Páginas

martes, 12 de septiembre de 2017

Reseña: CUANDO LA VIDA TE DA UN MARTILLO, de Kate Tempest.

Título: Cuando la vida te da un martillo
Autora: Kate Tempest
Traducción: Daniel Ramos Sánchez
Editorial: Sexto Piso
Páginas: 360
Precio: 23,90 €

Nuestra ciudad, nuestro tiempo y las personas que nos rodean marcan irremediablemente nuestra vida. Nuestros padres nos transmiten sin querer el espíritu de su propia época, que es el de sus propias vidas y, con lo que nos dejan, escribimos las nuestras. De esta forma, el devenir de la historia es el devenir de muchas pequeñas historias. Pero, en realidad, lo más importante de éstas no son los acontecimientos, sino las sensaciones que producen a sus protagonistas.
Eso es justamente lo que hace Kate Tempest en Cuando la vida te da un martillo: retratar, a través de la vida de los personajes de su novela, el espíritu del Londres de nuestro tiempo y describir de una forma extremadamente visual y lírica las sensaciones que experimentan. 
Becky es una bailarina que cuando va llegando a su treintena se da cuenta de lo difícil que tiene trabajar.  Después de haberse preparado mucho para llegar a ser bailarina, ha tenido que aceptar trabajos mal pagados y, para complementar, trabaja de masajista. En definitiva, se da cuenta de lo alejada que está del que fue su sueño.  Harry, con sus veintiséis años, es otra muchacha que desde muy joven comenzó a trapichear con drogas junto a León, prácticamente su hermano, y cuyo sueño es ganar suficiente dinero para tener su propio pub-restaurante.
Pero no pensemos que Becky y Harry son las únicas protagonistas de Cuando la vida te da un martillo. Alrededor de ellas Kate Tempest teje todo un universo de personas cuyas vidas se influyen las unas a las otras, vidas que se entrelazan sin que, muchas veces, sepan realmente que lo están. Así, Becky tiene una ambivalente relación con Pete, al que conoce en el bar donde trabajaba por estar leyendo un libro del padre de Becky, un antiguo activista político condenado al ostracismo, al que no ve desde pequeña y que le produce sentimientos encontrados. La historia del padre de Becky, por ejemplo, es perfecta para poner en relieve el cambio de época, desde aquella en la que Londres se manifestaba en contra de convertirse en centro del liberalismo, hacia una sociedad que ha olvidado los idealismos de la lucha social para aceptar la idea de que la única lucha posible es sobrevivir al mundo y a la época que les ha tocado vivir.  De esta forma, los personajes buscan conseguir sus sueños, por encima de cualquier otro valor, topándose una y otra vez con una realidad que les suele ser hostil.
Me sería complicado en esta reseña hablar de todos los personajes de esta novela. Una ciudad no es, ni más ni menos, que un grupo de vidas entrelazadas.  El gran trabajo de Kate Tempest consiste, precisamente, en haberlo hecho de manera que las historias fluyan y se relacionen unas con otras sin recurrir a artificios extraños y hacer que detrás de todos los personajes surja una trama de la que vas tomando conciencia a medida que te adentras en su novela.
Es importante señalar que Kate Tempest ganó el Premio Ted Hughes a la innovación en la Poesía y posee una intensa carrera como compositora y cantante hip-hop. Ciertamente esto se hace muy visible en su novela en el uso que hace del lenguaje, buscando siempre la comparación perfecta y la metáfora oportuna, además de hacer multitud de referencias musicales para ambientar y contextualizar las vidas que nos cuenta.
Sergio M. Planas