lunes, 29 de septiembre de 2014

En Italia también se lee

Acabo de volver de Italia. Allí he estado del 22 al 28 de septiembre por motivos familiares, y aunque no he tenido tiempo de actualizar el blog, sí he podido, al menos, hacer mis deberes como persona especialmente interesada por los libros visitando la única librería en kilómetros a la redonda.
La librería en cuestión era un lugar caótico. No había quién se enterara de nada, ¡todo estaba mezclado! Una pena, porque había muchos libros y algunos parecían realmente interesante. Pero, bueno, como digo, al menos he hecho el deber moral de interesarme por los libros de allí.
De vuelta en España, me he puesto a investigar un poco las listas de ventas en Italia. Os dejo un par de enlaces:



La Feltrinelli es la cadena más grande de tiendas de libros en Italia (creo que el equivalente a la FNAC en España) y la otra tienda, IBS, por lo que veo, trabaja en internet (podría ser el equivalente a La Casa del Libro).
Como veréis, las listas de ventas son muy similares. Algunos detalles: Para el día de hoy, 29 de septiembre, vemos que lo que más se vende es lo último de Ken Follet, El umbral de la eternidad. Esto coincide con la lista de FNAC en España, http://libros.fnac.es/l710/Libros-mas-vendidos, por ejemplo. Por otro lado, Bajo la misma estrella, de John Green, está en las dos listas italianas en el tercer lugar, mientras que en la española de FNAC, en el siete.
Aunque Adulterio, de Paulo Coelho ya está en Italia (lo he visto con mis propios ojos), no está en la lista de los más vendidos, mientras que en España es el segundo en la lista.
Como sucede en España, las listas italianas están llenas de bestsellers americanos o ingleses, lo que nos da a entender que la globalización no perdona.
Veo en estas listas italianas muchos títulos patrios, de temática muy variada, lo que me parece estupendo. Y lo que es mejor: los libros no son tan edulcorados como en otras ocasiones (sí: en Italia son muy románticos). Son libros, muchos ellos, que me gustaría leer; pero mejor espero a que los traduzcan al español, que mi italiano no da para tanto.
En fin, yo lo dejo ya aquí. Echad un vistazo a las listas y sacad vuestras propias conclusiones. Y si viajáis a Italia, sobre todo si vais a una ciudad grande, no olvidéis visitar una Feltrinelli. Son una verdadera maravilla.

www.cineblog.it

jueves, 18 de septiembre de 2014

Dedicado a los seguidores de LA BIBLIOTECA IMAGINARIA


Hace tiempo que anuncié en el blog de La Biblioteca Imaginaria, www.labibliotecaimaginaria.blogspot.com, que el proyecto quedaba concluido y que, por tanto, ya no publicaríamos más reseñas y entrevistas allí. Me consta, sin embargo, gracias al panel de control de blogger, que la bitácora sigue siendo visitada, lo que me da por pensar que todavía hay mucho nostálgico suelto que hecha de menos el trabajo que allí realizábamos. Para todos aquellos, GRACIAS, y una pequeña sorpresa:
¿Lo habéis abierto ya? ¡Efectivamente, es la antigua web de La Biblioteca Imaginaria! Esta, www.labibliotecaimaginaria.es,  duró cuatro años. Finalmente decidí dejar de pagar el dominio en esa plataforma y la web se cerró. Yo pensaba que todo se había perdido, pero un amigo, Sergio Martín Planas, me mandó el enlace que os puse arriba, ¡creo que con toda la información de esos cuatro años!
La Biblioteca Imaginaria fue un buen proyecto, pero demasiado agotador para compaginarlo con trabajo fuera de casa y el de escritora de mis propias obras de ficción. El último año me resultó tan pesado, que durante mucho tiempo después no quería ni pensar en lo que había dejado atrás.
Por supuesto, todo aquello tuvo sus cosas positivas. Gracias al proyecto, conocí a reseñistas, editores y autores. También leí mucho, muchísimo. Por entonces tenía más tiempo y podía dedicarle más a todos los libros que me llegaban. Libros muy variados, puesto que por entonces las editoriales no tenían aún restricciones para mandar ejemplares de prensa (o, al menos, no tantas como ahora). Eran tiempos, además, en los que percibía que la gente apreciaba más el tipo de trabajo que hacían mis compañeros y yo misma. Eso, sobre todo, es lo que hecho de menos.
No, no debería quejarme. Yo solita decidí meterme en la aventura de crear un espacio en principio solo mío (ojo, que si me da por ahí, puedo cambiar las normas), para tener más tiempo, actualizar cuando realmente pueda y no tener que lidiar con tantas gestiones. Era consciente de que la unión hace la fuerza, y la desunión da más trabajo a la hora de captar la atención de los seguidores. Lo que no sabía, eso sí, es que los gustos de los lectores iban a variar tanto como lo han hecho en los últimos tiempos.
¿Qué haría si volviera a abrir La Biblioteca Imaginaria? Lo primero, ser mucho más selectiva, en todo. Mucho más exigente, empezando por mí misma, por supuesto, pero también con los contenidos. Lo segundo, intentar no cargarme con tanto trabajo (delegando un poco y no sintiéndome comprometida a reseñar esto o lo otro). Y lo tercero… No, lo tercero no lo he pensado. Pero ya lo haría el señor Látigo por mí (mi verdadera mano derecha).
En fin, amigos, gracias por seguir La Biblioteca Imaginaria, La orilla de las Letras y todos los proyectos tanto de los colaboradores como míos. En este medio o en cualquier otro, espero seguir dándoos guerra durante mucho tiempo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA AVENTURA DE LA AUTOPUBLICACIÓN VI: Por fin llegó el momento

Vamos a suponer que lo que te interesa es publicar fundamentalmente en papel. Ahora que te has decidido a hacerlo por tu cuenta, el siguiente paso es averiguar qué te ofrece el mercado y qué te puedes permitir.
Si no tienes presupuesto para ello, probablemente acabes decantándote por Amazon. Amazon es una plataforma bastante fiable, por lo que sé, aunque también tiene sus inconvenientes. El principal, desde mi punto de vista, es la gran cantidad de obras que se publican en ella. Ten en cuenta que tendrás que competir con ellas con fiereza (no exagero. Destacar en este medio cada vez es más complicado). No olvides tampoco el recelo que para muchos lectores puede suscitar, ya que aquí mucha gente cuelga sus obras sin revisión alguna, la gente las compra y se lleva la sorpresa.
Abro un paréntesis para comentaros algo importante: antes de autopublicar, tienes que asegurarte de que tu obra esté lo mejor escrita posible. Busca gente que te ayude con la corrección. En el caso de publicar con Amazon, también tendrás que buscar a alguien que te haga una buena portada (a no ser que a ti se te dé bien montarla, claro). Recuerda que la portada es la tarjeta de presentación de tu obra, y cuanto más atractiva sea, más lectores se interesarán por tu libro.
Amazon te parece bien, pero prefieres publicar tu libro en papel, en una edición mejor que la que te ofrece la plataforma de internet. Mi consejo es el de siempre: busca, infórmate bien y luego decides.

Algunas empresas de autopublicación:



Pongo estos dos enlaces por ser dos editoriales de autoedición económicas (al menos, más que otras) y bastante fiables.
Estas dos empresas ofrecen servicios como la creación de portada y del booktrailer de forma gratuita, además de otras ventajas (ISBN, marcapáginas, etc).
Ten en cuenta que tanto en Círculo Rojo como en Uno Editorial tendrás que comprar un mínimo de ejemplares de tu libro. Si lo que quieres es vender “bajo demanda”, a partir de un solo ejemplar, creo que tendrás que mirar sitios como:


O el mismo Amazon, que ofrece esa posibilidad en papel y en ebook.
Si nada de esto te convence, si lo que en realidad quieres es llevar todo el control a lo largo de cada uno de los pasos del proceso, siempre puedes buscar una imprenta por tu cuenta. Hoy en día las hay muy económicas, sobre todo online. Y muchas de ellas te ofrecen casi tantos servicios como una editorial de autoedición. Un ejemplo de ellas:


Dicho esto, si has autopublicado por tu cuenta o con una editorial, te invito a que dejes tu comentario ampliando la información (escasa, ya lo sé) que he puesto en este artículo. Estoy segura de que tu experiencia resultará muy enriquecedora a mucha gente. Gracias.

martes, 16 de septiembre de 2014

Reseña: APOCALIPSIS PARA PRINCIPIANTES, de Nicolas Dickner

Título: Apocalipsis para principiantes
Autor: Nicolas Dickner
Traducción: Luisa Feliu
Edita: Editorial Siruela
Págs: 184
Precio: 16,95 € (rústica) / 8,99 € (Kindel y Epub)

¿Qué harías si de pronto vieras claramente la fecha del fin del mundo en tu cerebro? ¿Te asustarías? ¿Prestarías atención? ¿Intentarías evitarlo? ¿Y si cada uno de los miembros de tu familia tuviera su propia fecha para el fin del mundo? Sería una locura, ¿verdad? Pero una locura muy divertida, tal y como descubrirás si te decides a leer Apocalipsis para principiantes, la novela de Nicolas Dickner de la que hoy os hablaré.
Agosto de 1989. Faltan tres días para comenzar las clases. Hace calor en Rivière-du-Loup pero Mickey no puede hacer unos largos en la piscina ya que las tuberías de la misma se han roto. De vuelta a casa, sin embargo, el día se arregla para Mickey. Y todo porque en lo alto de las gradas del campo de béisbol está Hope, la chica que ha de cambiar para siempre la vida de este adolescente canadiense. Hope no solo es la chica más maravillosa que jamás haya conocido Mickey, sino también la más estrafalaria. La joven procede de una larga saga de “visionadores del fin del mundo”. Básicamente, cada miembro de la familia ve en un momento de su vida el fin del mundo. Cuando llega la fecha marcada y no ocurre nada, todos y cada uno de ellos se vuelven prácticamente locos. O tal vez eso ocurra antes, puesto que la madre de Hope no se puede decir que esté muy cuerda. Ella ya tiene su fecha para el apocalipsis (además de un pronunciado alcoholismo), pero, ¿tiene ya Hope la suya? ¿Y qué sucederá cuando la vea? ¿Podrá Mickey soportarlo? La respuesta a esta y a otras muchas preguntas la encontrarás en este divertido libro. Aunque, tranquilo, que yo te daré unas cuantas pistas a lo largo de esta reseña.
Esta es la historia de Mickey, un muchacho corriente en un pueblo anodino que, de pronto, conoce a un ser extraordinario. Este ser fuera de serie no es otra que Hope, una chica que llega hasta Rivière-du-Loup por casualidad y que vive en una antigua tienda de animales con su madre, la no menos extraordinaria (a pesar de su adicción al alcohol) Ann Randall.
La familia de Mickey siempre se ha dedicado al cemento. La familia de Hope siempre ve el fin del mundo. Ninguno de los dos inteligentes chicos tiene intención de seguir las tradiciones familiares. Sin embargo, a veces los planes no salen precisamente como los esperamos, y en una novela tan disparatada como esta, cualquier cosa puede suceder.
Los chicos se pasan la vida viendo la tele en el sótano de Mickey mientras nos planteamos si acabarán o no saliendo en serio. El mundo se mueve deprisa en la pantalla de televisión. Son tiempo de cambios y, aunque se supone que esta es una novela cómica, también nos invita a conocer esa parte de la realidad de la época.
El libro está compuesto por noventa y siente capítulos bastante breves que hacen recordar a los episodios de las series de televisión. Todos ellos están narrados por Mickey, de forma brillante, atractiva. Lo curioso es que hay un momento en el que los protagonistas se separan (Hope viaja a Japón, es todo lo que puedo decir) y Mickey sigue narrando la historia. Como si su espíritu se hubiera marchado con Hope mientras su cuerpo se queda en Canadá para, justo cuando se acerca el final, volver a de nuevo a su lugar de origen. Un recurso la mar de curioso. Un poco desconcertante al principio, pero bastante efectivo conforme vas avanzando en la lectura.
Apocalipsis para principiantes, en definitiva, es una apuesta divertida, romántica y mucho más profunda de lo que la portada y el título nos hace pensar en un principio. Un libro fresco y diferente, sin duda. Eso sí: si te da miedo que llegue el fin del mundo, procura leer esta novela en un lugar que consideres seguro. Nunca se sabe.
Cristina Monteoliva

Reseña de LOS CINCO SENTIDOS, de Josefa María Márquez Díaz

Título: Los cinco sentidos
Autora: Josefa María Márquez Díaz
Ilustraciones: Rocío García Rodríguez
Edita: Ediciones Idea
Págs: 77
Precio: 8,90 €

El cuerpo humano es una maquinaria compleja y delicada que hay que cuidar con mimo para que dure el máximo tiempo posible. Todos hemos de ser conscientes de ello, incluso los más pequeños. ¿Y qué tal si intentamos enseñársele a ellos, los niños, de una forma amena y divertida? Con un libro, por ejemplo. Yo hoy os voy a hablar de uno de ellos, Los cinco sentidos, ejemplar que inaugura la colección escrita por Josefa María Márquez Díaz titulada Un país extraordinario.
Cada niño es un rey que ha de gobernar con sabiduría su propio cuerpo humano. Cada parte del cuerpo humano funciona como una pequeña región, a veces poblada por seres diminutos, que el pequeño rey hay que entender para poder cuidar perfectamente. Esta es la premisa de partida de Los cinco sentidos, un libro con el que los más pequeños de la casa aprenderán todos los entresijos de la boca, la nariz, el oído, los ojos, la piel, y los sentidos que estos órganos poseen.
El libro está compuesto por cinco capítulos dedicados cada uno a un órgano. Así, en Un pueblecito encantado conoceremos a los dientes y la lengua, así como el sentido del gusto; en Unos gemelos fantásticos, a los ojos y el sentido de la vista; en Dos caracoles extraños, al oído y su sentido; en Túneles diferentes, a la nariz y al sentido olfativo; y en Una cubierta especial, a la piel y el sentido del tacto.
Los capítulos se pueden leer de forma independiente, aunque en realidad estén todos interrelacionados. Prueba de ello es la mención que se hace en unos capítulos a los anteriores, y la reaparición de los mismos personajes de unos capítulos en otros.
Con respecto a los personajes, he de decir que aquí vais a encontrar un poco de todo: dientes preocupados por el mantenimiento de la boca, células sabias que aconsejan al niño rey del libro, duendecillos que se divierten usando las fosas nasales como toboganes…  Lo mejor es que podéis verlos a todos en las divertidas y estupendas ilustraciones que ha realizado Rocío García Rodríguez para la ocasión.
El tono empleado por la autora hace el libro asequible incluso para los lectores más jóvenes. Los continuos diálogos, además, hacen que la lectura sea mucho más ágil. Y cercano. Casi como si los personajes fueran criaturas reales.
Los cinco sentidos, en definitiva, es un muy buen libro didáctico con el que hacer que los más pequeños conozcan mejor su cuerpo y la importancia de cuidarlo para mantenerse sano el mayor tiempo posible. Ideal para ser leído por jóvenes lectores o para ser contado por los padres a la hora de dormir.
Cristina Monteoliva

viernes, 12 de septiembre de 2014

LISTAS DE LIBROS EN FACEBOOK

Con septiembre llega la vuelta al cole, las novedades editoriales y las dichosas listas de libros en Facebook. Digo “dichosas”, así, con retintín, porque elaborar una lista con un número limitado de libros favoritos me resulta harto difícil. Sin ir más lejos, tan solo hace unos meses tuve que decidir entre qué libros llevarme conmigo a mi nueva (vieja) casa y cuáles dejar encerrados en un armario en mi antiguo hogar hasta nueva orden (dentro de años, probablemente). La idea era llevarse solo los imprescindibles. Y al final resultó que los imprescindibles eran algo así como cien volúmenes.
Volviendo a las listas de Facebook, primero Natalia Monteoliva Siles me nominó para el listado de los cinco libros que más me han gustado. Después, Jesús Artacho Reyes me propuso elaborar una lista con los diez libros que me hayan llegado especialmente. Por último, Aniel Dominic me ha nominado para participar en el #10BookChallenge, que básicamente es mencionar una lista de diez libros que me llevaría a una isla desierta porque de alguna manera me han marcado, sin ningún orden específico y tal como vayan llegando a la mente. 
Ojalá no tenga nunca que irme a una isla desierta con solo diez libros. Pero, en fin, ahí va mi lista de la decena de libros que más me han marcado en lo que llevo de vida (¿de verdad que solo puedo decir diez?):

-         Heidi, de Johanna Spyri
-         El insensible, de Andrew Miller.
-         Por los pelos, de Marian Keyes.
-         Juntos, nada más, de Anna Gavalda.
-         El mapa del tiempo, de Felix J. Palma.
-         El vampiro, de Varios Autores (recopilación de cuentos vampíricos de Editorial Siruela).
-         Guerra Mundial Z, de Max Brooks.
-         Guardianes de la noche, de Serguei Lukyanenko (y el resto de la trilogía).
-         Elegía para un americano, de Siri Hudsvedt
-         Hermana, de Rosamund Lupton.
-          
Y por si estos diez no os gustan, aquí van otros diez:

-         James y el melocotón gigante, de Roald Dahl
-         Círculo de amigos, de Maeve Binchy.
-         Gothic Doll, de Lorena Amkie.
-         Dominios, de James Herbert.
-         La sal de la vida, de Anna Gavalda.
-         La mujer que vivió un año en la cama, de Sue Townsend.
-         El círculo, de Mats Strandberg y Sarah B. Elfgren
-         Todo arrasado, todo quemado, de Wells Tower.
-         Zara y el librero de Bagdad, de Fernando Marías.
-         Inquietud en el paraíso, de Óscar Esquivias.

¡Y todavía tengo más! Todos los de Marian Keyes, los de Anna Galvada, los de…

Ah, vale, que solo eran diez y yo he dado veinte.  Bueno, pues lo dicho: soy incapaz de hacer una lista con solo diez libros. Cosas de haber leído tanto y de haberme topado por el camino con libros que tanto me han gustado.





sábado, 6 de septiembre de 2014

Reseña de LA CÁMARA SANGRIENTA, de Angela Carter

Título: La cámara sangrienta
Autora: Angela Carter
Traducción: Jesús Gómez Gutiérrez
Edita: Sexto Piso
Págs: 180
Precio: 23 €

Blancanieves zombi, Cenicienta vampira, Los tres cerditos nazis… Lo de versionar cuentos clásicos parece una moda reciente. Sin embargo, es algo que lleva mucho tiempo haciéndose. Y puede que antes, mucho mejor que ahora. O, al menos, esa es la sensación que me deja la lectura de La cámara sangrienta, el libro de Angela Carter de 1979 que ha publicado en 2014, ilustrado por Alejandra Acosta, por Sexto Piso. La obra de la que hoy os hablaré.
La cámara sangrienta, tal y como se presenta en esta magnífica reedición de Sexto Piso, es un volumen que consta de un total de diez relatos ilustrados en blanco, negro y rojo por Alejandra Costa; relatos de extensión variable y de distinto tono narrativo entre ellos, sin bien a veces pueden acercarse. Estos cuentos son versiones de cuentos clásicos, como El gato con botas o La bella y la bestia, y narraciones populares, como aquellas relacionadas con la licantropía y el vampirismo.
Comparte el libro el nombre con el primer relato que nos presentamos en él, un cuento largo y macabro protagonizado por una jovencita con tantas ganas de dejar atrás a su madre, que acaba casándose con un despiadado noble. Tras la desagradable aventura vivida por la muchacha en el castillo de su marido, ésta no sólo se da cuenta de que sus ansias de librarse de su progenitora eran absurdas e infantiles, sino que también acaba encontrando el amor por el camino.
Existen muchos elementos que dan cohesión a esta obra. El primero de ellos es el protagonismo de las mujeres en la mayoría de estos cuentos. Mujeres siempre bellas y jóvenes, generalmente vírgenes, incluso adolescentes. Parecen frágiles y delicadas durante buena parte de la narración. Luego, sin embargo, sacan sus garras, garras muchos más poderosas que las de los monstruos que las acechan, y a los que acaban venciendo.
El segundo elemento lo acabo de nombrar. Se trata de los monstruos que  a veces se presentan como seres humanos degenerados o ancianos decrépitos; aunque en la mayoría de los cuentos los vemos como seres antropomórficos: leones, tigres, lobos, trasgos… Rara vez el monstruo es ella. Uno de estos casos lo tendríamos en el relato La dama de la casa del amor, un cuento que nos transporta a la tradición del vampirismo.
El monstruo suele ser un bicho cruel y macabro que gusta de la cacería, la sangre y el sexo. En todos los cuentos de Carter, al menos en los de este volumen, encontraréis alusiones a las relaciones íntimas o no tan íntimas entre la mujer protagonista y el monstruo o el héroe. La dama deja de ser virgen para, como decía antes, acabar sacando todo su poder interior. La sexualidad, en definitiva, hace a la mujer más fuerte.
Otro elemento a tener en cuenta (para mí uno de los más importantes, a pesar de que otros parezcan destacar más) es la oscuridad que reina en estas páginas. Oscuridad suele mezclarse con el frío y la desolación, no solo ya la interna que sienten los personajes, sino también la que impera en el espacio exterior. Esta ambientación, sin duda, hará las delicias, junto al resto de los elementos, de los amantes de lo gótico, porque, al fin y al cabo, eso es lo que son estos relatos: versiones góticas de, como también decía antes, cuentos populares y historias de transmisión oral.
No puedo terminar esta reseña sin hablar de la importancia que esta autora da en especial a los hombres lobo y la licantropía en general. A este interesante tema están dedicados los tres últimos relatos: El hombre lobo, La compañía de los lobos y Lobalicia. Comprobaréis al leerlos que, efectivamente, la autora ha debido dedicarle mucho tiempo al asunto, pues no hay detalle del folclore que no se toque a lo largo de los tres cuentos.
Tampoco puedo dar por concluido este artículo sin hablaros de las fantásticas ilustraciones que acompañan a estas piezas literarias. Ilustraciones de diversos tamaños, siempre en blanco, negro y rojo, que rezuman sensualidad, terror y originalidad. Para no perdérselas, desde luego.
La cámara sangrienta, en definitiva, es un libro de terror gótico cargado de sensualidad donde Angela Carter nos da su propia versión de los cuentos de hadas y la tradición folclórica. Si además compras la edición de Sexto Piso, tendrás en tu biblioteca toda una joya ilustrada. Así que si te gusta el terror clásico y las ediciones cuidadas, ¿a qué estás esperando para hacerte con este volumen?
Cristina Monteoliva

martes, 2 de septiembre de 2014

¡APRENDE A ESCRIBIR! (II)


Otra vez septiembre. Toca volver al trabajo, al cole, a la rutina. Menos mal que con este dichoso mes también vuelven las novedades literarias. Gracias a los libros, podremos evadirnos por un rato de la realidad, vivir en otros mundos, soñar con un futuro mejor.Y muchas otras cosas, ya lo sabéis.
Entonces, si todo el mundo está hablando ya de las magníficas buenas nuevas en forma de novelas, ensayos y poemarios que trae septiembre, ¿por qué me empeño yo en seguir dando la brasa con el “aprende a escribir”?. Fácil: porque creo que en este país hace mucha falta hablar de este tema, más aún después del veranito que me he tirado leyendo libros malos, muy malos y pésimos de la muerte.
Que los libros malos existen es un hecho indudable. Tan cierto como que la comida rápida no es muy saludable que digamos. Que los lectores sepan distinguir un libro bueno de uno malo, eso es otra historia. Empiezo a creer que la comprensión lectora está fallando en muchos casos. O será que la gente lee muy rápido. O que leen muy poco. En fin, no lo sé. Yo lo único que sé es que la proliferación de editoriales sin buenos filtros está llenando el mercado de obras que para muchos nos resultan ilegibles, por mucho que otras las compren.
Hoy en día escribe cualquiera, pero no todo el mundo es un buen escritor. Los buenos escritores, o al menos los que esperamos llegar a poder considerarnos como tales algún día, debemos de aspirar a ofrecer las mejores historias escritas de la mejor manera posible. Aquí no vale todo, amigos. Hay que trabajar y esforzarse, escalar los peldaños poco a poco siempre siendo consciente de nuestras virtudes y nuestros defectos.
Para todos los que penséis así va dedicado este mini especial de verano. Espero que, de alguna manera, os sea útil:

-         La ceguera del escritor.


LA CEGUERA DEL ESCRITOR

Después de cinco meses de escritura (o siete, o veinte) por fin tienes acabado tu primer borrador. Es tiempo de dejarlo reposar un tiempo para ponerte a revisarlo concienzudamente más tarde. Tantas veces como creas necesario. Hasta quedarte ciego. Y cuando digo que te vas a quedar ciego no digo que vayas a perder literalmente la vista, sino que va a llegar un momento en el que estés tan viciado con tu texto que al releer lo hagas muy por encima, casi como si recitaras las frases de memoria, de tal forma que incapaz de identificar algunas faltas que te quedan por corregir.
Para evitar este tipo de ceguera del escritor (no es la única, luego os cuento), puedes dejar el manuscrito durante otro tiempecito en el cajón y retomarlo con más frescura dentro de unos meses. Probablemente así consigas ver más cosas que corregir (incluso puede que después del barbecho veas que tu manuscrito necesita unos retoques grandísimos). Me temo, sin embargo, que la ceguera del escritor volverá con las nuevas revisiones, y al final no te va a quedar más remedio que pasar al siguiente paso: enviarle tu manuscrito a otra persona para que te lo corrija.
Para corregir un texto no vale cualquiera, desde luego; de ahí que haya tanta gente ofreciendo sus servicios a cambio de una remuneración económica. Si no puedes pagar un profesional, piensa en algún amigo o conocido que tenga buen ojo a la hora de detectar las faltas de ortografía, errores sintácticos y de estilo. Si te mueves por el mundo de la escritura, te será bastante fácil, ya que conocerás a otros escritores, a reseñistas con vista de lince, etc.
Muchas de las recomendaciones de tu amigo te pueden parecer discutibles. De hecho, algunas sí que pueden serlo. Pero recuerda: un “es que a mí me gusta cómo queda así” no es una argumentación muy fuerte que digamos a la hora de defender tu postura. Tampoco un “no lo voy a poner así solo porque tú lo quieras”. Si la otra persona no ha captado lo que querías decir tal y como tú lo habías imaginado dentro de tu cabeza, tal vez tengas que trabajar un poco más el texto.  Si te dice que esa parte que tanto te gusta no casa con el resto del estilo de tu obra, probablemente tengas que echarle un vistazo. Si tu amigo piensa que has usado una palabra que ni siquiera existe, no te empeñes en dejarla porque sí. En definitiva, no te cierres en banda y considera detenidamente todas las recomendaciones que la otra persona te haga pues si las hace precisamente es por tu bien y el de tu texto, no porque no tenga otra cosa mejor que hacer que ponerse a corregirte en plan puñetero.
Seguro que estás pensando “vale, pero tú has dicho que algunas correcciones sí que admiten discusión”. En efecto, en efecto. En este caso, ¿cómo ver quién tiene razón? En algunas ocasiones, basta con que le expliques tu postura al corrector, que esta persona se vuelva a leer tu texto y vea lo que quieres decir.  En otras, sin embargo, tendrás que buscar a una segunda e incluso una tercera opinión de personas que entiendan de corregir textos. Si estas personas opinan como el primer corrector, lo más probable es que tú estés equivocado. Y viceversa.

Generalmente, los autores que no admiten correcciones de otros, de ningún tipo, sufren también de ceguera: la que les produce su propio ego. Durante años han escrito totalmente convencidos de que lo hacen de maravilla, ya sea porque están autoconvencidos o porque los demás se lo dicen continuamente. Esto último es lo más común. Al fin y al cabo, todos los que escribimos tenemos amigos que son fans nuestras obras. De toooooda nuestra obra. Pero, ojo, ¡que ellos son fans! Devoran tus historias con ansia, con devoción infinita y, por supuesto, sin identificar los fallos. Claro que está muy bien tener este tipo de lectores (ellos van a comprar tus libros y van a hacer que tu carrera avance a lo largo del tiempo), aunque mejor déjalos fundamentalmente para la fase de publicación. Cuando estés revisando tu obra, si de verdad quieres que ésta esté escrita lo mejor posible desde todos los puntos de vista imaginables, busca un par de lectores con buen ojo, y al menos uno que, como te decía antes, te haga correcciones en profundidad. Con el tiempo, espero, te darás cuenta de que así las cosas van mucho mejor.

Reseña: CÓMO NO ESCRIBIR UNA NOVELA, de Howard Mittelmark y Sandra Newman

Título: Cómo no escribir una novela
Autores: Howard Mittelmark y Sandra Newman
Traducción: Daniel Royo
Edita: Seix Barral
Págs: 311
Precio: 18 € / 12,99 € versión epub

Has consumido libros de narrativa literaria hasta cansarte la vista. Has comprado manuales de escritura creativa que has leído detenidamente. Has hecho un cursillo rápido por internet que te ha hecho creer que escribes como todo un profesional. Aun así, hay algo en tu interior que te dice que las cosas no van realmente bien con tus escritos. ¿Por qué? Porque hasta ahora todo el mundo te ha dado consejos sobre qué hacer, pero nadie te ha indicado qué es lo que no debes hacer, de forma que tus textos están llenos de errores que no sabes identificar. ¿Nadie? Miento: Howard Mittelmark y Sandra Newman sí que lo hacen muy claramente en Cómo no escribir una novela, un manual de escritura sin desperdicio del que te hablaré a continuación.
Para avanzar en tu carrera de escritor, tan útiles como los ejemplos de lo que hay que hacer van a ser aquellos que te indiquen lo que no debes realizar. Esta es, básicamente, la filosofía de Cómo no escribir una novela, una obra que nace tras años de experiencia, tanto como escritores como de lectores de textos de otros autores de forma profesional, de Howard Mittelmark y Sandra Newman.
El manual cuenta con un total de doscientos errores típicos ilustrados con textos escritos para la ocasión (supuestos extractos de novelas) por los autores del libro. Los textos son tan tremendamente exagerados que sería muy difícil que alguien no llegara a darse cuenta de lo que quieren resaltar Mittelmark y Newman en ellos. Aun así, generalmente tras los mismos Howard y Sandra explican brevemente exactamente qué es lo que está mal y por qué.
Estos doscientos antiejemplos de los que os hablo no aparecen de forma arbitraria, sino que se encuadran dentro de sus respectivas partes y subpartes. Los títulos de las partes son: La trama; Los personajes; El estilo: ideas básicas; El estilo: el punto de vista y la voz narrativa; Los mundos de las malas novelas (aclaro que tiene que ver con la acción, la documentación histórica y los temas); Efectos especiales y enfoques novedosos. No lo intentéis en casa (muy útil para los cientos de miles de autores que de pronto se han animado a escribir novela erótica, por ejemplo) y Cómo no venderle un libro a una editorial.
Hablando de estilo, he de decir, sobre todo para aquellos que huyáis de los manuales escritos de forma monótona y aburrida, que el tono imperante (tanto en los textos inventados como en los consejos de los autores) es el irónico, llegando a convertirse muchas veces en sarcástico. Me pongo en la posición de los autores y pienso que después de toparse con todas las barbaridades escritas en textos ajenos a lo largo de su carrera no les queda otro remedio que tomarse las cosas con cierto sentido del humor. También creo que es porque saben que con unas buenas risas a todos se nos quedarán mejor los datos grabados en la cabeza. (Y porque a veces es mejor reír por no llorar, para qué vamos a engañarnos).
¿Existen consejos discutibles en este libro? Sí, pero solo si piensas en la narrativa literaria. Me explico: este libro está enfocado para escritores noveles (o no tanto) que se dedican a la narrativa de género. En la narrativa literaria a veces puedes romper las normas, siempre que sepas cómo hacerlo para crear algo realmente bueno, y, más importante, siempre que conozcas primero esas normas.
Otro punto a tener en cuenta es que estos autores hablan de los fallos que serían imperdonables desde el punto de vista de una editorial, digamos, bastante seria. En la práctica, al menos en España, encontramos montones de libros publicados donde los errores campan a sus anchas. No hagas caso de eso. Si lo que quieres es escribir bien de verdad para ello no te queda más remedio que aprender todas las normas y seguirlas religiosamente. Si lo que deseas, sin embargo, es solo vender libros, sin preocuparse por otros aspectos, desde luego, no leas este libro.
Para terminar, os diré que este manual me resulta tan útil e interesante que lo he leído dos veces antes de decidirme a escribir una reseña. No descarto revisarlo de cabo a rabo, lápiz amarillo para subrayar en mano, también una tercera y una cuarta. Son muchos los ejemplos de lo que no hay que hacer, muchos los conocimientos que aporta a los escritores con dudas o sin ellas (porque tú que vives tan confiado puede que también estés cayendo en errores imperdonables). Así que sí, amigos: os recomiendo encarecidamente que si queréis mejorar vuestros textos, os hagáis ya con un ejemplar de Cómo no escribir una novela. ¡Ahora mismo!
Cristina Monteoliva