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jueves, 2 de julio de 2020

Reseña: LOS ÚLTIMOS ROMÁNTICOS, de Txani Rodríguez.


Título: Los últimos románticos
Autora: Txani Rodríguez
Publica: Seix Barral
Páginas: 192
Precio: 18 € / 9,99 € (ePub 2)

Las rutinas en las que nos refugiamos, ¿nos hacen ser felices? ¿Es la vida que tenemos ahora la que deseábamos de niños o adolescentes? ¿Qué nos impide emprender los cambios que podrían conducirnos a lo que de verdad queremos en la vida?, tal vez te preguntes, como he hecho yo, en cuanto conozcas a Irune, la protagonista de Los últimos románticos, la nueva novela de Txani Rodríguez de la que hablaremos a continuación.
Tras la muerte de sus padres, Irune decide alquilar un piso frente al cementerio en el que están enterrados en vez de vivir en la casa familiar. Mientras hace manualidades con el papel que le corresponde por su anodino trabajo en la fábrica papelera, sueña con viajar por España y Europa (a ciudades que parece conocer muy bien) junto al hombre que le informa de los horarios de los trenes cada vez que ella llama por teléfono. Su vida transcurre así, tranquila y sin objetivos claros, hasta el día en el que cree caer gravemente enferma. Será entonces cuando Irune preste aún más atención a lo que sucede al otro lado de la pared, en la casa de sus vecinos, a las manifestaciones en la fábrica por los despidos injustos y a lo que ella verdaderamente quiere en y de la vida.
Irune, la narradora y protagonista de esta novela de corte intimista, luminosa y reveladora, es una mujer que renunció a sus sueños por quedarse lo más cerca posible de las tumbas de sus padres. Su trabajo en una fábrica en una localidad cercana a Bilbao le da para seguir con esa vida rutinaria llena de manualidades y llamadas telefónicas al servicio de información de los horarios de los trenes para escuchar la voz del hombre con el que tal vez debería estar. Pero tal vez no para ser feliz.
Un día, Irune encuentra algo en su cuerpo que la hace creer que está gravemente enferma. El creer que puede morir hace que sus sentidos se agudicen, que preste aún más atención a esa amable vecina que vive con su hijo, un tipo que no deja de molestar a la propia Irune mientras maltrata a su progenitora; a la indiferencia de unos vecinos que prefieren mirar a otro lado antes que ayudar a los demás, siempre en post de la hipócrita tranquilidad vecinal; a los trabajadores que se manifiestan por los próximos despidos; hasta a la voz de Miguel María López, el hombre al otro lado de la línea de información de los horarios de los trenes y del que lleva mucho tiempo enamorada.
Irune, la mujer que confiesa que cree poco en el amor pero menos aún en la amistad, aunque sí mucho en la enemistad, es en realidad una soñadora inteligente que reflexiona, a lo largo de la narración en sus continuas e interesantes disgresiones, sobre el problema que conlleva para la zona la plantación masiva de eucaliptos (una especie que ha acabado desplazando a las autóctonas), los ecos que aún quedan del terrorismo (un problema que tal vez nunca pueda enterrarse del todo) o la desgracia que supone el cierre de las fábricas para una población que se aferra a la industria como eje de su economía, entre otros temas interesantes. Con miedo, pero también valentía, deberá enfrentarse a la posible enfermedad. Pero, sobre todo, a la posibilidad de un cambio aún más drástico que una larga estancia en el hospital: el que hará que por fin sea feliz.
Los últimos románticos, en definitiva, es una novela sobre una mujer que ha de buscar su camino para ser feliz, pero también una profunda historia con la que pensar en cómo somos en la intimidad y en sociedad, en lo que hace que un país se mueva, en lo que de verdad queremos y mucho más. Y tú, ¿te unirás al club de los últimos románticos? ¿A qué esperas para descubrir esta singular novela?
Cristina Monteoliva


© Cristina Monteoliva.