. Gente que necesita entender que hombres y mujeres somos iguales, que nadie debe juzgar a otro por decidir no casarse o no tener hijos y que la sexualidad es algo muy, pero que muy personal. Y muchas cosas más que descubriréis, claro leyendo este libro.
Confieso que en cuanto empecé a leer Sin compromiso y me di cuenta de que era una versión moderna de Orgullo y prejuicio, pensé que me aburriría enseguida pues, aunque no he leído la novela, he visto la adaptación al cine de la versión de Jane Austen y otra de la de Orgullo, prejuicio y zombis (esta última, recientemente). Pronto, sin embargo, me metí de lleno en la vida de la familia Bennet, especialmente en la de Liz, y me olvidé del texto original. Y es que si bien Sin compromiso sigue el esquema general de Orgullo y prejuicio, lo cierto es que el libro contiene los suficientes elementos originales, divertidos y maravillosamente sorprendentes como para hacer que el lector, conozca o no la versión de Austen, pueda disfrutar de esta obra. De hecho, tras esa primera equivocada primera impresión, me puse a leer y leer, ¡hasta acabar con la lectura en un tiempo récord! Así que, amigos, no tengáis miedo de las revisiones de los clásicos, menos aún de esta de la que os hablo hoy. Estoy segura de que si le dais una oportunidad a Sin compromiso, esta versión tan actual, inteligente, feminista, divertida, romántica y emocionante del clásico de Jane Austen, acabaréis muy satisfechos. ¿Os atrevéis a comprobarlo por vosotros mismos?
Cristina Monteoliva



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