martes, 22 de agosto de 2017

Entrevista: ALMU BALLESTER

Estimados amigos lectores que estáis ahí cuando hace frío y cuando nos derretimos de calor,

Volvemos a la carga con una nueva entrevista, esta vez la que tan amablemente nos ha concedido Almu Ballester.
A pesar de querer ser mitad gallega y mitad alemana, Almu Ballester nació en Madrid. Durante doce años fue lingüista en la Real Academia Española, aunque en la actualidad su trabajo esté ligado al mundo de la traducción y las tecnologías del lenguaje. Como guionista, algunos de sus cortos han sido destacados en Notodofilmfest, Alcine y Almería en corto. Sus relatos han sido publicados en revistas como Leer y Cuentos para el andén, y en antologías como Incómodos (Relee). Ha sido premiada en varios concursos de microrrelato y ha quedado finalista en certámenes de relatos como el Ciudad de Getafe 2003, el de San Martín de Valdeiglesias 2010 o el Pablo Neruda 2011, además de resultar ganadora en el VI Concurso de Relatos de Bistró de La Central. Normas de inseguridad es su primera colección de cuentos. Hablamos con la autora de su libro, pero también de otros aspectos relativos al mundo de la escritura. ¿Preparados? ¡Pues empezamos!

¿Cuándo comenzaste a escribir?
En la adolescencia, sobre los doce años. Soy la típica tímida que llevaba (y aún llevo) un diario personal donde me refugiaba del mundo, y por otro lado, me dedicaba a hacer cuentos por entregas o mini obras de teatro para mis amigas en el cole.

¿Qué autores te han influenciado como escritora?
Yo empecé a querer escribir leyendo a García Márquez, Cortázar y Vargas Llosa. Ya en la universidad descubrí la narrativa norteamericana con John Irving, Martin Amis y más tarde, Raymond Carver y Alice Munro, que me fascinaron por su capacidad de sacar literatura de lo cotidiano. Diría que todos ellos me influyeron en alto grado, pero creo que autores de cuentos a los que admiro, como Quim Monzó y Andrés Neuman son los que definitivamente me pusieron en la pista.

¿Cuál es el último libro que has leído?
Tiene que ser aquí, de Maggie O’Farrell. Muy recomendable.

¿Por qué escribir relato?
¿Y por qué no? La vida entera podría asemejarse a una sucesión de relatos.
También, porque va con mi carácter cambiante y experimentador.

©Isabel Wagemann

¿Qué tiene que tener para ti un buen cuento?
Tiene que agarrarme las tripas de uno u otro modo. Tiene que tener un personaje del que me enamore o al que odie profundamente, una historia convincente y un final que me deje pensativa.

Normas de inseguridad es tu primer libro de relatos. ¿Qué ha supuesto para ti publicarlo?
Un sueño cumplido, no voy a disimular ahí J.

Normas de inseguridad, como su propio nombre indica, es un libro que nos habla de todo tipo de inseguridades. ¿Qué te hace a ti sentirte insegura?
En realidad, diría que yo he cambiado bastante. Antes, hubiera mencionado un montón de circunstancias que me hacían sentir insegura, relacionadas casi todas con los demás: en el terreno laboral, con las relaciones personales, respecto a mi futuro o el de los míos. Pero ahora me siento bastante segura, o más bien tranquila, en general. Tal vez el libro haya sido una buena terapia.

Muchos de los relatos de tu libro tienen lugar en el metro, de una u otra forma. ¿Los escribiste también allí?
No, pero suelo llevar encima una libreta y dejo apuntado lo que me llama la atención o me conmueve o me incomoda. Y te aseguro que viajando en metro a diario se encuentra material de sobra. Solo hay que mirar un poco alrededor, claro que luego lo aliño con un par de cucharadas de imaginación. Le invento historias a un montón de viajeros (y no solo viajeros), si ellos supieran…



¿Qué relato de este volumen te ha costado más escribir?
Reformas, sin duda. Le di la vuelta varias veces, tanto a la estructura como a la historia y a los personajes.

¿Te has basado en alguna experiencia personal a la hora de escribir alguno de estos relatos?
En muchas y en ninguna. Creo que cualquier escritor construye a partir de lo que experimenta de una manera u otra, lo que nos toca y nos inspira es porque lo observamos en nosotros o en alguien cercano. Pero una experiencia personal puede ser también una película que te remueva o una lectura que impresione o por supuesto una noticia de la prensa. Y todos los miedos o emociones que se desatan con ello, también.

Herida, el último relato de este libro, podría dar para un cortometraje. ¿Te animarías con el guion?
Si alguien me lo propusiera, me encantaría. Conozco bien el mundo del cortometraje, he pertenecido a él y lo echo de menos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Normas de inseguridad?
Espero que encuentren un catálogo de momentos y personajes singulares pero cercanos, que se pueden cruzar en cualquier esquina. Espero que reconozcan algunas de sus dudas y sentimientos e incluso las identifiquen como propias. Que las historias les enganchen, que les guste mi estilo y les apetezca seguir leyendo hasta el final.



¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Actualmente sigo escribiendo cuentos cortos pero también estoy embarcada en un proyecto de novela. Es pronto para saber si cristalizará pero noto pulso para seguir adelante y eso es lo que me importa.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Agradecer a la autora del blog la oportunidad que me ofrece de dar a conocer mi libro en primer lugar. Y animar a la gente a que siga leyendo y comentando lo que lee y le gusta o disgusta. Encuentro también que las redes sociales hoy en día facilitan el contacto autor-lector y creo que habría que fomentarlo más para que hubiera un intercambio interesante.

Muchas gracias a ti, Almu, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos que tu libro siga llegando cada vez a más lectores y ver pronto nuevos proyectos tuyos publicados.
Y a vosotros, amigos, gracias, como siempre por estar al otro lado de la pantalla. Haga frío, calor o se caiga el cielo.


Cristina Monteoliva

Reseña: NORMAS DE INSEGURIDAD, de Almu Ballester.

Título: Normas de inseguridad
Autora: Almu Ballester
Publica: Relee
Páginas: 224
Precio: 16€ / 5,95 € (Epub)

¿Qué te hace sentir miedo continuamente? O, dicho de otra forma: ¿qué hace que te sientas inseguro en tu día a día? ¿Serás acaso tú una de las pocas personas que se siente inmune a los temores? No, no lo creo. Siempre hay algo, por pequeño que sea, que nos inquieta. Incluso cuando no seamos conscientes de ello. Para identificar estos elementos y reflexionar sobre ellos, nada mejor que leer Normas de Inseguridad, el libro de relatos de Almu Ballester. Si quieres saber más sobre él, no tienes más que seguir leyendo.
Normas de Inseguridad es el primer libro publicado en solitario de Almu Ballester, aunque la cantidad de material que encontramos en él (un total de treinta y tres relatos de extensión variable, si bien el último de ellos casi es una novela corta) nos da a entender que lleva preparándose para esta publicación durante bastante tiempo. El título de este volumen no podría ser más apropiado, pues en todas las historias que encontramos en él conoceremos las inseguridades de sus protagonistas, aquellas cosas que les hacen sentir miedo, sean ellos o no conscientes de ellas.
El libro comienza con Impulsores químicos, una historia en la que un hombre ha de enfrentarse a la nueva realidad que le da el no tener un trabajo remunerado y a la inestabilidad de su matrimonio. Otras historias que nos hablan de la inestabilidad en la pareja o de la familia, en general, son Mecanismos, Todo se congela, El orden natural, Todo lo que cae y reposa y Zambomba.
Las reuniones familiares u actos en los que la familia (la sanguínea o la que creamos socialmente) se junta bajo el mismo techo pueden acabar desatando nuestros peores temores en forma de situaciones surrealistas, confesiones dolorosas,  o actos violentos, como vemos en Zambomba, Es solo un guion, Reformas y Solemne.
Los niños son el centro de las familias, juegan papeles relevantes o protagonistas por sí mismos, como vemos en relatos como Todo se congela, Nubes eléctricas, Cortantes los objetos, Charcos de mar, Escribe como te diga, Además de un cuento y Todo lo que cae y reposa.
Estar rodeados de demasiados familiares o amigos puede resultar asfixiante, aunque la soledad nos puede también hacer sentir inseguros, incluso cuando creemos que es lo que necesitamos para ser felices. Los más solitarios de los personajes de este libro, sin duda, los encontramos en Weimar, Nubes eléctricas, Gente que mira escaparates, Las piezas una a una, Hoy nevará, Cualquier tema, Explorador, Es solo un guion y Principios de los fines.
A veces es la soledad la que nos hace adquirir costumbres repetitivas, obsesiones o la capacidad de aislarnos del mundo por completo. De esto sabremos mucho gracias a Corrección, Atilano, Repaso a la actualidad y Herida.
La violencia puede desatarse cuando menos lo esperamos, descubrimos en relatos tan sumamente desconcertantes como Cualquier tema, Palabras que dan risa: acuclillarse, Principios de los fines y Zambomba.
Hay lugares en los que ocurren montones de historias a lo largo del día. Como, por ejemplo, el metro. Son tantos los cuentos de este libro que tienen que ver con este medio de transporte, de una u otra manera, que podrían constituir, separados del resto, un volumen por sí mismo. Sus títulos son: Recursos humanos, Aprovecha y vete en paz, Piel o no, Máximo afán, Prosperidad, Maneras de quedarse paralítico y Es peor. Estas historias nos hablan de soledades y desasosietos, de sueños y esperanzas; pero, sobre todo, de la individualidad que adquirimos en un medio de transporte en el que estamos rodeados de tantas otras personas. Individualidades que a veces se quebrantan, creándonos molestias; pero también para hacernos dar cuenta de que vamos todos juntos en el camino.
Normas de inseguridad, en definitiva, es un libro de relatos extenso y variado que nos ofrece un completo catálogo de miedos, temores y elementos que producen inseguridades a los personajes que protagonizan sus historias, tan originales como inquietantes, escritas todas ellas con el personalísimo estilo de una autora de la que no habíamos sabido mucho hasta ahora pero que, desde luego, va a dar mucho que hablar a partir de la publicación de su primer libro. Si estás buscando una lectura inolvidable, que te haga reflexionar sobre todo lo que de verdad nos preocupas, no lo dudes: Normas de inseguridad es tu libro.
Cristina Monteoliva


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domingo, 20 de agosto de 2017

Hablemos de LAS ENTREVISTAS.

La otra noche soñé que quería estudiar Periodismo e iba a la Facultad (totalmente ficticia) para informarme sobre el asunto. Quería saber si necesitaba hacer algún tipo de curso puente para cursar Ciencias de la Información, pero el tipo que me atendió lo único que me dijo es que tenía que ponerme al día con el alemán, ¡qué cosas!
No, no voy a matricularme en ningún otro grado, carrera o como lo llamen ahora (así de desconectada del mundo universitario estoy); pero sí es cierto que una vez quise estudiar Periodismo. ¿Por qué no lo hice? Porque para ello tendría que haber renunciado a las asignaturas de ciencias en el instituto y me gustaban demasiado. ¿Y por qué os cuento todo esto? Pues porque me parecía una buena manera de comenzar este artículo, el primero de la serie HABLEMOS DE. Comencemos hablando de LAS ENTREVISTAS.
Las primeras entrevistas que realicé no tenían nada que ver con el periodismo o la literatura, sino con el medio ambiente. Estaba cursando una segunda asignatura de sociología ambiental (con lo mucho que me costó aprobar la primera, ¿en qué momento se me ocurriría que era buena idea?) y el profesor decidió que para evaluarnos debíamos hacer un trabajo en grupos de cinco o seis personas. Para empezar el estudio, teníamos que entrevistar a personas que vivieran en el Parque Natural del Sierra Nevada. Eso fue lo fácil: lo difícil fue entender qué tipo de análisis requerían los datos obtenidos. En fin, no os voy a aburrir más con mis batallitas de cuando era joven y estudiaba. Digamos que aprobamos todas las chicas de mi grupo y pasamos página, a pesar de todo.
Aquella primera entrevista ahondaba en los temas precisos, pero fue fácil de realizar, en el sentido de que a todas las personas les hacíamos las mismas preguntas. No ocurre lo mismo cuando te plantas ante un autor o, al menos, yo no lo veo así. Es cierto que puedes hacer unas cuantas preguntas que sean iguales a otras entrevistas o similares. Pero si quieres llegar de verdad a ese autor y, a la vez, suscitar el interés de los lectores, tienes que esforzarte un poco y preguntarle por temas que solo le atañan a él y su carrera: los premios recibidos, las becas que ha disfrutado, el parón de diez años en su carrera literaria… Generalmente asocio cada entrevista a una obra que reseño en el blog, por lo que también hago preguntas que tienen que ver con dicho libro en concreto.
¿Creo que hago buenas entrevistas? No. Por el contrario, creo que muchas de mis entrevistas pueden resultar desastrosas a ojo de los autores. Pido perdón por no saber hacerlo mejor y por meter de vez en cuando la pata. Intento buscar preguntas ingeniosas e interesantes, pero no siempre me sale. Confieso que no soy de hacerme muchas preguntas cuando leo un libro. Normalmente, el texto me da la suficiente información. Pero, bueno, yo al menos lo intento. Y otra cosa os digo: los mejores entrevistados son aquellos que, ante preguntas insulsas, saben sacarle punta a sus respuestas. Al fin y al cabo, de eso se trata: de que el autor muestre su pericia, se sincere, se dé a conocer su obra y el mismo. Si no, ¿para qué?
¿Por qué no publicamos más entrevistas en el blog? Cuando dirigía La Biblioteca Imaginaria, procuraba entrevistar a todos los autores de habla hispana, lo que me suponía emplear buena parte de mi tiempo en todo el trabajo que requieren. Y es que realizar una entrevista parece sencillo, pero requiere varios pasos: redactar un cuestionario coherente, contactar con el autor, organizar el material una vez recibido, etc. A menudo el autor tarda en contestar a la entrevista y tienes que recordarle que la estás esperando. La mayor parte de las veces, los autores se olvidan de mandarte las fotos que les has pedido y tienes que volver a escribirles. Y así, entre email y email, vas empleando también tu tiempo.
Por el lado contrario, como autora también he sido entrevistada varias veces. Me encanta que me entrevisten, aunque prefiero que sea por escrito para tener tiempo de pensar las respuestas, ya que, me temo, soy una persona de “efecto retardado” (tardo en pensar respuestas). Confieso, sin embargo, que me molesta un poco que me pregunten de forma demasiado genérica sobre lo que escribo o dejo de escribir (a veces se nota que ni siquiera han buscado un mínimo de información sobre mí en internet), que las preguntas no sigan un orden lógico o me hagan preguntas que no tengan nada que ver con el mundo literario (¿cuál es tu color favorito?, por ejemplo). Intento contestar lo mejor posible, por supuesto. Pero también tengo, digamos, un carácter complicado, y a veces, ante este tipo de preguntas tengo que intentar salir del paso sin que se note en exceso lo borde que soy.
Dicho todo esto, si alguien quiere que le entrevistemos o quiere entrevistarme, no tiene más que decirlo. Y, por cierto, para los que penséis que este es un artículo de relleno os diré que igual sí, pero que si lo he escrito y publicado precisamente hoy es porque estoy esperando respuestas de personas a las que quiero entrevistar antes de publicar las reseñas de sus libros desde hace mucho, mucho tiempo. En fin, cosas que pasan. Y ahora, ¡a leer!


Cristina Monteoliva


miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña: EL SUICIDIO DE SAÚL, de Carlos Eugenio López.

Título: El suicidio de Saúl
Autor: Carlos Eugenio López
Publica: Funambulista
Páginas: 216
Precio: 16,50 €

Mi perro es un ser inteligente, estoy convencida de ello. Se esconde para que no le pasee (no le gusta la calle, ni la gente, ni los otros perros), busca siempre la manera de hacer nuevas travesuras, me consuela cuando estoy triste. No lo imagino, sin embargo, divagando sobre su propia existencia y otros temas de gran transcendencia. Aunque, ¿y si lo hace y no me doy cuenta? Igual que Schopenhauer, el perro narrador de La muerte de Saúl, la novela de Carlos Eugenio López de la que os hablo a continuación.
Schopenhauer se encuentra de nuevo en la perrera. Tras siete años con un dueño, ha vuelto al punto de salida. No lo hace con las manos vacías, sin embargo: de sus siete años como perro doméstico trae muchos conocimientos sobre muy diversos temas y la verdad de lo que ocurrió la tarde en la que su dueño, presuntamente, acabó con la vida de dos personas. Por supuesto, esto no ayudará a su dueño en el juicio, pero sí a los lectores a comprender muchas cosas. ¿Qué ocurrió realmente aquel día?
Un día un hombre va a una perrera, escoge a un perro y lo lleva a su casa. El hombre es un funcionario con una existencia un tanto gris. Le gusta estar encerrado en casa, hablar de filosofía y la tranquilidad. Durante siete años, habla con su perro. El perro aprende muchas cosas sobre los pensamientos de Pascal, Platón La Rochefoudauld, Petrarca, Virgilio, etc. Aprende a plantearse temas como la naturaleza del mal, el sentido de la vida y la muerte, la grandeza de las causas perdidas y de las virtudes inútiles, la naturaleza del amor, la mediocridad, la felicidad, etc. Y con el tiempo, se vuelve un poco como su dueño: narcisista, cínico y misántropo.
Schopenhauer es el narrador de esta historia. También su protagonista, por más que nos intente hacer creer que lo es su dueño. Al fin y al cabo, son suyas las vivencias, los pensamientos, las percepciones. Por supuesto, todos queremos saber qué pasa con su dueño tras el grave crimen cometido. Pero, ¿qué pasará también con este perro tan ilustrado? ¿Lo sabremos al final del libro?
¿Y qué pasa con el título de este libro?, os estaréis preguntando. Una interesante pregunta, por cierto, a la que no puedo contestar. Solo os diré que la clave está en una de las páginas de este tratado de filosofía disfrazado de novela, y que seguro que la encontráis muy apropiada.
El suicidio de Saúl, en definitiva, es una novela que encierra un misterio y un sinfín de reflexiones filosóficas muy interesantes que darán mucho que pensar a todos los lectores que se decidan por esta obra. Si buscas algo diferente e inteligente, no dejes de echarle un vistazo. ¿Te animas a adoptar a Schopenhauer?
Cristina Monteoliva


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domingo, 13 de agosto de 2017

Y ESTO DE RESEÑAR LIBROS EN AGOSTO, ¿PARA QUÉ?

Agosto. Vacaciones. Calor. Mucho calor.La recuperación económica no ha llegado a todas las casas, pero sí a unas cuantas. Se nota en los bares, tan llenos de gente. En los supermercados, con esas largas colas que hay que soportar para pagar la compra. Se huele en el ambiente.
Luego está la gente que tiene que trabajar en verano. Algunos sé que solo lo hacéis en estos meses, y en las condiciones que os tocan. Porque, ya digo, la recuperación económica ha llegado: pero no a todas las casas y no siempre de la manera que nos gustaría, digan lo que digan en la tele.
Un año más, yo me quedo en casa en agosto (a cinco minutos a pie de la playa, que conste), leyendo tantos libros como siempre, o más. A veces las publicaciones en el blog tienen una reacción aceptable. Otras veces, no tanto. Entre los que os habéis podido tomar unas merecidas vacaciones y los que tenéis que echar horas en el bar, las hamacas de la playa o la oficina, ya sabe.  
Agosto era antes un buen mes para hablar de libros, y de lo que fuera. Todos estábamos más receptivos. O, al menos, eso es lo que me parecía a mí. Los tiempos han cambiado. También puede que lo que yo escriba no interese tanto. Ahora me pregunto si no estaría bien tomarse unas vacaciones por una vez. No hablo de vacaciones de unos días, sino de VACACIONES: un mes completo sin reseñar.
Pero entonces miro la montaña de libros. Por primera vez en mi vida de reseñista, creo que estoy a punto de conseguir quedarme sin un libro que reseñar a finales de mes. Todo un reto. Solo necesito un poco de fuerza de voluntad para no conseguir más libros antes de septiembre.
Ah, septiembre. ¡Pero qué ganas tienen de que lleguen algunos! A los editores y autores me refiero. Desde junio no dejan de llegarme avances de la nueva temporada. Unos boletines muy completos, y yo que los agradezco. Pero, la verdad, yo de aquí a una semana de verlos, no me acuerdo, y prefiero ir viendo poco a poco las novedades del otoño. Y seguro que reseño muchos de esos libros.
¿Y qué hay de los libros en agosto? No parece un buen mes para publicar, pero algo nuevo he visto en escaparates. Pero, bueno, es agosto, ¿y qué más le vamos a pedir al mes? Bueno, sí, yo voy a pedir una cosa. Una cosa sola: que, por favor, si alguien lee algún artículo del blog y quiere comentarlo, QUE POR FAVOR LO HAGA EN EL MISMO BLOG, Y NO EN MI MURO DE FACEBOOK.
Y esto de reseñar en agosto, ¿para qué? Bueno, creo que ya lo he dicho: para seguir restando ejemplares de la montaña de libros pendientes, para ver si alguno de anima a leer alguno de estos libros, para seguir leyendo yo también. Así que ahora, amigos, ¡a leer!
Cristina Monteoliva
¡Que leáis ya! 

martes, 8 de agosto de 2017

Reseña: EL GUARDIÁN DEL MIEDO, de Tony Jiménez y Juapi.

Título: El Guardián del Miedo
Autor: Tony Jiménez
Ilustraciones: Juapi
Publica: Apache Libros
Páginas: 256
Precio: 17,95 €

¿Echas de menos las historias de miedo que se escribían hace años? ¿Añoras aquellas series de televisión de los ochenta que te ponían los pelos de punta? ¿Eres fan del relato  y el cómic de terror? Pues entonces tal vez el libro del que hoy te voy a hablar te interese. No es otro que El guardián del miedo, la antología escrita por Tony Jiménez e ilustrada por Juapi. ¿Preparado para saber de qué va?
El guardián del miedo es un volumen compuesto por un total de once relatos de terror de temática y extensión variadas. El autor de estos cuentos rinde homenaje en este libro, además de a las revistas Creepy y Eerie, a Historias de la Cripta, La Guarida del Miedo y La Bóveda de los Horrores, los cómics publicados por EC comics en USA en las décadas de 1940 y 1950. No hace falta leerlos para encontrar las claras referencias a este tipo de narraciones: entre los años 80 y 90 del pasado siglo Historias de la Cripta fue también una popular serie de terror de televisión, y estoy segura de que muchos que hayáis visto esta serie y otras como Más allá de los límites de la realidad sabréis ver los paralelismos. También los lectores de Stephen King y George A. Romero encontraréis guiños a sus historias.
Cada relato viene precedido por una ilustración de Juapi (también pueden encontrarse otras al final de algunas historias) en diversas tonalidades de grises. En ellas vemos siempre al mismo personaje, un anciano de nariz grande y redonda y barbilla muy larga, realizando distintas acciones (bastante detalladas). Él nos introduce, tal y como hacía, por ejemplo, el fantasmagórico personaje de Historias de la Cripta, en la historia que vamos a leer a continuación. Su discurso es una sinopsis, pero también una advertencia: el que no quiera adentrarse en el terror, que no siga leyendo.
El libro comienza con Cosas de niños, una historia en la que descubriremos que algunos adultos no son lo que parecen, pero que algunos niños, tampoco. Otra historia en la que veremos a niños cometiendo actos bastante espeluznantes es Lenny, un cuento donde un perro fiel demostrará hasta qué punto puede llegar a serlo.
Los centros psiquiátricos y las personas con problemas mentales son todo un clásico en las historias de terror y aquí tampoco podían faltar. Los encontraremos en En el interior, La mejor compañía, Los fantasmas del paciente de la habitación 31 y El camino del payaso.
He dicho antes que en este libro se rinde homenaje a Stephen King. No he leído mucho del rey del terror americano, pero al menos he identificado ese tributo en relatos como Julie no te dejará y El camino del payaso. El homenaje al también mencionado George A. Romero es claro en el relato de zombis La muerte de la humanidad.
Los extraterrestres siempre han dado mucho miedo y pueden dar para historias muy diversas, como las que encontramos en La mejor compañía, En el interior y Lo que escupió el cielo.
¿Y qué me decís de los antiguos y terribles dioses? Unos cuantos bastante particulares los tenemos en Los alargados tentáculos de la corporación Craft.
En este libro de narración cinematográfica (algunos de estos cuentos daría para un episodio de una serie, cuando no para un largometraje) vais a encontrar apariciones, alienígenas, muertos vivientes, locos que a veces no lo están tanto y algún que otro monstruo sorprendente. Pero, ¿qué pasa con otros clásicos, como los vampiros? También los tendréis, concretamente, en No más crepúsculo, una historia que nos habla de cierta saga de libros y películas de una forma, sin duda, diferente.
El Guardián del Miedo, en definitiva, es un libro de relatos ilustrados que rinde homenaje a grandes obras y autores del género de terror más creepy, de tal manera que el lector se verá fácilmente transportado al tiempo en el que leía esas obras o disfrutaba de aquellas clásicas series de tv de hace unos años. Si no es tu caso, pero te gusta el terror, estoy segura de que tras la lectura tendrás ganas de hacerte con aquellas revistas, cómics, libros y series para saber más. ¿Te atreves a comprobarlo o acaso podrá contigo el miedo?
Cristina Monteoliva


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domingo, 6 de agosto de 2017

Reseña: ALMAS DE SEGUNDA MANO, de Christopher Moore.

Título: Almas de segunda mano
Autor: Christopher Moore
Traducción: Victoria Eugenia Horrillo Ledesma
Publica: Los libros del lince
Páginas: 368
Precio: 21 €

¿A dónde van las almas de los difuntos? ¿Se desplazan solas a su nuevo destino o necesitan una ayudita para alcanzar la paz? Imaginemos que es lo segundo, que existen unos encargados que, siguiendo las indicaciones de un libro, recogen las almas, las meten en objetos y luego las venden para que alcancen un nuevo destino. Supongamos también que de pronto los encargados de recoger las almas se descuidan y alguien aprovecha para robar las almas de los muertos con oscuras intenciones. Pues bien, este es precisamente el punto de partida de Almas de segunda mano, la novela de Christopher Moore de la que a continuación os voy a hablar.
Ha pasado un tiempo desde que Charlie Asher, el recolector de almas, perdiera la batalla contra las Morrigan, tres brujas de cuidado. Finalmente, sería su hija, Sophie, la niña iluminada, la que acabó con ellas después de que estas acabaran con Asher. Por suerte, la novia de Asher, la monja budista Audrey, consiguió coger su alma a tiempo, aunque la idea de meterle en el cuerpo de un pequeño engendro hecho con partes de distintos animales a Charlie no le parezca tan buena. Mientras Charlie se aburre como una ostra, sin poder comunicarse con su hija, algo insólito ocurre en su ciudad, San Francisco: los nuevos recolectores de almas se descuidan en sus funciones y alguien las roba con un oscuro fin. Todo se complicará cuando descubran que las Morrigan han vuelto y quién las está ayudando. Charlie y todos sus amigos tendrán que ponerse de nuevo en marcha. Pero, ¿conseguirán esta vez librarse por fin de tan malvados seres?
Christopher Moore es un autor conocido por sus novelas de ingenioso humor absurdo. Muchas de sus obras son muy fáciles de conseguir, ¡y económicas! Desde que La Fábrica de Ideas, la editorial que publicara un buen número de sus historias quebrara, estas pueblan las mesas de las librerías ambulantes veraniegas, aquellas que puedes encontrar en estaciones de autobuses, etc. Hacía mucho que no veíamos nada nuevo publicado de él. Menos mal que Los libros del lince han empezado a hacerse cargo de sus nuevas publicaciones en España para deleite tanto de los que sois fieles seguidores de Moore como los que, como yo, acabamos de adentrarnos en sus páginas.
Almas de segunda mano es la segunda aventura protagonizada por Charlie Asher, un recolector de almas con una hija muy especial, ya que ella, Sophie, es literalmente la Muerte. Su primera aventura podéis encontrarla en Un trabajo muy sucio, un libro que no he leído pero que sospecho que tendrá tanta acción y situaciones absurdas y divertidas como este que hoy os comento.
La acción de Almas de segunda mano transcurre un tiempo después de la primera parte de esta bilogía, y aunque, como ya os he dicho, no he leído el primer libro, lo que sí os puedo decir es que las malvadas a las que Asher y sus amigos se enfrentan son las mismas: tres brujas celtas con muy malas pulgas.
Este es un libro de situaciones tan absurdas como ingeniosas y originales, largos diálogos propios de la “sit-com” americana y personajes. Muchos personajes. Y es que a Charlie Asher no solo le acompaña Audrey, la monja budista que dejó el celibato por él, sino también su pequeña y malhablada hija Sophie (la mismísima Muerte); Jane, la hermana de Asher, y Cassie, su pareja (ambas encargadas del cuidado de Sophie); Lily, la telefonista sin poderes que vive frustrada por ello; Minty Fresh, el gigantón de color enamorado de Lily; Mike, un trabajador del puente de San Francisco que un buen día descubrió que podía hablar con los muertos; y un sinfín de actores que sin duda conoceréis, querréis u odiaréis una vez que os adentréis en las páginas de este libro.
De esta novela encuentro especialmente interesantes tanto la teoría de las almas que han de ser recogidas justo en el momento de la muerte para ser vendidas luego, como la alusión a la mitología celta y la subtrama protagonizada por Mike, el chico del puente. ¿Habrá un tercer libro en el que ambos elementos vuelvan a aparecer?
Almas de segunda mano, en definitiva, es una novela divertida, absurda y fantasmagórica con la que pasar un buen rato sin excesivas complicaciones, a no ser que seas un recolector de almas o una bruja Morrigan, claro. Si eres un asiduo de la literatura de Christopher Moore, no dejes de echarle un vistazo. Tampoco si este tipo de humor es lo tuyo. Seguro que el libro no te decepciona en absoluto. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

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jueves, 3 de agosto de 2017

Entrevista: JUAN GÓMEZ BÁRCENA.

Queridos amigos lectores:

ha llegado agosto, pero nosotros no paramos. Este es un mes fantástico para las nuevas lecturas, tanto si estáis de vacaciones como si no, y no queremos que dejéis de descubrir libros que pueden llegar a convertirse en imprescindibles de vuestras vidas. Tampoco a sus autores. Hoy os traemos la entrevista que nos ha concedido Juan Gómez Bárcena, autor de la novela Kanada, de la cuál hablaremos con él, además de otros temas.
Juan Gómez Bárcena es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada e Historia por la Universidad Complutense de Madrid y en Filosofía por la UNED. Hasta la fecha, la publicado el libro de relatos Los que duermen (Salto de Página, 2012), considerado una de las mejores óperas primas del año por El Cultural y por el que recibió el Premio Tormenta al Mejor Autor Revelación; las novelas El cielo de Lima (Salto de Página, 2014), título que le hizo ganador del Premio Ojo Crítico de Narrativa 2014 y el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2015, y Kanada (Sexto Piso Editorial, 2017). También ha obtenido, entre otros galardones, los Premios José Hierro de Relato (2003) y Poesía (2007) del Ayuntamiento de Santander, el Premio Internacional CRAPE de cuento (2008) o el Premio de Narrativa Ramón J. Sender (2009), y en 2008 resultó finalista del XII Premio Mario Vargas Llosa NH de libro de relatos. Como reconocimiento a su labor literaria ha sido becado por la Fundación Antonio Gala, la Fundación Caixa Galicia y el INJUVE, disfrutó de una residencia en México DF patrocinada por el FONCA y una beca por la Academia de España que le llevó hasta Roma.
Pero dejémonos de preámbulos y vayamos a la entrevista. ¿Preparados? ¡Allá vamos!

¿En qué momento de tu vida decidiste que querías dedicarte de pleno a la literatura?
Es un sueño que me ha perseguido siempre, desde que era niño. Por supuesto, ha habido también momentos de flaqueza, cuando crecí y me enfrenté a dificultades para publicar, y sobre todo para sobrevivir económicamente. Pero lo cierto es que el deseo siempre ha estado ahí, incluso cuando creía que era un sueño imposible.

¿Recuerdas lo primero que escribiste?
Sí: de hecho mis padres conservan el manuscrito. Son nueve libretas tamaño cuartilla que escribí entre los seis y los siete años, y en ellas se narra la Historia de la Humanidad o lo que entonces yo creía que era la Historia de la Humanidad. Parece que desde niño me han obsesionado los mismos temas...

¿Qué autores te han influenciado como escritor?
Sobre todo la literatura hispanoamericana, y escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Roberto Bolaño o Juan Rulfo.

 © Blanca Díaz

Has obtenido numerosas becas a lo largo de tu carrera literaria. La última, te trae de vuelta de Roma a España. ¿Crees que se puede vivir actualmente de la escritura sin estar becado?
De la escritura no se puede vivir ni aun estando becado...¡y lo digo yo, que he tenido mucha suerte! Las subvenciones y residencias de creación son una ayuda importante, claro, pero no garantizan la supervivencia. Mucho menos aún las ventas de tus libros, a no ser que tengas la habilidad (y sobre todo la fortuna) para escribir un best-seller. La mayoría de los escritores sobrevivimos gracias a actividades profesionales aledañas o paralelas a la literatura: en mi caso, la docencia de escritura creativa.

Por cierto, ¿qué hace exactamente un becario escritor o un escritor becario?
Hace eso que por desgracia casi ningún escritor puede hacer: sentarse a escribir sin pensar en el dinero, al menos durante el tiempo que dure la beca. En ocasiones, ésta incluye también una residencia en el extranjero, como es el caso de la beca de la Real Academia de España en Roma que acabo de disfrutar.

Tus anteriores obras, Los que duermen (libro de relatos) y El cielo de Lima obtuvieron un gran reconocimiento entre crítica y lectores. ¿Te ha dado en algún momento miedo la idea de no conseguir el mismo éxito con tus próximas obras publicadas?
Por supuesto. Y es un angustia difícil de vencer, porque ese reconocimiento que mencionas está basado en gran parte en el azar: que el crítico adecuado dé con tu obra; que el suplemento literario de turno encuentre una percha para escribir sobre tu libro; que el editor propicio se anime a publicarte...Sin olvidar que hay obras mucho menos “comerciales” que otras, independientemente de su calidad. Estoy tan seguro de que Kanada es mi mejor libro hasta la fecha como de que gozará de menos reconocimiento que El cielo de Lima.

En 2017 vuelves a la actualidad literaria con la novela Kanada. ¿Cómo surgió la idea de escribir esta obra?
Surge durante mi estancia en Budapest entre 2010 y 2011, donde trabajé como profesor en el Instituto Británico, y sobre todo tras una visita realizada a Auschwitz. Pero en realidad la semilla del proyecto venía de muy atrás, pues como historiador me he especializado en la II Guerra Mundial. Lo que no sabía es que esas investigaciones algún día tomarían la  forma de una novela.



 © Isabel Wagemann

Kanada nos transporta al horror de la II Guerra Mundial desde una perspectiva diferente, una en la que las figuras de la víctima y el verdugo, del inocente y el culpable, se confunden. ¿Crees que algún día dejaremos de asombrarnos de lo que ocurrió durante esa terrible contienda bélica?
No, creo que nunca lo digeriremos por completo. Y eso está bien: es una experiencia que sencillamente no puede digerirse. Si algún día llegamos a asimilarla será sólo porque la habremos olvidado parcialmente, o porque -esperemos que no- nos enfrentaremos a tragedias en el presente cuya magnitud  supere a las catástrofes del pasado.

Kanada también habla del comunismo en el que quedaron sumidos algunos países después de la guerra. ¿No crees que de este tema se habla poco en la literatura, en realidad?
La experiencia del comunismo estalinista está poco trabajada, sobre todo si la comparamos con la dictadura nazi. Aunque creo que también depende del país que adoptemos como referencia: en Hungría, por ejemplo, sí ha sido un tema bastante fructífero.

El protagonista de Kanada llega a darse cuenta de que todo es cíclico. ¿Por qué crees que no lo hacemos los demás?
Porque implica ver nuestra sociedad desde fuera; contemplar la Historia como si no perteneciéramos a ninguna época ni ningún paradigma en particular. El protagonista de Kanada puede hacerlo, porque ha vivido unas circunstancias traumáticas que lo han desarraigado de la sociedad a la que creía pertenecer.

¿Qué parte de Kanada te ha costado más escribir?
Aunque suene a broma: el texto de contraportada. ¡Y eso que lo hice en colaboración con mi editora, Raquel Vicedo! Era una tarea muy difícil, puesto que como sabes en la novela no se citan nunca palabras como “Holocausto”, “Hitler”, “nazismo” o “judío”, y queríamos mantener esa discreción y al mismo tiempo sugerirle al lector qué clase de novela estaba comprando.

 © Toñi Indalecio

Creo que Kanada sería una gran obra para llevar a la gran pantalla. ¿Te gustaría a ti también que algún director se animara a rodar la película?
Parece que me has leído el pensamiento. Hay algún proyecto en marcha del que por desgracia todavía no puedo hablar, pero esperemos que llegue a buen puerto.

Leo en la última página de Kanada que el esbozo de esta novela esperaba en un cuaderno junto a otras ideas. ¿Qué otras futuros relatos o novelas esconden las páginas de dicho cuaderno?
En ese cajón guardo una docena de sinopsis de novelas. Todas me parecieron excelentes en algún momento, y por espacio de semanas o meses estuve convencido de que algún día llegaría a escribirlas. Pero por desgracia, soy un escritor caprichoso y cambiante. Si de esas doce ideas germinan dos novelas concluidas, me daré por satisfecho.

¿Qué esperas que encuentren los lectores de Kanada?
Un tema del que ya se ha escrito todo o casi todo, que no parece guardar secretos para nadie, pero contado de una manera distinta y reveladora.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Una de las doce ideas de mi cuaderno, que cada día se parece menos a una idea y más a una novela.

¿Te gustaría añadir alguna cosa antes de acabar esta entrevista?
Quiero aprovechar para recomendar uno de los últimos libros que he leído, de un escritor muy joven además. Aprenderé a rezar para lograrlo de Víctor Balcells (Editorial Delirio).

¡Gracias por esta recomendación! Estoy seguro de que servirá para que muchos de tus lectores también conozcan este libro. Y, sobre todo, gracias por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que Kanada llegue a mucha gente y pronto verla en la pantalla, ¡y a tus nuevas historias en la librería!
Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar al otro lado de la pantalla una entrevista más. Y ahora, ¿a qué estáis esperando? ¡A leer!


Cristina Monteoliva