viernes, 19 de mayo de 2017

Entrevista: ANTONIO ORTUÑO.

Queridos amigos lectores,

Hoy os invito a leer la entrevista que nos ha concedido el ganador del V Premio Ribera del Duero con su libro La vaga ambición. El autor no es otro que Antonio Ortuño, al que seguro que conocéis por alguna obra publicada anteriormente (o varias), pues su carrera literaria es extensa.
Tal y como podéis leer en www.paginasdeespuma.com, Antonio Ortuño nació en Zapopan, Jalisco (México), en 1976. Ha publicado tres libros de relatos, El jardín japonés (2007), La señora Rojo (2010) y la antología personal Agua corriente (2015).También las novelas El buscador de cabezas (2006), Recursos humanos (2007), Ánima (2011), La fila india (2013), Blackboy (2014, con el seudónimo «A. del Val»), Méjico (2015) y El rastro (2016). Fue ganador del Premio de la Fundación Cuatrogatos, de Miami, al mejor libro juvenil por El rastro (2017) y finalista del Premio Herralde de novela (Barcelona, 2007) por Recursos humanos. La revista británica Granta lo eligió como el único mexicano en su selección de mejores escritores jóvenes en español (2010). La revista GQ lo premió como «Escritor del año» en 2011. Ha sido traducido a diez idiomas.
Hablamos con Ortuño de La vaga ambición, pero también de otros temas relacionados con la escritura. Si quieres saber cuáles, no tienes más que seguir leyendo este artículo:

La nota biográfica de Antonio Ortuño está plagada de libros publicados hasta la fecha, tanto novelas como antologías de relatos. Pero, ¿cuándo comenzaste a escribir?
En la infancia, como un pasatiempo ocasional. Articuladamente, ya en la adolescencia. A eso de los 14 años, en una máquina de escribir Remington que había sido de mi abuelo, escribí los primeros relatos y algunos intentos fallidos de novela. A los veinte años hice una limpia y tiré, no miento, más de diez mil cuartillas.  

¿Siempre quisiste dedicarte a la escritura?
No. Antes quise ser rocker o dirigir cine y, a la vez que escribía, fui periodista muchos años. Pero todo eso significaba trabajar en grupo, depender de otros, invertir un dinero que no tenía. Escribir es el arte más barato. Y solitario: se escribe solo y se lee solo. Es perfecto.

¿Qué autores o libros crees que te han influenciado como escritor?
Una pequeña multitud. A botepronto, Borges, Ramos Sucre, Ibargüengoitia, Marsé, Quevedo, Patricia Highsmith, Rubem Fonseca, Saki, Bulgakov… (estoy mirando los libreros mientras respondo)


(c) Álvaro Moreno

Si tuvieras que elegir entre novela y relato, ¿con qué género te quedarías?
Mi género es la narrativa. A veces se me ocurren cosas que paran en relato y otras, ideas que alimentan una novela. Trabajo de manera muy diferente una cosa y otra pero no prefiero ninguna sobre otra.

Has ganado el Premio Ribera del Duero a tu libro La vaga ambición. ¿Qué ha supuesto para ti este premio?
Una felicidad. La posibilidad de que me lea más gente. Escribo lo que se me ocurre, con libertad absoluta, y me asombra que un texto así gane un premio.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribir La vaga ambición?
Desde que concebí la idea de estos relatos relacionados hasta que presenté el manuscrito pasaron quizá tres años. La escritura en sí, unos meses.


(c) Daniel Mordzinski

¿Puede considerarse La vaga ambición un libro autobiográfico?
Sí, pero no en un sentido confesional o, como se suele decir ahora, autoficticio. Los relatos aprovechan mi experiencia particular para torcerla y convertirla en ficción. Supongo que es un recurso común a casi toda la narrativa. Claro, para mi círculo cercano, hay pasajes y personajes reconocibles, pero eso le puede dar lo mismo a un lector común.

¿Cuál de los seis cuentos de este libro te ha costado más escribir?
Hay un texto particular, “Provocación repugnante”, que reescribí unas diez veces y para el que tuve que documentarme con varias lecturas y relecturas.

La vaga ambición es un libro sobre el mundo de la escritura. ¿Crees que el lector podrá entenderlo de igual manera que los que nos dedicamos a escribir?
Me parece que el tuétano del libro es la supervivencia, el trabajo, el exceso de bilis cotidiana que nos provoca existir, haberlo hecho en el pasado y tener que hacerlo en el futuro. Y eso es común a todas las personas, más allá de los círculos literarios.

El protagonista de estos relatos, Arturo Murray, ha de hacer todo tipo de actividades relacionadas con la escritura para pagar facturas, al igual que muchos autores hoy en día. Cuando lo importante es llegar a fin de mes, ¿qué espacio queda para la verdadera creatividad?
Es muy jodido crear cuando la simple rutina de supervivencia agota. Pero no es imposible. De otro modo, el arte sería simplemente otra forma de diversión de los ricos. Que lo es, pero no por completo. Y ese no es, desde luego, el tipo de arte que me interesa.


(c) Álvaro Moreno

¿Puede de verdad ser la escritura una forma de resistencia en los tiempos que vivimos?
Lo es. Aunque no es el tipo de resistencia política con que se le quiere asociar en ocasiones. La escritura es un arma individual, algo que exalta al individuo, al escribir o leer. Más que revolucionaria, yo diría que la buena escritura es subversiva. Por eso le revienta, al final, a todos los bandos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en La vaga ambición?
Un buen paseo, sugestivo, alarmante, interesante.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Escribo de tiempo completo. Ahora mismo, alisto otra colección de relatos y un par de novelas. Pero sigue, todo, en astillero.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Gracias por la charla. Saludos.

Muchas gracias a ti, Antonio, por tu tiempo, tus respuestas y las fotos que has aportado. Espero que La vaga ambición llegue a muchos lectores y pronto te veamos publicando un nuevo libro.
Muchas gracias también al equipo de Páginas de Espuma (Juan Casamayor y Paul Viejo) por proporcionar la foto correspondiente al día de la entrega del V Premio Ribera del Duero.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias una vez más por estar ahí. Y ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva



Reseña: LA VAGA AMBICIÓN, de Antonio Ortuño.

Título: La vaga ambición
Autor: Antonio Ortuño
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 120
Precio: 15 € / 5,99 € (ebook)

La de escritor no es una profesión fácil, a pesar de lo que muchos puedan pensar. Es una carrera de fondo llena de obstáculos, a veces, con más sinsabores que victorias. Una profesión poco reconocida en la sociedad actual, en la que cualquiera con un teclado puede llegar a publicar sus escritos. Pero, ¿qué significa verdaderamente ser escritor? Si quieres saberlo, te recomiendo que le eches un vistazo a La vaga ambición, el libro de Antonio Ortuño ganador del V Premio Ribera del Duero 2017. Precisamente el libro que os vengo a comentar a continuación.
La vaga ambición es un libro compuesto por un total de seis relatos: Un trago de aceite, El caballero de los espejos, Quinta temporada, Provocación repugnante, El príncipe con mil enemigos y La batalla de Hastings. Como en cinco de estos relatos el narrador es un ficticio escritor de nombre Arturo Murray, de Zapopan (Jalisco, México), y hemos de entender que aquel que no protagoniza (Provocación repugnante) es muestra de su propia escritura, este libro,  además, podría entenderse como una novela fragmentaria.
Arturo Murray es un escritor de unos cuarenta años de edad, esposo y padre de dos hijas, que comparte procedencia con Antonio Ortuño, además de otros datos significativos. Su padre permaneció casi siempre ausente en su infancia, no así su madre, una mujer a la que admirará siempre profundamente y echa de menos cada día una vez muerta. Como cualquier otro ciudadano de clase media, Arturo Murray espera conseguir de la vida lo mejor para su familia y él mismo. Es por ello que, ya que ha decidido dedicarse en exclusividad a la escritura, no siempre puede escribir lo que él quiera. Sus problemas, por tanto, son comunes a los de muchos mortales, pero también particulares, por ser un escritor vocacional. Este libro nos habla de todo ello de forma detallada, pero también cercana, en un intento de hacer entender al mundo que la escritura es una forma de ver la realidad, de transmitirla, de resistir ante la adversidad; pero también de combatir contra nuestros propios demonios. Contra nosotros mismos.
El libro comienza con Un trago de aceite, un relato que nos habla de un niño  de unos doce años de edad que gana un concurso literario, un padre que lleva a su hijo a un lugar inesperado a pasar el fin de semana y lo duro que es hacer de tripas corazón en algunas situaciones.
En El caballero de los espejos, título que hace clara alusión a Don Quijote de la Mancha, veremos a este mismo niño descubriendo, un par de años antes, su verdadera vocación por la escritura así como el desdén que muchos pueden sentir por aquellos que aman este duro oficio. Pero, ¿qué pasa cuando se cambian las tornas? ¿No irán aquellos que antes desdeñaban al joven escritor en busca de su ayuda sin ningún reparo?
Tras dos relatos de corte más dramático que alegre, nos topamos con el disparatado cuento de título Quinta temporada, una divertidísima historia llena de ironía y sarcasmo que nos habla de los trabajos por encargo que hoy en día tienen que conseguir los escritores con tal de seguir llevando el tren de vida que, admitamos, a todos nos gusta. Entre otras muchas cosas, en esta pieza descubriremos también que hoy en día importa más la historia que el autor que la cuenta, de forma que cuando el autor de una saga muere, puede ser fácilmente sustituible por otro que le dé continuidad.
Provocación repugnante, como decía antes, supone un texto aparte, pues no habla de la vida de Arturo Murray, pero ha de entenderse como algo que ha escrito este autor. En esta historia, el protagonista es un alemán que llega a Moscú en una época en la que los escritores eran perseguidos. Vemos aquí, entre otros temas, el poder que las letras tienen para alzar la voz de los que no están conformes con los sistemas políticos imperantes.
El príncipe con mil enemigos nos habla de todos aquellas ferias del libro, conferencias y cursillos que los escritores tienen que atender para llegar a fin de mes. De todas las pequeñas y grandes batallas que un escritor debe afrontar.
Por último, en La batalla de Hasting, título que hace alusión a un momento épico de la Historia, acompañaremos a Arturo Murray a su taller de escritura creativa para nuevos escritores para descubrir otro de los muchos significados de la escritura para el escritor.
La vaga ambición, en definitiva, es un excelente libro de memorias ficticias, que nos hablan, con sarcasmo e ironía pero también una tremenda sensibilidad, de lo que significa hoy en día ser escritor, de las dificultades por las que el narrador vocacional se encuentra, y de las luchas tanto externas como internas que hay que llevar a cabo cada día para, como todo mortal, conseguir llegar a fin de mes. Un libro que tiene mucho de ambicioso, en el buen sentido de la expresión, y muy poco de vago. Y así, sin pereza alguna, yo acabo esta reseña recomendándoos a todos aquellos que tengáis ganas de leer un buen puñado de buenas historias sobre el mundo de la escritura, que os hagáis con un ejemplar en breve.
Cristina Monteoliva



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jueves, 18 de mayo de 2017

Reseña: DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS, de Víctor Conde.

Título: De las ciudades vuestras tumbas
Autor: Víctor Conde
Publica: Dolmen Editorial
Páginas: 272
Precio: 16,95 €

¿Y si los monstruos de tus pesadillas fueran reales? ¿Y si de alguna forma tu vida entera estuviera ligada a estos terroríficos seres? ¿Intentarías huir, alejarte lo máximo posible, o, por el contrario, te acercarías a ellos para ver si el horror que sientes puede convertirse en fascinación? Las respuestas a todas estas preguntas tal vez las encuentres en De las ciudades vuestras tumbas, la nueva novela de Víctor Conde que hoy os vengo a comentar.
Jarek Kôdz nació en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial. Separado prematuramente de sus padres, fue cuidado por su hermano mayor desde muy pequeño. Los dos escaparon del campo una extraña noche. La huida no la facilitaron ni los soldados aliados ni soldados nazis arrepentidos, sino otra cosa: algo que parecía una terrorífica sombra dispuesta a acabar con todo. El monstruo perseguirá en sus pesadillas durante toda su vida al hermano mayor, pero también a Jarek, que no tardará en volver a verlo, tan solo con dieciocho años. Tras este segundo encuentro, Jarek decidirá dedicar su vida no solo a la búsqueda de respuestas, sino también a volver a buscar un encuentro con estos seres, a todas luces, vampiros. Pero, ¿qué pasará cuando por fin vuelva a encontrarlos? ¿Resolverán todas sus dudas? ¿Decidirá acabar con ellos o, por el contrario, querrá unirse a ellos?
Jarek Kôdz, el atormentado narrador y protagonista de esta novela de vampiros, es un judío de orígenes polacos nacido en un campo de concentración. De pequeño, su hermano le contó cómo huyeron de su cautiverio. La historia parecía un cuento para asustar niños. Con los años, probablemente lo habría olvidado todo, si no fuera porque con dieciocho años Jarek decidió ir a Polonia para trabajar como inspector de tren. Sería en uno de aquellos trenes, una fría noche de invierno, cuando se desatarían todas las pesadillas reales. Pero también la fascinación, pues lejos de huir para siempre de los monstruos, Jarek decidió perseguirlos durante muchos años. ¿Por qué? Por amor, por supuesto. ¿O es que acaso algún mortal podría resistirse al encanto de una bella y sofisticada vampira?
De las ciudades vuestras tumbas es una novela de vampiros muy actual, pues la trama transcurre a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI, pero también de corte clásico. En ella los vampiros son seres monstruosos y sanguinarios a la par que fascinantes; poderosos seres que llevan miles de años sobre la faz de la Tierra, temiendo desaparecer de un momento a otro por culpa de una criatura superior y aún más monstruosa. Estos vampiros tienen sus normas, su historia y una cultura que, sin duda, no solo fascinará a Jarek, ese polaco tan culto como iluso. Junto a ellos, el polaco llegará a conocer una nueva forma de vida y una devoción enfermiza; pero también la esperanza de vivir un amor auténtico.
No cabe duda de que Víctor Conde se ha documentado bien a la hora de escribir esta historia. Así, en De las ciudades vuestras tumbas no solo nos habla de su propia mitología vampírica, interesante para todo lector de novelas de vampiros bien fundamentadas, sino que además nos hace recorrer ciudades a lo largo y ancho del mundo, describiéndolas en su momento histórico pertinente, y conocer pasajes de la historia tal vez poco conocidos por los lectores.
De las ciudades vuestras tumbas, en definitiva, es una novela de terror que nos hace viajar en el tiempo y en el espacio para conocer los vampiros de Víctor Conde, unos seres superiores que, sin embargo, tienen sus propios miedos. Embárcate ahora en este viaje narrativo junto a Jarek, obsesionado por desentrañar todos sus misterios, y conoce un mundo oculto, horrible y a la vez fascinante. Seguro que tú, como amante del terror y los monstruos clásicos, no podrás resistirte, así que, ¿a qué esperas para hacerte con un ejemplar de este libro?
Cristina Monteoliva

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domingo, 14 de mayo de 2017

Reseña: MARTÍN ZARZA. TOMO II, de Miguel García.

Título: Martín Zarza. Tomo II
Autor: Miguel García
Publica: El último Dodo
Páginas: 580
Precio: 4.50€ (Epub)

Martín Zarza vivía en Madrid, estudiaba audiovisuales y era un prometedor director y guionista que había demostrado su talento en algunos cortos con su inseparable compañero Roger.  En algún momento comienza a perder la fe en su trabajo, abandona la carrera de audiovisuales y, aprovechando un piso que su tío le deja en herencia en Sevilla, decide alejarse del mundo que conocía, mudarse y comenzar una nueva vida sin prever mucho si será definitivo o lo haría hasta resolver sus dudas internas.  Si este desembarco fue el tema del primer volumen de la trilogía, en este segundo volumen Miguel García continúa desarrollando la historia y la personalidad de Martín.
Martín, cargado de pragmatismo, busca trabajos por la evidente necesidad de mantenerse y pagar sus gastos. Trabaja de camarero y también como reponedor en el Mercamil.  Ahí parece disfrutar realmente de una vida sin responsabilidades ni expectativas de ningún tipo. Si no fuera por la gente con la que tiene que bregar, disfrutaría bastante de ese existir sin pretensiones.   Con el mismo pragmatismo cubre sus necesidades sexuales de la mejor forma que puede.  Y en todo este proceso se encuentra con toda una colección de personajes de la sociedad sevillana que Martín analiza desde su particular visión.  Para ello escribe un diario utilizando la vieja máquina de escribir de su tío.   
Por casualidad o destino, cuando se enfrenta nuevamente a dificultades monetarias, se encuentra con unos antiguos amigos, incluido su antiguo e inseparable amigo Roger, con lo que toma contacto nuevamente en el mundillo audiovisual, esta vez como mero espectador. En este ambiente conoce a Marisa, una ambiciosa estudiante cuyo sueño es la producción, que le hace una extraña proposición: le pagará por ver películas y series.  ¿Su intención?  Resucitar la necesidad creativa de Martín.  Por una parte, este acuerdo le soluciona su problema monetario; por otra, tendrá ciertas reservas éticas por aceptar dinero, simplemente, por ver películas, complicado todo por cierta tensión romántico-sexual por Marisa que tratará de controlar como pueda.
Martín es un personaje ambivalente: no se sabe muy bien si es un nihilista de la vieja escuela, un deprimido al uso o, sencillamente, un capullo con ínfulas.  Él no parece saberlo tampoco. En algunos momentos Martín demuestra tener una visión con cierta profundidad, especialmente cuando habla de música o cine, de los cuales está plagado de buenas referencias.  Pero al mismo tiempo Martín puede llegar a comportarse como un completo imbécil. De eso es completamente consciente: tiene la capacidad de pifiarla de la forma más absurda cuando parece que va a conseguir algo que realmente quiere, y ello dará lugar a escenas que rozan el vodevil.
Miguel García combina capítulos donde un narrador omnisciente nos relata la historia, con otros en los que el propio personaje nos relata los mismos hechos desde su punto de vista, con lo que tendremos una visión más cercana del personaje. Lo hace con cierto realismo, situándolo en la sociedad Sevillana de hoy, tratando incluso de retratar el acento sevillano en todos los diálogos, y en los que podemos identificar a muchos personajes que podemos conocer. Por todo ello, este libro es recomendable para aquellos que quieran aproximarse desde un particular punto de vista a la sociedad en la que vivimos y al laberinto de pensamientos a los que puede enfrentarse una persona como Martín Zarza.
Sergio M. Planas



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jueves, 11 de mayo de 2017

Entrevista: MAITE NÚÑEZ (II)

Queridos lectores,

tras otro buen periodo sin publicar entrevistas, por fin os traigo una nueva: la que nos ha concedido Maite Núñez con motivo de la publicación de su libro Todo lo que ya no íbamos a necesitar.
Maite Núñez es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea por la UAB, ha cursado la licenciatura de Documentación en la UOC y el Doctorado en Periodismo en la UAB, aunque actualmente prefiera las historias de ficción.
Como escritora, Maite Núñez ha ganado diversos premios: el 1er. Premio del V Concurso Tanatocuentos (2005), Finalista del IV Certamen de Relatos Luis del Val (2007), 1er. Premio de la XXXI edición del Certamen Internacional de Narrativa Tomás Fermín de Arteta (2007), fi nalista del XXI Certamen literario de Relato corto Joaquín Lobato (2007), fi nalista del XI y del XII Certamen de Relato corto Tierra de Monegros (2009 y 2010), fi nalista del XXXVII Certamen de Relato corto Hucha de Oro (2012), 1er. Premio del V Concurso de relatos breves del Diari de Terrassa (2014) y finalista del XXV Premio de Narración breve UNED (2014). También ha colaborado en revistas y antologías.
Todo lo que ya no íbamos a necesitar es su segundo libro de relatos publicado. Si queréis saber qué nos cuenta tanto de él como de otros temas, no tenéis más que seguir leyendo:

En la entrevista que me concediste hace casi dos años hablamos de tus premios literarios, pero nunca llegué a preguntarte cuándo comenzaste a escribir. Bien, creo que es el momento de que respondas, si te apetece a esta pregunta.
Me recuerdo escribiendo desde pequeña, cuentos, poesías, reportajes periodísticos; tenía esa inclinación malsana. Hablo de mis 8 o 10 años, pero más tarde también. Lo que ocurre es que durante mucho tiempo reprimí convertir ese impulso en otra cosa porque no le daba importancia, o no sé por qué, realmente, porque no tenía tiempo, porque tenía que estudiar… Siempre había algo más importante que hacer. ¿Sería por miedo, tal vez?7
Una vez, hacia mediados de los 90, unos amigos de la universidad me propusieron participar en la elaboración de una revista literaria y ahí empecé a poner remedio de alguna forma a este tema, pero lo que escribía me parecían textos sin verdadera voz, un ejercicio de calentamiento, tal vez. Seguía sin tomármelo en serio.
El otro gran hito en mi carrera literaria (risas) es la obtención en el 2007 del I premio del certamen internacional de relato Tomás Fermín de Arteta, de cierta relevancia y bien dotado económicamente. Ahí empecé a pensar que tal vez debía dedicarle más tiempo a la escritura. Y desde entonces hasta hoy.

Tampoco te pregunté lo siguiente entonces: ¿cuáles crees que han sido los autores y las lecturas que te han influenciado como escritora?
Una es producto de lo que lee, efectivamente, y no sería justa si nombrara a unos autores o unos libros en detrimento de otros porque han sido y siguen siendo muchos. En todo caso, las devociones han evolucionado con los años y me declaro más deudora de libros concretos que de autores.
Por ejemplo, quizás no tanto como escritora pero sí como lectora, no puedo dejar de citar siempre “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez y “Todas las almas” de Javier Marías. Pero me interesa también casi todo lo de Ian McEwan. En un tiempo, quería escribir como Alejo Carpentier y buscaba tener la profundidad de Antonio Rabinad.
Por lo que respecta al relato, cuando lo leí de jovencita me fascinó Chéjov -cómo no-, pero encontré el cómo quería explicar las historias gracias a mis lecturas de Soledad Puértolas y de Italo Calvino. Y aunque sean tópicos, Carver, aunque menos que Cheever, Tobías Wolff, James Salter, pero también Alice Munro y Grace Paley, Richard Ford y Sam Shepard. Me siento deudora sobre todo de la escritura de Cristina Cerrada y de Marcelo Lillo, de Peter Stamm y de Gonzalo Calcedo y seguro que me dejo otros.



De igual manera se me ocurre preguntarte: ¿pensaste alguna vez que llegarías a publicar tus relatos?
Como he dicho antes, hace unos años desde luego que no. No pensaba que lo que escribía fuera merecedor de ser publicado. Por otro lado, me daba pereza la puerta fría editorial. Pero luego llegaron Facebook y otras redes sociales y pareció que se “democratizaba” el acceso a -al menos- algunas editoriales. En cualquier caso, me tuvo que convencer David Aliaga, editor de Base, para creerme que mis relatos iban a ser publicados.

Todo lo que ya no íbamos a necesitar es tu segundo libro de relatos. ¿Cómo te sientes al haber superado la barrera del primer libro publicado?
Contenta porque, sinceramente, por motivos de salud que no vienen al caso y por esa lacra de la falta de ambición literaria, después del primero, no creí que llegara a haber un segundo. Ahora que sí se materializó, el miedo estriba en las siempre odiosas comparaciones, esa expectativa algo infantil de que un segundo libro sea mejor que el primero. Al menos, el haber publicado un segundo avala el primero, es decir, fomenta la creencia de que la publicación del primero no fue azarosa ni en vano.

¿Y qué es todo lo que ya no vas a necesitar ahora que eres una escritora consagrada?
Defíneme “consagrada”. Yo soy una mujer que vive de su profesión -quiero decir, que no lo hago de la escritura-  y que se dedica a su familia. A mí me sigue haciendo falta todo, no hay nada que no necesite como escritora. Esto es un aprendizaje continuo. Se aprende de lo bueno pero también de lo malo. Tomas conciencia pronto de dónde estás y de qué puedes esperar. Hay muchas puertas que siguen sin abrirse. Yo aspiro a consagrarme en la honestidad de mi escritura, sin imposturas. Poco más. Si por consagrada entendemos contar con fama o preeminencia en el panorama literario está muy claro que no es mi caso.

Todos los relatos de este libro tienen lugar en San Cayetano, ese espacio imaginario que ya nos presentaras en algunos de los textos de Cosas que decidir mientras se hace la cena. ¿Por qué volver a este lugar?
Pues por un lado, podría decir que por pura pereza. Pero lo cierto es que el recurso a San Cayetano me ha sido especialmente útil para crear ese vínculo subterráneo que hay entre las doce historias del libro. Si en Cosas que decidir… San Cayetano ayudaba a dar cierta homogeneidad a los cuentos que se contenían, en Todo lo que ya no íbamos a necesitar ser convierte en un personaje más. En este libro, San Cayetano ha crecido: cuenta con puerto, con centro comercial, con ruinas romanas… pero, sobre todo, marca una cierta frontera entre la inclusión y la exclusión de los personajes. Así como en el libro anterior, el conflicto tenía lugar en el ámbito doméstico, en este más bien sucede en el exterior, y los personajes -unos inadaptados, en general- buscan de puertas para adentro la inclusión de la que carecen.



De izquierda a derecha: David Aliaga (escritor y editor de Editorial Base), Maite Núñez y María Dolores García Pastor (escritora).

Y dicho esto, ¿te quedan más cuentas pendientes en San Cayetano? ¿Habrá un tercer libro que nos hable de este espacio?
Siempre quedan cuentas pendientes. Y San Cayetano bien se merece albergar otras historias. Pero, de momento, no hay nada claro a este respecto.

He leído por ahí que algunos lectores no dejan de preguntarte cuándo vas a escribir una novela, cuando en realidad Todo lo que ya no íbamos a necesitar es tanto un libro de relatos como una novela fragmentaria. ¿Por qué, por cierto, elegir este formato para tu libro?
Fue una elección que surgió sobre la marcha. Yo tuve claro sobre lo que quería escribir (la ausencia, la pérdida, la orfandad entendida en un sentido amplio) cuando llevaba unos cuatro o cinco relatos. A partir de ahí, trabajé en dar la mayor consistencia posible al libro. Es obvio que en un libro de relatos no hace falta ningún tipo de traba entre sus piezas y que las historias del libro son autoconclusivas, es decir, se pueden leer independientemente las unas de las otras, pero yo necesitaba encontrar la manera de expresar (de forma contenida pero contundente) la que para mí es la peor de las pérdida. El echar a rodar esa historia subterránea que cruza de forma transversal los relatos desde el primero de ellos, hasta eclosionar en el último, fue la manera de -creo- conseguirlo. Por otro lado, el relato me permite jugar un tanto, y eso es bueno. Es dúctil y agradecido.

¿Qué relato te ha costado más escribir de todos los de este libro y por qué?
Desde el punto de vista emocional, probablemente los dos últimos (“Hijo mío. Niño mío” y “Parábola en el aire”). Desde el punto de vista técnico posiblemente “Alguien que cuide de ti” es el que me dio más problemas.

¿Puede decirse que te has basado en algún hecho real a la hora de escribir alguno o varios de estos cuentos?
En el tipo de escritura o de historias que yo abordo siempre hay material autobiográfico o de acontecimientos que he conocido de cerca, pero ni todo lo que se explica me ha sucedido ni todo es inventado. Una se alimenta de lo que sucede alrededor. Yo repito mucho algo que le leí una vez a José Luis Sampedro, sobre que el escritor debía ser “minero de sí mismo”, es decir, que debía bajar diariamente a la mina de uno mismo para buscar material a partir del cual escribir. Se parte siempre quizás ya no tanto de hechos conocidos o vividos como de sensaciones o emociones experimentadas. Yo escribo de lo que me preocupa, de lo que me hace daño, haya sucedido en la realidad o no.
  


¿Con qué personaje, de todos los que los lectores van a conocer en Todo lo que ya no íbamos a necesitar, te sientes más identificada?
Pues con muchos de ellos. Me siento próxima a la Marina de “La octava plaga” y a la madre de “No tengas miedo”. Quizás sea más fácil acotar aquellos con los que una querría pensar que tiene menos que ver, como el hijo de “Es por tu bien” o la madre controladora y chantajista de “Buonasera, signora Campbell”.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Todo lo que ya no íbamos a necesitar?
Cada lector es un mundo, así que supongo que cada uno de ellos puede encontrar algo distinto en el libro. Habrá quien empatice con los personajes por su escasa adaptación a la pérdida, habrá quien conecte con las madres que llenan estos relatos por su devoción (o no) por sus hijos… En general, me gustaría que el lector no saliera indemne de la lectura de estos cuentos. Algunos reseñistas han hablado de heridas, de cicatrices, de escozor, de bofetada. Me conformo con que no dejen indiferente.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en mente?
Me sigue dando algo de vértigo hablar de proyectos literarios. No sé qué va a ser de mí mañana. Necesito escribir como forma de estar en el mundo, así que escribo lo a menudo que puedo y será la propia escritura, al pasar de los días, la que me indicará a dónde me llevan sus pasos. Lo que estoy haciendo apunta en dos direcciones, en todo caso: más relatos y, tal vez, una historia que requiere de una extensión mayor.

¿Te gustaría añadir algo más antes de acabar esta entrevista?
Claro. Ahora -como hace dos años- te agradezco tu atención, la visibilidad que me concedes con esta entrevista y tu lectura del libro. Y, sobre todo, tu labor al frente de La orilla de las Letras.

Muchas gracias a ti por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Espero que el mundo de San Cayetano dé mucho que hablar y pronto te veamos publicando un nuevo libro.
Y a vosotros, amigos lectores, muchas gracias por estar una vez más al otro lado de la pantalla.

Cristina Monteoliva

Reseña: TODO LO QUE YA NO ÍBAMOS A NECESITAR, de Maite Núñez.

Título: Todo lo que ya no íbamos a necesitar
Autora: Maite Núñez
Publica: Editorial Base
Páginas: 126
Precio: 14,90 €

Todos queremos lo mejor para nuestras familias y nosotros mismos. Por eso, muchos sueñan (no es mi caso) con mudarse a un lugar idílico, una urbanización con piscina o tal vez un pequeño pueblo dotado con todas las comodidades cerca de la costa. Una vez allí, sin embargo, ¿creéis que las cosas serían tan sencillas como sentarse a ver crecer las flores? ¿Es que acaso los problemas no encuentran su espacio incluso en los lugares más paradisiacos?, me pregunto tras la lectura de Todo lo que ya no íbamos a necesitar, el nuevo libro de Maite Núñez del que hoy os voy a hablar.
¡Bienvenidos a San Cayetano, el pueblo ideal! Aquí encontraréis buenos colegios para vuestros hijos, hospitales bien equipados, bancos, supermercados, peluquerías, interesantes excavaciones arqueológicas y, por supuesto, casas con todo el equipamiento para vuestro confort. La playa, con sus preciosas dunas y sus encantadores chiringuitos está cerca. No es de extrañar que los extranjeros, sobre todo rusos e italianos, quieran venir a vivir con nosotros. Todo es felicidad en San Cayetano, salvo por aquella pareja que… O aquella madre… O esa profesora… Bueno, ya se sabe que de cara a los demás todos intentamos sonreír, pero de puertas para adentro, pasa lo que pasa. Incluso en lugares tan idílicos como San Cayetano.
El libro, compuesto por doce relatos que podrían considerarse los capítulos de una novela fragmentaria, pues son muchos los puntos que unen unas historias con otras, comienza con Mi madre me enseñaba inglés con canciones de Queen, una historia en la que conoceremos a Vassili, un niño con una madre poco corriente con la que solo pasa los fines de semana. Vassili ansía pasar más tiempo con su madre, la echa mucho de menos. También Otto, el chico que va de excursión con el colegio y piensa en cómo gastar una broma a su profesora, echa de menos a la suya en Querida Laila. Te amo. Tengo algo que decirte. Ven. Las historias de ambos niños no solo coincidirán en esto (pero si os lo cuento ahora, os arruinaré la lectura).
El segundo relato, Todo lo que ya no íbamos a necesitar, es el que le da título al libro. Se trata esta de una intensa historia que nos habla del vacío que deja en unos padres la ausencia de un hijo que ni siquiera llegó a nacer. Precisamente del miedo a perder un hijo no tenido nos habla Hijo mío. Niño mío. ¿Es un miedo irracional el de la enfermera protagonista de esta historia? No lo creo. Por su trabajo, sabe perfectamente que de perder a un hijo, o al menos distanciarse mucho de él, podría acabar como la peluquera protagonista de Alguien que cuide de ti o la protagonista de Parábola en el aire.
También cabe la posibilidad de que la madre desaparezca, sumiendo a sus hijas en una situación del todo inesperada. De esto nos hablan cuentos como Ya te llamaré y No tengas miedo.
No, pero los hijos a veces no son muy agradecidos que digamos. Algunos no llaman nunca, como los de Ya te llamaré o Alguien que cuide de ti; y otros, directamente, piensan en aparcarte en una residencia cuando los padres son mayores, como nos cuenta Es por tu bien. Pero, ¿es que acaso un hijo puede ser alguna vez lo suficientemente agradecido con una pobre madre indefensa?, diría la madre de Buona será, signora Campbel.
Está claro que la paternidad, sobre todo la maternidad, desde todas las perspectivas, es el tema central de este libro (la dependencia de la madre, la dependencia de los hijos, las relaciones tóxicas, etc). Pero no el único. También está, por ejemplo, el tema del cáncer desde el punto de vista de una enferma sin curación en Alguien que cuide de ti, y desde el de una persona curada que ha de volver a vivir ciertos aspectos de su vida con normalidad, en La octava plaga. La protagonista de este último título ha de enfrentarse al amor, al igual que la divertida actriz principal del agudo cuento económico-financiero Pérdidas y beneficios. Pero, ¿acaso no es el amor lo que todos buscamos?
Todo lo que ya no íbamos a necesitar, en definitiva, es un muy buen libro con el que descubrir que jamás es oro todo lo que reluce, que todas las familias tienen sus problemas, y que las soledades, los miedos, los anhelos, los reproches y los actos egoístas están al orden del día en lugares tan idílicos como un pueblo cerca de la costa dotado de todas las comodidades posibles. Que ser padres puede ser duro, pero también ser hijos. Que algunas heridas no cicatrizan nunca y hemos aprender a convivir con ellas con normalidad. Que a veces anteponemos nuestros gustos burgueses a las personas. Y que… No, ya no digo más. Ya va siendo hora de acabar esta reseña, ¡y de que tú te animes a viajar a San Cayetano a conocer todas estas magníficas historias!
Cristina Monteoliva


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miércoles, 10 de mayo de 2017

Reseña: EL CUENTO DE LA CRIADA, de Margaret Atwood.

Título: El cuento de la criada
Autora: Margaret Atwood
Traducción: Elsa Mateo Blanco
Publica: Salamandra
Páginas: 416
Precio: 19 € / 11,99 € (ebook)

Imagina que un buen día vas a pagar con tu tarjeta de crédito y esta no funciona. Al volver a casa, descubres que tu cuenta bancaria ha pasado a pertenecer a un familiar, así como todas tus posesiones. Te enfadas y discutes, pero no sirve de nada: el gobierno incluso ha hecho que tu jefe te despida y tu vida dependa de unos extraños. Suena horrible, ¿verdad? Pues esto, o algo bastante similar, les está sucediendo a muchas personas, sobre todo mujeres, en varios países del mundo en estos momentos. También es el punto de partida de El cuento de la criada, la novela de Margaret Atwood de la que hoy quiero hablaros.
La protagonista de esta historia guarda en secreto su verdadero nombre, aquel que le pusiera su aguerrida madre feminista hace treinta y tres años. Desde hace un tiempo se llama Defred. Este nombre hace alusión al dueño de la casa en la que vive: su propietario. Este hombre, un comandante del nuevo orden establecido en la República de Gilead, lo que antes se conocía como los Estados Unidos de América, y su esposa la quieren para una sola cosa: para que les dé un hijo. Si Defred no lo consigue en un tiempo estimado, será trasladada a otra casa o retirada a un lugar horrible en el que sin duda morirá por culpa de la contaminación. Si no fuera una de las pocas mujeres fértiles que quedan en el país, tal vez su vida fuera mejor. O tal vez peor. En todo caso, Defred está sola y necesita contar su historia a alguien, aunque ese alguien tarde mucho en leerla. Y tal vez, algún día, encontrar la manera de escapar del infierno que le ha tocado vivir.
La protagonista y narradora de esta angustiosa historia es una mujer de treinta y tres años madre de una niña y esposa de un hombre que, en el momento en el que comienza su narración, no sabe si aún vive o muere. En el pasado, su título universitario le permitió tener un trabajo que le gustaba, y las leyes del país, poder relacionarse con quien le diera la gana, disponer de su dinero a su antojo y gozar de plenas libertades. Pero entonces hubo un golpe de estado. Con la excusa de proteger a los ciudadanos del terrorismo islámico, un grupo de fundamentalistas cristianos asesinaron al presidente, acabaron con el congreso e hicieron que la constitución dejara de tener valor. Después le quitaron todos los derechos a las mujeres y tomaron a las fértiles para instruirlas y utilizarlas como madres de la próxima generación de gobernantes. Por eso la que ahora ha de llamarse Defred se encuentra en la casa del comandante, viviendo junto a su esposa, una vieja gloria venida a menos, y dos criadas que la detestan, relatando su historia a manera de cuento.
¿Qué harías tú en su lugar? Seguro que intentarías buscar un aliado, un amigo. Pero cuando todo el mundo tiene el cerebro lavado y la vigilancia es tan estricta, ¿cómo hacerlo? Defred lo intenta, claro que sí. Se siente terriblemente sola y necesita alguien con quien hablar. Atrás quedaron su marido, su hija, su madre y su mejor amiga. Todos, en su soledad, parecen más valientes que ella. Pero Defred aún está viva y sus deseos son fuertes. Tal vez solo haya que tener paciencia y esperar. Pero, ¿qué?
Me interesé por El cuento de la criada en cuanto supe que había una adaptación para la televisión en forma de serie. La novela fue escrita por Margaret Atwood hace treinta y tres años y, sin embargo, compruebo tras la lectura que la historia de Defred no puede ser más actual. Así, la excusa de la amenaza externa ha sido la excusa perfecta para imponer regímenes en los que la política y la religión fanática se unen íntimamente a lo largo y ancho del mundo en los últimos años. También en todos estos casos reales, como en la novela que nos ocupa, las mujeres suelen tener las de perder, obligadas a vestir de una forma determinada, a casarse con hombres impuestos, a vivir sus vidas de una forma nada libre. El cuento de la criada, por tanto, es una ucronía, pues lo que nos cuenta no llegó a suceder en la época que la autora calculada; pero también una distopía, pues, como digo, la historia en sí es totalmente atemporal. Terriblemente vigente.
Es la primera vez que leo una obra de Margaret Atwood y no creo que sea la última. Lo cierto es que su prosa, inteligente, ágil, crítica, sarcástica y profunda, me ha resultado tan cautivadora como el personaje que ha trazado a la perfección para transmitírnosla, la pobre Defred. Esta autora posee una voz única y potente, lo que hace de esta historia algo tan fascinante como temible.
El cuento de la criada, en definitiva, nos muestra el testimonio de una mujer terriblemente sola que siente la necesidad de contar al mundo lo que le sucede en su cautiverio, a veces desde una forma objetiva, a veces distorsionando la realidad para que esta no le haga tanto daño. Esta es una magnífica novela de ciencia ficción y terror con tintes feministas, pero también una historia de superación y esperanza. Y mucho más. Pero paro ya de contar. Es hora de que también vosotros conozcáis esta gran obra y que si llega lo peor, que el desconocimiento no sea vuestra excusa.
Cristina Monteoliva


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