domingo, 11 de enero de 2015

Entrevista: ALEJANDRO PALOMAS

¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Recuerdas algo de tus primeros escritos?
Empecé a escribir cuando era muy niño, no sabría dar una edad exacta. Recuerdo, eso sí, que para mí un papel no era la posibilidad de dibujar, no eran colores, sino un mar en blanco que podía llenar de letras y todavía recuerdo esa fascinación, ese pensar “todo esto está vacío y yo puedo llenarlo de letras, algunas sueltas, otras unidas, pero todo esto es mío”. Esa sensación es la que sigo teniendo aun hoy cuando me enfrento al principio de una novela, a la hoja en blanco. Para mí no hay pánico. Hay aventura. Y emoción. Toda.Recuerdo que mi primer escrito fue una pequeña redacción sobre una colilla que viajaba por las cloacas de una ciudad hasta encontrar el mar. Se titulaba “Historia de una colilla”. Después llegaron otros que no recuerdo, aunque sí recuerdo que enseguida empecé a escribir poemas en servilletas que rescataba de la papelera del colegio.

¿Qué tiene que tener un libro, según tú, para ser indudablemente bueno?
Alma. Un libro tiene que tener el alma de quien lo escribe, no hay más. Cuando al leer lo que intuyes es un vacío, un no-compromiso detrás, la lectura se convierte en un ejercicio mecánico, mental… la emoción deja de implicarse. Si el lector o la lectora no se implica en lo que lee, si no hay comunión inconsciente, se rompe la magia y el hilo que une al escritor o escritora con quien está al otro lado, se desprende.

Si no fueras escritor, ¿a qué crees que te hubieras dedicado?
Me habría gustado ser librero, muchísimo. Me apasiona recomendar libros, me da la vida. O quizá es un poco una cuestión de ego desbocado lo de saber que recomiendas y aciertas. Librero, sí. Me habría gustado también ser guardabosques.

©Alejandro Palomas

¿Por qué escribir en estos tiempos?
Porque son los tiempos que me han tocado vivir. Yo escribo encapsulado, ajeno al tiempo, a las dificultades que se ciernen sobre la edición, la publicación, la venta. De eso me ocupo (me ocupan) después. Escribo porque no sabría no hacerlo. Mi vida es escribir y soy lo que escribo, de modo que no puedo plantearme más. Hay muchos lectores y lectoras que buscan respuestas en nuestros libros y yo soy un incansable investigador de respuestas.

¿Se basan tus personajes, los de Una madre, en personas reales?
Sí. Mis personajes siempre se basan en personajes reales. Es más, yo nunca pienso en mis personajes como “personajes”, sino como “personas”. Viven conmigo, están a mi lado, hablo con ellos, son parte de mi vida diaria. Amalia, Mencía, Clea, Lía, Flavia, Fer… todos parten de modelos reales que yo “customizo” para convertirlos en verosímiles. Yo escribo sobre lo que tengo más cerca, sobre lo que domino, sobre lo que toco y puedo modelar y moldear, de lo contrario tendría que inventar sobre la nada y eso no sé hacerlo.

¿En qué se parece Fer, el hijo de Amalia (la madre) a ti?
Fer se parece a mí en casi todo porque es mi voz y porque su mirada es la mía. Eso no quiere decir que Fer sea yo, que nuestra andadura vital sea la misma. Él mira y calla mucho. Yo no. Yo soy mucho más intervencionista y más impaciente. Él es una balsa de aceite. Yo soy muy explosivo. Pero el arquetipo sobre el que he construido su personaje es mi propia columna vertebral, respiramos igual, tenemos el mismo color.

Y, a todo esto, ¿qué te parecen las novelas noruegas?
Te seré sincero: si me preguntarás el título de alguna novela noruega publicada en los últimos cinco años, no sabría qué responderte.
  
©Alejandro Palomas.

Aunque a lo largo de Una madre se van llenando muchos huecos, a mí personalmente se me han quedado muchos otros que me encantaría llenar. ¿Has pensado en convertir la historia de Amalia y su familia en una trilogía?
Absolutamente. Lo he pensado, lo pienso, lo sigo pensando… lo pide, noto que lo pide, y cuando yo oigo a mis personajes pedir quedarse, termino por ceder. En este caso, los quiero tanto, los tengo todavía tan cerca, que algo me dice que no van a irse. Veremos.

Una madre va por su cuarta edición en el momento en el que tecleo estas preguntas, ¿esperabas un éxito así?
No, no lo esperaba. De hecho, tenía mucho miedo de que no funcionara, de que no gustara. Curiosamente, eso es algo que no me había pasado jamás con ninguna novela anterior. Todavía no sé por qué ese miedo, de dónde. El éxito de “Una madre” es, creo, su combinación de comedia y drama en un punto justo que he conseguido sin calcularlo, simplemente mostrándome como soy, con mi ritmo, con mi voz más tranquila y sobre todo con unas ganas tremendas de sentirme cerca de mis lectores/as.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
En marzo saldrá mi siguiente novela, “Un hijo” (“Un fill” en catalán) con La Galera. Es una gran apuesta, con un protagonista tan especial como Amalia, tan tierno, tan fuerte y tan cercano. Creo que, visto lo ocurrido y lo que sigue ocurriendo con “Una madre”, esta vez sí voy a prepararme para la buena acogida J . Aparte de eso, estoy preparando la adaptación teatral de “La isla del aire” para este año y pensando en la siguiente novela, que está ahí, que ya se anuncia, pero que exige tranquilidad y silencio para poder darle salida en el papel.

Muchas gracias por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales, Alejandro. ¡Y mucha suerte con tu nuevo libro! Y también con Una madre, por supuesto.