martes, 21 de julio de 2015

Entrevista: DARÍO VILAS

¿Por qué escribes fantasía, terror y ciencia ficción en vez de novela contemporánea?
Lo que escribo es muy contemporáneo. De hecho, hay quien opina que lo que hago no es terror (la fantasía no la he tocado y la ciencia ficción sólo de forma puntual, en algún relato). A mí me da lo mismo cómo quieran llamarlo, mientras les guste lo que cuento. Si nos ponemos puristas, lo mío es más bien novela costumbrista en la que se cuelan elementos fantásticos. Es complicado etiquetar mi estilo. Lo es para mí, lo es para mis editores y hasta los lectores, a la hora de opinar sobre la lectura, tienen algunas dificultades. Supongo que la etiqueta de terror era la más sencilla para salir al paso o para colocar mis libros en las estanterías, al incluir elementos sobrenaturales que pueden causar desasosiego.

¿Y por qué escribir, en general, en los tiempos que corren?
¿Y por qué no, si llevo escribiendo desde que era un niño? Al margen de los tiempos o las circunstancias, me gusta escribir.

¿Qué vas a leer este verano?
Muchos libros que tengo en la pila de pendientes desde hace tiempo. Mentiría si dijera que seguiré algún orden, iré pillando lo que me apetezca en cada momento. Acabo de abandonar a mitad Wayward Pines. El paraíso, porque me resultaba insufrible por muchos motivos, y estoy con Distancia de rescate, de Samanta Schweblin (fascinante, de momento). Tengo ganas de pillar por banda Challenger, de Guillem López, y de releer La máquina del tiempo, de Wells, aprovechando que acabo de comprar la reedición de Sportula de este clásico CiFi.

¿Qué supuso para ti ganar el Premio Nocte en 2014 por tu novela El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas?  
De entrada, supuso una pequeña dosis de vitaminas para el ego, para qué engañarnos. Es un premio que se decide por votación de los socios de Nocte, que son escritores de terror, con lo que uno tiene que sentirse orgulloso de que los compañeros consideren su novela la mejor de terror nacional del año en que fue publicada. Más allá de eso, pues hay que ser realistas, los premios no tienen demasiada incidencia a ningún nivel. Quizás Base no habría apostado por mí si no me hubieran concedido este, pero lo cierto es que el editor ya me había leído con anterioridad. Así que quiero pensar que nuestros caminos se cruzarían de todos modos, aunque el Nocte haya podido precipitar las cosas.




¿Qué premio te gustaría ganar con tu nueva novela, El tiempo como enemigo?
Ninguno o cualquiera. ¿Sabes qué pasa? Pues que yo jamás he escrito teniendo en mente premios o galardones de ninguna clase, ni creo merecerlos. Son otros los que deciden esas cosas, y desconozco sus criterios. El funcionamiento de Nocte lo conozco porque formo parte de la asociación. Fuera de ahí, ni idea. No sé ni a qué podría optar ni si merecería alguno, porque tendría que leer las alternativas. Pero por ganar, cualquier premio sería bien recibido. Si tiene dotación en metálico ni te cuento.

¿Cómo surgió la idea de escribir El tiempo como enemigo?
No tengo del todo claro el detonante inicial. Hay varias cosas que me impulsaron a escribirla. Empezando por una leyenda urbana local, del barrio en que crecí. Después está una frase concreta que me vino a la cabeza a bote pronto (“Desde que el nudo se le instaló en la garganta, cada mañana se analizaba frente al espejo del baño para comprobar si le había crecido una nuez durante la noche.”). Y por último, terminé de arrancarme con ella cuando se me quedó incrustado el estribillo de una canción de Slash & Mark Lanegan del que heredó el título mi novela (el título y la cita están en el libro).

¿Es el tiempo tu enemigo?
El tiempo se percibe como enemigo cuando, en el crepúsculo de tu vida, el balance arroja saldo negativo. Así que te aplazo a entonces para responderte. De momento, el tiempo es mi aliado.

¿Crees en los fantasmas?
No, en absoluto. Soy totalmente escéptico, no creo en nada que no se pueda demostrar y dependa de algo tan arbitrario como la fe ciega. Pero me apasiona imaginar cosas que no existen e intentar hacerlas creíbles.
Debido a este escepticismo, siempre trato de buscarle una explicación de “condensador de fluzo” a los elementos fantásticos de mis novelas. Es decir, razonamientos que suenen creíbles pero que en el fondo no sean más que unas magufadas de impresión. El “don” de Carlos en mi novela, y el fantasma que le visita, tienen su explicación, y requirió muchas horas de documentación. Tiene que ver con la física teórica, pero esto sólo lo revelo en las presentaciones de la novela. Soltarlo aquí sería largo y aburridísimo. Y necesito reclamos para que los lectores se acerquen a verme.



¿Qué tienen de ti Carlos y Dena?
Surgieron de mi imaginación, pero creo que hay muy poco de mí en ellos. Suelo intentar mantener una distancia entre mis personajes y yo, y si se cuela algo de mi personalidad es involuntario. Como ejercicio creativo, cuando los meto en una situación de la que no tengo claro cómo salir, pienso en qué haría yo si fuera ellos, para que hagan algo totalmente distinto. 

¿Qué esperas que encuentren los lectores en El tiempo como enemigo?
Espero que encuentren una historia entretenida de misterio en clave emocional, que empaticen con la búsqueda del protagonista y con su tendencia a aferrarse a causas imposibles. Que el fantasma y su misterio les cautive, y que el final les pille a pierna cambiada y les sorprenda un poco, al menos. En definitiva, que pasen un buen rato. Si les deja algo de poso, bola extra.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora mismo sólo finalizar Despertar, la novela que cierra la trilogía disfuncional que comencé con Instinto de superviviente y continué con Lantana: donde nace el instinto. Pero está delicada la cosa. Por una parte, considero que su momento pasó. Por otra, que se la debo a los lectores. Así que ya veremos, sigo trabajando en ella, pero sólo verá la luz si estoy convencido al 100 % de que es un final digno que nos dejará satisfechos a mí y a los lectores.
Al margen de esta, tengo media docena de proyectos de novela en gestación, y tiraré adelante con la que más me cautive, la que llegue un momento que no me pueda quitar de la cabeza. Es mi forma de funcionar.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Añadiré, porque creo que puede ser interesante para algunos lectores, que El tiempo como enemigo será adaptada al cine. No puedo decir cuándo, porque no lo sé, ni por quién, porque no me lo permiten. Pero los derechos de adaptación están firmados y el guión en desarrollo. Así que, si quieren poder decir aquello de “la novela es mucho mejor”, ya saben.
Muchas gracias por haberme dado voz desde vuestro espacio. Un placer que espero poder repetir en el futuro.

¡Vaya, qué gran noticia! Oye, pues si hay un papelito libre por ahí, acuérdate de mí. Como Gloria me veo, ¿eh?, ¡me veo!
Bromas aparte (sí, ya sé que nadie me va a llamar para salir en una película, con la ilusión que me hace), espero que la película esté pronto en cartelera, que el libro se venda muy bien, y que pronto publiques más obras.
Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario