jueves, 1 de diciembre de 2016

Entrevista: PEDRO UGARTE.

Queridos amigos lectores,

esta semana nos viene a visitar a nuestra sección de entrevistas un autor cuyo nombre seguro que os es familiar: Pedro Ugarte.
Pedro Ugarte estudió Derecho y Economía, aunque después siempre ha trabajado como periodista (en la actualidad, en la Universidad del País Vasco). En el terreno literario, ha publicado libros de ensayo, poesía, relato breve y novela. Algunas de sus novelas se han traducido al italiano y al francés, y sus cuentos al euskera, polaco y alemán. Podéis saber más sobre él visitando: http://paginasdeespuma.com/autores/pedro-ugarte/
Su último libro publicado, en Páginas de Espuma, es Nuestra vida, un interesante recopilatorio de cuentos. Hablamos con él de este libro, pero también de otros aspectos.
Sin más dilación, aquí os dejo con las palabras del autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Realmente sí hubo un día concreto: cuando en segundo de primaria la hermana Teresa propuso a todos los alumnos de su clase que escribiéramos un cuento. Me gustó tanto la idea que ese mismo curso llené un cuaderno de contabilidad de mi padre con veinte o treinta historias de dos o tres páginas. Tenía siete años, hasta hoy.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?
No creo que haya un solo libro que sea ajeno a esa pasión. Como narrador confieso muchas influencias porque no soy un genio y solo los genios brotan, literalmente, de la nada. Los demás somos humildes continuadores (más o menos talentosos) de una larga y fecunda tradición.

Escribes poesía, ensayo, novela y relato. Si no me fallan las cuentas, creo poder afirmar que lo que más has publicado son relatos. ¿Qué te da la narrativa breve que no te da, por ejemplo, la novela?
Creo que soy de los pocos narradores, al menos de este país y de este tiempo, que confiesan una preferencia personal por el relato sin que eso les lleve a renunciar a la novela. Imagino sin problemas a novelistas declarando que la novela es lo suyo, sin que eso les impida escribir relatos. Pues bien, a mí me pasa exactamente al revés: me gusta mucho escribir cuentos, y eso no significa que renuncie a escribir novelas.

¿Qué ha de tener un buen cuento?
Me temo que la pregunta demanda una receta, y no dispongo de recetas al respecto. Pero voy a hacer el intento de decir algo con sentido. En términos formales, un buen cuento exige muchísimo trabajo estilístico. En cuanto a los contenidos, un buen cuento exige sobre todo emoción.
  


Por cierto, ¿sobre qué tema no escribirías nunca? ¿O qué género no tocarías jamás?
Me siento muy lejos del género teatral, pero evidentemente eso no es imputable al género sino a mis carencias de orden personal y cultural. En cuanto a los temas, no descartaría ninguno. Al hilo de la pregunta, repaso en la memoria mis cuentos, y encuentro en ellos desde sexo hasta religión.

Has publicado recientemente con Páginas de Espuma tu libro de relatos Nuestra historia. ¿A qué se debe este título?
Fue complicado dar con él. Casi siempre me acojo al recurso de nombrar el libro con el título de algún cuento que uno considere particularmente feliz o seductor. En las conversaciones sobre el libro, el editor Juan Casamayor intentó el cambio de título de cuatro de los diez cuentos, y yo admití tres de esas propuestas. A partir de entonces el libro se tituló Opiniones sobre la felicidad, pero algunos amigos nos aconsejaron cambiar el título porque sonaba a libro de autoayuda. En medio de la desesperación, a pocos días de la entrada a la imprenta, en una conversación telefónica, la escritora Txani Rodríguez y yo dimos con Nuestra historia.

Nuestra historia es un libro lleno de situaciones cotidianas de lo más curiosas. ¿Te has basado para escribir alguno de estos relatos en algún hecho real?
Bueno, por fin una respuesta sencilla: de las diez historias del libro hay cinco que tienen un fuerte componente autobiográfico. De modo que quien lea seis de ellas ha tocado, estadísticamente hablando, algún espacio importante de mi vida personal.

Todos los relatos de este libro están escritos en primera persona. En algunos de ellos no aparece el nombre del autor, pero en otros sí: Jorge. Imagino que esto no será una casualidad. ¿Por qué siempre Jorge?
Realmente, en los cuentos en que no se menciona a Jorge debo decir que el protagonista también es él. He escrito a lo largo de mi vida unos ochenta cuentos y seis novelas. Bien, Jorge protagoniza unos setenta cuentos y cuatro novelas. Le han pasado tantas cosas que realmente es imposible que ninguna biografía real pueda abarcarlas todas.

Euskadi también está muy presente en este libro. ¿Es también algo premeditado?
Bueno, en Nuestra historia aparece de forma muy lateral. En mis anteriores libros de cuentos siempre había un relato (uno solo) que abordaba eso que siempre se ha denominado, en política, “el problema vasco”. Creo que este es el primer libro de relatos en que eso no ocurre de forma explícita. Digamos que forma parte de mi realidad, pero no hasta el punto de absorberlo todo.



La familia es un tema recurrente en los relatos de Nuestra historia, sobre todo las relaciones de pareja. ¿Son algo que fuera de la literatura te preocupen especialmente?
Sí, me interesan los temas cercanos, las relaciones próximas, las distancias cortas, las historias con pocos personajes pero que se conocen demasiado. La familia, las relaciones sentimentales, el trabajo, la amistad… todo lo que escribo gira sobre esos temas.

¿Eres de los que aciertan siempre con los regalos?
Jamás. De forma crónica, jamás acierto con los regalos. Solo alguien así podría escribir un cuento como Verónica y los dones, en efecto…

¿Eres de esos escritores que se refugian en un lugar recóndito para escribir, tal y como hace otro de tus personajes?
Realmente no. Escribo en mi casa, en un pequeño estudio. Pero también llevo siempre una libreta y un rotulador de punta fina para apuntar algunas cosas. Y escribo a veces en la calle, o en la mesa de una cafetería.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Nuestra historia?
Que se encuentren a sí mismos (O mejor, siendo menos presuntuoso: algún pequeño pedazo de sí mismos). Encontrar al escritor en sus historias es una pequeña vulgaridad. Un escritor siempre escribe para los demás. Y el mejor modo que tiene para encontrarse con los otros no es tender puentes hacia ellos, sino cavar en el fondo de sí mismo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Una novela totalmente distinta, desde todos los puntos de vista, a todo lo que he escrito hasta ahora. Y eso con la tranquilidad de tener terminado otro libro de cuentos.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Sí, que me siento muy agradecido por ella y por la oportunidad de hablar sobre Nuestra historia. Ojalá sirva para encontrar nuevos lectores: un verdadero escritor no persigue otra cosa. Gracias de nuevo.

Gracias a ti por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales.
Yo también espero que muchos lectores lleguen a Nuestra tierra pues estoy convencida de que es un libro que agradará a todo el que lo lea.
Y a vosotros, amigos de La Orilla de las Letras, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla.
Cristina Monteoliva

Reseña: NUESTRA HISTORIA, de Pedro Ugarte.

Título: Nuestra historia
Autor: Pedro Ugarte
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 232
Precio: 15 € / 5,99 €

¿Qué es la felicidad? ¿Un estado de ánimo? ¿Algo que depende de nuestra relación con los otros y el entorno? ¿Tal vez se pueda comprar con dinero? Todos queremos ser felices. Pensamos que en un futuro lo seremos, que lo que tenemos no es suficiente para ser felices ahora. Solo de vez en cuando nos damos cuenta de que la felicidad no es un estado continuo sino que se compone de pequeños momentos a lo largo de la vida. Momentos, casi siempre, demasiado frágiles. De esto  y mucho más nos habla Nuestra historia, el libro de relatos de Pedro Ugarte del que hoy os vengo a hablar.
Nuestra historia es un libro compuesto por un total de diez historias cotidianas escritas en primera persona en los que la fragilidad de la felicidad está muy presente. Tal y como nos muestra este libro, la felicidad es algo que a veces llega por sorpresa y que también por sorpresa puede desaparecer, dejando un vacío tremendo en los personajes. La felicidad, ese estado al que todos aspiramos y que dejamos escapar continuamente por no saber apreciar la brillantez de los pequeños momentos, además, es algo distinto para cada persona. Me temo que si os contara dónde se encuentra la felicidad en cada uno de los relatos de este libro, acabaría con toda la magia. Así que pasemos por alto el tema de la felicidad y hablemos de otros aspectos de este libro.
Decía en el anterior párrafo que los relatos de Nuestra historia nos hablan de historias cotidianas. Tan cotidianas, añadiría, como pueden ser los malabares económicos de una familia en plena crisis económica, el saber o no realizar buenos regalos a la pareja, lo molesto que puede resultar que un padre se sienta orgulloso por algo que un hijo considera una nimiedad, las reuniones de amigos que hace mucho que no se ven, los viajes de pareja que acaban de forma inesperada, las extrañas relaciones que surgen entre personajes no menos extraños, las peripecias que un empleado hoy en día ha de hacer para conservar su trabajo, las excusas que nos ponemos a nosotros mismos con tal de no admitir la verdad, la relación con esas amistades de conveniencia que acaban mal o las tiranteces con la familia y lo difíciles que son de sobrellevar cuando hay niños de por medio.
La cotidianeidad ocurre casi siempre en casa. ¿Y hay algo más cotidiano que las relaciones de pareja? Muchos de estos cuentos tienen que ver, directa o indirectamente, con las relaciones entre el protagonista y su amada. Cuentos como Días de mala suerte, Verónica y los dones, Enanos de jardín, Para no ser un cobarde y Opiniones sobre la felicidad. Podría decirse que Días de mala suerte, Verónica y los dones y Enanos de jardín son historias agridulces, ya que en ellas hay conflicto, pero también mucho humor. Los finales, siempre sorprendentes, son, en unos casos dulces, en otros amargos y en otros, según como se mire. Para no ser un cobarde y Opiniones de la felicidad, por su parte, entrañan una mayor carga dramática.
También encontramos en este libro relatos que hablan de la familia, como Días de mala suerte, Vida de mi padre y Opiniones sobre la felicidad. En estos dos últimos cuentos el foco de atención queda fijo en los padres y los hermanos, en la tensa relación del protagonista de cada uno de ellos con su familia directa.
En lo cotidiano entran también las relaciones que tenemos con nuestros amigos. De lo extrañas y divertidas que pueden llegar a ser nos hablan La muerte del servicio y Mi amigo Böhm-Bawerk.
Si bien el trabajo, ese lugar donde muchas personas pasan más tiempo que en su propia casa, aparece de una u otra manera en más cuentos, aquel que ocurre en exclusiva en este ámbito es divertidísimo a la vez que angustiante relato de título El hombre del cartapacio.
Nuestra historia, diré para finalizar esta reseña, es un libro escrito con un estilo directo, asequible para todo tipo de lectores, cercano y ameno, a la par que reflexivo, que nos embulle en la cotidianidad de los protagonistas (siempre hombres, sospecho que todos llamados Jorge) para demostrarnos, desde el sentido del humor y el drama, que la felicidad es algo que viene y se va sin que a veces lleguemos a apreciarla. Un libro este, en definitiva, que los buenos amantes del cuento vais a saber a apreciar, pero que también se convertirá en el regalo ideal todos los que aún no saben que leer cuento puede suponer una experiencia muy feliz. Y tú, ¿te atreves a sumergirte en Nuestra historia?
Cristina Monteoliva



Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras 


martes, 29 de noviembre de 2016

Reseña: MALA FEMINISTA, de Roxane Gay

Título: Mala feminista
Autora: Roxane Gay
Traducción: Ana Momplet
Publica: Capitan Swing
Páginas: 328
Precio: 20 €

Si bien el feminismo, como movimiento cultural, económico, social y político, no es algo nuevo, sí es cierto que en los últimos tiempos ha adquirido una mayor visibilidad gracias a los medios de comunicación y las redes sociales. Muchas son las cabezas visibles, sobre todo de mujeres, que buscan la igualdad para todas las personas en todos los ámbitos. La mayoría de ellas tienen ideas muy claras, marcan el camino a seguir a todos los demás. A veces, da la sensación de que si en algún momento te sales un poco de esa senda, los demás te mirarán mal. De ahí que algunas personas (entre ellas me incluyo) pensemos que somos malas feministas. La cuestión es: ¿Puede decirse que Roxane Gay, la autora de Mala feminista, lo sea en realidad? Tras la lectura de su más que brillante libro os digo que no. Dejad que os hable un poco de él para que sepáis por qué hago esta afirmación.
Mala feminista es un libro que contiene treinta y siete artículos de opinión (treinta y ocho, si contamos el prólogo) escritos por la profesora universitaria, escritora, comentarista y editora americana Roxane Gay.
Hija de padres haitianos y criada en Estados Unidos, Gay demostró ser una persona inteligente y observadora desde muy joven. Sus notas en el colegio eran siempre excelentes, y en la universidad se esforzó al máximo. Todo esto no quiere decir que Roxane no haya tenido también un buen número de experiencias vitales de todo tipo, ni que haya tomado decisiones que con el tiempo puedan parecer erróneas. Tampoco quiere decir que se pase todo el tiempo leyendo o escribiendo sobre cosas muy sesudas. Al contrario: Roxane se siente muy atraída, como tú y como yo, por programas de tv basura, series que nos ayudan a pasar el rato sin tener que estrujarnos mucho las neuronas y hasta libros no muy bien escritos. Sus gustos tan variados, su forma de no encajar exactamente en las corrientes feministas actuales, la llevan, tal y como nos explica ya en el prólogo, a denominarse una mala feminista.
Pero lo cierto es que si una persona que dedica tanto tiempo y esfuerzo en hablar en sus artículos sobre la relación entre los hombres y las mujeres, la relación entre mujeres, la forma en la que el cine y las series de televisión tratan a las mujeres, lo mucho que han de esforzarse las mujeres para ser consideradas en el mundo de la literatura, los manidos y erróneos estereotipos femeninos que encontramos en los libros, la importancia de realizar debates de géneros con el fin de solucionar los problemas sin importar quién gana o no, el problema de la violación, el problema que existe con las actuales leyes y el aborto, lo permisiva que es la sociedad con los famosos que maltratan a sus parejas, la necesidad de desenmascarar a los falsos príncipes azules de las novelas rosas, lo perjudiciales que pueden ser algunos presentadores misóginos de televisión, etc, no se puede considerar una buena feminista, ¿quién exactamente lo es?
Gay no solo escribe sobre feminismo en este libro. Hay muchos otros temas en su vida que a esta mujer inquieta le preocupan. Temas tan importantes como el racismo. Tal y como nos señala en varios artículos, el racismo en Estados Unidos queda patente en las calles, en las oportunidades de estudios o trabajo, incluso en programas y películas de televisión en la que se utilizan estereotipos irritantes.
Gay también habla del bajo interés en la educación que encuentra entre sus alumnos universitarios, su pasión por el Scrabble, el cine, las series de televisión, los libros… Resulta especialmente interesante el análisis que la autora hace de algunas películas (como Criadas y señoras o Doce años de esclavitud), como de algunas series de moda (Orange is the new black, por ejemplo) y libros tan distintos como la saga de los Juegos del hambre, Perdida y la saga de Cincuenta sombras de Grey.
Por último, diré que me ha parecido muy de admirar la naturalidad con la que habla de buena parte de su vida a lo largo de muchos artículos. Episodios vitales, algunos de ellos, muy dolorosos y que explican que sea como es y puede que no de otra forma.
Mala feminista, en definitiva, es un libro que nos demuestra que hay muchas formas de ser feministas, todas ellas válidas siempre que se tenga en cuenta los problemas reales que el movimiento ha de abordar con el fin de alcanzar por fin una sociedad en la que hombres y mujeres seamos iguales. Con su estilo inteligente, atractivo y divertido, Gay nos hace ver, además, que se puede ser vehemente, firme en una postura, sin necesidad de atacar ferozmente al que no esté de acuerdo. Y he de decir algo más: tal vez no he estado totalmente de acuerdo con sus posturas ni he podido meterme del todo en la piel de la autora  en todo momento (recordemos que la realidad social, cultural, política y económica americana es bien distinta a la nuestra); pero, aun así, siempre he sentido que lo que leía merecía la pena merecía la pena y debía de ser leído con atención, cosa que no con muchos articulistas de opinión actuales me ocurre. Por eso os digo, amigos, seáis hombres o mujeres, sepáis o no de qué va el feminismo: ¡tenéis que leer ya Mala feminista!
Cristina Monteoliva



Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras 



miércoles, 23 de noviembre de 2016

Entrevista: VÍCTOR MIGUEL GALLARDO BARRAGÁN.

Queridos lectores,

un día más tenemos la suerte de contar con la interesante colaboración de un autor, en este caso, la del editor y escritor Víctor Miguel Gallardo Barragán, que con tanta amabilidad y prontitud ha contestado al cuestionario que recientemente le hemos hecho llegar.
Víctor Miguel Gallardo Barragán tiene una Licenciatura en Historia por la Universidad de Granada, además de un buen número de títulos que sin duda le habrán sido de gran ayuda a la hora de ejercer su profesión como editor. Tras trabajar en varias editoriales, como Parnaso o Dauro, actualmente es editor de la joven y exitosa empresa granadina Ediciones Esdrújula, junto a Mariana Lozano.
Su carrera como escritor también es extensa. Sus relatos han sido publicados en publicaciones como el diario Ideal y las revistas Sinergia y Sable, por poner unos pocos ejemplos. Lo que significa tu nombre, el libro de relatos que acaba de publicar y motivo central de esta entrevista, es el cuarto libro que ha publicado.
Si queréis conocer el currículo completo de Víctor Miguel, os insto a consultar http://www.esdrujula.es/autores/victor-miguel-gallardo-barragan/ . Mientras tanto, os dejo con las interesantes palabras de este no menos interesante autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Empecé con unos once o doce años, y empecé “a lo grande”, con una novela de ciencia ficción que tecleaba en la Olivetti de mi madre. Luego gané algún pequeño concurso escolar de cuento y, con dieciséis años, empecé a editar un fanzine llamado Noticiero Oficioso que colgaba con chinchetas en los tablones de anuncios de mi instituto y en el que publicaba textos humorísticos sobre el profesorado. El jefe de estudios lo “secuestraba” siempre, pero luego me enteré de que los ejemplares los colgaban en la Sala de Profesores, se ve que les hacían gracia. Durante aquellos años colaboré con otros fanzines (Klan Destinos, Ktj´dan Cartuja y El Chirimoyo Cartujano), pero sobre todo con textos críticos y de humor. No fue hasta 2000, ya en la universidad, que publiqué mi primer relato en un medio de difusión nacional, el fanzine El Melocotón Mecánico que editaba el grupo editorial AJEC, de Raúl Gonzálvez del Águila. Con él seguí publicando cuando convirtió ese fanzine en la revista Valis. Por aquellos tiempos también escribí El apocalipsis pendular, la única novela que he completado y que, por fortuna, sigue inédita.

¿Qué autores crees que te han influenciado como escritor?
Si tengo que elegir dos, serían Philip K. Dick (sus cuentos sobre todo) y Orwell (con 1984), aunque más a nivel temático que estilístico. En realidad la lista es interminable: todos los que me han gustado (Houellebecq, Rushdie, Pohl, Roth, Eco, Simmons, Barker…) han dejado un poso mayor o menor. Incluso Tolkien.

Actualmente eres, junto a Mariana Lozano, editor de Esdrújula Ediciones. ¿Qué tiempo te deja la editorial para la escritura?
Entre la editorial y la niña de tres años que tenemos, poco, muy poco. Pero desde la medianoche hasta las dos de la mañana intento escribir lo que puedo. No siempre lo consigo, así que mis proyectos avanzan con una lentitud exasperante.

Si tuvieras que decidir entre tu carrera de escritor y la de editor, ¿cuál elegirías?
La de editor, sin dudarlo. La edición es mi vocación y mi vida: no me imagino haciendo otra cosa. Escribir es algo muy importante para mí, pero no algo fundamental en estos momentos. Mi prioridad es Esdrújula, sin dudarlo.

Sé que deberíamos empezar a hablar de tu libro, pero soy una fan de las anécdotas de los editores y por eso no puedo evitar preguntarte: ¿Cuál ha sido la propuesta de edición literaria más rara que has recibido por parte de un escritor?
Doce años en este mundo dan para muchas anécdotas, tanto es así que mi próximo proyecto habla en parte de esto. Por mencionar la primera que se me viene a la mente, hubo una escritora que afirmaba ser la autora de uno de los libros más importantes del pasado siglo (me reservo el nombre), que según ella escribió cuando era una niña pero que, siempre según ella, se lo robaron. Nos presentaba su nueva obra, escrita cincuenta años después, en la que reivindicaba su propia figura. Pero hay de todo: sesudos estudios sobre grupos pop, tesis doctorales abreviadas sobre temas que dudo que interesen más que a un puñado de entendidos, poemarios en homenaje a familiares, cuatrilogías de literatura fantástica escritas en verso… Es imposible decir “esta es la más rara”.


©Carmen Pascual

Y ahora sí: ¿Cómo surgió la idea de publicar Lo que significa tu nombre?
Quería empezar de cero. Tengo varios proyectos entre manos y ninguno es de narrativa corta. No sé cuándo tendré tiempo y ganas de volver al cuento para adultos, así que quería cerrar este ciclo publicando los inéditos que más me gustaban y recuperando (corregidos) los relatos más significativos de mi cortísima carrera. Este es mi cuarto libro de narrativa corta, creo que por ahora ya ha sido suficiente. Seguramente volveré a este género, pero ahora mismo necesito expresarme de otras maneras.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribir los veinte relatos que componen esta obra?
El más antiguo es de 2002, y varios de los inéditos son de este mismo año, escritos ex profeso para esta recopilación. Se han quedado en el tintero muchos, muchísimos relatos que jamás verán la luz porque no me satisfacen.

Un buen número de relatos de Lo que significa tu nombre tienen que ver con la guerra. Eso no puede ser casualidad. Háblanos de tu interés por las contiendas bélicas (o de tu mili en Cuenca, lo que prefieras).
Afortunadamente nunca hice la mili. Pero uno de mis intereses principales es la historia del siglo XX, que por desgracia fue un siglo marcado por dos guerras mundiales y una guerra fría que no fue tan incruenta como parece. El cine bélico, del que consumo absolutamente todo lo que llega hasta mí, también tiene parte de culpa. Creo que las guerras son parte inherente a nuestra condición humana y sirven para mostrar lo peor de cada uno de los que participan en ellas. Se suele decir que también lo mejor, pero no estoy de acuerdo. Ni siquiera estoy conforme con el tópico de que la guerra nos convierte en animales: que se sepa, solo los chimpancés son capaces de comportarse con la saña y premeditación que nosotros mostramos. El caso es que creo que la historia es cíclica, y para nada estamos a salvo de futuras contiendas. Las habrá y las tendremos que pelear. Históricamente, todo empieza y todo termina, así que es absurdo pensar que este período de paz que disfrutamos (en el caso de España desde 1939, aunque con matices) va a durar siempre.

En muchos de tus relatos también aparece Granada, sus calles, algunos de sus lugares más conocidos, lo que me parece fantástico, porque, a pesar de lo que pueda creerse, de Granada se habla demasiado poco. ¿Crees que te ha faltado algo por contar de la ciudad?
Creo que hay autores mucho más cualificados que yo para hablar de ciertos aspectos de la ciudad que yo personalmente no controlo. Pero sí, es evidente que estoy enamorado de Granada, aunque a veces sea una relación más de amor-odio que un enamoramiento sano. No puedo evitar hablar de ella, y me gustaría hablar más de los barrios en los que más tiempo he pasado, que son Cartuja y Realejo. Siendo como son dos extremos (el primero un barrio del extrarradio y el otro un céntrico barrio turístico que camina a marchas forzadas hacia la gentrificación), no se habla lo suficiente de ellos. Del segundo, al menos, hablé con imágenes al ocuparme de las fotografías de una pequeña guía que salió hace tres años.


©Marco Antonio Raya

Algunos de tus relatos, como el que le da nombre al libro, Lo que significa tu nombre, hablan del amor. ¿Es más fácil escribir de la guerra o del amor?
A mí particularmente me resulta más fácil hablar del amor, ya que es un sentimiento que he disfrutado y sufrido. Para escribir relatos bélicos tengo que documentarme mucho más de lo que parece a simple vista; para los de corte amoroso simplemente tengo que pensar en qué sentí en cierta situación.

¿Son las reuniones de antiguos alumnos del instituto o de la facultad tan cansinas como las despedidas de solteros y solteras que inundan las calles del centro de Granada los sábados?
No, las despedidas son mucho peores. No todas, por supuesto, pero ahora mismo son una lacra para nuestra ciudad, una de muchas que padecemos por habernos convertido en un parque temático para turistas. No es ese el turismo que deberíamos buscar, tampoco el que hace escala en Málaga y viene a Granada para ver la Alhambra en dos horas e irse. Hay que ofrecer al visitante una ciudad llena de posibilidades, no simplemente un contenedor de la Alhambra o un lugar para ir de fiesta. Por desgracia, mientras Granada esté cada fin de semana literalmente tomada por hombres y mujeres ebrios y disfrazados, el turismo de calidad no va a aumentar. Tampoco ayudan otros aspectos que se han descuidado, como pueden ser el transporte público que une la ciudad con la estación de autobuses o la llegada de la alta velocidad. Eso limita mucho la demanda, o al menos la de cierto tipo de turismo, llamémosle “familiar”, que prefiere destinos más amables de nuestro entorno, como Sevilla o Málaga, en los que hay más oferta para todos los públicos. Quitando la Alhambra, el Albaicín, el Parque de las Ciencias y alguna cosa más, el atractivo turístico de Granada parece reducirse cada vez más a la imagen que proyectamos al exterior de vivir un San Fermín constante, y eso no puede ser.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Lo que significa tu nombre?
Creo que, debido a lo variopinto de las temáticas, casi cualquier lector encontrará algún cuento que no le disguste. Lo mismo hasta que le guste. He puesto lo mejor de mí mismo en estos cuentos y espero que al menos eso se note.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo un poemario que quiero empezar a mover el año que viene (ahora mismo lo tienen dos buenos amigos, estoy esperando sus impresiones), pero aparte estoy preparando un cuento infantil y, sobre todo, una guía para escritores noveles, sobre todo dándoles consejo en su búsqueda de editorial, contándoles qué hacer y, sobre todo, qué no hacer. He empezado también una novela, ya la tengo completa en mi cabeza, pero prefiero terminar primero los otros dos proyectos.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sí. Muchísimas gracias por el tiempo que has dedicado, a mí y a mi libro. Creo que ya sabes que opino que estás haciendo un grandísimo trabajo. Para mí es un honor aparecer en La Orilla de las Letras.

Muchas gracias a ti, Víctor Miguel, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Después de leer Lo que significa tu nombre, un libro que espero que te traiga muchas alegrías de parte de lectores contentos, me quedo conlas ganas de leer esa guía de editores noveles, con la que seguro que aprenderé muchas cosas (que luego, como desastre de escritora que soy, olvidaré rápidamente).
Y a vosotros, como siempre, muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla una vez más. Y ahora, ¡a leer!


Cristina Monteoliva

Reseña: LO QUE SIGNIFICA TU NOMBRE, de Víctor Miguel Gallardo Barragán

Título: Lo que significa tu nombre
Autor: Víctor Miguel Gallardo Barragán
Publica: Esdrújula Ediciones
Páginas: 156
Precio: 14 €

Hay nombres hermosos y nombres horribles. Nombres que suenan a música para los oídos y nombres impronunciables. Hay nombres que no significan nada y nombres que significan un mundo entero. Estos últimos, sin duda, son los que más tiempo merece que les dediquemos. Un compendio entero de relatos, por ejemplo. Uno tan variado como Lo que significa tu nombre, el nuevo libro de Víctor Miguel Gallardo; precisamente el libro del que hoy os vengo a hablar.
Lo que significa tu nombre es un volumen compuesto por un total de veinte relatos cortos (tanto inéditos como de aparición anterior en revistas y otras publicaciones) de Víctor Miguel Gallardo Barragán con prólogo a cargo de Juanma Santiago. El libro le debe su título al relato Lo que significa tu nombre, una desgarradora (sin duda, yo la habría colocado al comienzo del volumen, y no casi al final) que nos sitúa en una contienda mundial futura en la que amar puede ser algo muy peligroso.
A pesar de la tendencia actual de publicar libros de narración corta en los que se puede encontrar algún tipo de temática aglutinadora, tono común o filosofía unificadora que pretenda convertir al volumen en algo más que un todo que resulta de la suma de sus partes (o sea, los relatos), Lo que significa su nombre se nos presenta como un libro en el que se pueden encontrar varios temas que se repiten, como asuntos que le puedan preocupar más a su autor a la hora de plantarse ante el folio en blanco, pero ningún tipo de hilo conductor más allá del afán por ofrecer a los lectores historias interesantes escritas con un estilo propio cargado de ingenio, sentido del humor (en muchos casos) y compromiso con los tiempos que corren.
El libro comienza con Navajas, un relato de reyertas al más puro estilo Lorquiano que hace viajar al lector a Granada, concretamente al Albaicín más profundo y trágico. Otros relatos que hacen referencia a Granada o a temas muy granadinos son La penúltima estación (una historia sobre una estación de trenes situada en alguna parte del limbo, como la de Granada); El triunfo de la voluntad (un cuento de humor surrealista que hace referencia a Conchita Barrecheguren, un personaje granadino); El barranco de la sangre (un relato de ciencia ficción bélico que nos habla de Las Alpujarras granadinas); Un camarero ejemplar (una historia muy negra enclavada en el Realejo y en la que se hace referencia a los patafísicos granadinos) o Lo que significa tu nombre (un relato bélico de amor que tiene lugar, entre otros lugares, en una Granada futura y bastante maltrecha).
Aunque en este libro podemos encontrar relatos encuadrados en escenarios más o menos contemporáneos con temáticas más o menos realistas, también (y sobre todo) existen en él historias de ciencia ficción. La primera de este tipo que nos encontramos es El gato triste y azul, un relato cargado de humor negro e ingenio con el que es imposible no esbozar al menos una sonrisa. El ya mencionado cuento de título La penúltima estación aúna en su temática la ciencia ficción y, en cierto modo, el terror (es prácticamente una pesadilla del protagonista, y de paso de todos los granadinos que nos sabemos cuándo volveremos a tener trenes). Por otra parte, Desvío de llamada, una historia que nos hace ver que en el futuro los comerciales de telefonía seguirán siendo tan pesados como hoy en día, es uno de los más mordaces; sin duda, da mucho en lo que pensar.
Sin dejar de lado la ciencia ficción, nos adentramos ahora en el tema del relato bélico. Estos, sin duda, son los que más ocupan dentro de este libro. El primero de ellos, una historia de ciencia ficción ucrónica que nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial en España es Mammut. Otras historias que nos hablan de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo de los campos de concentración que existieron en distintos puntos del planeta son Las tres vidas de Julia Dumrauf y La muerte junto al río Ota. Pero lo que más abundan, sin duda, son los relatos que nos hablan sobre una futura Tercera Guerra Mundial, desde cualquier punto de vista posible, como El barranco de la sangre; Yo, Winston; Dejarse llevar y Lo que significa tu nombre.
En este libro hay tragedia, pero también mucho humor, como vemos en los relatos El gato triste y azul, El triunfo de la voluntad, En blanco y negro (el humor aquí es más bien negro), El blues del taxi (y del taxista con gustos peculiares, añadiría yo) y Un camarero ejemplar (una historia tan negra como divertida).
También en este libro hay mucho amor, desde distintos puntos de vista, como dejan patente los relatos Ley y moral, La comunión y La serpiente multicolor, aparte de otros tantos que he ido mencionando a lo largo de esta reseña.
Para terminar, diré que, aunque me no son relatos divertidos, a mí me han caído especialmente en gracia El cuadro de honor y Serial Killers, por hablar ambas historias de reuniones de antiguos alumnos, un tema que tanto da de sí, aunque muchos no lo crean.
Lo que significa tu nombre, en definitiva, es un libro lleno de historias muy apetecibles que transportan al lector de mil y una maneras. Historias divertidas, conmovedoras, combativas. Historias inolvidables, como son los nombres que para nosotros significan algo. Historias que esperan a que tú las leas y les des ese significado. ¿Te animas con este reto?
Cristina Monteoliva



Si quieres estar al tanto de las actualizaciones de La Orilla de las Letras, hazte seguidor de Blogger de este sitio o dale a Me gusta en

                      https://www.facebook.com/laorilladelasletras 


viernes, 18 de noviembre de 2016

Entrevista: NICHOLAS AVEDON

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

Tras un tiempo de descanso, volvemos por fin de nuevo con las entrevista en este vuestro blog. El entrevistado en cuestión en esta ocasión no es otro que Nicholas Avedon, autor que se está dando a conocer gracias a su novela de ciencia ficción ciberpunk con tintes de novela negra 11,4 sueños luz.
Nicholas Avendon, como podéis leer en su página web persona, www.nicholasavedon.com, nació en 1975, es de Madrid y de niño quería ser astronauta. Hace algunos años aparcó su sueño de viajar al espacio para dedicarse profesionalmente a algo diferente. No ocurrió lo mismo con su pasión por los viajes especiales desde el punto de vista de la ciencia ficción. Su pasión por este género así como la que tiene por la escritura dieron como fruto relatos, artículos y, como os digo, una novela titulada 11,4 sueños luz de la que más tarde hablaremos.
Sin más dilación, aquí van las palabras de Avedon:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
No lo recuerdo bien, pero calculo que sobre los doce años. Sin embargo cuando me lo he tomado más en serio han sido estos últimos cuatro años. Nunca ha sido de forma continua, metódica. De hecho no recuerdo como empecé, ni por qué, pero siempre estuvo ahí.

¿Qué lecturas crees que te han marcado tanto como lector como escritor?
¡Esta pregunta es muy complicada!, muchas de las lecturas que me habrán marcado ya ni las recuerdo, pero su poso seguro que está dentro. Algunas de las que si puedo recordar por una razón u otra son "Muero por dentro" de Silverberg, "Pórtico" de Pohl, "Sivainvi" de Phillip K. Dick, "Bóvedas de acero" de Asimov, "Mujeres" de Bukowski, "Detectives salvajes" de Bolaño y "Una mujer difícil" de Irving, por citar las que mejor recuerdo. Asimov fue mi guía espiritual en la adolescencia y al que le debo mi amor por la ciencia ficción, y aunque hoy día le veo con cariño, ahora mismo está muy alejado de mi forma de entender la literatura. Otras como las de Dick eran como droga dura, siempre recordaré un párrafo donde sentí que el libro estaba hablando conmigo, en sentido literal. Con otros como Bolaño, la atmósfera surrealista me llevaba a una esfera entre la realidad y la ficción, en volandas. De Bukowski, me fascina su sensibilidad y su humanidad descarnada, saca lo más vulnerable de mí. De Irving, sus personajes, maravillosos. Lo malo de ser escritor es que quita tiempo para leer, algunas de las tareas de escribir -corregir- son espantosamente tediosas.

Escribes ensayo, relato y novela de ciencia ficción. ¿Por qué este género y no otro?
Madre mía, me vas a freír con preguntas complicadas, ¡menos mal! Durante años he intentado no hacerlo, es un género muy denostado en este país y es elegir voluntariamente un camino difícil. No soy un fanático del género y leo de todo, pero desde que recuerdo, siempre me ha salido escribir ciencia ficción, debe ser algo innato en mí. Siempre que intento escribir una historia "normal" acabo metiendo ciencia ficción por algún lado. Al final decidí que si lo hacía, lo hacía hasta el fondo, lo que significa sumergirme a fondo en el ciberpunk, uno de mis géneros favoritos.

¿Cómo se te ocurrió la idea de escribir 11,4 sueños luz?
Hace diez años quise escribir la historia de una sociedad cerrada, diseñada casi en un laboratorio, una sociedad encerrada en una nave durante generaciones. La ciencia ficción social es mi género favorito. Sin embargo los personajes te llevan de la mano y terminé escribiendo la historia de unos chicos jóvenes que tienen que salir de su hogar -esa nave colonia generacional- y descubrir un universo muy oscuro y duro. Esa nave es la Veluss que narro en 11,4 sueños luz, es decir, empecé la historia por el final, muy a lo Starwars. Sin embargo esa novela no tenía la calidad que yo buscaba, y de hecho la tengo escondida en un cajón, me avergonzaría que la leyeran mis lectores de 11,4 sueños luz.
Hace tres años quise volver a narrar la historia inicial y acabé escribiendo sobre el pasado de los personajes que luego formarán parte de la colonia. La historia se me resiste, pero sé que al final la contaré, y cuando lo haga, todo tendrá sentido. 11,4 sueños luz narra la historia de por qué ciertas personas deciden subirse a esa nave y dedicar su vida a un proyecto común. Todos ellos son personas extraordinarias y tienen razones complejas para hacerlo. De eso habla 11,4 sueños luz. Inicialmente estaba más centrada en las pruebas de selección, pero se cruzó el thriller en medio y no tuve más remedio que dejarme llevar. Me hubiera gustado hacer una novela pura de personaje, pero como escritor me queda muchísimo camino por aprender. Años luz.



¿Cuánto has tardado en escribir esta novela?
Tres años, está escrita sobre todo en los tres veranos y algunas vacaciones de navidad. Algunos capítulos son casi cuentos cortos que escribí en otros periodos donde sólo podía escribir historias sueltas. Escribir una novela y que tenga coherencia necesita foco y atención, lo he aprendido para las próximas, que seguro que me costarán menos.

¿Por qué la has publicado en Amazon y no a través de otro medio?
Por mi profesión, el medio digital es mi mundo. Me muevo muy fácilmente en el marketing digital, la edición y maquetación, las redes sociales. Sobre todo, no quería perder el control de mi obra, y quería hacerlo a mi manera. Amazon es el canal  digital más amplio y además permite la edición y distribución también en papel. Mi intención es llegar al máximo de lectores posible, y sobre todo, hacerlo de forma personal. Me encanta hablar con ellos y escuchar sus comentarios y disfruto de todo el proceso creativo, incluida la promoción.

¿Y por qué París para centrar la mayor parte de la trama? ¿Tiene esa ciudad algo que la haga especial para ti?
París representa para mí el espíritu de la ilustración, la vieja Europa de los principios éticos. Destruir la torre Eiffel y reconstruirla era un símbolo importante en la novela, y los escenarios conocidos y rediseñados, hacen que el lector tenga un marco de referencia claro para entrar en la historia. Pero por encima de todo, me encanta París, su luz, sus calles de noche, sus sonidos y sus olores.  

¿Crees que el futuro será tan desesperanzador como el que muestras en tu novela?
Lo cierto es que aunque el cuadro general es un poco oscuro, hay cosas maravillosas en 11,4 sueños luz. Sólo he hablado de algunos personajes con pasados muy particulares, pero otras personas pueden ser felices en un mundo con tantísimas maravillas. Hay una marcada diferencia entre los "ciudadanos" y los que no lo son, y sobre todo entre los que tienen una posición y los que no. Me hubiera gustado incidir más en eso, de nuevo sale el tema de la ciencia ficción social, pero no quería irme por las ramas. Sí que creo que estamos avocados a una sociedad muy diferenciada, y que la clase media tenderá a desaparecer. Pero siempre habrá Veluss y mundos virtuales, sueños vívidos  y personas que hagan que la vida valga la pena. Y si todo sale mal, al menos tendremos el trank. Hoy día hay muchas personas que viven mundos mucho peores que ese.

¿Se parece en algo el protagonista de esta historia a ti? ¿Te embarcarías tú también en un viaje incierto hacia otra galaxia?
Tengo uno poco de cada uno de los personajes, pero no me identifico con ninguno en concreto. Por mi trasfondo profesional sin duda soy similar a Carlos, por carácter más parecido a Joanne, y por sensibilidad, quizás como Ariel. De hecho, soy un gran aficionado a la fotografía. Durante años he hecho mis pinitos en la fotografía de moda, eso si que se debería notar en Ariel. Y bueno, Andelain... siempre ha sido mi sueño, desde mediados de los ochenta, y no doy más pistas que siempre hay gente muy leída.



En tu novela aparecen nuevas drogas, torres muy altas, nuevas formas de realidad virtual, viajes espaciales… ¿Y qué me dices de los androides? ¿No los ves en el futuro?
Sí, pero me los imagino como electrodomésticos. Nada especial, sin vida, sin magia: meras herramientas. El hombre pierde el gusto por los juguetes en cuanto encuentra otro juguete nuevo. Doscientos años parecen muchísimo, pero en algunas disciplinas no son tanto tiempo. Me atrae mucho, muchísimo más las posibilidades de la inteligencia artificial y la realidad virtual. Permiten mucha más exploración al no depender de la industria pesada. Cualquier  chaval brillante sin demasiados recursos puede en un futuro muy cercano construir un mundo como el de Brin y más pronto que tarde, ocurrirá lo que ocurre en 11,4 sueños luz. Crear un androide que se sienta humano, y que tenga la capacidad para reemplazar al hombre, es algo que está todavía muy lejos y exigirá toneladas de recursos.
Además, los androides serán mucho, muchísimo más caros que un esclavo humano, al menos durante un tiempo. En la Tierra de 11,4 sueños luz los hay, pero son algo exótico, para ricos extravagantes, y la novela no habla de ellos, sino de gente que no encaja en un mundo que no es para ellos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en 11,4 sueños luz?
Un ambiente que los envuelva y no les deje indiferentes. Espero que los personajes les hagan sentir emociones contradictorias, y sobre todo, sobre todo, que cuando lleguen al final, suelten un suspiro y escupan una buena palabrota. 

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Estoy terminando un libro de relatos Histerias ficticias, que contiene relatos cortos de ciencia ficción, fantásticos y de horror, y también realistas o de ficción normal. Algunos de ellos muy relacionados con el mundo oscuro de 11,4 sueños luz. Se podría decir que casi todos son oscuros de una u otra forma, pero en todos hay rayos de luz deslumbrante.
Paralelamente estoy trabajando en la continuación de 11,4 sueños luz, se titula -al menos de momento- Lágrimas negras y espero que sea una historia innovadora en el género. Algo más lineal, es una historia paralela a lo narrado en 11,4 sueños luz, con algo más de acción y mucho, muchísimo ciberpunk. Ya tengo escrita una cuarta parte y progresando.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Darte las gracias por sacar a este pequeño escritor independiente del anonimato y animar a todos los que me lean a preguntarme lo que quieran, estoy deseando hablar con lectores, ¡sobre todo si ya me han leído! ¡No muerdo!

Muchas gracias a ti, Nicholas, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Espero que tanto 11,4 sueños luz llegue a mucha gente, así como tus próximas propuestas literarias.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias, como siempre, por estar una vez más al otro lado de la pantalla.

Cristina Monteoliva