martes, 13 de febrero de 2018

Reseña: EL BENDITO ARTE DE ROBAR, de Christopher Brookmyre.

Título: El bendito arte de robar
Autor: Christopher Brookmyre
Traducción: Javier Guerrero
Editorial: Malpaso
Páginas: 384
Precio: 24 €

¿Cuál es el trabajo de un mago? ¿No es conseguir crear una ilusión en el espectador? ¿Y cuáles son sus principales herramientas? ¿Unos naipes, una caja, espadas, un serrucho? No: el propio espectador. El objetivo es que el observador mire a un lado mientras el truco está teniendo lugar al otro, que escuche atentamente y sin prestar atención a lo que ve. La relajación del espectador puede ser útil pero también puede ser igualmente útil su ansia por descubrir el artificio y su convencimiento de que no va a ser fácilmente engañado. El buen mago se adapta a las circunstancias y tiene que saber improvisar para aprovecharlo todo en beneficio del espectáculo.  Es todo un arte. El trabajo de un buen mago es estudiar a las personas, su vida, su tendencia a engañarse a sí mismos y ayudarles a hacerlo. El engaño forma parte de nosotros y de nuestra vida diaria, al fin y al cabo, ¿qué es enamorarse? ¿No es enamorarse llenar con nuestras ilusiones lo que desconocemos de otra persona?
            Así visto, el trabajo de un buen mago es el mismo que el de un buen ladrón (y el de un buen escritor).  Y de eso trata el libro que hoy os traemos a La Orilla de las Letras, El bendito arte de robar de Christopher Brookmyre.
            Zal Innez es hijo de un ilusionista de Las Vegas que no siguió el camino de su padre, para disgusto de éste, pero que aprendió el oficio como lo hacemos todos en nuestra infancia, a fuerza de acompañar a su padre a los espectáculos y tratar de imitarlo. Podría haber tenido un gran futuro como ilusionista pero sus gustos iban por otro lado, tal vez también relacionado con la ilusión: el arte. En parte por la dificultad de entrar en ese mundo y en parte por su beligerancia en un ambiente tan creativo a veces como predispuesto a premiar el esnobismo artístico, como ocurre en la ciudad de Nueva York,  acabó mezclando tanto su vocación heredada como la adquirida, llegando a ser uno de los más ingeniosos y sutiles ladrones, cuya especialidad eran los museos.
            Angelique de Xavia es una agente de policía de Glasgow cuyo trabajo está muy bien considerado, a pesar de que ser una mujer «no blanca» en un mundillo donde la testosterona flota en el ambiente y a guardar un oscuro secreto: es hincha de los Rangers de Glasgow. De pronto le sobrevino un gran problema que, aunque previsible, no esperaba que ocurriese: cumplir 30 años. En su día libre más largo del año, en el que está celebrando su triste cumpleaños, es llamada con urgencia por sus superiores: se está produciendo un atraco a un banco con rehenes.
            No hace falta decir que en ese banco es testigo de un atraco nada usual, dirigido por un educado y culto atracador para nada convencional.    Ahí comienza  la relación de policía y ladrón en la que todo dista mucho de ser evidente. Poco a poco Christopher Brookmyre va desvelando la historia de nuestro ladrón y cómo se ha visto envuelto en relaciones poco edificantes con conocidos narcotraficantes norteamericanos.
            El bendito arte de robar es una novela de robos que trata sobre personas.  En ella encontraremos todo un jardín de personajes variopintos y una sucesión de situaciones donde tendremos que estar atentos para ir descubriendo dónde nos lleva y en la que, como suele ser habitual, nuestro protagonista lleva ventaja. Todo salpicado con una gran dosis de humor negro y cinismo que Christopher Brookmyre utiliza como hilo conductor de la historia. ¿Estás dispuesto a dejarte engañar? ¿Crees que podrías adelantarte a lo que va a hacer el protagonista? En cualquier caso, inténtalo: vas a pasar un buen rato con esta novela.   
Sergio M. Planas


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lunes, 12 de febrero de 2018

Reseña: LOS DESERTORES DE OXFORD STREET, de José Luis Ordóñez.

Título: Los desertores de Oxford Street
Autor: José Luis Ordóñez
Publica: Algaida
Páginas: 664
Precio: 20 € / 8,99 € (ebook)

¿Es posible que dos grandes enemigos, dos antagonistas de leyenda, puedan por fin ponerse de acuerdo en algo? ¿Qué podría mover esa alianza? La desesperación, desde luego. Algo relacionado con algún ser querido en peligro, podría ser. O incluso muerto. ¿Sería posible que entre ambos trajeran de nuevo a la vida a esta persona? La respuesta a esta y otras preguntas la encontraréis en Los desertores de Oxford Street, la novela de José Luis Ordóñez de la que a continuación os hablaré.
Noche Buena de 1899. Tras cinco intentos fallidos, AbrahamVan Helsing, ocultista y perseguidor de vampiros y otros demonios, decide recurrir a un último candidato para que viaje en la máquina del tiempo, de la que ya hablara H. G. Wells en una de sus más célebres obras, y salve a su querida sobrina, Emily Tennant, fallecida meses atrás en trágicas circunstancias. Ninguno de los anteriores viajeros ha regresado con vida, por lo que Van Helsing cree que ha de utilizar a un no muerto para este último viaje: nada más y nada menos que su archienemigo, el conde Drácula. Drácula, que vive de forma acomodada en Londres bajo el nombre de conde Erik Larsson, acepta la invitación de Van Helsing a su mansión sin saber sus intenciones. ¿Conseguirá el ocultista convencer al vampiro de que salve a su querida sobrina?
La acción nos traslada a los últimos días del siglo XIX, a un Londres donde Van Helsing y Drácula no son solo los personajes de la más famosa de las novelas de Bram Stoker, sino seres reales y viejos enemigos. Van Helsing es un ocultista de éxito que acude allá donde sus amigos le requieren. Precisamente, una misteriosa epidemia en tierras francesas le llevó a desplazarse hasta allí el anterior verano. También a su sobrina Emily, una joven que no deseaba quedarse en casa esperando a que llegara un marido adecuado, sino que buscaba la aventura a cada instante. Aunque esa aventura pudiera costarle la vida.
Drácula, por su parte, es un ser distinto al que retrata Stoker en su novela, lo que le ha sido de gran ayuda a la hora de asentarse discretamente en el lúgubre y a la vez interesante Londres victoriano.
Por otro lado, nos encontramos con los desertores de Oxford Street: una sociedad secreta que se dedica a preservar los avances científicas de personas sin escrúpulos. ¿Quiénes si no podrían tener los planos para construir una verdadera máquina del tiempo?
Los desertores de Oxford Street es una obra metaliteraria que rinde su particular homenaje a Drácula y Bram Stoker, pero también a otras obras, como la también citada La máquina del tiempo, de H. G. Wells, y a otros personajes reales y ficticios de la época, como Jack el destripador, Jules Verne, Wyatt Earp y hasta Alfred Hitchcock (representado en un momento de la trama como bebé). En ella se mezclan tanto los elementos clásicos de la época, como la literatura epistolar, los amores apasionados (y platónicos) entre jóvenes aventureros, los viajes a lugares exóticos y el espiritismo, como aquellos de ciencia ficción coetáneos y posteriores en la literatura universal, como son los vampiros, las sectas, los misterios relacionados con las mismas y los viajes en el tiempo (con sus correspondientes paradojas).
Los desertores de Oxford Street, en definitiva, es una novela victoriana con elementos conocidos por todos los lectores (o casi) pero combinados de tal forma que no sea posible adivinar el final que se esconde tras la trama principal, aquella a la que llegamos tras descifrar el final de todas las subtramas. Una novela de corte clásico que, sin embargo, resultará novedosa a todo aquel que la lea. Una aventura, sin duda, que espera impaciente a que la descubras. ¿A qué esperas para hacerlo?
Cristina Monteoliva



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Reseña: BARBAZUL, de Kurt Vonnegut.

Título: Barbazul
Autor: Kurt Vonnegut
Traducción: Gemma Rovira
Publica: Hermida Editores
Páginas: 304
Precio: 18,90 €

A veces es fácil perder las ilusiones y resignarse a una vida rutinaria y gris. Pero, ¿qué puede depararnos una vida así? Poco, desde luego. Para seguir adelante, es necesario recuperar las esperanzas, a veces, volviendo al pasado y recordando las cosas que nos hacían ser más optimistas y ver el futuro con otros ojos. Tal vez también perdonándonos a nosotros mismos y pidiendo perdón al mundo. De esto y mucho más va la magnífica novela de Kurt Vonnegut de la que hoy os voy a hablar: Barbazul.
Rabo Karabekian es un pintor y coleccionista de obras de expresionismo abstracto de setenta y un años que pasa casi todo su tiempo en la mansión que heredara de su segunda y difunta esposa, Edith, en una zona privilegiada de la costa neoyorkina. Un buen día conoce a Circe Bergman, una viuda más joven que él que escribe exitosas novelas bajo pseudónimo y, casi sin darse cuenta, el melancólico hombre que hasta entonces había sido Rabo, se encuentra invitándola a pasar el verano con su amigo escritor, Paul Slazinger, y él mismo en su magnífica casa. Como pronto el veterano de guerra y de pintor jubilado descubre, Circe es un huracán incontrolable capaz de transformar todo a su paso. Entre otras muchas cosas, la escritora pretende que Rabo escriba sus memorias y descubrir qué esconde en su almacén de patatas extremadamente secreto. Lo primero parece que lo conseguirá fácilmente; pero, ¿y lo segundo?
Rabo Karabekian es un divorciado, un viudo, un padre que apenas tiene contacto con sus hijos, un hijo de inmigrantes armenios, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que quedó tuerto en el combate, un coleccionista de arte abstracto, un pintor que hace mucho que no pinta nada y un hombre que guarda un gran secreto en un almacén de patatas. También es un buen anfitrión, hasta el punto de llegar a acoger en casa a dos escritores el mismo verano: su amigo Paul Slazinger y Circe Bergman, una mujer a la que conoce por casualidad durante un paseo.
Rabo, como pronto descubriréis los que, muy acertadamente, os decantéis por este libro, es un excelente narrador que no solo nos hará partícipe de lo que pasa en su casa, con sus invitados y su cocinera, Allison, y la hija adolescente de esta, Celeste, durante todo un verano, sino también de esas memorias que, alentado por Circe, decide escribir. Unas memorias que comienzan antes de que él naciera, con un terrible genocidio en Armenia, continúan con un niño que quiere ser un gran pintor, siguen con un hombre que vive experiencias fascinantes y no acaban, pues a Rabo aún, a pesar de su pesimismo y de sus pocas ganas, hasta entonces, de hacer cosas nuevas, le queda mucho por vivir.
Kurt Vonnegut escribió Barbazul tras un intento de suicidio y como una sátira sobre el expresionismo abstracto, un movimiento pictórico que ha movido mucho dinero en las últimas décadas. En esta novela, Vonnegut no solo hace un buen repaso a la biografía de su protagonista, Rabo Karabekian con un humor negro y una capacidad envidiable de atraer la atención del lector en cada momento, sino también de la suya propia. Y es que Vonnegut, al igual que su personaje, fue soldado en la Segunda Guerra Mundial y, más tarde, prisionero. Aquella terrible experiencia, no solo le marcaría físicamente, sino también psicológicamente, lo que se deja notar en toda su obra. ¿Podemos decir que de forma negativa, en esta novela? Muy al contrario, pues esta historia es un ejercicio de catarsis, tanto para su autor como su protagonista, donde ambos nos brindan, al final de la misma, un mensaje de esperanza, de redención, de perdón y, por raro que pueda sonar ahora mismo, de profundo feminismo.
Barbazul, en definitiva, es una novela sincera, amena, divertida y, sobre todo, desgarradora y profunda, que nos invita a reflexionar sobre ciertos acontecimientos del siglo XX (las terribles guerras que precedieron a las que vivimos hoy en día, los movimientos artísticos, la inmigración, etc), tan fácilmente trasladables a nuestros días, a la vez que nos transmite un mensaje de esperanza que nos hará ver el futuro con otros ojos. Una obra llena de personajes inolvidables, momentos fascinantes y un misterioso almacén en el que una vez hubo patatas y ahora hay muy buenas letras. Amigos, no lo penséis más y haced como Circe Bergman ahora mismo: meteos en la casa del viejo pintor, forzadle a hacer algo con su vida y descubrid todos sus magníficos secretos.
Cristina Monteoliva


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jueves, 8 de febrero de 2018

Reseña: VIVIR EN LAS NUBES ANUNCIA TORMENTA, de Carolina Levi.

Título: Vivir en las nubes anuncia tormenta
Autora: Carolina Levi
Publica: La Esfera de los Libros
Páginas: 344
Precio: 18,90 €

¿Existen los amores de los cuentos de hadas? ¿Crees que hoy en día ese tipo de sueños, los que implican una relación de una chica normal con el príncipe azul, pueden llegar a realizarse? Pero, ¿y si esa chica tiene tanta mala suerte como Marta, la protagonista de Vivir en las nubes anuncia tormenta? ¿Que no sabes nada ni de ella ni del libro? No te preocupes, que yo te voy a contar todo lo que has de saber para decidirte por esta novela.
Marta Cruzado es una traductora de veintinueve años con una única gran ilusión: llegar a conocer algún día a Will Cooper, el autor americano cuyas novelas ella traduce para una gran editorial. Parece un sueño imposible hasta el día en el que Marta descubre que Will va a pasar por España para promocionar su última novela y hará una parada oficial en la editorial para la que ella colabora. Parece tan sencillo como dejarse caer por la oficina, pero tal vez el destino no se lo ponga tan fácil. O tal vez sí, y las cosas se arreglen. Pero, ¿no es acaso Marta una chica con bastante mala suerte? ¿Cómo puede acabar toda esta historia para ella?
Marta, Cruzado, la narradora y protagonista de esta comedia romántica actual, es una traductora que vive sola con Belcebú, un gato que la odia indiscutiblemente. Conforme Marta se acerca a los treinta, sus ganas de hacer algo distinto con su vida, sobre todo con la parte amorosa, se acrecientan. Sin embargo, no parece haber nada nuevo a la vista. Hasta que llega a la ciudad Will Cooper, el autor que tanto admira ella. ¿Qué pasará entre ambos finalmente?
Marta vive con la única compañía de su odioso gato pero no está en absoluto sola en el mundo. La apoyan su madre, una veterinaria con un zoo particular en casa, su padre, un conductor de limosinas que contacta más con su hija desde su reciente divorcio, Lina y Puri, sus alocadas e incondicionales amigas y Omar, el editor de la editorial para la que ella traduce novelas escritas en inglés en origen.
Nuestra desastrosa protagonista es una mujer que tan pronto está balbuceando como tomando las riendas de las vidas ajenas y de la propia, lo que hará que no sepamos nunca cómo va a reaccionar realmente. Lo que sí está claro es que la mala suerte la persigue y que las cosas no acabarán como ella espera. Aunque, ¿acaso es que no pueden acabar mejor de lo que ella piensa?
Vivir en las nubes anuncia tormenta es una novela que nos habla de los amores platónicos en el mundo real, del ego de algunos grandes escritores, del interesante (y sufrido) mundo de los traductores freelance, del trabajo en las editoriales, del poder de la confianza en nosotros mismos y, sobre todo, de lo necesario que resulta el apoyo de los familiares y amigos (más aún cuando te da la crisis de los treinta a los veintinueve). Si te gusta la comedia romántica, este es tu libro. ¿Te atreves a emprender la aventura con Marta y toda la tropa?
Cristina Monteoliva



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Reseña: SOLO LAS BESTIAS, de Colin Neil.

Título: Solo las bestias
Autor: Colin Neil
Traducción: Isabel Fuentes García
Publica: Principal de los Libros
Páginas: 256
Precio: 17 €

Muchos son los que hablan maravillas de la vida del campo, con su aire puro, su contacto directo con la naturaleza y demás. No piensan estos individuos que lo que para ellos puede resultar el paraíso es el infierno para otros. Personas que, por un motivo u otro, se ven obligadas a continuar las tradiciones del mundo rural mientras anhelan una vida distinta. Como muchos de los personajes que conoceréis en Solo las bestias, la exitosa novela de Colin Niel de la que os hablaré en este artículo.
Évelyne Ducat, la mujer del hombre más rico del Causse, ha desaparecido. Su coche se encuentra aparcado a las afueras de la ciudad, sin ninguna pista del paradero de su dueña. Es 19 de enero y la nieve lo cubre todo. Dicen los lugareños que tal vez la distinguida dama ha sido víctima de la tormenta, una suerte de temible viento local que, cada cierto tiempo, mata a alguien. Pero no, no ha podido ser el viento. Hay algo más detrás de esta desaparición. Algo que sabremos tras los relatos de los ganaderos Michel y Joseph, la asistenta social Alice, la diseñadora Maribé y el estafador Armand.  
Todo comienza un frío día de mediados de enero en una región ganadera de Francia en la que el trabajo es duro y la soledad, una constante en la vida de muchos de sus habitantes. Es tan preocupante la depresión que muchos de los ganaderos sufren a causa de esta soledad, de hecho, que cuatro trabajadores sociales han de vigilarlos continuamente. Uno de ellos es Alice. Alice está casada con Michel, también ganadero local. Ninguno de los dos son felices juntos. La rutina hace tiempo que acabó con su relación y Alice decide, pensando que Michel jamás se enterará, entablar una relación amorosa con Joseph, el más triste de todos los criadores de ovejas de la zona. Lo que descubre de su amante, una vez que este decide acabar con la relación, la dejará helada. Pero, ¿tendrá de verdad algo que ver con la desaparición de Évelyn?
Al mismo tiempo, llegará a la ciudad otra de nuestras narradoras: Maribé. Maribé es una diseñadora joven con poca suerte en el amor. Una nueva ilusión la llevará a mudarse al medio rural. Una vez allí, sin embargo, descubrirá que nada era como ella querría que fuera.
Aunque todos los narradores, y a la vez protagonistas, de esta novela de final insospechado me parecen interesantes, mi favorito es, sin duda, Armand, un joven procedente de un país africano en el que muchos chicos se dedican a las estafas por internet a través de correos electrónicos que prometen fortuna y amor, y donde muchos creen en la brujería, hasta el punto de hacer todo lo que les diga un brujo por conseguir sus fines. Su testimonio nos hará conocer una realidad de la que poco sabemos, algo tan relevante como escalofriante.
Solo las bestias ha recibido el Premio Polar del Quais du Polar 2017, el Premio Polar Landerneau 2017, el Premio Cabri d´Or 2017 y el Premio Goutte de Sang d´Encre 2017. Sin duda, los jurados de estos certámenes habrán sabido valorar la originalidad de su historia y de su narración. Tampoco creo que hayan pasado desapercibidos para ellos los retratos que el autor hace tanto del duro mundo rural francés como del olvidado (por el mundo occidental) país africano en el que vive Armand. Y de la soledad y el anhelo de amor de sus personajes, por supuesto: el verdadero motor de esta historia.
Solo las bestias, en definitiva, es una novela negra muy original que descubre al lector mundos y personajes ricos en matices. Una historia tremendamente actual en el que todos los personajes son importantes, sus motivaciones y sus sentimientos. Un libro en el que nada es lo que parece y la verdad sobre la muerte de la rica Évelyn está escondida delante de las narices del lector. ¿Te atreves a comprobarlo?  
Cristina Monteoliva


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sábado, 3 de febrero de 2018

Reseña: INVIERNO EN VIENA, de Petra Hartlieb.

Título: Invierno en Viena
Autora: Petra Hartlieb
Traducción: Richard Gross
Publica: Siruela
Páginas: 152
Precio: 15,95 € / 9,99 € (ebook)

Las fiestas navideñas son fechas propicias para las reuniones familiares y con amigos, las escapadas a lugares encantadores y, por supuesto, las más tiernas historias cargadas de amor y esperanza. Historias, sin duda, como las que nos propone Invierno en Viena, la novela de Petra Hartlieb de la que hoy os vengo a hablar.
Marie es una joven niñera a primeros del siglo XX que trabaja para la familia del famoso autor Arthur Schnitzler, el autor de obras como La señorita Else, en Viena. En la librería a la que su patrón la manda en busca de un libro conocerá a Oskar, un joven tan soñador como ella. Oskar le regalará un libro de Rilke y un buen número de nuevas ilusiones. El amor hará que nuestra joven se encuentre un poco distraída, lo que propiciará un pequeño incidente. ¿Conseguirá la muchacha conservar su empleo, a pesar de todo, o es que acaso la chica está condenada al fracaso y la miseria?
Marie es una chica de dieciocho años que ha conseguido llegar a ser la niñera de una importante familia. Sus orígenes son bien humildes: se crió en una granja junto a un montón de hermanos y pronto su padre la mandó a trabajar a otra. Aun así, Marie tiene educación y sabe leer, algo que le viene muy bien en su nuevo trabajo cuidando a los revoltosos niños de un importante dramaturgo, el joven Heini y la pequeña Lili.
Oskar, por su parte, tampoco lo ha tenido fácil en la vida. De niño quedó huérfano y tuvo que pasar una buena temporada en el hospicio. Pero su actual trabajo como librero le satisface, y gracias a él conocerá a Marie, una chica con la que se permite soñar con un futuro mejor.
Invierno en Viena es una novela corta y ligera que se lee rápidamente, más bien un cuento de Navidad que nos quiere transmitir valores como el amor por los libros, la importancia del esfuerzo y del cariño de las personas que nos rodean. En este libro conoceremos no solo las esperanzas de las clases más humildes de la Austria de principios de siglo, sino también cómo era la Viena (bastante nevada en invierno) de entonces, las costumbres y los paisajes. Una historia amable, en definitiva, que está esperando que la leas con la misma ilusión que miran al mundo sus entrañables personajes.
Cristina Monteoliva


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jueves, 1 de febrero de 2018

Reseña: MEMORIAL DEVICE, de David Keenan.

Título: Memorial Device
Autor: David Keenan
Traducción: Juan Cárdenas
Publica: Sexto Piso Ediciones
Páginas: 296
Precio: 21,90 €

Está claro que los últimos años de los 70 y los primeros de los 80 fueron toda una locura en lo relacionado con el arte y la cultura en España. Toda una revolución que nos ha dejado grandes películas, canciones y demás. Pero miremos al exterior, concretamente, a Escocia. Allí podría también haber habido un gran movimiento rompedor. Sobre todo en el pueblo de Airdrie, nos viene a contar Memorial Device, la singular novela de David Keenan de la que hoy os voy a hablar.
Cuando eran jóvenes, Ross Raymond y John McLaughlin se pasaban la vida detrás de los grupos musicales de Airdrie, siempre con la idea de crear fanzines que nunca llegaban a buen puerto. Años más tarde, Ross decide escribir un libro en homenaje a Memorial Device y la escena musical postpunk de la zona y la época. Un libro que se articula a través de un sinfín de entrevistas a personas que vivieron esos años, que conocieron a los componentes de Memorial Device y que tienen, sin duda, un buen número de anécdotas disparatadas por contar.
Todo comienza y termina en Airdrie, un pequeño pueblo del oeste de Escocia en el que hay una cantidad impresionante de bandas de rock y punk  a finales de los años 70 y principios de los 80. De todas ellas, la más llamativa es Memorial Device, de cuyos carismáticos componentes sabremos gracias a los testimonios que de ellos dan los que los conocieron. Y aunque, como digo, todos parecen ser bastante llamativos, yo diría que los más emblemáticos del grupo eran Lucas, el malogrado cantante de la banda (el eterno niño de las manos y los pies gigantescos), y Mary Hanna, (la bajista y escultora bisexual de la que todos estaban un poco enamorados).
Podríamos decir que este libro es una novela aunque yo lo clasificaría como una falsa biografía de una banda que nunca ha existido pero que puede parecerse a muchas de la época. La narración se articula a través de los testimonios orales (supuestas transcripciones literales de entrevistas) de un buen número de personajes, chicos y chicas que vivieron intensamente aquel periodo, a veces siguiendo una línea temporal, a veces de forma desordenada. Por supuesto, aquí es todo muy subjetivo, ya no solo por lo personales que suelen ser los recuerdos de cualquier ser humano (a la percepción individual hay que añadirle la distorsión del paso del tiempo) sino también porque muchos de ellos fueron generados bajo el consumo de alcohol y drogas de todo tipo.
Sexo, drogas y mucha música. La mayoría de las anécdotas tienen que ver con la combinación de estos tres factores. Algunas serán verdaderamente tronchantes, otras patéticas y, la mayoría, inclasificables. De todas ellas mis favoritas son las que incluyen algún elemento fantástico, convirtiendo a la banda y a la época en algo verdaderamente mítico.
El libro acaba con tres apéndices: uno dedicado a la discografía de Memorial Device, un segundo en el que el autor nos hace un mapa incompleto (pero necesario) de la escena musical postpunk de Airdrie y los pueblos cercanos entre 1978 y 1986 y un tercero en el que encontramos el elenco completo de personajes que aparecen en este libro con una breve descripción de cada uno (imprescindible para no perderse a veces en la lectura).
Memorial Device, en definitiva, es un libro tan trasnochado como hilarante y completo sobre un grupo que nunca existió pero que, insisto, se puede parecer a muchos otros de la época que sí lo hicieron. Una obra que busca la autenticidad a partir de las voces de sus personajes y sus anécdotas. Una de esas historias que piden a gritos ser llevadas al cine. Pero, mientras eso sucede, leed el libro, amigos de la buena música y los movimientos transgresores, pues estoy segura que la melodía que encierran sus páginas os cautivará. ¿A qué esperáis para comprobarlo?
Cristina Monteoliva



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lunes, 29 de enero de 2018

Entrevista: INÉS MENDOZA.

Queridos lectores,

después de un tiempo de parón, volvemos con las entrevistas en La Orilla de las Letras. En esta ocasión la autora que nos acompaña no es otra que Inés Mendoza, que desde hace meses tiene a la venta en el mercado su segundo libro de relatos: Objetos frágiles.
Inés Mendoza es escritora y arquitecta. Actualmente trabaja como profesora en la Escuela de Escritores. Ha publicado los libros  de cuentos El Otro Fuego (Páginas de Espuma, 2010) y Objetos frágiles (Páginas de Espuma, 2017). Sus relatos han sido recogidos en diversas antologías, entre las que destaca Mar de pirañas, nuevas voces del microrrelato español (Menoscuarto, 2012). También ha impartido cursos en instituciones como el Museo del Romanticismo y publicado artículos sobre literatura en medios de prensa y libros colectivos, como Diodati, la cuna del monstruo (Adeshoras, 2016) o Jules Verne (Graphiclassic, 2017).
Dicho esto, ya solo queda que nos adentremos en la entrevista:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
No empecé en un momento preciso. He leído y escrito desde que tengo memoria. De niña hacía poemas y cuentos que imitaban (o intentaban imitar) los libros que leía; quería ser Marco Polo, el principito, y así sucesivamente. En la universidad redactaba pasquines o panfletos políticos, y colaboraba en publicaciones literarias o de arquitectura. Luego empezaron lo que llamo mis “lecturas-revelación”, especie de ritos de paso que me han ido abriendo perspectivas vitales o poéticas. Jamás olvidaré la primera vez que leí el poema Abandonadlo todo de André Breton.

¿Qué autores o libros te han influido como escritora?
¡Uff, son demasiados! Te hago un resumen. Ya para 2010, cuando se publicó El otro fuego, mi otro libro, la cosmovisión romántica había marcado mi forma de entender la escritura. De hecho, fue por esos años cuando empecé a dar cursos sobre romanticismo. Debo mucho a autores alemanes e ingleses como Byron, Blake, Novalis, Eichendorff o Hoffmann. He seguido a Poe, Miller (Henry), Dunsany, Kafka, y Cortázar. Me siento en deuda con los simbolistas franceses, los surrealistas de diversos lugares y épocas (Leonora Carrington en particular), y las vanguardias. Por último, ciertas corrientes extraliterarias han determinado mi visión del mundo: el existencialismo feminista de Simone de Beauvoir, el sistema social pasional de Fourier, el marxismo y el anarquismo. Parece una lista heterogénea, pero no lo es tal y como yo la veo: una lista de autores románticos/as, entendiendo el romanticismo como una filosofía que trasciende la corriente estética de Jena.

¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Nos lo recomendarías?
Suelo leer varios al mismo tiempo. Recomendaré dos: La lluvia en el desierto, que reúne la poesía y los poemas póstumos de mi amigo Eduardo García. Edu es un escritor auténtico, un intelectual excepcional, y un vitalista valeroso cuyos poemas, aforismos, y ensayos serán un descubrimiento para cualquier lector. Ahora mismo acabo de leer El anillo de Pushkin, de Juan Eduardo Zúñiga, un libro inclasificable que es al mismo tiempo un homenaje a la gran literatura rusa y un conmovedor testimonio de amor a los libros, a la poesía.

¿Por qué escribes relato y no novela, por ejemplo?
Pues no te creas; entre mis veinte y mis treinta años escribí dos novelas. Una era algo así como una relectura de Rayuela y de El libro de Manuel; la otra era una suerte de exploración erótica. Lo que pasa es que a medida que me formaba como escritora me iba dando cuenta de que la novela no era mi género, y descarté los dos manuscritos.  Eso no significa que si un día necesito escribir una novela o un poemario no lo haga, pero vamos, que tengo claro que mi género es el breve. Por otra parte, soy una escritora lenta, y tengo la impresión de que me aburriría escribir sobre el mismo argumento durante años; cosa que es inevitable, creo yo, si se cultiva el género novelístico.
  

© Víctor García Antón.

Por cierto, ¿qué ingredientes tiene que tener un cuento para que sea bueno, según tu opinión?
Bueno, hay muchos tipos de cuento. Unos se acercan al poema en prosa o al microrrelato. Los hay realistas y fantásticos, detectivescos o de ciencia-ficción. En principio no rechazo ningún texto por su género. Numerosos relatos de Carver recurren a estructuras clásicas y son obras de gran inteligencia y sensibilidad. Lo mismo digo de las narraciones experimentales de Cortázar o Borges. A mí lo que me interesa de un libro es la calidad. No hablo de excelencia, hablo de responsabilidad. ¿Qué busco en un relato? Para empezar, que me conmueva en el plano de lo sensible. Tengo la manía de clasificar los libros en dos grupos: el de los que no tienen “el espíritu” (en el sentido filosófico, no en el religioso) y el de los que sí lo tienen (en distintos grados). Por regla general, necesito de un texto que se sustente en un discurso de respaldo, que mantenga alguna postura ante la realidad, aunque lo haga con fantasmas o marcianos. En cambio no me interesan los escritores que carecen de mundo, los autores comerciales o los que buscan medrar. Cualquiera está en su derecho de vender, claro, pero yo no quiero perder el tiempo. Aparte del “espíritu” y el discurso, también valoro el oficio en un libro; creo que el esfuerzo técnico es una muestra de responsabilidad social y respeto por el lector. Me importa, más que ninguna otra cosa, la autenticidad. En eso coincido plenamente con los románticos, y más en nuestra época, que refrenda el famoseo y presta tan poca atención a la poesía.

¿Cuánto tiempo has tardado en reunir los dieciocho relatos que componen Objetos frágiles?
Unos seis años. Solo que no fue exactamente que los reuniera. Desde el momento en que creo que tengo un libro, empiezo a descartar cuentos, a imaginar el sentido del conjunto y de cada texto, a probar distintas opciones para ordenarlos, a hacerme preguntas sobre el significado de lo escrito, lo que puede aportar, etc. Todo esto lo hago en varios años, no de una tacada.

¿Cuál de los relatos de este libro te ha costado más escribir?
Me costó mucho Todo lo sólido. Mucho no: muchísimo. A lo mejor es porque se trata de un texto expresionista, expositivo, difícil de componer. Al principio este relato tenía la extensión (y hasta la estructura) de una nouvelle; luego eliminé una parte del argumento y lo reescribí, pero no me gustó el resultado y lo descarté; no lo veía. Más tarde descubrí, casi por azar, que este relato tocaba todos los temas del libro. Esto me encantó, entre otras cosas porque en las primeras versiones del cuento la protagonista estaba traduciendo El paseante de las dos orillas, de Apollinaire, uno de mis libros más queridos. Así fue como me di cuenta de que Todo lo sólido paseaba por los demás textos, los recorría, al igual que Apollinaire paseaba por mi amada Paris. Después de eso pasé meses reescribiendo el texto y finalmente lo incluí en el volumen.

¿Por qué has decidido ordenar los relatos en tres secciones distintas?
No fue una decisión; es algo que ha ido pasando. Probé varias formas de organizar el libro. Al final, creo que el orden resultante es una mezcla de todas esas tentativas. Lo suyo es que sean los lectores quienes interpreten el sentido (o sin sentido) de las tres secciones. Mi interpretación es que “Ritual de las manos” agrupa los cuentos más oníricos, los que tienen algo de presagio y también revelan mi deseo de convertirme en una buena soñadora. Como el propio título indica, “Guantes amarillos” reúne las piezas más decadentes o “neodecadentes”, las que protestan contra nuestra época, contra los retrocesos en materia social. La tercera sección es una mezcla de las otras dos y recoge los relatos más reflexivos. Viene a ser una especie de conclusión abierta, un verso de cierre de ese poema narrado al que aspiro que sea todo el libro.  

En Objetos frágiles encontramos muchos relatos en los que los lugares míticos inventados y los sitios abandonados tienen mucho protagonismo. ¿Podrías contarnos algo sobre los motivos que te llevaron a escribir sobre ellos?
Soy arquitecta. Me fijo mucho en las ciudades, en las literarias, las físicas,  las nuevas, las antiguas, en las desoladas o las utópicas; en las formas humanas de agrupación. Soy también una paseante de dos orillas. Sin embargo, cuando describo o imagino estas ciudades, sus arquitecturas, no soy totalmente consciente de lo que hago, es más como si meditara dentro de un sueño. Me inunda la idea de una ciudad abandonada, Art Nouveau, o maligna, como la de Arcontes, por ejemplo, y entonces la deseo, deseo verla y tocarla, la sueño, o hasta la temo. Llega el momento en que necesito construir esa ciudad, y la construyo con palabras. Escribirla es como una manera de darle vida.


© Elena Martín Barce.

La inseguridad y la ruptura del equilibrio son también constantes en los relatos de Objetos frágiles. ¿Intentas  advertir a tus lectores de los peligros de acomodarse en la vida, de no estar atentos a lo que puede venir?
Mi intención no era hacer advertencias a nadie; es mi forma de ver las cosas, el mundo, la realidad. Es verdad que acomodarse a “lo que hay” me parece nefasto, pero no solo ahora, sino en cualquier período histórico. No soy nada conformista; y aunque tiendo al pesimismo y lo defiendo, soy una utopista sin remedio, una enragée nata. Supongo que por eso mismo soy tan cómplice de los románticos y de ciertas vanguardias. Pero mi intención con el libro, si la hay, es más inspirar que advertir.

La amistad también es un tema recurrente en Objetos frágiles. ¿Es un tema que en tu día a día te preocupa?
Me importa la amistad. Siempre me ha importado. Como he dicho en otra entrevista, doy una importancia suprema a los vínculos electivos. Es un “objeto frágil”; un tipo de relación que hay que cultivar, yo hasta diría que la amistad, no la familia, es el verdadero germen de toda sociedad, y no digamos ya de toda sociedad armónica.

En este libro encontramos también una escritora en crisis. ¿Estuviste en crisis en algún momento de la escritura de Objetos frágiles? ¿Es por ello que has tardado tanto en publicar este segundo libro tuyo?
La razón por la que tardé seis años no es que pasara por una crisis de inspiración o algo parecido. Sencillamente soy una escritora lenta. Tampoco tengo prisa por acumular publicaciones, jamás la he tenido. Cuando estoy haciendo un libro descarto textos, medito y mimo cada relato, me hago preguntas sobre el mundo, la literatura, etc. Lo que no hago cuando escribo es medir el tiempo. Me cuesta imaginarme a Baudelaire preocupado por publicar un poemario cada dos años para “hacer carrera”. Y yo a Baudelaire siempre le hago caso.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Objetos frágiles?
En la época de mi primer libro veía la literatura como una máquina para perder la ingenuidad. Pensaba que los libros contribuyen a que la historia se mueva, a que el mundo cambie. En parte sigo creyendo ambas cosas, pero hoy diría que los libros –y cualquier actividad poética- son más que nada balsas de rescate. Porque si una novela como la Lucinde de Schlegel pudo atravesar el tiempo, llegar hasta mí en 2010 (que fue cuando la encontré), y cambiar mi percepción de la realidad, entonces la poesía escrita sí tiene algún poder de transformación. Querría que Objetos Frágiles fuera eso: una balsa de rescate. Una herramienta que contribuyera a reinventar o rescatar fenómenos en peligro como la desobediencia, los sueños, la poesía, el exceso, la aventura o las utopías. Cambiar el mundo nunca pasará de moda. Siempre habrá playas bajo los adoquines de hoy o de mañana. De algún modo, Objetos frágiles exterioriza la forma concreta de mi deseo de transformar la vida.

¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha?
Estoy empezando a escribir, no sé qué saldrá, aunque querría seguir una línea más parecida a la de Todo lo sólido, el último relato del libro, un tipo de texto como más expresionista. Ahora estoy con un poema en prosa y un relato largo. No sé qué pasará, y me gusta no saberlo.

Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales, Inés. Suerte con lo nuevo que estás escribiendo y con Objetos frágiles.
Y a vosotros, amigos de La Orilla de las Letras, gracias por estar un día más al otro de la pantalla. Ahora, ¡a leer!

Cristina Monteoliva